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03 septiembre 2015

Pila prehistórica en la presa de Bárcena

En nuestro último recorrido histórico  por el Viejo Camino de Santiago por la montaña de León que semanalmente narramos en “la nueva crónica” nos vimos obligados a bordear el embalse de Barcena ya que aunque los protagonistas de nuestra historia cruzaron el valle en el año 902 por la antigua vía  militar romana  nosotros no podíamos hacerlo, ya que ha quedado anegada por el pantano.



Cuenta Manuel Ignacio Olano Pastor en sus “Caminos Históricos del Bierzo” que el antiguo puente romano de Congosto había quedado parcialmente destruido por el agua, se reconstruyó en 1501 pero los de Villafranca alegaron que ellos ya atendían derechos de castillaje, los de Cacabelos también se excusaron alegando que ellos también tenían que reparar sus puentes ( A lo mejor intuían que 500 años mas tarde todo sería anegado por el agua y era un trabajo innecesario)

En la actualidad, nosotros teníamos la suerte de contar con estupendo guía y compañero de aventuras, David González que para hacernos más llevadera la ruta, se guardaba una sorpresa en la manga, nada más ni nada menos que la visita a un ara de sacrificios o pila prehistórica sita cerca del lugar por el que transitábamos.


Ya D. Francisco González González llamo la atención sobre ella en un artículo que publicó en el nº 433 de 23 de agosto de 1980 de la Revista Aquiana, y que lleva por título: "Pila prehistórica en la presa de Bárcena". Don Francisco a su vez cita a Gómez Moreno haciendo referencia a dos castros separados por un angosto valle con el Sil a enorme profundidad. Continua su artículo informando: “En la margen derecha del Sil, sobre la misma presa del pantano de Bárcena, hay un elevado y puntiagudo peñasco atravesado por el túnel vial que corona el muro. A cualquier observador atento a lo extraño, le llamará enseguida la atención su destacada forma piramidal truncada y su estratégica situación junto al río, cosas ambas oportunas para suponer en él un altar de invocaciones o una cúspide inmolatoria.”


Así que nosotros como  unos modernos y peliculeros Indiana Jones emprendimos la escalada del empinado monte...en la parte equivocada.
Pero no desfallecimos, cruzamos la presa del embalse e iniciamos de nuevo la escalada y esta vez ¡Bingo! David encontró la piedra que se describe en el artículo de la revista Aquiana .... Allí, ahuecando la roca de granito, sobre una plataforma casi rectangular de 1,65 x 2,10 metros, hallé restos de una pila, también rectangular, de 0,57 x 1,35 x 0,12 metros. Sus lados mayores están ligeramente inclinados, desaparecidos en su mitad sur, donde el lado menor ha desaparecido también, acaso erosionado por los vientos. El lado norte parece cóncavo, de suave pendiente, como labrado voluntariamente en una conformación de artesa


 El entorno donde se encuentra debo confesaros que para un no profesional de la arqueología como somos nosotros nos defrauda un poco. Gracias a Dios que de vuelta a casa se me ocurrió consultar un blog del que os he hablado en alguna otra ocasión que me gusta consultar, se trata de http://asturiense.blogspot.com.es/2014/11/la-pila-prehistorica-del-pantano-de.html 

Su lectura en esta ocasión ha dado origen a este articulo y a recuperar la ilusión por los “descubrimientos” de lugares en otro tiempo habitados por nuestros antepasados, que invocaban a sus dioses e incluso realizarían sacrificios para ponerse en contacto con ellos. Lugares en fin mágicos debidos al fuerte magnetismo terrestre que ellos sabían detectar y que nosotros hemos olvidado.



La descripción de Gómez Moreno a la que Francisco González hace referencia es la que sigue:

«Así, dos [castros] que, en medio de la comarca, dominan el SIl por el punto de su confluencia con el Boeza, a vista de Ponferrada, hacia norte y uno tras otro, que, recibiendo nombre de los pueblecillos más inmediatos, les llaman castros de Columbrianos y de San Andrés de Montejos. Son dos cerros separados por angosto valle, con el Sil, a enorme profundidad, lamiendo sus rocosas faldas hacia oriente, y de acceso fácil, aunque fatigoso por la mucha altura, que excede a la ordinaria en este género de fortificaciones. Sus defensas consisten en un parapeto, foso, gran muro, segundo foso y otro muro más elevado y en terraplén., ciñendo todo ello la casi llana meseta de ambos castros; pero de los muros no quedan sino montones alineados de tierra y piedras, al hundirse o ser destruidos para inutilizar su resguardo. [...] Respecto del de Montejos, descubrénse en su falda oriental sepulturas, y entre ellas se sacó una estela votiva, que guarda en su iglesia el párroco de San Andrés.



«En la margen derecha del Sil, sobre la misma presa del pantano de Bárcena, hay un elevado y puntiagudo peñasco atravesado por el túnel vial que corona el muro. A cualquier observador atento a lo extraño, le llamará enseguida la atención su destacada forma piramidal truncada y su estratégica sutuación junto al río, cosas ambas oportunas para suponer en él un altar de invocaciones o una cúspide inmolatoria. Llevado de la curiosidad y acicateado por la búsqueda, subí a ella en dos ocasiones durante la pasada década de los años 1970. Allí, ahuecando la roca de granito, sobre una plataforma casi rectangular de 1,65 x 2,10 metros, hallé restos de una pila, también rectangular, de 0,57 x 1,35 x 0,12 metros. Sus lados mayores están ligeramente inclinados, desaparecidos en su mitad sur, donde el lado menor ha desaparecido también, acaso erosionado por los vientos. El lado norte parece cóncavo, de suave pendiente, como labrado voluntariamente en una conformación de artesa. No hallé restos de canales, ni agujeros, ni inscripciones; pero la identificación con las abundantes pilas coetáneas existentes en Galicia, excluye toda duda de que se trata de una pieza arqueológica de interés».


«Asegura Cuevillas, en una conclusión que comparto, que "puede señalarse de una manera indubitable la relación entre estas pilas y el castro junto al cual suelen aparecer. Por lo que la pila de Bárcena ha de vincular su existencia a los catros de Columbrianos y de San Andrés de Montejos, de vecindad próxima.
«Por lo tanto y en conclusión, es casi seguro que estamos ante un monumento céltico de dependencia castreña, ante el receptáculo de una gigantesca ara natural, que los indígenas lapiteas utilizarían para la invocación, el ofrecimiento, el voto, el sacrificio o el augurio».

Foto y texto de Rafael Cid Rodríguez

20 septiembre 2012

Isabel la Católica

Ahora que está en la programación de TV la serie de Isabel, hemos buscado nuestros recuerdos de la visita que hicimos con los compañeros de UCECA a Medina del Campo y a su Castillo de la Mota.
Ved las fotos de aquel día.

Entonces resumimos la biografía de Isabel la Católica que ahora os presentamos:

Isabel I de Trastámara, llamada la Católica (Madrigal de las Altas Torres, 22 de abril de 1451 - Medina del Campo, 26 de noviembre de 1504). Reina de Castilla y de León desde 1474 hasta 1504, también reina consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón desde 1479.

Isabel de Trastámara nació en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) Fue hija de Juan II de Castilla y de su segunda mujer,  Isabel de Portugal. Dos años después, en Tordesillas, nacería su hermano Alfonso. Con anterioridad, y fruto del matrimonio entre Juan II de Castilla y María de Aragón, había nacido Enrique, hermano de padre de Isabel, que ocuparía el trono en 1454 y sería conocido como Enrique IV el Impotente.

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A la muerte de su padre en 1454, se retiró con su madre y su hermano Alfonso a la villa de Arévalo, donde vería los ataques de locura de su madre Isabel. En esta adversidad Isabel se fortaleció con lecturas evangélicas y libros de piedad. También le ayudó su amistad con Santa Beatriz de Silva (1424 - 1491), a la que luego ayudaría en la fundación de la Orden de las Concepcionistas Franciscanas.

En 1461, Isabel y su hermano Alfonso, con su consejero Gonzalo Chacón, son trasladados a Segovia, lugar donde se emplazaba la Corte, por estar cercano el nacimiento de la hija de los reyes, doña Juana de Castilla. Pronto, se la apodó Juana la Beltraneja pues, según los rumores de la época, era hija de la reina, doña Juana de Portugal, y de Beltrán de la Cueva.

El rey trata de lograr para su hermana acuerdos matrimoniales que le reporten beneficios. Ya desde los tres años, Isabel había estado comprometida con Fernando, hijo de Juan II de Aragón. Sin embargo, Enrique IV rompió este acuerdo, seis años más tarde, para comprometerla con Carlos, príncipe de Viana. También trató de casarla con el rey Alfonso V de Portugal y logró reunirlos en el Monasterio de Guadalupe, pero ella le rechazó. También fue comprometida con don Pedro Girón, Maestre de Calatrava y hermano de don Juan Pacheco. Se dice que Isabel rogó al cielo para que no llegaran a celebrarse los esponsales. Don Pedro murió de un ataque de apendicitis, mientras realizaba el trayecto para encontrarse con ella.

