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08 septiembre 2015

31ª Historias...De Cacabelos a San Fiz llegamos a nuestro final feliz

31ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
             
Rosa Fadón y Rafael Cid

De Cacabelos a San Fiz llegamos a nuestro final feliz 
Los peregrinos encontrarán historias y leyendas por todo el Camino de Santiago.

31 Villafranca

Para ver más cómodamente el artículo pinchad aquí.

En Cacabelos madrugamos para seguir el Camino, no sin antes encomendarnos a la Virgen de la Quinta Angustia que guarda una de las leyendas relacionadas con "siete hermanas que peregrinaban a Santiago" y fueron milagrosamente transformándose en imágenes de la Virgen. Comienza esta leyenda en Foncebadón, donde la mayor de las hermanas se quedó curando a la más pequeña que tenía ampollas en los pies, de esas que atormentan a menudo a los peregrinos para expiar nuestros muchos pecados...  

Las otras cinco hermanas exploraron los hermosos parajes de los alrededores del Camino, por los que se perdieron. Así que la hermana mayor para encontrarlas al atardecer subió al pico de la Aquiana y fue entonces cuando contempló el prodigio: sus hermanas esparcidas por diferentes lugares del Bierzo brillaban como por arte de magia, más que las estrellas de la Vía Láctea. Ante tal contemplación la hermana mayor quedó petrificada allí mismo en la Aquiana, donde los pastores del lugar le construyeron una ermita.

Cuando las buenas gentes de esos lugares tuvieron conocimiento de tal cosa, fueron construyendo las ermitas para las demás, allí donde fueron encontradas. Ya hemos pasado nosotros por algunas de ellas, hablando en anteriores reportajes, como por la Virgen de la Peña. A las otras peregrinas se las encontró, cerca del castillo templario en Fonballa la una,  otra en Llamas de Cabrera, otra en Valdeprado pues se extravió y se dirigió al norte hasta el arroyo del mismo nombre y otra más en el valle de Fornela. La ermita de la Quinta Angustia se construyó aquí en Cacabelos para la peregrina que se quedó junto al río Cúa. Pero ¿qué fue de la más pequeña? Ella creyó que había sido abandonada, imaginándose ser una carga para sus hermanas. Entonces fue a esconderse a un bosque cercano a Manzanedo de Valdueza donde también la construyeron una ermita, la de la Virgen de los Escayos. Si os fijáis esta piadosa leyenda de las siete Vírgenes señala los lugares míticos del Bierzo, a los que todo peregrino debería acudir para hacer un alto en el Camino, para visitarlos e impregnarse de su paz.

La leyenda de las siete Vírgenes señala los lugares míticos del Bierzo.

Sigamos tras los pasos que en el año 902 llevaba Leodegundia en su peregrinar: 
“Al llegar a Cacabelos la princesa fue a ver Villabuena donde disfrutó de descansar y visitar el palacio y a sus gentes con quienes vivió su niñez. Y por San Clemente, a través de muchas huertas fuimos hasta un pueblo que llaman Burbia donde se juntan dos ríos, que fue donde don Bermudo perdió con los moros y dejó el reino a don Alfonso, el de las dichas de conocer la noticia del sepulcro, visitarlo y protegerlo.”    “Vexu Kamin” de D. Julián González
Así que caminamos hasta Villafranca, para llegar a San Fiz donde dimos por terminado nuestro Viejo Camino de Santiago, ya que aquí termina el documento diciendo que siguieron a Santiago por:  “las sendas que vos bien conoce en los lugares de su vida de joven junto al Señor”   San Froilán, que era a quien iba dirigido el relato no necesitaba más indicaciones del trayecto.

Al llegar a S. Fiz dimos por terminado nuestro Viejo Camino de Santiago, ya que aquí acaba el relato del documento.

Villafranca , que anteriormente se llamó  Burbia junto al lugar de la derrota  de Bermudo, Villafranca de Bucca Vallis Carceris como se la llama en el códice Calixtino.

