25 diciembre 2006

Las Merindades, provincia de Burgos

Recordando anteriores excursiones, pusimos nuestra atención en los espléndidos paisajes del norte de Burgos, que vamos recorriendo desde el autobús. violetas en el campo de SantiagoEn este viaje tuvimos ocasión de contemplarlos en unos días soleados y templados, como pocos, pudimos disfrutar de varios lugares hermosos, sobre todo desde el punto de vista ecológico.

Brillan en la memoria las hermosas hoces del Ebro y del Oca, tapizadas de la verde vegetación de sus bosques de ribera, que siguiendo el curso de ambos ríos, para arriba y para abajo recorrimos cada día. Surgen en el recuerdo los roquedos y crestas en sus zonas altas, marcando línea con el cielo, moteadas de escorrentías y repisas en las que anida el buitre...

Disfrutamos del monte de Santiago, con sus hayedos y “sendas de enanitos”, que es como llaman a una especie de calzadas formadas por diaclasas troceadas en losas. En este parque natural visitamos la trampa de los lobos, muy bonita, al estar presentada con grandes figuras de cartón piedra, donde nos fotografiamos. Caminamos tranquilamente por el bosque hasta llegar al espectáculo final.

Fue sorprendente, al encontrarnos de improviso en aquella planicie, ante aquel precipicio, el exuberante salto del Nervión, donde incluso pudimos contemplar un nido de buitres con sus pequeñas crías.

Medina de Pomar: Debe su nombre a los emigrantes mozárabes del S.X y fue el principal enclave de la comarca de las Merindades hasta caer bajo el poder de los Velasco.En tiempos de Felipe II la sede judicial fue trasladada de aquí a Villarcayo y comenzó su declive económico. Aunque en la actualidad podemos seguir admirando su magnifica estructura urbana en una loma junto al Río Trueba.

De esta parte antigua, pudimos admirar la puerta de la Cadena, las torres de los Velasco aunque nos faltaron las finas yeserías mudéjares de su interior.

A propósito, este palacio fue mandado construir en el S.XIV por Pedro Fernández de Velasco con piedras de las casas pertenecientes a sus enemigos los Salazar.

El nombre vasco del que procede Salazar significa Viejos Palacios, los cuales tenía esta familia en tierras del norte de Castilla.

Los Salazar se instalaron en Extremadura cuando el rey FernandoII de León pidió a sus nobles la tarea de conquistar y poblar esas tierras de frontera.

D. Bernalte, vizconde de Cabrera y señor de Aguilar, dona a Ruy González Quijada, al casarse con Juana Sánchez, la Aldea de Valdepalacios, no lejos de Esquivias, donde Cervantes encontraría a Catalina Salazar.

cartel de la casa del Escritor del pueblo Cervantes¡Qué curioso, las familias relacionadas con el Quijote se nos aparecen en cada rincón del antiguo reino! Esto nos hace seguir investigando en las encontradas corrientes de opinión, sobre su origen "en las montañas de León", que el mismo Cervantes pone en boca del personaje del Cautivo. Seguiremos su pista...

Fijándonos en las palabras del guía recuperamos el ritmo de sus explicaciones. Pasamos ante la Iglesia de la Santa Cruz de portada barroca, con pilares de un gótico primitivo.Vimos el convento de San Pedro también de portada barroca.

Visitamos el Convento de Santa Clara, mandado construir en el S.XIV también por los Velasco y utilizado como panteón familiar. Entramos a la iglesia por una puerta gótica con arco carpanel. Ya dentro, pudimos admirar las capillas laterales destinadas a enterramientos y el altar mayor con un magnífico renablo barroco. Merece especial mención la Capilla de la Concepción mandada realizar por D. Pedro Velasco y su esposa Dª Mencia de Mendoza y finalizada por Dª Juana de Aragón, hija natural de Fernando el Católico. Posee una espectacular bóveda estrellada diseñada en su día para ser cubierta con cristales. Además de los sepulcros de D. Bernardino, esposo de Dª Juana y de sus otras esposas, merece la pena contemplar un Cristo yacente de Gregorio Fernández. El retablo de estilo Vigardy estofado por León Picardo, pinturas, relicarios forman un conjunto de gran belleza.

precipicio del salto del Nervión
Partimos para hacer la ruta del Salto del Nervión y desde el mirador de la cascada, contemplamos el impresionante salto del rio sobre un frente calizo de la Sierra Salvada, en una cascada de trescientos metros de altura.

Un camino forestal nos conduce al mirador del cañón del Nervión y el mirador de la Esquina Ruben nos permite divisar paisajes de Álava y Vizcaya.


Al día siguiente empezamos la ruta en Oña: Su nombre parece provenir de "oni" que significa pie (al pie de la montaña). Lo cierto es, que desde antiguo, fué un emplazamiento celta y posteriormente romano. Fernán González le concede fueros y su nieto el conde Sancho García lo elige para fundar en 1011 un monasterio para su hija Tigridia.

Visitando el monasterio, contemplamos los restos de sus torres medievales y la fachada barroca del S XVIII.
Nos recibe el párroco y con gracejo sin igual nos muestra todos los detalles. En el interior de su iglesia contemplamos los bellísimos sepulcros del conde Sancho García, su esposa Urraca y su hija, la reina Dª Mayor. El último conde de Castilla, García Sánchez, el Rey Sancho el Mayor de Navarra y el Rey Sancho II de Castilla.

