10 noviembre 2010

Un hayedo junto a Geras de Gordón

Salimos de Geras siguiendo el arroyo Palanco. A nuestra derecha quedaba la Sierra Peña la Cueva. Seguimos hasta un valle, junto a la Carba de los Pozos. Giramos en el Cerellón, de 1551 m. de altitud, para enfilar por El Cobio y Los Corrales y caminar junto al hayedo. A la derecha quedaba El Castillo y el arroyo de la Boyariza, que nos llevaría hasta la carretera, pasando por unas bonitas cascadas.

Geras 06.11.2010

En este viaje a Geras buscábamos el hayedo. La primera parte de la ruta caminamos al lado del arroyo entre las altas peñas de caliza. A la derecha las peñas acababan en crestas y se veían cuevas y oquedades.

Nuestra senda tenía toda la pinta de ser una calzada romana, que parecía que iba a llegar a aquellas amenazantes alturas, donde debía esconderse en las cuevas, la razón de su persecución.

Geras 06.11.2010

Al cabo de un buen rato la angostura de las rocas dio paso a la amplitud de una alta pradería, donde pacían las vacas. Aún tuvimos que subir a la collada desde donde se veía un hermoso paisaje de inmensas montañas, con el Cueto S. Mateo al fondo.

Geras 06.11.2010

Para hacer el regreso a Geras iniciamos el descenso entre prados y hayedos.

Había tal cantidad de colores, los rojos de las hayas, marrones de los robles, amarillos de los abedules y chopos.
Los verdes estaban representados en la pradera y en algunos espinos o salgueros, pero los tonos más bellos estaban en los musgos, que se posaban sobre las piedras mojadas del arroyo, brillando esponjosos y contrastando con el rojizo de la alfombra de hojas o la trasparencia luminosa del arroyo.
Muy contentos admiramos el verde brillante de los acebos, que crecían en corro, facilitando el escondite a los animales salvajes.
También predominaban los grises, que en forma de líquenes cubrían gran parte de las enramadas y subían sin mesura sobre las hayas, vistiéndolas profusamente.

Geras 06.11.2010

El bosque de hayas es algo muy especial. Este árbol sabio consigue mejorar el ecosistema en el que crece. La suave pluviosidad de amaneceres y atardeceres siempre está asegurada en las proximidades de un hayedo.

La abuela haya busca la humedad en el suelo con sus largas raíces y en el cielo atrayendo las nubes, que siempre permanecen próximas a ella.
La sabiduría de sus raíces organiza el terreno facilitando vías subterráneas a pequeños arroyos. Sus ramas nacen espaciosas gracias a una encima que controla la habitabilidad del interior de cada haya y las hojas facilitan la llegada de la luz tamizada dentro de sus copas, donde fácilmente se ubican multitud de animales, creando ecosistemas muy importantes, por ejemplo para los animales hastados.
Llamó nuestra curiosidad la cantidad de muérdago, que crecía en ramas de oxiacantas y robles.
El árbol del Mostajo, con sus frutas rojas y los hermosos brunos morados que se destacaban entre los espinos, nos regalaron sus sencillas frutas. Comer frutos silvestres es una de las oportunidades más interesantes que puede uno esperar en estos días de primacía del Supermercado.

Geras 06.11.2010

Otro lujo de la naturaleza fue contemplar los hermosos caballos y vacas, que pastaban por doquier y las diminutas setas.
De todo guardamos algún recuerdo fotográfico.

03 noviembre 2010

Calzadas Romanas de Peña Corada

Marcha conmemorativa del 1100 Aniversariro del Reino de León por las calzadas romanas de Peña Corada,del Instituto Imperium Legionense.
Al llegar al pueblo de Fuentes de Peñacorada nos hizo una exposición el P. Eutimio Martino, que después documentaría sobre el terreno todas sus teorías. Comenzamos la ruta por la calzada romana baja, la que transcurre a la orilla del río y abría la expedición Siro Sanz, uno de los mejores conocedores/dinamizadores de la comarca, que en la foto se le ve en plan previsor.

