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04 octubre 2016

Fuimos por Bárcena y su puente sin miedo a la corriente


Nuestro amigo Ovidio Molinero nos había avisado de la apertura de nuevos caminos de concentración parcelaria, que nos podían ayudar en la ruta peregrina por la que transcurre “El viejo camino de Santiago de la montaña” o “camino original” como a él le gusta llamarlo, así que después de un pequeño madrugón y previsiones de buen tiempo nos pusimos en camino, para encontrarnos en San Román de Bembibre en el desvío de la nacional VI por la avenida de Villafranca.

ESTATUA DEL CABALLERO

El Señor de Bembibre

A mi me gusta contemplar la escultura que representa la escena del rapto de Doña Beatriz Osorio en el monasterio de Carracedo, perpetrado por Don Álvaro Yáñez en la novela “El señor de Bembibre” del escritor villafranquino Enrique Gil y Carrasco, cuya sepultura también hemos tenido ocasión de visitar recientemente en el monasterio de los franciscanos de Villafranca.

FOTO EN VILLAFRANCA

sepulcro de Gil y Carrasco

Decidimos llevar el todoterreno de Ovidio porque él es más bravo conduciendo por los caminos de montaña, aunque pueda ser deslumbrado por el sol o la lluvia. Empezamos el recorrido en su pueblo, Quintana de Fuseros, allí pudimos contemplar como un amplio camino de concentración se extiende por todo el valle cerca del arroyo Refueyo, que en su día habíamos visitado juntos cuando nos mostró por donde transcurría la vía militar romana.

VÍA ROMANA EN QUINTANA FUSEROS

octubre,2015

Ahora lo hicimos de nuevo sin peligro de zarzas ni maleza hasta enlazar con la Quilosa, de quilo=mil y losa pues eso, losa de piedra, como su nombre indica que nos dirá nuestro compañero. Aquí tenemos que decir que aunque el camino también está despejado de maleza las distintas carreteras utilizadas en las antiguas minas lo convierten en un laberinto hasta que se decida señalizarlo.

FOTO QUILOSA
octubre,2015

De Losada el Viejo Camino de Santiago va a Rodanillo sin dificultad por la senda marcada por David y de allí a Cobrana. Hicimos un alto para fotografiarnos junto a los alcornoques del Zofredal y comprobar que aquí las flechas amarillas seguían marcadas en las piedras.

FOTO ALCORNOQUE DE COBRANA

Fregenal de Cobrana

De Cobrana sale una senda que sube a la Virgen de la Peña, punto de peregrinación jacobea de importancia, pues Augusto Quintana explica que se ganaba el jubileo, igual que en la catedral de Santiago, si el peregrino se veía imposibilitado de llegar allí.
Luego se baja a Congosto donde hay una buena oferta de restauración y hospedaje. Tras el descanso rodeamos el embalse de Bárcena, con sus espectaculares vistas bercianas. También habíamos pasado hace unos meses durante el estudio del viejo camino, de Congosto a Cacabelos para ver el embalse, cuyo relato podéis ver aquí:

http://rsas0010.blogspot.com.es/2015/09/30-historiascacabelos.html 

y aunque hace cientos de años los peregrinos lo hicieron cruzando por el valle, ahora anegado por las aguas del embalse de Bárcena en 1958, nosotros tuvimos que rodearlo aunque lo hicimos con gusto pues David nos había preparado una visita a un ara de sacrificios prehistórica junto a la presa del pantano cuyo relato está en el siguiente enlace:

FOTO DEL ARA PREHISTÓRICA DE BÁRCENA


Tratamos en aquella ocasión de imaginar por donde irían los caminos, donde se encontrarían los pueblos de Bárcena y Posada y de como sería la vida de sus gentes al calor de los monasterios de los que nos da cuenta Augusto Quintana. D. Augusto, que anduvo por aquí antes de la construcción del embalse, dice en sus citados "Temas Bercianos" que la iglesia de Bárcena conservaba una portada románica con arco de medio punto y ornamentación interesante, con un capitel muy finamente tallado y que había una virgencita sentada con niño que podía ser del siglo XII. Posiblemente fueran pertenencias del viejo monasterio de San Salvador.