El párroco, movido por su vocación pedagógica y su buen humor, nos da una clase de música cuando sube al órgano y toca alegremente, mientras nos explica su funcionamiento y la importancia que tuvo en su época.
En la capilla al fondo del retablo barroco está San Iñigo, Abad del monasterio.

No falta S. Froilán con su lobo, conocido bien por los turistas leoneses, que estamos en el grupo y gracias a eso, se gana el premio que ofrece el cura por descubrir al santo: un caramelo. A pesar de la nimiedad del regalo la risa del grupo alegra el recinto.

Nos encanta el carácter chispeante de nuestro guía, del que hace gala en la sacristía, enseñándonos el tamaño de los cajones en los que se guardan las vestiduras sagradas, que podían compararse a los modernos pisos que se ofrecen hoy. Entre bromas y veras llegamos al claustro, donde encontramos los sepulcros de los Condes de la Bureba, junto a ellos, sus hazañas escritas en pergaminos de piedra. Cerca de la puerta, la venerada imagen de la virgen de Oña, glosada por Alfonso X en sus "cantigas".

Tras un descanso continuamos ruta hacia Frías.
Contemplamos desde lejos esta hermosa localidad, con su castillo, con la torre del homenaje en el risco, sus altas casas como colgadas de la roca. Fue la capital de Tobalina hasta que Felipe V concedió la exención de las aldeas del valle, del señorío de los Velasco, Duques de Frías.

En la parroquia de San Vicente nos estrañamos por su torre moderna. La Asociación de vecinos nos explican que no tuvieron más remedio, en su día, que vender la portada románica al Museo del Claustro de Nueva York, pero que actualmente hay gran interés en recuperar el patrimonio de este templo con diversas acciones de voluntariado. En pocos años, ellos mismos han restaurado los muros del edificio y parte de las vidrieras.

La guía nos explicó muchas curiosidades al visitar la muralla, sobre la vigilancia que realizaban los propietarios de las casas adosadas a ella y como estaban edificadas.

Pasamos muy buen rato en el castillo, subiendo a la torre y contemplando el amplio escenario, que desde allí se divisa, fotografiando el caserío convertido en un puzle de tejados y la línea quebrada de almenas de murallas.

En el Barrio de abajo, se ve otra iglesia, la de San Vítores con portada gótica y el antiguo monasterio de Vadillo convertido en almacén.

Abandonamos la ciudad, sin dejar de contemplar a los lejos, la hermosa figura del puente medieval sobre el Ebro, con su gran torreón en el centro, que en su día sirvió para el cobro del peaje.

En Espinosa de los Monteros nos esperaba una guía malhumorada, porque nuestro retraso la obligaba a realizar una explicación apresurada. Tampoco nosotros nos encontramos muy a gusto, cuando descubrimos que ignoraba que antes que reyes castellanos, estas tierras estuvieron gobernadas por reyes leones, que las dieron fueros y las defendieron de enemigos. Pero parece ser, que lo políticamente correcto, obliga a empezar la historia de Castilla y León por los años de la independencia de Castilla. ¡Que algunos aunque ahora no haya guerra se esfuerzan en crear vencidos!

Bueno, pues rencillas a parte, Espinosa de los Monteros es una localidad hermosa, con ese marco de montañas majestuosas y ese aire frío y seco que regalan.

Cuentan los libros que históricamente está ligada a los "monteros" guardianes del sueño del rey ,desde que un caballero del lugar descubriera el intento de asesinato del conde Sancho García.

Visitamos la iglesia de Santa Cecilia con sus altos pináculos góticos. Admiramos el palacio del Marqués de Chiloeches inconfundible por su blasón de enormes dimensiones.
Visitamos también la Torre de los Azulejos de corte renacentista con placas de cerámica. La casa de los Cantimplor, de estilo gótico y otra s muchas que nos dan idea del antiguo esplendor de esta villa.
A la salida del pueblo, como en otros lugares , nos encontramos un precioso castillo cercado por chopos que en otro tiempo pudieron ser lanzas de soldados haciéndole guardia.


Contemplamos las riberas del Ebro recordando a Alberti:

Quisiera quedarme mimbre
en las laderas del Ebro
agua con rumbo a la mar
quisiera, pero no puedo

Y llegamos al enclave natural del Ojo de Guareña. Impresiona la ermita rupestre de San Tirso y San Bernabé erigidas sobre un santuario anterior de origen incierto. Nos llamó la atención otra cueva natural constituida en sala de reuniones del antiguo concejo de Sotocuevas, adornada con pinturas alusivas al martirio de San Tirso.

Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, un príncipe bajó a las cuevas mas profundas en busca de un fabuloso tesoro escondido, pero nunca volvió.
Lo sigue buscando y es que estas cuevas fueron excavadas por el agua durante miles de años y han servido de habitáculo a nuestros antepasados del neolítico, impresionó a los cronistas árabes de la Edad Media y para que nos hagamos una idea, en la actualidad con 100 Km explorados todavía no las conocemos completamente.

Ya de regreso comimos en Villarcayo, la villa de Arcadio. En 1560 Felipe II la designa cabeza de la merindad de Castilla, por lo que tiene Torre del Corregimiento con la casa del Corregidor, el archivo de las merindades y la cárcel, se guardan también aquí las pesas y medidas que hacían ley en el mercado.

