30 junio 2015

21ª Historias...Barrio de la Puente en el VCS



21ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
               Rosa Fadón y Rafael Cid

 ValleGordo, testigo de Roma, con mil nombres cargados de leyendas.

En Barrio de la Puente nos detuvimos a revivir el legado de los siglos.





Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago a la llegada a Barrio de la Puente hacemos el resumen de cuanto nos han contado, en nuestro cuaderno de bitácora.


Dicen que la fuente “La Reirixia” que mana entre Marzán y Barrio dio su caudal a las explotaciones auríferas romanas en los “Cousos” y las “Fornias”.

En las consejas que cuentan las viejas junto al fuego, en las veladas del filandón, se entera uno de muchas cosas. Yo me acuerdo de los que yo viví en Valseco del Sil, un pueblo que Sánchez Badiola incluye entre los que pertenecen a los Concejos de Omaña. (Citemos también como integrantes de Omaña, los lugares del concejo de los Cilleros, entre los cuales Salientes, Valseco y Salentinos se hallan en la cuenca del Sil” (Sánchez Badiola, 1991, 46-47). Al final del día, después de ordeñar, era cuando los vecinos nos reuníamos en casa de alguno, que o tenía más posibles y por ello mayor calor en la cocina, un casete donde sonaba la música de rancheras, boleros y pasodobles y a menudo rodaba de mano en mano algo de beber o más humor, para dar cabida en su casa a los que quisiéramos pasar un buen rato de chistes y charla! Allí se departía de historias recientes y sobre todo antiguas y por doquier surgían preguntas.

Hablábamos que en las cercanías de Barrio de la Puente existía una mina de oro de la que aún se aprecian restos, canalizaciones por las que corría el agua que servía para lavar el mineral, desde los montes de Fasgar y Vegapujín. Comentaban: ¡El canal aurífero viene desde Peña Cefera hasta el lugar denominado Las Pozas!

Y aquel nombre de las pozas, pozos, pozo de los griegos, nos llevaba a la Leyenda de la Griega. Tema que se encuentra en varios puntos de nuestra provincia siempre relacionada con la ingeniería romana para los trabajos del oro.

Los tesoros de Roma se encuentran encantados en marmitas bajo tierra, en la gallina de los huevos de oro, en la bolera de bolas de oro, en el Vellocino de Oro...    
                                   
En la penumbra de la cocina el relato adquiría tintes mágicos. La Griega es una mujer fuerte, altaricona, que va hilando una madeja de oro. Coloca la rueca sobre la cintura sujetándola en la cinta del mandil y va gritando altanera: “¡Quiera Dios o no quiera ha de moler el molino de la griega!”. También en el filandón solía estar alguna abuela, a la que vi hilar con el copo atado al palo sujeto en la cinturilla del mandil, siempre de cuadrines blancos y negros, pero jamás se hubieran atrevido a encararse con el Creador. La Griega pisando el monte con sus madreñas, va haciendo camino por donde mana el agua y con la punta de su mandil la remansa. Esta imagen de mujer desproporcionada e irreverente, con el oro en sus manos, es el símbolo de lo que impresionó a los primeros habitantes de estas montañas cuando fueron testigos de la formación de canales por los ingenieros, quizá griegos, pues el imperio romano traía los mejores técnicos que en él se encontraran. Hacían zanjas, agujereaban montañas, formaban canales, conducían el agua a lo largo de kilómetros, hasta donde se les antojara. Era una violación de la madre tierra, un ultraje a la naturaleza ¿Cómo lo iba a consentir Dios? Pero las obras proseguían y conseguían arrancar a la montaña lo que venían buscando. Entre atónitos o asustados los testigos de esta transformación crearon el símbolo que pervive como leyenda en la memoria colectiva.

¿Y que hay de los pozos, para qué sirven, tienen su leyenda?
Los pozos son respiraderos del Canal y se encuentran todo a lo largo de la geografía minera romana. Hay incluso pueblos que llevan ese nombre, pues fueron asentamientos encargados de supervisarlos. Los más famosos pertenecían al canal que nacía en Santiago de las Villas y venía desde el Cillerón, pues se encontraron en Camposagrado, donde en las inmediaciones de Viñayo os contamos la leyenda del Capitán Colinas y la batalla en la que intercedió Santiago. En estos pozos se escondieron los cristianos y tomaron ventaja a los árabes en la batalla.

Sabemos para qué sirven los pozos porque en el año 1924 fueron excavados por D. Alfredo, vecino de Benllera, que descubrió a doce metros de profundidad la acequia de agua y las pilastras del cuadro que enmarcaba la conducción. También D. Antonio Justel, inspector jefe provincial de educación, atestiguó que los Pozos de Colinas son respiraderos del canal para el lavado aurífero y que la pendiente de deslizamiento del agua era un siete por mil, apropiada para fluir lento, por su propio peso.

En medio del filandón salían tertulianos que atestiguaban haberse metido a investigar pozos aquí y allá. En algunos casos habían descendido con una cuerda muy larga, pero insuficiente para alcanzar el fondo. Otros habían recorrido luego una galería tan oscura que temían que se les acabara la luz y se perdieran. Algunos se habían arrepentido de completar tan magna expedición sin permiso de la esposa, a la que temieron dejar viuda.

¿Las “fornias” también dieron lugar a leyendas?
En torno a las fornias surgían multitud de leyendas. Las fornias eran hornos en los que se hacía calentar a gran temperatura las piedras y minerales que contenían piritas y sulfuros, con ello conseguían aislar el metal, extraer el oro. Pero como esta labor era competencia de la naturaleza, que lo hacía como un parto, tras una transformación lenta de siglos, para no disgustarla al realizar este proceso de forma obligada y rápida, se echaban en el horno unas aves a modo de ofrenda. El metal que se obtenía era considerado como huevos de oro de una supuesta y mágica gallina de oro.
Nuestros compañeros del filandón reflexionaban cabizbajos sobre cuándo se habría matado la gallina de los huevos de oro, cuándo habrían terminado las tareas iniciadas por los romanos y por qué tan enorme riqueza no hay quién siga trabajándola.

