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03 agosto 2009

El mar


Estamos de vuelta de nuestras vacaciones junto al mar...
Qué hermosura de sol resplandeciente y mar en calma, transparente y templado...
Nos quedan las fotos y la esperanza de volver muy pronto.


Aunque nuestros recuerdos no tienen nada que ver con la triste canción de Alfonsina...¡es tan bonita, escuchadla mirando la foto!

08 julio 2009

Budapest en julio

Mientras viajábamos por Hungría, con destino a Budapest, nos sorprendían las vastas llanuras, con suaves colinas de un verde esmeralda, salpicadas de cultivos, arboledas, granjas y pueblecitos coloreados de flores. La naturaleza nos iba cautivando con su fuerza. Podíamos comprender a aquellos conquistadores en sus rudos caballos, recuperando en estas amplias tierras, el recuerdo de la estepa de la que procedían. Ahora experimentábamos cómo la Naturaleza, la Historia, el Arte,...ejercían sobre nosotros como un imán con su potente atractivo y belleza.

De buena mañana conocimos a nuestra guía Klara, que nos puso al corriente de la cultura húngara reflejada en su capital Budapest, destruida y reconstruida cinco veces y que renace hoy en día, hacia los nuevos aires de la historia, con gran empuje.
Desde el micrófono del autobús, con profesionalidad y humor, nos instruía nuestra guía. Estaba especialmente dotada para las lenguas urálidas e interesada en que al menos entonáramos, si no aprendiéramos, algunas palabras procedentes de las 4 tribus húngaras. Nos pedía que remarcáramos la longitud y abertura de las vocales, pues si no, dos palabras podrían confundirse(por ejemplo “loco” con “contento”). Klara repetía el nombre de Arpad, con una sonoridad y belleza..., tratando de que nosotros nos esforzáramos en imitarla. Es este un idioma aglutinante, cuyas palabras suelen ser largas, ya que se componen de añadidos de varios significados. Nos dio un ejemplo: para decir “agua mineral sin gas” se emplea una única y larga palabra. Esto hace que ciertas palabras que son semejantes en idiomas occidentales, (por ejemplo: policía= rendersi), resultan en húngaro extrañas a los visitantes. Una cosa tiene fácil: en su gramática sólo hay un pasado en los verbos. Lo que pasó, pasó, no precisan detallar aspectos: ¡Buena filosofía!
Al recorrer la ciudad no podíamos menos de prestar atención al elegante parque automovilístico, que usan los budapestianos como si fueran paraguas, cada vez que caen cuatro gotas. La guía nos hizo saber que, aunque no parecía corresponder con la pobre renta per cápita que tiene el país, realmente, los húngaros al salir del régimen comunista habían sentido ansias de comprar buenos coches, de los que antes habían carecido, aunque fuera a costa de salirse de sus posibilidades. Sin embargo los transportes públicos seguían siendo buenos: En 1896 se inauguró el primer metro continental, el primero del mundo electrificado. Además funcionan tranvías, algunos artísticamente pintados y trolebuses, que son muy ecológicos.
Entre explicaciones ibamos devorando los detalles y el paisaje. El río Danubio es el gran protagonista de la ciudad y sus hermosos puentes. Une las primitivas ciudades de Buda, en la colina, y Pest, en el llano. El puente de las cadenas, en tiempos llamado de Francisco José, fue el primero y un alarde de ingeniería, al sostenerse sobre sus dos torres. El puente de Sissi une la colina de Gellert con el centro capitalino. Esta verde colina, lugar de fuentes termales, muestra el monumento al obispo Gellert, misionero veneciano, que cristianizó la ciudad y educó al hijo del rey S. Esteban, el príncipe S. Imre, el cual dedicó más esfuerzos a la castidad que a dar heredero al país, tras su muerte prematura. Destaca sobre el verdor el magnífico edificio del famoso balneario, que lleva años formando cuerpos esculturales. Los turcos, que se apoderaron de la región y la ciudad, en el siglo XVI, nos han legado el reaprovechamiento de sus aguas termales a través de numerosos balnearios y baños
turcos.