Fuentes de Peñacorada

Fuimos animados durante el camino por música de gaita, dulzaina, pandereta y castañuelas, así como los cánticos tradicionales del Reino de León, que nos alegraban la excursión. De cuando en cuando, al hacer un alto en el camino, algún hombre notable tomaba el altavoz para contarnos los detalles de la montaña, de la toponimia, de la historia o de la arquitectura popular, que nos hacían ver con otros ojos el hermoso paisaje circundante.

Mi amigo Santiago es un montañero muy querido por los Clubs de montaña, que también participaban en esta fiesta de cumpleaños del Reino de León. Es uno de los mejores conocedores de la montaña occidental leonesa y nos contó que Peña Corada fue la primera montaña en la que se documentó el primer ascenso deportivo del que tenemos constancia escrita. Dijo que fue la puerta para los Picos de Europa, que se vislumbraron por primera vez desde aquí.

Fuentes de Peñacorada

Veíamos a lo lejos, el macizo montañoso que separa Cistierna de Sabero, presidido por el castillo de Aguilare. El P. Eutimio nos mostraba el terreno y nos explicaba sus topónimos. Nos cuenta que pudo ser el emplazamiento de las “águilas” de la legión romana, durante el tiempo que duraron las guerras de sometimiento de esta zona, suficiente para arraigar el nombre.

Desde el año 1982 en que D. Eutimio publicó su polémico libro “Roma contra Cántabros y Astures” gracias a una incansable observación “in situ” y al estudio de la toponimia, ha seguido deleitándonos con la publicación de sus “Cuadernos de Campo”, donde se recogen las investigaciones sobre las guerras, en esta parte de la provincia de León, en la Cantabria Leonesa.

Nos contó que el macizo de Peña Corada fue el primer bastión de resistencia contra Roma, del occidente de España. Nos señaló unas ondulaciones, una de ellas se llama incluso “el hoyón” y nos comentaba que pudieron ser paneras romanas. Los antiguos del lugar los llamaron hoyos podridos ¿qué extraño nombre para lugares que contenían pan? Pero nos aclaró a continuación que “podrido” deriva de pro-tritico, es decir: “para el trigo” y el trigo era el alimento básico de la legión. Otro topónimo, las “cogollas” serían “Coronas” o castros prerromanos.

Con extraordinaria precisión fue desgranando todos los detalles del camino: aquí un viejo puente oculto por el tiempo, allí una cueva, que la mano del romano amplió, seguramente para alojar “las águilas”, es decir para guardar los estandartes de la legión y el arca del tesoro. Así toda la ruta estaba llena de significado.

1100 años del Reino de León

Respecto a la profusión de calzadas en dirección a la parte alta de los montes, nos aclaró que el historiador Floro en sus escritos, menciona la táctica del ojeo, empleada por los legionarios romanos contra la guerrilla cántabra. Desde lo alto, les acosaban para que bajaran al llano, en una táctica muy parecida a la empleada por los cazadores actuales. Hay quien piensa que las tribus prerromanas que moraban en los altos, aunque estuvieran compuestas por unos pocos individuos ofrecían una resistencia feroz y sólo subiendo a sus guaridas era posible rendirles o recoger sus despojos después de haberse autoinmolado.


Lola Figuerira Mouré en su intervención recordó que, durante su estancia en Cistierna, se cautivó con las historias que circulan por estas tierras y cómo decidió plasmarlo en una novela, Regreso a Vadinia. En ella aparece el caudillo Corocota y su heroico atrevimiento ante el César. También recordó cómo hasta el mismo Julio César sufre el asedio en el que mueren sus porteadores y él es herido, enferma y tiene que retirarse a Tarragona, dejando el resto de la campaña en manos de sus generales.

Javier Callado Cobo nos habló de la arquitectura rural y de la inteligencia con la que, los antiguos pobladores sabían aprovechar los materiales. que la naturaleza ponía a su disposición.

Continuamos por la calzada que nos condujo a la Peña El Castiello, que posiblemente fuera una antigua fortificación prerromana, hoy poblada por un rebaño de apacibles ovejas. Se trata de una explanada allanada artificialmente, pues las morrenas que bajan de la montaña se interrumpen bruscamente al ser tapadas por la tierra. Desde esta altura vertiginosa se observa, que la entrada al valle es en zig-zag, para evitar la penetración del enemigo. La facilidad con la que desde allí se domina todo el contorno y, en fin, el topónimo el “castiello” confirma la existencia de esta fortificación.