Incluso la leyenda del Vellocino de Oro parece ajustarse al mismo simbolismo. Las aguas se dirigen, se practican pozos y galerías, cuando La Griega lo manda se suelta el agua que arruina el monte, la “ruina montium”. Luego se lava el lodo, se extienden retamas y pieles de carnero con la lana recortada para que entre la lana se detenga el polvillo de oro o las pepitas. Este fue el origen del mito del Vellocino de Oro.

Levantamos los ojos de nuestros apuntes, pues la panorámica que ofrece el pueblo es tan bella que nos saca de nuestro ensimismamiento. Grandes montes rodean la población de Barrio de la Puente, cuyas cimas llegan a los 1400 y 1500 m. como el Castrichón y la Cruz de la Sierra al norte, el Cueto del Pinto, Peña la Lanza y el Cuerno al sur, dominados por el pico El Suspirón a 1829 m.

Paseamos para conocer cada rincón. Barrio de la Puente luce un magnífico puente romano de gran arcada de un solo ojo. El pueblo es grande, que tuvo su importancia, porque aquí se cruza la Vía Romana con la que sube a los valles de Babia y Luna, por donde caminaban los ganados de la Trashumancia. Cruza el puente por el barrio de Portugal y dicen que los frailes gallegos, que vinieron aquí de Tuy, llamaban Portugal a todo lo que estuviera al otro lado del puente...

Preguntamos por el pico el Suspirón, famoso entre montañeros y por su refugio de montaña. Entonces nos contaron la leyenda de una pastora, que cuidando sus ovejas fue sorprendida por los lobos, asustada dio un grito,  seguido de un suspiro tan fuerte al faltarle el aire, que acobardó a la manada lobuna, por lo que el lugar se llamó en lo sucesivo “El suspirón”. También podéis leerlo en el libro de Florentino A. Diez “La Omaña, donde los montes suspiran”. Nosotros caminantes, peregrinos, debimos de dar un suspirón semejante cuando vimos la silueta del pico recortarse sobre el cielo azul..

Cuando la pastora sorprendida por los lobos dio un grito seguido de un suspiro tan fuerte, acobardó a la manada lobuna.


En Barrio de la Puente está la ermita del Nazareno, la del Sto. Cristo y la parroquia de Sta. María. En la iglesia podemos admirar una hermosa Virgen con Niño y un San Marcos. El Nazareno barroco que preside el retablo de la parroquia nos impresiona con su pelo natural, procede de la ermita de nuestro Padre Jesús Nazareno, ya en triste abandono, que está junto a la iglesia. Sobre la puerta está el escudo del fundador, el cura Juan Rubio Bardón. En realidad no era solamente una ermita sino también una capellanía sufragada por este sacerdote para que los niños del lugar aprendieran a leer y escribir. Las clases se impartían desde la fiesta de S. Lucas hasta primeros de junio, cuando la muchachada quedaba libre para ayudar en las tareas del campo.

Recorrimos cada rincón del pueblo fotografiando muchos detalles y disfrutando de tan hermoso lugar.


Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Puente romano de Barrio de la Puente.
Foto 2: Rafael Cid: Iglesia y ermita del Sto Cristo.
Foto 3: Rafael Cid: Ermita del Nazareno
Foto 4: Rafael Cid: Escudo del cura Juan Rubio Bardón.


23 junio 2015

20ª Historias... Valle Gordo, Aguasmestas, Marzán

Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
             
 Rosa Fadón y Rafael Cid


Los peregrinos entramos en el Valle Gordo, es decir en el valle rico.


El Valle Gordo recibe el nombre de su río y la riqueza de su entorno, generosa desde tiempos de los romanos.




Para leer este artículo más cómodamente, pinchad aquí.

Para continuar nuestro camino los peregrinos del Viejo Camino de Santiago consultamos el libro de nuestra mochila, el “Vexu Kamin” de Julián González, que en el documento de la peregrinación de Leodegundia dice así:
 “Descansamos en el monasterio de Vegarienza…Y continuamos el andar desde Aguasmestas por el Valle Gordo y su calzada con tantos árboles y en su río truchas y donde los montes tienen surcos muy torcidos para que corra el agua, que llaman Cousos”
El documento habla en el año 902 de los canales de extracción del oro y aún hoy están ahí, testigos de una historia que no conviene olvidar.


Antes de marchar de Vegarienza bajamos al río para contemplar las obras de ingeniería romana que el Padre César Morán explica en su libro “Por tierras de León”
En las explotaciones de oro se necesitaba un gran caudal de agua para arrastrar las arenas que contenían el oro, hasta el lugar donde fuera cómodo limpiarlas y recuperar el preciado metal. A veces era más sencillo modificar el cauce del río y limpiar las arenas allí mismo. 

Así hicieron en Vegarienza, que llevaron el cauce más al norte, por donde el río pasa en la actualidad. La obra se comenzó unos tres kilómetros más arriba, frente a las últimas casas, donde llaman la Vayada, es decir, la valla que pusieron al río para que no se dirigiese como antes junto al monte, sino hacia el este y dejase en seco el antiguo cauce. Después quitaban las piedras grandes y arenas gruesas colocándolas fuera del terreno de aluvión para que no estorbasen. En muchos s quedan como testigos de estas operaciones de ingeniería romana grandes montones de piedras en las proximidades. Las arenas menudas se ponían en una vasija cónica de boca ancha y base estrecha, se llenaba de agua y se agitaba hasta que agua y arenas salían impulsadas por la fuerza centrífuga y las pepitas de oro como más pesadas se quedaban en el fondo. 

