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30 noviembre 2013

Por noviembre degustamos una liebre

Con el mes de noviembre ha venido el frío, los magostos, las tertulias de amigos al calor de unos leños y ¡la degustación de una liebre cocinada por los amigos cazadores!

Casa Malvasía

La cocinamos en la bodega de Baudilio, que lleva el nombre señero de “la Malvasía” en homenaje a las antiguas cepas griegas del mismo nombre. Tenéis que saber, que en la bodega de Baudi solo cocinan los hombres y las mujeres, cuando van, lo hacen como invitadas, ¿Qué digo invitadas? ¡Reinonas, que ni siquiera las dejamos tocar un plato!

Casa Malvasía

Debo decir, sin embargo que lo de “cocinamos” que mencioné antes, no es muy exacto pues cuando fuimos llegando, tanto Baudilio como José Antonio ya llevaban toda la tarde trajinando en los fogones, pelaron primero casi cinco kilos de patatas, que pusieron a cocer junto a una liebre de 2 kilos y 400 gramos cazada por ellos, agua en abundancia, tomillo recogido por los alrededores, 9 hojas de laurel traídas expresamente por el amigo Nabor de sus posesiones de Rozuelo y casi una docena de pimientos, todo ello cocinado a fuego muy lento, durante más de dos horas y media. La calidad de los productos y la buena mano que tienen para vigilar la coción,  son todo el secreto de una exquisita cena entre amigos.

Casa Malvasía

Mientras se cocinaba el guiso, nosotros asábamos castañas que íbamos comiendo acompañadas de un buen vino de la tierra, mientras exagerábamos un poquito hablando de nuestra pericia como cazadores y de otras virtudes que también nos adornan.

Casa Malvasía

Para controlar el grado alcohólico en todo momento, tenemos en un lugar visible del pabellón de caza, que por estos pueblos se denomina el portal de la bodega, un baldosín con la escala de la borrachera, del que no podemos sobrepasar el nivel tres “canciones regionales”  que se pueden permutar por “chistes verdes”,  a la hora de los chupitos.

Casa Malvasía

Y eso voy a hacer yo aprovechando la última foto adjunta, aunque así en frío no es lo mismo…  veréis:
Había en un pueblo del interior una chica más o menos como la del calendario que está a la derecha de Baudi, vivía con sus padres pues, aunque tenía novio, estaba soltera todavía y aunque la veáis así de sanota tenía unos retorcijones de tripa que preocupaban a sus progenitores.  Estos decidieron llevarla al ginecólogo de la capital en el coche de línea acompañada por su madre.

Casa Malvasía

Ya de vuelta el padre no podía ocultar su preocupación ¿Qué… que os dijo el médico? Pues nada, que la niña tiene un ventilador en los ovarios, contestó la madre.
Pero eso ¿Qué quiere decir?  Pues no sé yo, pensaba que tú que eres tan listo, lo sabrías. El hombre muy cabreado nada más comer cogió el coche de línea para ir a la ciudad a ver al ginecólogo, que como estaba de guardia era el mismo que atendió a las mujeres por la mañana.
Doctor, me dicen que mi hija (la del calendario) tiene un ventilador en los ovarios. ¡No, no!, contestó el doctor, lo que yo las dije es que a su hija no sólo su novio se la estaba ventilando, si no ¡VARIOS!

Bueno, bromas aparte, todas las entradas del blog son de historia, de iglesias, de arte, así que no vendría mal que contarais unos chistes en el apartado de NO HAY COMENTARIOS y me gustaría que empezaras tú, José Luis con el del loro.

Un saludo a todos los que habéis compartido conmigo esta magnífica velada. 

