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10 agosto 2017

Caminayo, belleza del Viejo Camino de Santiago


Cuenta D. Matías Diez Alonso en su libro “las Cabeceras del Cea” Pág. 60, que una de las acepciones de las que puede proceder la denominación de Caminayo es:
“Las Camenas o ninfas de las fuentes moradoras en las cuevas de la caliza al lado de los abundantes y cantarines arroyos que saltan bulliciosos por la piel tan quebrada de sus terrenos. Se mantiene la leyenda del tesoro escondido en estas cuevas que guarda una bellísima Jana”.
Con los recuerdos de su lectura nosotros habíamos estado en este bonito pueblo en 2015. Buscábamos La Morra de Santiago, en aquella ocasión conocimos a Zosi y su familia que nos acogieron amablemente en nuestra visita por los alrededores, desde el monte “tio pinao” hasta Velilla del Río Carrión contemplando sus espectaculares paisajes.

Podéis ver aquí la reseña que entonces hicimos en nuestro blog. http://rsas0010.blogspot.com.es/2015/10/andando-me-hallo-camino-de-caminayo.html

En El Monte TIO PINAO
Fito de Torre Magalana

Pero la amabilidad de sus gentes y la leyenda de las janas encantadas en sus cuevas y sobre todo la lectura de un libro escrito en 1898 “Un rincón de la montaña” nos pedía a gritos una nueva visita. El libro escrito por Clemente Bravo toca temas tan interesantes como Morgovejo, la leyenda del pozo, las cuevas de Caminayo, las Conjas. así que nos pusimos de nuevo en contacto con Zosi para que hiciera de nuevo de cicerone pues sería muy peligroso realizar solos la aventura.

ZOSI Y GONZA
Sin título

Caminayo en verano tiene un coqueto bar, creo que fue en su tiempo el teleclub, donde podéis refrescar tomando una cerveza y sobre todo contactar con la gente de la localidad para que os indiquen el camino a seguir. Insisto en esto para que no emprendáis las aventuras sin que lo sepa alguien que os pueda socorrer.

Ni que decir tiene que yo me sentía como el protagonista de la novela de Julio Verne “Viaje al centro de la Tierra” teniendo como cuaderno de bitácora el libro de Clemente Bravo, cuyo capitulo sobre la cueva leía habidamente.

DENTRO DE LA CUEVA
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Comenzamos la narración de nuestra aventura: A la entrada por el piso de la galería se extiende una rampa llena de peñascos, al faltar la luz exterior, encendimos las linternas y entramos en el reino de las sombras. Zosi conocía todas las cuevas desde niño y aunque no nos había dicho aun había colocado a lo largo de la cueva principal un cordel azul que cual hilo de Ariadna nos guiase para volver y evitar extravíos. El otro aventurero, mi sobrino Gonzalo, es un experto espeleólogo.

VENTANA
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“Enfrente de la boca a dos metros de altura, había un agujero curiosísimo que nos parecía una obra de arte, que producto de la ciega dinámica natural era digno de una capillita gótica” se maravillaba en su libro “Un rincón de la montaña”el Sr. Bravo.
Nosotros deseábamos realizar in situ, un recorrido literario que habíamos realizado a través de su hermoso libro y que nos habíamos aprendido casi de memoria. 
Así en otra pagina dice. "El corazón nos palpitaba violentamente... el aire llegaba saturado de humedad, los candiles chisporreteaban y sus parpadeos siniestros hacían bailar las sombras de las paredes semejando monstruos y endriagos"

Dentro de la cueva observamos una figura en las rocas que semeja a una CABRA
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Y comenta Clemente, con su romántica descripción de la cueva: “De pronto, los que íbamos delante, advertimos en el suelo un fulgor extraño. En efecto habíamos ido a meternos en el río que se deslizaba tranquila y silenciosamente cuya superficie fulguraba herida por nuestras luces”

FOTO DEL RIO
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Pudimos contemplar luego nuevas maravillas, con exclamaciones de asombro vimos sobre nuestras cabezas un inmenso colgadero con innumerables pieles tendidas lo mismo que se ven en una fábrica de curtidos.