En el Siglo XI se fundó el burgo de los francos Villafrancorum  de señorío real, después de los Osorio hasta que en 1486 se creó el marquesado de Villafranca. Hubo un tiempo en que fue capital de la provincia del Bierzo. Ahora lo más importante para los concheiros que andamos por el Camino es que el Papa Calixto II concedió a su iglesia de Santiago  un privilegio por el cual, los peregrinos que no pudieran proseguir a postrarse a los pies del Apóstol por encontrarse enfermos  ganaban el jubileo aquí, eso sí, con tres requisitos: confesar, comulgar y rezar a Dios por el papa Calixto y sus sucesores...

Pero nosotros después de degustar la estupenda gastronomía berciana, nos encontramos fuertes para seguir.

No tenemos espacio aquí para contaros todas las bellezas de la ciudad elegimos el convento de San Francisco, para rendir tributo al Santo peregrino y a uno de los poetas más importantes que han dado estas tierra y que descansa para siempre en este lugar, Enrique Gil y Carrasco.


A medio camino entre Villafranca y Cornatel junto a una  frondosa vegetación divisamos la iglesia del antiguo monasterio de San Fiz de Viso, fundado en el siglo VII por S. Fructuoso, obispo berciano con sangre de nobleza goda. Conocemos su vida gracias a S. Valerio  “Vita Sancti Fructuosi” que cuenta entre sus hazañas la de matar un dragón que asolaba la comarca cercana a San Pedro de Montes.

La Iglesia actual es de finales del XII. Nos sentamos junto a su entrada donde el guarda del monasterio  contó  que durante una de las restauraciones se encontraron en la zona próxima al altar los restos de gruesas paredes probablemente de una cisterna de agua y que el interior de la iglesia fue utilizada como cementerio.

Nos chocó el nombre del monasterio San Juan de San Feliz, parece una repetición de nombres pero resulta que la iglesia del monasterio perteneció a la orden de los hospitalarios de San Juan de Jerusalén y posiblemente con anterioridad a los templarios según indican los paneles.

En San Fiz  los monjes regalaron al cortejo de Leodegundia: 
“vino muy curado y unas escudillas cerradas con lo que llaman orujo y cerezas de su huerta, también comimos botillo que tanto gusta a usted (San Foilán). Allí nos contaron la historia del Peregrino que por no tener para la comida y para la posada le despojaron de su tabardo y del sombrero y al llegar a Santiago allí estaba junto al sepulcro y regresó con ellos muy contento.”
Recordamos que esta misma historia la contó muy bien entre música de gaitas bercianas,  Jovino Andina en un programa de radio sobre el Viejo Camino, en el que también participábamos nosotros.

Vimos pasar a unos peregrinos y sentimos deseos de acompañarlos hasta el mítico enclave del Cebreiro. Como en otras ocasiones visitar su iglesia, recordar la leyenda griálica, rendir homenaje junto a su monumento a D. Elías Valiña gran impulsor del Camino, contemplar las pallozas y la arquitectura tradicional y si la climatología nos lo permitiera, observar las magníficas vistas de las sierras do Courel y os Ancares, pues no en vano nos encontraríamos a 1290 m. de altitud.

En el siglo IX se fundó en el Cebreiro un monasterio regido por frailes de San Giraldo de Aurillac durante casi 400 años. El templo prerrománico conserva la talla de Santa María la Real de O Cebreiro, patrona de la comarca. Si la observáis con detenimiento comprobaréis que tiene la cabeza inclinada. ¡Es por el milagro de la transustanciación! Cuando en la Edad Media el pan y el vino se transformaron en carne y sangre de Jesús.

En la capilla de la derecha veréis el cáliz conocido desde entonces como “el grial del Cebreiro” y las ampollas en las que aún se conserva la prueba de la transustanciación, que fueron donadas por los Reyes Católicos. Esto también tiene su leyenda pues la reina Isabel consciente de la magia, trató de llevarse consigo el fruto del milagro, pero los caballos que transportaban las reliquias se negaron a seguir cuando llegaron a Pereje, cerca de Villafranca e Isabel comprendió así que debía devolver lo sustraído. Milagros o física cuántica, según el gusto de cada cual, no podéis perderos la oportunidad de rememorar estas historias.