En nuestra primera visita, el autobús nos acercó al casco antiguo de Buda, en su mayor parte reconstruido a finales del siglo XIX en estilos historicistas. El rey Bela IV ha dejado su huella en la ciudad y con buen motivo, pues fue él quien fundó Buda y trasladó aquí la capital , tras la invasión mongola. Su hija Margarita, creó un convento en la isla que lleva su nombre en mitad del río y se la venera con cariño.
Tras una breve explicación en la plaza, con los sones de un violinista callejero, como extraordinaria música de fondo, visitamos la iglesia de Matías. Lleva el nombre del rey, emblemático mecenas renacentista, que rehabilitó la antigua construcción, para celebrar sus esponsales con Beatriz de Aragón, hija del rey de Nápoles. De la antigua, quedan entre otros restos la hermosa torre de Bela IV, con sus tejas de colores. Con Matías Corvino, el siglo XV entra en una época de esplendor. Su símbolo, el cuervo, se prodiga en sus obras públicas de la ciudad y de alrededores, como en Visegrad.
Relumbra al sol la piedra blanca del Bastión de los Pescadores, con sus hermosas vistas del Parlamento a lo lejos, de su fachada al Danubio. Estaba en obras el Palacio Real. Los Habsburgo llegaron para ayudar a expulsar a los turcos a finales del siglo XVII y rigieron el país hasta finales del XIX. La emperatriz Mª Teresa es especialmente querida por la modernización de la ciudad y, tras el levantamiento de 1848, Francisco José o sobre todo, su esposa Sissi. Dejamos este tesoro para otra ocasión. ¡No se nos olvide que queda pendiente!
La siguiente visita fue la Opera del Estado, conquista histórica del periodo nacionalista y de auge cultural del siglo XIX. Se construyen entonces los edificios emblemáticos de: el museo Nacional, Academia de Ciencias, de la Música, la Biblioteca, Teatro Nacional y las grandes mansiones del bulevar Andrassy, la principal avenida de Budapest. La guía nos enseñó la Ópera, con todos sus detalles: la inmensa lámpara que pendía sobre el patio de butacas, el palco del emperador y el que en su ausencia usaba Sissí, las salas de reunión, los balcones y terrazas para disfrutar del exterior... Es un edificio más pequeño que el de Viena, pero tan armonioso y sonoro, que tras su inauguración, causó envidia al emperador, que dejó sola a Sissí en las numerosas ocasiones que gustó de venir a él, según dice la leyenda. Parece ser que la enorme cantidad de músicos angelotes, que adornan por doquier, se encargan en las noches, de mejorar la sonoridad del lugar.

Por la calle Andrassy, gran amigo de Sissí, llegamos a la Plaza de los Héroes, que conmemora el Milenario de 1896, cuando, para celebrar los 1100 años de establecimiento de las tribus magiares, se proyectó esta plaza del Milenium, con una columnata de estatuas de próceres húngaros. Nos hicimos fotos junto a la columna central con los guerreros magiares a caballo, entre ellos el príncipe Arpad. En el siglo X estos príncipes paganos se convirtieron al cristianismo y fueron coronados reyes, por el Papa. La corona, símbolo sagrado, sólo era vista por los nobles, hoy todos podemos admirarla. El primero de los reyes cristianos, S. Esteban, se convirtió en el patrón de Hungría. Su recuerdo pervive en la ciudad, en la basílica que lleva su nombre, en estatuas y monumentos. La columna central está rematada por el arcángel S. Gabriel que presenta las joyas de la coronación. El palacio del Arte flanquea un lado de la plaza y el otro el Museo de Bellas Artes. Al fondo está el jardín que, entre otras cosas, da acceso al Zoológico, con su hermosa entrada de aspecto oriental.
Antes de llegar a comer al famoso restaurante Astoria, pasamos por el Mercado y compramos las cosas típicas de alimentación. Nos encontramos como en casa, rodeados de embutidos, vinos, pimentón y ajos. El paté y los vinos fueron nuestras compras preferidas, reservándonos de otros productos que adquiriríamos en Sazendre al día siguiente.

Por la tarde visitamos el Parlamento. Hungría sufrió grandes pérdidas en la primera y segunda guerra mundial y en 1945 por las tropas rusas. La ciudad quedó destruida. Desde 1990, con la democracia, han ido restaurándose los bellos edificios y el Parlamento, el mayor edificio del país, se ha convertido en el símbolo de la nueva Budapest. El inmenso edificio neogótico, luce en su interior tanto como sorprende por su magnífico exterior. Por dentro como una joya, las paredes doradas y pintadas, las escaleras suntuosas, las magnas salas del Congreso y la Asamblea, las lámparas, esculturas, tapices, alfombras, las nervuras de la cúpula de 96 metros...belleza y distinción para el edificio más emblemático de Hungría.
Al día siguiente nos fuimos a la población de Visegrad en el recodo del Danubio. Salimos de la ciudad, observando desde el autobús las ruinas romanas de Aquincum. La ciudad romana marcaba la frontera con los pueblos bárbaros, que la invadieron en el siglo V al mando del huno Atila. Después de otros pueblos bárbaros, los ávaros permanecieron 3 siglos, hasta que los magiares llegaron de los Urales acaudillados por el príncipe Arpad y dirigieron el país hasta el siglo XIII. Visegrad recoge la tradición de este periodo medieval. Cuando llegamos estaban corriendo justas medievales en un palenque y había un gentío de impresión. Subimos a ver el castillo, situado en el alto de un monte. En algunas estancias se recreaban festines, caza, torturas,..algo que viviría el conde Dracul, uno de los auténticos habitantes del castillo, antes de que el cine deformara sus andanzas.
También paramos en Szentendre, ciudad de artesanos, mercaderes y pescadores, que viven y venden entre callejuelas, lo que atrae a multitud de turismo. Aquí completamos nuestras compras de artesanía en madera o bordados y las cremas de belleza, elaboradas con productos naturales, .
Desde el autobús, el verdor de la vegetación y el Danubio llenaban nuestros ojos. En Hungría no hay mar, pero se presiente un mar subterráneo de agua termal. Mientras viajábamos encontrábamos lagos termales, que se formaban tras la extracción de piedras en las canteras. Esto ha permitido la aparición de un nuevo negocio: turismo náutico en cualquier época del año, con posibilidad de acceder desde los vestuarios hasta el borde de lagos deportivos a través de un tubo térmico.