Los nobles, ansiosos de poder, enfrentaron a su hermano Alfonso con su hermanastro el rey Enrique, deponiéndolo en la "Farsa de Ávila". En 1468, su hermano Alfonso murió, al parecer, envenenado, en Cardeñosa.

En la película de TV, además de los citados, se presentan personajes históricos como  Diego Hurtado de Mendoza, Alonso Carrillo, Cabrera y se hace referencia a otros anteriores a los hechos, como D. Álvaro de Luna o los Infantes de Aragón.

Isabel rechazó proclamarse reina mientras Enrique IV estuviera vivo. Consiguió que su hermanastro le otorgase el título de Princesa de Asturias, en una ceremonia que tuvo lugar en los Toros de Guisando, el 19 de septiembre de 1468, conocida como la Concordia de Guisando. Isabel se constituyó así como heredera a la corona, por delante de su sobrina y ahijada de bautismo, Juana la Beltraneja y el rey tendría que aceptar su libertad de elegir esposo.

A partir de este momento, Isabel pasa a residir en Ocaña, villa perteneciente a don  Juan Pacheco, marqués de Villena.

Juan II de Aragón trató de negociar en secreto con Isabel la boda con su hijo Fernando. Isabel y sus consejeros consideraron que era el mejor candidato para esposo, pero había un impedimento legal, ya que eran primos (sus abuelos, Fernando de Antequera y Enrique III, eran hermanos). Los escrúpulos de Isabel para contraer matrimonio sin contar con la autorización papal impedían realizar la ceremonia. Con la connivencia de don Rodrigo Borgia, legado papal para facilitar este enlace, los negociadores presentaron una supuesta bula emitida en junio de 1464 por el anterior Papa, Pío II, a favor de Fernando.

Isabel aceptó y se firmaron las capitulaciones matrimoniales de Cervera, el 5 de marzo de 1469. Ante el temor de que Enrique IV abortara estos planes, en el mes de mayo de 1469 y con la excusa de visitar la tumba de su hermano Alfonso, que reposaba en Ávila, Isabel escapó de Ocaña, donde era custodiada estrechamente por Juan Pacheco. Por su parte, Fernando atravesó Castilla en secreto, disfrazado de mozo de mulas de unos comerciantes.
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El 19 de octubre de 1469 contrajó matrimonio en el Palacio de los Vivero de Valladolid con Fernando, rey de Sicilia y Príncipe de Gerona, que le valió el enfrentamiento con su hermanastro, que llegó a paralizar la bula papal de dispensa por parentesco entre Isabel y Fernando. Finalmente, el 1 de diciembre de 1471, Sixto IV emitió la Bula que dispensaba al matrimonio de sus lazos de consanguineidad.

Isabel llegó al trono tras vencer en la Guerra de Sucesión Castellana (1475-1480), enfrentándose con los partidarios de su sobrina Juana. Se proclama Reina de Castilla el 13 de diciembre de 1474 en Segovia, tomando como base el Tratado de los Toros de Guisando. Desde el Alcázar de Segovia se dirigió a la Iglesia de San Miguel, contigua a la plaza mayor. Tras jurar por Dios, por la Cruz y por los Evangelios, que sería obediente a los mandamientos de la Santa Iglesia, le juraron lealtad. Luego, entró en el interior del templo, portando el pendón de Castilla y abrazada a sus pliegues.

Creyó en los proyectos de Cristóbal Colón y a pesar de las muchas críticas y reacciones políticas adversas de la corte y los científicos; una leyenda dice que financió con sus joyas el viaje que llevaría al descubrimiento de América. Realmente fue un grupo de mercaderes, los mismos que financiaron la visita de Fernando de Aragón para casarla. Durante el reinado común con Fernando se produjeron hechos de gran trascendencia para el futuro del reino como el establecimiento de la Santa Inquisición (1480), la creación de la Santa Hermandad, la incorporación del Reino nazarí de Granada, así como la unificación religiosa de la Corona Hispánica, basada en la conversión obligada de los judíos, so pena de expulsión (Edicto de Granada, 1492) y más tarde de los musulmanes. Por último, la anexión de Navarra (1512), (ya muerta la reina) significó el origen del futuro Reino de las Españas.

Firmó con Portugal el Tratado de Tordesillas (1494), un tratado de objetivos modestos (se trataba de repartirse zonas de pesca y navegación con los portugueses: aun no se conocía la importancia del viaje de Colón) pero que, en años posteriores, tuvo como resultado que Castilla y Portugal se repartieron el mundo. Por deseo de los comerciantes urbanos creó la Santa Hermandad, cuerpo de policía para la represión del bandidaje, creando unas condiciones mucho más seguras para el comercio y la economía.

Para sus campañas militares contó con el servicio de Gonzalo Fernández de Córdoba (El Gran Capitán), que intervino en la conquista de Granada (1492), en las dos primeras Guerras de Italia y en la toma de Cefalonia (1500).

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Dada la histórica implicación de la Corona de Aragón en Italia y por razones puramente políticas, Fernando recibió el título de Rey Católico otorgado por el Papa Alejandro VI, que la historia y la costumbre han extendido a su mujer, Isabel I de Castilla.

Al final de sus días, las desgracias familiares se cebaron con ella. La muerte de su querido hijo y el aborto de la esposa de éste, la muerte de su adorada primogénita y su nieto Miguel (que iba a unificar los Reinos de los Reyes Católicos con el de Portugal), la locura de Juana (que la desafió abiertamente en Medina del Campo) y los desaires de Felipe el Hermoso y la incertidumbre de su hija Catalina tras la muerte de su esposo inglés la sumieron en una profunda tristeza que hizo que vistiera de luto íntegro. Su espiritualidad recia deja constancia en lo que dijo al conocer la triste noticia del fallecimiento de su hijo: "El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea su santo nombre".
Recluida en Medina del Campo, enfermó de un cáncer de útero que la llevó a la tumba.

Tras su fallecimiento, poco antes del mediodía del 26 de noviembre de 1504 en el Palacio Real de Medina del Campo (Valladolid), su esposo accedió al trono de Castilla reinando bajo el nombre de Fernando II de Aragón y V de Castilla.

Primeramente fue inhumada en San Francisco de la Alhambra, el 18 de diciembre de 1504, en una sencilla sepultura según su deseo. Actualmente Isabel I está enterrada en la Capilla Real de Granada en un fastuoso sepulcro construido por su nieto, Carlos I (que fue profanado durante la Invasión Francesa), junto a su marido Fernando el Católico, su hija Juana I y el marido de ésta Felipe el Hermoso. También se enterró allí su nieto Miguel, que falleció a los 2 años de edad, hijo del rey Manuel I de Portugal y su hija Isabel.

En el museo de la Capilla Real se encuentran la corona y el cetro de la reina, quien además dotó a la Capilla Real de un importante grupo de cuadros (aún in situ), de Botticelli, Dirk Bouts y Hans Memling, entre otros.

El testamento original de la reina se conserva en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Una copia se envió al monasterio de Santa Isabel de la Alhambra de Granada. Y otro, a la catedral de Toledo, aunque desde 1575 pasó al Archivo General de Simancas.

Su empeño como defensora de la igualdad de sus súbditos americanos con los del Viejo Mundo, le han ganado el título de Precursora de los Derechos Humanos por importantes historiadores (ello a pesar de haber decretado en Castilla la conversión obligada de los judíos, so pena de expulsión, Decreto de Granada, y más tarde, empujada por su marido y por el papado, a romper Las Capitulaciones de Granada, pactadas con Boabdil, y obligar a la conversión a los musulmanes).

A su muerte le sucedió la hija de ambos Juana, pero por poco tiempo, ya que fue declarada incapaz de reinar por "locura" y pasando el reino, primero al marido de ésta (Felipe I el Hermoso) y muy pronto al hijo de este matrimonio, y nieto de los Reyes Católicos, Carlos I.

19 septiembre 2012

Medina del Campo, Castillo de la Mota

Estuvimos en Medina del Campo para visitar algunos de su monumentos emblemáticos, degustar sus exquisita gastronomía y disfrutar de la obra de teatro ofrecida por la CECA.

Medina del Campo está considerada como Conjunto Histórico Artístico desde el 14 de octubre de 1978 por conservar un extraordinario patrimonio monumental y ahora que están pasando la película de Isabel, que trata de la reina conocida como Isabel la Católica, repasaremos aquellos apuntes y les daremos nueva actualidad.

Rafa me había preparado unos escritos sobre el Castillo de la Mota, sobre la villa y sus palacios e iglesias, sobre la exposición de Amadís de Gaula, etc. Luego lo metió en el programa de Loquendo y lo pasó a mp3, de manera que lo llevaba en el reproductor, que le regalaron para el cumple y, de la misma manera que lo hicimos en la excursión de Galicia, lo fuimos escuchando en el trayecto.

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Había una parte importante de datos históricos, vidas de reyes y nobles vinculados con la villa de los mercados. Me sirvió para recordar... a los Infantes de Aragón, con Fernando de Antequera, que rigió la fortaleza, a todos los Trastamaras, Enrique II, Juan I por la Guerra de los Cien Años etc. Me encantaba escuchar todas esas historias permonarizadas porque es la manera de que las pudiera memorizar mejor.