En las guerras carlistas esta ciudad sufrió un incendio que destruyó sus más importantes palacios, por eso la plaza mayor con su Ayuntamiento son del S XIX .

Su iglesia es también de construcción reciente, pero se conserva un rico tesoro artístico y objetos de culto que pertenecían al monasterio de Santa María la Real de Vileña y que fueron trasladados en 1970.

Podemos admirar, gracias a eso, un sepulcro de Dª Urraca , gótico del S.XIII y otro de la familia Rojas del S.XIV y otras tallas y documentos históricos del antiguo monasterio.

En cuanto a la comida, no puedo decir más que fue deliciosa....

11 noviembre 2006

Ciudad Rodrigo, Las Edades del hombre

Ciudad Rodrigo al atardecer Estábamos entusiasmados de realizar esta excursión porque teníamos buenos recuerdos de nuestras anteriores visitas a la provincia... a Candelario y también habíamos estado en Ciudad Rodrigo de camino a Portugal, cuando visitamos Aveiro, Coimbra, Oporto...

En el autobús me ensimismaba con los recuerdos y me entretenía con las conversaciones de los compañeros. Escuchaba a un niño preguntar a su somnoliento progenitor:_"papá, hoy vamos a comer al restaurante Conde Rodrigo en Ciudad Rodrigo... ¿quién era ese señor tan famoso?”

Yo pensé ¡mira que ha habido Rodrigos en la historia! Pero este no era tan conocido como Rodrigo, el Cid de Vivar; ni el Rey godo D. Rodrigo, el de la batalla de Guadalete; ni tampoco el Obispo Rodrigo Jiménez de Rada, el historiador, ni el cantado en romances, matador de los 7 Infantes de Lara. Le expliqué al curioso niño, que este que nos ocupa, el Conde Rodrigo González Girón, no le iba a la zaga a los anteriores.

Este hombre, del cual toma nombre la ciudad, durante el reinado de Alfonso VI, repobló toda esta zona con leoneses y abulenses, para proteger la frontera con Portugal. Famosa desde la antigüedad, ya Ptolomeo cita esta ciudad con el nombre de Mirobriga y posteriormente se la llamó Augustobriga, pero es con su actual denominación como será más conocida.

Pero ¿quién era este hombre? Según cuenta la leyenda o la historia, Rodrigo González, señor de Cisneros, luchó valientemente contra los moros junto a Alfonso VI. En 1086 durante una batalla, todos atacaban al Rey, con el fin de matarle, logrando descabalgarlo. Interviene Rodrigo, cediéndole su caballo y cubriéndose con el manto real, para que le atacaran a él, mientras el rey pasara desapercibido. Se defendió bravamente y al final de la batalla salvó su vida, pero quedó con el manto "hecho jirones" . En agradecimiento, el rey le concede un escudo con tres jirones y un caballo, en recuerdo de la estratagema que urdió para salvarle. Todo ello rodeado por el ajedrezado de los Cisneros, porque para este noble era como un juego desbaratar ejércitos enemigos. Al final, como en los cuentos de hadas y colofón de la historia, el noble caballero terminó casándose con Sancha. la hija del Rey. Y vivieron felices y....

Ya en otras ocasiones, bien camino de la vecina Portugal o en 2003 para hacer la ruta de las fortificaciones de la frontera, UCECA había elegido esta acogedora ciudad y aunque esta vez el motivo central, lo constituye la visita a las "Edades del Hombre", también mereció la pena la visita guiada por el casco histórico que efectuamos a la tarde y que se centró en el exterior de los palacios, la antigua sinagoga y el Ayuntamiento, primordialmente.

Escudo de Ciudad RodrigoEl escudo de la ciudad está formado por las tres columnas romanas, que nos dan la bienvenida a la entrada del casco antiguo. Unos versos anónimos nos aclaran el significado de las mismas:

Cibdad Rodrigo en sennal

de sus onrosas fornnas

se zifra en tres columnas

d´antigua, noble e leal.

Pudimos hacernos fotos junto a las murallas. Llegó a tener ocho puertas y su recorrido nos proporciona un agradable paseo. Hermosamente conservadas, datan del reinado de Fernando II de León, que tiene un monumento a la entrada de la muralla. Un verraco de granito en la plaza ajardinada del castillo nos recuerda su pasado vetón y su dedicación ganadera.

El castillo fue erigido por mandato de Enrique II de Trastamara y la torre del homenaje resalta sobre toda la ciudad. Hoy este castillo se ha reconvertido en Parador de Turismo.

La ciudad llegó a tener treinta parroquias, varios conventos de órdenes religiosas y multitud de Palacios de los nobles, que dan fe de su grandeza y su historia. Las guerras destruyeron y reedificaron la ciudad varias veces, pero la Guerra de la Independencia y la Desamortización arruinaron gran parte de su rico patrimonio artístico. Pasamos ante la iglesia parroquial de San Pedro, de estilo románico-mudéjar, con su inconfundible ladrillo con arcos ciegos, que conserva aún uno de sus ábsides originales. La iglesia de San Andrés, extramuros de la ciudad. La iglesia de San Agustín, de estilo gótico del Siglo XVI, que en su interior guarda varios sepulcros de interés. La Capilla de Cerralbo, ordenada construir a finales del Siglo XVI por el cardenal Francisco Pacheco para su propio enterramiento, de estilo herreriano.