A la noche teníamos la gran fiesta de despedida: Cena en la isla Margarita. Hombres y mujeres ataviados con el traje popular estaban esperándonos con vino y queso en la explanada de la posada. Luego entramos en el amplio recinto donde las mesas estaban preparadas con la comida tradicional. Llegaron los asados y los postres, escanciados con vino y licores. En el elevado escenario, continuamente se sucedían actuaciones de música zíngara y bailes húngaros, en los que al final participamos los invitados.¡No quiero decir, cómo se disparaban los flases de fotos y vídeos para recoger estos momentos inolvidables!
A continuación crucero por el Danubio, con degustación de champán y sonido de vals. Desde el elegante interior del barco oíamos la descripción de la ciudad e interesantes detalles del Danubio. En la cubierta, sentados bajo la luz de las estrellas, mientras que las luces de la ciudad y los puentes iluminados nos sobrepasaban, pudimos fotografiar cascadas de colores, como si de fuegos artificiales se tratara. Los bellos monumentos sobresalían con sus fachadas brillantes y las cúpulas dominaban el cielo. Fue una fiesta realmente bonita como broche final.
Para saber más:
http://www.flickr.com/photos/rsas0010/
http://www.guide-prague.cz/?Lang=5
http://www.guiadelmundo.com/fotos/paises/czech_republic/index.html

10 diciembre 2008

Extremadura

P1030271Dice nuestro genial Cervantes que:
 "el que viaja mucho y lee mucho, ve mucho y sabe mucho" 
A nosotros nos gusta viajar y aunque en nuestra última excursión a las Rías Bajas quedamos bastante cansados del viaje, en el siguiente "puente" de la constitución nos pusimos en marcha, para visitar Extremadura: Cáceres, Mérida, Trujillo y como no podía ser menos, el Monasterio de Guadalupe.

Sólo nos queda para cumplir con la máxima leer mucho...

En Extremadura se conserva una amplia tradición cervantina.

cartel de la casa del Escritor del pueblo CervantesHay una tendencia literaria que ubica el escenario del Quijote en el antiguo reino de León y cuando los nobles leoneses pueblan la Extremadura, encontramos en las proximidades de estos territorios a Cervantes y a su esposa. Aquí os presentamos nuestro estudio sobre el Quijote en el reino de León.

Sobre los orígenes del nombre de Extremadura, de las varias hipótesis que hay, a mí me gusta la que dice derivar del latín Extrema Dorii (Extremos del Duero, o más bien "En el otro extremo" del Duero, haciendo referencia a su posición fuera de este río). Se usaba durante la Reconquista para denominar a la tierras situadas en los "extremos", la frontera de los reinos cristianos del norte, en particular del reino de León, con Al-Andalus. También se le llama así a las tierras de frontera de Castilla, en torno a la actual provincia de Soria: Recordemos que el escudo de su capital dice: Soria pura, cabeza de Estremadura. También existe una provincia portuguesa de Extremadura, en el centro-oeste de Portugal, donde se ubica Lisboa, que fundamentalmente forma una península al oeste del estuario del Tajo.

La historia extremeña, rica desde la prehistoria y vitoreada en su época romana, tiene momentos en los que va unida a la historia de León.

Cuando muere Alfonso VII, el emperador, reparte entre sus hijos a Fernando II, el Reino de León y a SanchoIII, el de Castilla y concede el título de reino independencia a Portugal, que era la dote de Teresa, la hermana de su madre, la reina Urraca, cuando se casó con el conde Enrique de Lorena. Los reinos de León y Castilla se unirían de nuevo al subir al trono Fernando III, hijo de Alfonso IX y de Doña Berenguela, hija de Alfonso VIII. En 1580 se uniría con Portugal con Felipe II, hijo de la infanta portugues Isabel.

La separación de León y Castilla puso en evidencia intrigas, que se venía forjando desde antiguo. Tras el breve reinado de Sancho III, durante la minoría de su hijo Alfonso VIII, se suceden guerras por cuestiones de límites y entre las familias Laras y Castros, tutores del rey.

Se trazó una línea, que separaría las posibilidades de conquista de ambos reinos. León se ocuparía inicialmente de la actual provincia de Cáceres, para extenderse hacia el sur tras la conquista del reino taifa de Badajoz.


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La Reconquista de lo que actualmente es Extremadura (parte oriental del reino Taifas de Badajoz) se lo disputaban: el reino de Portugal con su primer rey Alfonso Enriquez, con la ayuda del guerrero Geraldo Geraldes, conocido como Geraldo"sem pavor" y el Reino de León, con dos de sus reyes más característicos: el Rey Fernando II, en 1.169 y después Alfonso IX en 1.229 quienes tomaron Cáceres.
En las conquistas del reino de León es de señalar que en el año 1.213 se había tomado Alcántara, a la que convirtió en la sede de la Orden Militar de San Julián de Pereiro, posteriormente llamada Orden de Alcántara.

