Cada día que estamos en Liñares, nosotros tenemos la ilusión de salir a caminar a la Sierra Corveira.
Así que, después de desayunar, calzamos las botas, cogemos el bastón y ale, ¡a los miradoiros!
El camino es ancho y despejado, a ambos lados hay hermosa vegetación silvestre de robles, pinos, eucaliptos... Nos acompañan dos montañeras de élite: Perfecta y Adelaida, que conocen todos los rincones y los nombres y propiedades de todo lo que nos llama la atención.
Hay muchas xestas, bastante más altas que una persona y con multitud de pequeñas flores amarillas. Cuando abren sus vainas vas escuchando el chasquido que hacen al soltar las semillas.

Vamos curioseando las ramas de las cunetas, a veces hay flores en los brezos, o en las silvas... ya hay moras sin madurar, peludas en pardos racimos. Están las carqueixas, creciendo rastreras y tan tiesas... nos dicen que antes las recogían para hacer mullido en las camas de las vacas, que todos los vecinos las tenían en sus cuadras. Cuando es temporada, también hemos encontrado boletus o champis y hasta una lepiota. ¡qué riqueza hay en la Naturaleza y cómo nuestros antepasados sabían aprovecharla!
Cuando entre la espesura surgen las grandes piedras graníticas, que señorean estas montañas, entonces el paisaje de los alrededores se muestra en su magnitud y todos los pasos que das ascendiendo, valen la pena, pues te pagan generosamente ofreciéndote bellos paisajes en la lejanía.
Y aunque incluso desde nuestro balcón puede verse la Cegoña y la ciudad de Orense (ampliad esta foto y lo comprobaréis), sólo desde el puente de Orense puede verse La Cegoña de Liñares.

También desde la Sierra puede verse La Cegoña, que es la mayor altura que está más próxima a la aldea.
Desde el puente del Miño, en la ciudad de Orense, comprobad en esta foto, que hay un cartel para situar en el horizonte la peña de la Cegoña de Liñares.

Seguimos nuestra ascensión por la Sierra y si el sol da en el sendero las piedras relumbran con la mica, de la que están compuestas. Es una delicia contemplarlas y aún más, si en alguna parte del camino se han desmoronado tanto que se han convertido en arena, esta arena brilla con un fulgor dorado. ¡Es fabuloso!

Por ventura, puedes encontrar en el suelo un guijarro totalmente blanco, de cuarzo. Se consideran piedras del rayo, mágicas y cargas con ella como con un tesoro, para ponerla en el suelo del balcón como tope de la contrapuerta o dejarla sobre el aparador del comedor, como adorno... ¡Hay guijarros que hasta tienen una línea, que es una pequeña veta de oro...!

Empezamos por acercarnos al mirador del NIÑO DA POMBA, yo traduzco como "nido de la paloma", que después de entrar a través de un bonito túnel vegetal, nos encontramos con una muralla rocosa, con grandes penedos, en los que se aprecian grandes cazoletas...¿Sería por estas formaciones por lo que se le dio el nombre de "Nido de paloma"? o ¿quizá algún vecino ensimismado con tan bonito paisaje o algún paseante, ante estas bellezas, se sintió poeta y le dio el nombre?

Alguna de estas personas sensibles habrán trabajado en la asociación MOVETE POR NOGUEIRA! porque en todo el Concejo se ha puesto en valor lugares magníficos, señalándolos con carteles y adornándolos con elementos, como los que nos vamos a encontrar de inmediato.
Casi no habíamos acabado de explorar este miradoiro, cuando ya nos decidimos a seguir ascendiendo en la Sierra para encontramos con el siguiente mirador. Es un punto geográfico de alto interés turístico, que tiene el nombre de "A TRONA DOS PENSAMENTOS".
Se trata de un respaldo de madera, como de una silla alta, pero asentado en la pura roca. Desde allí se ve el Miño a lo lejos, en el fondo de un valle abierto que permite contemplar los pueblos y bosques de la otra ribera y la belleza del paisaje mientras dejamos volar nuestros pensamientos.

No nos entretenemos más porque desde allí se ve el siguiente mirador. Hay que seguir ascendiendo la sierra y se trata del punto más alto, así que se promete una vista espectacular. Vamos...que aún nos espera otro hito en el camino. Se trata de A PORTA DA FELICIDADE porque tal y como está escrito en la puerta "no existe una llave para la felicidad, la puerta siempre está abierta".
Eso es lo que buscamos y eso es lo que se nos da aquí a todos, de manera gratuita y generosa...

Así que cruzamos el umbral para acercarnos al mirador del Péndulo. Se trata de un gran penedo que parece que podía pendular y caer de un momento a otro, pues es lo que podría ocurrir, dado lo desnudos que están los grandes pedrones que lo forman... pero no hay peligro, así lo han visto nuestros antepasados y esa tradición, el miedo nos quitó.
¡Qué naturaleza tan brava y orgullosa en este entorno y también en la lejanía!
Subimos a las piedras y agradecimos su acogida, que nos permitía contemplar desde allí el hermoso mundo.

La senda en este punto continúa, ahora descendiendo, hasta el pueblo de Eiradela. Antes se cuidaban las comunicaciones y desde Liñares podías ir a los cuatro puntos cardinales. Eso facilitaba las relaciones humanas, las familias se extendían en los pueblos de los alrededores y crecía el comercio y el ocio, enriquecido con las numerosas fiestas tradicionales y sus romerías.

Desde aquí sigue habiendo vistas muy interesantes, incluso se dibujan en el horizonte las cimas de Cabeza da Meda, con sus molinos de viento.
Sin hacer la bajada al otro valle, nosotros volvimos a Liñares, pensando en regresar...
Siempre en regresar... emocionados por la visión del paisaje y un poco sedientos, por el calor y el sol, decidimos parar a repostar "Na fonte do regueiro" a la entrada de la aldea.
Mientras íbamos comentábamos:
¡PERO QUE BONITA ES LA RIBEIRA SACRA!
¡...QUÉ BONITO ES LIÑARES!
Ved álbunes de nuestras fotos aquí:
https://www.flickr.com/photos/rsas0010/collections/72157600043787984/
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid



