Veamos el edificio más emblemático de Medina, el castillo de la Mota, porque guarda en su entramado la historia de muchos personajes históricos.

La construcción data del siglo XV, iniciada durante el reinado de Juan II de Castilla, llevándose a cabo importantes reformas bajo el gobierno de los Reyes Católicos, que en 1493 le darían su perfil definitivo.
La villa debió de ser repoblada entre los años 1070 y 1080, fortificándose primeramente el recinto de la villa vieja, conocido como La Mota. Con el crecimiento de la ciudad, el recinto de La Mota quedó convertido en una fortaleza independiente de la propia villa. Así, en 1354 Enrique de Trastamara y sus partidarios combatieron la villa. En 1390 Juan I dona la villa a su hijo el infante Fernando de Antequera, futuro rey de Aragón. De esta forma, a su muerte en 1416, Medina y su Mota pasan a poder del infante de Aragón, Juan. Los enfrentamientos entre Juan II de Castilla y los Infantes de Aragón propiciaron que la villa estuviera en ocasiones dividida entre uno y otro bando, dominando los aragoneses la Mota y el rey el palacio de la plaza. En 1439 el infante de Aragón había mandado “cerrar todos los portillos y poner guardas a las puertas y en la villa”, encerrando al rey en ella. En 1441 era, sin embargo, el rey de Castilla el que dominaba la villa y cercaba La Mota, donde se habían refugiado los partidarios de Aragón con “250 hombres, sin víveres y muy poco agua y de malos pozos”, llegando a un acuerdo para rendirla cuando el rey la “comenzaba a minar”.

Después de la batalla de Olmedo de 1445, La Mota quedó definitivamente en manos reales y hacia 1460 ordenó Enrique IV la construcción de “una torre que luego fue la causa de multitud de desgracias”. En 1464 entrega la tenencia de La Mota al arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, que poco después le traiciona y apoya al rebelde príncipe Alfonso. El rey fue entonces sobre Medina “y llego antes de que amaneciese, donde Alonso de Vivero, que era alcaide della y tenía la Mota, que es la fortaleza, por el arzobispo de Toledo no le quiso recibir y el rey mando quedar gente de guarda sobre ella que la cercasen y por capitán (puso) a su contador mayor Pedrarias Dávila”, que la tomó. En 1467 La Mota estaba otra vez en manos de los partidarios del príncipe don Alfonso, apoyando la villa a Enrique IV, pero finalmente toda la villa cayó en manos del príncipe. Muerto éste en 1468, la rebelión la encabeza su hermana la princesa Isabel, que ese mismo año firma con el rey el acuerdo de los Toros de Guisando. En él se estipula que Isabel reciba la “villa de medina del campo e alcazar e fortalezas della e con la torre de la mota”. Sin embargo, en 1470 el rey le quita Medina a su hermana Isabel para dársela a su hija, la princesa Juana. La Mota quedó entonces en manos de un partidario del rey, el arzobispo de Sevilla, Alonso Fonseca, hasta su muerte en 1473.

En esta fecha, los medinenses, con la ayuda del alcaide de Castronuño, habían cercado La Mota y pretendían derribarla. El sobrino del Arzobispo, que la defendía, viendo la imposibilidad de mantenerla pactó con los medinenses su entrega al duque de Alba. El duque la retuvo hasta 1475 y debió de hacer algunas pequeñas obras en el interior, gastando en ellas algo más de 45.000 maravedís. En 1475 la corona reclamó La Mota y el 20 de febrero le ordenan a Francisco Girón, el alcaide, que la entregue a Alfonso de Quintanilla, enviado por los reyes. Es a partir de esa fecha cuando se construye la barrera artillera, “en tiempos de las guerras del rey de Portugal, ocho o nueve años poco más o menos tiempo mientras duró la obra de la barrera”, según la declaración de un testigo preguntado en 1505. Se conservan algunas cuentas de estos años con pagos al maestro de Abdalla, posiblemente el principal alarife de la obra, al maestro Alí de Lerma “ingeniero” y al maestro Fernando. También se conservan cuentas de las obras en los últimos cuatro años (1479-1482), cuyo montante se aproxima a los tres millones de maravedís. La barrera debía de estar acabada en 1483, figurando esa fecha en el escudo que se conserva sobre la puerta principal de ésta y en el que aparecen las armas de los Reyes Católicos sin la granada y el yugo y las flechas, sus divisas.

Durante la guerra de las Comunidades en 1520-1521, la fortaleza permaneció fiel a la corona, pese a que Medina era comunera y controlaba el parque de artillería. “Un regidor llegó a decir que se utilizase el artillería para derrocar la Mota” e incluso, “cuando los de la Junta (comunera) llegaron a Medina desde Avila, también acudieron a ellos unos 2.000 hombres pidiendo que tomasen la fortaleza”, pero gracias a la habilidad diplomática del alcaide, que tenía guarnecida la fortaleza, no llegaron a atacarla.castillo

Posteriormente, el castillo se convirtió en prisión de Estado y en él estuvieron detenidos distintos personajes, tales como Hernando Pizarro, Rodrigo Calderón, el Duque Fernando de Calabria, César Borgia o el conde Aranda. Quizá el hecho más destacado sea la huida de César Borgia, el llamado Duque Valentino, intrigante personaje de la agitada vida política del final de la Edad Media y comienzos del Renacimiento, y a quien el Gran Capitán hizo prisionero en Nápoles, enviándole primero al castillo de Chinchilla, en la provincia de Albacete, de donde intentó escapar mediante una estratagema, no sin antes querer arrojar por las almenas a su alcaide y guardián, Gabriel de Guzmán, quien se libró de muerte segura gracias a su agilidad y fortaleza. Tras el fallido golpe, el Rey Católico ordenó su traslado al castillo de La Mota, custodiado esta vez por el alcaide Gabriel de Tapia. castillo Pasado un tiempo de rigurosa prisión, aunque propia de un personaje de su alcurnia, maquina una nueva fuga con la complicidad exterior del Conde de Benavente, Rodrigo Alonso Pimentel, enemigo del Rey Católico, y las ayudas interiores del capellán y algunos criados. La noche del 25 de octubre de 1506 se descolgó mediante sogas de la Torre del Homenaje. La soga no alcanzaba al suelo, de forma que el último tramo hubo que salvarlo saltando. En unión del Conde de Benavente, llegaron en secreto a Villalón, donde se ocultó unos días (se ofrecían diez mil ducados por su captura). Luego pasaron a Santander para eludir el cerco que el Rey Católico había dispuesto para su captura, y desde allí se trasladó a Navarra, cuyo rey Juan III de Albret era hermano de su esposa francesa Carlota.

Nos quedamos admirados de todo lo que encierra este castillo de ladrillo, abollado por algunos impactos en su fachada pero con mucha historia en su interior.


07 mayo 2012

Monasterio de Villoria de Órbigo

Hemos ido a visitar el Monasterio de Villoria de Órbigo, un monasterio que realizó una labor importante en el Camino de Santiago y en la vida espiritual y económica de la España cristiana.


Villoría de Órbigo, León

Aquí estamos los Amigos en la puerta de entrada:

Villoría de Órbigo, León
Podéis ver nuestro reportaje fotográfico aquí.


El monasterio fue fundado por
D.Rodrigo Fernández de Valduerna Señor de Cabrera y Ribera, alférez del rey Alfonso IX de León y sobrino de Dñª Estefanía Ramírez, fundadora del monasterio de Carrizo, que luego fuimos a visitar.
Ved su genealogía aquí y con respecto a Dñª Estefanía  aquí.

En el convento fuimos recibidos por Sor Norbertina. Recibió ese nombre, que es el femenino del fundador de la orden premonstratense, S. Norberto, un monje medieval, obispo de Magdeburgo y primado de Alemania.

Esta monjita conquistó nuestros corazones contándonos su experiencia espiritual, cómo llegó al monasterio en 1948 y allí vivía rezando, aceptando con alegría lo que Dios quiera de ella y del monasterio, que tenía ahora sólo cinco monjas, ya mayores. Los arrendatarios explotan la finca aledaña al convento y nos dijo que hay muchas personas devotas que las quieren y asisten a sus rezos.

Al final la dimos un aplauso con mucho cariño.

Villoría de Órbigo, León

En cuanto a la historia del monasterio recordemos que en 1243 es encomendado a los Premonstratenses, bajo la jurisdicción del Abad de Aguilar de Campóo, donde ingresó como religioso D. Rodrigo, haciendo vida monástica hasta su fallecimiento.

Ved esta página sobre el monasterio.

En el Siglo XVI los monjes se reparten por otros monasterios y dejan su sitio a las monjas premostratenses de Santa Sofía de Toro, para ausentarse de esta localidad en la que sufrían persecuciones por parte de forajidos.

En 1655 hubo un gran incendio que obligó a las monjas a residir temporalmente en Astorga. Sólo se salvó un pequeño retablo que podemos contemplar a la derecha de la entrada.

Villoría de Órbigo, León

Algunos años después una violenta crecida del Órbigo inundó el monasterio y finalmente la Desamortización de Mendizabal las priva de todas sus rentas. Hubo un tiempo en que las premostratenses convivieron con las cistercienses de Carrizo.