Tres escenasEsperábamos con interés la visita de la muestra de las Edades del Hombre y de la Catedral. Las obras de la Catedral, empiezan en el Siglo XII pero tardarán 6 siglos en concluir, por lo que tiene varios estilos artísticos. La inevitable tecnología nos alcanza en esta ocasión y conectados a unos auriculares vamos desgranando el arte que contemplamos. El interior es de estilo de transición al gótico. El coro es del gótico flamígero....En esta ocasión la XIII muestra de las Edades está dedicada al Kirios, narra la esencia del Señor hecho hombre, su Encarnación, vida pública, Muerte y Resurrección.

"El Salvador según las Escrituras" es el título de la primera sección en la que recoge los anuncios proféticos sobre Cristo. Le siguen " Encarnación, nacimiento, infancia y vida oculta". La tercera está constituida por el "ministerio Público de Cristo" y nos da una idea sobre su predicación y milagros. "El misterio pascual" está dedicado a su pasión muerte y resurrección. Para finalizar en la "Escatología" podemos contemplar imágenes del Juicio Final y a Cristo juez y salvador.

Así pudimos contemplar espectaculares tapices, esculturas, óleos, como la Adoración de los Reyes de Berruguete, que no pudimos ver en Becerril.

Algo curioso fue la decoración de un retablo, con unos tambores giratorios que presentan el nacimiento, bautismo, resurrección etc. según variaba la liturgia. Eran de Gil de Siloé que los realizó hacia 1496. Para no extendernos más remito a nuestra revista hermana Nuevas Iniciativas que muestra una magníficas fotos sobre la exposición.

La catedralLo más bonito de la exposición es oír -¡Mira, mamá, esta es la imagen de nuestro pueblo! - porque de las 204 piezas que se exponen sólo 61 son de Ciudad Rodrigo. Las demás corresponden a diversas localidades de la Comunidad e incluso 11 de ellas a la vecina Portugal. Y allí vimos nosotros, entre la premura del tiempo y la apretura del personal, la Biblia del s. X de S. Isidoro de León, el crucificado románico con su corona y paño dorado del Museo de la Catedral de León o el Cristo contorsionado del Humilladero de la Virgen del Camino.

Echábamos de menos a un guía ya anciano, que hacía también las veces de sacristán, y nos atendió con mucho interés en anteriores excursiones. Cuando preguntamos por él, en el Centro de Recepción, nos aseguraron que sigue como siempre, de lo cual nos alegramos.

El otro plato fuerte y nunca mejor dicho, fue la comida de todo el grupo en el restaurante Conde Rodrigo II, entre amplios y verdes jardines, adornados con cenadores y fuentes y con esculturas de bronce al toro y al mayoral. Luego nos emplazamos para la próxima Exposición, que tendrá lugar en Ponferrada en 2007 (ya sabéis: buen botillo, castañas, vinos de la tierra, orujo...) Bueno, ejem.....y arte

18 octubre 2006

Los Quijada

Mi interés por los Quijada comenzó cuando durante una excursión asocié al caballero leonés Suero de Quiñones, héroe del Paso Honroso, con el no menos célebre D. Quijote (¿de la Mancha?)
Pues bien, buscando a estos dos caballeros he recorrido pueblos y he conocido amigos entrañables de los que os hablaré aquí.

Llegué a enterarme que Suero de Quiñones murió cerca del pueblo de Barcial de la Loma. Se conservaba una piedra y una cruz en el camino al antiguo cementerio en memoria del evento, pero, con la concentración parcelaria, el camino se perdió. Sólo nuestro amigo Esteban, el panadero poeta, es el testigo vivo de aquel acontecimiento. Nosotros recibimos sus explicaciones, hicimos fotos de la piedra que ha quedado y aún tuvimos ocasión de conocer sus poesías y disfrutar de su personalidad y cariño.

Siguiendo pistas descubrimos que D. Suero murió combatiendo con otro caballero, al parecer pariente suyo, Gutiérrez de Quijada.

Nosotros queríamos saber más, para llegar a conocer a un Quijada, del que Miguel de Cervantes, se dice descendiente en línea recta de varón. Podéis verlo en el cap. XLIX "Las aventuras y desafíos que tan bien acabaron en Borgoña los valientes españoles Pedro Barba y Gutiérrez Quijada, de cuya alcurnia yo desciendo en línea recta de varón..."

cartel de la casa del Escritor del pueblo CervantesY es que estamos tras la pista de un Cervantes cuyo origen sería "de las montañas de León", como él mismo dice por boca de su personaje, el Cautivo. Investigamos sobre el Quijote, como podéis ver aquí.



Monasterio, Villagarcía





Pero ¿quiénes fueros los Quijada?

Fueron señores de Villagarcía de Campos, Becilla de Valderaduey, Santa Eufemia del Arroyo, que visitamos en la excursión del “Románico Palentino”, Villanueva de los Caballeros y Barcial de la Loma. Tuvieron posesiones en Medina de Rioseco, Mota del Marqués y Villalón. También en Castro del Rey y Otero del Rey, en Lugo.


El linaje de los Quijada:
Siempre es farragoso rebuscar en la genealogía, pero en esta ocasión no nos queda otro remedio. Para hacernos una idea de cómo se fueron extendiendo por el panorama nacional desplegamos su genealogía.
Arias Quijada, Señor de Villagarcía fue contemporáneo de Alfonso VI de León, le ayudó en la conquista de Toledo, casó con Urraca Vigil y tuvieron un hijo: Arias Quijada.

