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29 abril 2017

Recupera el Viejo Camino de Santiago: Valle de Viñayo, Piedrasecha, Los Calderones

La etapa 14 del Viejo Camino de Santiago en la Montaña de León comienza en la Pola de Gordón.
Enseguida llegamos a Barrios de Gordón, donde hubo un poderoso castillo, que protegía el avance cristiano en la Reconquista y por tanto la repoblación y el Camino Jacobeo.

Los reyes astur leoneses le citan en su ir y venir por la Vía del castillo de Barrios de Gordón al castillo de Luna, documentación que encontramos en el valioso libro de Fray Hipólito Barriguín sobre Viñayo. Este es, efectivamente el mismo trayecto que seguiremos los peregrinos hasta la desaparecida abadía de Santas Martas, hoy día pequeña majada en el valle de alzada.

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Desde aquí se explotará en la Edad Media el valle de bajada, Valle de Viñayo, para progresar hacia el sur en la conquista del territorio y la repoblación, auspiciadas como siempre, por la devoción y protección del Patrón de España. Y por eso ahí baja también el Viejo Camino de Santiago.

Podemos trabajar para recuperar esta etapa del Viejo Camino de Santiago, que ofrece un recorrido montaraz de mucho atractivo.

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Su fundamento histórico y documental se encuentra muy detallado en este artículo:

http://rsas0010.blogspot.com.es/2014/02/barrios-de-gordon-otero-de-las-duenas.HTML


En ese artículo los autores marcan este itinerario jacobeo a lo largo de la Historia. Por supuesto, el documento de la peregrinación de Leodegundia en el libro Vexu Kamin de Julián Glz describe la etapa y también puede leerse en la página 155 del libro "El Viejo Camino de Santiago" del profesor José Fdz Arenas.

Su mapa lo tenéis aquí:

Microsoft Word - 14A_La Pola de Gordon_Canales-La Magdalena


Ahora sólo falta que lo caminéis y quedaréis prendidos de su historia y belleza, de sus leyendas y sus valores geológicos que dieron pie al geolodía 16:

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Podéis ver aquí fotos de nuestro reportaje del geolodía 16:
https://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157668139447965

Podéis leer nuestra experiencia cuando recorrimos esta etapa 14 del Viejo Camino de Santiago:
http://rsas0010.blogspot.com.es/2014/02/barrios-de-gordon-otero-de-las-duenas.HTML




13 febrero 2016

De Barrios de Gordón a Piedrasecha, Viejo Camino de Santiago


En un día soleado de invierno, cuyos pronósticos meteorológicos daban un respiro de unas horas, respecto a las lluvias incesantes que desde días antes se venían alternando con fuertes vientos, José Antonio y Rafa nos decidimos a caminar este tramo del Viejo Camino de Santiago por las montañas de León, desde Barrios de Gordón a Piedrasechas.
Con la ayuda de los mapas elaborados junto con nuestro amigo David González, estábamos dispuestos a promocionar este tramo, una senda amplia entre pastizales y bosque, un paseo de unos 15 km entre montañas, que contienen una belleza geológica excepcional en el llamado desfiladero de los Calderones.

Jose Antonio y yo vamos a comprobar el Camino en invierno y a falta de dinero para señalizarlo en este momento, se nos ocurrió marcarlo por medio de un track ¡Cuánto hubiera disfrutado la reina Leodegundia, en su peregrinación del año 902, si hubiera dispuesto de semejante artilugio!

Microsoft Word - 14A_La Pola de Gordon_Canales-La Magdalena

Pero esta dama, hija del rey Ordoño I, se conformó con perpetuar los pormenores de su peregrinación, gracias a la carta que el abad Gundisalvo le relataba al obispo S. Froilán. Con este testimonio insertado en el libro "Vexu Kamin" de Julián González nos dispusimos a caminar:

“...De seguido Buiza, Beberino y una Pola pasado un puente donde descansamos en el castillo...Unos fueron desde Buiza hasta Santa María y por paso alto hasta las Asturias de Oviedo, pero nosotros pasado el descanso sin miedo musulmán, fuimos por el paso de Santas Martas hasta Viñayo con dos monasterios y muchos hermanos...” Pág. 27

