16 marzo 2007

PINARES DE COFIÑAL Y LILLO


El PICO LAGO Y LOS PINARES DE COFIÑAL Y LILLO se nos ofrecieron en toda su explendidez el día que emprendimos el ascenso. Sin embargo nuestros senderistas de UCECA no tuvieron suerte con el clima el domingo anterior, cuando emprendieron ruta hacia el pinar más famoso del noroeste.No pudieron disfrutar de estas hermosas vistas, que hemos seleccionado en su honor. Desde lo alto del puerto de Señales, húmedo aún después del estío, se eleva el Pico Lago, cuya frenética ascensión suele hacerse cresteando sobre dos vertientes.
A la derecha de la ascensión los tonos otoñales de las hayas rojizas y los abedules, como pompas amarillas, se alternan entre el verdor de pinos albares, cuya antigüedad es difícilmente datable.
A la izquierda, la inmensa extensión del valle de Riosol, vigilada desde lo alto, por las crestas del macizo central de los Picos de Europa y por la robusta mole de peña Ten.
A los pies rinden tributo al nombre del pico, dos o tres lagos glaciares de pequeño tamaño y allí mismo nacen fuentes que formarán dos bravos ríos leoneses: El Porma, con el que hemos vivido tantas tardes de paseo por Boñar y Canseco; y el Esla, que correrá en dirección contraria, rodeando Riaño, Cistierna, Mansilla de las Mulas...El Esla es el antiguo Estura, río de los Astures... y en estas tierras solitarias se fraguaba entonces el destino de nuestros mayores.
Rosi y Rafa

10 marzo 2007

Peñafiel

Dicen que... “con pan y vino se anda el camino” y eso, los de UCECA, nos dispusimos a hacer lo propio, a mitad de diciembre, como broche de las actividades del año. No hay que olvidar que nos queda el día de cierre de las marchas de Senderismo y que se augura una buena temporada de Esquí, con lo que el relato de todas esas actividades está prometido.
Bueno, pues nos fuimos con la esperanza del pan y el vino y mejor si estaba acompañado de buena carne... y para tal conjunción el mejor sitio Peñafiel.
Afamado por su asado de lechazo, con la exclusiva colaboración de sal y agua, capital de la zona vitivinícola de la Ribera del Duero, Peñafiel presume de ser uno de los lugares más solicitados entre las rutas turísticas de calidad.
Así fue como nos acercamos a esa bonita villa vallisoletana, dejando a un lado la distribución del euro, la consecución de objetivos, para cumplir con el ritual de encontrar a los siempre amigos y compañeros de andanzas y aventuras.
Cuando se publique esta revista estaremos reunidos con nuestras familias comiendo el turrón, así que ¡Feliz Navidad a todos!
RyR

08 febrero 2007

La Senda del Arcediano en León

Senda en otoño
Dice el refrán popular que "a quien madruga Dios le ayuda" y la verdad es que así fue, pues, tras una semana lloviendo ininterrumpidamente y con la misma previsión para la siguiente, decidimos madrugar y seguir adelante con la excursión a la Senda del Arcediano, en los Picos de Europa. Tuvimos un hermoso día el sábado, pernoctando los más valientes, en Soto de Sajambre.

Nos cuenta Marta Prieto en su libro "La senda del Arcediano" que estrictamente hablando, el valle de Sajambre no pertenece a los Picos de Europa, sino que está situado al oeste de los mismos, en el macizo Occidental y tiene características propias y muy bellas.

Después de una parada "técnica" en Riaño, donde tuvimos ocasión de saludar a los integrantes de otras excursiones a la zona, seguimos hasta el Puerto de Pontón de 1293 metros, según reza un cartel junto a la carretera. Es en Pontón donde nace el río Sella, que, según nuestro paisano, el historiador y jesuita Eutimio Martínez, es el que da nombre al valle. Dice él, que Sella proviene de Salía, palabra prerromana que significa "corriente de agua". Ya en una donación del Siglo X al poderoso monasterio benedictino de Sahagún, se cita "la Vía Saliaminica" para definir a nuestra senda.

Cree D. Eutimio que la calzada ya existía en tiempos de los romanos para comunicar León con Asturias, aunque en aquella época no continuaba de Sajambre a Pontón sino a Panderrueda por el camino viejo de Valdeón

En el S. XVIII se la llamó Camino del Almagre, pues por él se trasladaba el mineral procedente de una almagrera, mina de oxido de hierro, que pertenecía al monasterio de San Pedro de Villanueva, hoy reconvertido en Parador de Turismo de Cangas de Onís. Según Guillermo Maraña Vázquez en su libro "Por la senda del Arcediano" este mineral se llevaba a vender a Segovia.