Pero en esta ocasión, nosotros lo dejamos aquí en S. Fiz porque la narración de  los pergaminos del Vexu Kamin aquí termina.

A los que se animen a seguir queremos deciros que no os faltarán hermosas historias y leyendas como las que os hemos contado y otras muchas, para acompañaros durante este trayecto vital que también es Vía iniciática y que una vez que volváis de Finisterre os hallaréis transformados.

 

Foto 1: Rafael Cid: Villafranca, puerta del perdón
Foto 2 : Rafael Cid: Villafranca, Sepulcro de Gil y Carrasco
Foto 3: Rafael Cid: S. Fiz de Viso

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

20 noviembre 2013

Magosto en Balboa

Hemos estado en el Bierzo para cumplir con la tradicional fiesta del Magosto, en Balboa. Como de costumbre aprovechamos para hacer una etapa del Viejo Camino de Santiago de la Montaña, esta vez desde Camponaraya a Cacabelos y a Villafranca.

Cacabelos

En Camponaraya nos dirigíamos a tomar un café cuando nos abordaron los chicos de telebierzo, que avisados de la ruta nos hicieron un reportaje. También en Balboa, estuvieron grabando la fiesta final.

Camponaraya, Cacabelos

En Cacabelos paramos en La Moncloa de S. Lázaro, donde fuimos obsequiados como peregrinos, con un vaso de vino y un buen bocado de empanada.

Camponaraya, Cacabelos

La dueña nos acompañó a las dependencias donde vimos el proceso de envasado de castañas, a la tienda, tan hermosa, donde no falta absolutamente nada del Bierzo, a la terraza, al portalón de las balconadas y las flores, etc. Nos animó a compartir fotos con el facebook de La Moncloa.

Cacabelos

Nos regaló unos ramitos de acebo, de la poda que hizo en su jardín y los llevamos de peregrinación con todo entusiasmo, dispuestos a que superada la etapa, adornaran nuestra casa en Navidad.

Camponaraya, Cacabelos

Tuvimos un magnífico día para caminar, soleado y templado.
Al pasar Cacabelos nos admiramos con los notables edificios que tiene y empinando la cuesta vimos el desvío hacia el admirado Castro Ventosa.

Cacabelos

Además de los hermosos monumentos de las tres ciudades por donde pasamos, disfrutamos del paisaje otoñal, inundando nuestros ojos de colores ocres y amarillos. Los frutales, membrillos, madroños, manzanos desbordaban sus frutos en el suelo.

Cacabelos

Pero  en las laderas de los cerros las reinas eran las vides, sonrosadas, alineadas en los campos de los grandes bodegueros bercianos.

Cacabelos

En Villafranca del Bierzo comimos en una terraza, aprovechando el sol y ya empezamos a tocar la pandereta y a gozar con nuestras canciones.

Villafranca del Bierzo

Al llegar a Balboa nos sorprende su encanto y su proyección cultural. Rememoramos los buenos momentos vividos aquí y a los amigos de Madrid que nos acompañaron el año pasado.

Balboa, magosto

Sólo dispusimos de 20 minutos para visitar el Museo de las Gentes de Domingo de Canteixeira. ¡Una gozada! La madera en Balboa lo es todo, en las obras que el escultor ha labrado por doquier y en el Museo hay una muestra muy interesante. No os lo perdáis.

Balboa, magosto

Cuando llegamos a la nave donde nos habían preparado las castañas, el tambor quedaba vacío sobre unas pobres brasas. Ya todos estaban en el interior dándole al diente.

Balboa, magosto

Degustamos la merienda, compramos castañas y nueces y con el calor del vino berciano y el aguardiente, que nos sirvió Buzi, cantamos, tocamos panderetas y castañuelas, cantamos y la telebierzo nos despidió por todo lo alto.

Balboa, magosto


Ved nuestro reportaje fotográfico aquí.

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid