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30 junio 2009

Faedo de Ciñera en verano


Hemos vuelto al Faedo de Ciñera para contemplar el bosque en verano.
View Larger MapLos verdes de las hojas tenían un brillo espectacular bañadas por el sol de la tarde. Había mucha gente, familias y grupos de catequesis celebrando la comunión, disfrutando del hermoso día y llenando el ambiente con sus risas y voces infantiles. En las marmitas de gigante los recodos de la roca, que recogían agua saltarina, servían como piscina para el baño de los pies, mientras que los más aguerridos y algunos niños intrépidos subían las rocas con vértigo para los que los observábamos.
Tuvimos la ocasión de charlar con fotógrafos aficionados que se ofrecieron a inmortalizarnos y nosotros a ellos, con los grupos con los que compartimos sendero y hasta con los insectos que calladamente iniciaron contacto con nuestra intuición.
En fin, que fue una gozada.

07 marzo 2009

El Faedo de Ciñera 07.03.09

Hemos vuelto al Faedo queriendo mostralo a los chicos, pero lo hemos disfrutado solos. Las hayas estaban silenciosas bajo el manto de nieve, pero todo el ambiente estaba inundado del fragor del agua, que corría a borbotones por el estrecho cauce que le permite la hoz de roca caliza o saltando atropelladamente entre las piedras cuando se abre el bosque.
Extrañamente, estuvimos sólos en nuestro periplo, pisando sobre las huellas de otro solitario montañero, único rastro humano sobre la nieve impoluta.

Los recuerdos fotográficos muestran diferencias con respecto a la nieve del día que se lo dimos a conocer a Toño y Raquel, a pesar de que ahora estaba de nuevo nevado. Véamoslo.

28 enero 2009

Faedo de Ciñera 24.01.09

Ved lo bonito que estaba el Faedo el día que fuimos con Toño y Raquel. La nieve lo cubría todo y pintaba una línea blanca sobre los bordes de las ramas y los troncos de los árboles. Tuvimos un hermoso día de sol, que nos hizo soportar el frío que trasmitía el entorno, sobre todo en la humbría. El río corría vigoroso haciendo torbellinos por doquier. En el suelo nuestras pisadas dejaban huellas perfectas de relieve, en las que se podían apreciar los detalles de la suela de nuestras botas.
Esperamos regresar en otras ocasiones para ir notando la diferencia estacional.

27 octubre 2008

Faedo de Ciñera, excursión de la Jcyl

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Aprovechando la mágica estación otoñal, hemos visitado el Faedo de Ciñera. El grupo de la Junta iba bien aprovisionado de información sobre las características ecológicas y socio-culturales de la zona, pero además de eso, fuimos recibidos por representantes del Ayuntamiento y acompañados por la guía que nos deleitó con numerosos detalles.


Íbamos dispuestos a pasar un día de compañerismo, compartiendo paseo y opípara comida.

Por supuesto, antes de llegar al bosque, le hicimos homenaje a estas tierras mineras, escuchando los pormenores de la formación del pueblo de Ciñera, del pozo 50 y observando las instalaciones del pozo Ibarra.

Avanzábamos hacia el Faedo, cargados de ilusión por descubrir de nuevo este bosque encantado, con su maravillosa mezcla de colores, amarillos de los chopos y salgueros, que bordean el arrollo junto a la campa, verdes de las encinas, que dominan sobre la roca caliza y marrones de los troncos o rojos, de las hojas de las hayas.

Mirábamos los árboles con admiración, porque estas hayas se han adaptado a su medio, consiguiendo unas formas poco habituales en otros lugares, consiguiendo unos troncos más gruesos y cortos y unas ramas configuradas como copas de vino, quizá para soportar el peso de la nieve, que suele cubrirlas más que en otras zonas.

Las cámaras de fotos inmortalizaron algo de lo que admirábamos en tan variados puntos de interés...

Y luego vino la hoz, con la roca blanca, ennegrecida en hilitos, de las escorrentías de agua filtrada en minerales, del interior de la tierra. Subíamos por una senda empinada o por el puente de palos, cuando el espacio era tan estrecho que no había más que roca viva. El arroyo bajaba repartido en pequeños remansos, los llamados “marmitas de gigante” y había conseguido, a través de miles de años, formar cuevas y modelar cúpulas en las dos peñas que lo limitaban. P1030304En una de esas pequeñas estancias nos contemplaba un rebeco, que acabó posando para nuestras fotos, como si nos comprendiera.

Seguimos subiendo en espacios más abiertos, desde donde se veía la vertiente que venía de Villar del Puerto y accedimos a la carretera que acababa en La Vid. Fue un paseo descendente, por un valle amplio y soleado, que nos dio la oportunidad de fotografiar largos estratos en las montañas, praderías con ganado bovino, otro bosque de hayedos y muchos rincones con hermosos chopos de hojas doradas tililando al sol.

Al llegar al río Bernesga tomamos una senda que en pocos pasos nos llevó a Ciñera, donde nos esperaba el autobús que nos acercó a Vega de Gordón. Comimos placidamente, compartiendo nuestras impresiones y aún disfrutamos de la sobremesa y del paseo por los alrededores del pueblo.

P1030375Estábamos paseando cerca de la vía, cuando un sonido nos previno de la llegada del tren. Visto y no visto, pasó por nuestro lado como una exalación y con las mismas, nosotros tomamos el camino hacia casa, eso sí, en el mismo autobús que nos había traído.