Comimos junto a la peña y continuamos la subida con Siro, que nos puntualizó los detalles del antiguo castro prerromano. Desde allí se puede contemplar una impresionante panorámica de los paisajes circundantes. Belleza y naturaleza en estado puro, me atrevería a decir.

Fuentes de Peñacorada

En la Collada se podían ver los dos valles. Por el que habíamos subido era el del río Esla y allí a la derecha, aparecía el valle del Cea, con uno de sus afluentes de cabecera, el Tuéjar. Fue el punto para la intervención de nuestro compañero Ramón, que nos recordó la historia de la familia de los Marqueses de Prado de Valdétuejar y como el león de la heráldica de esta familia se plasmó en el escudo nacional.

Emprendimos la bajada buscando un tramo de la calzada romana de arriba. En las fotos que hicimos se puede apreciar el camino ganado a la roca que parece una fortificación. En la Edad Media supieron aprovechar las piedras de los antiguos enclaves abandonados desde la época romana, en los caminos, fuentes y casas de labranza.

Fue un día completo pues seguí aprendiendo con los mejores. Hablaron representantes de Promonumenta y otros amigos recitaron poesías. Eulogio me acompañaba y nos encaramábamos a los riscos para hacer nuestras mejores fotografías.

Fuentes de Peñacorada

Cuando llegamos al atrio de la iglesia de Fuentes de Peña Corada, nos esperaba la merienda y el orujo. Se leyó un resumen de los reyes de León, cantamos el Himno a León y en el pórtico de la Iglesia, los niños encendieron las velitas del 1100 cumpleaños del Reino.

1100 años del Reino de León

Realmente fue una romería, pero a mucha honra, pues como romeros ganamos un júbilo, al reencontrarnos en la alegría de una fiesta, con nuestras más profundas raíces.
Sólo me resta deciros que me alegró mucho haberos conocido, amigos y ¡hasta la próxima excursión! Que un pajarito rubio me ha contado, que será por las tierras del Infantazgo del Torio.

28 octubre 2010

Amigos de La Cabrera

Acompañado por Eulogio, que me iba contando topónimos y anécdotas de la ruta, comenzamos la excursión anual a Cabrera.

Baíllo, Cabrera, León 2010

Hicimos una paradita en Castrocontrigo, lugar que, como ya dijimos, fue primero castro romano y posteriormente Castro de Gunderico, de donde procede su nombre.

Después de saludar a los amigos, que utilizaban transporte particular, con los que nos une nuestro interés por las cultura de la comarca, nos dirigimos a Baillo.

Baillo se encuentra en el estrechamiento de un valle junto al río Eria (Baillo: del latín vadum, pequeño vado , paso del río). Paseando por el pueblo vimos que en su parte alta se encontraban los pajares, ya sin techo, debido al transcurso del tiempo y al abandono, por el despoblamiento. En la parte baja del pueblo, junto al río, las casas de labranza, algunas con sus pequeños huertos cultivados aún, con cariño, por algún jubilado.

Ávidos de llevarnos los recuerdos de esos lugares entrañables, los fotografiamos como turistas japoneses.

Baíllo, Cabrera, León 2010

Severino y Pilar nos mostraron la iglesia del pueblo, con su sagrario recientemente restaurado. Lo hizo, en 1595, el escultor Juan López de Losada. Tiene el Resucitado en el centro, flanqueado por los apóstoles Pedro y Pablo. Policromado y con decoración de grutescos ¿por Pedro de Balboa? Al abrirlo, pudimos contemplar en su interior las imágenes de la Vírgen y un Cristo crucificado.

Preside el templo una imagen de San Martín, con vestiduras pontificales, siguiendo el modelo de Santo Toribio, de Gaspar Becerra en la Catedral de Astorga, que creó una influencia beneficiosa en los artistas de su tiempo en la diócesis.

Baíllo, Cabrera, León 2010

Nos dijeron también que esta iglesia se hizo en 1780, siendo maestro de la misma Manuel Gil. Suponemos que la construyó sobre otra anterior.

Como curiosidad, diremos que en uno de los muros de cierre del pórtico hay una laja de pizarra en la que se distingue un “Alquerque de tres” sin que pudiésemos confirmar su procedencia medieval o romana, o si se trata simplemente de un “tres en raya” de cuando éramos chicos.

