Hicimos este viaje a Galicia en una mañana soleada y tranquila, disfrutando de las ciudades y pueblos que se suceden entre curvas y bonitos paisajes. Salimos de la autopista por cerca de Carracedo, palacio de reyes y reinas. Llegamos charlando de historia y novelas hasta el monasterio de Monforte, antigua residencia de los todopoderosos Condes de Lemos.

Y nos adentramos en las tierras de leyendas representadas por el embalse de os Peares, donde se juntan el Miño y el Sil.
El viaje es un deleite para los sentidos, pues la belleza se encuentra por todos los rincones. Sobre todo cuando nos adentramos por las estrechas carreteras de montañas que ascienden por la Ribeira Sacra y se internan en estos túneles de vegetación, con los que entre las ramas dispersan rayos de sol, que nos envuelven por doquier.

Esta visita a la aldea tenía el interés añadido de esperar la llegada de Rafa y los niños, que el sábado volaban a Santiago y nos encontramos en Orense como a las 11h para ver a Asunción, con la que siempre pasamos magníficos ratos y siempre nos invita en sitios ricos.
Llegamos a Liñares a media tarde, para tener tiempo aún de saludar a los primos y que los niños conocieran el pueblo y la familia.
Hoy ha amanecido con niebla en Liñares y nuestra nogueira que está recién podada, nos deja ver recortándose en el horizonte, la estampa de la Cegoña y el cabaceiro frente a nuestro balcón.

Fotografiamos está preciosidad de flores en el jardín de nuestros primos Onelio y Toñi. Las llaman azucenas rosas, belladonas, señoritas al desnudo, si, no seáis mal pensados, es porque sus flores brotan directamente del tallo.

A mí me gusta llamarla Amarilis, en recuerdo de la ninfa que se enamoró del pastor Alteo. Este aseguró que sólo entregaría su amor a la mujer que le llevará una flor única y tuviera un corazón ardiente.
Sabéis que hizo Amarilis? Acudió 30 noches consecutivas con una túnica rosa y una flecha de oro con la que se pinchaba el corazón , dejando caer una gota de sangre a la puerta de Alteo. Alteo encontró a su puerta una flor de talle erguido y pétalos rojo, sangre. Así que comprendió y entrego finalmente su amor a Amarilis. cuando pasamos por delante de la puerta de Onelio y Toñi, siempre recuerdo la historia de amor mientras contemplamos sus preciosas flores.
Al cabo de un rato el sol brilla sobre la aldea. José Luis ha cogido su tractor para inspeccionar el pueblo.

Mientras, yo os voy a contar un secreto: se trata de los eucaliptos. Los hay cerca del taller y subiendo para la Sierra Corveira.
Quedaos con este nombre, científicos de CSIRO en Australia descubrieron que las largas raíces del eucalipto se extendían para buscar ORO. Pero no os emocionéis todavía, ni empecéis a cavar por aquí, porque son ínfimas cantidades que acaban en las hojas, pero los romanos que de esto sabían un montón, buscaron oro en Ourense. Y en las lagunas de Salave cerca de Ribadeo, donde hubo minería romana y se cree que en la actualidad está el mayor yacimiento de oro de Europa, sabéis lo que hay? Pues un bosque de eucaliptos.

Luego vamos al huerto de Perfecta y Adelaida, que además de una exquisita berza para hacer el imprescindible Caldo y muchas frutas y verduras, tiene bonitas flores.
Están allí las Anémonas Japonesas, que síiii, también tienen su leyenda: La del "hijo del viento" (del griego Anemos-viento) porque brotaron de las lágrimas de la diosa Afrodita al llorar la muerte de Adonis.

Se la asocia al amor eterno, y también en oriente se creía que ponerla cerca de la entrada protegía de peligros. Quién me iba a decir que me iba a encontrar leyendas de los antiguos dioses, o exóticas plantas entre inocentes frutos comestibles...
Después de cada paseo nos vamos a casa reconfortados con tanta belleza.
¡¡¡ QUÉ BONITO ES LIÑARES!!!

Rafa ha recordado momentos de su infancia aquí y ha disfrutado charlando con Perfecta, Adelaida y Miguel. Encontrando a parientes y amigos de entonces.
Les ha gustado mucho el paseo nocturno, viendo las luces de los pueblos, brillando sobre las montañas del otro lado del Miño, como si fuera un "Nacimiento", así como la capital de Orense.

Para Rafa lo mejor fue poder ver las estrellas. Todos anduvimos tratando de identificar Casiopea, La Osa Mayor.. Como le supo a poco ya está esperando la próxima ocasión para repetirlo.
Los niños disfrutaron de ver el gallinero, coger fruta y verdura del huerto, encontrar la moto de su papá y Víctor.

Les encantó andar libres por el pueblo, jugando con el bastón que los adultos llevamos para subir a la sierra.
Tuvieron la oportunidad de apreciar el contraste, de encontrarse con un relumbrante cochazo Alpine azul, al pie de un antiguo e inservible cabaceiro.
Yo creo que para los niños lo mejor fue coger la bici que Miguel les preparó en un periquete.
Textos y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón
Ved fotos de nuestra estancia en Liñares del 1 al 8 de septiembre del 26:
https://www.flickr.com/photos/rsas0010/albums/72177720335571489