Rafa y Rosi

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21 octubre 2008

El Faedo de Ciñera

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Hay placeres que no tienen precio, como contemplar una puesta de sol, un amanecer en la playa o en este caso, visitar un hayedo...
Nosotros lo disfrutamos esta primavera, entre remolinos de agua en los montones de hojas rojizas que yacían por doquier.
Ahora volveremos en otoño, con su maravillosa mezcla de colores, amarillos de los chopos, verdes de los pinos, marrones de los castaños y rojos de las hayas. Si además, la visita es guiada y acompañados de buenos amigos ¿qué más se puede pedir?.
Armados de mochila y chubasquero, dejamos el autocar en la localidad de Ciñera, cuyo topónimo según D. Pio Cimadevilla puede provenir de Cinis (ceniza) y Aria (era) debido posiblemente, a la explotación en la antigüedad de una veta de mineral de hierro. Otros topónimos la harían provenir de “cenia” (molino) o del latín “ciñere”(ceñir) justificado por las rocas y peñas que rodean al pueblo. El termino Faedo proviene del bable astur-leonés y quiere decir hayedo.
Salimos por el camino del cementerio, siempre junto al río, vamos dejando los últimos huertos hasta encontrarnos con una bocamina abandonada con sus vías y vagonetas. Podemos recordar su pasado reciente... y es que si hasta la primera mitad del siglo XIX el pueblo vivió gracias a la agricultura, a partir de 1840 comienza la explotación del carbón hasta convertirse en el primer productor de la provincia de León. Aunque las primeras minas habían comenzado a funcionar en el s. XIX, no es hasta 1919 cuando la Hullera Vasco-leonesa se decide a comenzar los trabajos del primer pozo de extracción, que con 150m. de profundidad y 31,5 de altura, se terminaría de construir en 1930. Estuvo en servicio hasta 1996 y resistió la dinamita que trataba de destruirlo en la guerra civil. Junto a él se fotografiaron generaciones de mineros y al igual que Fagus, resiste el paso de los años, formando parte de la historia y del paisaje.P1000043
Antes de ponernos en camino habíamos leído el cuento de Dª Josefina Diez, vecina de Ciñera y el librito “El carbón de Haeda” con el que nos habíamos hecho una idea de la magia del lugar, con bruja buena incluido. Me impresionó leer en el libro que, hace unos 400 millones de años, este lugar constituía el fondo de un mar poco profundo y salpicado de islas. En la parte dedicada a la geología, nos cuenta Dª Esperanza Fernández que todos los cambios bióticos han quedado reflejados en las rocas, que ahora contemplamos a lo largo del camino. En principio dos tipos de roca: Una, la constituida por cantos de arena y limos, que se destruyen por los efectos del hielo y la lluvia, que generan luego valles y colinas cubiertas de vegetación, y otra, la constituida de rocas calizas, formadas por carbonatos y calcio disueltos por el agua de ese antiguo mar, que genera las peñas grises, que se van alternando con las zonas verdes, debido a los movimientos del fondo marino del paleozoico. Como consecuencia de los choques, las rocas se rompieron en trozos alargados en dirección este-oeste a lo largo de todo el valle. Según caminábamos iba reconociendo lo que había leído.
La capa de debajo del arroyo, que la autora del reportaje nos dice que recibe el nombre geológico de Formación Oville, procede de arcillas de 500 millones de años de antigüedad, está ahora cubierta por un manto de tierra y hierba: Es rica en fósiles trilobites.
Siguiendo por el camino observamos luego capas de carbón pertenecientes a la Formación Pastora, del Carbonífero Superior (310 M.M de años) con abundantes fósiles vegetales que fueron depositados en aquella época en pequeños lagos rodeados de vegetación.
Más adelante nos encontraremos con un farallón de tonos rojizos y grises, calizas de Formación Láncara. Los fósiles aquí son de invertebrados que constituyeron uno de los ecosistemas más antiguos de nuestro planeta. Pequeñas conchas de braquiopodos, trilobites y “carpoideos”.
Nos encontramos después una zona amplia con vegetación, es una Formación Huerga del Devonico, (380 M.M. de años) que se formó en una gran falla. Al final de la cual empezamos a distinguir el faedo.
El sustrato es aquí de naturaleza calcárea. La caliza se erosiona por disolución y no genera suelo, salvo pequeños depósitos de arcilla en las fisuras, favoreciendo la germinación de las semillas de hayucos. Después las raíces se van sujetando mejor en las rocas.
Reconozco que nunca me había interesado mucho por la geología pero este artículo de Dª Esperanza Fernández Martínez me impresionó por su claridad didáctica, a la hora de comprender el terreno por el que me movía.
Habíamos cruzado un par de puentes muy bien reconstruidos por la asociación ADELFA. En realidad el camino que ahora seguíamos era el mismo que seguían antiguamente los mineros para acudir a su trabajo desde Villar del Puerto y el valle de Vegacervera.
Sentimos la agradable sensación de pisar la alfombra de hojas secas y nos fotografiamos junto a "Fagus", el haya de 500 años de antigüedad y más de 23 metros de altura, que con más de 6 de ancho tiene el honor de estar entre los 100 árboles más singulares de España.P1010925
Continuamos por el sendero hasta el “puente de los palos” que da acceso a la hoz y pudimos contemplar las “marmitas de gigantes”, una especie de spá que la naturaleza y el río han diseñado de forma caprichosa, para que los jóvenes del lugar pudieran utilizarlo a modo de grandes bañeras relajantes.
Si tenemos suerte, siempre acompañados por los trinos de las especies de pájaros que pueblan el bosque, habremos contemplado también el majestuoso vuelo de algún buitre leonado, buscando las corrientes de aire caliente o algún animal muerto para comer.
Madrugando un poco (ese no es nuestro caso) veremos nadar en el río al desmán ibérico. Este animalito, de la misma familia de los topos, se adaptó a la vida acuática hace 15 millones de años. En la actualidad sólo se conservan dos géneros: el galemys ibérico y el desmán ruso, por lo que estamos ante un tesoro biológico, en peligro de extinción, que hay que conservar.
Con la proliferación de coches y autocares las costumbres cambiaron, el puente de los palos y el camino del faedo cayeron en el olvido, hasta que un grupo de gentes emprendedoras lo rescataron de nuevo. Hoy este entorno se encuentra dentro de la reserva de la Biosfera del alto Bernesga y en el año 2007 fue galardonado con el premio del Ministerio de Medio Ambiente, como el “bosque mejor cuidado”. Y es que Haeda, la bruja buena sigue cuidando del lugar y sus gentes.