Embalse de Bárcena

Se cita también un monasterio en el Tumbo Negro de Astorga cuando el abad Vannaldo recibe una donación en el 962. Incluso el padre Yepes en las "Crónicas de San Benito" IV fol 273 aventuró que podía tratarse de un monasterio dúplice. D. Augusto cita otro monasterio de San Julián en el año 1101 pero en el 1129 se aprecia el declinar del monasterio y Bárcena queda reducida a simple parroquia.

EMBALSE de Bárcena, con el nivel bajo, que permite apreciar el antiguo puente.

Embalse de Bárcena

Los pueblos duermen ahora acunados por las aguas del embalse pero se mantienen vivos en el recuerdo de sus gentes y del libro escrito por D José Cruz Vega y D Elidio Rodríguez titulado “Bajo las aguas del Sil” 

FOTO CON EL AUTOR Y PRESIDENTE DE "ROMEROS DE BÁRCENA"

Embalse de Bárcena

Nos habían contado que a principios de octubre el puente junto a Bárcena, que antiguamente hacía posible el paso de los peregrinos que transitaban por la vía nova de los romanos, después camino real,  para venerar al Apóstol en Santiago, se hacía visible como si de una aparición se tratase, después de pasar largo tiempo hivernando bajo la arena y los 340 Hm3 de agua.  Así que decidimos volver y allí estaba.

FOTO DEL PUENTE HUNDIDO EN EL EMBALSE

Embalse de Bárcena

Y allí fuimos nosotros cámara en mano. Nos había contado D. Aquilino Guerra natural de Cabañas Raras que el puente había quedado parcialmente destruido por una riada y fue reconstruido en 1501, pero hubo problemas: pues los de Villafranca ya tenían que acudir al derecho de castillaje para reparar la fortaleza del noble local, los de Cacabelos también se excusaron alegando que ellos también tenían que reparar sus puentes, así que me imagino que los de Cabañas, Bárcena y Congosto fueron los encargados de solucionar el problema “arrimando el hombro”

FOTO DEL PUENTE CON SU OJO COLMATADO

Embalse de Bárcena

El pueblo de Bárcena se encontraba en la margen derecha del río en un recodo protegido por los montes Tocino y Rozas. Sus orígenes se remontan al Siglo X nacido al amparo del monasterio de San Salvador y San Julián junto a la sumergida parroquia de Santa María, cuya portada románica del Siglo XII ya no puede ser admirada por encontrarse a gran profundidad en el embalse. Para pasar de uno a otro hay que rodear el embalse en la actualidad


FOTO DE LAS RUINAS QUE EMERGEN DE LAS AGUAS

Embalse de Bárcena

La antigua localidad de Posada se encuentra en la otra orilla. En el libro que con el inspirador título “El Bosque de los recuerdos sumergidos" escribió D. Eugenio González Núñez, natural de Congosto, se nos cuenta que Posada significa no una posada donde se daba acogida a la gente si no que se trata de un rellano o remanso de un río apropiado para pescar, con espacios fértiles para huertas y húmedos prados para el ganado, es por tanto muy apropiado para que se asentara la gente desde muy antiguo. Como el escritor es natural de Congosto también nos dice que existe un documento del Siglo XVI en el que se nos da noticia de la familia Mendaña, residente en la misma localidad pero eran dueños y señores de Posada del Río.

FOTO DEL REGALO DEL LIBRO

Embalse de Bárcena

Uno de los hijos, Ávaro de Mendaña acompañó a un tío suyo de apellido Castro de Villanueva de Valdueza, al Perú, donde el tío terminó ejerciendo de virrey. Gracias a esta relación familiar fue nombrado jefe de una expedición de tres carabelas y descubrió las islas Salomón.

FOTO DEL MONUMENTO EN CONGOSTO

D. Álvaro de Mendaña

Sigue contando don Eugenio en la pag. 84 de su interesante libro, que después de años, problemas y dificultades logró, con la ayuda de su tío, licencia del rey y mas tarde dinero, posiblemente obtenido gracias a un matrimonio de conveniencia con una gallega fina y de armas tomar, para colonizar dichas islas Salomón, aunque no le acompañó la suerte, pues murió de unas fiebres tifoideas y pobre. Sus paisanos de Congosto le han rendido homenaje por los descubrimientos que hizo como navegante y cartógrafo, levantando este monumento en su localidad natal.
Por mi parte dejo constancia de la historia y foto del monumento, para que mis compañeros peregrinos puedan identificarlo y detenerse unos instantes ante él para enviar un cariñoso recuerdo a este ilustre berciano y revivir nuestra historia gloriosa.