Cuadro dinástico(s. XIII – XVI)
Gonzalo Quijada
Arias Glz Quijada, Gutierre Glz Quijada, Pedro Glz Quijada, Ferrant Perez Quijada
1247 1253 1253 1236-1289
Hijo de Gutierre:
Fernan Gutierrez Quijada=Aldonza Garcia, Juan Rdz Quijada=Sancha Rdz Leyva
+a. 1311
Hijo de Fernán:
Gutier Glz Quijada=Mª Laso de la Vega, Pedro Fdz Quijada, Elvira Fernández, Maria Fernández,
Hijo de Gutier:
Juan Quijada=Teresa de Guzmán
1349 =Ines Alfonso
1379
Hijo de Juan:
Pedro Fernández de Quijada=Maria Osorio
1403
Gutier Glz Quijada=Elvira Sánchez de Tovar, Sancha Glz Quijada
Hijo de Gutier:
Juan Quijada=Leonor Osorio
+1430 =Blanca Guevara
Hijo de Juan y Leonor: Hijo de Juan y Blanca:
Gutier Glz Quijada=Isabel Padilla Isabel Quijada=Pedro de Ulloa
+1455
Hijo de Gutier:
Juan Quijada=Aldonza Manrique Pedro Fdz Quijada=Elvira de Mendoza
+1530
Hijo de Pedro:
Gutierre Quijada=Maria de Manuel
+1536 +1534
Hijo de Gutierre:
Pedro Quijada Luis Mendez Quijada=Magdalena de Ulloa Ana Alvaro de Mendoza Juan Q
+1535 +1570 +1598 Abadesa+1554 +1553
y Manuel

Fuente: Gonzalo Martínez Díez
Siento que el cuadro no queda bien colocado al pasarlo al soporte web, trataré de explicarlo un poco:

El linaje y sus detalles:
D. Luis Méndez Quijada fue Señor de Villagarcía de Campos, de los Consejos de Estado y Guerra de Felipe II, Caballerizo mayor del príncipe D Carlos, ayo de D. Juan de Austria y Presidente del Consejo de Indias. Casó con Dª Magdalena Ulloa, Hermana del 1º Marqués de la Mora. Murió sin dejar sucesión, pasando su casa a la familia Ocampo.
Ramas derivadas de la troncal anterior, fundaron nuevas casas en la ciudad de Plasencia (Cáceres) y en la Villa de Paredes de Nava, de Frechillas (Palencia). En la de Esquivias del Partido de Illescas en Toledo, de la que procede Ruy González Quijada, Señor de Valdepalacios (D. Quijote, según L.G. Hortigón). En las ciudades de León, Cuenca y Huete.

En este momento conocimos a otro estudioso del Quijote, que está alejado de la corriente oficial.: L.G. Hortigón nos da una bonita tesis de que este Ruy González Quijada, Señor de Valdepalacios es el Quijote, que narra Cervantes.
A finales del Siglo XV Esquivias contaba con 230 vecinos en su mayoría labradores, 37 hidalgos tales como Ávalos, Pérez de Toledo, Quijada, Salazar, Vivar y Vozmediano.
Los Salazar proceden de la montaña de Burgos. Entroncan con los linajes de La Cerca, enemigos de los Velasco. Estos últimos, sus enemigos, les hicieron derribar 58 casas fuertes, para ser luego expulsados de muchos lugares, como vimos en la excursión de Las Merindades. De aquí que los abuelos de la esposa de Cervantes se aposentan en Esquivias, según este investigador. Pero eso es tema para otro día.


Volvimos con nuestra mochila un fin de semana decididos a investigar “in situ” en:

Barcial de la Loma. el viaje nos dio ocasión para charlar de nuevo con Esteban y el buen amigo nos acompañó por el pueblo, nos enseñó la Iglesia de San Pelayo con su rosaleda. 

El comienzo de la obra de la misma es anterior a 1549, tiene 3 naves con una magnífica cubierta de madera, hoy muy deteriorada y en estado de abandono. Se cree que fue construida por Hernán Sánchez, vecino de Aguilar de Campos y ascendencia morisca.

El autor de la torre fue Francisco de Aguilar y su nombre figura en varias partidas del libro de cuentas en 1595. En el interior del templo podemos contemplar un retablo renacentista de mediados del Siglo XVI.

S. Pelayo
 Sobre el sagrario en una hornacina con adornos barrocos se encuentra la imagen de San Pelayo, con atavíos de caballero de la época y muy bien "dotado"
Esteban nos dijo que hubo otra iglesia, la de San Miguel, en ruinas desde 1755, se utilizó posteriormente como cementerio, en la actualidad solo queda un arco de piedra.

Los restos arruinados de un castillo nos hablan del antiguo esplendor de este pueblo del que tenemos constancia escrita ya en el Siglo X en 1095 se hace referencia a "Barcial de la Lomba".

Formó parte del Alfoz de Castroverde de Campos beneficiándose del Fuero otorgado por el monarca leonés Alfonso IX en 1197.

Aparece también el testamento del Rey Juan I "donando las villas de Villagarcía de Campos y Barcial de la Loma a Gutiérrez González de Quijada"

De los Quijada, pasa Barcial a poder de los Condes de Peñaflor, después al Marqués de Alcañices y finalmente fue señorío de los Condes de Fuensaldaña.

