03 noviembre 2010

Calzadas Romanas de Peña Corada

Marcha conmemorativa del 1100 Aniversariro del Reino de León por las calzadas romanas de Peña Corada,del Instituto Imperium Legionense.
Al llegar al pueblo de Fuentes de Peñacorada nos hizo una exposición el P. Eutimio Martino, que después documentaría sobre el terreno todas sus teorías. Comenzamos la ruta por la calzada romana baja, la que transcurre a la orilla del río y abría la expedición Siro Sanz, uno de los mejores conocedores/dinamizadores de la comarca, que en la foto se le ve en plan previsor.

Fuentes de Peñacorada

Fuimos animados durante el camino por música de gaita, dulzaina, pandereta y castañuelas, así como los cánticos tradicionales del Reino de León, que nos alegraban la excursión. De cuando en cuando, al hacer un alto en el camino, algún hombre notable tomaba el altavoz para contarnos los detalles de la montaña, de la toponimia, de la historia o de la arquitectura popular, que nos hacían ver con otros ojos el hermoso paisaje circundante.

Mi amigo Santiago es un montañero muy querido por los Clubs de montaña, que también participaban en esta fiesta de cumpleaños del Reino de León. Es uno de los mejores conocedores de la montaña occidental leonesa y nos contó que Peña Corada fue la primera montaña en la que se documentó el primer ascenso deportivo del que tenemos constancia escrita. Dijo que fue la puerta para los Picos de Europa, que se vislumbraron por primera vez desde aquí.

Fuentes de Peñacorada

Veíamos a lo lejos, el macizo montañoso que separa Cistierna de Sabero, presidido por el castillo de Aguilare. El P. Eutimio nos mostraba el terreno y nos explicaba sus topónimos. Nos cuenta que pudo ser el emplazamiento de las “águilas” de la legión romana, durante el tiempo que duraron las guerras de sometimiento de esta zona, suficiente para arraigar el nombre.

Desde el año 1982 en que D. Eutimio publicó su polémico libro “Roma contra Cántabros y Astures” gracias a una incansable observación “in situ” y al estudio de la toponimia, ha seguido deleitándonos con la publicación de sus “Cuadernos de Campo”, donde se recogen las investigaciones sobre las guerras, en esta parte de la provincia de León, en la Cantabria Leonesa.

Nos contó que el macizo de Peña Corada fue el primer bastión de resistencia contra Roma, del occidente de España. Nos señaló unas ondulaciones, una de ellas se llama incluso “el hoyón” y nos comentaba que pudieron ser paneras romanas. Los antiguos del lugar los llamaron hoyos podridos ¿qué extraño nombre para lugares que contenían pan? Pero nos aclaró a continuación que “podrido” deriva de pro-tritico, es decir: “para el trigo” y el trigo era el alimento básico de la legión. Otro topónimo, las “cogollas” serían “Coronas” o castros prerromanos.

Con extraordinaria precisión fue desgranando todos los detalles del camino: aquí un viejo puente oculto por el tiempo, allí una cueva, que la mano del romano amplió, seguramente para alojar “las águilas”, es decir para guardar los estandartes de la legión y el arca del tesoro. Así toda la ruta estaba llena de significado.

1100 años del Reino de León

Respecto a la profusión de calzadas en dirección a la parte alta de los montes, nos aclaró que el historiador Floro en sus escritos, menciona la táctica del ojeo, empleada por los legionarios romanos contra la guerrilla cántabra. Desde lo alto, les acosaban para que bajaran al llano, en una táctica muy parecida a la empleada por los cazadores actuales. Hay quien piensa que las tribus prerromanas que moraban en los altos, aunque estuvieran compuestas por unos pocos individuos ofrecían una resistencia feroz y sólo subiendo a sus guaridas era posible rendirles o recoger sus despojos después de haberse autoinmolado.


Lola Figuerira Mouré en su intervención recordó que, durante su estancia en Cistierna, se cautivó con las historias que circulan por estas tierras y cómo decidió plasmarlo en una novela, Regreso a Vadinia. En ella aparece el caudillo Corocota y su heroico atrevimiento ante el César. También recordó cómo hasta el mismo Julio César sufre el asedio en el que mueren sus porteadores y él es herido, enferma y tiene que retirarse a Tarragona, dejando el resto de la campaña en manos de sus generales.

Javier Callado Cobo nos habló de la arquitectura rural y de la inteligencia con la que, los antiguos pobladores sabían aprovechar los materiales. que la naturaleza ponía a su disposición.

Continuamos por la calzada que nos condujo a la Peña El Castiello, que posiblemente fuera una antigua fortificación prerromana, hoy poblada por un rebaño de apacibles ovejas. Se trata de una explanada allanada artificialmente, pues las morrenas que bajan de la montaña se interrumpen bruscamente al ser tapadas por la tierra. Desde esta altura vertiginosa se observa, que la entrada al valle es en zig-zag, para evitar la penetración del enemigo. La facilidad con la que desde allí se domina todo el contorno y, en fin, el topónimo el “castiello” confirma la existencia de esta fortificación.

Comimos junto a la peña y continuamos la subida con Siro, que nos puntualizó los detalles del antiguo castro prerromano. Desde allí se puede contemplar una impresionante panorámica de los paisajes circundantes. Belleza y naturaleza en estado puro, me atrevería a decir.

Fuentes de Peñacorada

En la Collada se podían ver los dos valles. Por el que habíamos subido era el del río Esla y allí a la derecha, aparecía el valle del Cea, con uno de sus afluentes de cabecera, el Tuéjar. Fue el punto para la intervención de nuestro compañero Ramón, que nos recordó la historia de la familia de los Marqueses de Prado de Valdétuejar y como el león de la heráldica de esta familia se plasmó en el escudo nacional.

Emprendimos la bajada buscando un tramo de la calzada romana de arriba. En las fotos que hicimos se puede apreciar el camino ganado a la roca que parece una fortificación. En la Edad Media supieron aprovechar las piedras de los antiguos enclaves abandonados desde la época romana, en los caminos, fuentes y casas de labranza.

Fue un día completo pues seguí aprendiendo con los mejores. Hablaron representantes de Promonumenta y otros amigos recitaron poesías. Eulogio me acompañaba y nos encaramábamos a los riscos para hacer nuestras mejores fotografías.

Fuentes de Peñacorada

Cuando llegamos al atrio de la iglesia de Fuentes de Peña Corada, nos esperaba la merienda y el orujo. Se leyó un resumen de los reyes de León, cantamos el Himno a León y en el pórtico de la Iglesia, los niños encendieron las velitas del 1100 cumpleaños del Reino.

1100 años del Reino de León

Realmente fue una romería, pero a mucha honra, pues como romeros ganamos un júbilo, al reencontrarnos en la alegría de una fiesta, con nuestras más profundas raíces.
Sólo me resta deciros que me alegró mucho haberos conocido, amigos y ¡hasta la próxima excursión! Que un pajarito rubio me ha contado, que será por las tierras del Infantazgo del Torio.

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