FOTO DEL PETRIL DEL PUENTE de la VIA NOVA, por donde pasaba el VIEJO CAMINO DE SANTIAGO

Embalse de Bárcena

En posteriores vistas comprobamos que la foto junto al petril del puente que empieza a asomar junto a la orilla del embalse era el que correspondía a la Vía Romana para salvar el río. Así nos lo indicó también Don Elidio que amablemente nos acompañó en esta visita. Además de escritor es el presidente de la asociación de romeros que todos los años a primeros de julio acuden con sus santos en carros de bueyes, sus pendones, en procesión hasta el lugar denominado la cruz de los romeros.

LA CRUZ DE LOS ROMEROS

Embalse de Bárcena

Dicen que esta es una cruz sin Cristo, sólo están los clavos porque Jesús descendió y se desplazó para ir junto a lo que quedó bajo el agua. Después comen todos juntos en el que se ha dado en llamar “El bosque de los recuerdos sumergidos” logrando así mantener vivo el recuerdo de estos lugares.

EL CLAVO

Embalse de Bárcena
Eché una última mirada al embalse y vi unas ramas secas que como apariciones fantasmales sobresalían del agua alzando sus brazos al cielo, yo creo que estaban contentas de que las hubiéramos ido a visitar

FOTO DE LAS RAMAS

Embalse de Bárcena

Escribe el Abad Gundisalvo cuando relata la peregrinación de la reina Leodegundia en el año 902:
 “Bajamos (de la Virgen de la Peña) y por Bárcena fuimos hasta el Río Cúa donde vimos muchos majuelos de uvas que hacen muy buen vino que consumen muy curado, por beber mucho alguien se emborrachó” Del libro Vexu Kamin de Julián González Prieto.
 


Cacabelos

¡No cabe duda, el Bierzo se despliega ante nuestros ojos como un auténtico paraíso de la naturaleza!


Fotos y Texto de Rafael Cid

03 septiembre 2015

Pila prehistórica en la presa de Bárcena

En nuestro último recorrido histórico  por el Viejo Camino de Santiago por la montaña de León que semanalmente narramos en “la nueva crónica” nos vimos obligados a bordear el embalse de Barcena ya que aunque los protagonistas de nuestra historia cruzaron el valle en el año 902 por la antigua vía  militar romana  nosotros no podíamos hacerlo, ya que ha quedado anegada por el pantano.



Cuenta Manuel Ignacio Olano Pastor en sus “Caminos Históricos del Bierzo” que el antiguo puente romano de Congosto había quedado parcialmente destruido por el agua, se reconstruyó en 1501 pero los de Villafranca alegaron que ellos ya atendían derechos de castillaje, los de Cacabelos también se excusaron alegando que ellos también tenían que reparar sus puentes ( A lo mejor intuían que 500 años mas tarde todo sería anegado por el agua y era un trabajo innecesario)

En la actualidad, nosotros teníamos la suerte de contar con estupendo guía y compañero de aventuras, David González que para hacernos más llevadera la ruta, se guardaba una sorpresa en la manga, nada más ni nada menos que la visita a un ara de sacrificios o pila prehistórica sita cerca del lugar por el que transitábamos.


Ya D. Francisco González González llamo la atención sobre ella en un artículo que publicó en el nº 433 de 23 de agosto de 1980 de la Revista Aquiana, y que lleva por título: "Pila prehistórica en la presa de Bárcena". Don Francisco a su vez cita a Gómez Moreno haciendo referencia a dos castros separados por un angosto valle con el Sil a enorme profundidad. Continua su artículo informando: “En la margen derecha del Sil, sobre la misma presa del pantano de Bárcena, hay un elevado y puntiagudo peñasco atravesado por el túnel vial que corona el muro. A cualquier observador atento a lo extraño, le llamará enseguida la atención su destacada forma piramidal truncada y su estratégica situación junto al río, cosas ambas oportunas para suponer en él un altar de invocaciones o una cúspide inmolatoria.”


