Mostrando entradas con la etiqueta magosto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta magosto. Mostrar todas las entradas

20 noviembre 2013

Magosto en Balboa

Hemos estado en el Bierzo para cumplir con la tradicional fiesta del Magosto, en Balboa. Como de costumbre aprovechamos para hacer una etapa del Viejo Camino de Santiago de la Montaña, esta vez desde Camponaraya a Cacabelos y a Villafranca.

Cacabelos

En Camponaraya nos dirigíamos a tomar un café cuando nos abordaron los chicos de telebierzo, que avisados de la ruta nos hicieron un reportaje. También en Balboa, estuvieron grabando la fiesta final.

Camponaraya, Cacabelos

En Cacabelos paramos en La Moncloa de S. Lázaro, donde fuimos obsequiados como peregrinos, con un vaso de vino y un buen bocado de empanada.

Camponaraya, Cacabelos

La dueña nos acompañó a las dependencias donde vimos el proceso de envasado de castañas, a la tienda, tan hermosa, donde no falta absolutamente nada del Bierzo, a la terraza, al portalón de las balconadas y las flores, etc. Nos animó a compartir fotos con el facebook de La Moncloa.

Cacabelos

Nos regaló unos ramitos de acebo, de la poda que hizo en su jardín y los llevamos de peregrinación con todo entusiasmo, dispuestos a que superada la etapa, adornaran nuestra casa en Navidad.

Camponaraya, Cacabelos

Tuvimos un magnífico día para caminar, soleado y templado.
Al pasar Cacabelos nos admiramos con los notables edificios que tiene y empinando la cuesta vimos el desvío hacia el admirado Castro Ventosa.

Cacabelos

Además de los hermosos monumentos de las tres ciudades por donde pasamos, disfrutamos del paisaje otoñal, inundando nuestros ojos de colores ocres y amarillos. Los frutales, membrillos, madroños, manzanos desbordaban sus frutos en el suelo.

Cacabelos

Pero  en las laderas de los cerros las reinas eran las vides, sonrosadas, alineadas en los campos de los grandes bodegueros bercianos.

Cacabelos

En Villafranca del Bierzo comimos en una terraza, aprovechando el sol y ya empezamos a tocar la pandereta y a gozar con nuestras canciones.

Villafranca del Bierzo

Al llegar a Balboa nos sorprende su encanto y su proyección cultural. Rememoramos los buenos momentos vividos aquí y a los amigos de Madrid que nos acompañaron el año pasado.

Balboa, magosto

Sólo dispusimos de 20 minutos para visitar el Museo de las Gentes de Domingo de Canteixeira. ¡Una gozada! La madera en Balboa lo es todo, en las obras que el escultor ha labrado por doquier y en el Museo hay una muestra muy interesante. No os lo perdáis.

Balboa, magosto

Cuando llegamos a la nave donde nos habían preparado las castañas, el tambor quedaba vacío sobre unas pobres brasas. Ya todos estaban en el interior dándole al diente.

Balboa, magosto

Degustamos la merienda, compramos castañas y nueces y con el calor del vino berciano y el aguardiente, que nos sirvió Buzi, cantamos, tocamos panderetas y castañuelas, cantamos y la telebierzo nos despidió por todo lo alto.

Balboa, magosto


Ved nuestro reportaje fotográfico aquí.

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

16 abril 2007

Magosto en Vilela y Arganza

Magosto.
No arredró a los andariegos “ucequeros” el pronóstico meteorológico, pues aunque impensable, disfrutamos de un día de sol en el Bierzo en la fiesta del Magosto.
La campa de Vilela, bien pertrechada de condumios sació nuestras primeras ansias con el queso y el porrón, el bollo preñado y las castañas.
Ya satisfechos nos fuimos al Palacio de Canedo, donde el mismo Prada nos hizo la recepción. Megáfono en mano, agradeció a la Entidad financiera de León la ayuda recibida en sus comienzos de empresario que permitió la posibilidad de que hoy, todos pudiéramos vernos en este lugar y en estas circunstancias.
En primicia, Prada que posó conmigo para la foto, nos ofreció el vino del año, que regaba castañas y mazapán. Entramos en la moderna bodega y paseamos por los alrededores, entre madroños floridos y con frutos de sus tres colores. Luego, fuimos invitados al Palacio. La recuperación del edificio, mobiliario y enseres llamaba nuestra atención.
Desde la balconada del piso superior la vista era soberbia. Desde los pies del edificio se extendían los viñedos en suave inclinación hasta los bordes de la colina, hacia las casas del pueblo de Arganza. Más allá, los montes Aquilanos lucían al sol con las nieves recientes y los diferentes cordeles marcaban varios horizontes.
De regreso, multitud de gente estaba preparando queimada en Vilela: tuvimos pulpo, empanada, café y la famosa queimada.
Estábamos impacientes por probarla. ¡Hay que ver qué buena estaba! Pero la probábamos una y otra vez por si aún podía mejorar.
Entre cosa y cosa, bailamos y jugamos, compramos alimentos típicos del bierzo y charlamos. Y yo aprendí unos refranes algo chistosos, que no me atrevo a escribir aquí.