Como también pensabamos ver el Museo de Cabrera, en Encinedo, seguimos ruta con dirección a Corporales, haciendo otra parada en le Puerto del Palo.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Desde estos impresionantes paisajes, junto a la Peña Aguda, de 1265 metros, Manuel Garrido, nos mostró los restos de los canales romanos, que se podían apreciar a lo largo de las montañas, con toda nitidez. Nos explicó que, aunque se les llamen carriles, no tienen nada que ver con un lugar por el que transitan los carros, su origen latino es “carrulli”, quiere decir “canal”, nombre que se perpetúa, gracias a haber sido adaptado al entendimiento por las gentes de un nuevo significado.

A lo lejos divisábamos en el valle el pueblo de Manrrubio. Dice un refrán, al referirse al aislamiento de estos pueblos, que Noceda, Sacedo y Manrrubio son tres lugares por los que Cristo no anduvo. Esto es una visión deformada de nuestros días, porque hubo tiempos en que esta zona fue próspera.

Baíllo, Cabrera, León 2010

En la impresionante bajada al valle de Losada, por donde discurre el rio Cabrera, pasamos junto al santuario de la Virgen de Biforcos, afeado por la proximidad de unas minas de pizarra.

Junto al pueblo de Nogar contemplamos un bonito puente, de estructura antigua, quizá romana o medieval.

Yo me imaginaba las últimas escenas de la novela del bañezano Mendez Luengo “El último templario”, desde su fortaleza de Valdavido, con las torres de asalto y los carros chillones pertrechados con toda clase de armas medievales, bajando por esos serpenteantes caminos, para asaltar el castillo de su enemigo.

A lo lejos, en el otro margen del río destacaban varios palomares restaurados, en gran parte gracias al interés y abnegación mostrados por la Asociación de Amigos de la Cabrera.

Comimos como el año anterior un pote cabreirés en Quintanilla de Losada y disfrutamos de la charla en la sobremesa con nuestro compañeros.

En mi caso, con los que me tocó en suerte, evocamos leyendas y tradiciones de la Bañeza y Camposagrado. Fuimos desgranando historias desde el Ben-Abrin, que se narra en "Los Capiteles" de Conrado Blanco, hasta la última Fiesta de la Alubiada de La Bañeza, pasando por la “Poesía para vencejos” de Palacios de la Valdurerna, pues también se encontraba entre nosotros Felipe Pérez Pollán, con quien tuve ocasión de fotografiarme y recordar viejos tiempos.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Me hubiera gustado pasear por Quintanilla. En su día fue la capital de la Gobernación y estuvo compuesta por dos barrios: Quintanilla y Ambasaguas.

De la importancia de esta población nos hablan sus tres iglesias, con las que aún cuenta en la actualidad. Una de ellas la ermita de Nuestra Señora de Biforcos, de 1601 según la inscripción que reza en un contrafuerte, aunque posiblemente como otras muchas de la zona sea cuando se refundó. Es una pena que siempre se encuentren cerradas, pues tiene un bonito artesonado en la bóveda y once tablas pintadas en el retablo, con escenas de la virgen y un estilo muy natural.

Por la tarde, visitamos el Museo de Encinedo y nos hicimos junto a él una foto de grupo con el Teleno al fondo. Hecha en recuerdo de Dª Concha Casado, que este año no nos pudo acompañar. Ella, junto con otros colaboradores de su equipo, es el alma de todo lo que se está haciendo por que la cultura de Cabrera, desde hace tiempo.

Si el nombre de Quintanilla de Losada nos habla de quinta romana o caserío y el de Losada, del prerromano lausa:pizarra, indica un lugar donde hay mucha pizarra, y seguramente se efectuaba aquí su extracción, Villar del Monte nos indica la ubicación del poblado, al ser un conjunto de casas de campo, dispersas por una elevación del terreno. Yo venía pensando que ya estaba bastante poblado en tiempos antiguos, que tenían una gran inteligencia para cubrir bien sus necesidades. El sentido común nos advierte, al contrario de lo que se cree, que no todos los lugares van progresando en civilización, aquí hubo tiempos muy gloriosos, de los que se ha ido decayendo y recuperando con esfuerzo.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Nuestra última visita era al Museo de Encaje de bolillos en Villar del Monte.

