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04 marzo 2015

4ª Piedras que hablan:San Guillermo de PeñaCorada en el ViejoCamino de Santiago por la provincia de León


4ª Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Los peregrinos de la Asociación de Camino de Santiago de León "Pulchra Leonina" hemos caminado las etapas del Viejo Camino de Santiago por la provincia de León en estos dos últimos años y aún está programado el recorrido que nos queda, para realizarlo esta primavera. 
Descubrimos la historia antigua y medieval que trasmiten las piedras y las ruinas del Monasterio de San Guillermo de PeñaCorada

Salimos del Santuario de la Virgen de Velilla donde, como dijimos en nuestro anterior relato, se encontraba la lápida sepulcral de San Guillermo, para visitar las ruinas de su monasterio.

En nuestro peregrinar ascendemos por la enorme montaña de PeñaCorada. Es un gran macizo de 8 kilómetros de largo por 3 de ancho, compuesto por tres grandes picos que van desde Cistierna hasta la Mata de Monteagudo. Constituye la entrada a la Cordillera Cantábrica y esta PeñaCorada se ve airosa desde muchos kilómetros a la redonda, igualmente que desde sus cimas se alcanzan a ver amplias panorámicas y desde ella fueron vistos por primera vez Los Picos de Europa. Es una gran mole de piedra caliza sonrosada por la luz del atardecer. Nos preguntamos qué nos contarían sus piedras si supiéramos escucharlas.

Piedra en el Camino

Nuestro amigo Santiago, montañero avezado, nos contó que PeñaCorada fue la primera montaña en la que se documentó el primer ascenso deportivo del que tenemos constancia escrita. Dijo que fue la puerta para los Picos de Europa, que se vislumbraron por primera vez desde aquí.

Subíamos por el campo silencioso y sombrío, casi fantasmagórico con esos grandes robles añejos, negros y desnudos contra la blanca nieve. Dicen que ya estaban aquí en el siglo XIV pues el Libro de la Montería de Alfonso XI les nombra en Peñacorada, cuando cita las cacerías de osos y puercos en la Mata de Monteagudo, Robledo de la Guzpeña, San Martín de Valdetuéjar, San Guillermo y los Torales de la Llama. Pero debían de estar mucho antes, pues esta zona hoy solitaria, estuvo muy poblada en épocas pasadas. Íbamos en fila india por la nieve abundante, de la que sobresalía la gran piedra con la flecha amarilla marcando el Camino jacobeo.

peregrinos


Si nos fijamos en sus piedras somos capaces de entender sus mensajes. Por doquier se aprecian restos de castros prerromanos donde vivían los bravos pueblos cántabros y hay huellas de la conquista romana que trazó calzadas para subir a todos sus escondites, pues Roma no se detuvo hasta conquistar todo el territorio. “La PeñaCorada fue mojonera de la nación Cántabra por el Suroeste y entrada al país de Vadinia, como lo confirma el hallazgo en la Iglesia de Robledo de la Guzpeña de una lápida perteneciente a Dovidero hijo de Amparamo, príncipe de los Cántabros” dijo Siro Sanz: http://exsurgecistierna.blogspot.com.es/2013/02/penacorada.html.

De pronto vemos el cartel de la ruta "La Huella de las Legiones” indicando la calzada romana, que comunicaba las cuenca del río Esla con la del Cea, camino de asedio a los numerosos castros.

y señales

P. Eutimio Martino publicó su libro “Roma contra Cántabros y Astures” gracias a una incansable investigación “in situ” y al estudio, tanto de textos clásicos como de la toponimia. En él nos ha descubierto mucha historia de nuestra montaña y junto con el historiador Siro Sanz han seguido sus investigaciones, publicadas en “La huella de las Legiones, Cuadernos de Campo”. Sus hallazgos nos sirvieron de acicate para intentar aprender a mirar las piedras, para descubrir las antiguas calzadas de conquista, observando el suelo, en su mayor parte empedrado o con tramos de enlosado primitivo, potentes muros de contención y a veces cortes en la roca para permitir el paso. Cuando se entra en los bosques y pastizales se transforma en un sendero y al llegar a los ríos aparecen los puentes, a veces de magnífica obra de ingeniería.


Buscamos el Monasterio de San Guillermo por zonas agrestes. Los osos y jabalíes siguen señoreando estos bosques, ahora ajenos al fausto de cacerías de reyes, pero asustando a los peregrinos tanto como los lobos, pues descubrimos sus huellas o rastros de hozar junto a raíces. Las ruinas del monasterio se encuentran apoyadas en la Peña, en un lugar rocoso al que llega un hilillo de agua. Tiene una muralla lateral y se aprecian terrazas construidas en la ladera, con fuertes muros de contención.

Sólo se comprende su utilización como monasterio, para aprovechar construcciones ya existentes, como dicen Eutimio Martino y Siro Sanz, de un campamento militar romano construido durante las guerras cántabras.