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A la derecha del camino si subimos una pequeña elevación podemos contemplar todo el valle de Gordón y a nuestra izquierda a lo lejos hay una antigua cantera de ágata y ónice. Os cuento esto porque D. Matías Diez Alonso en su libro “Mitos y leyendas de las Tierras Leonesas” Graficas León 1982, nos dice que aquí conoció a D. José Antonio González, que era el dueño de la cantera y le informó que en la excavación a cielo abierto había aparecido cristalizado un esqueleto humano de tres metros de largo. Se lo compraron unos científicos rusos (Pág. 38)

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Mientras caminábamos por esas hermosas sendas, José Antonio y yo queremos demostraros la certeza de este tramo como Camino de Santiago desde antiguo. Hay otros autores que lo confirman, como el documento titulado “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, fasc. XL, año 1958 por el arqueólogo e historiador  José María Luengo:
“El camino leonés de la montaña comenzaba en Puente Almuhey, pasaba el Cea, siguiendo por Mercadillo; cruzaba el Esla para encaminarse a Barrillos de las Arrimadas – Donde hubo posteriormente residencia de Templarios, lo que confirma no haberse perdido en dicha época el uso de este camino—y desde allí subía hasta Boñar, en cuyo punto existe un gran puente sobre el Porma. Una prueba más de la permanencia de esta ruta jacobea, aún en pleno siglo XIII…El camino para Galicia seguía por la orilla derecha del río Porma pasando por un pueblo hoy desaparecido, que se denominaba San Julián desde donde se dirigía a Valdepiélago para cruzar el río Curueño, por un puente que hoy subsiste, notablemente reformado y seguía por Villalfeide, salvando allí el río Torio”.

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Luego continúa D. José Mª:
“Cruzaría por el pueblos de Viñayo, donde hubo monasterio dedicado a Santiago, cedido por Ordoño II al obispo de León, Fruminio, y por Trascastro e Inicio en los que se ven restos de calzada que ya localizó el padre Tirso López, siguiendo por Fasgar…”
Queridos amigos, nos gustaría que también vosotros nos acompañéis por este viejo camino en este recorrido virtual en espera de que un día ya señalizado podáis disfrutarlo físicamente. Seguro que no quedaréis defraudados.

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Al llegar a Las Brañuelas el sendero se bifurca. Nosotros tomamos altura por el de nuestra izquierda para crestear luego a nuestra derecha, disfrutando de unos paisajes espectaculares.
La euforia nos invade y me animo a cantar una canción local, que recoge Matías D. Alonso, precisamente junto al Castillo de Barrios de Gordón, confirmando con ella la tradición de esta vía como Camino a Santiago desde antiguo:
"A donde vas pelegrina / por mis palacios reales/ voy a Santiago, mi rey/a Santiago que a vos guarde/"

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Hay un cartel que recuerda al caminante que tanto aquí en plena collada de Urdiales como en lo alto del Fontañán se encuentran los restos de las trincheras donde, durante la guerra civil de los años 1936-39 se combatió duramente.

Todo empezó el 9 de septiembre de 1937 cuando las fuerzas del general Aranda iniciaban desde el frente leonés la ofensiva contra Asturias, fiel a la república. Cuesta trabajo imaginar este paisaje ahora despoblado y solitario que estuviera entonces lleno de gente. Del lado republicano defendía el frente la 186 Brigada, mientras que los atacantes lo hacían con la 1ª Brigada de Castilla, dividida en dos medias brigadas, la primera partía de Olleros de Alba y Santiago de las Villas para continuar luego a los Barrios de Gordón por donde nosotros hemos venido y envolver por el norte a la Pola, pero no podría avanzar si no se tomaba antes el Pico de Santiago que podemos ver a nuestra derecha. Eso lo hizo la 2ª media brigada obligando a retirarse a las tropas republicanas hacia lo alto del Fontañán, donde podrían defenderse mejor que en la collada de Urdiales, que es donde ahora nos encontramos. Los nacionales en vez de atacar iniciaron el descenso a los Barrios y de ahí a la Pola, así que a los defensores de las trincheras del Fontañán no les quedó otro remedio que retirarse para evitar ser rodeados.
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Y todo esto ¿A qué viene? Pues a que la anterior vez que pasé por aquí el cartel que lo explica todo  se mostraba a la altura de los ojos y ahora está en suelo. La próxima vez que volvamos ¡yo que sé que pasará!

Seguimos caminando y pasamos junto a un chozo como los que no hace muchos años utilizaban los pastores de nuestra montaña leonesa para protegerse de la dureza del clima.