Una labor cansada, pero los bravos omañeses se veían obligados por razón de conquista, pues después de la última casa del pueblo, a la izquierda se levanta un promontorio llamado las Coronas, palabra que significa castro y aquí estaría el poblado sometido, de donde procederían algunos de estos obreros. Se ha dicho que los prerromanos tras ser vencidos por los romanos tenían que trabajar como esclavos para el imperio, pero después llegaron a acuerdos que les concedieron la ciudadanía romana y el compartir los derechos que eso conlleva. De hecho unos pasos más allá, en Aguas Mestas, en la confluencia de los ríos Omaña y Vallegordo hay un panel informativo que habla de la historia del lugar y en él se dice que fue este, un lugar

“de decisión para imponerse en régimen de convivencia y no de subordinación al Imperio Romano”.


AguasMestas fue lugar de reunión de los Concejos omañeses y “de decisión para imponerse en régimen de convivencia y no de subordinación al Imperio Romano”.


Era AguasMestas el lugar de reunión de todos los Concejos omañeses celebrada anualmente el lunes de Pascua. Hubo una antigua posada y ahora hay tres casonas en la rotonda que da acceso al cruce de la carretera que sigue a Murias de Paredes y la que lleva al Valle Gordo.


En el panel informativo se da cuenta de esta Posada y su importancia en siglos pasados. Fue un punto de parada importante en el “Camino asturiano” que iba de Cangas de Nancea a Artúrica Augusta, la actual Astorga. Por Real Decreto del año 1716 del rey Felipe V se legalizó la Venta como Postas, que permitía llevar y dejar viajeros y sobre todo el correo. Luego se puso en funcionamiento una línea de autobuses, la Línea de Beltrán. 

Se hizo famosa la Venta, que regía la Sra Perpetua, que sale muy agraciada en la foto del cartel. Herminia y Fernando fueron los últimos venteros, unas personas muy queridas en la comunidad, por sus favores en recoger y entregar mercancías y porque su puerta siempre estuvo abierta para los que la necesitaron. 
También se explican otras curiosidades, como el homenaje que en el año 2011 se hizo a Salvador González, nombrándole “Omañés del año”, reconocimiento que se ganó como acordeonista. Desde niño acudió a celebrar las fiestas de los alrededores, tocando sin parar y con tanta maestría, el baile chano, las jotas, valses, tangos, pasodobles..que algunos consideraban que mientras tocaba era capaz de echar “una cabezadita”. Lo mejor de su interpretación fue la jota “La Omañesa” ¡quien pudiera escuchar sus sones!
Con los años ha desaparecido el puente romano y la Venta, pero queda el monumento que han hecho en honor de estas personas.


Seguimos por el río Vallegordo contemplando el bonito puente colgante del molino de Clodoveo. 
Enseguida está Cirujales donde se aprecia el trazado de la antigua calzada que parte del paraje llamado Los Cousos. Luego Marzán, un pueblo grande. Su ubicación da pistas de explotaciones auríferas, pues se asienta en una zona que se inundaba con la crecida del río Vallegordo, que describe un meandro significativo a su llegada a Marzán. También lo testimonian los cantos rodados que afloraron en las huertas de cuando se realizaron obras de traída del agua. Es decir, que esta zona era una antigua bárzana o barcena, de donde derivó el topónimo Marzán, cuyo origen está ligado al agua. También podemos considerar el antiguo asentamiento castreño, en la zona más alta cerca de la iglesia, cuyo nombre lo delata, pues es conocido como el Casar, en la ladera occidental del valle de Villerín, topónimo que alude a "Villarín". Aquí se repite lo contado en Vegarienza sobre la extracción del oro.


En Marzán conocimos a Delfina, que ha llegado de Madrid y se apena de no haber estado antes en este lugar paradisíaco que la vio nacer. Nos acompañó a la iglesia, hablando de los santos, de la pila bautismal con sus adornos de ciervos cornudos, pieza labrada que denota gran antigüedad, de la huesera, que recibe los restos del camposanto, de cómo los vecinos arreglaron la iglesia, de las obras inacabadas del cementerio, de la escuela esperando una restauración... En el río nos habló de los canales que suministraban agua a los muchos molinos que había y a la fábrica de la luz. Vimos dos piedras de molino que ahora adornan dos de las fuentes del pueblo. Cruzamos el río, para admirar la famosa fuente que mana al otro lado en la falda de la montaña. Nos dijo que hubo suerte con el puente, que lo restauró la empresa que explotaba una mina de mármol del otro lado del río. A la entrada vimos un humilladero con un viejo crucero de madera, con la concha y flecha del Viejo Camino de Santiago.


La siguiente vez que fuimos a Marzán, Delfina nos presentó a su tío Baudilio. Gran conversador, nos contó muchas curiosidades, habló del S. Cipriano, patrón del pueblo y S. Lorenzo, al que sacaron en procesión el día aquel del incendio. Nos dijo que un hombre exclamó: “Cristu, si no lo quitan, quema él también”. Estaba orgulloso de la riqueza del pueblo, nos habló del Calero, que daba dos carros de cal al día, cuando se reparó el puente de Aguasmestas. Cantaba la gente: “Viva el calero, vivan las cales y vivan las monedas de 100 reales”


En cierta ocasión hubo un gran incendio en Marzán, sacaron a San Lorenzo en procesión para que aplacara las llamas.