La mayoría de los bienes fueron desamortizados entre 1837 y 1844. El grave problema hacendístico con que se encontró Juan Álvarez de Mendizabal, unido a las guerras carlistas, que lo aumentaron a lìmites insospechados, propiciaron el cambio de propiedad de los bienes eclesiásticos a manos de los partidarios de Isabel II. Fue también el cambio de una sociedad estamental a una sociedad clasista.

Villoría de Órbigo, León

Para hacernos una idea, en Villoria, el precio global de la subasta que se incautó, fue de 194.024 reales y se adjudicaron los bienes por 583.120. El principal comprador fue Santiago Alonso Cordero, maragato de Santiago Millas, que llegó a ser presidente de la Diputación de Madrid. Este se lo cedió a Miguel Fernández Gironda, emparentado con los Quiñones de Hospital de Órbigo.

En 1868 a causa del destronamiento de Isabel II y gracias al obispo de Zamora, el premostratense Conde y Corral, el monasterio se salvó de ser desamortizado y entonces recibieron a las monjas de Carrizo, algunas de aquellas monjas reposan en este cementerio conventual.

Siguiendo al Concilio Vaticano II las monjas pudieron regentar una escuela de párvulos y también ganarse la vida con la confección de prendas de vestir.

Villoría de Órbigo, León

En la actualidad siguen su vocación las monjas cistercienses premostratenses, con un futuro incierto, debido a la escasez de vocaciones y a la avanzada edad de sus ocupantes.

18 noviembre 2011

El Camino de Santiago y la Monarquía Leonesa

D. Vicente Carvajal Valle, director del SOFCAPLE, cerró el ciclo de conferencias.

Camino de Santiago, Reino de León

La Sociedad para el Fomento de la Cultura de Amigos del País de León, (SOFCAPLE) las ha venido organizando desde el pasado mes de julio.

Esta vez, en el Museo Etnográfico Provincial de León  en la localidad de Mansilla de las Mulas, el historiador Ricardo Chao Prieto impartió la conferencia “El Camino de Santiago y la Monarquía Leonesa”.

Fue presentado por Fani López Barredo, presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Mansilla de las Mulas y al acto asistieron autoridades y miembros de distintas Asociaciones, entre ellas los de la  Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León.

 
Ricardo Chao, Corazón de León (pinchad en esta foto), explicó en primer lugar, la figura histórica del apóstol Santiago y su vinculación con Hispania. 



Después, habló de la devoción al apóstol, que dio lugar a un himno en el 783 por parte del rey Mauregato, antes incluso del descubrimiento del sepulcro.

Con el rey asturiano Alfonso II, el Casto,(c.760 - 842)en el año 814, se descubre el sepulcro de Santiago. El rey, según propio testimonio, hace la peregrinación, siguiendo el camino de estrellas, La Vía Lactea.

Ricardo Chao puntualiza, que estudiando un mapa astronómico, el rey debió de caminar de muy buena madrugada, en el mes de agosto, único momento en el que el cielo coincide con la ruta hacia Santiago.

Se inicia con este rey una gran difusión del culto al apóstol y los reyes asturleoneses son los primeros peregrinos del Camino.

Ramiro I (c.790–850) es el rey de la legendaria Batalla de Clavijo, en la que se apareció el Caballero Santiago para ayudar a los cristianos. Ricardo nos enseñó una imagen del rey en que figuraba la leyenda, de octavo rey de León, lo que significaba la línea continuadora que se usaba en las dinastías regias, hoy perdida por intereses regionalistas.

A partir de entonces, se le dio al templo santiagueño, un diezmo de la cosecha y vendimia y como a caballero en lid, la parte del botín de guerra, en dineros y presos. Este "voto" enriqueció el santuario durante siglos.

Ordoño I (850-866) repuebla León, con ayuda del Conde Gatón, tan conocido en el Bierzo.

Alfonso III, el Magno,(866-910) llamado así, entre otras razones, porque en su expansión, dobla el territorio cristiano.

Al dividir el reino entre sus hijos, aparece por vez primera el nombre de reino de León en el 910, con su hijo primogénito, García I, pero se unifica el territorio con su sucesor.

En tiempo de Ordoño II (914-24), se edifica la catedral románica de León, donde se había establecido la corte. Se recoge la noticia del primer peregrino, un obispo francés, Gotescalco, obispo de Le Puy.

Otro rey que se preocupa del Camino fue Ramiro II (931-951), el vencedor de la batalla de Simancas, muy importante para el reino. Sus correrías de reconquista lograron grandes éxitos, a pesar de los acuerdos de nobles castellanos con los musulmanes. Fue enterrado en León, en la iglesia de Palat del rey, que había mandado construir para convento de su hija Elvira.
Camino de Santiago, Reino de León
En tiempos de Ramiro III (966-985), en el 968, se recoge la noticia de que los vikingos, que han atacado Santiago, nombran el reino cristiano como Jackobsland, lo que indica la fama del Santo, ayende los mares. Y en el 983 se cita al peregrino armenio Simeón.

Paradójicamente el auge del Camino surge con Almansur o Almanzor (“El Victorioso”), que entre el 977 y el 1002 lleva a cabo 56 terroríficas campañas y su ataque a Compostela en 997d.C. El guerrero musulmán, aunque destruye la ciudad y hace llevar a hombros de cristianos las campanas de la catedral, para que sirvan de lámparas de aceite en la mezquita de Córdoba, respeta el sepulcro.

Rápidamente se acomete la restauración del templo y la devoción al Santo se pone de moda.

Alfonso V (999–1028), el rey de los Buenos Fueros, organiza las poblaciones destruídas, todas las del reino. Almanzor atacó a todos las capitales de los reinos cristianos, llegó incluso hasta Barcelona.

Fernando I y la reina Sancha I, en 1048 fortifican la ciudad de Santiago. Son los impulsores de una política de expansión. Edifican en León, la basílica con los restos de S. Isidoro, recuperados milagrosamente en Sevilla y marcan el sistema constructivo e iconográfico del reino de León.

Ricardo Chao nos mostró su imagen, representados en el libro de horas, junto al monje que hizo el libro.
Los soberanos se ponen en contacto con Europa. El rey aporta 1000 dinares de oro, ciento treinta mil euros, al año. Como trato, algo así como ser "socio", de los monjes de Cluny. Tributo que mantendrá y amplificará su hijo.

En este momento, el trasiego de obispos y personajes franceses es constante. 

La "Crónica Compostelana" (hacia 1139) escrita en latín, por parte del obispo D. Pedro, recoge los hechos de Diego Gelmírez, arzobispo de Santiago. Es un documento muy valioso para el estudio de este fenómeno religioso, político y social.

Camino de Santiago, Reino de León

Empieza la competencia entre Santiago y Roma, que se siente amenazada, por nombrarse como "sede apostólica hispana". Hasta el punto de que el papa excomulgó al obispo en 1049, algo a lo que él hizo oídos sordos.

Alfonso VI (1047-1109) es el gran protector de los caminos. Fue el gran promotor del Camino de Santiago. Restaura puentes romanos, calzadas y edifica los necesarios.

Cuando conquista la Rioja, llega a acuerdos para promocionar el Camino, con Sto Domingo de la Calzada, que era considerado el santo patrón de la Rioja y Castilla.

Cuando conquista Toledo y se hace llamar "imperator hispaniae" el papa Gregorio VII, teme un imperio con sede en el Santiago hispánico. Ya susceptible tras el reciente cisma de oriente, en Constantinopla, va a ser consolado con sustanciosos donativos.

En 1075-1122 se edifica la nueva catedral de Santiago, cuyo final llegará en 1165 bajo el reinado del rey leonés Alfonso IX.

Alfonso VI, el 14-III_1075, junto con 6 Obispos y varios nobles, es el protagonista de la apertura del Arca, de la Cámara Santa de Oviedo. Un suceso que es descrito con una gran parafernalia, como la del Arca Perdida de Indiana Jones...

En ella se encuentran importantes reliquias y desde entonces, pone en marcha el Camino del Salvador desde la capital a Oviedo.

En Mayo 1088 establece el gran Monasterio Cluniacense de Sahagún, que facilita la entrada del rito romano y multitud de franceses en el reino.

La protección a Santiago sigue con su hija Urraca I, que en 1116 obtiene el relicario de la cabeza de Santiago, llamado el Menor.

En 1120 su hijo Alfonso VII, llamado el emperador, porque le aceptaron como tal desde su reino hasta el Ródano. Fue el primero en utilizar el "león" como símbolo del reino, algo que podéis ampliar aquí.
Obtiene de su tío, el papa Calixto II, la celebración del primer Año Santo y consigue que Santiago sea sede arzobispal, alcanzando el reino la tercera sede, junto con Mérida y Braga.

Aymeric Picaud elabora la primera guía del Camino entre 1126-1157 y forma parte del Códice Calixtino.
Camino de Santiago, Reino de LeónFernando II (1157-1188)., elabora una moneda en honor al Santo Patrón, en la que aparece la traslación del cuerpo del Santo y el rey, como cotutor de Alfonso VIII.