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Llegamos al punto más alto de nuestro recorrido pero si la subida fue dura ahora en la bajada teníamos que lidiar con el fuerte viento sin la protección de la montaña, que no en vano estamos a mediados de febrero, denominado coloquialmente “febrerillo, el loco”

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A nuestro alrededor suena el agua en arroyos y fuentes.

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Llegamos así a Santas Martas donde antiguamente hubo un poblado del que aún permanece en pie una casa, desafiando el tiempo. Este pueblo incluso tiene su leyenda y todo, la de la vacaloria.

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Una vacaloria es como llamaban a la salamandra y cuentan que los días festivos al final de misa se compartía el “pan de la caridad” en el que participaban con alegría y hermandad todos los feligreses. Pero en esta ocasión los feligreses enfermaron rápidamente ¿Qué había ocasionado tal problema? Pues que la mujer que amasaba el pan dejó la levadura fuera de la ventana y se había introducido en ella una vacaloria, el animalito fue la causa de que se contaminase el pan amasado por lo que, los vecinos fueron muriendo envenenados.
Para los alquimistas medievales, la salamandra es el espíritu del fuego. La leyenda escondería el simbolismo que explicaría la desaparición del pueblo. Así que no estaríamos desencaminados si pensásemos que el pueblo de Santas Martas pudo perecer por un incendio.

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Aunque no murieron todos, una viejecita se salvó porque estaba enferma y no pudo acudir a los Oficios Divinos por lo que no comió del "Sandwich de vacaloria" y se convirtió además en la rica heredera de todos los terrenos comunales de Santas Martas. La viejecita fue recogida por un Rico-Hombre de Otero de las Dueñas a cambio de que le traspasara los derechos de los terrenos de Santas Martas. Así es como en la actualidad pertenecen a este pueblo en vez de a Piedrasecha, que es el núcleo de población más cercano.

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Continuamos por el camino que nos lleva a Piedrasecha (Piedrasecta=piedra cortada) entrando en una hoz con estratos de piedra retorcidos y agrietados, es el cauce seco de un río que a intermitencias se esconde bajo tierra, un fenómeno geológico y un paisaje singular.

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Habíamos pasado por aquí en enero, para comprobar si se podía pasar con nieve y sí no ofrecía ninguna dificultad. Ahora ya no había nieve ni casi agua así que bromeamos sobre que “en los Calderones el agua ya no nos llega ni a los ...talones”
Ante el espléndido espectáculo de esta impresionante muralla de rocas nos sentamos para comer el bocata y los frutos secos que aún nos quedaban.

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Recuperadas las fuerzas, seguimos caminando por el desfiladero sobre las piedras de este invisible río que no volverá a aparecer hasta “la fuente del Manadero” que no es más que de pronto en el suelo, junto a la vegetación y las piedras surge el agua y con gran caudal. 


Un poco más abajo, cerca de la fuente está la cueva de la Canga, que disimula en su interior una profunda sima de 40 metros de profundidad, al final de la cual dicen que se encuentra un lago de cristalinas aguas. Un día vino a refugiarse a la cueva, perseguido por una pastora, un perro que había mordido a un cordero del rebaño. Asustados por la oscuridad interior, perrito y pastora cayeron al profundo pozo y no se supo más de ellos. Bueno, sí, porque a los pocos días vieron salir por la fuente del Manadero, las tijeras y el dedal de la pastora. “Mitos y Leyendas de tierras leonesas” de Matías Diez Alonso Pág. 161

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Finalizado nuestro recorrido por el desfiladero de los Calderones subimos unas escaleras de piedra hasta la Cueva de las Palomas. Allí nos detenemos para contemplar La Virgen del Manadero y, como buenos peregrinos que somos, rezar una oración para ser perdonados por contaros tantas leyendas profanas. Las vistas desde la entrada de la cueva son espectaculares y aprovechamos para tomar varias fotografías.

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Apresuramos nuestro paso por la senda que nos lleva a Piedrasecha. ¿Os acordáis de la leyenda de la pastorcita? Pues veréis... lo que no sabía Don Matías al escribir la leyenda es que la pastorcita y su perro, se trasformaron a nuestros ojos en Nieves y Gordo, que así se llama su perro.