¡Ah! ¿Qué no conocéis esta historia?
Pues, érase que se era … en un tiempo muy lejano de grandes nevadas, cuando los niños jugaban por estos valles, mientras sus padres buscaban comida y leña para protegerse del frío invierno. Había también una bruja que, como todas las brujas, tenía que realizar una maldad nueva cada día para alimentarse y seguir viva. Pero a nuestra bruja le gustaban las vocecillas de los niños mientras jugaban y correteaban en su valle, ella se sentía feliz. Así que al llegar la noche, para que no se enfriaran, Haeda juntó unas piedras y haciendo acopio de magia ¡Zas! Con un rayo las prendió e hizo un fuego y todos pudieron dormir calentitos.
Al día siguiente, vinieron aún mas niños para corretear y reír contentos por el valle y Haeda volvió a prepararles las rocas para hacer un fuego mayor aún que el de la noche anterior, pero ella notaba que al realizar esta buena acción su cualidad de bruja se iba debilitando. Al no haber realizado maldades los días anteriores, iba perdiendo sus podres.
Así que, llegado el tercer día, haciendo acopio de todas las fuerzas que le quedaban preparó toda la montaña que rodeaba el valle para que nunca, nunca les faltase carbón a las buenas gentes del lugar. Ella se esfumó en el aire, junto al haya centenaria. Se sacrificó por ellos, pero los niños de todos los colegios del valle siguen viniendo para, con sus voces y su juegos, hacerla feliz para siempre.
Rosi y Rafa

28 octubre 2007

De Camposagrado a los Calderones y puerto de Santa Marta

Para finalizar el mes de octubre hemos realizado una excursión otoñal, “que si se podía cogeríamos setas en el emblemático entorno de Camposagrado” –nos dijeron los chicos de la Junta- y que como mínimo disfrutaríamos de un día campestre extraordinario.
Ya en el autobús íbamos cabilando de que el Padre César Morán en su libro "Por tierras de León" nos habla de dos tradiciones "Clavijeñas" en nuestra provincia. Ya sabéis: de tradiciones similares a la de la Batalla de Clavijo, en las que aparece el apóstol montado en un caballo blanco y gana una batalla casi perdida.

iglesia de Santiago

Una de ellas se sitúa cerca del pueblo de Fasgar al final del Valle Gordo.

valle de Santiago

En un lugar llamado el Campo de Santiago se dio una gran batalla y con el apoyo del santo, quedó el campo cubierto de infieles. Esta tradición nos la cuentan todavía hoy, los habitantes del pueblo con el nombre más largo de España: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano.

Las huestes moras se habían parapetado junto al monte Paleiro y los cristianos, menos numerosos, en la llera del monte Fernán Peláez. Estos pidieron ayuda al rey de León pero, este les dijo que vencer a los moros sería mas difícil que coger "un oso vivo". Al día siguiente se presentaron ante él con el oso. Después de unir sus fuerzas con los de todos los pueblos vecinos y gracias a la ayuda del apóstol Santiago los agarenos fueron vencidos y desde entonces reza la canción popular:

Señor Santiago bendito
Que de los cielos bajaste
a veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria
y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria.
Puedes leerlo en: www.saber.es/web/biblioteca/libros/bierzo-magico/html/t02.html 
y en http://cosinasdeleon.blogspot.ie/2009/07/leyenda-e-historia-de-colinas-de-campo.html

peñón con su cruz

La otra tradición nos la cuenta D. Manuel Diez Monar en su "Historia de Camposagrado". 

En ella nos dice que Almanzor (1002), que a la sazón se encontraba en León, tiene noticias del avance del rey astur D. Pelayo (718-737) y se apresta a la lucha. Al final cuando los ejércitos se encuentran, la proporción era de un cristiano por cada 100 musulmanes, por lo que a pesar de su bravura, los primeros optan por retirarse. Aquella noche fueron duramente reprendidos por el apóstol Santiago, así que se aprestaron a la batalla. Los hombres de uno de los nobles de Pelayo, el Capitán Colinas se escondieron en los trece pozos que ya existían en Camposagrado.

Cuando los agarenos estaban más descuidados, los cristianos salieron de su escondite lanzándose sobre los desprevenidos musulmanes causando tan gran mortandad que una vez concluida la batalla no se pudieron separar los muertos de uno y otro bando, por lo que el arzobispo Urbano y los siete obispos que le acompañaban, optaron por bendecir todo el campo ensangrentado. A partir de entonces pasaría a llamarse Campo Sagrado. 

Enterado Almanzor de la derrota exclamó: Mala muerte, ...mala muerte. Junto al Cilleron discurre el arroyo que aún hoy se llama Mala muerte y un monte, que quizá corrompió su nombre, se llama Valamuerte.

Nos cuenta el Sr. Monar que fue tan importante la batalla que podríamos considerar a Campo Sagrado como la Covadonga leonesa.

Dicen también que D. Pelayo dando a besar el pomo de su espada a Colinas le dijo:escudo de los Tusinos 
"Tu sin nos, los has vencido y este será tu apellido"
Por lo que con la contracción de la frase tendremos a los TUSINOS, apellido por el que se conocerían en lo sucesivo a sus descendientes.

El Abad Viñayo nos cuenta que inmediatamente después de la batalla se erigieron dos ermitas, una donde se encuentra el santuario en el que se venera aún hoy una virgencita que ya hacía milagros en la Iglesia de San Lucas en la ciudad de Toledo y otra en la llana de Benllera en honor al apóstol Santiago. 

Para mantener viva la tradición todos los años tiene lugar una gran romería a la que acude toda la gente de los alrededores.
 
El historiador de Camposagrado, D. Antonio Fernández Álvarez de Miranda en el siglo XVI titulando su libro "Antigüedad de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Camposagrado de la montaña de León. Estatutos y loables exercicios de sus cofrades", publicado en Madrid año 1653, cita como fuente suya, a un cronista irlandés afincado en la corte de Ramiro I: Got Vila y su "Crónica Religio Gothorum".

Aún quedan vestigios de los trece pozos de Colinas. Posiblemente se utilizaron como túneles o depósitos para recoger agua. Se cree que desde época muy antigua los pozos fueron sepulcros de origen dolménico y se cubrían dando lugar a elevaciones, como las que se conocen en Stonehege. Las hoyas que se formaron con el tiempo dieron origen al nombre de pozos y el lugar sería ya desde la prehistoria un campo sagrado.

Enterramientos prehistoricos, batallas con intercesión de santos... lo cierto es que esta tierra tiene algo de magia y misterio. Ya más cerca de nuestra época, en los años 70 la fundación RAMA y Sixto Paz organizaron intentos de mantener contactos con los extraterrestres en este lugar.