Este rey tiene el mérito de fundar en 1170 la Orden Militar de Caballeros de Santiago, mientras que a los Caballeros Templarios, tan vinculados al Bierzo, les da la función del cuidado de los peregrinos y la custodia del Camino. Picad aquí para saber sobre ellos a través del libro de " El  Señor de Bembibre".

Fernando II, da la carta puebla a Mansilla de las Mulas, algo que el conferenciante recalcó, ya que allí estábamos, en esta histórica villa.

De Alfonso IX (1171-1230) nos dijo, que en 1188, había encargado en la catedral de Santiago, el trabajo del Maestro Mateo. El templo fue definitivamente consagrado en 1211.

Durante el reinado de este rey, tan unido a Santiago de Compostela, surgen peregrinos de importancia, como el propio S. Francisco de Asís en 1213.

La conferencia concluyó con el recuerdo al rey Alfonso IX, el último que ostentó el nombre de rey de León.

A pesar de la baja calidad de las tomas fotográficas, que se hicieron sobre la pantalla de proyección...Ved nuestros recuerdos fotográficos

27 mayo 2011

Acebedo



Acebedo, LeónNosotros llegamos a Acebedo después de la sobremesa y nos paseamos por el pueblo, contemplando sus bonitos hórreos leoneses y las tradicionales edificaciones de montaña, mientras que el río hacía sonar sus aguas cantarinas y las golondrinas nos contemplaban intrigadas, desde los cables de las calles.
Ved nuestras fotos aquí

Guiados por Elena y acompañados por los amigos del Instituto Imperium Legionense y de insignes vecinos del pueblo, subimos al pie de la torre, admirando el macizo del Mampodre bañado por el sol. Fue emocionante escuchar el nombre de sus picos, majadas y valles y recordar la poderosa influencia que la naturaleza tuvo en el transcurrir de su historia.

Centinela sobre el pueblo de Acebedo, surge una torre en lo alto de un cerro, ceñida por varios círculos ondulados del terreno, que cubren las ruinas de muros de defensa que vallaban en redondo la cumbre.

Acebedo, LeónEn el exterior del último anillo van apareciendo antiguas sepulturas. Todo esto se ha identificado recientemente con el emplazamiento de un castro astur, que tendría su radio de expansión en el entorno de la torre, lo cual hace retroceder el origen de la población al principio de nuestra era o algunas décadas antes. En todo caso, anterior a la llegada de las legiones romanas.

También se cree que en el promontorio llamado "La Corona" aparecen varios restos de una muralla, prerromana o perteneciente a un campamento romano, que tendría una función estratégica en la campaña de conquista, capitaneada por el emperador Augusto contra los cántabros y astures, en el siglo primero antes de Cristo.
Véase aquí documentos de la página de la Asociación de la villa de Acebedo.

Este pueblo guarda testimonios del imperio romano, de la invasión y cristianización de los bárbaros, de la Reconquista, quizá de las huestes árabes.

En el año 1020 hay noticia de que Acebedo cambia de manos, al intercambiarse con la villa de Pomeca, población de una dama noble llamada Sendina, con Pedro Flaínez.

En la década de 1340 a 1350 Acebedo aparece nombrado en el "Libro de la Montería", del rey Alfonso XI.

Ya en el siglo XV, Acebedo pasa a las manos de las dos más poderosas familias leonesas: los Osorio y los Guzmanes. De su castillo ya no queda hoy nada.

La supresión del Señorío sobre Acebedo por la Cortes de Cádiz, tuvo lugar el 6 de Agosto de 1811.

A mediados del siglo XIX se funda la Biblioteca Popular Católica de la Villa de Acebedo, cuyos libros podían los vecinos llevar a su domicilio y restituir sin plazo fijo. La cultura era una de las riquezas de esta tierra.

En 1922 llega la corriente y luz eléctrica a nuestra Villa, producida en el pueblo para su uso y consumo. Y en la segunda mitad del siglo, la traída de agua a cada casa de la Villa, también realizada por los propios vecinos.


Acebedo, LeónLuego del paseo por el pueblo estuvimos en el Ayuntamiento disfrutando de un libro "Ordenanzas del Concejo", que han recuperado y restaurado. En él se encuentran escritos, que atestiguan la hidalguía de esta tierra montañesa.

Nos felicitamos por conocer la belleza y la riqueza de la tierra de León y nos sentimos orgullosos de compartir la con vosotros y con todo el mundo.

23 mayo 2011

Las fuentes del Esla

El Esla, el río que más caudal aporta al Duero de entre todos sus afluentes, ha sido objeto de polémica desde siempre, para establecer dónde nace, cuál es la fuente que merece llevar su nombre desde el principio, por ser la más caudalosa...Por eso, los amigos Legionenses hicimos esta excursión buscando las fuentes del Esla y el autobús nos dejó en el alto del puerto de las Señales, junto a Tarna y desde allí anduvimos todo el valle de Riosol, que podéis ver aquí las fotos.


No existe duda, partir de Riaño estamos hablando del Astura, de los historiadores romanos, del Estola ó Estula medieval, del Esla actual. Pero es desde ahí hacia las respectivas fuentes donde está la controversia, que tiene apasionados defensores por dos ramales.

Si nos remontamos en el tiempo hasta donde nos permiten los registros escritos, hay numerosos documentos medievales que dan el nombre de Lusu al río que pasa por Burón, al que baña el pueblo de Vegacerneja Oza y Bierón al de Pedrosa. Son nombres ibéricos, prerromanos.


Que el Esla debe llamarse a las aguas que bajan de Pandetrave, San Glorio y Picones lo defiende Antonio Valbuena, escritor nacido en Pedrosa en 1844, que fue conocido en su época por ser un polemista incansable.
Valle de Riosol, León


Los defensores del nacimiento del Esla en el ramal occidental son, entre otros, José González, canónigo de Crémenes,
  y el padre Eutimio Martino.

Al P. Eutimio Martino le oí esta hermosa poesía, obra de su ingenio y de su amor al agua que fluye:


Hasta que se forma un río
Las fuentes río no son
Y cuando se forma el río
¿Quién sabe dónde nació?

Esto es lo que ocurre con el río Esla, que trae en contienda a los geógrafos y a los filólogos, estudiando la historia y el caminar de este histórico río.

Nosotros anduvimos buscándole por el hermoso Valle de Valdosín y podéis ver aquí las fotos.

Al contrario de lo que ocurre con otros ríos como el Ebro o el Duero, cuyas fuentes son conocidas y reconocidas desde antiguo, la similitud de caudal de las dos corrientes que confluyen en Riaño ha mantenido la duda y en ocasiones polémica.

En el siglo pasado, el XX de nuestra era, se ha impuesto, al menos en los mapas oficiales, la designación de Esla para el río que tiene su principal fuente en el valle de Valdosín y recoge las aguas de Valdeburón, antes llamado Suso, dando el nombre de Yuso al río que llega desde el este, de la Tierra de la Reina.

La opinión de D. José Mª Canal, de cuyo libro “El Concejo de Burón” se decanta por la dificultad de un pronunciamiento categórico, en base a que, según dice, antes de 1900, en los documentos locales de los pueblos nunca se menciona el nombre propio del río, sino la expresión “río caudal” ó “río grande”.

Este autor asegura que ha visitado todas las fuentes principales del Esla, para compararlas. Opina que la más abundante, “y mana igual todo el año”, es la fuente del arroyo del Naranco, en Valdosín. Cita como su más directa competidora en cuanto a caudal a la fuente de Maraña, mientras que a la fuente Erendia, de Acebedo, “muy fría en verano” , la de Pisa, en Los Espejos, y la del río Naranco, en Llánaves, les da un valor de “tres a diez” respecto a la primera.

También son importantes los caudales del río de Casasuertes, con muchos nacientes, las fuentes de los Pielgos, en Retuerto, la del Valle de la Iglesia, en el término de Valdeón, la fuente de Jacob, en La Vega, y la del Pidorrio, en Cuénabres.

El Esla cuando desagua lleva más caudal que el propio Duero. Tiene una longitud de 286 km y drena una cuenca de 16 163 km². Sus aguas son retenidas en el embalse de Riaño primero, y en el de Ricobayo después. Ambos embalses obligaron a trasladar algunos monumentos, como las iglesias de Pedrosa del Rey, la de Nuestra Señora del Rosario, o la de San Pedro de la Nave.

Muchos de los topónimos de pueblos de la zona deben su nombre a este río, como por ejemplo: «Villa Fértil a orillas del Río Astura», Vega del Esla, Mansilla de las Mulas, etc. De su cauce en el siglo XIX se derivó el canal del Esla para regar la Vega de Toral.

Sus principales afluentes son:

    * río Porma, con 79 km y una cuenca de 1147 km²
    * río Bernesga, con una longitud de 77 km y una cuenca de 1162 km²
    * río Cea, con 157 km y una cuenca de 2019 km²; el único que desemboca por su margen izquierda.
    * río Órbigo, con 162 km y una cuenca de 4995 km²
    * río Tera, con 139 km y una cuenca de 2415 km²
    * río Aliste, con 60 km y una cuenca de 1163 km²

Nuestra provincia de León es la que más kilómetros de cursos de agua tiene en todo el territorio nacional, quizá por eso los nombres de agua proliferan, topónimos que dan testimonio de pobladores muy antiguos, cuyas lenguas desconocidas han ido nombrando y repitiendo hidrónimos, a través de los siglos.