Aquí comienza la vida de las órdenes militares. La Orden de Santiago se forma con trece bravos comandados por Pedro Fernández de Fuente Encalada, (hoy un pueblecito de la provincia de Zamora, próximo a la Bañeza) por el rey Fernando II, para proteger la recién conquistada ciudad de Santiago y defenderla de sus enemigos agarenos que subían por el Camino de la Plata.

Uno de los fundadores se separó, para crear la de Santa María de Montegaudio, conocida después como de Monfragüe.

Cuando el rey conquista Cáceres en 1169 encomienda la ciudad, a los Fráteres de Cáceres, que no son otros que los Caballeros de Santiago de la Espada. Pero pierden la ciudad a manos de los almohades.

Volvería a recuperarla Alfonso IX definitivamente en 1229.

La corona de Castilla también avanzó en la reconquista y en el año 1186 el rey Alfonso VIII funda la ciudad de Plasencia sobre un asentamiento anterior, para así garantizar y asegurar la posesión de Gredos y del Valle del Jerte.

En 1175 el papa Alejandro III aprueba la Orden Militar de Santiago y Alfonso VIII les concedió Uclés.

Alfonso IX de León llevó a cabo también la conquista de Mérida, muy importante para los monarcas leoneses por ser sede episcopal del obispado visigodo, con lo cual se entronizaba la antigua tradición eclesiástica mozárabe.

Badajoz sería reconquistada por Alfonso IX el 19 de marzo de 1230.

Desde entonces Extremadura está muy unida a los leoneses, que en aquellos lejanos años la pueblan llenándola de torres y casas fuertes, que habrán de soportar las acometidas guerreras de sus enemigos y la transforman de tierra asolada en próspera empresa, sobretodo ganadera.

Hasta hoy en día, o al menos hasta hace poco, en que los leoneses de la montaña bajaban con las ovejas a pasar el invierno a la "serena" y subían a los jugosos pastos de "los puertos" a pasar el verano, muchas familias repartieron sus cariños entre León y Extremadura durante siglos y eso queda en la sangre.

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En Extremadura convivieron Islam, Judaísmo y Cristianismo, llamadas las tres culturas, hasta que los Reyes Católicos, después de finalizar la llamada Reconquista decretaron la conversión al Cristianismo o expulsión, a quien no aceptara la nueva doctrina oficial.

Hoy se cree, que a pesar de que la propaganda oficial mantenía, que se pedía limpieza de sangre, la expulsión de estos españoles dio como resultado la emigración masiva a América. Fue durante los Siglos XV y XVI un rasgo cáracteristico de la región extremeña, llevando el espíritu de la caballería allende los mares.

La fama ha alzado a varios extremeños como: Hernán Cortés, conquistador de México, Francisco Pizarro, quien anexó los territorios Incaicos al Reino de España y Pedro de Valdivia, conquistador de Chile, que rebautizó el actual Chile como Nueva Extremadura, cuya capital era Santiago de Nueva Extremadura y otros muchos que los acompañaron y que no podríamos citar ahora.

En la Dehesa de Guadalupe( que significa río escondido) se produce la aparición de la Virgen de Guadalupe. Muchas cosas están escondidas allí y una intuición clara da pistas de la enorme alegría que se respira en el entorno.

En los alrededores de su iglesia surge el nucleo de población La Puebla de Guadalupe, que Alfonso XI en 1348 otorgaría a su confesor, el converso D. Toribio Fernández de Mena, como prior del monasterio.

Desde entonces es centro de peregrinación, de los más importantes de España. La devoción a la Virgen de Guadalupe fue llevada a América por los conquistadores de México, desde allí irradió su fama que se conoce en el mundo entero.




06 septiembre 2008

Sayago, mis raíces...

Rafa y yo cogimos el coche y nos fuimos a Sayago, pensando en visitar a la familia en Argañín, conocer los alrededores y disfrutar del Parador de Sayago, que hay en Muga y del que nos habían hablado Segurado y Mari, que habían estado allí.

Consultamos el libro Por los pueblos de Sayago de J.Luis Valdueza Morán, del que extraemos muchos datos que recogemos aquí. Sus fotografías nos incitaron a recorrer estos singulares monumentos.

