24 marzo 2007

Románico palentino

Después de parar a tomar un café en las afueras de Osorno y recordar las anteriores excursiones a Palencia o al canal de Castilla, empezamos nuestra ruta del románico palentino, en las proximidades de Alar del Rey.monasterio S. Andrés del Arroyo
Aquí, en el monasterio de S. Andrés del Arroyo, que fundó doña Mencía, la nieta de Alfonso VI, hija de la infanta Sancha( que era hija de Zaida) y Rodrigo Glz Girón, de la casa de Lara.
La parada en el exterior del recinto nos trasportó a épocas medievales, pues el camino seguía el muro monástico hasta un ensanche semicircular en el que, tiempo atrás, se ataría el caballo en las argollas que aún cuelgan y se sentarían los visitantes en un banco adosado de piedra, que se conserva allí, a esperar que se abriera el portón, como arco de muralla, que daba paso al interior. Al entrar descollaba amenazante, el rollo de jurisdicción, que recordaba a propios y extraños, los poderes que tenía la abadesa para impartir justicia a toda aquella región, que de una forma u otra sustentaba al monasterio y se mantenía de él. Una vez en el interior, la oportunidad de contemplar el conjunto, sin prisas, nos permitió ensoñaciones muy interesantes. Las dependencias integradas dentro del recinto, parecían un pequeño pueblo vallado, en el que bien podía haberse rodado una película al estilo del “El nombre de la rosa”. Admiramos la pulcritud del suelo empedrado, los fértiles nogales a la orilla de la iglesia y la pureza de líneas de los diversos edificios conventuales.
En la visita del claustro disfrutamos de la belleza de las columnas geminadas con sus capiteles de tallas propias de la orfebrería, con calados vegetales muy vistosos y otros, con varios motivos, todos de gran valor.

De allí fuimos a La granja de Sta Eufemia de Cozuelos, que conserva su bonita iglesia, tal y como fue en el s XII. ya que las monjas la cedieron a particulares a cambio de otras posesiones y no sufrió los desmanes de la amortización de Mendizábal. Rodeándola, contemplamos la belleza de sus ábsides, los canecillos, el jaqueado de sus impostas, los adornos de las ventanas con columnas y capiteles. También quedamos sorprendidos por el pequeño museo de su interior, que recoge arte sacro medieval y actual.
Sta Eufemia de Cozuelos
Paramos en Moarves de Ojeda, para contemplar en la portada de su iglesia un friso, bajo tejadillo, muy espectacular. Puede verse al Salvador en su mandorla, rodeado por el tetramorfos y seguido a ambos lados por los apóstoles, esculpidos con elegancia y detallismo. El tono rojizo de la piedra ha hecho brotar elogios a Unamuno, que los del lugar recitan de memoria. La portada, con capiteles corridos detallistas y curiosos, así como los de las ventanas y fachada fueron objeto de numerosos flashes fotográficos.

Desde el autobús vimos pasar el caserío de Cervera de Pisuerga, el embalse de Requejada, casi sin agua y las curvas y subidas de la carretera, que anunciaban la proximidad de la hermosa Montaña Palentina y las Fuentes Carrionas.

Al llegar a S. Salvador de Cantamuda observamos el porte señorial de esta población, bañada por un río Pisuerga joven y cantarín, cabeza de la región de la Pernía. El pueblo tiene nuevas construcciones, casas blasonadas y rollo jurisdiccional.
Por no dejar en el tintero algo muy comentado, la guía nos contó la leyenda del origen del sobrenombre "Cantamuda". Existió en lejanos tiempos... una muda que milagrosamente recuperó la voz al alabar a Dios y cantarle cuando se sintieron salvadas ella y su ama, mientras huían en la oscuridad de la noche, por aquellos empinados montes. Habían sido expulsadas del hogar, pues el señor del lugar, esposo celoso, había condenado al exilio a la joven señora, difamada de inmoralidad.
También nos aclaró que es más creíble, fuera de la imaginación popular, que Cantamuda proceda realmente de Campo de Muga, que quiere decir límite y este topónimo acompaña a otros nombres de pueblos de esta zona y también se conserva en otras provincias.
Nos fuimos directamente a los manteles de la famosa hospedería, que nos agasajó con los platos típicos del lugar. Tras la sobremesa visitamos el templo de S. Salvador que perteneció a un monasterio del s. XII y que conserva interesantes trazas arquitectónicas. En el interior nos gustó, por ejemplo, su altar románico y en el exterior, por ejemplo, su espadaña, una de las más conocidas de Palencia.