FOTO COLGADERO GONZA
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A lo lejos observé unas letras negras en la pared y no me hubiera sorprendido a estas alturas de la exploración que dijera como la fatal lectura del Dante: “lasciate ogni speranza, voi che entrare” en su Divina Comedia. Pero en realidad se trataba de otros aventureros de Mogrovejo que dejaron su marca en 1948.

FOTO LETRAS
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Clemente, en su libro, continúa con su detallada y hermosa descripción de la cueva“Llamó luego nuestra atención una altísima y hermosa columna, toda estriada y llena en su base de delicados adornos” 


FOTO DE LA COLUMNA
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Por lo que estas alturas de la expedición creo que ha llegado el momento de contaros LA LEYENDA DE LA CUEVA DE CAMINAYO tal como me la contaron a mi los más viejos del lugar.

Pues bien, era la época de la reconquista y un noble señor de este lugar partió para la guerra atacando una fortaleza musulmana fuertemente defendida. Era tal su fiereza y gallardía en el combate que la hija del caudillo agareno quedó prendada de él, de tal forma que pasado un tiempo el afecto fue mutuo decidiendo ambos casarse y firmar la paz.

El caudillo moro les obsequió con grandes riquezas cuando decidieron volver a Caminayo. El cristiano ya había olvidado que había dado promesa de amores a una dama lugareña que enterada ahora de la vuelta de su amado en hermosa compañía, montó en cólera y fue en busca de la bruja del lugar para que le preparara un brebaje que dejara fuera de combate a la bella agarena.

No hizo solamente eso la malvada, si no que además la convirtió en estatua estalagmítica en el centro de la cueva. Eso si, acompañada de un arca con sus tesoros y otra mas con carbón porque si los encuentras y te equivocas al abrirlos quedarás pegado el techo para siempre.

MURCIÉLAGOS POR DOQUIER...
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Son muchos los que desde entonces han buscado al tesoro y a la bella, pero ¡cuidado! Si veis unas lucecitas brillar a vuestro alrededor son los ojos de la bruja que vigila incansable, la manera de deshacerse de ella es pegándola un gran soplido lanzándola contra la pared. Por suerte no vimos ningún ojo reluciente pues a la hora que exploramos los grandes murciélagos dormían placidamente ¿la bruja también?

EN LA COLUMNA
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Vimos luego algo “que en el fondo del río blanqueaba y merced a la transparencia del agua, pudimos ver una gran veta marmórea pulimentada por la corriente.

MÁRMOL
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Como el anterior invierno ha sido muy seco no encontramos el torrente que dicen en la novela que existía antiguamente aunque aquí señalo la oquedad que pienso se produjo por el discurrir del agua en el transcurso de los años.

BAJO EL TUBO DE OQUEDAD
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No quiero cansaros con mis descripciones, pienso que es importante la lectura del libro y si al final decidís entrar, pasad primero por el bar de Caminayo porque siempre os darán buenos consejos, seguid la cuerda azul y por donde no la veáis, no entréis.

En 1898 nuestros protagonistas lo hicieron acompañados del cura párroco de Caminayo Don Florentino Fernández hijo del pueblo y gran cazador de osos. Visitad la Iglesia y veréis una inscripción cincelada en la campana mayor que “se fundió siendo cura D. Florentino Fernández” aparece también la fecha MCMI (1901) D. Florentino fue párroco durante 40 años.

CAMPANA CON INSCRIPCION
campana D. Florentino

Siguiendo en la iglesia podemos admirar una pila bautismal muy antigua de una sola pieza. Procede de la ermita de Santa María de Mental. Ahora es despoblado pero su historia fue estudiada a fondo por nuestros amigos Ramón Gutiérrez y Siro Sanz buenos conocedores de esta comarca y de la Casa de los Señores de Prado con infinidad de publicaciones a sus espaldas.