No puedo decir si la operación tuvo éxito o no. Lo que si es cierto es que más de un "currante" que pasaba por allí para acudir a su trabajo al amanecer, se asustó al escuchar unas extrañas salmodias procedentes del pinar: ¡ raaamaaa...raamaaa..! y tumbadas en el suelo cientos de personas inmóviles mirando a las estrellas. 

¡Ah! se me olvidaba, para los que se fijaron en las fechas de los protagonistas, aclararé que el padre Monar nos dice que Almanzor es un título genérico dado a los caudillos árabes de la época, a los que querían apodar de Victorioso.

La ruta de nuestra excursión fue hacia Piedrasecha en dirección a los Calderones.
Ved nuestro reportaje fotográfico de los Calderones y Piedrasecha.

Piedrasecha

Pasamos en primer lugar por el pueblecito de Otero de las Dueñas, donde podemos admirar en primer lugar las ruinas del monasterio.

Hacia el año 1230, Dª María Pérez de Guzmán, condesa de Villalba de la Loma, religiosa cisterciense de Santa María de Carrizo, hizo donación de su hacienda para una fundación en Otero de las Dueñas de este monasterio. 

La carta fundacional donde consta la extensa donación "para fazer hi monasterio de Dueñas de la honra del Císter" parece que se ha perdido, sin embargo se ha conservado copia de la que se desprende que en 1240 no estaban aún construidos los edificios, ni existía en aquel lugar comunidad alguna.

 

En cambio en 1245 ya se advierte allí vida monástica, habiendo salido de Gradefes una colonia para habitar el nuevo monasterio.

Los historiadores no entienden por qué siendo Dª María monja de Carrizo, confía la nueva fundación a las de Gradefes.

En la historia del monaquismo se sabe que la abadesa de las Huelgas de Burgos ejercía una jurisdicción "cuasi episcopal" sobre los monasterios de Castilla y León: Daba licencia para celebra misas, para predicar en las Iglesias, para confesar a las religiosas... Se dice que en ocasiones llegó ella misma a confesar a sus súbditas. Estudiando la documentación de Otero de las Dueñas, conservada en Gradefes, vemos que la abadesa de este monasterio ejercía sobre las de Otero jurisdicción parecida a la de las Huelgas en los suyos.

Esto fue un semillero de discordia y litigios para las de Otero. En 1868, en la Desamortización, al ser arrojadas del monasterio fueron a refugiarse junto a las premostratenses de Villoria, para al fin, al no poder volver a Otero, pidieron ser admitidas junto a sus hermanas de Gradefes.

Como curiosidad ahora que están de moda los programas televisivos tipo "IV Milenio", contaré que en el Siglo XVII tuvo lugar un proceso inquisitorial contra una monja de este monasterio, se llamaba Sor Ángeles Francisca de la Cruz y era hija del Sr de la Villa de Cubillos, en el Bierzo.

Desde pequeña dio muestras de una piedad superior a los otros jóvenes huyendo de las diversiones. En 1685 llamaba a las puertas de Otero pero antes de ingresar, acudió a venerar a la virgen de Camposagrado y sucedió que un religioso dominico se ofreció a predicar en su toma de hábito y cuando lo hizo, con gran sorpresa de todos, le predijo los grandes trabajos que iban a jalonar su vida y la delación al Tribunal de la Inquisición, sorprendente en aquél momento.

Con el tiempo se empezó a hablar de revelaciones místicas, de sudores de sangre, de manifestaciones preternaturales, de ayunos en exceso. Signos que fueron interpretados como algo diabólico en la mentalidad de la época, por lo que fue delatada al Santo Tribunal.

En octubre de 1692 se presentan en Otero dos ministros del Santo Oficio los cuales al verla se echaron a llorar sin saber por qué. Se abrió un proceso que duró cinco años en que oyeron informes de médicos teólogos y otros especialistas dictando al final sentencia absolutoria.

Se quedó en el convento de Santa Ana de Valladolid llegando a ser superiora del mismo, dando siempre ejemplo con su alma piadosa. Tuvo la gracia de sufrir los estigmas de la pasión e incluso de predecir el día de su muerte.

Hoy del convento, sólo queda en Otero parte de la cerca y un pabellón de las celdas monacales. En la iglesia del pueblo un impresionante crucificado y una imagen de piedra policromada de la Reina de los Ángeles.
Dicen por el pueblo que se va a iniciar la construcción de un Hotel en el antiguo recinto.

Continuar por la carretera adelante ya constituye en sí una auténtica aventura sobre todo si se hace en autobús con las ramas de los árboles acariciando la ventanilla o los balcones de las casas al llegar a Viñayo.

Dice Albornoz en sus "Orígenes de la nación española" que en Viñayo, el antiguo Vinagio en el Siglo IX se levantó el monasterio de San Salvador pero hoy no encontramos vestigios del mismo.

Peñas rotas del desfiladero del ríoSeguimos hacia Piedrasecha y desde el camino contemplamos impresionante, la Peña del Águila. 

Allá por 1930 penetraron en una cueva los mozos del pueblo y descendieron por una profunda sima. Florentino Agustín Diez, en su "Valle de Viñayo" nos cuenta la historia con todo lujo de detalles.

Enterado de la aventura el cura de Otero, los acompaña en una segunda excursión y bajando de nuevo, encontró en un recodo como un hombre de piedra moldeado en la roca transparente ¡era un antropolito!

El cura ordenó a los mozos silencio y secreto y sobre todo que nadie tocase nada mientras él se disponía a hacer las gestiones legales oportunas.

sin agua a los piesNo se guardó el secreto y uno de los mozos informó a otro cura de la comarca menos aficionado a la arqueología. Entró sin ser visto en la cueva, localizó el antropolito y lo partió con un pico en mil pedazos esperando encontrar el codiciado tesoro.

Pensando en esta desagradable aventura llegamos a Piedrasecha (Petra secta, piedra cortada) 

Tropezamos en primer lugar con la iglesia y junto a ella el viejo cementerio en un lugar elevado como acercando a todos al cielo. 

En mitad del pueblo nos sorprende un castillo, coqueto, de moderna construcción pero con todo lujo de detalles. 

Al final una casa rural nos ofrece la úlima oportunidad de tomar un refrigerio antes de lanzarnos a la aventura y seguir un camino que nos sorprenderá por su exuberante belleza.

El río se sumerge bajo tierra y su cauce se convierte en un lecho seco de cantos rodados, por el que los senderistas entran asombrados al contemplar las altas y abruptas paredes que limitan el antiguo cauce. Parece una brecha, que hubiera roto el suelo y dejara huecos para que el agua buscara rutas subterráneas. 

Este paisaje lo llaman los Calderones y cuando de nuevo surge el agua en la superficie, primero como hilos y rápidamente con un cauce considerable, se llama la fuente del Manadero

A la derecha está la cueva de las Palomas que ahora, gracias al Abad Emérito de San Isidoro, D. Antonio Viñayo se ha transformado en la Capilla de la Virgen Pastora del Manadero.

Seguimos por el desfiladero de los Infiernos, nombre que se encuentra en otros lugares en relación con las imponentes obras de ingeniería romana y no nos olvidamos de que en todos estos alrededores los romanos extrajeron oro y otros minerales y sus huellas y topónimos lo demuestran bien.

Arribamos finalmente al Puerto de Santa Marta, desde donde, si nos sintiéramos con fuerzas podríamos completar una ruta circular ascendiendo la Peña Portilla y acabando a los pies del río Luna a las puertas de la Magdalena. Esta ruta la hicimos con otros compañeros un año atrás y resultó muy bonita, pero es tema para otra ocasión.

Así, charlando con los compañeros de tantas historias y admirando el sorprendente paisaje, volvimos sobre nuestros pasos y emprendimos el viaje de regreso.



08 febrero 2007

La Senda del Arcediano en León

Senda en otoño
Dice el refrán popular que "a quien madruga Dios le ayuda" y la verdad es que así fue, pues, tras una semana lloviendo ininterrumpidamente y con la misma previsión para la siguiente, decidimos madrugar y seguir adelante con la excursión a la Senda del Arcediano, en los Picos de Europa. Tuvimos un hermoso día el sábado, pernoctando los más valientes, en Soto de Sajambre.

Nos cuenta Marta Prieto en su libro "La senda del Arcediano" que estrictamente hablando, el valle de Sajambre no pertenece a los Picos de Europa, sino que está situado al oeste de los mismos, en el macizo Occidental y tiene características propias y muy bellas.

Después de una parada "técnica" en Riaño, donde tuvimos ocasión de saludar a los integrantes de otras excursiones a la zona, seguimos hasta el Puerto de Pontón de 1293 metros, según reza un cartel junto a la carretera. Es en Pontón donde nace el río Sella, que, según nuestro paisano, el historiador y jesuita Eutimio Martínez, es el que da nombre al valle. Dice él, que Sella proviene de Salía, palabra prerromana que significa "corriente de agua". Ya en una donación del Siglo X al poderoso monasterio benedictino de Sahagún, se cita "la Vía Saliaminica" para definir a nuestra senda.

Cree D. Eutimio que la calzada ya existía en tiempos de los romanos para comunicar León con Asturias, aunque en aquella época no continuaba de Sajambre a Pontón sino a Panderrueda por el camino viejo de Valdeón

En el S. XVIII se la llamó Camino del Almagre, pues por él se trasladaba el mineral procedente de una almagrera, mina de oxido de hierro, que pertenecía al monasterio de San Pedro de Villanueva, hoy reconvertido en Parador de Turismo de Cangas de Onís. Según Guillermo Maraña Vázquez en su libro "Por la senda del Arcediano" este mineral se llevaba a vender a Segovia.

Sin embargo, su nombre más conocido se debe a Pedro Díaz de Oseja, arcediano de Villaviciosa que el 16.02.1655 otorga testamento y manda arreglar a su costa el antiguo camino. De nuevo Eutimio Martino en su libro "Hombres de Sajambre (Leyenda de los dos hermanos)" nos dará unas breves pinceladas de la vida de D. Pedro. La leyenda no os la cuento porque es un poco triste, pero en cuanto a su vida, sabemos que nació hacia 1583 en Oseja y que su padre, Pedro, era escribano. Su madre cuando enviudó envió a su hijo a trabajar como fámulo del canónigo Pizarro, estudiando después en el Seminario. En 1604 se halla en la nunciatura de Madrid y en 1609, ya subdiácono de la Diócesis de León. En 1612 ya es presbítero. Sostiene un pleito por la parroquia de Oseja, pero lo pierde. En 1620 se encuentra en Roma coincidiendo con la muerte del Arcediano de Villaviciosa, solicita la plaza y le es concedida por Gregorio XV con 150 parroquias bajo su jurisdicción.

En su testamento, entre otras cosas, ordenó la fundación de una escuela y la construcción de una alhóndiga para depositar el grano, una dote para cinco muchachas, limosnas para cuatro pobres y la compra de 50 bueyes para prestar a los vecinos. También dispone "destinar anualmente y para siempre xamás la cantidad de 20 ducados para aderezar los caminos que van desde...."

Yo creo que algún día se acabaron los ducados, porque el camino, aunque hermoso, está en la actualidad lleno de barro, lo cual no es obstáculo para hacer las delicias de los montañeros. Transcurre entre tilos, nogales, castaños, avellanos, fresnos, hayedos, robledales, todo ello rodeado por magníficas praderías donde pastan tranquilamente vacas, ovejas y caballos. También pudimos contemplar muchas clases de setas y repostar agua en la fuente Jonsella. En fin, naturaleza en estado puro.
peñas cortadas para hacer camino
Atravesamos por medio de peñas, como la de la foto, literalmente cortadas por un procedimiento similar al empleado por Aníbal en los Alpes: Se quema leña sobre la piedra y posteriormente se desgaja echando vinagre o agua.

Al llegar a Oseja creímos que nos recibían con cohetes, pero no, tantos honores no eran para nosotros, aguerridos montañeros, sino por la celebración de una boda. Después de muchos años sin un nuevo matrimonio en el pueblo, era motivo de regocijo para los sajambriegos.
mirador
Mientras caminaba por sus calles, recordé que fueron también naturales de Oseja, Juan Díaz Caneja , Diputado por León en las Cortes de Cádiz y ministro de Gracia y Justicia y su hermano D. Ignacio, cura de Villabalter y después obispo de Oviedo.
No sé si os fijasteis, cuando salíamos del pueblo en dirección a Soto, en una fuente con un sillar de piedra en el que se leía, que fue mandada construir por D. Juan Díaz Caneja, cura de Castilfalé y que no hay que confundir con el otro del mismo nombre. Este era su tío.