Seguimos nuestro peregrinar y llegamos a la Ermita de Sta. Ana. Tiene una hermosa leyenda. ¿Os acordáis de aquella historia que ocurrió en Francia, del Abate Sauniere, la dinastía merovingia relacionada con genealogía de Cristo y  Rennes Le Chateau? Se dijo que haciendo obras en la iglesia, el sacerdote encontró unos antiguos pergaminos que le hicieron rico. Parece ser que no fue el único hallazgo de riquezas insospechadas, pues aquí en este rinconcito solitario de nuestra montaña… deteneos y escuchad, porque se cuenta que su sacerdote encontró unos crípticos escritos, que consiguió descifrar y en los que se informaba ¡del lugar donde estaba oculto un tesoro! 

Para encontrarlo tenía que mirar por el ojo de la cerradura de la puerta de la ermita de Sta Ana. Cumplido el trámite observó una gran piedra blanca al otro lado del río. Excavando allí encontró dos vasijas de oro abandonadas por los romanos. Ahora tiene una puerta nueva y con bombín de llave moderna, así que sólo se podía dejar una limosna en el hueco pertinente y rezar una oración.


Así llegamos a Barrio de la Puente, que fue capital del Concejo, donde nos quedamos a descansar y ya cuando hayamos descansado os contaremos lo que hay por aquí.


Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Aguas Mestas, puente colgante de Clodoveo.
Foto 2 : Rafael Cid: Pila bautismal de Marzán.
Foto 3: Rafael Cid: montes desde la iglesia de Marzán
Foto 4: Rafael Cid: Ermita de Sta Ana.

16 junio 2015

19ª Historias... ¿La antigua ciudad romana de Urbicua está en Omaña? Viejo Camino Santiago


19ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.


Rosa Fadón y Rafael Cid



¿La antigua ciudad romana de Urbicua está en Omaña?




Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago bajamos desde Pandorado hasta el río en la Omañuela, conocida en otros tiempos por su coto de pesca de exquisitas truchas. Ya nadie siembra por aquí el trigo que la Virgen de Pandorado hizo milagrosamente crecer, salvando a los lugareños de la descomunal hambruna.

En el pueblo nos reciben los vecinos, que son tres o cuatro, debido a los estragos que causa la despoblación, pero se comportan amistosamente y nos acompañan a su iglesia donde guardan la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, también llamada la Virgen de la O. Muy bella, quizás la de Pandorado, como sabéis, no quiso permanecer en esta iglesia para no competir en belleza con ella. Me sorprendió ese nombre, pues yo creí que se le daba a María embarazada, pero esta imagen tiene el niño sobre sus rodillas…

Por una senda junto al río seguimos caminando hasta Guisatecha, donde en una casita al lado de la carretera sorprenden dos grandes escudos de buena talla. En uno de ellos figura la palabra García, pues perteneció a D. Manuel García que en 1773 fue a casarse a Manzaneda. Para ser incluido en el censo tuvo que acreditar nobleza, que probó en la Cancillería de Valladolid y después dejó constancia en sendos escudos heráldicos. D. Manuel instaló el escudo de los García que hizo traer de su pueblo natal, que era Curueña, y el de los Álvarez, que era el apellido de su esposa Paula. Hace cosa de un siglo los herederos trasladaron los escudos desde Manzaneda para colocarlos en el lugar que actualmente ocupan.

¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro!


¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro! Llevábamos en nuestra mochila el libro de Julio Álvarez Rubio “Omaña, pueblos, paisajes y paseos” que nos había puesto en antecedentes sobre la Puebla y tratábamos de encontrar las ruinas de Urbicua. También el P. César Morán la documenta en una época en la que hasta pudo contar las calles y casas que se apreciaban. ¡gracias a Resthy dimos con ellas! Buscábamos entre los dos ríos y viendo esos montones de terreno comprendimos que debían ser las ruinas de la perdida ciudad, ya asimiladas por la naturaleza, en una sucesión de montículos. Resthy, nos explicó que este lugar le dicen la Puebla y que cuando se hizo la carretera no quisieron tocarlo porque se encontraron restos, que dijeron pertenecían a un antiguo poblado donde se trabajaba el oro en tiempos de los romanos. Me llenó de alegría pues ese nombre coincide con el que le dio fray TirsoLópez, agustino nativo de Cornombre, precisamente de un pueblo cercano a este lugar.


Fray Tirso envió un informe sobre la posible ubicación de Urbicua, ciudad romana citada por Tito Livio, al Catedrático de la Universidad de Granada D. Aureliano Fernández Guerra, que se encontraba realizando un mapa de la provincia romana de Gallaecia. El catedrático creía que Legio super Urbicum(Urbicua) se situaba en lo que hoy denominamos el castillo de Luna y ya afinaba bastante, pues otros arqueólogos no lograban dónde posicionarla e indicaban un lugar indeterminado entre Zaragoza y Albacete.

Pero ¿Quién era este cura que se atrevía a dar consejo al catedrático granadino? Ya veis que nació en Cornombre, en 1838, fue profesor de Estudios Teológicos en Burgos, escribió varios trabajos literarios y de investigación, como este que nos ocupa y llegó a ser Académico de la Historia. En 1889 este intelectual rechazó la proposición de ser Obispo de Cuenca.

Y ¿en qué nos basamos para apoyar al buen fraile contra otros investigadores? Pues en que nosotros tenemos un testimonio muy valioso en el Documento de Leodegundia, que recoge el libro “Vexu Kamin” de Julián González y que puntualiza la peregrinación que hace esta reina en el año 902, cuyo itinerario constituye el Viejo Camino de Santiago que nosotros vamos siguiendo. Dice así: "Por camino adelante pasamos el río Luna y otras aldeas y caseríos hasta Riello en las Omañas. Después Pandorado y las ruinas de Urbicua donde los romanos traían el oro que sacaban a los montes del Valle Gordo.”