PILA DE SANTA MARÍA DE MENTAL EN CAMINAYO
pila bautismal



En la Pág. 63 del libro “los señoríos en la Montaña Oriental de León” podemos estudiar a fondo, de la mano de estos autores, los pleitos judiciales que sostuvieron el Obispado de León contra los marqueses de Prado por el ahora despoblado de Mental.

En 1198 había sido donado por la condesa María junto con el lugar de Caminayo a la Orden de Santiago. En 1521 aprovechando los altercados de las guerras de las Comunidades, que este lugar se encuentra alejado de la capital y que el Obispo no se encontraba en León gente armada, criados del Marques toman por la fuerza y queman el poblado de Mental maltratando a las gentes que allí residen y aunque los pleitos dan la razón al Obispo, allí siguieron los deudos del marqués con sus ganados puercos vacas y cabras hollando incluso el lugar sagrado donde estaban enterrados los antepasados de los antiguos propietarios. Todo esto y mucho más podreis ver en el librito antes citado, gracias Ramón y Siro por el buen rato que me habéis hecho pasar con su lectura.

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Oscurece en Caminayo y tenemos que volver a León sabemos que nos queda mucho por ver y descubrir en estos bonitos parajes: los vamos citando según bajamos a Morgovejo El puente de Viyaescusa, la Canalina y el Rebollo del Moro cargados de leyendas, las Conjas..

Podéis ver también en este blog “Cantamisas en Prioro”
http://rsas0010.blogspot.com.es/search?q=prioro


Y para los que nos habéis seguido hasta aquí, como premio podéis leer el libro completo “Un rincón de la Montaña” en el siguiente enlace:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=7360

Podéis ver más fotos de este día aquí:
https://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157684674045384

Ahora toca despedirnos, apuramos el ultimo café y ¡hasta la próxima, amigos de Caminayo!













06 diciembre 2013

Espeleología, en buena compañía


No sé si empezar parafraseando a nuestro inmortal Cervantes diciendo: “En un lugar de las montañas de León de cuyo nombre no quiero acordarme…” ¡Había una cueva! Y aunque en esta ocasión no era la de Montesinos, yo sentía una gran curiosidad.

La historia había comenzado unas semanas antes, con la vista a una ermita en lo alto de una loma, con abundantes leyendas de templarios, tesoros y pasadizos secretos excitando nuestra imaginación. Ya se sabe que en caso de estos caballeros, los tesoros suelen ser “espirituales”, pero los subterráneos pueden servir para darse a la fuga en caso de que las situaciones vengan mal dadas.


espeleólogos

Como en mi opinión, solían aprovechar fortificaciones y cuevas preexistentes, le pedí a mi amigo Pelayo que investigara un poco entre los cazadores del entorno. Preferentemente, debería interrogar al grupo de los “senior”, pues los jovencitos de ahora, si se entretienen con la Game Boy desconocen la ubicación de las cuevas, que utilizaron sus antepasados para refugiarse de la lluvia mientras cuidaban el ganado vacuno, caballar y ovino tan abundante antaño. Sin embargo siempre quedan moz@s aguerridos amantes de la naturaleza, capaces de compaginar ambos entretenimientos y así con la información de cazadores senior y la destreza de espeleólogos jóvenes, llevamos a cabo la aventura.

Y fue de este modo, como en un sitio increíble, cerca de la antigua encomienda templaría de …¡ Caramba, casi se me escapa! Pero, no adelantemos acontecimientos pues nos pedimos el derecho de de ser los primeros en terminar de explorarla.

espeleólogosTuvimos que agrandar un poco la entrada a la misma con nuestros pies, pues algunos estamos un poco rellenitos y no cabemos por el boquete. Procuramos ser ecológicos y no estropearle el nido a un tejón que andaba por allí, según me informaron mis expertos compañeros, debido a las huellas y excrementos recientes depositados en el barro del suelo. Ya me lo imagino corriendo por el túnel mientras se c….a en la madre que parió a los ruidosos urbanitas que aparecieron en su casa sin ser invitados.









