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01 marzo 2011

Carta a mi amigo Anselmo, La Cabrera


Carta abierta a mi amigo Anselmo, que se perdió la excursión a Peña Ramiro, por obligaciones familiares .
(Y a los que la quieran leer)
Castrocontrigo, 2011



Siempre me había llamado la atención al transitar por la carretera de la Bañeza a Castrocontrigo, las ruina de un gran caserío semiderruido que me hacía imaginar mil historias que justificara su estado de abandono: La historia de amor de una mujer que abandonó prematuramente a su enamorado y este se dejó morir junto con la casa, que conoció sus momentos felices, o ¿que sé yo?...  pero, hoy Elena mientras nos hablaba de hojas marcescentes, micrófono en mano, ha roto la magia: se trata de una fábrica de transformación de resina, los restos de las dos que hubo en Castrocontrigo. ¡Se acabó la leyenda!
Mientras entrábamos en Castrocontrigo, lo primero que me sorpendió de la ruta de los molinos,  es que a los riachuelos que traen el agua a los molinos del pueblo, les llamaran caños. Pero lo cierto es que esta abundancia de agua fue el origen de muchos molinos.

 El primero que visitamos es llamado el de "la Calva" Apoyadas en su fachada vemos dos piedras de moler. Pedro, nuestro guía  local de ochenta y muchos años,  nos contó que la lisa se coloca debajo y la estriada va encima para triturar la cebada. Leyendo el cartel explicativo pudimos tararear "vengo de moler morena de los molinos de abajo..."

Una vez dentro del mismo, Pedro nos contó con todo detalle el funcionamiento de la maquinaria y después de contestar a nuestras dudas, seguimos camino por una hermosa y solitaria pradera que puedes ir contemplando en las fotos que te adjunto para que puedas hacer con nosotros la excursión.

Castrocontrigo, 2011

¡Seguro que en este lugar hubiéramos evocado nuestras  clases de literatura y aquel poema que nos aprendimos de memoria: "Corrientes aguas, puras, cristalinas, árboles que os estáis mirando en ellas....."




Nos impactó la imagen de los restos de un puente antiguo, utilizado hasta el siglo pasado, por el camino de Astorga. La ceniza, que un desaprensivo arrojaba a la calle le prendió fuego y lo destruyó.

Llegamos al molino de "la molinera" (no se comían el "coco" buscando nombres). Nos dijeron que era el más viejo del lugar y que su rodezno era de madera, en vez de metal como en los otros que visitamos.

El tercer molino, el del "tejado" es comunitario y aún hoy está en funcionamiento. En su panel informativo figura otra coplilla popular alusivo a la molinera. ¡Tenían más éxito que las de las telenovelas!

Caminando por la orilla de un "caño" plagado de árboles floridos, volvimos al autobús para seguir la ruta en dirección al castillo de Peña Ramiro. Al pasar por la calle de Gunderico, evocamos el pasado historico de Castrocontrigo. Es que el antiguo campamento romano de Aria, que dio nombre al valle en que nos encontramos, fué tomado al asalto por el jefe de los vándalos, Guderico, que lo destruyó y reedificó luego, estableciendo aquí su residencia en el año 411. Se llamó a partir de entonces " Castrun Guderici" y pasado el tiempo se convertiría en el actual Castrocontrigo.

Seguimos ruta, no sin antes dejar encargado el chocolate con picatostes, para la vuelta.

A la derecha de la carretera,  dejamos el pueblo de Torneros de la Valdería.
A. Ferreras natural de Torneros, a través de un libro autobiográfico “Las aventuras del Sargento Ferreras”  nos da muchos detalles de las andanzas de los maquis, una vez terminada la guerra civil, no sólo por esta zona, sino por las colindantes de Asturias, Cantabria, Galicia y Palencia.

A medida que íbamos acercándonos a al antiguo castillo de Peña Ramiro, pudimos observar  la alta peña que domina todo el contorno, donde estarían  los restos del castillo. Nos sorprendió una gran imagen del Sagrado Corazón, visible desde la carretera, en lo alto de la peña. A través del potente zoom de nuestra cámara de fotos, pudimos encontrar los restos del castillo en la base y alrededores del monumento.

Peña Ramiro

Es aquí, en esta peña de Valcaliente, de 1367 m. de altura, donde se encuentran las ruinas del castillo del conde de Peña Ramiro, con los restos de un torreón de 6x6, erigido durante la dominación visigoda, sobre las ruinas de un castro, quizá de época prerromana. Sobre esta construcción una colosal estatua llamada del Sagrado Corazón, que bendice el valle, se erigió en 1957, hecha por el escultor Larrea.

Paralelo a este torreón se encuentra una formación irregular de 5,5x4 m. Se conservan también restos de unos muros que circundan el torreón principal y en el interior del recinto amurallado dos oquedades, posiblemente restos de enterramientos.

Hicimos fotos hermosas subidos junto a esta imagen del Sagrado Corazón, desde lo más alto de la montaña y sobre las ruinas del patio del  antiguo castillo, que dio pie a la novela  històrica del bañezano Méndez Luengo, “El último Templario”. Según relata el novelista, en este promontorio residió Don Ofrén Roldán de Valdavido, El último templario, que se negó a abandonar las insignias de la orden y posiblemente también los tesoros, de los que fue depositario hasta su muerte. En “Llanto por un lobo muerto” del mismo autor, también ubica la acción en el castillo, que es destruido por una tormenta, seguida de un terremoto, en la época de las guerras carlistas. A mí se me pusieron los pelos de punta al observar el gigantesco pararrayos, que se yergue a modo de mástil, enganchado al Cristo, como confirmando la acción descrita por el escritor. 

Para saber más sobre el argumento del "Último Templario " o "Llanto por un lobo muerto" pincha aquí.

Emprendimos el camino de bajada y comimos cerca de Truchas, Caldo cabreirés y venado (Ya sabes que Elena nos cuida muy bien). y como ya es costumbre, la gente del grupo Aguzo  nos deleitó con su música y su buen hacer. Yo me hubiera quedado toda la tarde escuchándolos y hubiera perdonado el resto de la excursión, pero claro, no sabía lo que me esperaba. Desde aquí ¿Gracias amigos por vuestro buen hacer!.   Te dejo fotos para abrirte el apetito.

Elena explicando
Nos esperaba un hermoso pueblito, Villar del Monte, nuestro siguiente destino.



Al topónimo Villar del Monte nos indica la ubicación del poblado, al ser un conjunto de casas de campo, dispersas por una elevación del terreno. Yo venía pensando que ya estaba bastante poblado en tiempos antiguos, que tenían una gran inteligencia para cubrir bien sus necesidades utilizando los recursos, que tenían a su disposición. El sentido común nos advierte, al contrario de lo que se cree, que no todos los lugares van progresando en civilización, aquí hubo tiempos muy gloriosos, de los que se ha ido decayendo y recuperando con esfuerzo.
Haciendo un pequeño recorrido por el pueblo, perdiéndonos por sus calles, con los techados de paja semiderruidos, teníamos la impresión de habernos trasladado a otra época de la historia.Vimos también un horno comunal, una chimenea típica y un pajar restaurado recientemente por la Junta de Castilla y León. Nos llamó la atención el tranque rústico para cerrar una puerta y pudimos contemplar también la mentalidad práctica de sus habitantes, hasta para reutilizar hasta una humilde cuchara ,como agarradero de la puerta.

Junto a la Iglesia del pueblo, la casa rectoral, restaurada esta vez por un médico inglés, el Dr. Brian.

Como en esta visita  no visitamos el Museo de Encaje de bolillos, gracias a la magia de internet te lo afrezco aquí, fruto de otro recorrido anterior, que realicé con el amigo Eulogio:

Encinedo, Cabrera, León 2010

Nos lo enseñó una guía de lujo: Nati, que también ha organizado el de Castilla y León en Tordesillas y ha impulsado una cátedra en la Universidad de Salamanca. La labor de divulgación de la cultura popular que hacen las personas antes citadas es enorme y poco a poco van consiguiendo que otras personas como el Dr. Bryan, y otros ciudadanos extranjeros, holandeses y belgas, se interesen y realicen la restauración y conservación del patrimonio cabreirés.

Castrocontrigo, chocolate

Como siempre terminamos la excursión tomando el chocolate con picatostes en Castrocontrigo. Aunque primero visitamos la fábrica artesanal de chocolate Santocildes, muy bien explicada en todo el proceso de fabricación y los elementos actuales y más antiguos, cuyas fotos de mostramos aquí.