Cruzando estos datos es fácil concluir, que en estas elevaciones, que encierran los restos del poblado a donde los romanos traían el oro que sacaban del Valle Gordo, duerme la ciudad de Urbicua. Ahora hace falta la mano que sepa despertarla.

Las almenas del castillo con los guardianes que nos observaban desde sus torres, fueron los únicos testigos de nuestra emoción y no eran otros que... ¡cigüeñas! Más de diez nidos de estas aves reposan en los amenazadores muros de esta fortaleza, cercada por los ríos Entralgo y Omaña que le sirven de fosos naturales. Dicen que en su interior nace un pasadizo que accede a las ruinas de la Puebla.

Hermoso castillo abandonado a su lenta ruina. En 1366 Enrique II lo dona a Juan González de Bazán que ostentaba también el señorío de Palacios de la Valduerna, pero en seguida se lo entrega a Diego Fernández de Quiñones I, cabeza de otra linajuda familia leonesa. Nuestro documento de Leodegundia lo cita en el año 902 como propiedad de Guisvado, el audaz caballero que trajo de Roma las reliquias de S. Adrián y Sta Natalia y que con su esposa Leuvina acometieron la repoblación y fueron los Condes de Boñar, de los que hablamos cuando por allí pasamos:
“Y después de pasar por Guisatecha y de rezar en la ermita de Sta Colomba y junto a Benal, que son de D. Guisvado, descansamos en el monasterio de Vegarienza”

Hoy el Castillo es un tranquilo pueblín que se formó a partir de las Ventas y hospederías, para comer y descansar durante las ferias que se celebraban junto a la ermita del Bendito Cristo. Hasta mediados de los 60 la ermita estaba cubierta de paja de centeno con el suelo de canto rodado, ahora en el interior de la bóveda hay un escrito dando cuenta de los benefactores que la mandaron reedificar y a su lado se ha restaurado el edificio donde se ubicaban las pesas del Mercado.

Al salir del Castillo paramos cerca de Vegarienza, para localizar dónde se ubicaría la ermita de Sta. Colomba, que cita el Documento de Leodegundia. Donde está el cementerio es el lugar donde se encontraba antiguamente, junto a un cortado que denominan “el Vallao”. El nombre hace referencia a una cerca, pues existió una fortificación, que el padre Cesar Morán, el Sabio que León olvidó, identifica con el nombre de Santa Colomba cuando se reutilizó convirtiéndolo en ermita. La imagen que tenía fue llevada después a Rosales, pueblo con el que había una fluida relación, que testimonia el Documento del año 902:
“Allí nos visitaron los hermanos de S. Mateo de Rosales…y nos contaron historias de unas fornias con mucho oro y las muchas labores romanas para sacarlo de esos montes como rojos”
La imagen se encuentra en un altar lateral de la iglesia de Rosales, pues durante siglos los vecinos de los dos pueblos se disputaron su posesión.

El tiempo se llevó el oro de Roma y sus ciudades y pueblas. Los castillos, ermitas y monasterios desaparecieron y dieron paso a la famosa Prefectoría de Vegarienza.

Existió en Vegarienza una famosa Preceptoría donde se educaron muchas personas de la comarca. En el año 1868 establece un acuerdo con los Agustinos, para preparar a los niños que fuesen a ingresar posteriormente en la congregación. El más famoso dómine fue Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, que llegó a componer una Gramática latina, utilizada posteriormente para dar clase en la Sorbona de París. Uno de sus alumnos, el padre David Rubio, en su libro “El Peralvillo de Omaña” parece que se inspiró en este educador, para crear el crítico personaje literario de Don Pánfilo.

Contemplamos en Vegarienza la Preceptoría de Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, el cual llegó a componer una Gramática latina, utilizada en la Sorbona

Subimos al castro donde se enseñorea la solitaria espadaña, mirador de todo el valle, sin duda antiguamente ejercía una labor de vigía. Bajamos luego a la iglesia de moderna hechura, que en cambio carece de ella. Está casi fuera del caserío, en la carretera que va a Sosas del Cumbral y a Garueña, el pueblo de mi amiga panderetera. La parroquia está dedicada a la transfiguración de El Señor y tiene su entrada tras un pequeño jardín cerrado. En las proximidades paramos a hablar con un vecino, que nos indicó cuál era el edificio que sirvió de Preceptoría y allí nos dirigimos para verlo a nuestras anchas.

No podemos dejar este bonito pueblo sin contaros que el Ayuntamiento de Riello en sesión del 29 de Septiembre de 2014 ha aprobado la reutilización de la vivienda del Consistorio Médico de Vegarienza para ubicar un Albergue de Peregrinos que dará acogida a los que acudan a Santiago de Compostela por el Viejo Camino de la montaña. Nosotros creemos que es muy de agradecer esta iniciativa y deseamos que otras localidades sigan su ejemplo.


Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: La Puebla, Urbicua, junto al Castillo de Omaña
Foto 2 : Rafael Cid: Castillo de Omaña con sus cigüeñas.
Foto 3: Rafael Cid: El Vallao, junto al cementerio de Vegarienza.
Foto 4: Rafael Cid: Escudos heráldicos en Guisatecha

09 junio 2015

18ª Historias...En un lugar de las montañas de León tuvo INICIO mi linaje…

18ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

Rosa Fadón y Rafael Cid

En un lugar de las montañas de León tuvo INICIO mi linaje…

El apellido de los Quijada hunde sus raíces en el pueblo de Inicio, en Omaña, ¿también encontramos en él los orígenes de D. Quijote?


Para verlo más cómodamente pinchar aquí.

En ese momento los peregrinos del Viejo Camino de Santiago por la provincia de León sacamos de la mochila la documentación que nos sirve para encontrar esta antigua ruta de peregrinación. Leemos las explicaciones del arqueólogo e historiador D. José María Luengo, en su “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, XL,1958: “El Camino Leonés de la Montaña... cruzaría por los pueblos de Viñayo, donde hubo monasterio dedicado a Santiago, cedido por Ordoño II al obispo de León, Fruminio, y por Trascastro e Inicio en los que se ven restos de calzada que ya localizó el padre Tirso López, siguiendo por Fasgar…”
Bien, hemos andado esta ruta, que también coincide con el Documento de Leodegundia, que como sabéis seguimos en nuestro caminar y ahora nos encontrarnos con Inicio y aquí hay mucho de que hablar.

José María Luengo en su explicación del Camino Leonés de la Montaña señala Trascastro e Inicio, con la Calzada romana, que localizó el P. Tirso López.

Una vocecita me impulsaba “Cuenta tu historia, seguro que otros continuarán investigando” y se la contamos a Mar y Elena, dos amigas de Riello, que se sumaron a la etapa: La historia no es otra que la del origen de la alcurnia de Miguel de Cervantes, el autor de nuestro inmortal Quijote, que podría descender de Inicio, cuna de sus antepasados. Si consideramos el valor autobiográfico que se esconde en su obra, como creen los cervantistas, encontramos en el Relato del capitán cautivo, (libro I, capítulo XXXIX) que dice:

"En un lugar de las montañas de León, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna... tuvo principio mi linaje...".

En el Quijote, en pleno calor del verano se describen majadas de pastores, en verdes prados, con encinas y robles, castaños y hayas, arroyos y cascadas, altos montes y profundas simas. Todo esto lo hay en abundancia en la Naturaleza de las montañas de León… aquí en Omaña y Cuatro Valles ha sido catalogada Reserva de la Biosfera. Los Montes de León llegan hasta la provincia de Zamora y cerca del lago de Sanabria nos topamos con un pueblecito llamado Cervantes. Allí vimos “la casa del escritor” que decían era la casa de D. Miguel, donde pasaba gran parte de su infancia y adolescencia. Entonces conocimos a Leandro Rodríguez, que en diferentes libros, que habían constituido la investigación de toda su vida, explicaba que El Quijote relataba las rutas que partían desde Cervantes y recogía infinidad de datos del lugar, topónimos y términos que se duplicaban con los nombres de la Mancha, con los que Cervantes pretendía crear confusión.
Comenzamos a leer obras de autores que ponían en tela de juicio la corriente oficial: Leandro Rodríguez, Eutimio Martino, Hermenegildo Fuentes, César Brandariz…

"En un lugar de las montañas de León con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna... tuvo INICIO mi linaje...".


Nuestras pesquisas nos condujeron a Hospital de Órbigo, pues Cervantes cita en El Quijote las gestas del Paso honroso de D. Suero de Quiñones: "Las aventuras y desafíos que tan bien acabaron en Borgoña los valientes españoles Pedro Barba y Gutiérrez Quijada, de cuya alcurnia yo desciendo en línea recta de varón..." (Q I, XLIX).

Entonces encontramos que en la Crónica del Rey Juan II se dice que Quijada, en 1435 marchó con Pedro Barba a la corte del duque Felipe de Borgoña para retar allí a dos nobles borgoñones y peregrinar de paso a Jerusalén. Es lo que recoge Cervantes.

Mientras se preparaba el combate con los hijos del conde de S. Polo, como Barba enfermó, Quijada, después de vencer a su contrincante, pidió luchar contra el oponente de su compañero, cosa que el borgoñón rechazó aterrorizado.

Leyendo a Juan de Pineda en el “Libro del Paso Honroso defendido por el excelente caballero Suero de Quiñones” encontramos que cuando Quijada asistió a las Gestas del Passo no lo hizo sólo, sino al frente de nueve gentiles hombres parientes suyos. Vemos que entre estos figuran tres con el apellido Quijada: “Rodrigo Quijada, García Osorio, su primo e Alfons Quijada” ¿Será este el antepasado del Quijote que buscábamos, el mismo D. Alonso “de cuya alcurnia desciendo por línea recta de varón”? (Q I, XLIX).

Conocimos a D. José Rodríguez Quijada, un descendiente de los Quijada, un humanista del Siglo XX, que nos habló de pintura, historia, de sus vivencias personales y hasta del programa de TV "Un millón para el mejor" que ganó gracias a sus amplios conocimientos de D. Juan de Austria ¡jugaba con ventaja, porque sus antepasados habían cuidado en Villagarcía de Campos a "Jeromín" como se le conoce en la novela del padre Coloma. Hasta allí fuimos buscando el linaje de los Quijada, que el P.Gonzalo Martínez Díez tenía detallado. D. José dijo que en los archivos de la familia se citaba a otros Quijada que jugaban y se educaban junto a Don Juan de Austria. ¿Sería uno de ellos el pariente de Cervantes? Eso explicaría que el mismo jefe de la Armada le diera cartas de recomendación que presentó, al ser apresado por los piratas.
¿A qué rama de los Quijada se referiría D. Quijote? y D. José me contestó: Busca en las montañas de León, busca en Inicio.

No fui el único, pues Octavio Ares, en la Revista de Estudios omañeses nº 5, escribe un artículo titulado “El Marqués de Inicio, Conde de Rebolledo y los Quijada parientes de la mujer de Cervantes” donde habla de la familia, la capilla y los enterramientos que poseen en la catedral de León y las armas de los Quijada, cuyo escudo puede verse en el retablo de la iglesia de Inicio.