Después hicimos la marcha pedestre que, cuesta arriba, nos llevó a contemplar el famoso roblón de Estalaya y los hermosos hayedos y robledales que forman su bosque. No sin algún susto, pero como no dejó de ser eso, seguimos la fiesta y las bromas hasta llegar al hotel Valentín, de Aguilar de Campóo, lugar entrañable para los de la zona, y que ha recogido merecidos galardones. Ahí nos alojamos tras una cena sabrosa.

El domingo contemplamos todos los rincones de Aguilar de Campóo, empezando por la airosa y lejana vista del castillo, que todo lo domina, sobre la peña de Aguilón, que protege de los fríos al monasterio de Stª María la Real, ubicado a sus pies y en media ladera, nos muestra la solitaria ermita románica de Stª Cecilia.

La presencia de cántabros, romanos y visigodos hicieron famosas estas poblaciones y en ellas se ubicaron familias reales en la edad media, tanto en monasterios como en casonas civiles. Carlos V vino a honrar el sepulcro de Bernardo del Carpio, el mítico héroe de Roncesvalles, situado junto al monasterio real de Stª María y a llevarse su espada a la Real Armería de Madrid.

En el libro de Unamuno “Andanzas y Visiones españolas” realiza un relato sobre Aguilar, basado en su visita de 1921.
Bajo el tibio sol de la mañana fotografiamos La Plaza Mayor con sus galerías acristaladas y los soportales, tan acogedores, imaginándonos la animación que tenía en otros tiempos.
El guía local nos mostró la colegiata de S. Miguel y el museo, contándonos muchos detalles de la historia de la ciudad y de sus familias nobles, los marqueses de Aguilar, que sobresalieron en tiempos de los Reyes Católicos y obtuvieron la creación de la colegiata, con grandes recursos para la villa. Sus enterramientos se encuentran en la iglesia, junto con otros sepulcros del s. XII al XVI.El caballero del halcón
Estuvimos callejeando entre puertas de muralla y casonas hidalgas, comprando embutido, queso y tantos productos afamados entre los que destacan las patatas de la Ojeda...¡Algunos consiguieron turrones de las monjas clarisas!

El paseo junto al río, con la delicia de los jardines peatonales que se encuentran en sus orillas, con patos incluidos, nos llevó hasta la monumental fachada del antiguo monasterio de Stª María, protegida por gran cerca de piedra y reja de hierro.
Este enorme edificio, con su hermoso claustro e iglesia, naves dormitorios y otras dependencias, es obra de sumo interés por el trabajo de rehabilitación que se ha llevado a cabo, por voluntarios insignes, que han abierto un camino premiado y seguido en otras parte de España. Un buen rato estuvimos contemplando el Aula del románico palentino, que allí se ubica.
En la iglesia nos detuvimos ante los nobles sepulcros. Olvidados por el paso del tiempo, aún fueron capaces de evocarnos historias relatadas o investigadas para otras visitas. Así observando detenidamente a este caballero, con su adorado halcón en un abrazo póstumo, recordamos al noble leonés que en la Edad Media, en tiempos de Alfonso III, en referencia al noble llamado Ruy Fernández de Valduerna, se cita que en la iglesia de la Magdalena de Aguilar de Campó se encontraba hasta hace poco el sepulcro de Fernán Rodríguez Duc de Valduerna, de cuyo apellido se deduce su pertenencia a este lugar, hoy próximo a la Bañeza. Rodrigo Fernández de Valduerna fundó el convento de Villoria de Orbigo. En 1243 es encomendado a los Premostratenses bajo la jurisdicción del Abad de Aguilar de Campoo, donde ingresó como religioso D. Rodrigo haciendo vida monástica hasta su fallecimiento...
Seguimos la visita admirando los juegos de luces preparados para la presentación del audiovisual, que hacía resaltar los capiteles y elementos arquitectónicos. Luego seguimos al claustro, sala capitular, etc...entretenidos, hasta que fuimos a comer al hotel.