Caminamos por un largo túnel de casi 200 metros de longitud, esquivando el bombardeo de las gotitas de agua que desde el techo nos lanzaban las estalactitas, mientras Gonzalo que es un profesional en esto de la espeleología llamaba nuestra atención sobre las formaciones que iban apareciéndose en nuestro recorrido. El espectáculo tenía un poco de fantasmagórico y fantasmagóricos me parecían a veces mis compañeros a la escasa luz del candil.

La belleza de esos caprichos de la naturaleza es extraordinaria y casi imposible de plasmar en las fotografías.

espeleólogos

Al paso de nuestra luz artificial vimos algunos extraños animalitos que observaban nuestro discurrir a través de los laberínticos túneles que nos rodeaban. En la foto podéis contemplar una especie de caracol, aunque a mí a simple vista me pareció una almeja.

espeleólogos


Otros algo más grandes y conocidos a través de las películas, que son las que nos dan mucha culturilla a los españoles de antes. Me refiero a los parientes lejanos del siniestro conde Drácula, gracias a Dios en este caso inofensivos.

Gonzalo ¿no os he dicho que es también ecologista? Nos advirtió hasta la saciedad que no hiciéramos ruido, evitando perturbar su letargo invernal, pues si despiertan perderían su reserva de energías, volando sin encontrar alimento, como en verano.

espeleólogos

Cuando llegamos a una gran sala central, no quisimos seguir avanzando más, varias grutas se abrían ante nuestra mirada provocando nuestra curiosidad. Sobre todo atrajo nuestra atención una de ellas, semi tapada por algún derrumbe rocoso. A duras penas conseguimos retirar las piedras y lanzar un pequeño canto por el agujero, que rebotó en las paredes y sonó a hueco ¿Será el paso a una sala inferior o estaremos por fin ante la codiciada gruta de los tesoros?

espeleólogos

Siento deciros, como en las novelas baratas que continuará en otra ocasión, pues nosotros estábamos muy cansados para indagar más.
espeleólogos

Así que emprendimos el viaje de regreso, para salir de nuevo por el agujero por el que habíamos entrado.

Una vez fuera, y teniendo en cuenta el heroísmo demostrado por mis compañeros, con una rama de roble que recogí para la ocasión, por el gran heroísmo demostrado durante todo el día, al acompañarnos sin quejarse, nombré a Pelayo caballero de la “Orden de la Cueva” sociedad secreta creada por mí, para tan magna ocasión y a Gonzalo, por haber soportado sin rechistar a dos “carrozas” durante todo el día, gran maestre en calzoncillos, de la misma e importante Orden.

espeleólogos

Queda dicho.

16 junio 2007

Vegacervera, León


Fiesta de la Montaña

De sobresaliente podríamos calificar la fiesta de la montaña celebrada en Vegacervera el 16 de junio tanto gracias la organización de Uceca como por parte del personal de Guheko. Aunque el listón estaba puesto muy alto por otras fiestas en estos lugares , ahora que ya tenéis página wew podemos recordar juntos las sopas de truchas cocinadas por el compañero Alfredo y cía. el 17 de mayo del 2003 (Revista Uceca nº 15) la comida cocinada por nuestros cazadores en el 2000 (revista nº 6). En la ruta Fontun Valporquero no entramos en la cueva pero "pateamos" los alrededores en otoño con su fascinante colorido (revista nº 19 en el 2004). El 30 de marzo del 2001 coincidiendo con el bautismo de fuego del grupo de senderismo nos estrenamos con el pico Correcillas y el valle del Marques (Revista nº 9) ¿que todavía no las han digitalizado todas?. Pues, aquí va nuestra versión blog.

Ya otras veces ocasiones habíamos tenido ocasión de visitar este bonito pueblo situado a la entrada de las hoces del mismo nombre. Que yo recuerde, cuando fuimos al valle del Marqués por Rodillazo y Tabanedo y también en la fiesta conjunta con nuestro compañeros del grupo de caza.