Sin embargo, su nombre más conocido se debe a Pedro Díaz de Oseja, arcediano de Villaviciosa que el 16.02.1655 otorga testamento y manda arreglar a su costa el antiguo camino. De nuevo Eutimio Martino en su libro "Hombres de Sajambre (Leyenda de los dos hermanos)" nos dará unas breves pinceladas de la vida de D. Pedro. La leyenda no os la cuento porque es un poco triste, pero en cuanto a su vida, sabemos que nació hacia 1583 en Oseja y que su padre, Pedro, era escribano. Su madre cuando enviudó envió a su hijo a trabajar como fámulo del canónigo Pizarro, estudiando después en el Seminario. En 1604 se halla en la nunciatura de Madrid y en 1609, ya subdiácono de la Diócesis de León. En 1612 ya es presbítero. Sostiene un pleito por la parroquia de Oseja, pero lo pierde. En 1620 se encuentra en Roma coincidiendo con la muerte del Arcediano de Villaviciosa, solicita la plaza y le es concedida por Gregorio XV con 150 parroquias bajo su jurisdicción.

En su testamento, entre otras cosas, ordenó la fundación de una escuela y la construcción de una alhóndiga para depositar el grano, una dote para cinco muchachas, limosnas para cuatro pobres y la compra de 50 bueyes para prestar a los vecinos. También dispone "destinar anualmente y para siempre xamás la cantidad de 20 ducados para aderezar los caminos que van desde...."

Yo creo que algún día se acabaron los ducados, porque el camino, aunque hermoso, está en la actualidad lleno de barro, lo cual no es obstáculo para hacer las delicias de los montañeros. Transcurre entre tilos, nogales, castaños, avellanos, fresnos, hayedos, robledales, todo ello rodeado por magníficas praderías donde pastan tranquilamente vacas, ovejas y caballos. También pudimos contemplar muchas clases de setas y repostar agua en la fuente Jonsella. En fin, naturaleza en estado puro.
peñas cortadas para hacer camino
Atravesamos por medio de peñas, como la de la foto, literalmente cortadas por un procedimiento similar al empleado por Aníbal en los Alpes: Se quema leña sobre la piedra y posteriormente se desgaja echando vinagre o agua.

Al llegar a Oseja creímos que nos recibían con cohetes, pero no, tantos honores no eran para nosotros, aguerridos montañeros, sino por la celebración de una boda. Después de muchos años sin un nuevo matrimonio en el pueblo, era motivo de regocijo para los sajambriegos.
mirador
Mientras caminaba por sus calles, recordé que fueron también naturales de Oseja, Juan Díaz Caneja , Diputado por León en las Cortes de Cádiz y ministro de Gracia y Justicia y su hermano D. Ignacio, cura de Villabalter y después obispo de Oviedo.
No sé si os fijasteis, cuando salíamos del pueblo en dirección a Soto, en una fuente con un sillar de piedra en el que se leía, que fue mandada construir por D. Juan Díaz Caneja, cura de Castilfalé y que no hay que confundir con el otro del mismo nombre. Este era su tío.

Aunque el autobús estaba aquí aparcado, acompañamos un trecho a los compañeros que pernoctaban en Soto y al salir del pueblo nos encontramos con un estupendo mirador frente a la ermita de San Roque, del Siglo XVI que fue construida en agradecimiento al santo, porque la terrible peste que asoló la comarca, perdonó a este pueblo.

Hicimos las últimas fotos del valle desde el collado de la Corona y dejamos instalados en Soto a los compañeros que continuarán el domingo hasta el final de la senda en Asturias. Nosotros, algunos que habíamos hecho esta ruta en otras ocasiones, regresamos a los lugares de origen pensando en lo paisajes que verían al día siguiente y recordando por su proximidad Vegabaño, el roblón y otros lugares difíciles de olvidar una vez que se han visitado.
¡Suerte con el clima, amigos, que pronto nos encontraremos de nuevo por aquí!