En el autobús, Eulogio y  Jose (que finalmente nos dejó sin estrictis) amenizaron el regreso con chistes y chascarrillos. ¡Gracias también a estos amigos!  y a Elena por habernos preparado esta mágnifica excursión al estar siempre pendiente de nosotros, ¡es el alma del grupo!.

Castrocontrigo, chocolate

En cuanto a tí amigo Anselmo, espero haberte podido animar un poquito con mis fotos y mi charla.
Un abrazo.

28 octubre 2010

Amigos de La Cabrera

Acompañado por Eulogio, que me iba contando topónimos y anécdotas de la ruta, comenzamos la excursión anual a Cabrera.

Baíllo, Cabrera, León 2010

Hicimos una paradita en Castrocontrigo, lugar que, como ya dijimos, fue primero castro romano y posteriormente Castro de Gunderico, de donde procede su nombre.

Después de saludar a los amigos, que utilizaban transporte particular, con los que nos une nuestro interés por las cultura de la comarca, nos dirigimos a Baillo.

Baillo se encuentra en el estrechamiento de un valle junto al río Eria (Baillo: del latín vadum, pequeño vado , paso del río). Paseando por el pueblo vimos que en su parte alta se encontraban los pajares, ya sin techo, debido al transcurso del tiempo y al abandono, por el despoblamiento. En la parte baja del pueblo, junto al río, las casas de labranza, algunas con sus pequeños huertos cultivados aún, con cariño, por algún jubilado.

Ávidos de llevarnos los recuerdos de esos lugares entrañables, los fotografiamos como turistas japoneses.

Baíllo, Cabrera, León 2010

Severino y Pilar nos mostraron la iglesia del pueblo, con su sagrario recientemente restaurado. Lo hizo, en 1595, el escultor Juan López de Losada. Tiene el Resucitado en el centro, flanqueado por los apóstoles Pedro y Pablo. Policromado y con decoración de grutescos ¿por Pedro de Balboa? Al abrirlo, pudimos contemplar en su interior las imágenes de la Vírgen y un Cristo crucificado.

Preside el templo una imagen de San Martín, con vestiduras pontificales, siguiendo el modelo de Santo Toribio, de Gaspar Becerra en la Catedral de Astorga, que creó una influencia beneficiosa en los artistas de su tiempo en la diócesis.

Baíllo, Cabrera, León 2010

Nos dijeron también que esta iglesia se hizo en 1780, siendo maestro de la misma Manuel Gil. Suponemos que la construyó sobre otra anterior.

Como curiosidad, diremos que en uno de los muros de cierre del pórtico hay una laja de pizarra en la que se distingue un “Alquerque de tres” sin que pudiésemos confirmar su procedencia medieval o romana, o si se trata simplemente de un “tres en raya” de cuando éramos chicos.

Como también pensabamos ver el Museo de Cabrera, en Encinedo, seguimos ruta con dirección a Corporales, haciendo otra parada en le Puerto del Palo.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Desde estos impresionantes paisajes, junto a la Peña Aguda, de 1265 metros, Manuel Garrido, nos mostró los restos de los canales romanos, que se podían apreciar a lo largo de las montañas, con toda nitidez. Nos explicó que, aunque se les llamen carriles, no tienen nada que ver con un lugar por el que transitan los carros, su origen latino es “carrulli”, quiere decir “canal”, nombre que se perpetúa, gracias a haber sido adaptado al entendimiento por las gentes de un nuevo significado.

A lo lejos divisábamos en el valle el pueblo de Manrrubio. Dice un refrán, al referirse al aislamiento de estos pueblos, que Noceda, Sacedo y Manrrubio son tres lugares por los que Cristo no anduvo. Esto es una visión deformada de nuestros días, porque hubo tiempos en que esta zona fue próspera.

Baíllo, Cabrera, León 2010

En la impresionante bajada al valle de Losada, por donde discurre el rio Cabrera, pasamos junto al santuario de la Virgen de Biforcos, afeado por la proximidad de unas minas de pizarra.

Junto al pueblo de Nogar contemplamos un bonito puente, de estructura antigua, quizá romana o medieval.