Aunque el autobús estaba aquí aparcado, acompañamos un trecho a los compañeros que pernoctaban en Soto y al salir del pueblo nos encontramos con un estupendo mirador frente a la ermita de San Roque, del Siglo XVI que fue construida en agradecimiento al santo, porque la terrible peste que asoló la comarca, perdonó a este pueblo.

Hicimos las últimas fotos del valle desde el collado de la Corona y dejamos instalados en Soto a los compañeros que continuarán el domingo hasta el final de la senda en Asturias. Nosotros, algunos que habíamos hecho esta ruta en otras ocasiones, regresamos a los lugares de origen pensando en lo paisajes que verían al día siguiente y recordando por su proximidad Vegabaño, el roblón y otros lugares difíciles de olvidar una vez que se han visitado.
¡Suerte con el clima, amigos, que pronto nos encontraremos de nuevo por aquí!

11 enero 2007

Belén de cumbres, Pallide, Reyero, Pico Relance

Como todo montañero que se precie y coincidiendo con los últimos días del año 2006, los valientes de Uceca acudimos también a la cita para instalar el tradicional belén de cumbres en el pico Relance cerca de Reyero.

en el belénPor el camino, mientras contemplaba el paisaje, pensaba que con la construcción del pantano de Vegamián, poco tiempo después de pasado Boñar, quedaron hundidos bajo las aguas varios pueblos de la comarca: Quintanilla, Campillo, Utrero, Armada y Vegamián, los cuales emergen fantasmagóricos en la época de sequía.

Ahora, al trasladar la carretera desde el fondo del valle a media ladera, se comunican mejor otros pueblos con sus valles y colladas, que hacen la delicia de todo buen montañero: Solle, Orones, Primajas o el mismo Reyero al que nos dirigimos.

Recordé, cuando las aguas del río brillaban en los remansos del camino, una historia interesante de personajes legendarios “la bella Porma y el bravo Curueño”.... Y es que hace ya algún tiempo, me regalaron una edición facsímil de un libro antiguo, "León de España" fechado en 1586. Sobre este libro leonés, se halla una cita en el Quijote. En el capítulo VII de la 1ª parte del famoso libro de Cervantes, se nos cuenta que, durante la conocida quema de los libros "por acudir a ese ruido y estruendo, no se pasó adelante con el escrutinio de los que quedaban y así se cree que fueron al fuego sin ser vistos “La Carolea” y “el León de España."

Este último libro, que igual que Alfonso Quijano, tengo yo ahora en mi biblioteca, es al que nos referimos y que nuestro inmortal escritor hubiera querido salvar. Escrito por Pedro de Vecilla, nos narra en octavas reales las leyendas que circulaban por la comarca que ahora visitamos. Cuenta en 29 cantos cómo el caudillo celta Curueño rapta a Porma el día que iba a casarse con el romano Canseco. Hoy en día todos los héroes perviven en los topónimos de los lugares por donde transcurrieron sus andanzas.

Pero no sólo nos narra aventuras de la época romana, hay otras que transcurren en la Edad Media:

chupiteles de hieloArrinconaron a los moros junto al monte Pardomino

porque a la entrada fueron tantos muertos

con la fiereza que sobre ellos vino

que por aquel suceso ensangrentado

la Collada de los Muertos fue llamado

Viéndose el de Nuarca altivo y fiero

quedar señor del campo y la victoria,

dixo por ser ¡Rey ora! ¡Rey ero!

pareja en camino helado

Rey ero dixo en voz alta y notoria,

dando principio al nombre de Reyero

con fama eterna e immortal memoria

como dio a Getino Getacino

y a los Cansecos Canseco digno

Al acercarnos al inundado pueblo de Lodares se desliza en la memoria otra magnífica historia, una sangrienta batalla de tiempos de Reconquista...Sabemos que hubo una gran batalla, llamada de Lutos (lodos), que se desarrolló durante el reinado de Alfonso II el Casto en el 794. Varios historiadores la han localizado en diversos lugares sin ponerse de acuerdo, Sánchez Albornoz la sitúa junto al puerto de la Mesa, pero J. Guisasola y P. Alba la sitúan aquí, junto al pueblecito de Lodares en el Collado de los Muertos, pegando a nuestra ruta de senderismo.

El cronista árabe Aben Athatari citado por Albornoz dice que "los musulmanes fueron engañados por un guía... murieron muchos y se perdió el bagaje y la caballería se perdió en el camino". Seguro que en su precipitada escapada tuvieron que abandonar su tesoros “en un pellejo de toro”. En todos los pueblos de la zona se repite esta leyenda, así que, montañeros sedientos de aventuras ¡abrid bien los ojos!

Al poner pie en tierra, nos apretamos las botas y comenzamos la ruta en Reyero. De haber dispuesto de más tiempo hubiera sido interesante visitar la iglesia fechada en 1772 según reza en la cúpula de la misma. Tiene dos capillas hispano-flamencas del Siglo XVI, pero la pieza clave es una Virgen románica del Siglo XII. Esta Virgen de “Nuanca”, procede de una ermita del mismo nombre ya desaparecida. ¿reconocéis este nombre en la anterior poesía?, es curioso como las leyendas guardan la historia casi olvidada.

Podríamos seguir hablando de los monasterios de Pardomino, que estuvieron pero ya no están, de castillos que fueron y no son, pero que podemos datar documentalmente. Por ejemplo en el acuerdo de Tordehumos de 1194 entre Alfonso IX de León y Alfonso VIII de Castilla, donde se estipula que sean entregados 5 castillos en León al Temple y en Castilla otros tantos a la orden de Calatrava. Entre los leoneses estaban los de Almanza y Colle a escasos Km de aquí y Peña Ramir, peña del vecino pueblo de Primajas.