Nos interesaron mucho sus datos sobre Geología: Los amantes de la geología encontrarán en Sayago una amplia gama de rocas y minerales componentes o asociados para su observación o estudio.
El paisaje sayagués guarda recuerdos de la historia de nuestro planeta y presenta formas muy bellas. Berrocales graníticos, rocas redondeadas por la erosión, encabalgadas, dan lugar a espectaculares berruecos.
Gneis.- surge del granito sometido a fuertes presiones y elevadas temperaturas, mostrando curvas.
La belleza de diaclasas, como las de Almeida, son grietas en los granitos, donde el agua que se filtró por esas fisuras, descompuso los feldespatos, los transformó en arcillas y al desaparecer el feldespato, que sirve como elemento de cementación los restantes minerales se disgregaron en productos de arenización.
En las proximidades de los Arribes las cizallas de la Era Hercínica (320-280 m.a.) concentraron minerales con yacimientos explotables: oro, wolframio, estaño, hierro...
En el 270 m.a. se forma la cordillera Hercínica de Galicia a Andalucía, que hace emerger los granitos afectando a las rocas encajantes, formando gneises, cuarcitas, esquistos micáceos y pizarrosos, areniscas genísicas y otros materiales metamórficos a lo largo del río Duero. Aureolas en las que el granito engulló en su emergencia a las areniscas que le cubrían transformándolas en cuarcitas. Hay curiosas estructuras como la Aureola de Pelazas, semejante a un árbol fosilizado.
La cordillera Hercínica se fue rebajando y convirtiendo en penillanura.
Los granitos del Este de Sayago, línea de Peñausende-Tamame-Pereruela, ricos en feldespatos, formaron grandes depósitos de caolín, explotados desde la antigüedad; para encalar los de Peñausende y Tamame y para cerámica los de Pereruela y Tamame.
Hubo finalmente procesos de opalización en las diaclasas de granitos. Las mejores silcretas (rocas silicificadas) del mundo, conforman la roca del Castillo de Peñausende.
En la Era Primaria se producen las fracturas.
La que separa las pizarras alistanas de los granitos sayagueses, servirá de cauce al río Duero, que girará bruscamente al llegar a Tras Os Montes, para adaptarse a la fractura norte-sur, cuando sirve de frontera. La fractura suroeste-noroeste sirve para alojar al Tormes.
En la Era Secundaria transportará sedimentos al Este, hacia un mar poco profundo, el Thetis.
En la Era Terciaria, con la Orogenia y el Plegamiento Alpino, originó el cambio de sentido de los ríos, que hasta ese momento vertían hacia el este, ocasionando mayores erosiones en sus cauces, excavando lechos cada vez más profundos.
En el Período Mioceno, con el transporte de materiales, ahora hacia el oeste, se formarán abanicos aluviales. El punto de partida de estos materiales será el Teso Santo (hoy con 985 m.) y los Sierros contiguos con él alineados. Formarán numerosos cerros-testigo, que configuran el paisaje sayagués, pues resistieron la erosión fluvial debido a su impermeable capa de tierras fojas arcillosas, mezcladas con cantos rodados.
Una vertiente hacia el Duero-Frontera, tiene riveras de curso corto y rápido, con espectaculares cascadas, como la de Mámoles y otra de curso lento y largo discurre hacia el Tormes.

viernes
Nuestra primera parada fue cerca del embalse de Ricobayo. Visitamos S. Pedro de la Nave, monumento del s.VII, trasladado en 1939-32, para evitar quedar bajo las aguas del embalse.
La piedra, que no procede de canteras próximas, debió de llegar por el río, en una nave..., de ahí su nombre.
La nave de la iglesia es multiforme, trata de unificar estilos, de aunar tendencias: en principio de planta basilical, gracias a dos recintos junto al presbiterio se convierte en cruz latina y mantiene las diferentes alturas de las naves.
Las columnas del crucero son de mármol, la del lado del evangelio, veteada, de una belleza soberbia. Se aúnan el estilo oriental de arco de herradura y el de medio punto, en el arco toral, así como los materiales: ladrillo y piedra. También es significativo la existencia de una cúpula. Los capiteles, muy representados en libros de arte, mantienen la temática isidoriana del sacrificio de Isaac y otros, Daniel con los leones, así como rostros que identifican con santos.
Incrustados en el presbiterio aparecen grecas con motivos pre-romanos. Hay un gran simbolismo en los motivos: racimos, aves en círculos de tallos, rosetas estrelladas y molinillos, rueda solar simbólica... Aparece grabado en un sillar el horologio solar, tablas numéricas para calcular el año litúrgico...
Se quejaban los guías, de que las estelas romanas que tiene el templo se han pulido y viajan a exposiciones por medio mundo, mientras que los santos, que carecen de interés, permanecen en lamentable estado, sólo reclamados por las preces de los fieles.

Luego continuamos nuestro camino por la N-122 a Muelas del Pan. En el pueblo de Ricobayo cogimos una carreterina, Za-3216, hasta el pueblo de Villalcampo, allí cogemos otra carreterina, la Za 3272 hacia el salto, que nos llevó hasta las profundidades del Duero, que cruzamos por la misma presa de Villacampo.
Al cruzar el río, nos encontramos en Sayago, la carretera cambia de nombre, Za 324 y de allí a Moralina, siempre serpenteando carreteras destrozadas.

Moralina está en el cruce de dos calzadas, la de Pino- Ledesma, Zamora- Miranda. Se conserva una pila próxima a una vieja noria, que es sarcófago romano.
Es la última localidad sayaguesa en abandonar la actividad tradicional de mayor raigambre: el telar. Me parecían preciosas las albardas con rayas, que llevaban los burros y yeguas de mi tía María. Me acuerdo de niña, que las veía en la casa, que pendían del balaustre de la escalera y a lo largo del muro, los sacos de telas hermosas llenos de grano.
Hay una bonita excursión por la rivera de Moralina para apreciar aspectos geológicos(p.104 del libro citado)

Pasamos por Argañín cuando ya anochecía. Dicen que su nombre procede del árabe y significa iglesia, puede ser que en otros tiempos fuera una especie de cabeza de diócesis, pues su pendón es principal en Fariza. El templo actual es renacentista con retablo del s. XVI, coronado por Cristo de la misma época. Me gusta su camerino y bella espadaña.
El pueblo se estira en diferentes barrios y las casas se alternan con los huertos y los cortinos, mezcladas con abundantes fresnos, encinas y negrillos. La rivera procede de Monumenta y discurre entre berrocales y atractivas piedras caballeras.
Sin parar en el pueblo de mi padre, que era el objetivo de nuestra excursión, continuamos para descansar y dormir en Muga.