Yo me imaginaba las últimas escenas de la novela del bañezano Mendez Luengo “El último templario”, desde su fortaleza de Valdavido, con las torres de asalto y los carros chillones pertrechados con toda clase de armas medievales, bajando por esos serpenteantes caminos, para asaltar el castillo de su enemigo.

A lo lejos, en el otro margen del río destacaban varios palomares restaurados, en gran parte gracias al interés y abnegación mostrados por la Asociación de Amigos de la Cabrera.

Comimos como el año anterior un pote cabreirés en Quintanilla de Losada y disfrutamos de la charla en la sobremesa con nuestro compañeros.

En mi caso, con los que me tocó en suerte, evocamos leyendas y tradiciones de la Bañeza y Camposagrado. Fuimos desgranando historias desde el Ben-Abrin, que se narra en "Los Capiteles" de Conrado Blanco, hasta la última Fiesta de la Alubiada de La Bañeza, pasando por la “Poesía para vencejos” de Palacios de la Valdurerna, pues también se encontraba entre nosotros Felipe Pérez Pollán, con quien tuve ocasión de fotografiarme y recordar viejos tiempos.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Me hubiera gustado pasear por Quintanilla. En su día fue la capital de la Gobernación y estuvo compuesta por dos barrios: Quintanilla y Ambasaguas.

De la importancia de esta población nos hablan sus tres iglesias, con las que aún cuenta en la actualidad. Una de ellas la ermita de Nuestra Señora de Biforcos, de 1601 según la inscripción que reza en un contrafuerte, aunque posiblemente como otras muchas de la zona sea cuando se refundó. Es una pena que siempre se encuentren cerradas, pues tiene un bonito artesonado en la bóveda y once tablas pintadas en el retablo, con escenas de la virgen y un estilo muy natural.

Por la tarde, visitamos el Museo de Encinedo y nos hicimos junto a él una foto de grupo con el Teleno al fondo. Hecha en recuerdo de Dª Concha Casado, que este año no nos pudo acompañar. Ella, junto con otros colaboradores de su equipo, es el alma de todo lo que se está haciendo por que la cultura de Cabrera, desde hace tiempo.

Si el nombre de Quintanilla de Losada nos habla de quinta romana o caserío y el de Losada, del prerromano lausa:pizarra, indica un lugar donde hay mucha pizarra, y seguramente se efectuaba aquí su extracción, Villar del Monte nos indica la ubicación del poblado, al ser un conjunto de casas de campo, dispersas por una elevación del terreno. Yo venía pensando que ya estaba bastante poblado en tiempos antiguos, que tenían una gran inteligencia para cubrir bien sus necesidades. El sentido común nos advierte, al contrario de lo que se cree, que no todos los lugares van progresando en civilización, aquí hubo tiempos muy gloriosos, de los que se ha ido decayendo y recuperando con esfuerzo.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Nuestra última visita era al Museo de Encaje de bolillos en Villar del Monte.

Nos lo enseñó una guía de lujo: Nati, que también ha organizado el de Castilla y León en Tordesillas y ha impulsado una cátedra en la Universidad de Salamanca. La labor de divulgación de la cultura popular que hacen las personas antes citadas es enorme y poco a poco van consiguiendo que otras personas como el Dr. Bryan, y otros ciudadanos extranjeros, holandeses y belgas, se interesen y realicen la restauración y conservación del patrimonio cabreirés.

Encinedo, Cabrera, León 2010

Como siempre terminamos la excursión con chocolate con picatostes en Castrocontrigo y en el autobús, contamos anécdotas, María José dirigió el coro improvisado de canciones regionales, se contaron chistes de todos los colores y se nos hizo muy corto el camino de regreso.



19 octubre 2009

LA CABRERA 2009



¡Qué enigmática la Cabrera, la dureza del terreno y el misterioso silencio que lo envuelve todo y por si esto fuera poco un dios local, Tileno habita en lo alto de la montaña del mismo nombre!

Así que, cuando nuestro amigo Eulogio nos ofreció la posibilidad de hacer una excursión de fin de semana no nos lo pensamos dos veces para aceptar.
Hicimos la primera parada técnica en Castrocontrigo, el antiguo campamento romano de Aria que dio nombre al valle. Tomado al asalto por el vándalo Guderico que lo destruyó y edificó luego, estableciendo su residencia en el 411 (El Castrun Guderici) que pasado el tiempo se convertiría en el actual Castrocontrigo.