11 enero 2007

Belén de cumbres, Pallide, Reyero, Pico Relance

Como todo montañero que se precie y coincidiendo con los últimos días del año 2006, los valientes de Uceca acudimos también a la cita para instalar el tradicional belén de cumbres en el pico Relance cerca de Reyero.

en el belénPor el camino, mientras contemplaba el paisaje, pensaba que con la construcción del pantano de Vegamián, poco tiempo después de pasado Boñar, quedaron hundidos bajo las aguas varios pueblos de la comarca: Quintanilla, Campillo, Utrero, Armada y Vegamián, los cuales emergen fantasmagóricos en la época de sequía.

Ahora, al trasladar la carretera desde el fondo del valle a media ladera, se comunican mejor otros pueblos con sus valles y colladas, que hacen la delicia de todo buen montañero: Solle, Orones, Primajas o el mismo Reyero al que nos dirigimos.

Recordé, cuando las aguas del río brillaban en los remansos del camino, una historia interesante de personajes legendarios “la bella Porma y el bravo Curueño”.... Y es que hace ya algún tiempo, me regalaron una edición facsímil de un libro antiguo, "León de España" fechado en 1586. Sobre este libro leonés, se halla una cita en el Quijote. En el capítulo VII de la 1ª parte del famoso libro de Cervantes, se nos cuenta que, durante la conocida quema de los libros "por acudir a ese ruido y estruendo, no se pasó adelante con el escrutinio de los que quedaban y así se cree que fueron al fuego sin ser vistos “La Carolea” y “el León de España."

Este último libro, que igual que Alfonso Quijano, tengo yo ahora en mi biblioteca, es al que nos referimos y que nuestro inmortal escritor hubiera querido salvar. Escrito por Pedro de Vecilla, nos narra en octavas reales las leyendas que circulaban por la comarca que ahora visitamos. Cuenta en 29 cantos cómo el caudillo celta Curueño rapta a Porma el día que iba a casarse con el romano Canseco. Hoy en día todos los héroes perviven en los topónimos de los lugares por donde transcurrieron sus andanzas.

Pero no sólo nos narra aventuras de la época romana, hay otras que transcurren en la Edad Media:

chupiteles de hieloArrinconaron a los moros junto al monte Pardomino

porque a la entrada fueron tantos muertos

con la fiereza que sobre ellos vino

que por aquel suceso ensangrentado

la Collada de los Muertos fue llamado

Viéndose el de Nuarca altivo y fiero

quedar señor del campo y la victoria,

dixo por ser ¡Rey ora! ¡Rey ero!

pareja en camino helado

Rey ero dixo en voz alta y notoria,

dando principio al nombre de Reyero

con fama eterna e immortal memoria

como dio a Getino Getacino

y a los Cansecos Canseco digno

Al acercarnos al inundado pueblo de Lodares se desliza en la memoria otra magnífica historia, una sangrienta batalla de tiempos de Reconquista...Sabemos que hubo una gran batalla, llamada de Lutos (lodos), que se desarrolló durante el reinado de Alfonso II el Casto en el 794. Varios historiadores la han localizado en diversos lugares sin ponerse de acuerdo, Sánchez Albornoz la sitúa junto al puerto de la Mesa, pero J. Guisasola y P. Alba la sitúan aquí, junto al pueblecito de Lodares en el Collado de los Muertos, pegando a nuestra ruta de senderismo.

El cronista árabe Aben Athatari citado por Albornoz dice que "los musulmanes fueron engañados por un guía... murieron muchos y se perdió el bagaje y la caballería se perdió en el camino". Seguro que en su precipitada escapada tuvieron que abandonar su tesoros “en un pellejo de toro”. En todos los pueblos de la zona se repite esta leyenda, así que, montañeros sedientos de aventuras ¡abrid bien los ojos!

Al poner pie en tierra, nos apretamos las botas y comenzamos la ruta en Reyero. De haber dispuesto de más tiempo hubiera sido interesante visitar la iglesia fechada en 1772 según reza en la cúpula de la misma. Tiene dos capillas hispano-flamencas del Siglo XVI, pero la pieza clave es una Virgen románica del Siglo XII. Esta Virgen de “Nuanca”, procede de una ermita del mismo nombre ya desaparecida. ¿reconocéis este nombre en la anterior poesía?, es curioso como las leyendas guardan la historia casi olvidada.

Podríamos seguir hablando de los monasterios de Pardomino, que estuvieron pero ya no están, de castillos que fueron y no son, pero que podemos datar documentalmente. Por ejemplo en el acuerdo de Tordehumos de 1194 entre Alfonso IX de León y Alfonso VIII de Castilla, donde se estipula que sean entregados 5 castillos en León al Temple y en Castilla otros tantos a la orden de Calatrava. Entre los leoneses estaban los de Almanza y Colle a escasos Km de aquí y Peña Ramir, peña del vecino pueblo de Primajas.