La grandeza del paisaje me hizo olvidar cualquier historia o arte. Estaba ante poesía en estado puro y contemplé los picos medio nevados a mi alrededor, observé las humildes briznas cubiertas de carámbanos, convertidas en transparentes cristales con una pulida hierba en su interior. Me fijé en los caminos tersos, por el hielo que cubría todos los charcos, incluso pude observar pisadas antiguas luego congeladas, que representaban distintos niveles de hielo en el sendero. Por todas partes caían pequeños torrentes abriéndose entre las tierras negras que limitaban con la nieve y los trozos de pasto verde.

Y ya estaba instalado el belén en aquella bonita zona que se recortaba en el horizonte. Cantamos villancicos y comimos pastas, mientras que lo rodeábamos y nos hacíamos las fotos de rigor. museoLuego iniciamos el descenso más descansados, perdiéndonos en mil conversaciones.

Ya pensábamos en la comida que podíamos hacer en Valdehuesa, donde la gira gastronómica es siempre un éxito y también ofrece la posibilidad de visitar el Museo de la Fauna Salvaje, un rápido safari por el planeta, donde las pinturas de las salas se hermanan muy bien con la fauna, creando un conjunto muy realista de su habitat. Ya hablábamos de la selecta cocina de casa Chon en Pallide, con el añadido de contemplar las magníficas obras del taller de artesanía de Ángel, los cuales siempre acogen con cariñosa hospitalidad. En Puebla de Lillo, que está a tiro de piedra, varios restaurantes nos hacen guiños con sus especialidades y claro, el encanto del pueblo y de sus gentes....

Todo lo cual nos permitirá repetir recorridos por estos hermosos lugares. ¿verdad amigos?

17 mayo 2006

LAS CUEVAS DE VALPORQUERO Y VEGACERVERA

Comida con la Peña de Caza de UCECA
El 17 de mayo nos reunimos en el pueblecito leonés de Vegacervera. ¡No dejéis de ver las impresionantes hoces que ha formado el río Torío, desgastando en tajos verticales las enormes paredes de rocas calizas! En este marco incomparable celebramos el ágape suculento de la caza.
Aprovechamos aquí, para repetir los numerosos cumplidos que continuamente se ganaron los cocineros y organizadores, que de manera altruista nos ofrecieron esta fiesta. Todos nos admirábamos, del esfuerzo de cocinar y poner mesa, ¡para 180 personas!. Los compañeros se pasaron aquí gran parte de la semana, tras los preparativos y el condumio. Sin duda el éxito obtenido habrá compensado sus desvelos. Cuadro de honor para Alfredo y su hermano, Camino, Gil y su hijo, Claudio, José Mª, Nacho, y en general a todos los de la Peña de Caza.
La comida estuvo magnífica. Las sopas de truchas a la manera de Hospital de Órbigo fue lo primero que nos llevamos al coleto con gran satisfacción. El ciervo estuvo macerado en vino y sustanciosos condimentos de lunes a miércoles, lavado y adobado luego, para ser guisado el sábado con guisantes, pimientos y patatas fritas.
La sandía y el melón nos facilitaron el aporte de frescor natural, para una sobremesa a la que no le faltaron helados, cafés, chupitos de aguardiente de hierbas, brandy de marca personalizada, queimada y pastas artesanas.
Por la mañana habíamos visitado las incomparables cuevas de Valporquero, no por conocidas menos atractivas. Cada vez que se visitan se descubre la poderosa fuerza
de la naturaleza, que sigue actuando lentamente sobre estalagmitas y estalactitas, las cuales brillan con el reflejo del agua, que aún las cubre y deposita sus minerales pacientemente, para conseguir la magnífica obra de arte que deslumbra nuestros ojos.
El corazón de la montaña leonesa se nos ofrece en esta inmensa cueva viva, en la que los cristalinos arroyos siguen circulando como arterias, formadoras de salas y galerías. Oscura durante más de un millón de años, ahora se ha iluminado y hermanado con el hombre, que la ha tomado cariño y puede dentro de ella comprender el misterio de la vida. Intrépidos deportistas descubren nuevos caminos y salidas al río Torío en lugares muy alejados, disfrutan practicando barranquismo y espeleología, se miden con el obstáculo y comparten sus éxitos. Nosotros vivimos nuestra visita con fantasía y sencillez y volvimos a las praderas de Vegacervera para iniciar el convite.

Mientras trajinaban los organizadores, entre los fogones, nos atrevimos a preguntarles algunas cuestiones de la caza ¿Cuáles son los Cotos de la Peña de Caza de Empleados de Caja España?
Nos dijeron que ICONA sortea los permisos. Este año, para caza mayor, tenían: 2 en Viforcos, 5 en Castrocontrigo y 5 en Tabuyo, en la provincia de León. En ellos se practica la modalidad de “rececho” del corzo. Los cazadores tienen su propio vocabulario, así que nos atrevimos a pedirles explicaciones sobre los términos que usan. Esto quiere decir, que se selecciona el “trofeo”, la mejor “cuerna”, el mejor ejemplar...
El hombre sólo frente al animal, sin perro, al amanecer, a observar... Sólo dos cazadores por coto, en fines de semana, emprenden la persecución, separados, evitando ruidos.
En estas situaciones, quizá, el cazador puede experimentar miles de sensaciones, la naturaleza resurgiendo a un nuevo día, vegetales y animales poniéndose en acción junto al hombre insignificante y arrogante. Las luces y las sombras del ser humano en la inmensidad del paisaje, en la soledad... y el bicho, tomado como enemigo o como compañero de una misma aventura.
¿Y en cuanto a caza menor?
Tienen dos cotos: Uno en Zamora, en Maire de Castroponce y otro en Palencia, en Fuente Andrino, con caza menor autóctona. Explicaron que estos cotos pertenecen a las juntas vecinales, las cuales los alquilan por cinco años prorrogables.
Ahí se caza a perro “en mano”, lo que significa, 4 o 5 personas. Creo que dicho así, parece una actividad en equipo, algo más distendido, incluso... donde se podrá hablar y llegar a compartir alguna confidencia con los otros cazadores.
“A rabo”- dijeron- y eso quería decir que era el perro el que levantaba al vuelo las perdices y había que seguirlas.
¿Y de las batidas de jabalí? Nos explicaron que se solicitan a la Junta de Castilla y León, quien fija los días. Puede haber 12 al año. Se participa en grupo, de hasta 30 cazadores por día. A cada participante se le asigna un puesto, donde no puede moverse. El resto de cazadores caminan el monte con “realas” de perros, es decir con 30 o 40 perros, con muchos. Se intenta “desencamar” a los jabalíes, para que al huir puedan dirigirlos y meterlos a los puestos, donde se abaten.
Finalizada la cacería la comisión, que ha portado en todo-terreno el condumio, prepara la parrillada de chorizos y churrascos de ternera, en el monte. No es de extrañar que se conviertan en expertos cocineros...
¡Esto si que merece la pena!, después de patear entre matojos, con la tensión de aquellos momentos en los que la concentración es tan importante para uno mismo, como para los compañeros, después de soportar las inclemencias del tiempo, de hablar en soliloquio con la naturaleza o de hacer oídos sordos al cansancio o al miedo...¡ qué alegría pillar un buen bocado, regado con buen vino, tomado en amistad!
Pues animaros a engrosar la lista de socios de la Peña- nos dijeron- ¡somos más de 70!