Se tiene constancia gráfica de un mapa de 1510 del que hay copias posteriores.
Hay también reseña histórica de que el padre Isla ofició unas misiones en 1758.
Todos los datos históricos así como una copia de los Fueros se pueden ver en la página http://webs.ono.com/usr007/barcial/Barcial
 
Nuestro amigo Esteban nos informó además de que uno de los últimos descendientes de los Quijada, D. José Rodríguez Quijada, vivía en el cercano pueblo de Valencia de Don Juan, así que allí fuimos a visitarle.

Don José es una persona encantadora y nos recibió muy cordialmente. Es un humanista en el Siglo XXI, nos habló de pintura, de historia, de sus vivencias personales y hasta del programa de TV "Un millón para el mejor" que ganó gracias a sus amplios conocimientos de D. Juan de Austria, ¡jugaba con ventaja, porque sus antepasados habían cuidado en Villagarcía de Campos a "Jeromín"!

Nos dijo también que en los archivos de la Colegiata de Villagarcía de Campos, un padre jesuita había investigado sobre su familia y creímos conveniente echar un vistazo.

Villagarcía, Castillo
Villagarcía de Campos: Es la casa matriz de los Quijada y donde Don Luis junto con su esposa, Dª Magdalena de Ulloa criaron a Jeromín, como hemos dicho.


La célebre Intercastia de los vacceos, una de las ciudades más importantes de la vía romana nº XXVII entre Astúrica y Cesaraugusta estuvo situada en este lugar, todavía se aprecian restos del acueducto.

Se conservan las ruinas de un castillo que nos da idea de su antiguo esplendor. http://www.castillosnet.org/programs/castillosnet.php?tip=ficcas&dat=valladolid/VA-CAS-023

Digno de admiración es la Colegiata de San Luis, que aún presenta un gran jardín, rodeando el enorme edificio. Fue construida entre los años 1571 y 1672 por los mejores artistas de la época.

En la página http://www.castillosnet.org/valladolid se nos informa de que esta colegiata junto al Monasterio del Escorial, constituye uno de los mejores relicarios de España y está llena de recuerdos históricos: banderas de Lepanto, el crucifijo de la nao capitana, diversos pergaminos y los sepulcros de D. Luis Quijada y Dª Magdalena de Ulloa.

En el pueblo languidece la iglesia de San Pedro, con singular torre, presenta una portada con alfiz y data de comienzos del Siglo XVI, su retablo obra de del maestro Mateo Enríquez (1613) contiene episodios de la vida de San Pablo.

Buscando a los antepasados de D. Quijote, sí os diré que he visitado estos pueblos hermosos, antaño poderosos y hoy casi despoblados, que me han permitido conocer y conversar con personas estupendas.

En la Crónica del Rey Juan II se dice que Quijada, en 1435 marchó con Pedro Barba a la corte del duque Felipe de Borgoña para retar allí a dos nobles borgoñones y peregrinar de paso a Jerusalem, algo que recoge Cervantes, según hemos mencionado arriba.

Mientras se preparaba el combate con los hijos del conde de S. Polo, como Barba enfermó, Quijada, después de vencer a su contrincante, pidió luchar contra el oponente de su compañero, cosa que el borgoñón rechazó aterrorizado.

Cuando asistió a las Gestas del Passo no lo hizo sólo, sino al frente de nueve gentiles hombres parientes suyos, como nos cuenta Juan de Pineda en el “Libro del Passo Honroso defendido por el excelente caballero Suero de Quiñones” entre estos figuran tres con el apellido Quijada: “Rodrigo Quijada, García Osorio, su primo e Alfons Quijada” ¿Será este el antepasado del Quijote que buscábamos?

Continuará...

29 septiembre 2006

Sayago

Iniciamos esta excursión con la ilusión de visitar la tierra de mi padre: Sayago. Siempre es agradable visitar lugares de los que conservamos un buen recuerdo de momentos anteriores, ver lo que ha cambiado y preguntar por viejos conocidos.

Comenzamos la excursión en la iglesia visigoda de San Pedro de la Nave que es una de las pocas que quedan en el mundo por sus características arquitectónicas. La guía nos contó la leyenda de San Julián que entre otras cosas tenía en su currículo el haberse "cargado" a sus padres. ¡No quiero ni pensar la penitencia que tuvo que hacer el buen hombre para conseguir la santidad!

Partimos luego en dirección a Pereña de la Ribera en la provincia de Salamanca, para visitar las bodegas de Ribera de Pelaza, donde el enólogo nos recibió para explicarnos las características de los vinos que elaboran. A mi me gustó sobre todo que intenten recuperar las viejas cepas de la zona en vez de limitarse a comprar otras nuevas que les permitirían una mayor producción. Nos invitaron a "catar" sus caldos y, claro, subieron mucho el listón en nuestros paladares para degustar el resto de los vinos de los Arribes que nos esperaban durante el fin de semana.

Ya de vuelta, visitamos Fermoselle (Fermosa ella) que haciendo honor a su nombre es una de las localidades más hermosas de la comarca. Nos hicimos fotos en el pórtico de la Iglesia Parroquial del siglo XII. Ya en el interior tuvimos ocasión de admirar magnificos retablos barrocos y un Cristo de la Agonía del que se cuenta la leyenda que al serle robado el sudario que lo cubría se lanzó la maldición de que quien lo hubiese sustraído no volvería a pisar la ciudad y ¿sabéis que pasó? pues que las cigüeñas no volvieron a pasar por la localidad. Ya sabéis quien cargó con las culpas.

Fermoselle es una ciudad con mucha historia a sus espaldas, fue habitada por fenicios, celtas y romanos. En 1205 la entregó al obispo Martín I, el rey leonés Alfonso IX. En el castillo residió su triste esposa Dª. Urraca. También tuvo su importancia en la guerra de los comuneros y fue el último baluarte del obispo Acuña.

Los que pernoctaron en la ciudad tuvieron la oportunidad de visitar las características bodegas , bajo las casas y callejear por el conjunto urbano declarado monumento artístico.
El resto estuvimos en Muga, en un parador recientemente inagurado, que está preparado con todo lujo y magníficamente decorado.

Nosotros aprovechamos para visitar a mis primos en Argañín de Sayago. Estábamos tan a gusto que perdonamos la cena del hotel por una cena improvisada que nos organizaron. Estuvimos todos juntos disfrutando y bromeando con la garrafa del aceite, que debía de tener aguardiente, porque sólo pasaba a las manos de los hombres entre risas.

Al día siguiente realizamos una excursión en barco por los Arribes del Duero , cuyo capitán es nuestro primo. No es por alabar a la familia, pero hace una explicación técnica, completa y chistosa, con la que españoles y portugueses pueden disfrutar en sus respectivos idiomas. Hay un impresionante paraje, que hace de frontera natural con nuestros vecinos portugueses y en él se realiza el recorrido con el catamarán.

Ya habíamos tenido ocasión de contemplar los impresionantes acantilados la tarde anterior, desde el mirador situado junto a la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, en Fariza.

Yo conocía el lugar, antes de estar en él, pues mi padre tenía una postal de la procesión de "viriatos". Es lugar de peregrinación de toda la comarca, que en el primer domingo de junio se dirigen en romería con sus altos pendones blancos (ellos los llaman viriatos), para honrar a su patrona, una preciosa talla románica policromada del Siglo XIII.

En la ruta por el río, disfrutamos con las explicaciones de Antonio, el capitán del barco que nos atendió en todo momento, fijando nuestra atención ahora en un nido, después en un águila o unos cormoranes, en curiosidades de la fauna o de la flora e incluso con anécdotas. Nos relató la dura época en la que los contrabandistas de los años 50 pasaban el estraperlo por estos lugares con grave riesgo para sus vidas, desde el apreciado café hasta la voluminosa máquina de coser Singer. Haciendo gala de un humor excelente, estuvo siempre pendiente de nosotros.
Como detalle excepcional nos permitió visitar, a mitad del recorrido, un parque temático situado en pleno acantilado, con una muestra etnográfica de la zona: las antiguas colmenas, chiviteras, una choza circular, un cigüeñal y todo lo necesario para que nos hiciéramos una idea de la dureza de la vida del hombre de la comarca. Terminamos la visita con la exhibición de un búho real y la degustación de un vino de Oporto.

Nos dirigimos luego a la vecina ciudad Miranda de Douro (no olvidemos que el embarcadero se encuentra en territorio portugués). Recorrimos las calles de la ciudad vieja en una visita guiada. Admiramos la catedral y el museo etnográfico. Allí vimos detalles de la vida rural semejantes a los nuestros, por supuesto, ya que sólo nos separa y nos une el río Duero. En la Antiguedad, esta ciudad perteneció al Conventum de Astorga y el idioma mirandés es un dialecto astur-leonés, que ahora se estudia y se potencia.

Viendo en el museo, las fotos del baile de “paliteiros” así como las ropas y gabán de paño verde ,vino a nuestra mente lo que explica Cervantes en el Quijote, sobre el caballero del Verde Gabán y los bailes de las bodas de Camacho (II, cap XX,).

Hay quien dice, Leandro Rodríguez y sus seguidores, que estudiando las distancias a la localidad de Cervantes de Sanabria y los topónimos que anteceden o suceden, la aventura de las bodas corresponde desarrollarse en Sayago.

Es muy chocante leer a Cervantes, decir por boca de D. Quijote: “...no hay para qué obligar al sayagués a que hable como el toledano.” (II, cap XIX) haciendo referencia a esta reminiscencia del leonés-mirandés y respetando y defendiendo su continuidad.
Cervantes parece conocer muy bien esta tierra, pues la cita repetidamente y la elige para ubicar en ella a Dulcinea: “halléla encantada y convertida de princesa en labradora... de bien hablada en rústica y finalmente de Dulcinea del Toboso, en villana de Sayago” (II, cap XXXII).
Puede parecer que está burlándose con estas apreciaciones. No hay para qué ofenderse, si se tratara de las típicas picadillas de vecindad, algo que podría entenderse de pertenecer el autor a la vecina tierra sanabresa.

Cuando el autobús pasaba junto a los restos del Polvorín acertamos a ver desde lejos el cartel del Quijote en Miranda, en el que se cita la visita del héroe a la ciudad, con el caballero del Verde Gabán, D. Diego de Miranda (II, cap XVII).

Y luego comimos en un restaurante típico de la ciudad. Nos gustó tanto la comida, que no pudimos por menos que felicitar al chef, como se hace en las películas. Le cantamos el cumpleaños feliz al compañero Camacho ¡qué cumplas muchos más, amigo!

En conclusión: fue un fin de semana redondo.