Aún tuvimos tiempo para subir a Stª Cecilia a contemplar su exterior y hacer algunas fotos de la ciudad y sus colinas, desde tan privilegiada altura. Tratábamos de ver el embalse, ahora casi exhausto. Las famosas fábricas de galletas, que daban un aire dulzón, apreciable desde los andenes del ferrocarril, cuando de niños hacíamos parada en nuestros viajes en tren, han quedado reducidas a tres fábricas.

Todos esos recuerdos los llevamos en la memoria, con ganas de compartirlos con vosotros y con la alegría de los buenos días vividos.

16 marzo 2007

PINARES DE COFIÑAL Y LILLO


El PICO LAGO Y LOS PINARES DE COFIÑAL Y LILLO se nos ofrecieron en toda su explendidez el día que emprendimos el ascenso. Sin embargo nuestros senderistas de UCECA no tuvieron suerte con el clima el domingo anterior, cuando emprendieron ruta hacia el pinar más famoso del noroeste.No pudieron disfrutar de estas hermosas vistas, que hemos seleccionado en su honor. Desde lo alto del puerto de Señales, húmedo aún después del estío, se eleva el Pico Lago, cuya frenética ascensión suele hacerse cresteando sobre dos vertientes.
A la derecha de la ascensión los tonos otoñales de las hayas rojizas y los abedules, como pompas amarillas, se alternan entre el verdor de pinos albares, cuya antigüedad es difícilmente datable.
A la izquierda, la inmensa extensión del valle de Riosol, vigilada desde lo alto, por las crestas del macizo central de los Picos de Europa y por la robusta mole de peña Ten.
A los pies rinden tributo al nombre del pico, dos o tres lagos glaciares de pequeño tamaño y allí mismo nacen fuentes que formarán dos bravos ríos leoneses: El Porma, con el que hemos vivido tantas tardes de paseo por Boñar y Canseco; y el Esla, que correrá en dirección contraria, rodeando Riaño, Cistierna, Mansilla de las Mulas...El Esla es el antiguo Estura, río de los Astures... y en estas tierras solitarias se fraguaba entonces el destino de nuestros mayores.
Rosi y Rafa

10 marzo 2007

Peñafiel

Dicen que... “con pan y vino se anda el camino” y eso, los de UCECA, nos dispusimos a hacer lo propio, a mitad de diciembre, como broche de las actividades del año. No hay que olvidar que nos queda el día de cierre de las marchas de Senderismo y que se augura una buena temporada de Esquí, con lo que el relato de todas esas actividades está prometido.
Bueno, pues nos fuimos con la esperanza del pan y el vino y mejor si estaba acompañado de buena carne... y para tal conjunción el mejor sitio Peñafiel.
Afamado por su asado de lechazo, con la exclusiva colaboración de sal y agua, capital de la zona vitivinícola de la Ribera del Duero, Peñafiel presume de ser uno de los lugares más solicitados entre las rutas turísticas de calidad.
Así fue como nos acercamos a esa bonita villa vallisoletana, dejando a un lado la distribución del euro, la consecución de objetivos, para cumplir con el ritual de encontrar a los siempre amigos y compañeros de andanzas y aventuras.
Cuando se publique esta revista estaremos reunidos con nuestras familias comiendo el turrón, así que ¡Feliz Navidad a todos!
RyR

08 febrero 2007

La Senda del Arcediano en León

Senda en otoño
Dice el refrán popular que "a quien madruga Dios le ayuda" y la verdad es que así fue, pues, tras una semana lloviendo ininterrumpidamente y con la misma previsión para la siguiente, decidimos madrugar y seguir adelante con la excursión a la Senda del Arcediano, en los Picos de Europa. Tuvimos un hermoso día el sábado, pernoctando los más valientes, en Soto de Sajambre.