Nos lo enseñó una guía de lujo: Nati, que también ha organizado el de Castilla y León en Tordesillas y ha impulsado una cátedra en la Universidad de Salamanca. La labor de divulgación de la cultura popular que hacen las personas antes citadas es enorme y poco a poco van consiguiendo que otras personas como el Dr. Bryan, y otros ciudadanos extranjeros, holandeses y belgas, se interesen y realicen la restauración y conservación del patrimonio cabreirés.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Como siempre terminamos la excursión con chocolate con picatostes en Castrocontrigo y en el autobús, contamos anécdotas, María José dirigió el coro improvisado de canciones regionales, se contaron chistes de todos los colores y se nos hizo muy corto el camino de regreso.



26 octubre 2010

Palencia Vida y leyenda

El otro día volví a Palencia y, para preparar la visita, busqué en nuestros archivos la excursión que habíamos hecho a esta bella ciudad tiempo atrás.

Íbamos siguiendo aquellos pasos... Aunque cada vez nuestros pasos eran nuevos y sorprendentes. Permanece en Palencia ese aire sutil de vida y leyenda...
Aquí está nuestro reportaje de entonces:

Pórtico de la Catedral

¡Qué contentos nos pusimos de tener un día tan bueno de sol, como fue el de la excursión de Palencia!. Aprovechando el día desde las primeras horas de la mañana, recorrimos los monumentos de la ciudad. Nos reunimos en la plaza Cervantes y dimos una ojeada rápida al exterior de la catedral “La bella desconocida”.

Pasamos por la famosa Calle Mayor donde se ubican las mejores casas de la ciudad, tiendas, bares, casino...Hicimos las primeras fotos al Palacio de Villandandro con su hermosa fachada modernista, rematada en lo alto con vistosos mosaicos venecianos. Aunque no, no son venecianos, su autor es Zuloaga y los leones le conocemos bien y admiramos lo que nos dejó, un edificio, próximo a la catedral, con azulejos pintados en el portal.

Callejeamos hacia la iglesia de S Francisco, cuya espadaña con frontis constituye un símbolo de la ciudad. Su fachada blanca elevándose sobre su antiguo claustro, transformado en plaza ciudadana y la galería porticada aislada del público por verjas, da una estampa característica. El claustro se libró de convertirse en mercado, por las presiones de los nobles que lo impidieron, aquí se celebraron cortes.

Iglesia de S. Francisco

El mercado se realizó en la contigua manzana y se ubicó luego, en un edificio modernista, con marquesinas de hierro que constituye un edificio noble de la ciudad.

En la plaza Mayor admiramos el monumento que el afamado escultor palentino, Victorio Macho, hizo al no menos famoso, Berruguete.

Entramos en el Ayuntamiento y, contemplando el cuadro central de la escalera, escuchamos de la Guía aspectos y valores ciudadanos, allí reflejados y los símbolos más significativos de la misma.

La iglesia de las Clarisas mereció una visita sosegada a su interior, donde la devoción de la feligresía menudeaba en visitas que se hacían al Santísimo, expuesto en el altar de forma permanente. Nuestro interés se centraba en el famoso Cristo yacente, cantado por Unamuno: “Porque este Cristo de mi tierra es tierra...”

Esta iglesia es panteón de la familia del Almirante de Castilla Alonso Enríquez, de quien dice la leyenda, que luchando contra los moros en una batalla naval, yendo con sólo 5 naves a un combate muy desigual, fue vencedor de forma milagrosa y, en medio de los barcos enemigos en fuga, apareció este Cristo flotando sobre las aguas. Cuenta la tradición que le crecen las uñas y el pelo, que son cortados periódicamente por las monjas de clausura.

No acaban aquí los milagros del convento. También se narra el milagro de Margarita la tornera, que recoge Zorrilla. Se trata de una monja, que un día se enamoró de un hombre que llegó al convento. Devota de la Virgen, deja las llaves de la portería a sus pies, antes de huir con su amante. Pasado el tiempo, la monja vuelve al convento avergonzada. Para su sorpresa, nadie había notado su falta, porque la Virgen había ocupado su puesto durante su ausencia, esperando su arrepentimiento.

Más allá vimos S. Lázaro, iglesia que recuerda el Hospital de leprosos, que tuvo como fundador al Cid Campeador. Esto sucedió después de que una noche, un leproso, quejándose del abandono de todos, pidió acogida al Cid y este, ante la imposibilidad de otra cosa, le permitió compartir su lecho. A la mañana siguiente el huésped confesó al Cid, que era S. Lázaro.

Diputación

Llegando al cruce con la calle Mayor contemplamos el majestuoso edificio de la Diputación.
Recién restaurado, luce el contraste de los rojos de sus muros y los blancos de su piedra trabajada en esculturas y elementos simbólicos del poder popular. En lo alto la bandera, portada por la Alegoría de Palencia, acompañada por hombre y mujer palentinos. En los grutescos, balconadas y pináculos, brillando al sol, las agujas de aluminio, que tratan de impedir a multitud de palomas que se posen en estos limpios espacios.

Nos acercamos a la Iglesia de la Compañía donde se encuentra la patrona de la ciudad, la Virgen de la Calle. Debe su nombre a un leño que arrojó a la calle el panadero, al no poder prenderlo. Entonces oyó decir al trozo de madera: “a la calle me tiran, de la calle me buscan” con lo que observó atónito que era una imagen de la Virgen y desde entonces se venera con ese nombre y con el de la Virgen de las Candelas.

Vamos hacia la muralla, lo único que resta está junto a la Iglesia de S. Miguel. Allí nos detenemos y admiramos su esbelted, con su calada torre cuadrangular rematada con almenas y un cubo adosado, que esconde la escalera que da acceso a lo alto; lo que revela el carácter religioso y defensivo del monumento.

La leyenda sitúa en esta iglesia el templo donde celebraron sus esponsales Dña Jimena y el Cid. Puede que se refiera a las investigaciones del palentino obispo Sandoval, sobre la Jimena que se canta en el Romancero de las Mocedades del Cid.

S. Miguel con su alta torre calada

Desde aquí nos acercamos al río Carrión, disfrutando de la vista de la Isla dos aguas, convertida hoy en un parque.

Delimitado por el río y un cuérnago, que en el pasado suministraba agua a los batanes de las fábricas de mantas, que tanta fama dieron a Palencia. Antes había un dicho sobre las mantas de Palencia y los palentinos no se intimidaban y consideraban a honra ser el símbolo de las mantas en España. ¡Quién iba a decir, que se acabaría ese renombrado esplendor!

Caminamos por el largo paseo paralelo al río, que atraviesa toda la ciudad y crea un entorno para el disfrute de la naturaleza y el deporte.

Contemplamos dos de los puentes más emblemáticos, el Puente Mayor y el Puentecillas de origen romano. Palencia es romana hasta la médula, aquí estuvieron villas y su granero alimentó a Roma.

Puentecillas, agua, luz y color

Frente a él subimos hacia el Museo Diocesano del Palacio Episcopal. Tiene una interesante colección religiosa. El obispo recuperó obras de gran valor, desperdigadas por arruinadas iglesias, que fueron en otro tiempo centros importantes de saber, de devoción y de arte.

Esta visita fue de lo más interesante, también gracias a la monjita que nos sirvió de guía, luego he sabido su nombre, la hermana Glenda y he oído sus canciones en Radio María, es una delicia...

Quién ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro

Iba la hermana contándonos con su suave voz, los elementos más relevantes de la muestra, acompanándoles del simbolismo religioso que encierran y de la historia de la Sagrada Escritura que contienen. Revisaba el estilo artístico de cada época, piéndonos comprobar detalles del rostro o ropajes.

Aprovechaba a hablar bajito a las niñas del grupo, que iban delante, muy cerca de ella, recibiendo en primicia los comentarios más preciosos o la promesa de sus canciones o actividades de talleres, que están en marcha para las personas que vivieran en Palencia.

Siempre profundizaba el arte con el simbolismo de la doctrina, haciéndonos reflexionar en la actitud humilde del niño, escuchando las enseñanzas de su abuela, sin imponer su sabiduría divina. O contaba el milagro del sembrador al que le creció la mies, con sólo pasar a su lado la Sagrada Familia, reflejado en aquel cuadro de la huída a Egipto, donde se veían a los soldados persiguiéndoles y al sembrador, al que preguntaron si había visto pasar a una familia. Ella decía, que respondió que sí, que cuando estaba sembrando...La verdad, era una delicia escucharla por más que la narración fuera tan conocida...

Luego nos fuimos a visitar la catedral. Estaba lujosamente alumbrada y se celebraba una misa con el obispo y multitud de sacerdotes, el órgano y cantores dando vida al coro, los bancos abarrotados de fieles y jóvenes, previsiblemente escolares con sus monjas o frailes responsables. Era el cierre solemne del Año Eucarístico.

No debíamos movernos por el recinto, así que desde nuestros asientos, admiramos sus tesoros y compartimos unos instantes con la población palentina, en este hermoso lugar sagrado.

A continuación fuimos a comer a un afamado figón y tras la sobremesa retornamos a León.

22 septiembre 2010

Tierras de Burgos y Soria

Hemos pasado un fin de semana de lujo, recorriendo tierras de Burgos y Soria, admirando hermosas vistas, acompañados de buenos amigos y disfrutando de sabrosos manjares.

El punto de encuentro fue la villa rachela, es decir Covarrubias.


Covarrubias
Torreón desde el ArlanzaDesde que fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1965 ha ido mejorando su aspecto sin interrupción y constituye una atracción turística constante debido a su cuidadosa oferta gastronómica.

La villa presume de su belleza, como la de la judía Raquel, que la presta su nombre. Una de las estampas más hermosas del conjunto urbano, se ofrece al visitante desde el puente del río Arlanza, cuyas aguas enriquecen la villa desde antiguo.

Las cuevas de los oteros que protegen el valle, dan nombre al poblado, así como las tierras rojizas de ricos sedimentos que colorean el paisaje. Las casas se arraciman creciendo en altura.

Sobresale el torreón tronco-piramidad de Dña Urraca a la esquina de la muralla medieval.

DCP_4192En las plazas irregulares lucen las casas de arquitectura tradicional con piedra en la planta baja, la fachada de adobe encalado, contrastando con el negro reluciente del entramado de madera y en el amplio soportal y en la balconada superior, los geranios de flores intensas ponen una nota de color.

Si paseamos por sus callejas empinadas la historia nos sale al encuentro.

La portada elegante y sobria de la Colegiata fundada por el conde García Fernández para su hija doña Urraca, primera de un Infantado que da vida a la villa bajo el mandato de sus señoras abadesas.

Otra Urraca, hija de Fernando I y la reina Sancha, otorga fueros al lugar en el año 1148. La casa de los Condes de Lara conserva aún una portada románica, en lo que hoy es el Ayuntamiento.
casa del médico del rey
Covarrubias vuelve a tener protagonismo en el reinado de Felipe II.

De aquí procede su médico de cámara el “Divino”, cuya casa se conserva y bajo su influencia, el rey traslada de Burgos el Archivo del Adelantamiento de Castilla ubicado en puerta de entrada a la villa.

No se puede dejar de citar a la joven princesa Kristina de Noruega,  que vino a casarse con el hermano del rey Alfonso X, el sabio y que murió en Sevilla, sin descendencia.

Sus restos reposan en la Colegiata desde el s. XIII. Se divulga la leyenda de quien toque la campanilla, que hay sobre su tumba, se casará en breve. A través de la princesa se ha establecido un hermanamiento con su ciudad natal, que supone una celebración anual de actos culturales.


ColegiataPero la Colegiata conserva importantes tesoros.

Entre otros, su órgano del s.XVII y el tríptico flamenco de la Epifanía del s. XV de Gil de Siloé, pieza sorprendente por su belleza y por la amorosa presentación de su cuidador

Santo Domingo de Silos

Después de la comida teníamos concertada la visita al monasterio de Silos. Siempre sorprende la perfección formal de este claustro románico, sus capiteles historiados, sus bajo relieves de final de los tramos, tan instructivos, cargados de inocencia y a la vez tan refinados y simbólicos. Los techos, testimonio auténtico de pequeños detalles cotidianos, de la flora y de la fauna, de ropajes, oficios y otras menudencias constituyen  una biblioteca abierta y colorista. El famoso ciprés literario, la luz y el sosiego del reducto central completan los elementos necesarios para una sintonización con el ideal.

Tuvimos la suerte de poder asistir a los cánticos de los monjes.
Nada que ver con su misma música escuchada en casa a través del CD, pues los ruidos ciudadanos nos obligan a subir el volumen a gusto del consumidor. En la quietud de la iglesia, con la resonancia de las naves, las notas se desgranaban suavemente, como susurros silbantes, redondos por la modulación de las palabras. Los silencios se sentían y se compartían, los arrullos de las vocales y vaivenes de notas ascendentes y descendentes, nos trasportaron a un estado de placidez y quietud, de ensoñación y deleite.


Desfiladero de la Yecla
Es uno de los principales puntos de interés geológico de Burgos. Es un cañón muy angosto de 1,2 kms de longitud por donde fluye un arroyo del río Mataviejas.
Se ha producido por desgastes de calizas cretácicas, a causa de una fractura que ha acelerado la disolución de materiales, con el consiguiente desplome de bloques. Son procesos que tienen una antigüedad de alrededor de 100 millones de años.

Los leoneses tenemos algo parecido, aunque no en tamaña estrechez, en las hoces de Vegacervera y en las de Valdeteja. Estos fenómenos geológicos atraen un turismo cultural a nuestra provincia, desde los confines de Europa.

San Leonardo de Yagüe
Después de una jornada bien aprovechada nos esperaba el hotel. Estaba a la salida de este pueblo pinariego, que honra con su recuerdo al general y ministro Juan Yagüe.

Al pasar contemplamos los restos del castillo, destacando sobre el otero y el caserío, con las típicas balconadas corridas. Pero lo que llamaba poderosamente la atención, eran las frondosas masas arbóreas de pino albar, del tan escaso pino pudio y de sabinas.
También es de admirar, lo bien que tienen publicitados sus itinerarios a pie.

Las lagunas de Neila
Los pinares alcanzan aquí su máxima expresión, gracias al aporte de cierta cantidad de humedad climática y de suelo. Algo comprensible por la abundancia de lagunas de origen glaciar.

El paisaje indescriptible de las lagunas altas, bajo la cumbre del pico Campiña, 2048m. La laguna de los patos, Larga, de la Cascada y la laguna Negra de Neila, invitan al paseo, a pesar de los vientos racheados que amenazan lluvia.
Al agua tranquila bajan a beber una bandada de patos salvajes que luego levantan el vuelo por donde habían venido. Otros animales disfrutan de este ecosistema privilegiado de la Sierra de la Demanda como ciervos, lobos y hasta el águila real.

Molinos de Duero
Este pueblo pertenece a la Real Cabaña de Carretería, desde su formación por los Reyes Católicos.


Aquí se hacían los carros utilizando los árboles más apropiados y usando los molinos, que mueve el Duero, recién nacido en Salduero.
Estos ingenios quizá fueron heredados de los romanos, pues por aquí discurría una vía romana.

La riqueza de estos artesanos que movían sus mercaderías por la geografía nacional, se refleja en sus viviendas que aún hoy muestran casas de piedra sillar, grandes y majestuosas, aún superiores a las que edificaran nuestros arrieros maragatos en Castrillo de los Polvazares de la provincia de León.

Comimos en el Ayuntamiento, edificio noble del s. XVIII que, Martín Ximenez donó como hospedería para fines piadosos.

Los restauradores del lugar compiten por obsequiar a sus clientes con suculentos corderos y otros manjares del lugar.

Lerma
Ya de regreso hicimos una visita a esta pequeña ciudad renacentista, promovida por el duque de Lerma, valido de Felipe III.

Tuvimos ocasión de admirar la Colegiata. Templo famoso que, para su inauguración se prepararon fiestas a las que asistió el rey, nobles y escritores, como Lope de Vega que escribió La burgalesa de Lerma,  justo para la ocasión.

Después de contemplar el monumento al cura Merino, héroe de la Guerra de la Independencia, paseamos por la galería de los Arcos, que se alza sobre el río y la vega del Arlanza.

Enseguida llegamos a la amplia Plaza mayor, cerrada por el Palacio Ducal, el Escorial Castellano, como se dice comúnmente, hoy, al Parador.

Comprando los dulces de las Monjas Clarisas, en esta ciudad toda monasterios, nos despedimos de los compañeros y pusimos rumbo a nuestro hogar.

Para saber más:
www.aytocovarrubias.com