La grandeza del paisaje me hizo olvidar cualquier historia o arte. Estaba ante poesía en estado puro y contemplé los picos medio nevados a mi alrededor, observé las humildes briznas cubiertas de carámbanos, convertidas en transparentes cristales con una pulida hierba en su interior. Me fijé en los caminos tersos, por el hielo que cubría todos los charcos, incluso pude observar pisadas antiguas luego congeladas, que representaban distintos niveles de hielo en el sendero. Por todas partes caían pequeños torrentes abriéndose entre las tierras negras que limitaban con la nieve y los trozos de pasto verde.

Y ya estaba instalado el belén en aquella bonita zona que se recortaba en el horizonte. Cantamos villancicos y comimos pastas, mientras que lo rodeábamos y nos hacíamos las fotos de rigor. museoLuego iniciamos el descenso más descansados, perdiéndonos en mil conversaciones.

Ya pensábamos en la comida que podíamos hacer en Valdehuesa, donde la gira gastronómica es siempre un éxito y también ofrece la posibilidad de visitar el Museo de la Fauna Salvaje, un rápido safari por el planeta, donde las pinturas de las salas se hermanan muy bien con la fauna, creando un conjunto muy realista de su habitat. Ya hablábamos de la selecta cocina de casa Chon en Pallide, con el añadido de contemplar las magníficas obras del taller de artesanía de Ángel, los cuales siempre acogen con cariñosa hospitalidad. En Puebla de Lillo, que está a tiro de piedra, varios restaurantes nos hacen guiños con sus especialidades y claro, el encanto del pueblo y de sus gentes....

Todo lo cual nos permitirá repetir recorridos por estos hermosos lugares. ¿verdad amigos?

25 diciembre 2006

Las Merindades, provincia de Burgos

Recordando anteriores excursiones, pusimos nuestra atención en los espléndidos paisajes del norte de Burgos, que vamos recorriendo desde el autobús. violetas en el campo de SantiagoEn este viaje tuvimos ocasión de contemplarlos en unos días soleados y templados, como pocos, pudimos disfrutar de varios lugares hermosos, sobre todo desde el punto de vista ecológico.

Brillan en la memoria las hermosas hoces del Ebro y del Oca, tapizadas de la verde vegetación de sus bosques de ribera, que siguiendo el curso de ambos ríos, para arriba y para abajo recorrimos cada día. Surgen en el recuerdo los roquedos y crestas en sus zonas altas, marcando línea con el cielo, moteadas de escorrentías y repisas en las que anida el buitre...

Disfrutamos del monte de Santiago, con sus hayedos y “sendas de enanitos”, que es como llaman a una especie de calzadas formadas por diaclasas troceadas en losas. En este parque natural visitamos la trampa de los lobos, muy bonita, al estar presentada con grandes figuras de cartón piedra, donde nos fotografiamos. Caminamos tranquilamente por el bosque hasta llegar al espectáculo final.

Fue sorprendente, al encontrarnos de improviso en aquella planicie, ante aquel precipicio, el exuberante salto del Nervión, donde incluso pudimos contemplar un nido de buitres con sus pequeñas crías.

Medina de Pomar: Debe su nombre a los emigrantes mozárabes del S.X y fue el principal enclave de la comarca de las Merindades hasta caer bajo el poder de los Velasco.En tiempos de Felipe II la sede judicial fue trasladada de aquí a Villarcayo y comenzó su declive económico. Aunque en la actualidad podemos seguir admirando su magnifica estructura urbana en una loma junto al Río Trueba.

De esta parte antigua, pudimos admirar la puerta de la Cadena, las torres de los Velasco aunque nos faltaron las finas yeserías mudéjares de su interior.

A propósito, este palacio fue mandado construir en el S.XIV por Pedro Fernández de Velasco con piedras de las casas pertenecientes a sus enemigos los Salazar.

El nombre vasco del que procede Salazar significa Viejos Palacios, los cuales tenía esta familia en tierras del norte de Castilla.

Los Salazar se instalaron en Extremadura cuando el rey FernandoII de León pidió a sus nobles la tarea de conquistar y poblar esas tierras de frontera.