Muga tiene un parador que es verdaderamente una maravilla. Cenamos en un comedor renacentista, con estucos y lámparas de mucho lujo. En el sótano hay un comedor con bóvedas románicas, están pintadas con escenas de la vida y lugares sayagueses, el herrero, los pendones de Fariza, los puentes romanos, el cigüeñal,...La habitación también estaba muy lujosa, sobre todo el baño con su ducha de hidromasaje.

sábado
Por la mañana fuimos a Miranda do Douro, para hacer la ruta del catamarán por los Arribes del Duero. Habíamos leído sobre D. Quijote en Sayago y de D. Diego de Miranda, el caballero del Verde Gabán, así que íbamos a descubrir una ficción.
En el catamarán Toño nos deleitó con sus explicaciones de la ruta y yo tuve un búho real amaestrado en mis manos, pues era parte de la atracción del evento.

Vinimos a comer a Argañín, a casa de Mari, que había invitado a la familia en su casa, para que pudieramos disfrutar juntos.
Luego fuimos a la Resbalina, unas peñas en las que es costumbre resbalar sentados sobre una escoba y un pedrusco. Nos animaba José Luis, así que gracias a su pericia nos bajó a los niños y a mí, Rafa se animó solo. Merodeamos los alrededores y vimos los restos de un molino, con su piedra sobre el césped, llena de musgo y verdín. En el libro de Valdueza nos habla de alguno en el sitio de Renacual, claro que con ese nombre no se puede negar que hubiera ranas cantarinas y molinos por ahí. La rivera, que procede de Monumenta, discurre a través de un atractivo entorno, entre berrocales y piedras caballeras como Peñala Campana, Rita Escusa, Molos de Campiel o Peña Corporales, pero la más arepresentativa es Peña Resbalina, próxima a la raya con Monumenta. Las aguas de pequeños cauces o riveras fluyen por la comarca, aunque presentan un régimen temporal con prolongados estiajes, están limpias y sin contaminar lo que les confiere una excelente calidad para plantas y animales. También hay charcas y fuentes repartidas por toda la comarca, que proporcionan vital importancia para numerosas especies.
Regresamos del largo paseo, preocupados de si era mucho andar para Ana y recordando los nombres de cruces de caminos, de molinos (hubo 6), de fuentes y de la rivera. Nos despedimos hasta otra ocasión y volvimos a dormir a Muga, acompañados por Jose Luis y Alfonso, que nos enseñaron el ambiente de tapeo, que había allí.

Muga tiene unos restos históricos de lejanas épocas, desde cuarcitas achelenses del paleolítico y su nombre parece proceder de pueblos indoeuropeos. También romanos, como el sarcófago, que actualmente es abrevadero en la Fuente Nueva y no es de extrañar, pues venía una calzada de Muga a enlazar con la del Norte de Cibanal.
Ha sabido conservar su folclore en el traje típico, el baile charro y el baile de la bandera. Pueblo religioso, conserva algunas cruces del Vía Crucis que seguía a la desaparecida Ermita del Humilladero. La Virgen de la Asunción, permanece en el mes de mayo en la iglesia parroquial y es trasladada a la Ermita de Fernandiel, que conserva unas interesantes pinturas murales, donde el pueblo acude en romería el Lunes de Pascua.
Muga es un pueblo emprendedor. Sus comerciantes han negociado por la comarca y es interesante su feria de ganado, el primero de cada mes. El hotel donde nos alojamos es una sorpresa para nosotros por su lujo y distinción.
El Instituto, fue una institución educativa regida por el párroco con gran éxito y la labor social realizada no podrá ser pagada suficientemente.

domingo
Regreso a casa, aprovechando una ruta, que nos permitiera conocer nuevos paisajes.
Desde Muga fuimos a Fariza.Vimos en el cantil la ermita de la Virgen del Castillo, que cristianiza un castro, a donde acuden en procesión el primer domingo de junio, desde la parroquia de Fariza, con pendones o “viriatos” ocho localidades, Fariza, Cozcurrita, Badilla, Mámoles, Palazuelo, Zafara, Tudera y Argañín, que procesiona junto a la Virgen, pues se considera que fue de su propiedad.
En el cantil, junto al Duero, se encuentran Los Castrilluzos, posible asentamiento de épocas Cogotas I y hierro. Permite admirar la adaptación al entorno de un poblamiento primitivo. Desde aquí se contempla el Duero y sus arribes, adornados de enebros, del bosque de Cozcurrita.
En Fariza está el Puente Grande, romano en sus pilares, con arcos apuntados y hacia la carretera de Badilla, el Puente de la Poza, de lancha única de pontón a pontón.
De la ermita a Cozcurrita va su camino desgranando molinos (se cuentan 20) y un hermoso puente, (barquiformes) que veremos otra vez, como le Batán, la Cascada y el Pozo Rechano, repleto de tesoros, que una enorme piedra en su boca ocultaba.
La Fragua: antigua mina, también se encuentra próxima.