Si como sospechan Américo Castro, Madariaga y otros, Cervantes tuviera ascendencia judía, por la persecución que estos sufrían, necesitaba ocultar su personalidad, su familia, etc. “Ya Cide Amete, no quiso ponerlo por dejar que todas las villas y lugares de la mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenerle por suyo” (Q II, LXXIV).

No habló Cervantes de una Mancha geográfica, sino de una “mancha simbólica”del judío o del converso, pues incluso introduce en su obra interpretaciones de mancha o manchada como ausencia de pureza de sangre. Sin embargo daría las claves para que le entendieran aquellos a los que iba dirigido el mensaje, entre ellos los nobles que le sostenían y a los que pretendía entretener.

¿Pudo un descendiente de Alonso Quijada, de las montañas de León trasladarse a Cervantes, pueblecito sanabrés en la frontera con Portugal, país que aún permitía la residencia a judíos y al que era fácil trasladarse urgentemente?
¿Qué por qué pensamos que es Sanabria la patria chica de Cervantes? En Las Actas del II Congreso Internacional de Cervantes- El Quijote en Zamora, año 1995, D.Hermenegildo Fuentes nos refiere un hallazgo muy sorprendente: Los versos acrósticos en el Quijote, que anuncian el secreto de la tumba de D. Quijote.
Justo al final de la primera parte, (Libro I, capítulo LII) a propósito de los versos encontrados en la caja de bronce dice: "donde se da cuenta, entre otras alabanzas, de la tumba de D. Quijote". Se leen las poesías y parece que no existe tal información. Sin embargo ahora lo sabemos, gracias a D. Hermenegildo Fuentes, porque esa tumba secreta se haya sutilmente escondida en unos versos acrósticos, en las sílabas iniciales de varias poesías.

Cervantes nos había dado la clave al escribir: “Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino...” Mirad:

EL es la 1ª sílaba de la 1ª poesía llamada Epitafio. “El calvatrueno que adornó a la Mancha…”

ES 1ª sílaba de la 2ª a Dulcinea del Toboso. “Esta que veis de rostro amondongado…”

EN 1ª sílaba de la 3ª a Rocinante. “En el soberbio trono diamantino…”

SAN 1ª sílaba de la 4ª a Sancho Panza. “Sancho Panza es aquéste en cuerpo chico…”

1ª sílaba de la 5ª “Aquí yace el caballero…” y
es la primera letra de su segundo verso: “bien molido…”

1ª letra de la 6ª y última poesía “Reposa aquí Dulcinea…”
Y A son las dos letras iniciales de su 2º verso que dice así:”y aunque de carnes rollizas…”

Encontraréis que se lee: EL ES EN SANABRYA. ¿Qué me decís a esto?


En un cúmulo de casualidades, los que caminamos juntos Rosi, Mar, Elena y Rafael, a la semana siguiente coincidimos en León en la conferencia que Santiago Trancón y Antonio Gamoneda, nuestro premio Cervantes, impartían para la presentación del libro de Trancón, “Huellas judías y leonesas en el Quijote”.
Así que estos humildes peregrinos del Viejo Camino de Santiago por la montaña de León, os dejamos aquí un poquito de materia para debate…

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Con D. Quijote en Omaña
Foto 2 : Rafael Cid: Con Gamoneda, premio Cervantes y amigas de Riello.
Foto 3: Rafael Cid: Naturaleza agraciada y liberal en Omaña
Foto 4: Rafael Cid: Naturaleza exuberante en el Viejo Camino de Santiago.
Foto 5: Rafael Cid: Con Leandro Rodríguez en Sanabria

02 junio 2015

17ª Historias...Mujeres y hombres de Omaña en el VCS.

17ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Rosa Fadón y Rafael Cid

Mujeres y hombres de Omaña.
En Omaña encontramos mujeres admirables, emprendedoras y hombres atrevidos.



Para ver el artículo del periódico más cómodamente picad aquí.

En Canales está la mansión donde nació Faustina, la madre de Alejandro Casona. Es una de esas mujeres que triunfó en un mundo de hombres, Faustina Álvarez Posadilla que fue la primera mujer del cuerpo de Inspectores de Educación, cargo que ocupó después de ser maestra. La casa familiar se conserva en lo alto de la plaza ocupando casi una manzana y aunque no tiene siete balcones, como la de la obra de Alejandro Casona, ni él nació en esta localidad, seguro que el autor encontró entre los recuerdos de la infancia, pasados junto a sus abuelos maternos, temas para la trama de sus obras literarias.

Ejemplo de mujeres que brillaron en un mundo de hombres son Faustina de Canales y La Viuda de Riello

En la Iglesia se venera la imagen de la Virgen de la Piedad muy milagrera, que a mí me recuerda a la del pueblo de mi padre que llevan en romería a Castro Tierra, cerca de la Bañeza, para atraer la lluvia e interceder por los labradores. Cuentan que en la vecina localidad de Soto y Amío cuando estaban padeciendo una gran sequía, sacaron en procesión a esta imagen, pero no llevaban mucho tiempo caminando cuando se desencadenó la tormenta más grande que recordaban los viejos del lugar. Aunque se encuentra en Canales la Virgen era para Soto y Amío, pero los bueyes que tiraban del carro que la transportaba se negaron a continuar camino. Se interpretó que el deseo de la Virgen era permanecer en ese sitio. Esta clase de preferencias de santos y vírgenes a la hora de elegir una ubicación, se produjo también en Pandorado, como luego veremos.

Antes de salir de Canales visitamos el moderno edificio que alberga la sede de “Cuatro Valles” donde a buen seguro que Mar y sus compañeras os informarán de todo lo necesario para llevar a buen término vuestro peregrinar por el viejo camino de Santiago.