Hoy Castrocontrigo es un bonito pueblo conocido en toda la provincia, entre otras cosas, por la fabricación de un exquisito chocolate que hace las delicias de quien lo prueba.

Partimos con dirección a Pozos, y arropados por la amena charla de Eulogio, pasamos por otros pueblos que ya visitamos en anteriores excursiones: Valdavido, presidido por la imagen del Sagrado Corazón en lo alto de la montaña sobre las ruinas de un antiguo castillo que dio pie a la novela del bañezano Méndez Luengo “El último Templario” en “Llanto por un lobo muerto” del mismo autor, el castillo es destruido por un terremoto en la época de las guerras carlistas.

De distinta temática otro autor esta vez natural de Torneros a través de un libro autobiográfico “Las aventuras del Sargento Herreras” el autor nos da muchos detalles de las andanzas de los maquis, una vez terminada la guerra civil, no solo por esta zona si no por las colindantes de Asturias, Cantabria, Galicia y Palencia.

Cuando llegamos a Pozos fuimos recibidos por Severino, uno de los miembros más activos de la Asociación de amigos de la Cabrera que intentan que todo el amplio patrimonio etnográfico no se pierda en el olvido. Junto a el tuvimos ocasión de contemplar la arquitectura rural del lugar.

Yo tenía interés por visitar los pozos que hay en los alrededores del pueblo porque cuando de pequeño pasaba mis veranos en la Bañeza, me decían que el Dios Teleno lanzaba los rayos de las tormentas desde el monte del mismo nombre y luego apagaba los que le sobraban en los pozos de este pueblo. Hoy, pasados los años, he leído que esos pozos no eran para sacar agua sino para extraer el oro que por estos lugares rastreó el romano Plinio el Viejo al frente de miles de esclavos.

Dejamos Pozos para dirigirnos a Iruela, cuna de otro leonés ilustre, el relojero Losada.

Nos cuentan que en su juventud era pastor y al perder una res del rebaño que cuidaba, escapó al vecino Portugal para desde allí seguir rumbo a Inglaterra donde, entre otros oficios trabajó en una importante relojería, casándose con la esposa del dueño una vez fallecido este. Construyó y regaló a la Villa de Madrid el Reloj de la Puerta del Sol, con el que los españoles solemos despedir el año. nos hicimos una foto ¡como no podía ser menos! ante el monumento dedicado al insigne prócer.
Nos enteramos también que el vocablo Iruela parece indicar “campo pequeño” o “era pequeña”.

Nos dirigimos a la Iglesia del pueblo para contemplar las imágenes restauradas recientemente.

Continuamos la excursión para comer “pote cabreires” en Quintanilla de Losada, en compañía de Dª. Concha Casado, que nos obsequió con su presencia y alguno de sus libros, rifados en la sobremesa. En la tertulia, estábamos a gusto con los amigos, así que se nos pasó el tiempo sin visitar el museo etnográfico de Enciendo y los palomares restaurados recientemente.

Pero en Villar del Monte, nuestro siguiente destino, sí visitamos la casa recién restaurada que acoge el Museo de Encajes y fue muy del gusto de las féminas de la expedición.

Vimos también un horno comunal, una chimenea típica y un pajar restaurado recientemente por la Junta de Castilla y León. Junto a la Iglesia del pueblo, la casa rectoral, restaurada esta vez por un médico inglés, el Dr. Brian, porque no sólo la Asociación de Amigos de la Cabrera, sino también familias de ingleses, belgas y otros extranjeros, se interesan por estos típicos parajes.

En Castrocontrigo hicimos la parada de la merienda. Ya estaba preparado el comedor y enseguida degustamos el chocolate con picatostes. Muchas personas compraron las diferentes especialidades de tabletas de chocolate, para alargar el buen sabor con familiares y amigos.

Ya en el autobús hubo concurso de trivial para demostrar nuestros conocimientos de León y bonitos regalos para los acertantes. Cantamos canciones dirigidos por María Jose y Rosi , se gastaron bromas y contaron chistes que nos hicieron corto el camino de regreso. Un día , en fin, muy agradable que nos dejó con ganas de repetir.