En esta ocasión se procuró que hubiese toda clase de juegos para entretener desde los más pequeños a los que ya no lo eran tanto. Así que no faltaron desde los castillos infantiles para saltar y desfogarse al circuito de mini kars para que los jóvenes conductores demostraran su pericia al volante, el paseo con piraguas por el río a pesar de las frías aguas del Torio, un rocódromo de 9 m de altura con descenso en tirolina para demostrar nuestras habilidades montañeras, siempre bajo la atenta mirada de los chicos de hueco y para los más aguerridos tiro con arco y pintball de la más pura moda entre los ejecutivos de los EEUU para descargar la adrenalina disparando sobre el jefe, aunque aquí optamos por hacerlo sobre globos y otros artilugios.

Aunque la previsión atmosférica era de lluvias, pudimos por la mañana disfrutar de buen tiempo para hacer unas fotos al puente medieval que nos evoca las controversias de D. Ramiro Pérez de Guzmán y el Abad de San Isidoro, otros prefirieron visitar el vecino pueblo de Coladilla para degustar sus sabrosos helados y yogures o comprar embutidos. Los mas atrevidos comenzamos por nuestra cuenta y riesgo una ruta de senderismo ya que no hubo número suficiente para organizarla con guías.

En teoría debería haber terminado en los Sierros Negros pero mis amigos se perdieron en un magnifico robledal y yo ¿que os voy a contar? acabé mi ruta junto al repetidos de televisión en la parte contraria. Pero a pesar de todo tuvimos ocasión de disfrutar de unos estupendos paisajes.

Durante la comida charlamos y degustamos los productos típicos de la comarca: embutidos de la zona y cecina de chivo servido todo por nuestros polifacéticos anfitriones que cambiaron el casco por un mandil blanco ¡ es que estos chicos son unos fenómenos! (gracias Raúl por la Queimada, ¡estás en todo!).

Aquí es cuando el guión del tiempo nos hace cambiar los planes para que unos nos animemos a visitar las cuevas mientras que otros continúan los juegos dentro del recinto cubierto del polideportivo.

Nos adentramos con el autobús por esa maravilla natural que son las Hoces con sus paredes calizas que parece que van a llegar al cielo. Esta ocasión no lo pudimos admirar en todo su esplendor debido a aquel con la fuerte tormenta y el calor interno del autobús, los cristales estaban completamente empañados.

Si me dio tiempo de echar un ojo al pozo del infierno mientras recordaba sus terroríficas leyendas de tesoros escondidos y bandidos atrapados junto a ellos hasta el fin de los tiempos. En realidad se trata de un aviso para que los espeleólogos inexpertos se aventuren a descender por el mismo ya que todos los años se cobra alguna muerte por asfixia.

Dicen los historiadores que la antigua vía romana transcurría por Getino y atravesando su puente medieval subía por la collada del Moro hasta Valporquero para descolgarse luego a través del monte hasta Vegacervera. Sostiene la tradición que un caballero del pueblo de Felmin que participó con Pizarro en la conquista del Perú, pago de su propio pecunio el ensanche de la carretera por la que transitamos.

Y es en Felmin donde comienza el vertiginoso ascenso hasta el pueblo de Valporquero por una estrecha carretera llena de curvas que a duras penas permite el paso del autobús. En esta ocasión los cristales empañados del mismo nos impedían ver los precipicios.

Desde Valporquero bajamos al valle que con sus aguas dio origen a la cueva. Una vez dentro surgen las estalactitas a las que la imaginación popular ha ido poniendo nombres: la Gran Rotonda y los microlagos con formaciones en el suelo, las Columnas Gemelas, la Virgen y el Niño, las Hadas, la Gran Vía..... Cuando volvimos en el autobús, nuestro cerebro impresionado por la belleza de las imágenes continuaba repasando tantas y tantas maravillas ofrecidas por la naturaleza.