Soto y Amío son dos pueblos hermanados que comparten la misma iglesia. Amío está en la carretera pero hay que bajar hacia el río para visitar Soto. La iglesia se yergue en un altozano entre ambos, quizá antiguamente fuera un castro o un punto estratégico de observación en mitad del valle.

Una placa en el atrio nos da cuenta de que allí fue bautizado D. Fidel García Martínez, que llegó a ser obispo de Calahorra y se enfrentó al franquismo por los años 50, pues navegando contra las corrientes imperantes en la época, escribió una carta pastoral criticando al nacismo, titulada “Algunos errores modernos”. Si tenemos en cuenta que la homilía fue redactada en 1942 estaremos de acuerdo en que este omañés le echó mucho valor. Mª Antonia San Felipe, doctora en historia y ex alcaldesa de Calahorra, ha publicado un libro sobre su biografía y junto con el artículo del escritor y periodista Ernesto Escapa han contribuido a esclarecer la verdad. Consideran que se obró de mala fe con el sacerdote, por querer ocultar la persecución contra los católicos en Alemania y el racismo de su ideología. El texto de la pastoral recorrió el mundo entero. «El Foreign Office británico hizo una edición especial que fue noticia en The New York Times y la resistencia francesa la difundió por los canales clandestinos... en definitiva, pasó a formar parte de la propaganda antinazi en todo el mundo», detalla. En Barcelona, en 1952, fue víctima de una trama acusándole de despilfarros y de haber sido visto en prostíbulos. D. Fidel renunció al obispado y se retiró con los jesuitas a Oña.

Los omañeses son dados a seguir su recto criterio, aunque les acarreen problemas, pues en una ocasión leí que ya los romanos les llamaron hombres-dioses por su resistencia no sólo frente al enemigo sino también frente a las dificultades. De ahí que bautizaran a la región como Homus Manium, origen etimológico de Omaña, aunque hay otras teorías: El P. Martino dice que el vocablo procede de un hidrónimo prerromano, que O es la contracción de agua y maña sería el nombre del río. Creemos que ambas acepciones se ajustan a la verdad.

En Riello, encontramos la historia de otra mujer admirable y emprendedora. Su casa está frente a la iglesia,“La casa de la Viuda”, comercio que hasta que dejó de funcionar en 1953 suministró mercancías, papelería, joyas, calzados, ultramarinos y aperos de labranza a todo el norte de España. Esta señora representaba en la zona a la Compañía General de Tabacos y era además la corresponsal de la Caja de Ahorros de León, tenía la representación exclusiva de importantes firmas comerciales como Tamburini… Antes de marchar pudimos admirar la iglesia, puesta bajo la advocación de San Juan Degollado, con un buen retablo barroco y un hermoso relieve de la decapitación del bautista, aunque sentimentalmente lo que más atrajo mi atención fue la vidriera de la entrada, con una inscripción indicando que fue donada por la extinta Caja León.

Saliendo del pueblo en dirección a Pandorado, después de cruzar el río Ariegos, tomamos el Cordel de la Trashumancia que nos conduce a Campodiós, al pie del santuario de Nuestra Señora de Pandorado. Este campo dio nombre a varias familias de Riello, que se apellidan Dediós. Hasta aquí llegaba la Cañada Real del puente la Vizana, que viene desde Trujillo. La Mesta fue abolida en 1836, pero de ella nos puede hablar nuestro compañero de la Asociación Manuel Rodríguez, con la autoridad de ser especialista en el tema, por sus estudios y publicaciones.

Pandorado debió de ser una Venta que conserva multitud de servicios. La ermita de Pandorado, varias Casas Rurales, la gasolinera y los dos restaurantes, el de Resthy y el Yordas se encuentran minimizados por una gran construcción hotelera que cuenta con Spá y helipuerto, aunque en la actualidad permanece cerrada.

El pensamiento de D. Fidel y el sentimiento de Segundo y Úrsula marcaron sus vidas sin importarles lo que pensaran los demás.

En este lugar apartado nos encontramos con otros personajes extraordinarios, casi míticos llamados Segundo y Úrsula, omañés él, asturiana ella, con una hermosa historia de amor que les llevó a Cuba y Nueva York. A pesar de las distancias lograron juntarse y volvieron casados a este Pandorado por donde nosotros transitamos... y es que el “oficio de peregrino” consiste también en llevar a través del camino, las historias amables de la gente. Hoy el retrato de Segundo y Úrsula me lo muestra su yerno e hija, Eugenio y Anita, que siguen conservando la casita blanca junto a la ermita, donde vivieron estos valientes. Eugenio nos llevó hacia la pendiente donde se oía el rumor del río, que brillaba en el fondo del valle.

Nos mostró la fuente y un lugar en la roca labrado con una cruz, donde dice la tradición que los pastores encontraron la imagen de la Virgen. Nos cuenta que la llevaron a la iglesia de la Omañuela, a la que pertenece este lugar de Pandorado, pero que misteriosamente desaparecía y volvía aquí, como en el caso que contamos antes. Entonces comprendieron que la Virgen quería una ermita en ese lugar así que se pusieron manos a la obra para construir el Santuario, desde donde la Virgen comenzó a hacer milagros. 

Cuenta la leyenda que un cristiano escapando de los musulmanes invocó a esta Virgen la cual hizo crecer los trigales y escondido entre sus altas espigas pudo escaparse de sus perseguidores.


Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
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Foto 1: Rafael Cid: Casa de Faustina en Canales
Foto 2 : Rafael Cid: Iglesia de Soto y Amío
Foto 3: Rosa Fadón: Iglesia y Casa de Faustina en Riello
Foto 4: Rosa Fadón: Peregrinos por Omaña