Porque cuando se produce la invasión musulmana la historia se repite.
Los cristianos, como antiguamente los cántabros, vuelven a refugiarse a las montañas. Las fuertes edificaciones romanas, torres, luteros, vuelven a reutilizarse.
Los monjes se protegen en ellos de una posible incursión musulmana y serán junto a los nobles que acuden desde sus castillos, los impulsores de la repoblación, irradiando riqueza y cultura a los bravos campesinos, que a menudo tienen que ejercer de guerreros que se atreven a repoblar, a pesar de las circunstancias de una vida muy dura.

Por el año 874 se documenta la repoblación entre Peñacorada y Riaño.
En esos años es cuando los reyes piden a la nobleza "restaurar los castillos de Aguilar, Fuentes, Santa Olaja, los Torrejones de Valmartino y el Murrial de Cistierna"
Como punta de flecha de la repoblación se establecen multitud de monasterios, hoy desaparecidos.
"En el siglo X por Peñacorada están los monasterios de Santa Juliana, San Vicente, San Andrés, San Facundo, San Martín de Tuéjar, Santo Tomé de Peñacorada y Santos Facundo, Primitivo y Cipriano en Cistierna, algunos de fundación más antigua, de origen Visigótico" Citado por Siro Sanz en:
Las viejas piedras cobran vida y San Guillermo se instala en PeñaCorada.

restos monasterio S. Guillermo

Después de inspeccionar las ruinas del monasterio, fuimos descendiendo hacia Cistierna y Siro, que nos acompañó junto a los socios de “Amigos de la Ruta Vadiniense”, nos fue desgranando... la historia de la recuperación de la reliquia de San Guillermo, el eremita de la gruta de Cistierna, relato que os prometimos la semana pasada.

Él recordaba escuchar a un tío suyo, canónigo de la Catedral de León, que los restos del Santo estarían en el Bierzo, en el monasterio de Villabuena.

Pero ¿Cómo habían llegado los restos desde Peñacorada a Villabuena? Fue en la época en que se anuló el matrimonio del rey leonés Alfonso IX con su prima Teresa de Portugal. Ella funda para las hijas de ambos, Sancha y Dulce, el monasterio de Villabuena que anteriormente había servido a los reyes de León como residencia de recreo y enterramiento. Con ellas llegaron los restos del Santo. Existe un memorial de 1585 conservado en el archivo de San Miguel de las Dueñas que hace referencia a la arqueta que se trajo del monasterio de S. Guillermo de Villabuena con las reliquias, cuando el monasterio de Villabuena quedó arrasado por una crecida del río Cúa.

Finalmente el 28 de marzo de 2014 fructifican las gestiones realizadas por la Asociación Ruta Vadiniense, Instituto Bíblico Oriental, el párroco de Cistierna y el mayordomo de S. Guillermo, que consiguen de la Comunidad de San Miguel de las Dueñas una reliquia del Santo para ser venerada en Cistierna.
Estábamos ya cerca de la gruta de S. Guillermo y pasamos a hacerle una visita, antes de entrar en el bullicio urbano de Cistierna. Es este lugar para meditar y sentir su sobrecogedor silencio. Es un lugar mágico.

Al caer la noche, al calor del hogar, los peregrinos contaremos posibles encuentros con osos y lobos, entre aspavientos de la concurrencia y se narrarán las abundantes leyendas de tesoros escondidos en las concavidades de PeñaCorada, los castros con su historia antigua, nuestras andanzas por el monasterio de San Guillermo, por el Santuario de la Virgen de la Velilla y por las calzadas romanas.

Ved nuestro artículo publicado en el periódico La Nueva Crónica de León:

NC-4



Para saber más, 
Consultad la bibliografía citada:
P. Eutimio Martino, “Roma contra Cántabros y Astures”
P. Eutimio Martino y Siro Sanz, “La huella de las Legiones, Cuadernos de Campo”

Consultad el blog de Siro Sanz:
http://exsurgecistierna.blogspot.com.es/
 
Consultad el blog de P. Eutimio Martino:
http://eutimiomartino.blogspot.com.es/



Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:






Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid 









30 abril 2013

Monasterio de San Guillermo de Peñacorada en el Viejo Camino


¿Recordáis la gran nevada que soportamos durante la etapa del Viejo Camino de Santiago desde la Virgen de Velilla a Cistierna?

En aquella ocasión, al igual que cuando fuimos a marcar la ruta, tuvimos que renunciar a visitar las ruinas del antiguo monasterio, debido a la capa de nieve virgen que cubría la Peña Corada. 

S. Guillermo, Peñacorada

Nosotros no abandonamos la idea de regresar a conocerlo. Punto imprescindible en el Viejo Camino de Santiago, por su importancia en la difusión de la devoción al Santo, en la antigüedad, todo peregrino que se precie debería ir a rezar ante la tumba del santo, así como al monasterio de San Froilán en Valdorria o el de San Genadio en el Bierzo.

Es por eso que cuando se presentó la ocasión, acompañados por nuestros amigos Salva y Rocío dos buenos conocedores de la zona, nos adentramos en el “monte de los frailes”, cruzando riachuelos y veredas, desde el Santuario de la Virgen de Velilla, por regueros donde nacen los berros y las “pamplinas”, hasta llegar al "corral de los monjes", topónimos todos ellos, que nos indican que Salva y Rocio nos llevan por buen camino, sin perder a nuestra izquierda el impresionante mazizo de Peñacorada.