Luego pasamos por Badilla, antiguo vado por el que se tributaba ante una pequeña barca para acceder a Miranda, pero nosotros ya estuvimos ayer y hoy sólo decimos adiós. Antiguamente hubo un castro arriba del arroyo. Aún se conservan huertos con cigüeñales y 3 molinos comunales, 3 fuentes y varios puentes. Los pastos del Arribanzo nutrían cabras y ahora ovejas. La carretera sigue la calzada romana que unía Fariza con Torregamones
Al pasar vimos sobre el prado 6 u 8 alimoches que alzaron el vuelo.
En el cruce a la derecha cogimos la carretera a Torregamones, donde viven Ana, Toño con Sara y Javier. No paramos, pero en el libro Por los pueblos de Sayago, J.L. Valdueza Morán nos habla de varias rutas que nos gustaría conocer: El Santo: dólmen, chiviteros, molinos y fuente.
Entramos por un desvío a Villardiegua. Tiene junto a la iglesia un berraco traído del poblado de S.Mamed, que quieren considerar una yegua, aunque el nombre del pueblo en lengua céltica significa villa de agua. Hay 20 estelas documentadas, empotradas en viviendas. Sería interesante visitar el Castro, a 5 Km sobre el cerro coronado por la Peña Redonda, en la antigua dehesa de Bozón donde se han expoliado piedras de murallas para cerramientos de cortinas y arrayos (propiedades privadas dentro de zonas comunales). Se hallan indicios de culto a la serpiente. Pueden visitarse molinos y cascada.
Por Villadepera seguimos a Pino en busca del Puente Requejo, entre Sayago y Aliste. Hasta la construcción en el 1914 de este audaz puente, sólo era posible el paso entre ambas orillas a través de frágiles barcas, que con gran riesgo, osaban cruzar el Duero. Se cuentan arriesgadas historias de contrabandos, cargadas de angustias y soledades.

Vamos por una carreterucha de vistas panorámicas, mientras admiramos este puente Pino, de la escuela de Eiffel y la majestuosidad de los arribes. Seguimos de Pino a Fonfría y recorremos ya pueblos de la comarca de Aliste. Para coger gasolina fuimos a Alcañices y pisamos el Puente de Pérez Fadón, luego volvimos sobre nuestros pasos, o mejor dicho sobre nuestras rodadas para en Fonfría tomar (Za 941) otra carreteruca hacia el Castillo de Alba.
Cubren sus ruinas el alto de un risco, donde hubo un castro, una encomienda templaria, abajo el río Aliste. Se ve la torre del homenaje, desmochada. En 1445 Enrique IV lo cede a D. Enrique de Guzmán con el título de Conde de Aliste de Alba.
Llegamos a un cruce donde cogemos la (Za 903) a Carbajales de Alba, pasamos el puente del Manzanal, sobre el río Aliste, con su área de recreo. El puente es de una sola dirección, aunque hay zonas más amplias, para efectuar paradas.
En Manzanal del Barco contemplamos el viaducto de Martín Gil, para ferrocarril, que tuvo en su día el arco más grande de hormigón del mundo, con 209m.
Aquí dejamos las embalsadas aguas del Aliste y Esla en la presa de Ricobayo y llegamos a parajes de jaras y genistas.
La carretera sigue por Palacios del Pan y Andavías.
Ya tenemos hambre y cansancio y ganas de llegar a Zamora, pero aún está la parada de Hiniesta, donde queremos contemplar el templo que encontró Sancho IV, persiguiendo una perdiz. Es muy hermoso el pórtico protegido por profundo porche de época de los reyes Católicos, el mejor de escultura gótica de la provincia, junto con Toro.

Llegamos Zamora tan próximos al Restaurante D. Sancho, que no nos fue difícil reponer fuerzas. Aunque, como estaba a tope de gente, por bodas y bautizos, no pudimos comer el arroz a la zamorana, que deseábamos, pero no nos faltaron exquisitos manjares.
Luego la ruta fue sin paradas hasta casa.

15 enero 2006

El valeroso soldado Svejk

Es muy posible que en nuestra reciente visita a Karlovy Vary, no fueran las fuentes de aguas termales, los jardines llenos de colorido, ni las estrellas del festival de cine del mismo nombre, el cual se celebra todos los años en esa bonita ciudad checa, lo que captó el interés de nuestras cámaras de fotos. Lo que más llamó nuestra atención fue un simpático soldado, tullido, vestido con un viejo uniforme verde y que ayudado por una silla de ruedas y unas muletas junto a una mesa, descansaba plácidamente a la puerta de una cervecería. El color de su cara y el volumen de su cuerpo denotaban su afición al preciado líquido.