Nos cuenta Marta Prieto en su libro "La senda del Arcediano" que estrictamente hablando, el valle de Sajambre no pertenece a los Picos de Europa, sino que está situado al oeste de los mismos, en el macizo Occidental y tiene características propias y muy bellas.

Después de una parada "técnica" en Riaño, donde tuvimos ocasión de saludar a los integrantes de otras excursiones a la zona, seguimos hasta el Puerto de Pontón de 1293 metros, según reza un cartel junto a la carretera. Es en Pontón donde nace el río Sella, que, según nuestro paisano, el historiador y jesuita Eutimio Martínez, es el que da nombre al valle. Dice él, que Sella proviene de Salía, palabra prerromana que significa "corriente de agua". Ya en una donación del Siglo X al poderoso monasterio benedictino de Sahagún, se cita "la Vía Saliaminica" para definir a nuestra senda.

Cree D. Eutimio que la calzada ya existía en tiempos de los romanos para comunicar León con Asturias, aunque en aquella época no continuaba de Sajambre a Pontón sino a Panderrueda por el camino viejo de Valdeón

En el S. XVIII se la llamó Camino del Almagre, pues por él se trasladaba el mineral procedente de una almagrera, mina de oxido de hierro, que pertenecía al monasterio de San Pedro de Villanueva, hoy reconvertido en Parador de Turismo de Cangas de Onís. Según Guillermo Maraña Vázquez en su libro "Por la senda del Arcediano" este mineral se llevaba a vender a Segovia.

Sin embargo, su nombre más conocido se debe a Pedro Díaz de Oseja, arcediano de Villaviciosa que el 16.02.1655 otorga testamento y manda arreglar a su costa el antiguo camino. De nuevo Eutimio Martino en su libro "Hombres de Sajambre (Leyenda de los dos hermanos)" nos dará unas breves pinceladas de la vida de D. Pedro. La leyenda no os la cuento porque es un poco triste, pero en cuanto a su vida, sabemos que nació hacia 1583 en Oseja y que su padre, Pedro, era escribano. Su madre cuando enviudó envió a su hijo a trabajar como fámulo del canónigo Pizarro, estudiando después en el Seminario. En 1604 se halla en la nunciatura de Madrid y en 1609, ya subdiácono de la Diócesis de León. En 1612 ya es presbítero. Sostiene un pleito por la parroquia de Oseja, pero lo pierde. En 1620 se encuentra en Roma coincidiendo con la muerte del Arcediano de Villaviciosa, solicita la plaza y le es concedida por Gregorio XV con 150 parroquias bajo su jurisdicción.

En su testamento, entre otras cosas, ordenó la fundación de una escuela y la construcción de una alhóndiga para depositar el grano, una dote para cinco muchachas, limosnas para cuatro pobres y la compra de 50 bueyes para prestar a los vecinos. También dispone "destinar anualmente y para siempre xamás la cantidad de 20 ducados para aderezar los caminos que van desde...."

Yo creo que algún día se acabaron los ducados, porque el camino, aunque hermoso, está en la actualidad lleno de barro, lo cual no es obstáculo para hacer las delicias de los montañeros. Transcurre entre tilos, nogales, castaños, avellanos, fresnos, hayedos, robledales, todo ello rodeado por magníficas praderías donde pastan tranquilamente vacas, ovejas y caballos. También pudimos contemplar muchas clases de setas y repostar agua en la fuente Jonsella. En fin, naturaleza en estado puro.
peñas cortadas para hacer camino
Atravesamos por medio de peñas, como la de la foto, literalmente cortadas por un procedimiento similar al empleado por Aníbal en los Alpes: Se quema leña sobre la piedra y posteriormente se desgaja echando vinagre o agua.

Al llegar a Oseja creímos que nos recibían con cohetes, pero no, tantos honores no eran para nosotros, aguerridos montañeros, sino por la celebración de una boda. Después de muchos años sin un nuevo matrimonio en el pueblo, era motivo de regocijo para los sajambriegos.
mirador
Mientras caminaba por sus calles, recordé que fueron también naturales de Oseja, Juan Díaz Caneja , Diputado por León en las Cortes de Cádiz y ministro de Gracia y Justicia y su hermano D. Ignacio, cura de Villabalter y después obispo de Oviedo.
No sé si os fijasteis, cuando salíamos del pueblo en dirección a Soto, en una fuente con un sillar de piedra en el que se leía, que fue mandada construir por D. Juan Díaz Caneja, cura de Castilfalé y que no hay que confundir con el otro del mismo nombre. Este era su tío.

Aunque el autobús estaba aquí aparcado, acompañamos un trecho a los compañeros que pernoctaban en Soto y al salir del pueblo nos encontramos con un estupendo mirador frente a la ermita de San Roque, del Siglo XVI que fue construida en agradecimiento al santo, porque la terrible peste que asoló la comarca, perdonó a este pueblo.

Hicimos las últimas fotos del valle desde el collado de la Corona y dejamos instalados en Soto a los compañeros que continuarán el domingo hasta el final de la senda en Asturias. Nosotros, algunos que habíamos hecho esta ruta en otras ocasiones, regresamos a los lugares de origen pensando en lo paisajes que verían al día siguiente y recordando por su proximidad Vegabaño, el roblón y otros lugares difíciles de olvidar una vez que se han visitado.
¡Suerte con el clima, amigos, que pronto nos encontraremos de nuevo por aquí!

11 enero 2007

Belén de cumbres, Pallide, Reyero, Pico Relance

Como todo montañero que se precie y coincidiendo con los últimos días del año 2006, los valientes de Uceca acudimos también a la cita para instalar el tradicional belén de cumbres en el pico Relance cerca de Reyero.

en el belénPor el camino, mientras contemplaba el paisaje, pensaba que con la construcción del pantano de Vegamián, poco tiempo después de pasado Boñar, quedaron hundidos bajo las aguas varios pueblos de la comarca: Quintanilla, Campillo, Utrero, Armada y Vegamián, los cuales emergen fantasmagóricos en la época de sequía.

Ahora, al trasladar la carretera desde el fondo del valle a media ladera, se comunican mejor otros pueblos con sus valles y colladas, que hacen la delicia de todo buen montañero: Solle, Orones, Primajas o el mismo Reyero al que nos dirigimos.

Recordé, cuando las aguas del río brillaban en los remansos del camino, una historia interesante de personajes legendarios “la bella Porma y el bravo Curueño”.... Y es que hace ya algún tiempo, me regalaron una edición facsímil de un libro antiguo, "León de España" fechado en 1586. Sobre este libro leonés, se halla una cita en el Quijote. En el capítulo VII de la 1ª parte del famoso libro de Cervantes, se nos cuenta que, durante la conocida quema de los libros "por acudir a ese ruido y estruendo, no se pasó adelante con el escrutinio de los que quedaban y así se cree que fueron al fuego sin ser vistos “La Carolea” y “el León de España."

Este último libro, que igual que Alfonso Quijano, tengo yo ahora en mi biblioteca, es al que nos referimos y que nuestro inmortal escritor hubiera querido salvar. Escrito por Pedro de Vecilla, nos narra en octavas reales las leyendas que circulaban por la comarca que ahora visitamos. Cuenta en 29 cantos cómo el caudillo celta Curueño rapta a Porma el día que iba a casarse con el romano Canseco. Hoy en día todos los héroes perviven en los topónimos de los lugares por donde transcurrieron sus andanzas.

Pero no sólo nos narra aventuras de la época romana, hay otras que transcurren en la Edad Media:

chupiteles de hieloArrinconaron a los moros junto al monte Pardomino

porque a la entrada fueron tantos muertos

con la fiereza que sobre ellos vino

que por aquel suceso ensangrentado

la Collada de los Muertos fue llamado

Viéndose el de Nuarca altivo y fiero

quedar señor del campo y la victoria,

dixo por ser ¡Rey ora! ¡Rey ero!

pareja en camino helado

Rey ero dixo en voz alta y notoria,

dando principio al nombre de Reyero

con fama eterna e immortal memoria

como dio a Getino Getacino

y a los Cansecos Canseco digno

Al acercarnos al inundado pueblo de Lodares se desliza en la memoria otra magnífica historia, una sangrienta batalla de tiempos de Reconquista...Sabemos que hubo una gran batalla, llamada de Lutos (lodos), que se desarrolló durante el reinado de Alfonso II el Casto en el 794. Varios historiadores la han localizado en diversos lugares sin ponerse de acuerdo, Sánchez Albornoz la sitúa junto al puerto de la Mesa, pero J. Guisasola y P. Alba la sitúan aquí, junto al pueblecito de Lodares en el Collado de los Muertos, pegando a nuestra ruta de senderismo.

El cronista árabe Aben Athatari citado por Albornoz dice que "los musulmanes fueron engañados por un guía... murieron muchos y se perdió el bagaje y la caballería se perdió en el camino". Seguro que en su precipitada escapada tuvieron que abandonar su tesoros “en un pellejo de toro”. En todos los pueblos de la zona se repite esta leyenda, así que, montañeros sedientos de aventuras ¡abrid bien los ojos!

Al poner pie en tierra, nos apretamos las botas y comenzamos la ruta en Reyero. De haber dispuesto de más tiempo hubiera sido interesante visitar la iglesia fechada en 1772 según reza en la cúpula de la misma. Tiene dos capillas hispano-flamencas del Siglo XVI, pero la pieza clave es una Virgen románica del Siglo XII. Esta Virgen de “Nuanca”, procede de una ermita del mismo nombre ya desaparecida. ¿reconocéis este nombre en la anterior poesía?, es curioso como las leyendas guardan la historia casi olvidada.

Podríamos seguir hablando de los monasterios de Pardomino, que estuvieron pero ya no están, de castillos que fueron y no son, pero que podemos datar documentalmente. Por ejemplo en el acuerdo de Tordehumos de 1194 entre Alfonso IX de León y Alfonso VIII de Castilla, donde se estipula que sean entregados 5 castillos en León al Temple y en Castilla otros tantos a la orden de Calatrava. Entre los leoneses estaban los de Almanza y Colle a escasos Km de aquí y Peña Ramir, peña del vecino pueblo de Primajas.

La grandeza del paisaje me hizo olvidar cualquier historia o arte. Estaba ante poesía en estado puro y contemplé los picos medio nevados a mi alrededor, observé las humildes briznas cubiertas de carámbanos, convertidas en transparentes cristales con una pulida hierba en su interior. Me fijé en los caminos tersos, por el hielo que cubría todos los charcos, incluso pude observar pisadas antiguas luego congeladas, que representaban distintos niveles de hielo en el sendero. Por todas partes caían pequeños torrentes abriéndose entre las tierras negras que limitaban con la nieve y los trozos de pasto verde.

Y ya estaba instalado el belén en aquella bonita zona que se recortaba en el horizonte. Cantamos villancicos y comimos pastas, mientras que lo rodeábamos y nos hacíamos las fotos de rigor. museoLuego iniciamos el descenso más descansados, perdiéndonos en mil conversaciones.

Ya pensábamos en la comida que podíamos hacer en Valdehuesa, donde la gira gastronómica es siempre un éxito y también ofrece la posibilidad de visitar el Museo de la Fauna Salvaje, un rápido safari por el planeta, donde las pinturas de las salas se hermanan muy bien con la fauna, creando un conjunto muy realista de su habitat. Ya hablábamos de la selecta cocina de casa Chon en Pallide, con el añadido de contemplar las magníficas obras del taller de artesanía de Ángel, los cuales siempre acogen con cariñosa hospitalidad. En Puebla de Lillo, que está a tiro de piedra, varios restaurantes nos hacen guiños con sus especialidades y claro, el encanto del pueblo y de sus gentes....

Todo lo cual nos permitirá repetir recorridos por estos hermosos lugares. ¿verdad amigos?