04.09.26 Hoy comenzamos una ruta que pertenece a la Parroquia de Nogueira de Ramuín, en la Ribeira Sacra, en la provincia de Orense, muy cerca de nuestra casa en Liñares.
Ya sabéis, no me cansaré de decirlo, que Nogueira es la tierra de donde han salido para todo el mundo, los afiladores y el "barallete".

Vamos a Gundiás, para visitar a nuestros amigos Alejandro, Charo y su hermana Helena, que vive en esta aldea, la cual es casi un barrio de S. Miguel del Campo.

Hay que recordar que Gundiás es la aldea donde nació Don Eduardo Barreiros, uno de los empresarios más importantes de la España del Siglo XX, famoso por los camiones que llevan su apellido y por los coches Sinca 1000. Vamos, ¡que es el Ford español!
Paramos nuestro coche para ver la estatua que homenajea su figura y caminamos entre bonitos chalets, con jardines muy cuidados.
Dimos un paseo hasta la fuente del pueblo. Qué simpáticos los habitantes de Gundiás, que tiene unas cazoletas de barro preparadas junto a los chorros para quien quiera beber agua.

También vimos El peto de ánimas, muy típico de estas localidades gallegas, con una hornacina y un enrejado de hierro, custodiando una Virgen con niños y un San Antonio.
Luego nos dirigimos al chalet de Helena. Allí nos esperaban nuestros amigos, que nos enseñaron la casa, el garaje, tan acogedor y luego nos acomodamos en su bien cuidado jardín repletos de flores.
Petunias y capuchinas consiguieron distraer mis pensamientos... porque yo me había documentado para si se pudiera visitar la "torre de Gundiás" en el montículo del Tombo, que había rastreado en documentos del S XV. O quizás me hubiera gustado ver el abandonado pazo de Bouzas de 1758. Eso quedaba para otra ocasión, en este momento no había tiempo para tanto, pero Helena conocía ambos sitios, porque es una chica que le gusta caminar y conoce todo el entorno.
Ahora nos embelesábamos con el arco en la entrada del jardín, formado por varias plantas de caquís, que formaban un túnel de sombra apetecible en ese día de calor. En la esquina por la que el bordillo de la casa te dirigía a la zona de la piscina, colgaban tiestos con diversas flores y otras te acompañaban por los senderos.

El jardín de Helena nos tenía como hipnotizados y Rosi con Alejandro, el perrito y el gato de angora, siguieron la inspección preguntando por los distintos ejemplares y dieron con esta planta: "el trono de Venus" que como tiene varios nombres nos quedamos con su terminología latina: cuphea hyssopifona. Según la mitología, tiene la propiedad de atraer la armonía al hogar. ¡qué bien!.
Y no sólo hay flores y arbustos, también hay árboles de todas las clases, colocados de manera artística entre el césped y adornado con parterres de flores: frutales, laureles, bambúes y más. Nos detuvimos frente a este ejemplar de suaves hojas y de gráciles flores.

Es un árbol muy alto y con amplia copa los chinos lo llaman HE HUAN el árbol de la felicidad, porque sus flores ahuyentan la tristeza. En fitoterapia se utiliza para aliviar la ansiedad, el insomnio y la depresión. Pero ojo!!! Porque sus semillas y vainas son fuertemente tóxicas.
Yo los tengo vistos en León, en el entorno peatonal de la muralla de la calle de Los Cubos, aunque son jóvenes tienen también lindas flores.

Sentados en el jardín, charlando con Helena, Charo y Alejandro tomamos un café y como habíamos curioseado todito el jardín, pasamos a inspeccionar el garaje. Todo allí era precioso, había objetos relacionados con las labores tradicionales de nuestros antepasados, algunos cacharros eran específicos de esa aldea que había tenido mucha importancia en el cultivo de viñedos y la elaboración posterior.

Pero la joya mayor fue la gaita gallega. ¡Qué alegría poder tener en las manos tan magnífico instrumento y además en Galicia! Helena nos dio permiso y nos atrevimos a sacarla de su funda, con mucha veneración. ¡Era la primera vez que teníamos una entre las manos y no sabíamos ni cómo cogerla!

¡Sólo nos faltaba dar un concierto en gallego!... pero no, no queremos engañaros, tan sólo pensábamos enviar una foto a nuestros amigos, inmortalizando este momento, haciendo constar nuestra estancia en Galicia.
A la hora de la despedida, nos prometimos volver, para que la próxima vez pudiéramos hacer un poco de senderismo y llegar a conocer el Pazo de Bouzas o la torre do Tombo. Y quedamos de que ellos nos visitarían en Liñares, para que también ellos pudieran conocer nuestra casa y disfrutaran de nuestra aldea.
Eso esperamos porque hemos pasado una jornada muy agradable visitando a nuestros amigos: ¡¡¡HASTA LA PROXIMA!!!
Ved nuestras fotos de ese día:
https://www.flickr.com/photos/rsas0010/albums/72177720335852968/
Texto y Fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón


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