Tres y dos

Ahora pasean juntos por estos senderos, ayudando a los montañeros a encontrar su camino y en los ratos libres organizan talleres de cerámica en una Casa Rural que junto con su marido regenta en Piedrasecha,

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Allí nos esperaba junto con Rosi y María Jesús que habían venido a recibirnos. El perrito Gordo, que a pesar del tiempo transcurrido desde nuestra última visita me reconoció, vino rápidamente a reclamar una caricia.

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Además de la Casa Rural La Parra y el Restaurante Manadero que regentan Nieves y su marido, hay otras 2 Casas Rurales: Los Calderones I y II y otro alojamiento de grandes dimensiones: El Castillo. Todos en este bonito pueblín de la montaña leonesa donde os acogerán gustosos, eso si, previa llamada telefónica avisando de vuestra visita.

Nosotros, por nuestra parte hemos terminado por hoy dando las gracias a todos por este día tan agradable pasado en vuestra compañía.
¡Buen Camino, peregrinos!

Ved nuestro reportaje fotográfico

Fotos de Rafael Cid y Jose Antonio Cuñarro
Texto Rafael Cid

20 mayo 2015

15ª Castillos de guerra y amor, Barrios de Gordón, en el VCS


15ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León: 
Castillos de guerra y amor, poblados y monasterios desaparecidos.





               Rosa Fadón y Rafael Cid 

Desde los Barrios de Gordón vamos por solitarios Caminos, sólo montañas y valles son testigos de su grandiosa historia.


En los Barrios de Gordón ojeamos de nuevo el “Vexu Kamin” de D. Julián González Prieto, en cuyo Documento del año 902 el abad Gundisalvo narra la peregrinación de Leodegundia y su séquito, haciendo referencia al lugar por el que ahora transitamos dice:
“De seguido Buiza, Beberino y una Pola pasado un puente donde descansamos en el castillo… pasado el descanso, sin miedo musulmán fuimos al amparo del castillo por el paso de Santas Martas hasta Viñayo con dos monasterios y muchos hermanos que nos dijeron nuestro señor don Pelayo en lugar ahora campo sagrado ganó milagrosamente a los árabes”

Tenemos por tanto tres puntos de referencia: el castillo de Barrios de Gordón, que es donde descansaron, hoy sólo queda señalado por una gran cruz, El paso de Santas Martas,  ¿Ese paso, se refiere al desfiladero de Los Calderones, junto a la peña de Santas Martas? Yo creo que sí, porque el sendero nos lleva por Piedrasecha directamente hasta Viñayo, que es el tercer punto que nos cita, lugar que fue muy importante en su época, como luego veremos.

Hablando del Castillo de Barrios de Gordón, Pio Cimadevilla en su libro “Gordoneses, suma historiográfica para el concejo de Gordón” recuerda una hermosa, parafraseando a Alfonso X el Sabio:  “mas pero a Gordón no lo priso (refiriéndose a Almanzor)”. De él dice Gundisalvo, "que descansaron en el castillo y refugios que mandara hacer y mantener el recordado D. Ramiro, que tantas hermosas iglesias hiciera en Asturias y León”. Alfonso III se ocupó de su restauración, para proteger los pasos de la cordillera cantábrica. Almanzor no consiguió conquistarlo durante sus razias, pero el hecho de intentarlo indica que era un punto preeminente. En los tiempos del reinado de Dª Urraca esta fortaleza estuvo en manos del conde Suero Bermúdez. Alfonso IX ordenó al final de su reinado su demolición, para evitar que fuera ocupado, esta vez por los castellanos y ordenó, la creación de una Puebla.

Desde la falda del cerro en el que se asienta vemos La fuente de la Rebandilla, que todos dicen que está encantada desde que Dª Jimena, esposa de Alfonso III, presa de celos consiguió arrojar a un profundo pozo, a la preciosa odalisca que su marido ocultaba en el castillo. Sí, la fuente está encantada, pues en la noche de San Juan se oyen sollozos y a veces pueden verse las perlas de la hermosa joven desgranándose en el agua del pozo. Triste leyenda que quizás encierra la verdadera ruptura de Jimena y Alfonso y la rebelión con la que sus hijos lograran arrebatarle el trono. 

La fuente de la Rebandilla está encantada, las perlas de la odalisca aún resuenan desde el lejano día que ella caía por el pozo.

Por un sendero que lleva a las Brañuelas dejando a nuestra izquierda el pico de Santiago, nos dirigimos a la collada del Fito, a la Peña de Santas Martas, para descender por los Calderones a Piedrasechas.