D. Bernalte, vizconde de Cabrera y señor de Aguilar, dona a Ruy González Quijada, al casarse con Juana Sánchez, la Aldea de Valdepalacios, no lejos de Esquivias, donde Cervantes encontraría a Catalina Salazar.

cartel de la casa del Escritor del pueblo Cervantes¡Qué curioso, las familias relacionadas con el Quijote se nos aparecen en cada rincón del antiguo reino! Esto nos hace seguir investigando en las encontradas corrientes de opinión, sobre su origen "en las montañas de León", que el mismo Cervantes pone en boca del personaje del Cautivo. Seguiremos su pista...

Fijándonos en las palabras del guía recuperamos el ritmo de sus explicaciones. Pasamos ante la Iglesia de la Santa Cruz de portada barroca, con pilares de un gótico primitivo.Vimos el convento de San Pedro también de portada barroca.

Visitamos el Convento de Santa Clara, mandado construir en el S.XIV también por los Velasco y utilizado como panteón familiar. Entramos a la iglesia por una puerta gótica con arco carpanel. Ya dentro, pudimos admirar las capillas laterales destinadas a enterramientos y el altar mayor con un magnífico renablo barroco. Merece especial mención la Capilla de la Concepción mandada realizar por D. Pedro Velasco y su esposa Dª Mencia de Mendoza y finalizada por Dª Juana de Aragón, hija natural de Fernando el Católico. Posee una espectacular bóveda estrellada diseñada en su día para ser cubierta con cristales. Además de los sepulcros de D. Bernardino, esposo de Dª Juana y de sus otras esposas, merece la pena contemplar un Cristo yacente de Gregorio Fernández. El retablo de estilo Vigardy estofado por León Picardo, pinturas, relicarios forman un conjunto de gran belleza.

precipicio del salto del Nervión
Partimos para hacer la ruta del Salto del Nervión y desde el mirador de la cascada, contemplamos el impresionante salto del rio sobre un frente calizo de la Sierra Salvada, en una cascada de trescientos metros de altura.

Un camino forestal nos conduce al mirador del cañón del Nervión y el mirador de la Esquina Ruben nos permite divisar paisajes de Álava y Vizcaya.


Al día siguiente empezamos la ruta en Oña: Su nombre parece provenir de "oni" que significa pie (al pie de la montaña). Lo cierto es, que desde antiguo, fué un emplazamiento celta y posteriormente romano. Fernán González le concede fueros y su nieto el conde Sancho García lo elige para fundar en 1011 un monasterio para su hija Tigridia.

Visitando el monasterio, contemplamos los restos de sus torres medievales y la fachada barroca del S XVIII.
Nos recibe el párroco y con gracejo sin igual nos muestra todos los detalles. En el interior de su iglesia contemplamos los bellísimos sepulcros del conde Sancho García, su esposa Urraca y su hija, la reina Dª Mayor. El último conde de Castilla, García Sánchez, el Rey Sancho el Mayor de Navarra y el Rey Sancho II de Castilla.

El párroco, movido por su vocación pedagógica y su buen humor, nos da una clase de música cuando sube al órgano y toca alegremente, mientras nos explica su funcionamiento y la importancia que tuvo en su época.
En la capilla al fondo del retablo barroco está San Iñigo, Abad del monasterio.

No falta S. Froilán con su lobo, conocido bien por los turistas leoneses, que estamos en el grupo y gracias a eso, se gana el premio que ofrece el cura por descubrir al santo: un caramelo. A pesar de la nimiedad del regalo la risa del grupo alegra el recinto.

Nos encanta el carácter chispeante de nuestro guía, del que hace gala en la sacristía, enseñándonos el tamaño de los cajones en los que se guardan las vestiduras sagradas, que podían compararse a los modernos pisos que se ofrecen hoy. Entre bromas y veras llegamos al claustro, donde encontramos los sepulcros de los Condes de la Bureba, junto a ellos, sus hazañas escritas en pergaminos de piedra. Cerca de la puerta, la venerada imagen de la virgen de Oña, glosada por Alfonso X en sus "cantigas".

Tras un descanso continuamos ruta hacia Frías.
Contemplamos desde lejos esta hermosa localidad, con su castillo, con la torre del homenaje en el risco, sus altas casas como colgadas de la roca. Fue la capital de Tobalina hasta que Felipe V concedió la exención de las aldeas del valle, del señorío de los Velasco, Duques de Frías.