Ved el reportaje fotográfico aquí.
Texto y fotos de Rafael Cid

17 mayo 2006

LAS CUEVAS DE VALPORQUERO Y VEGACERVERA

Comida con la Peña de Caza de UCECA
El 17 de mayo nos reunimos en el pueblecito leonés de Vegacervera. ¡No dejéis de ver las impresionantes hoces que ha formado el río Torío, desgastando en tajos verticales las enormes paredes de rocas calizas! En este marco incomparable celebramos el ágape suculento de la caza.
Aprovechamos aquí, para repetir los numerosos cumplidos que continuamente se ganaron los cocineros y organizadores, que de manera altruista nos ofrecieron esta fiesta. Todos nos admirábamos, del esfuerzo de cocinar y poner mesa, ¡para 180 personas!. Los compañeros se pasaron aquí gran parte de la semana, tras los preparativos y el condumio. Sin duda el éxito obtenido habrá compensado sus desvelos. Cuadro de honor para Alfredo y su hermano, Camino, Gil y su hijo, Claudio, José Mª, Nacho, y en general a todos los de la Peña de Caza.
La comida estuvo magnífica. Las sopas de truchas a la manera de Hospital de Órbigo fue lo primero que nos llevamos al coleto con gran satisfacción. El ciervo estuvo macerado en vino y sustanciosos condimentos de lunes a miércoles, lavado y adobado luego, para ser guisado el sábado con guisantes, pimientos y patatas fritas.
La sandía y el melón nos facilitaron el aporte de frescor natural, para una sobremesa a la que no le faltaron helados, cafés, chupitos de aguardiente de hierbas, brandy de marca personalizada, queimada y pastas artesanas.
Por la mañana habíamos visitado las incomparables cuevas de Valporquero, no por conocidas menos atractivas. Cada vez que se visitan se descubre la poderosa fuerza
de la naturaleza, que sigue actuando lentamente sobre estalagmitas y estalactitas, las cuales brillan con el reflejo del agua, que aún las cubre y deposita sus minerales pacientemente, para conseguir la magnífica obra de arte que deslumbra nuestros ojos.
El corazón de la montaña leonesa se nos ofrece en esta inmensa cueva viva, en la que los cristalinos arroyos siguen circulando como arterias, formadoras de salas y galerías. Oscura durante más de un millón de años, ahora se ha iluminado y hermanado con el hombre, que la ha tomado cariño y puede dentro de ella comprender el misterio de la vida. Intrépidos deportistas descubren nuevos caminos y salidas al río Torío en lugares muy alejados, disfrutan practicando barranquismo y espeleología, se miden con el obstáculo y comparten sus éxitos. Nosotros vivimos nuestra visita con fantasía y sencillez y volvimos a las praderas de Vegacervera para iniciar el convite.

Mientras trajinaban los organizadores, entre los fogones, nos atrevimos a preguntarles algunas cuestiones de la caza ¿Cuáles son los Cotos de la Peña de Caza de Empleados de Caja España?
Nos dijeron que ICONA sortea los permisos. Este año, para caza mayor, tenían: 2 en Viforcos, 5 en Castrocontrigo y 5 en Tabuyo, en la provincia de León. En ellos se practica la modalidad de “rececho” del corzo. Los cazadores tienen su propio vocabulario, así que nos atrevimos a pedirles explicaciones sobre los términos que usan. Esto quiere decir, que se selecciona el “trofeo”, la mejor “cuerna”, el mejor ejemplar...
El hombre sólo frente al animal, sin perro, al amanecer, a observar... Sólo dos cazadores por coto, en fines de semana, emprenden la persecución, separados, evitando ruidos.
En estas situaciones, quizá, el cazador puede experimentar miles de sensaciones, la naturaleza resurgiendo a un nuevo día, vegetales y animales poniéndose en acción junto al hombre insignificante y arrogante. Las luces y las sombras del ser humano en la inmensidad del paisaje, en la soledad... y el bicho, tomado como enemigo o como compañero de una misma aventura.
¿Y en cuanto a caza menor?
Tienen dos cotos: Uno en Zamora, en Maire de Castroponce y otro en Palencia, en Fuente Andrino, con caza menor autóctona. Explicaron que estos cotos pertenecen a las juntas vecinales, las cuales los alquilan por cinco años prorrogables.
Ahí se caza a perro “en mano”, lo que significa, 4 o 5 personas. Creo que dicho así, parece una actividad en equipo, algo más distendido, incluso... donde se podrá hablar y llegar a compartir alguna confidencia con los otros cazadores.
“A rabo”- dijeron- y eso quería decir que era el perro el que levantaba al vuelo las perdices y había que seguirlas.
¿Y de las batidas de jabalí? Nos explicaron que se solicitan a la Junta de Castilla y León, quien fija los días. Puede haber 12 al año. Se participa en grupo, de hasta 30 cazadores por día. A cada participante se le asigna un puesto, donde no puede moverse. El resto de cazadores caminan el monte con “realas” de perros, es decir con 30 o 40 perros, con muchos. Se intenta “desencamar” a los jabalíes, para que al huir puedan dirigirlos y meterlos a los puestos, donde se abaten.
Finalizada la cacería la comisión, que ha portado en todo-terreno el condumio, prepara la parrillada de chorizos y churrascos de ternera, en el monte. No es de extrañar que se conviertan en expertos cocineros...
¡Esto si que merece la pena!, después de patear entre matojos, con la tensión de aquellos momentos en los que la concentración es tan importante para uno mismo, como para los compañeros, después de soportar las inclemencias del tiempo, de hablar en soliloquio con la naturaleza o de hacer oídos sordos al cansancio o al miedo...¡ qué alegría pillar un buen bocado, regado con buen vino, tomado en amistad!
Pues animaros a engrosar la lista de socios de la Peña- nos dijeron- ¡somos más de 70!