Cada día que estamos en Liñares, nosotros tenemos la ilusión de salir a caminar a la Sierra Corveira. Así que, después de desayunar, calzamos las botas, cogemos el bastón y ale, ¡a los miradoiros!
El camino es ancho y despejado, a ambos lados hay hermosa vegetación silvestre de robles, pinos, eucaliptos y muchas xestas, bastante más altas que una persona y con multitud de pequeñas flores amarillas. En otoño abren sus vainas y vas escuchando el chasquido que hacen al soltar las semillas.

En la primavera también los toxos están llenos de flores amarillas y nosotros admiramos la ladera de esa parte de la montaña, recordando a nuestro primo Pedro, que un día nos dijo, que le gustaba tanto esa visión, que soñaba con ella cuando estaba en Venezuela. ¡Y no es de extrañar... tan bella y perfumada, brillando al sol!

Vamos curioseando las ramas de las cunetas, a veces hay flores en los brezos, o en las silvas ya hay moras sin madurar, están las carpachas tan tiesas y cuando es temporada, también hemos encontrado boletus o champis y hasta una lepiota. Nos acompañan dos montañeras de élite: Perfecta y Adelaida, que conocen todos los rincones y los nombres y propiedades de todas las ramitas.

Cuando entre la espesura surgen las grandes piedras graníticas, que señorean estas montañas, entonces el paisaje de los alrededores se muestra en su magnitud y todos los pasos que vas ascendiendo, valen la pena, pues te pagan generosamente ofreciéndote bellos paisajes en la lejanía.
Si el sol da en el sendero las piedras relumbran con la mica, de la que están compuestas. Es una delicia contemplarlas y aún más, si en alguna parte del camino se han desmoronado tanto que se ha llenado de arena, esta arena brilla con un fulgor dorado. ¡Es fabuloso!
Por ventura, puedes encontrar en el suelo un guijarro totalmente blanco, de cuarzo. Se consideran piedras del rayo, mágicas y cargas con ella como con un tesoro, para ponerla en el suelo del balcón como tope de la contrapuerta o dejarla sobre el aparador del comedor, como adorno... ¡Hay guijarros que hasta tienen una línea, que es una pequeña veta de oro...!

Empezamos por acercarnos al mirador del NIÑO DA POMBA, yo traduzco como "nido de la paloma", que después de entrar a través de un bonito túnel vegetal, nos encontramos con una muralla rocosa, con grandes penedos, en los que se aprecian grandes cazoletas...¿Sería por estas formaciones por lo que se le dio el nombre de "Nido de paloma"? o ¿quizá algún vecino ensimismado con tan bonito paisaje o algún paseante, ante estas bellezas, se sintió poeta y le dio el nombre?

Alguna de estas personas sensibles habrán trabajado en la asociación MOVETE POR NOGUEIRA! porque en todo el Concejo se ha puesto en valor lugares magníficos, señalándolos con carteles y adornándolos con elementos, como los que nos vamos a encontrar de inmediato.
Casi no habíamos acabado de explorar este miradoiro, cuando ya nos decidimos a seguir ascendiendo en la Sierra para encontramos con el siguiente mirador. Es un punto geográfico de alto interés turístico, que tiene el nombre de "A trona dos pensamientos".
Se trata de un respaldo de madera, como de una silla alta, pero asentado en la pura roca. Desde allí se ve el Miño a lo lejos, en el fondo de un valle abierto que permite contemplar los pueblos y bosques de la otra ribera y la belleza del paisaje mientras dejamos volar nuestros pensamientos.

No nos entretenemos más porque desde allí se ve el siguiente mirador. Hay que seguir ascendiendo la sierra y se trata del punto más alto, así que se promete una vista espectacular. Vamos...que aún nos espera otro hito en el camino. Se trata de A PORTA DA FELICIDADE porque tal y como está escrito en la puerta "no existe una llave para la felicidad, la puerta siempre está abierta".
Eso es lo que buscamos y eso es lo que se nos da aquí a todos, de manera gratuita y generosa...

Así que cruzamos el umbral para acercarnos al mirador del Péndulo. Se trata de un gran penedo que parece que podía pendular y caer de un momento a otro, pues es lo que podría ocurrir, dado lo desnudos que están los grandes pedrones que lo forman... pero no hay peligro, así lo han visto nuestros antepasados y esa tradición, el miedo nos quitó.
¡Qué naturaleza tan brava y orgullosa en este entorno y también en la lejanía!
Subimos a las piedras y agradecimos su acogida, que nos permitía contemplar desde allí el hermoso mundo.

Aunque la senda en este punto continúa hasta Eiradela y sigue ofreciendo vistas muy interesantes, nosotros volvimos a Liñares, pensando en regresar...
Siempre en regresar... emocionados por la visión del paisaje y un poco sedientos, por el calor y el sol, decidimos parar a repostar "Na fonte do regueiro" a la entrada de la aldea.
Mientras íbamos comentábamos:
¡PERO QUE BONITA ES LA RIBEIRA SACRA!
¡...QUÉ BONITO ES LIÑARES!
Ved álbunes de nuestras fotos aquí:
https://www.flickr.com/photos/rsas0010/collections/72157600043787984/
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid
