En la parroquia de San Vicente nos estrañamos por su torre moderna. La Asociación de vecinos nos explican que no tuvieron más remedio, en su día, que vender la portada románica al Museo del Claustro de Nueva York, pero que actualmente hay gran interés en recuperar el patrimonio de este templo con diversas acciones de voluntariado. En pocos años, ellos mismos han restaurado los muros del edificio y parte de las vidrieras.

La guía nos explicó muchas curiosidades al visitar la muralla, sobre la vigilancia que realizaban los propietarios de las casas adosadas a ella y como estaban edificadas.

Pasamos muy buen rato en el castillo, subiendo a la torre y contemplando el amplio escenario, que desde allí se divisa, fotografiando el caserío convertido en un puzle de tejados y la línea quebrada de almenas de murallas.

En el Barrio de abajo, se ve otra iglesia, la de San Vítores con portada gótica y el antiguo monasterio de Vadillo convertido en almacén.

Abandonamos la ciudad, sin dejar de contemplar a los lejos, la hermosa figura del puente medieval sobre el Ebro, con su gran torreón en el centro, que en su día sirvió para el cobro del peaje.

En Espinosa de los Monteros nos esperaba una guía malhumorada, porque nuestro retraso la obligaba a realizar una explicación apresurada. Tampoco nosotros nos encontramos muy a gusto, cuando descubrimos que ignoraba que antes que reyes castellanos, estas tierras estuvieron gobernadas por reyes leones, que las dieron fueros y las defendieron de enemigos. Pero parece ser, que lo políticamente correcto, obliga a empezar la historia de Castilla y León por los años de la independencia de Castilla. ¡Que algunos aunque ahora no haya guerra se esfuerzan en crear vencidos!

Bueno, pues rencillas a parte, Espinosa de los Monteros es una localidad hermosa, con ese marco de montañas majestuosas y ese aire frío y seco que regalan.

Cuentan los libros que históricamente está ligada a los "monteros" guardianes del sueño del rey ,desde que un caballero del lugar descubriera el intento de asesinato del conde Sancho García.

Visitamos la iglesia de Santa Cecilia con sus altos pináculos góticos. Admiramos el palacio del Marqués de Chiloeches inconfundible por su blasón de enormes dimensiones.
Visitamos también la Torre de los Azulejos de corte renacentista con placas de cerámica. La casa de los Cantimplor, de estilo gótico y otra s muchas que nos dan idea del antiguo esplendor de esta villa.
A la salida del pueblo, como en otros lugares , nos encontramos un precioso castillo cercado por chopos que en otro tiempo pudieron ser lanzas de soldados haciéndole guardia.


Contemplamos las riberas del Ebro recordando a Alberti:

Quisiera quedarme mimbre
en las laderas del Ebro
agua con rumbo a la mar
quisiera, pero no puedo

Y llegamos al enclave natural del Ojo de Guareña. Impresiona la ermita rupestre de San Tirso y San Bernabé erigidas sobre un santuario anterior de origen incierto. Nos llamó la atención otra cueva natural constituida en sala de reuniones del antiguo concejo de Sotocuevas, adornada con pinturas alusivas al martirio de San Tirso.

Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, un príncipe bajó a las cuevas mas profundas en busca de un fabuloso tesoro escondido, pero nunca volvió.
Lo sigue buscando y es que estas cuevas fueron excavadas por el agua durante miles de años y han servido de habitáculo a nuestros antepasados del neolítico, impresionó a los cronistas árabes de la Edad Media y para que nos hagamos una idea, en la actualidad con 100 Km explorados todavía no las conocemos completamente.

Ya de regreso comimos en Villarcayo, la villa de Arcadio. En 1560 Felipe II la designa cabeza de la merindad de Castilla, por lo que tiene Torre del Corregimiento con la casa del Corregidor, el archivo de las merindades y la cárcel, se guardan también aquí las pesas y medidas que hacían ley en el mercado.

En las guerras carlistas esta ciudad sufrió un incendio que destruyó sus más importantes palacios, por eso la plaza mayor con su Ayuntamiento son del S XIX .

Su iglesia es también de construcción reciente, pero se conserva un rico tesoro artístico y objetos de culto que pertenecían al monasterio de Santa María la Real de Vileña y que fueron trasladados en 1970.

Podemos admirar, gracias a eso, un sepulcro de Dª Urraca , gótico del S.XIII y otro de la familia Rojas del S.XIV y otras tallas y documentos históricos del antiguo monasterio.

En cuanto a la comida, no puedo decir más que fue deliciosa....