Así que nosotros como  unos modernos y peliculeros Indiana Jones emprendimos la escalada del empinado monte...en la parte equivocada.
Pero no desfallecimos, cruzamos la presa del embalse e iniciamos de nuevo la escalada y esta vez ¡Bingo! David encontró la piedra que se describe en el artículo de la revista Aquiana .... Allí, ahuecando la roca de granito, sobre una plataforma casi rectangular de 1,65 x 2,10 metros, hallé restos de una pila, también rectangular, de 0,57 x 1,35 x 0,12 metros. Sus lados mayores están ligeramente inclinados, desaparecidos en su mitad sur, donde el lado menor ha desaparecido también, acaso erosionado por los vientos. El lado norte parece cóncavo, de suave pendiente, como labrado voluntariamente en una conformación de artesa


 El entorno donde se encuentra debo confesaros que para un no profesional de la arqueología como somos nosotros nos defrauda un poco. Gracias a Dios que de vuelta a casa se me ocurrió consultar un blog del que os he hablado en alguna otra ocasión que me gusta consultar, se trata de http://asturiense.blogspot.com.es/2014/11/la-pila-prehistorica-del-pantano-de.html 

Su lectura en esta ocasión ha dado origen a este articulo y a recuperar la ilusión por los “descubrimientos” de lugares en otro tiempo habitados por nuestros antepasados, que invocaban a sus dioses e incluso realizarían sacrificios para ponerse en contacto con ellos. Lugares en fin mágicos debidos al fuerte magnetismo terrestre que ellos sabían detectar y que nosotros hemos olvidado.



La descripción de Gómez Moreno a la que Francisco González hace referencia es la que sigue:

«Así, dos [castros] que, en medio de la comarca, dominan el SIl por el punto de su confluencia con el Boeza, a vista de Ponferrada, hacia norte y uno tras otro, que, recibiendo nombre de los pueblecillos más inmediatos, les llaman castros de Columbrianos y de San Andrés de Montejos. Son dos cerros separados por angosto valle, con el Sil, a enorme profundidad, lamiendo sus rocosas faldas hacia oriente, y de acceso fácil, aunque fatigoso por la mucha altura, que excede a la ordinaria en este género de fortificaciones. Sus defensas consisten en un parapeto, foso, gran muro, segundo foso y otro muro más elevado y en terraplén., ciñendo todo ello la casi llana meseta de ambos castros; pero de los muros no quedan sino montones alineados de tierra y piedras, al hundirse o ser destruidos para inutilizar su resguardo. [...] Respecto del de Montejos, descubrénse en su falda oriental sepulturas, y entre ellas se sacó una estela votiva, que guarda en su iglesia el párroco de San Andrés.



«En la margen derecha del Sil, sobre la misma presa del pantano de Bárcena, hay un elevado y puntiagudo peñasco atravesado por el túnel vial que corona el muro. A cualquier observador atento a lo extraño, le llamará enseguida la atención su destacada forma piramidal truncada y su estratégica sutuación junto al río, cosas ambas oportunas para suponer en él un altar de invocaciones o una cúspide inmolatoria. Llevado de la curiosidad y acicateado por la búsqueda, subí a ella en dos ocasiones durante la pasada década de los años 1970. Allí, ahuecando la roca de granito, sobre una plataforma casi rectangular de 1,65 x 2,10 metros, hallé restos de una pila, también rectangular, de 0,57 x 1,35 x 0,12 metros. Sus lados mayores están ligeramente inclinados, desaparecidos en su mitad sur, donde el lado menor ha desaparecido también, acaso erosionado por los vientos. El lado norte parece cóncavo, de suave pendiente, como labrado voluntariamente en una conformación de artesa. No hallé restos de canales, ni agujeros, ni inscripciones; pero la identificación con las abundantes pilas coetáneas existentes en Galicia, excluye toda duda de que se trata de una pieza arqueológica de interés».


«Asegura Cuevillas, en una conclusión que comparto, que "puede señalarse de una manera indubitable la relación entre estas pilas y el castro junto al cual suelen aparecer. Por lo que la pila de Bárcena ha de vincular su existencia a los catros de Columbrianos y de San Andrés de Montejos, de vecindad próxima.
«Por lo tanto y en conclusión, es casi seguro que estamos ante un monumento céltico de dependencia castreña, ante el receptáculo de una gigantesca ara natural, que los indígenas lapiteas utilizarían para la invocación, el ofrecimiento, el voto, el sacrificio o el augurio».

Foto y texto de Rafael Cid Rodríguez