Por supuesto, yo no quería ser menos que mis compañeros y me senté a su lado para cumplir con el ritual de la foto, como si fuera un turista japonés. Entre el clic de la máquina y el bullicio de la gente, cual no sería mi sorpresa, cuando oigo al soldado que sin cambiar de postura, (parecía no incomodarse ante los flases) me dice:


- Hacía tiempo que no veía tantos españoles por aquí –
El hecho de que se dirigiera a mí en el idioma materno me sobresaltó, pues llevaba unos días escuchando el checo, que por ser una lengua cirílica, me resultaba incomprensible.

- Ah, habla usted muy bien mi idioma, señor Schwejk - Le contesté.

- Ya me enfada que no sepas pronunciar mi nombre: ¡Di Svejk, como se dice en checo! es mucho más bonito y musical. Y respecto a mi buen español, como ya debías de haber intuido, me comunico contigo a través del pensamiento. Pero ya que has balbuceado mi nombre, intuyo que me conoces. Tengo curiosidad por saber lo que sabes de mí.

El corazón me latía con fuerza, ¿sería por el sol o por el abarrotado autobús que me habían obligado a tomar, para acercarnos a esta ciudad balneario? No obstante le conté lo que había aprendido en el bachiller:
"Que yo creía que se trataba de un personaje de ficción creado por la pluma de uno de los más singulares escritores checos, el pragués Jaroslav Hasek. (1883-1923). Como bohemio y anarquista, este autor, estuvo siempre dispuesto a ridiculizar cualquier tipo de autoridad, trabajó como periodista, pero fue sobre todo un prolífico autor de cuentos humorísticos y satíricos. Entre unos 1.200 que se le calculan, destaca "El buen soldado Schwejk. y otras historias asombrosas".(perdón por escribir tu nombre en alemán, pero era norma obligada en la época, cuando se denostaba el checo).

- Aquí te equivocas de nuevo, mi autor, antes de ser escritor, trabajó como empleado de banca igual que tú y tus amigos, hasta que yo comencé a inspirarle mis aventuras. Pero no sólo hice eso, es verdad que en 1912 creó al personaje que le haría famoso en todo el mundo, pero, un año antes, ya había fundado una asociación política cuya única finalidad era ridiculizar al sistema electoral austro-húngaro. Al estallar la guerra fue reclutado y enviado al frente de Rusia. Capturado por los rusos después de la revolución de octubre, trabajó para los bolcheviques. La experiencia de la guerra inspiró a Hasek su obra más conocida: "Aventuras del buen soldado Schwejk en la Guerra mundial" entre 1921 y 1923.

- Mis amigos y yo no trabajamos en la banca, somos cajeros, montes de piedad, Saving -Bank... o como se diga en checo - atajé yo- orgulloso de mi profesión.

- No me digas más. Ahora me vas a contar la historia de los dos frailes franciscanos que en la Italia del Siglo XVI cambiaban el dinero de los ricos por oraciones, para llevarles directamente al cielo, eso es más divertido que mis aventuras - dijo Svejk con sorna.


- Eso ya se discutió hasta la saciedad- le contesté- incluso se celebró un concilio para definirlo convenientemente. En todo caso, creo que ahora el dinero ya no lo manejan los curas, si no que lo hacen los políticos de turno. Pero volvamos al señor Hasek...

-Al estallar la guerra fue reclutado y enviado al frente de Rusia. Capturado por los rusos después de la revolución de octubre, trabajó para los bolcheviques. - me dijo mientras guiñaba el ojo izquierdo- La experiencia de la guerra inspiró a Hasek su obra más conocida, ya citada: "Aventuras del buen soldado Schwejk en la Guerra mundial"

-Más que una novela se trata de una serie de historias humorísticas unidas por el hilo conductor de tu propia persona- puntualicé- Perdona, pero el protagonista Svejk, es un soldado, que con su estupidez, tal vez fingida, provoca el caos en el ejército austro-húngaro.

-No me quejaré por eso. Las aventuras no sólo cautivaron al público de mi país, sino que pronto se convirtieron en el libro más traducido a otros idiomas.

-¡¡Al autobús, nos volvemos para Praga!!- El aviso de la guía me sacó del ensimismamiento en que me encontraba. Miré de nuevo al soldado, que seguía impasible ante los fotógrafos, mirando burlón desde su silla de ruedas, siempre dispuesto a contar su historia a quien tuviera tiempo de escuchar, como otrora lo hicieran en las tabernas de su ciudad.

- Bertolt Brecht hizo una versión teatral: “Schwerjk en la II Guerra Mundial”- le comenté- , pero no es lo mismo, no tiene nada que hacer frente a la obra original, es como comparar el Quijote de Cervantes con el de Avellaneda. Si quieres que te diga más, incluso en España hemos podido disfrutar tus aventuras con una serie emitida por la televisión. Yo mismo he leído algunos de tus libros.
- Aufidersen, Herr Schwerj- dije mientras caminaba hacia el autobús- Considero un honor el haber hablado con usted.

-Adiós hijo. Oye... ¡Ahora vas y lo "cascas"!

Dedicado a mi amigo Dínsula