16 junio 2007

Vegacervera, León


Fiesta de la Montaña

De sobresaliente podríamos calificar la fiesta de la montaña celebrada en Vegacervera el 16 de junio tanto gracias la organización de Uceca como por parte del personal de Guheko. Aunque el listón estaba puesto muy alto por otras fiestas en estos lugares , ahora que ya tenéis página wew podemos recordar juntos las sopas de truchas cocinadas por el compañero Alfredo y cía. el 17 de mayo del 2003 (Revista Uceca nº 15) la comida cocinada por nuestros cazadores en el 2000 (revista nº 6). En la ruta Fontun Valporquero no entramos en la cueva pero "pateamos" los alrededores en otoño con su fascinante colorido (revista nº 19 en el 2004). El 30 de marzo del 2001 coincidiendo con el bautismo de fuego del grupo de senderismo nos estrenamos con el pico Correcillas y el valle del Marques (Revista nº 9) ¿que todavía no las han digitalizado todas?. Pues, aquí va nuestra versión blog.

Ya otras veces ocasiones habíamos tenido ocasión de visitar este bonito pueblo situado a la entrada de las hoces del mismo nombre. Que yo recuerde, cuando fuimos al valle del Marqués por Rodillazo y Tabanedo y también en la fiesta conjunta con nuestro compañeros del grupo de caza.

En esta ocasión se procuró que hubiese toda clase de juegos para entretener desde los más pequeños a los que ya no lo eran tanto. Así que no faltaron desde los castillos infantiles para saltar y desfogarse al circuito de mini kars para que los jóvenes conductores demostraran su pericia al volante, el paseo con piraguas por el río a pesar de las frías aguas del Torio, un rocódromo de 9 m de altura con descenso en tirolina para demostrar nuestras habilidades montañeras, siempre bajo la atenta mirada de los chicos de hueco y para los más aguerridos tiro con arco y pintball de la más pura moda entre los ejecutivos de los EEUU para descargar la adrenalina disparando sobre el jefe, aunque aquí optamos por hacerlo sobre globos y otros artilugios.

Aunque la previsión atmosférica era de lluvias, pudimos por la mañana disfrutar de buen tiempo para hacer unas fotos al puente medieval que nos evoca las controversias de D. Ramiro Pérez de Guzmán y el Abad de San Isidoro, otros prefirieron visitar el vecino pueblo de Coladilla para degustar sus sabrosos helados y yogures o comprar embutidos. Los mas atrevidos comenzamos por nuestra cuenta y riesgo una ruta de senderismo ya que no hubo número suficiente para organizarla con guías.

En teoría debería haber terminado en los Sierros Negros pero mis amigos se perdieron en un magnifico robledal y yo ¿que os voy a contar? acabé mi ruta junto al repetidos de televisión en la parte contraria. Pero a pesar de todo tuvimos ocasión de disfrutar de unos estupendos paisajes.

Durante la comida charlamos y degustamos los productos típicos de la comarca: embutidos de la zona y cecina de chivo servido todo por nuestros polifacéticos anfitriones que cambiaron el casco por un mandil blanco ¡ es que estos chicos son unos fenómenos! (gracias Raúl por la Queimada, ¡estás en todo!).

Aquí es cuando el guión del tiempo nos hace cambiar los planes para que unos nos animemos a visitar las cuevas mientras que otros continúan los juegos dentro del recinto cubierto del polideportivo.

Nos adentramos con el autobús por esa maravilla natural que son las Hoces con sus paredes calizas que parece que van a llegar al cielo. Esta ocasión no lo pudimos admirar en todo su esplendor debido a aquel con la fuerte tormenta y el calor interno del autobús, los cristales estaban completamente empañados.

Si me dio tiempo de echar un ojo al pozo del infierno mientras recordaba sus terroríficas leyendas de tesoros escondidos y bandidos atrapados junto a ellos hasta el fin de los tiempos. En realidad se trata de un aviso para que los espeleólogos inexpertos se aventuren a descender por el mismo ya que todos los años se cobra alguna muerte por asfixia.

Dicen los historiadores que la antigua vía romana transcurría por Getino y atravesando su puente medieval subía por la collada del Moro hasta Valporquero para descolgarse luego a través del monte hasta Vegacervera. Sostiene la tradición que un caballero del pueblo de Felmin que participó con Pizarro en la conquista del Perú, pago de su propio pecunio el ensanche de la carretera por la que transitamos.

Y es en Felmin donde comienza el vertiginoso ascenso hasta el pueblo de Valporquero por una estrecha carretera llena de curvas que a duras penas permite el paso del autobús. En esta ocasión los cristales empañados del mismo nos impedían ver los precipicios.

Desde Valporquero bajamos al valle que con sus aguas dio origen a la cueva. Una vez dentro surgen las estalactitas a las que la imaginación popular ha ido poniendo nombres: la Gran Rotonda y los microlagos con formaciones en el suelo, las Columnas Gemelas, la Virgen y el Niño, las Hadas, la Gran Vía..... Cuando volvimos en el autobús, nuestro cerebro impresionado por la belleza de las imágenes continuaba repasando tantas y tantas maravillas ofrecidas por la naturaleza.

15 mayo 2007

Los pájaros

cuatro pájaros de cuenta sobre una caña que tiembla
Los domingos que no salimos de excursión, nos gusta pasear por los parques y hacer alguna foto, en este caso llamaron nuestra atención un grupo de pájaros que jugueteaban en las ramas. Mientras preparaba la cámara me puse a hablar con ellos, para tranquilizarlos, esperando acercarme lo suficiente para realizar una buena toma. Entre encuadres y pausas les fui contando un cuento:

Cuenta el insuperable Borges, parafraseando al poeta árabe Fariz-al-din-Attar... Oye, pajarito, Attar quiere decir en persa "el que trafica en drogas", pero además de traficar en drogas, este poeta fue un místico sufí. Sobre todo, pajarito, escribió un poema que a mí me impresionó gratamente, se llama el Maltiq-al-tayr o "El coloquio de los pájaros":

El Simurgh, que era el rey de los pájaros ¡ni vosotros os libráis de la monarquía! deja caer una pluma muy hermosa en el centro de China y los pájaros, cansados de la anarquía reinante, deciden buscar al poseedor de tan preciada reliquia. Saben el nombre de su rey, que quiere decir "treinta pájaros", saben que su palacio está en el Kaf, la montaña que rodea la tierra.
Empieza la aventura. Superan siete valles y siete mares, el penúltimo se llama vértigo. El último aniquilación. Muchos desertan en el intento, otros mueren. Finalmente, sólo treinta llegan a la montaña del Simurgh y lo contemplan anonadados. Entonces perciben que ellos son el Simurgh y que el Simurgh es cada uno de ellos.

Había captado ya unas cuantas buenas fotos, mientras faneaba y charlaba con mis amigos los pájaros, a veces sin palabras y otras con silbiditos. En ese momento me quedé pensando, que en este hermoso cuento, como los peregrinos de la vida, buscan una meta desconocida que sólo descubrirán al final del camino.

Recordé el poema de Silvia Ocampo, que versifica así el episodio, mientras ponía las fotos y el texto a disposición de usted:tres pájaros en la hierba


Era Dios ese pájaro como un enorme espejo;
Los contenía a todos; no era un mero reflejo
En sus plumas hallaron cada uno sus plumas
En sus ojos, los ojos con memoria de plumas.

16 abril 2007

Magosto en Vilela y Arganza

Magosto.
No arredró a los andariegos “ucequeros” el pronóstico meteorológico, pues aunque impensable, disfrutamos de un día de sol en el Bierzo en la fiesta del Magosto.
La campa de Vilela, bien pertrechada de condumios sació nuestras primeras ansias con el queso y el porrón, el bollo preñado y las castañas.
Ya satisfechos nos fuimos al Palacio de Canedo, donde el mismo Prada nos hizo la recepción. Megáfono en mano, agradeció a la Entidad financiera de León la ayuda recibida en sus comienzos de empresario que permitió la posibilidad de que hoy, todos pudiéramos vernos en este lugar y en estas circunstancias.
En primicia, Prada que posó conmigo para la foto, nos ofreció el vino del año, que regaba castañas y mazapán. Entramos en la moderna bodega y paseamos por los alrededores, entre madroños floridos y con frutos de sus tres colores. Luego, fuimos invitados al Palacio. La recuperación del edificio, mobiliario y enseres llamaba nuestra atención.
Desde la balconada del piso superior la vista era soberbia. Desde los pies del edificio se extendían los viñedos en suave inclinación hasta los bordes de la colina, hacia las casas del pueblo de Arganza. Más allá, los montes Aquilanos lucían al sol con las nieves recientes y los diferentes cordeles marcaban varios horizontes.
De regreso, multitud de gente estaba preparando queimada en Vilela: tuvimos pulpo, empanada, café y la famosa queimada.
Estábamos impacientes por probarla. ¡Hay que ver qué buena estaba! Pero la probábamos una y otra vez por si aún podía mejorar.
Entre cosa y cosa, bailamos y jugamos, compramos alimentos típicos del bierzo y charlamos. Y yo aprendí unos refranes algo chistosos, que no me atrevo a escribir aquí.

13 abril 2007

Toro, Zamora

En esta excursión a Toro, Tierra del Vino, esperábamos encontrarnos con campos llenos de cepas, ya que atravesábamos en el autobús lo que así se denomina, pero la verdad es que de momento contemplábamos los campos verdes de cereales. Sólo unos montículos a lo lejos siguen delatando la existencia de bodegas, como templos subterráneos, dedicados al dios Baco.espumas en el río
La verdad es que, entre las bodegas, los palomares, tan comunes por esta comarca, las grandes extensiones de tierra, con pinceladas vivas de marrones, preparados para sembrar el girasol y la remolacha, echábamos de menos una buena extensión de viñedos.

De vez en cuando al pasar por algún pueblo observamos los "mayos". No sé si queda algún "quinto", pero recuerdo que hace tiempo, en mi pueblo, eran ellos los encargados de cortar un árbol e instalarlo después en la plaza mayor, adornado con ramas, papeles y roscas, en recuerdo del ancestral culto de la fertilidad y la esperanza, de las buenas cosechas.

A lo lejos divisamos Toro sobre un cerro, flanqueado por un puente de 22 arcos, junto al río Duero, aquí sí, al final de una larga campiña sembrada de vides, lo que nos cercioraba de la capitalidad de la Tierra del Vino.

Esta es tierra de mucha historia. Los orígenes de la ciudad se remontan a la época de los Vacceos: Arbucaleda la llamaron, Albocela para los romanos. Aníbal la conquistó antes de poner en jaque a las legiones romanas. Además la codiciaron los musulmanes y sufrió las razzias de Almanzor. En 1476, junto a sus murallas, Isabel I de Castilla derrotó definitivamente a los partidarios de Juana la Beltraneja. En tiempos de la guerra de la Independencia, José Bonaparte creó el Departamento de Toro, ganando en importancia a Salamanca y Zamora.

Bajamos del autobús en lo alto de la muralla y desde allí contemplamos el arco que hace el Duero, protegiéndola y convirtiéndola en inexpugnable.
Caminamos junto al Duero, por el Paseo del Espolón, desde donde divisamos una magnífica panorámica. Después de atravesar los jardines, visitamos la Colegiata de Santa María. Construida en los SXII y XIII, casi podemos distinguir los estilos por la piedra utilizada, caliza primero y arenisca en tonos rojos después. Admiramos el pórtico de la Majestad, con sus numerosas esculturas, que nos dan idea de los instrumentos musicales de la época, las ropas de los notables y !con colores! como si de un vídeo musical nos trasladara a la época medieval. El cimborrio se nos antoja con un cierto aire oriental.
colegiata con pórtico policromado
Fuimos todos juntos a la iglesia- Museo de San Salvador, con un altar estilo románico-mudéjar y en la plaza de la Magdalena, la Iglesia de Sancti Spiritus del SXVI, que conserva su artesonado morisco y de ornamentación gótica.

Después, cada uno a su gusto, nos perdimos por el casco histórico caminando junto al castillo de planta cuadrangular, protegido por siete cubos, la puerta de la corredera y el arco del reloj. La torre del reloj es del SXVIII y se atribuye a Churriguera.
Pasamos junto al Convento de la Purísima Concepción y San Cayetano, un edificio de los Siglos XV y XVI. Fue en su día Palacio de los Ulloa, la residencia de los antepasados de Dª Magdalena de Ulloa esposa de D. Luis Quijada, ambos tutores de D. Juan de Austria.
Me hubiera gustado visitar en la Iglesia de San Lorenzo el Real de estilo románico-mudéjar en ladrillo del S XII, los sepulcros gótico-flamencos de D. Pedro de Castilla y su esposa Beatriz de Fonseca, pero es agradable dejar algo en el tintero, para desear nuevas visitas.
Miramos en el Palacio de las Leyes, su portada llena de escudos. Es una de las más fotografiadas de la ciudad. Su importancia reside en que allí se promulgaron sus Fueros, "Las Leyes de Toro", que gozaron de la consideración de modélicos. Fueron "Sacados e tomados de los dichos de los Santos Padres e de los derechos e dichos de muchos sabios antiguos e fueros e costumbres de España..." Si tenéis tiempo, podéis echar un vistazo en internet y comprobaréis los temas en boga de aquellos legisladores y conoceréis los problemas de la época, que hicieron necesaria su creación.
pareja en comedor
Y como a Tierra de Vinos veníamos, visitamos una de sus afamadas bodegas ¡que menos podíamos hacer! Además de degustar sus caldos, nos pusieron al corriente sobre características técnicas, las cepas autóctonas, la tinta de toro, que en unos suelos poco fértiles de climas extremos, siempre tuvieron fama de producir unos tintos recios, aunque en la actualidad también proliferan la garnacha, malvasía y verdejo.

¿Recordáis la película de “Airbag”, cuando los protagonistas hacen la despedida de solteros? Pues, casi enfrente mismo del antiguo seminario, en el que comimos y repusimos fuerzas, se encuentra uno de los prostíbulos más famosos de España. ¡Que no sólo de pan ...!

Ya para finalizar, tenemos que decir que comimos, bebimos y lo pasamos muy bien y ¡en qué impresionante lugar!. En el Hotel Spa Convento I, construido sobre el antiguo Seminario de Coreses, del Verbo Divino, de una orden alemana que en 1949 impartió aquí sus enseñanzas. El amplio edificio está rodeado de sus antiguos jardines, muy cuidados, por los que paseamos, para hacer la digestión. La iglesia, las naves de su sótano y otros antiguos locales, han sido reconvertidos en varios comedores. Nosotros pudimos curiosear por el edificio y vimos tres comedores: el primero de estilo gótico, decorado con códices miniados. Otro renacentista, con frescos representado escenas de héroes y heroínas de la antigüedad y la fuente de la vida. El tercero, bajo una cúpula de ladrillos y arabescos mudéjares. Hay que decir que todo está decorado con un gusto exquisito, ya en la recepción quedamos admirados de sus rincones, salones inspirados en el SXVII, las majestuosas escaleras, sus lámparas de cristal de bohemia, relojes y candelabros del barroco francés, columnas de estuco veneciano, paredes pintadas a mano, etc.
Elaboran además sus propios vinos en la Bodega Viñas Zamoranas, con uva seleccionada en la comarca. Podéis admirarlo todo con más detenimiento en http:www.hotel-convento.com



24 marzo 2007

Románico palentino

Después de parar a tomar un café en las afueras de Osorno y recordar las anteriores excursiones a Palencia o al canal de Castilla, empezamos nuestra ruta del románico palentino, en las proximidades de Alar del Rey.monasterio S. Andrés del Arroyo
Aquí, en el monasterio de S. Andrés del Arroyo, que fundó doña Mencía, la nieta de Alfonso VI, hija de la infanta Sancha( que era hija de Zaida) y Rodrigo Glz Girón, de la casa de Lara.
La parada en el exterior del recinto nos trasportó a épocas medievales, pues el camino seguía el muro monástico hasta un ensanche semicircular en el que, tiempo atrás, se ataría el caballo en las argollas que aún cuelgan y se sentarían los visitantes en un banco adosado de piedra, que se conserva allí, a esperar que se abriera el portón, como arco de muralla, que daba paso al interior. Al entrar descollaba amenazante, el rollo de jurisdicción, que recordaba a propios y extraños, los poderes que tenía la abadesa para impartir justicia a toda aquella región, que de una forma u otra sustentaba al monasterio y se mantenía de él. Una vez en el interior, la oportunidad de contemplar el conjunto, sin prisas, nos permitió ensoñaciones muy interesantes. Las dependencias integradas dentro del recinto, parecían un pequeño pueblo vallado, en el que bien podía haberse rodado una película al estilo del “El nombre de la rosa”. Admiramos la pulcritud del suelo empedrado, los fértiles nogales a la orilla de la iglesia y la pureza de líneas de los diversos edificios conventuales.
En la visita del claustro disfrutamos de la belleza de las columnas geminadas con sus capiteles de tallas propias de la orfebrería, con calados vegetales muy vistosos y otros, con varios motivos, todos de gran valor.

De allí fuimos a La granja de Sta Eufemia de Cozuelos, que conserva su bonita iglesia, tal y como fue en el s XII. ya que las monjas la cedieron a particulares a cambio de otras posesiones y no sufrió los desmanes de la amortización de Mendizábal. Rodeándola, contemplamos la belleza de sus ábsides, los canecillos, el jaqueado de sus impostas, los adornos de las ventanas con columnas y capiteles. También quedamos sorprendidos por el pequeño museo de su interior, que recoge arte sacro medieval y actual.
Sta Eufemia de Cozuelos
Paramos en Moarves de Ojeda, para contemplar en la portada de su iglesia un friso, bajo tejadillo, muy espectacular. Puede verse al Salvador en su mandorla, rodeado por el tetramorfos y seguido a ambos lados por los apóstoles, esculpidos con elegancia y detallismo. El tono rojizo de la piedra ha hecho brotar elogios a Unamuno, que los del lugar recitan de memoria. La portada, con capiteles corridos detallistas y curiosos, así como los de las ventanas y fachada fueron objeto de numerosos flashes fotográficos.

Desde el autobús vimos pasar el caserío de Cervera de Pisuerga, el embalse de Requejada, casi sin agua y las curvas y subidas de la carretera, que anunciaban la proximidad de la hermosa Montaña Palentina y las Fuentes Carrionas.

Al llegar a S. Salvador de Cantamuda observamos el porte señorial de esta población, bañada por un río Pisuerga joven y cantarín, cabeza de la región de la Pernía. El pueblo tiene nuevas construcciones, casas blasonadas y rollo jurisdiccional.
Por no dejar en el tintero algo muy comentado, la guía nos contó la leyenda del origen del sobrenombre "Cantamuda". Existió en lejanos tiempos... una muda que milagrosamente recuperó la voz al alabar a Dios y cantarle cuando se sintieron salvadas ella y su ama, mientras huían en la oscuridad de la noche, por aquellos empinados montes. Habían sido expulsadas del hogar, pues el señor del lugar, esposo celoso, había condenado al exilio a la joven señora, difamada de inmoralidad.
También nos aclaró que es más creíble, fuera de la imaginación popular, que Cantamuda proceda realmente de Campo de Muga, que quiere decir límite y este topónimo acompaña a otros nombres de pueblos de esta zona y también se conserva en otras provincias.
Nos fuimos directamente a los manteles de la famosa hospedería, que nos agasajó con los platos típicos del lugar. Tras la sobremesa visitamos el templo de S. Salvador que perteneció a un monasterio del s. XII y que conserva interesantes trazas arquitectónicas. En el interior nos gustó, por ejemplo, su altar románico y en el exterior, por ejemplo, su espadaña, una de las más conocidas de Palencia.

Después hicimos la marcha pedestre que, cuesta arriba, nos llevó a contemplar el famoso roblón de Estalaya y los hermosos hayedos y robledales que forman su bosque. No sin algún susto, pero como no dejó de ser eso, seguimos la fiesta y las bromas hasta llegar al hotel Valentín, de Aguilar de Campóo, lugar entrañable para los de la zona, y que ha recogido merecidos galardones. Ahí nos alojamos tras una cena sabrosa.

