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14 noviembre 2021
Ronda y Málaga con Rafas, Noviembre 21
19 mayo 2021
Apellidos de familia
Recuerdo que cuando niña recitábamos una retahíla de apellidos: Fadón, Sabugal, Prieto, Iglesias, Carrascal, Suárez, Moreno, Picón y Garrote. Una amiga de la familia, Maxi, que luego vivió en Madrid y yo estuve con frecuencia en casa de su hija Aurora, que llamaba Rori, con sonido suave de la r inicial, se sabía algún apellido más de esa serie, que yo he olvidado...
Para hacer los honores a nuestros antepasados, Rafa ha encontrado la genealogía de nuestros apellidos que aquí os presentamos:
Fadón
Apellido patronímico, que procede de Zamora. Hay un pueblo en la comarca de Sayago que se llama Fadón.

En unos pocos pueblos alrededor, existen familias que se apellidan así. En Hispanoamérica también tenemos familia y descendientes con apellido Fadón. El abuelo Manuel Fadón Carrascal con otros parientes, emigraron a Argentina, así como su hijo Bienvenido, aunque nuestro padre regresó después.
De Argañín es Bienve y nosotros conocemos su pueblo y a nuestra familia de allí, así como toda la belleza de la comarca de Sayago, a la que pertenece.
Sabugal
Según el libro de Juan José Sánchez Badiola:"Nobiliario de la Montaña Leonesa", el apellido Sabugal procede de los Barrios de Gordón. Hay documentación desde 1516, en que Tomás y Juan de Sabugal eran vecinos de Barrios de Gordón. "Vicente del Sabugal vecino de dicho lugar ejerce de Procurador General del Concejo de Gordón cargo que ocupa 1729 Justo de Sabugal... En el Catastro de Ensenada, 1751 se citan varias personas con el apellido Sabugal y en el Padrón de los Barrios, correspondiente a 1794, figuran hidalgos con nombres de varias personas."
También hay un pueblo en Portugal que se llama Sabugal. De él procede el escudo heráldico que aquí os presento y aunque no hemos estado en él, nos hicimos una foto en el indicador del mismo.
Nosotros hemos visitado el pueblo de la comarca de Omaña, llamado Sabugo y encontramos en el libro citado la referencia de que "también existe el apellido Sabugo de la aldea montañesa homónima con casa solar antigua en el barrio de Ceide", no llegamos a identificar la casa pero disfrutamos conociendo la aldea y a sus habitantes.
Qué sorpresa saber que nuestro abuelo nació en un lugar en el que sus antepasados ganaron el título de nobleza.
Prieto
Apellido cuyo linaje es originario de las montañas de Santander, desde donde se extendió por toda la península. (Documentación de Don Julio de Atienza, en el Nobiliario Español Pag 634).
Etimológicamente el apellido deriva del portugués preto, que significa negro. Y esto nos lleva a un personaje histórico, el infante Juan, hijo del rey Vermudo. Parece ser que el infante Juan era de piel oscura y por eso se ganó el sobrenombre de "prieto"
Caballeros de este linaje, probaron Nobleza en las Ordenes de Santiago (1639, 1652, 1699 y 1725), Calatrava (1666 y 1758) y Carlos III (1794 y 1804) y numerosas veces en las Reales Cancillerías de Valladolid y Audiencia de Oviedo.
ARMAS:
El escudo de armas más antiguo del apellido “Prieto”, es el siguiente: En campo de plata, dos lobos de sable (negros), pasantes y puestos en palo,; bordura de gules (roja), con siete aspas de oro, y en jefe un escudete de plata, cargado de un castillo de oro, sobre ondas de azur y plata. ( Documentación del Nobiliario Español, Pag 634).
Iglesias
Piferrer, haciéndose eco de las fábulas difundidas por los antiguos genealogistas —Miguel de Salazar, Rey de Armas de Fernando IV; Juan de Mendoza, Jorge de Montemayor—, sitúa el origen de este linaje en las montañas de León, entre los valles de Torío y Curueño.
Su mítico fundador habría sido, conforme a tan poco fiables fuentes, cierto Alvar de Iglesias, o de la Iglesia, caballero godo que, hacia 725, acompañó a Don Pelayo en el sito de la ciudad de León, entonces ocupada por los moros.
Al parecer, este Alvar resistió el contraataque musulmán haciéndose fuerte en la pequeña iglesia de San Pedro de Cavatuerta, cerca de La Valcueva y Aviados, y allí aguantó, con sólo 150 hombres, los embates de 5.000 moros, de los cuales dio muerte a más de 3.000 3109.