S. Guillermo, Peñacorada

Peñacorada y las guerras que los cantabros planificaron contra los romanos...

Fuentes de Peñacorada

¡Qué de recuerdos aprendiendo en las caminatas con el padre Martino y Siro Sanz! Gracias maestros, estamos en deuda permanente por vuestras amenas explicaciones y deseando volver a repetirlo.

La ruina del monasterio de San Guillermo está situada en un repliegue de la peña, bajo un pico, es un escondrijo roqueño y escarpado.

S. Guillermo, Peñacorada


S. Guillermo, Peñacorada

S. Guillermo

"No hubiera sido elegido ni siquiera por algún ermitaño de no haber algunos elementos anteriores que invitaran a la reutilización de los materiales en altura tan inhospita… La ladera está dispuesta en terrazas, un escalonamiento con fuertes muros de contención que parece inapropiado para el cultivo en lugar tan elevado. El muro lateral que remata el conjunto parece impropio para un pequeño cenobio altomedieval, con escaso rendimiento agricola dada la altura y la climatologia..”
Como podéis comprobar, si me dejo llevar os parafraseo La Huella de las Legiones, de los magníficos Cuadernos de Campo del Eutimio Martino y Siro Sanz, los amigos antes citados.

S. Guillermo, Peñacorada

A estas alturas habreis percibido que, en mi opinión, el monasterio es un aprovechamiento de un campamento militar romano que protege a los monjes de una posible incursión musulmana, pero que les obliga a una vida muy dura. Pasado el peligro abandonaron el monasterio, aunque eso sí conservando las rentas, pues Fernando II en 1172 les dio la iglesia de Santo Tomás con muchas heredades. Estos privilegios serán confirmados por SanchoIV en 1289

En otro libro imprescindible para caminar por estos pueblos (Me refiero a “Las Cabeceras del Cea”) D. Matias Diez nos cuenta que el Padre Risco en su "España Sagrada" nos relata la fundación del Monasterio de San Guillermo “en un sitio áspero llamado Peñacorada hubo un monasterio de mucha fama y devoción”. Argaiz nos cuenta que cuando se secularizaron los canónigos de la catedral de León hicieron lo mismo los monjes de Peñacorada.

S. Guillermo, Peñacorada

En 1306 el Cabildo y el obispo de León decretan que el monasterio se transforme en abadia. Los bienes de dicha abadia son cuantiosos, lo que en mi opinión provoco el interes de la poderosa familia de los Prado.

Los Marqueses de Prado, oportunamente, encontraron una imagen de la Virgen sobre una piedra,en unas ruinas, donde posteriormente se edificaría el Santuario de la Virgen de Velilla, compitiendo en devoción con San Guillermo, que cayó en el abandono.

Cuando el Cabildo de León trató de restaurar el monasterio en 1665, ya era tarde. En 1737 el obispo de León mandó cerrar el edificio y en 1786 el obispo Cuadrillero comprobó personalmente cómo el edificio estaba desmantelado.
Podéis ver aquí un resumen en PDF
http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/124-125/tierras-de-leon-124-125-san-guillermo-penacorada.pdf


S. Guillermo, Peñacorada

En 1800 se concedió permiso para utilizar los restos del monasterio en obras de construcción del Santuario de la Virgen de Velilla, alegando que para entonces el histórico monasterio solo se utilizaba como refugio de pastores y ovejas.

En una capilla de la parte norte se creia tradicionalmente que era donde San Guillermo decia misa y en 1915 en el muro donde estuvo el altar apareció un sepulcro. Todos creyeron que se trataba del de San Guillermo y aunque se encontraron también monedas de la época de Felipe IV los restos fueron trasladados a nuestra señora de Velilla y se veneran como los del Santo.

S. Guillermo, Peñacorada

En un documento fechado el 5 de Noviembre de 1915, Don Julio Puyol, (no os asustéis, pues nada tiene que ver con el político catalán) este es historiador, jurista, crítico literario y leonés, pone en conocimiento de la Academia de la Historia la noticia del descubrimiento de los restos del santo.
En este artículo se transcribe literal e íntegramente:
http://lavirgendelavelilla.wordpress.com/2010/03/30/san-guillermo-de-penacorada/
El recorrido de la ruta es circular: salimos del santuario por la izquierda para subir al monasterio y regresamos por la derecha.

Cuando nos alejabamos tomando altura mi amigo me preguntó: ¿Te ha gustado la excursión o esperabas otra cosa? Ya sabia lo que me iba a encontrar, pero al instante me vino al pensamiento parafraseando al poeta de Rodrigo Caro: 

Estos Salva ¡ay dolor! Que ves ahora
Campos de soledad, mustio collado,
Fueron un tiempo abadia famosa…

S. Guillermo, Peñacorada

Ved nuestro reportaje fotográfico de ese día.