El domingo contemplamos todos los rincones de Aguilar de Campóo, empezando por la airosa y lejana vista del castillo, que todo lo domina, sobre la peña de Aguilón, que protege de los fríos al monasterio de Stª María la Real, ubicado a sus pies y en media ladera, nos muestra la solitaria ermita románica de Stª Cecilia.

La presencia de cántabros, romanos y visigodos hicieron famosas estas poblaciones y en ellas se ubicaron familias reales en la edad media, tanto en monasterios como en casonas civiles. Carlos V vino a honrar el sepulcro de Bernardo del Carpio, el mítico héroe de Roncesvalles, situado junto al monasterio real de Stª María y a llevarse su espada a la Real Armería de Madrid.

En el libro de Unamuno “Andanzas y Visiones españolas” realiza un relato sobre Aguilar, basado en su visita de 1921.
Bajo el tibio sol de la mañana fotografiamos La Plaza Mayor con sus galerías acristaladas y los soportales, tan acogedores, imaginándonos la animación que tenía en otros tiempos.
El guía local nos mostró la colegiata de S. Miguel y el museo, contándonos muchos detalles de la historia de la ciudad y de sus familias nobles, los marqueses de Aguilar, que sobresalieron en tiempos de los Reyes Católicos y obtuvieron la creación de la colegiata, con grandes recursos para la villa. Sus enterramientos se encuentran en la iglesia, junto con otros sepulcros del s. XII al XVI.El caballero del halcón
Estuvimos callejeando entre puertas de muralla y casonas hidalgas, comprando embutido, queso y tantos productos afamados entre los que destacan las patatas de la Ojeda...¡Algunos consiguieron turrones de las monjas clarisas!

El paseo junto al río, con la delicia de los jardines peatonales que se encuentran en sus orillas, con patos incluidos, nos llevó hasta la monumental fachada del antiguo monasterio de Stª María, protegida por gran cerca de piedra y reja de hierro.
Este enorme edificio, con su hermoso claustro e iglesia, naves dormitorios y otras dependencias, es obra de sumo interés por el trabajo de rehabilitación que se ha llevado a cabo, por voluntarios insignes, que han abierto un camino premiado y seguido en otras parte de España. Un buen rato estuvimos contemplando el Aula del románico palentino, que allí se ubica.
En la iglesia nos detuvimos ante los nobles sepulcros. Olvidados por el paso del tiempo, aún fueron capaces de evocarnos historias relatadas o investigadas para otras visitas. Así observando detenidamente a este caballero, con su adorado halcón en un abrazo póstumo, recordamos al noble leonés que en la Edad Media, en tiempos de Alfonso III, en referencia al noble llamado Ruy Fernández de Valduerna, se cita que en la iglesia de la Magdalena de Aguilar de Campó se encontraba hasta hace poco el sepulcro de Fernán Rodríguez Duc de Valduerna, de cuyo apellido se deduce su pertenencia a este lugar, hoy próximo a la Bañeza. Rodrigo Fernández de Valduerna fundó el convento de Villoria de Orbigo. En 1243 es encomendado a los Premostratenses bajo la jurisdicción del Abad de Aguilar de Campoo, donde ingresó como religioso D. Rodrigo haciendo vida monástica hasta su fallecimiento...
Seguimos la visita admirando los juegos de luces preparados para la presentación del audiovisual, que hacía resaltar los capiteles y elementos arquitectónicos. Luego seguimos al claustro, sala capitular, etc...entretenidos, hasta que fuimos a comer al hotel.

Aún tuvimos tiempo para subir a Stª Cecilia a contemplar su exterior y hacer algunas fotos de la ciudad y sus colinas, desde tan privilegiada altura. Tratábamos de ver el embalse, ahora casi exhausto. Las famosas fábricas de galletas, que daban un aire dulzón, apreciable desde los andenes del ferrocarril, cuando de niños hacíamos parada en nuestros viajes en tren, han quedado reducidas a tres fábricas.

Todos esos recuerdos los llevamos en la memoria, con ganas de compartirlos con vosotros y con la alegría de los buenos días vividos.