El nombre del río Esla deriva de Estura, vocablo que da nombre a sus habitantes, los Astures. El P. Eutimio cree que otra palabra antigua de río o caudal de agua, fue Salio o Salia, que encontramos en otras palabras derivadas como Vía Saliámica, Sella, Mansilla o incluso en Esla.

Hay mucho que estudiar y disfrutar con el conocimiento de nuestros ríos leoneses. ¿verdad?

03 noviembre 2010

Calzadas Romanas de Peña Corada

Marcha conmemorativa del 1100 Aniversariro del Reino de León por las calzadas romanas de Peña Corada,del Instituto Imperium Legionense.
Al llegar al pueblo de Fuentes de Peñacorada nos hizo una exposición el P. Eutimio Martino, que después documentaría sobre el terreno todas sus teorías. Comenzamos la ruta por la calzada romana baja, la que transcurre a la orilla del río y abría la expedición Siro Sanz, uno de los mejores conocedores/dinamizadores de la comarca, que en la foto se le ve en plan previsor.

Fuentes de Peñacorada

Fuimos animados durante el camino por música de gaita, dulzaina, pandereta y castañuelas, así como los cánticos tradicionales del Reino de León, que nos alegraban la excursión. De cuando en cuando, al hacer un alto en el camino, algún hombre notable tomaba el altavoz para contarnos los detalles de la montaña, de la toponimia, de la historia o de la arquitectura popular, que nos hacían ver con otros ojos el hermoso paisaje circundante.

Mi amigo Santiago es un montañero muy querido por los Clubs de montaña, que también participaban en esta fiesta de cumpleaños del Reino de León. Es uno de los mejores conocedores de la montaña occidental leonesa y nos contó que Peña Corada fue la primera montaña en la que se documentó el primer ascenso deportivo del que tenemos constancia escrita. Dijo que fue la puerta para los Picos de Europa, que se vislumbraron por primera vez desde aquí.

Fuentes de Peñacorada

Veíamos a lo lejos, el macizo montañoso que separa Cistierna de Sabero, presidido por el castillo de Aguilare. El P. Eutimio nos mostraba el terreno y nos explicaba sus topónimos. Nos cuenta que pudo ser el emplazamiento de las “águilas” de la legión romana, durante el tiempo que duraron las guerras de sometimiento de esta zona, suficiente para arraigar el nombre.

Desde el año 1982 en que D. Eutimio publicó su polémico libro “Roma contra Cántabros y Astures” gracias a una incansable observación “in situ” y al estudio de la toponimia, ha seguido deleitándonos con la publicación de sus “Cuadernos de Campo”, donde se recogen las investigaciones sobre las guerras, en esta parte de la provincia de León, en la Cantabria Leonesa.

Nos contó que el macizo de Peña Corada fue el primer bastión de resistencia contra Roma, del occidente de España. Nos señaló unas ondulaciones, una de ellas se llama incluso “el hoyón” y nos comentaba que pudieron ser paneras romanas. Los antiguos del lugar los llamaron hoyos podridos ¿qué extraño nombre para lugares que contenían pan? Pero nos aclaró a continuación que “podrido” deriva de pro-tritico, es decir: “para el trigo” y el trigo era el alimento básico de la legión. Otro topónimo, las “cogollas” serían “Coronas” o castros prerromanos.

Con extraordinaria precisión fue desgranando todos los detalles del camino: aquí un viejo puente oculto por el tiempo, allí una cueva, que la mano del romano amplió, seguramente para alojar “las águilas”, es decir para guardar los estandartes de la legión y el arca del tesoro. Así toda la ruta estaba llena de significado.

1100 años del Reino de León

Respecto a la profusión de calzadas en dirección a la parte alta de los montes, nos aclaró que el historiador Floro en sus escritos, menciona la táctica del ojeo, empleada por los legionarios romanos contra la guerrilla cántabra. Desde lo alto, les acosaban para que bajaran al llano, en una táctica muy parecida a la empleada por los cazadores actuales. Hay quien piensa que las tribus prerromanas que moraban en los altos, aunque estuvieran compuestas por unos pocos individuos ofrecían una resistencia feroz y sólo subiendo a sus guaridas era posible rendirles o recoger sus despojos después de haberse autoinmolado.


Lola Figuerira Mouré en su intervención recordó que, durante su estancia en Cistierna, se cautivó con las historias que circulan por estas tierras y cómo decidió plasmarlo en una novela, Regreso a Vadinia. En ella aparece el caudillo Corocota y su heroico atrevimiento ante el César. También recordó cómo hasta el mismo Julio César sufre el asedio en el que mueren sus porteadores y él es herido, enferma y tiene que retirarse a Tarragona, dejando el resto de la campaña en manos de sus generales.

Javier Callado Cobo nos habló de la arquitectura rural y de la inteligencia con la que, los antiguos pobladores sabían aprovechar los materiales. que la naturaleza ponía a su disposición.

Continuamos por la calzada que nos condujo a la Peña El Castiello, que posiblemente fuera una antigua fortificación prerromana, hoy poblada por un rebaño de apacibles ovejas. Se trata de una explanada allanada artificialmente, pues las morrenas que bajan de la montaña se interrumpen bruscamente al ser tapadas por la tierra. Desde esta altura vertiginosa se observa, que la entrada al valle es en zig-zag, para evitar la penetración del enemigo. La facilidad con la que desde allí se domina todo el contorno y, en fin, el topónimo el “castiello” confirma la existencia de esta fortificación.

Comimos junto a la peña y continuamos la subida con Siro, que nos puntualizó los detalles del antiguo castro prerromano. Desde allí se puede contemplar una impresionante panorámica de los paisajes circundantes. Belleza y naturaleza en estado puro, me atrevería a decir.

Fuentes de Peñacorada

En la Collada se podían ver los dos valles. Por el que habíamos subido era el del río Esla y allí a la derecha, aparecía el valle del Cea, con uno de sus afluentes de cabecera, el Tuéjar. Fue el punto para la intervención de nuestro compañero Ramón, que nos recordó la historia de la familia de los Marqueses de Prado de Valdétuejar y como el león de la heráldica de esta familia se plasmó en el escudo nacional.

Emprendimos la bajada buscando un tramo de la calzada romana de arriba. En las fotos que hicimos se puede apreciar el camino ganado a la roca que parece una fortificación. En la Edad Media supieron aprovechar las piedras de los antiguos enclaves abandonados desde la época romana, en los caminos, fuentes y casas de labranza.

Fue un día completo pues seguí aprendiendo con los mejores. Hablaron representantes de Promonumenta y otros amigos recitaron poesías. Eulogio me acompañaba y nos encaramábamos a los riscos para hacer nuestras mejores fotografías.

Fuentes de Peñacorada

Cuando llegamos al atrio de la iglesia de Fuentes de Peña Corada, nos esperaba la merienda y el orujo. Se leyó un resumen de los reyes de León, cantamos el Himno a León y en el pórtico de la Iglesia, los niños encendieron las velitas del 1100 cumpleaños del Reino.

1100 años del Reino de León

Realmente fue una romería, pero a mucha honra, pues como romeros ganamos un júbilo, al reencontrarnos en la alegría de una fiesta, con nuestras más profundas raíces.
Sólo me resta deciros que me alegró mucho haberos conocido, amigos y ¡hasta la próxima excursión! Que un pajarito rubio me ha contado, que será por las tierras del Infantazgo del Torio.

18 marzo 2010

Libros sobre las Médulas y el Bierzo

A propósito de la excursión que hicimos a las Médulas, os comentamos dos libros muy interesantes.

El de José Castaño Posse, Una excursión por las Médulas, 1904, Ed. Espasa Calpe,CDN,Ciencias de la Dirección, Madrid,1991.
El librito explica la condición geológica de aluvión del Bierzo, su arcilla sembrada de piedras de cuarcita más o menos redondeadas y un inmenso lago, donde los picos de la cordillera Cantábrica, Ancares, la Sierra de Gistredo, Aquilanos y Teleno, reflejaron sus caprichosas crestas sobre la superficie profunda y extensa del agua.

Otro libro que podemos leer a propósito de cualquier excursión al Bierzo es la novela El Señor de Bembibre, que escribió Gil y Carrasco.

En él nos cuenta que el Castillo de Cornatel es un edificio en ruinas del que se hablaba en la novela El Señor de Bembibre. Allí se imaginó la agonía del conde de Lemos y los amores de Beatriz y Sr. de Bembibre. "Pensaba que poco dinero bastaría a arreglarlo "si pudiera en la actualidad servir para algo." Esta sabia premisa es la que no se tiene en cuenta hoy en día para las restauraciones que habría que acometer.
Tendieron sobre el musgo las viandas y les dimos una baja de bastante consideración. una fina lluvia nos acompañó hasta que acabamos la colación, pero en resumidas cuentas, porque si el agua de las nubes nos mojó por fuera, el vino de la bota nos lo hizo mejor por dentro y váyase lo uno por lo otro."

