Viajamos de La Mata a León y vamos recordando los puntos más emblemáticos del camino.
Junto a las magníficas vistas de castillos del Vinalopó, tenemos una silueta del toro en el horizonte. Es el toro que hace años Osborne encargó a Azor, una compaña de publicidad. El diseñador, que ahora nadie recuerda se llamaba Manuel Prieto, que se le ocurrió la silueta de un toro. El primero lo instaló en el Km 55 de la N 1. Pasado el tiempo, apareció en la portada del New York Times en 1972. Actualmente en C y León hay 14 y en la C Valenciana a la que pertenece este, hay 11.
Ha quedado inmortalizado por grandes artistas como Dalí, Lebovotz o Avedon. En el cine, recordamos la película "Jamón, jamón" pero sobre todo a algunos pocos nos recuerda a la raza de los PAIO.
¡Qué estampa emblemática es el Castillo de Almansa, rodeado de flores!
El castillo de Almansa, del árabe Al-Mansaf o la mitad del camino. (¡Ya quisiéramos nosotros!) lo conquistó Jaime I, pasando luego a la corona de castilla en tiempos de Alfonso X integrándolo en el marquesado de Villena. Tras el tratado de Azmilra pasa a manos de la familia Manuel. Por lo que para amenizar el viaje empezamos a hablar de literatura: el Conde Lucanor y todo eso...
La historia más importante por la que se conoce fue la batalla de Almansa de 1707 en la guerra de sucesión a la muerte de Carlos II. Aquí lucharon los Borbones de Felipe de Anjou, el nieto de Luis XIV, liderados por el duque de Berwick contra los ingleses, portugueses y provincias unidas liderados por el conde de Galway. Fijaos que los Borbones estaban liderados por un inglés y los austriacos por un francés!
Nos viene a la memoria el castillo de la Atalaya en Villena, que pasamos hace un rato y es otro de nuestros favoritos. Se dice que fue construido por los almohades en el siglo XII y conquistado por Jaime I en 1240.
Ya cerca de Albacete pasamos por el de Chinchilla de Monte Aragón, que enclavado en un cerro cuenta con cuevas y asentamientos rupestres muy antiguos. Ya visitamos este lugar con ocasión de una Semana Santa, que aquí son muy famosas. Curioseamos el pueblo y subimos al castillo, sus vistas sobre los llanos son impresionantes.
Llegamos a un sitio mítico de la A 31, parada de descanso a la salida de Albacete, mitad de camino de Alicante a Madrid, en la Mancha de D. Quijote. Se identifica por su bonito Molino de viento a la derecha de su entrada, nunca molió trigo, pero ha servido para identificar el restaurante y hablar de Don Quijote a miles de conductores

Nos gusta desayunar en el Molino y hacer la foto en cada viaje, yo creo que las hay de año tras año.
Ved aquí algunas:
Después del descanso hay que ir atentos para poder hacer otra foto obligada. Es el monumento del trasvase Tajo-Segura, obra del escultor Ramón Lapayese, aunque si nos fijamos bien, tiene un relieve en homenaje al ingeniero Manuel Lorenzo Pardo, el artífice de la obra.

Nos llevamos una sorpresa al cruzar Madrid y detenernos a echar gasolina. Tuvimos ocasión de admirar en todo su esplendor de floración, una planta de "hylotelepyun spectabile", entre nosotros, hierba callera o chupona porque cura callos y heridas, que nosotros hemos querido tener. En León es famosa por atraer con sus bonitos colores a las mariposas y otros polinizadores.

Pasamos junto al castillo de la Mota en Medina del Campo para hablar de Isabel la Católica, del Castillo y la restauración que se hizo en la época de la Sección Femenina.

Sobre la vida de Isabel tenemos un artículo en nuestro blog, que se puede ver aquí:
Aquí recordamos el relato que hicimos en nuestra anterior visita:
Si La reina falleció en Medina, había nacido antes en Arévalo famoso por el cochinillo y porque allí vivió Moisés de León el judío que puso por escrito el Zoar. Fotografiamos el Castillo desde la carretera.

El castillo está entre los ríos Adaja y Arevalillo y fue la residencia de Isabel de Portugal, la madre de Isabel. Pero, ¡cuidado! Porque todavía hay otra dama: doña Inés de Osorio, que fue una gran benefactora de la Catedral de Palencia y fue emparedada en el castillo de Arévalo... su espíritu en forma de "dama de blanco" aún vaga por la fortaleza. ¡Qué de sorpresas se esconden entre estas piedras!
El castillo al que nos acercamos ahora es el de La Mota del Marqués. Se considera del Siglo XII, Alfonso X se lo entregó a los caballeros Teutónicos y se convirtió en uno de los primeros lugares donde se asentó está orden, que se hizo famosa por su lucha en el Báltico.

En la foto actual vemos en lo alto del cerro, la torre del homenaje, luego a media ladera se aprecia la iglesia del Salvador con los restos del antiguo cementerio. Abajo a la izquierda, está la iglesia de san Martín del siglo XVI del arquitecto Gil de Hontañón, es de estilo gótico-renacentista.
El apellido M. Del Marqués viene por los marqueses de Ulloa, que compraron la villa en el siglo XVI. Son los parientes de doña Magdalena de Ulloa, como acabamos de descubrir, pero esa es otra historia...
Aquí os dejamos el relato de nuestra visita a esta localidad:
El siguiente punto que atrae nuestra atención es una silueta esquelética a la derecha de la carretera. Lo que queda de una iglesia de Hornija, unos arcos fajones apuntados, de transición al gótico, que dejan ver el cielo y una espadaña, ¡hotel 5 estrellas para las cigüeñas!

Es del Siglo XlI, combinando el Románico tardío con el Gótico. El color rojo se debe al almirgue un pigmento de oxido de hierrourilizado para proteger los muros.
El pueblo del valle contiguo es Peñaflor de Hornijas que fue muy importante en la Edad Media, en los montes Torozos. Fue una villa fortificada con castillo, hoy arruinado.
Y hablando, hablando, pasamos junto a otra estatua oculta entre los árboles. Cuesta mucho trabajo fotografiarle, porque hay mucho enramaje y no se aprecia donde está hasta el momento justo en el que aparece.
¡¡¡a las buenas tardes, don Suero!!!

Se trata de uno de nuestros personajes preferidos. Protagonista verídico en las Justas Medievales de Hospital de Órbigo.
Ved aquí una de nuestras muchas visitas a las Justas que se escenifican en su honor en Hospital:
Fin del trayecto