En Santas Martas están los restos del poblado desaparecido, pues una salamandra envenenó el pan sagrado y sus habitantes murieron.

En Santas Martas encontramos los restos de un antiguo poblado  y una vieja abadía. Podemos imaginar las campanas del monasterio presidiendo las actividades del poblado, llevar el ganado a los pastos comunales, nombrar por sorteo a las personas encargadas de su vigilancia, llamar a los vecinos a la hacendera, avisar de los bautizos de nuevos miembros, acudir para ayudar a los incendios… y los días festivos al final de misa se compartía el “pan de la caridad” en el que participaban con alegría y hermandad todos los feligreses. Pero en esta ocasión los feligreses enfermaron rápidamente ¿Qué había ocasionado tal problema? Pues que la mujer que amasaba el pan dejó la levadura fuera de la ventana y se había introducido en ella una vacaloria, que es como aquí se llama a las salamandras y  el animal fue la causa de que se contaminase el pan amasado por lo que, los vecinos fueron muriendo envenenados.

En la actualidad, si vemos una salamandra en un manantial interpretamos que las aguas son limpias y  se pueden beber en caso de necesidad.  Pero no fue así en la antigüedad y se dice que en la época de Alejandro Magno uno sólo de estos animalitos fue la causa de que en un río de la India se envenenaran  2000 caballos y 4000 de sus guerreros.
Para los alquimistas medievales, la salamandra es el espíritu del fuego así que no estaríamos desencaminados si pensásemos que el pueblo de Santas Martas pudo perecer por un incendio.  Aunque no murieron todos, una viejecita se salvó porque estaba enferma y no pudo acudir a los Oficios Divinos por lo que no comió del Sandwich de vacaloria y se convirtió además en la rica heredera de todos los terrenos comunales de Santas Martas. La viejecita fue recogida por un Rico-Hombre de Otero de las Dueñas a cambio de  que le traspasara los derechos de los terrenos de Santas Martas. Así es como en la actualidad pertenecen a este pueblo en vez de a Piedrasechas, que es el núcleo de población más cercano.

Bajamos por el paso de los Calderones hasta la Cueva de las Palomas donde nos detenemos para contemplar su Virgen y como buenos peregrinos que somos, rezar una oración para ser perdonados por contaros tantas leyendas profanas. Un poco más abajo, junto a la fuente del Manadero hay otra cueva, la de la Canga que dismula en su interior una profunda sima de 40 metros de profundidad al final de la cual se encuentra un lago de cristalinas aguas. A este lugar vino a refugiarse, perseguido por una pastora un perro que había mordido a un cordero del rebaño asustado por la oscuridad interior perrito y pastora cayeron al profundo pozo y no se supo más de ellos. Bueno, sí, porque a los pocos días vieron salir por la fuente del Manadero las tijeras y el dedal de la pastora. 

Continuamos por  el camino que nos lleva a Piedrasecha  (Piedrasecta=piedra cortada) entrando en una hoz con estratos de piedra retorcidos y agrietados, es el cauce de un río que a intermitencias se esconde bajo tierra, un fenómeno geológico y un paisaje singular. Estamos de nuevo en la civilización, pues el pueblo cuenta con casas rurales y una de ellas se halla en un moderno castillo, que tiene hasta Spa. 
Llegamos a Viñayo, que fue la sede condal del Señor del alto Órbigo y en su desaparecido  monasterio, se guardaban hasta las reliquias del Apóstol Santiago, pero de eso hablaremos el próximo día.

En todas estas montañas y valles escondidos se siente el latir de otros tiempos, cuando los reyes asturianos frecuentaban estas tierras y los nobles vivían sus amores o morían por ellos. Según J M Cuadrado en Otero de las Dueñas se encontraba el sepulcro de Doña Jimena, la madre de Bernardo del Carpio.

Bernardo se esforzaba realizando hazañas para servir al rey Alfonso II, su tío, pero siempre pidiéndole la libertad de sus padres, que habían sido injustamente castigados a causa de su enamoramiento. El rey promete pero no cumple, el joven se enoja, el rey le destierra, Bernardo fortifica el castillo del Carpio, en Salamanca... Al final cuando cede el Carpio al rey, a cambio de la libertad de sus padres y el rey manda que así se cumpla, ya su padre ha muerto. Lope de Vega cuenta que entonces que mandó sacar a su madre del convento y celebró en público el casamiento que antes habían hecho en secreto.