15 abril 2006

La Coruña y Las Fragas del Eume

Aquella mañana del año 2003,con mucha alegría tomamos el camino de Santiago. Íbamos saliendo de León, por el Camino de Santiago, reflexionando en su fuerza, aunque cómodamente sentados en el autobús y desde él, siempre asomados a la ventanilla, contemplábamos cómo nos alejábamos de la ciudad de León con su catedral sobresaliendo por encima del caserío, blanca como una llama de plata.
Luego al acercarnos a Astorga, la estampa del valle, con el cerro en el que se alza la ciudad y dominando todo, la catedral sonrosada, constituía un espectáculo hermoso en esta mañana de verdor primaveral. Nos mandaban sus rumores los altos de los montes, primero el señorial Teleno, luego los Aquilanos, con la Aquiana mirando a Ponferrada y después las redondeadas elevaciones que ascendían al puerto del Cebrero, monumento natural en el que nos sentíamos parte, pequeña, pero fundamental, en el desarrollo de este camino santiagueño tan universal y personal a la vez. Y ya entrábamos en Galicia...Teníamos ganas de realizar esta excursión a las Fragas del Eume, parque natural privilegiado, en el que la naturaleza vegetal y las aguas sonoras del río son capaces de trasportarnos a un verdadero paraíso.
El término de fraga significa en gallego bosque. Bosque autóctono e intrincado de vegetación y de vida campesina, como el descrito por Wenceslao Fernández Flórez en su obra El bosque animado, que se llevó al cine con éxito, por el buen hacer de nuestros actores españoles.
La Fraga del Eume ha sido catalogada como una de las selvas atlánticas caducifolias mejor conservadas de Europa y de las más extensas de Galicia. Descendimos desde la carretera por una senda zigzigueante entre arbustos y árboles caudales. La espesura de la capa vegetal en el primer tramo del recorrido es abrupta e intrincada.
Cuando era más enmarañada la trocha, nos dimos de bruces con la iglesia de piedra o lo que quedaba del suntuoso monasterio de S. Juan de Caaveiro(s.XII), que, como si de un ser humano se tratara, trepaba sobre un pequeño montículo, señoreando desde el corazón mismo de la fraga. Aquí, en el siglo X, llevó su vida de oración S. Rosendo, obispo de Dumio, fundador de sangre real, hijo de santa Ilduara, hermano de santa Adosinda. En este cenobio, no lejos de castros celtas y restos romanos, entre fragosidades y gargantas, se recibió a Alfonso VII, floreció una culta colegiata y se vivió entre esplendores y desgracias hasta que la desamortización lo llevó a la ruina.
Parecía abrirse al paisaje, edificando su espadaña-torre como puerta a los vientos, como arco triunfal en la mitad de una angosta vía.
Buscando el ambiente por donde anduvieron los monjes, investigamos los alrededores, llegando a contemplar el molino que, aún ruinoso,
marcaba un recodo bellísimo, con la proximidad del alto puente de un solo arco. El lugar parecía similar al de Los puentes del Malpaso, que salió en la última revista, como podéis apreciar. Revivíamos el murmullo del agua en los saltos del río, que se sucedían sobre las piedras.., la luz tamizada por las vibrantes hojas de los árboles, el ojo del puente mirándonos socarrón.
De allí fuimos a encontrarnos con el ancho lecho del río, disfrutando de una senda turística pavimentada y llana que avanzaba paralela a la calmosa marcha del río Eume. En su quieta superficie espejaba la vista de robles rebojos de hoja grande y tierna, de acebos brillantes, avellanos de largos dedos, alisos, castaños frondosos, abedules centelleantes... Junto al agua, el bosque de ribera dotado de laureles, madroños, arces, tejos y olmos...
El guía nos contó la riqueza del parque por las diferentes clases de helechos y hiedras, por la riqueza faunística: las aves, algunas acuáticas, los peces y hasta raros insectos.

Para la comida regresamos al hotel Rías Altas, situado en la Playa de Santa Cristina, que nos ofreció la posibilidad de utilizar sus instalaciones deportivas. Otros paseamos por la playa o nos acercamos al núcleo urbano de Perillo-Oleiros o nos fuimos en el autobús hasta Coruña.
A la mañana siguiente todos estuvimos en la Coruña para mirar la costa desde el emblemático faro de Hércules, para admirarnos de la mejora urbanística de la zona deportiva, para desear la visita del museo del mar o del Domus, la casa de las ciencias. Fuimos a callejear por la zona de copas, sin olvidarnos de degustar los típicos productos gallegos, a fotografiar a María Pita y su plaza Mayor, a pasear la zona portuaria con sus jardines, contemplando el parterre del reloj... A compartir con los compañeros comentarios sobre las casas acristaladas y su arquitectura modernista...y otros puntos de vista sobre el trabajo y el ocio, la vida y la muerte, sobre la alegría y el dolor, sobre todo lo humano y lo divino.
Y tras comer en el hotel, despedida, siempre triste y más en la tierra de la saudade, nos gustaría quedarnos, pero nos conformaremos con regresar y reencontrarnos.
Para saber más:
http://www.xunta.es/conselle/cma/montes.htm