15 septiembre 2006

Segovia: Las Edades del Hombre

En el año 2003 se realizó en Segovia la muestra de las Edades del Hombre, que nos dio la oportunidad de profundizar en el conocimiento de esta bella ciudad.
Para recordar esta bonita excursión colocamos el relato que en esas fechas hicimos para la revista de Uceca.
Desde que Diego de Colmenares escribió en 1637, en su Historia de la insigne ciudad de Segovia la expresión de que esta ciudad es como una nave que se levanta en un mar de cereal, la hermosura de esta metáfora la ha definido por entero. La proa es su
Alcázar, emplazado en el agudo corte calcáreo de la confluencia de sus dos ríos: El Eresma y el Clamores. La catedral destaca como un mástil y el Acueducto semeja con sus arcadas las ventanas de una alta popa.
Nosotros entramos en la ciudad por la puerta de muralla de S. Andrés. Una placa recuerda que Quevedo la inmortalizó en su obra El Buscón D. Pablos.
Íbamos mirando el precipicio y los pinares del Pinarillo, por los que solía pasear S. Juan de la Cruz. Junto con Sta Teresa fundaron conventos en esta ciudad y en ella escribieron parte de sus poesías místicas. S. Juan murió en Úbeda y sus restos se trajeron a la ciudad en una comitiva a la que alude Cervantes en el Quijote. También este autor tiene su recuerdo en la ciudad, ya que por la plaza del Azoguejo pasan sus correrías Rinconete y Cortadillo.
Vemos en las casas algo muy típico de la ciudad: el esgrafiado que decora gran parte de los edificios. Esta artesanía consiste en raspar sobre los reboques de las fachadas dibujos artísticos, a veces grecas bordeando los vanos, a veces adornos que cubren casi todo el frente. Hoy en día sigue viva la tradición, aunque se emplean máquinas para realizarlo.
Llegamos al Alcázar. El edificio es magnífico, dicen que sirvió de inspiración a Walt Disney para el suyo. Varios reyes lo ocuparon y lo mejoraron. Desde él, Alfonso X hizo preguntas a las estrellas, sirvió de luna de miel a Felipe II, de asentamiento de la corte fabulosa de Juan II y el que se sintió en él como ciudadano segoviano, fue Enrique IV, que lo dotó de hermosas salas y lo revistió con un cariño especial. Luego su sucesora, Isabel la Católica, se tuvo que emplear a fondo para convertirse en la reina de la ciudad. Mujer extraordinaria, supo inclinar las voluntades a su voluntad y tuvo el apoyo de la segoviana Beatriz Bobadilla (Palacio de Moya). Después de jurar que respetaría los fueros segovianos fue coronada en la plaza de S. Martín.
Este rinconcito posee varios encantos, los arcos del claustro externo de la iglesia románica, el palacio de Enrique IV, el Torreón de Lozoya, mecenas que ayudó a redescubrir la ciudad con los literatos de principio de siglo XX, la torre de los D´Avila: guerreros, obispos, mecenas, que trajeron la imprenta en 1472, la estatua del comunero sacrificado, Juan Bravo, la plaza de las sirenas..., que son esfinges...
Lo que nos llamó poderosamente la atención fue contemplar la sinagoga convertida en clausura de clarisas, un edificio empinado en el cubo de la muralla, cuyo interior vela a ojos curiosos las bellezas de la antigua construcción. La guía nos enseñó la raja del muro, por donde escapó milagrosamente la Sagrada Forma, antes de recorrer la Catorcena de iglesias que ahora tienen el privilegio de celebrar las fiestas del Corpus. Muchas leyendas tiene la ciudad, algunas, como la dicha, emigran de una ciudad a otra, tratando de enseñar a los conversos el poderío cristiano. En las Peñas Grajeras, que lindan con el monasterio de la Fuencisla, patrona de la ciudad, se cuenta la de la judía Esther cristianizada como María del Salto, al salvarse tras ser arrojada desde ellas.
Pero la que no dejaremos de contaros es la de la construcción del Acueducto: Había una vez una muchacha aguadora, cansada de su trabajo, acepta la oferta del diablo: dar su alma a cambio de una traída de agua, que sería capaz de hacer en una sola noche. Pero milagrosamente salva su alma, el amanecer surge cuando le falta un sólo sillar.
La obra arquitectónica del arte para la utilidad, conducciones de agua desde los neveros de Sierra de Guadarrama. Sublimidad artística, el estilo de la simplicidad, la elegancia, la grandiosidad, piedras sin argamasa, salvando un gran desnivel.
Mucho queda por hablar de la ciudad, de su catedral: “la dama de las catedrales”(parece su ancha girola un hermoso polisón) con sus valiosas capillas y de la muestra que en ella se exhibe: obras de Gregorio Fernández, Juan de Juni y otras piezas de valor, que el guía trasmite con la acertada ayuda de un walky-talky individualizado.
Bajo el Acueducto está el restaurante de Cándido, famoso en la gastronomía mundial. Enrique IV, firmó un privilegio para que su mesonero preparara el cochinillo serrano, que en estas tierras se cría, a la usanza y fuera troceado con un plato, que al estrellar sobre el suelo indicaría los comensales que podían participar en él.
Y a su alrededor crecen los mesones profusamente. Nosotros fuimos atendidos como reyes, degustando el preciado manjar, acompañado de otros productos de honda raigambre segoviana: la morcilla, la salchicha, el chorizo, jamón y ... la leche frita con helado.