Enrique Gil y Carrasco se encarga también de analizar mejoras para la comunicación en la provincia de León:
La carretera de la Espina a Leitariegos, mostraría las descripciones de Gil, Acacio, Cáceres Prat. Otra uniría Toral de los Vados, Cacabelos, por el Cúa a Vega de Espinareda, subir por el valle de Ancares y acceder por alguno de sus puertos, que estaría a 100 km de Ribadeo (2ºpuerto del Cantábrico en su época), en Santalla de Oscos. Esta ruta ahorraría 176km a la del ferrocarril.
un canal de riego, por Villanueva, en el Cúa, para alimentar las 300Ha de la planicie de Cacabelos. El pueblo cuando imploró apoyo a los políticos se vio expoliado.

En las Médulas visita el Soto de los Alacranes, ascendiendo por un endiablado sendero. Ve desde allí los picos de Ancares, el Miravalles(Ferreira) y la sierra de la Somoza, renombrada por sus bosques y vestigios de la poderosa industria minera romana.

Caminan sobre la hierba jugosa que nace en lo que fue un canal de riego, donde luego descubren se soterra, ante una peña que se oponía a su paso. Penetran más de 300m que desembocan en un agujero en una pared vertical de tierra a más de 90m sobre el suelo, efecto de un formidable hundimiento. Estaban en el alto de las Furnias. Un ancho callejón(300m) entre dos lisas y elevadas paredes: Barranco del jabalí, que llegaba a la entrada de la cueva de las Cabras, de majestuoso vestíbulo, como nave de una iglesia gótica. Tenía su largo túnel a veces cegado por desprendimientos. Allí relataron la búsqueda de tesoros con el mágico libro del Ciprianillo.

En la soledad de la noche, mirando el cielo, siempre igual y siempre hermoso revivió en su imaginación los combates de legiones por hacerse con los territorios de Médulo. La primera derrota de César le alejó a Tarragona y mientras Antiscio y Agripa conducían las legiones sobre las tribus cantábricas Tito Carisio, el general más bravo del imperio. En esta segunda campaña muere Médulo.
Visualiza luego la poderosa industria que sostenía con millares de brazos, ejecutando, bajo la sabia dirección de entendidos jefes, esas obras colosales que revelan gran inteligencia y nos asombran con su desusada magnitud. El oro que había de ser derramado en inútiles regocijos y escandalosas orgías...Un beneficio anual de 20.000 libras al año, más de las 3/4 partes procedía de Médulas. Y en los sedimentos del lavado se recogía y estimaba cantidad de minio, muy apreciado en Roma por su pureza, para pintar las puertas de los ciudadanos y expresar así su jerarquía.

El autor explica el camino y el entorno de Balouta:
Salieron de la Calzada romana para adentrarse por un terreno artificialmente accidentado, con montones de escombros donde quizá se alzase alguna soberbia construcción romana.
A menudo se acercaban a bocas de galerías hacia las entrañas de aquel monte. A cada paso se acercaban a un ruinoso horno construido con ladrillos tan duros como el pedernal y a enormes montones de cantos rodados o vestigios de algún lavadero...

Es una novela imprescindible para disfrutar del viaje, incluso desde el sillón...

16 marzo 2010

Las Médulas, el Bierzo, León


Esta vez recordamos la primera excursión a las Médulas.
Viajamos desde León por la N120, hasta la salida recomendada, ya próximos al túnel de la Barosa y entramos primeramente a visitar el lago Carucedo.
Estaba el agua tersa y mineral, me pareció ver saltar una enorme trucha o quizá un monstruo del lago. Estuve un rato con la cámara preparada tratando de fotografiarle si lo intentaba. Me había parecido tan enorme...

De allí subimos al mirador de Orellán. Sorprende este balcón al gran circo, creado por la rotura de las montañas en la explotación romana. Todo el mundo inmortaliza el instante con sus cámaras de fotos. No dan testimonio suficiente a quien no ha estado allí, sirven de recuerdo, pero el que no conoce el sitio, necesita del fuerte impacto de este lugar para comprenderlo.

Entramos al kiosco, donde se inicia la visita de la mina romana. Caminando con el casco en la cabeza y la linterna en la mano, por los corredores, donde el agua hizo explotar la montaña y desmoronar la arcilla, que escondía el oro, que buscaba Roma, allá por aquellos lejanos siglos, nos sentíamos personajes de una película alucinante. Al llegar al final del túnel y contemplar el agujero formado en la mitad de altura de la montaña, abiertos al precipicio… ¡es sorprendente esa panorámica!

Fuimos recorriendo los varios kilómetros, conociendo los distintos puntos de la explotación. Hicimos el trayecto marcado por puntos de información, así que vimos un canal, lagunas, nos aproximamos a la Balouta y a la cueva Palomera, a las murias y, al final, al pueblo de Médulas.
Desde el pueblo entramos en la zona peatonal del parque natural, que se extendía por el soto de castaños, donde comimos sobre una pindia ladera, refugiándonos bajo los viejos castaños de la suave llovizna. Entramos a las dos cuevas: La Encantada y la

Hicimos fotos a los majestuosos castaños que nos sorprendían con toda su belleza y sobrio poder. Nos recibían en sus regazos como madrazas. Parecíamos diminutos subidos a las potentes ramas retorcidas o dentro de los huecos requemados de sus troncos. Nos embelesábamos con el brillo de sus hojas húmedas y de las castañas relucientes, que asomaban tímidamente, protegidas en el interior de los erizos. También lucían con un amarillo dorado los amentos que colgaban entre los frutos. Paseamos sumiéndonos en este ambiente mágico y, después de hacer montón de fotos, regresamos.

Antes de coger el coche compramos un librito y castañas, por supuesto; en una de las tiendas que, junto con restaurantes y hoteles, abarrotan este turístico pueblo.

De regreso paramos a ver el castillo de Cornatel o de Úlver. Entramos a ver este castillo del que fue tenente Jimena Muñiz, una de las concubinae de Alfonso VI, a la que nosotros tenemos en especial estima, porque dicen que era de Jiménez de Jamuz, cerca de Palacios de la Valduerna, del que ya hemos hablado.

Este año hemos hecho esta misma excursión con nuestros amigos Antonio y Nani, cuyas fotos podéis ver aquí, bueno, salvo que en este recorrido, en vez de visitar Cornatel, paramos en Astorga. Aquí está el reportaje fotográfico dedicado a los castaños. Y Nani también sacó muy bonitas fotos, algunas están en este álbum.

25 febrero 2010

Camino de Santiago, La Guiana

Aquí está el reportaje fotográfico
Nuestro viaje: León, Astorga, Castrillo de los Polvazares, Sta Colomba de Somoza, Rabanal, Foncebadón, Manjarín, El Acebo, Herrería de Compludo, Compludo, Espinosa de Compludo, S. Cristóbal de la Valdueza, Morredero, Santiago de Peñalba, S. Pedro de Montes, La Guiana, Ponferrada, León. La foto muestra el Valle del Silencio desde la entrada de la cueva de S. Genadio.

Foncebadón
Mientras pasábamos contemplamos el pobre caserío, que se acuesta en la ladera oriental del monte Irago(1504m.) Hoy casi abandonado, este pueblecito fue sede de un concilio que convocó en el siglo X el rey RamiroII, tuvo por entonces buenas edificaciones. En 1103 tenía una importante hospedería: Alberguería de Irago, hospital de S. Juan y un monasterio, que acogían a los peregrinos. Otros reyes ennoblecieron el lugar, desde Alfonso VI a Fernando VII.

La cruz de Ferro
Hicimos una parada para cumplir con el rito de depositar un guijarro en la base de la cruz. Hablé con una alemana en inglés y Javi se quedó alucinado de nuestra charleta.
Tiramos unas fotos, pues el día estaba espléndido, pero tendremos que poner las que hicimos en una excursión de UCECA, con nieve y nubarrones, (pues ante la cueva de S. Genadio no se me ocurrió cosa mejor que formatear la tarjeta de la cámara digital, despistes de la emoción, pero reparables, sólo es necesario repetir el recorrido)
Esta cruz se alza en uno de los muchos "montes de Mercurio", que los romanos instalaban como hitos para marcar el límite entre las regiones. En este caso el del Bierzo y la Maragatería. Los segadores gallegos que iban a Castilla abandonaban allí una piedra, para alejar los peligros del camino y lo mismo hacemos los peregrinos cuando vamos en sentido contrario.

Manjarín
Alegría fonética del nombre y tipismo de los peregrinos que se albergan en él.
El refugio de los extranjeros con sus ocas paseando las calles y los letreros del peregrinaje universal: 5000 km a los palmeros, 9453km al Machu Pichu, ...
De este lugar dice mi admirado peregrino, cuya página web sigo desde años, J.Barrera:
“Hacia frio por alli. Cenamos fuera. Nos dio de cenar un pisto riquisimo y unos tomates con ajo. Y esta vez con musica de monjes. Empezo a oscurecer y entramos. El fuego de la chimenea estaba encendido. Fue muy entrañable porque alli de nuevo me encontre a Sophie y Olivier. Olivier preparaba un pan de moras y menta. Y Sophi canto de neuvo para la Virgen, espontaneamente. Un himno cisterciense del siglo XII. Fue impresionante y Tomas( le pinta como templario) calro, entusiasmado, dijo que el Camino estaba lleno de angeles. Nos fuimos a dormir.”
Base militar de Manjarín, centro de comunicaciones del ministerio de defensa.