En memoria de dicha hazaña, don Alvar convirtió aquella iglesia en cabeza de cuantas había en la comarca, aunque, andando el tiempo, su patronato pasó a los Guzmán de Aviados.
Asimismo, adoptó el apellido y las correspondientes armas parlantes: de gules, una iglesia de plata, y a su puerta, un hombre armado con una alabarda con la cuchilla de plata y el asta de oro; bordura de azur con la leyenda, en letras de oro: «A pesar de todo, venceremos a los moros».
La misma fábula se usó para el linaje Monasterio. Sin embargo, no hemos encontrado en toda la región otro hidalgo autóctono con este apellido que Pedro de la Iglesia, v. de Cospedal, testigo de un pleito en 1551.
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11 mayo 2021
Feliz cumpleaños, Cosqui 2021
17 marzo 2021
Los hijos en casa
En este mes de febrero han coincidido en casa los dos hijos. Lo cual nos ha llenado de alegría. Genial, genial...


Siempre queremos preparar comida para ellos, es algo típico de las familias, alimentar y sobre alimentar a los hijos... Buscamos qué podríamos hacer para agradarles...
Para Rafa preparamos patatas con congrio y almejas.
Para Víctor preparamos alubias blancas al estilo de la Bañeza. Él nos trajo un saquito de alubias de un empresario de la Rioja, eran muy tiernas. Genial.
Luego celebramos el casi-cumpleaños de Rafa, antes de que se marchara. Pero Víctor ya se había ido y nos ha quedado su cumple en el aire, a ver si lo celebramos aunque sea después.
18 abril 2013
¡Hasta siempre, Laudelino!
La historia que os cuento hoy, podría en principio pareceros triste, pues se nos iba Laudelino. Pero hablando con los asistentes al sepelio les comenté que incluso antes de conocerlo personalmente (él residía por aquella época en Argentina) yo recordaba las cartas tan llenas de ánimo y cariño que escribía a la madre de mi mujer, “la tía Sofía”.
A su regreso a España, lo traté en un par de ocasiones, el trabajo, la vida atareada y las ocupaciones, que a veces nos creamos artificialmente, no nos dejan tiempo para disfrutar de lo que en realidad importa…
Sin embargo, él sí me conocía y cuando ya muy enfermo le habló a Rosi de este humilde prejubilado, me ensalzó de tal modo que me creí el director general de mi empresa. Y es que Landelino fue así hasta la muerte: conversador, amable, amigo de todos…
Le despedimos en la ermita del Cristo de Geras de Gordón, su pueblo. Estábamos presentes los familiares, algunos viejos amigos y un compañero de él, que cuando siendo jovencitos trabajaron en la mina. Entonces se obró de nuevo el milagro, aquí estábamos todos charlando, sabiendo unos de otros, relacionándonos: Es como a él le hubiese gustado vernos.
Caminamos por el pueblo desgranando los recuerdos. Todos teníamos los nuestros de los días o años vividos aquí. Nuestras entradas al blog dan cuenta de jornadas de sol y nieve, de montaña y bosques. Visitamos la vieja casa familiar, enraizada en la tierra y en el pueblo, ya abandonada, con sus dependencias, corrales y la era para recoger el trigo.
El río luce en el pueblo como el gran protagonista. Dice el poeta que “nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar” y junto a la casa discurre el agua cristalina, con esa luz especial que tienen los ríos y la montaña de León.
¡Que hasta las plumas de los gallos brillan de tal forma que consiguen seducir a las incautas truchas que pueblan el río Casares, debajo del puente de Geras!
Como somos un grupo numeroso, turbamos el silencio y la monotonía de la tarde del pueblo y mientras pasamos el perro nos observa curioso, desde su puesto de vigilancia.
Y de nuevo el río, que nos va a llevar por la vida, a otros lugares y a otras ocupaciones.
Como tú sabes Landelino, Geras es también una catedral de la gastronomía, embutidos, escalibada, caldereta... todo está sabroso aquí. Por eso cuando ya nos íbamos, nos hicimos una foto ante uno de sus restaurantes, para llevarnos buenos recuerdos y volver de nuevo.
Hemos reforzado los lazos familiares, hablado de tíos y primos, los que pudieron venir y los que no, de sus esposas e hijos. Hemos visto sus fotos y nos prometimos seguir sus vidas, como hacía Laudelino y estar en contacto a través de las nuevas tecnologías y siempre que sea posible de manera física y presencial, para seguir su ejemplo.
¡Hasta pronto a todos! ¡Hasta siempre, Laudelino!
Texto y fotos de Rafael Cid



