Hospitales de peregrinos
Los monjes de S. Benito tienen como norma la acogida a los peregrinos, “pues en ellos se recibe más a Cristo”. Los hospitales de peregrinos se mantenían gracias a la generosidad de los habitantes de la zona que pagaban una renta en granos de trigo y centeno. La alimentación era a base de pan, vino, carne, chocolate y bizcochos.
Los peregrinos que morían en ellos les ofrecían sus pertenencias y bienes.

El Acebo
Desde aquí se ve la Guiana y el valle del Bierzo fértil por el riego del Boeza, el Sil, el Cúa, y el Burbia. Aquí pasa un turboperegrino, cuyo objetivo es llegar, pero nosotros , como Cervantes, preferimos el camino a la posada. El Acebo- Compludo, la senda del Geijo, 183 metros en escalón hacia la herrería de Compludo, hasta el río Prada y luego a la derecha bordeando el río Miera.

Herrería de Compludo
La región más productora de hierro de toda Castilla, faberos o tallaferos, scutiferos o hacedores de escudos. El hierro se traía de la mina de Anubleras cerca de Peñalba, donde el día de S, Benito se oye rezar a los monjes, que murieron sepultados. Amalio Fernández canta a la herrería:
El agua domina al viento,
El viento enciende la fragua
Y el mazo castiga el agua
Con gran acompañamiento.
Toda la mezcla es fermento
Que va amasando el herrero,
Artista y banderillero
Que al pulsar con sus desvelos
Aguas del Miera y Meruelos
Templa y forja un romancero.

Hasta el siglo XXVIII, muchas herrerías eran del marqués de Villafranca. Se necesitaban cinco operarios, dos fundidores, dos tiradores y un tazador. El capataz o aroza era uno de los tiradores. Había también mineros, carboneros, arrieros, mulateros y braceros hasta completar la lista de 45 personas por cada instalación. La producción media alcanzaba 1500 Qm al año.

Compludo
Monasterios: En este pueblo se inicia con S. Fructuoso la historia del monacato español. En las montañas bercianas se constituyó la llamada Tebaida berciana.
Los orígenes estaban en el desierto egipcio entre los siglos III y IV, cuando S. Antonio fundó comunidades de cristianos perseguidos. Cuando el cristianismo se convierte en religión oficial, s.IV, Juan Casiano, monje del mar Negro fundó la primera comunidad monástica en Provenza. S. Benito de Nursia(480-547) fue el primero que estableció unas reglas.( no utilizaría la palabra salvo en la predicación, la oración y el capítulo).
Los benedictinos(monjes negros), fueron una orden en el 910, en la abadía de Clunny. 50 papas, 20 emperadores, 10 emperatrices, 47 reyes y 50 reinas estuvieron en relación con la orden.
1113 Bernardo de Claraval establece la reforma de los monjes blancos.
En la iglesia del pueblo hay un cartel que explica esta historia. Mientras que Rafa y Javi consultaban la ruta yo salí a leerla y menos mal que Rafa dio orden de parar pues ya me veía en el monacato mientras se alejaba el todoterreno...

Espinosa de Compludo
Ahora desde Compludo cogimos una pista forestal que nos llevó hasta Espinosa de Compludo, pueblo enclavado en el alto de una montaña, desde allí fuimos a S. Cristóbal de Valdueza y vimos un tejo milenario. Es uno de esos árboles que está catalogado como árbol singular y tiene su cartel indicador, pues está apartado de la carretera, cerca de una iglesia. El pueblo tiene unas casas buenas, es grande y desde allí fuimos hacia Bouzas, pero no necesitamos bajar al pueblo, hundido a la orilla del río, en una encrucijada de profundos y estrechos valles, sino que reconocimos la carretera que iba al Morredero y que dio entrada a un pequeño sendero, que en pocos metros bajaba en picado hasta Santiago de Peñalba.

En realidad Javi tenía pensado ir desde Compludo (962m), cayendo al arroyo de Compludo a la derecha, subiendo los 4 kms a Palacios de Compludo (1074m) y poco antes de llegar a Palacios, en descenso una senda culebreante bajar hasta un arroyo, atravesarlo por unos tablones, después sendas desdibujadas hasta llegar a un puentecillo que marcaba un sendero directo a Bouzas (1075), entre arbolado. Desde allí tendríamos una subida de 3 km (1450m en lo que llaman la Cruz de Peñalba), desde aquí a 400m de descenso se encuentra Peñalba.
Menos mal que este camino, que él había hecho antaño en moto, no permitía el paso del todoterreno, pues yo prefería la comodidad del camino conocido y temblaba de miedo con estos dos expedicionarios, siempre dispuestos a la aventura y a lo arriesgado. Lo que sí hubieramos podido tomar era esta última senda después de la salida de Bouzas que entraría a Santiago por el lateral norte. Los Pacos hicieron esta senda caminando y aconsejan seguir el cauce del Arroyo de Compludo en caso de pérdida.

Peñalba de Santiago y el Valle del Silencio.
Nos encaminamos hacia la gruta del famoso eremita. Comimos sobre una piedra, oyendo el rumor del agua del río, que en este punto ya había salido del escondite donde se metió para dejar en silencio el valle, cuando se lo pidió S. Genadio; y mirando la senda que conducía a la cueva del santo, a la que subimos después de yantar.

Monasterio de Montes
Continuamos nuestra excursión bajando la huella del río Oza, donde se recorren los hermosos recodos de este valle frondoso y soleado. A 4km encontramos la desviación para el Monasterio (980m) El escritor Gil y Carrasco en su libro: Bosquejo de una provincia de interior, nos habla del lugar con palabras que no tienen parangón.
Verdaderamente sorprende este gran edificio en ruinas, el Monasterio Rupianense,(castro Rupiana) fundado en el siglo VII por S. Fructuoso, después de dejar las posesiones familiares de Foncebadón y los monjes de Compludo. Sus restos descansan en la arqueta 49 de la capilla de reliquias de la catedral de Compostela. S. Valerio amplió la obra. Los musulmanes arruinaron el monasterio y S. Genadio se encargó de su restauración en el 897. En los s.XII y XIII los monjes benedictinos renovaron la iglesia en estilo románico, luego viene la obra neoclásica y tras la desamortización se convierte en fábrica de cestos y en cenizas tras el incendio de 1842. Aún padeció en 1982 un robo en la iglesia que expolió gran parte de lo que quedaba.

Sólo se conserva la iglesia, gracias a la dedicación y vigilancia de los vecinos. En ella se custodia la Virgen de la Guiana, que un pastor encontró en la cima de este monte y a la que los monjes edificaron allí una ermita. Permanecía en lo alto los meses de buen tiempo y se subía en procesión para pedir su intersección. Pero ahora la ermita está semiderruída y la imagen espera su restauración permaneciendo todo el año en el monasterio.
Hablamos con un vecino del pueblo, que nos enseñó el monasterio y la iglesia, nos guió y nos explicó el nombre de las peñas circundantes. De esa manera, animados, deseando ver de cerca los Apostóles, el Campo de las Danzas y la mismísima cumbre, decidimos subir a la Guiana.

La Guiana
...y así lo hicimos. Estos momentos perviven en mi memoria con la frescura de aquellos momentos de vigorosa primicia. Siento que las fotos no sean capaces de trasmitir el embrujo de las maravillosas vistas.

Yo había pasado miedo en la subida, pues realmente las águilas, que dan nombre a esta cumbre, bien pueden elegirla como digna para su hogar. Cuando sales del coche te asombras de encontrarte por encima de todas las alturas circundantes y apenas tienes espacio para moverte en aquella estrecha punta piramidal que corona la montaña.

Impresionada, entré en la ermita abandonada y rezamos una oración de agradecimiento y con el deseo sincero de ser buenos y poder ganarnos un cielo como este.

La Valdueza
Bajamos hacia Ponferrada por el valle del río Oza. Contemplar tan hermosos lugares nos habría dado juego para otra excursión, que seguramente haremos otro día. Así pasamos por la famosa Ferrería de Montes, aunque sus riquezas son historias pasadas. S. Clemente, Valdefrancos, S. Esteban, con la próxima Granja de los monjes de estilo neoclásico y con las cubas de vino de sus bodegas. Cerca está Villar de los Barrios, pueblo cargado de historia de la que hablan sus casas blasonadas, donde los Pacos tenían un amigo anticuario del que cuentan que poseía unas moneda visigótica, encontrada en el castillo de Ponferrada en 1923, que atestiguaba la presencia de Leovigildo en el Bierzo .

Antes de la fundación de Ponferrada, allá por el siglo XI, la ruta jacobea remontaba hasta S. Miguel de las Ollas, bajaba por la ermita de S. Miguelín y atravesaba el Sil junto a a fuente del Azufre, en la misma base del muro del embalse. Otro día contaremos este recorrido...¡

Cuánta historia y cuánta belleza! Como dice el cantar:
"Lo mejor del mundo entero la provincia de León"