Bernardo es el héroe de Roncesvalles, uno de los héroes más romanceados de nuestra literatura, que hasta tiene un sitio en el Quijote. El romancero lo canta así:

“Bastardo me llaman rey
siendo hijo de tu hermana,
tú y los tuyos lo habéis dicho, 
que otro ninguno no osara, 
mas quienquiera que lo ha dicho
miente por medio la barba, 
que ni mi padre es traidor 
ni mala mujer tu hermana, 
porque cuando yo nací, 
ya mi madre era casada. 
Metiste a mi padre en hierros
y a mi madre en orden sacra...”

La leyenda y la historia se juntan... y pueden documentarse en este párrafo de la Edición  facsímil de “Recuerdos y bellezas de España –Asturias y León” de JM Cuadrado, que en su página  357 nos dice: “...Sobre los Barrios de Luna encima de su negruzca peña descuellan los impresionantes restos del alcázar donde los romances figuran encarcelado al ciego conde de Saldaña; y todavía en Otero de las Dueñas, en la Iglesia de las monjas cistercienses, se designa el sepulcro de la desafortunada madre de Bernardo del Carpio, frente al de la condesa de Luna, fundadora del Monasterio” 

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Barrios de Gordón, huellas del Castillo
Foto2 : Rafael Cid: Desfiladero de los Calderones
Foto 3: Rafael Cid: Cueva de las Palomas
Foto 4: Rafael Cid: Moderno castillo en Piedrasecha


28 octubre 2007

De Camposagrado a los Calderones y puerto de Santa Marta

Para finalizar el mes de octubre hemos realizado una excursión otoñal, “que si se podía cogeríamos setas en el emblemático entorno de Camposagrado” –nos dijeron los chicos de la Junta- y que como mínimo disfrutaríamos de un día campestre extraordinario.
Ya en el autobús íbamos cabilando de que el Padre César Morán en su libro "Por tierras de León" nos habla de dos tradiciones "Clavijeñas" en nuestra provincia. Ya sabéis: de tradiciones similares a la de la Batalla de Clavijo, en las que aparece el apóstol montado en un caballo blanco y gana una batalla casi perdida.

iglesia de Santiago

Una de ellas se sitúa cerca del pueblo de Fasgar al final del Valle Gordo.

valle de Santiago

En un lugar llamado el Campo de Santiago se dio una gran batalla y con el apoyo del santo, quedó el campo cubierto de infieles. Esta tradición nos la cuentan todavía hoy, los habitantes del pueblo con el nombre más largo de España: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano.

Las huestes moras se habían parapetado junto al monte Paleiro y los cristianos, menos numerosos, en la llera del monte Fernán Peláez. Estos pidieron ayuda al rey de León pero, este les dijo que vencer a los moros sería mas difícil que coger "un oso vivo". Al día siguiente se presentaron ante él con el oso. Después de unir sus fuerzas con los de todos los pueblos vecinos y gracias a la ayuda del apóstol Santiago los agarenos fueron vencidos y desde entonces reza la canción popular:

Señor Santiago bendito
Que de los cielos bajaste
a veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria
y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria.
Puedes leerlo en: www.saber.es/web/biblioteca/libros/bierzo-magico/html/t02.html 
y en http://cosinasdeleon.blogspot.ie/2009/07/leyenda-e-historia-de-colinas-de-campo.html

peñón con su cruz

La otra tradición nos la cuenta D. Manuel Diez Monar en su "Historia de Camposagrado". 

En ella nos dice que Almanzor (1002), que a la sazón se encontraba en León, tiene noticias del avance del rey astur D. Pelayo (718-737) y se apresta a la lucha. Al final cuando los ejércitos se encuentran, la proporción era de un cristiano por cada 100 musulmanes, por lo que a pesar de su bravura, los primeros optan por retirarse. Aquella noche fueron duramente reprendidos por el apóstol Santiago, así que se aprestaron a la batalla. Los hombres de uno de los nobles de Pelayo, el Capitán Colinas se escondieron en los trece pozos que ya existían en Camposagrado.

Cuando los agarenos estaban más descuidados, los cristianos salieron de su escondite lanzándose sobre los desprevenidos musulmanes causando tan gran mortandad que una vez concluida la batalla no se pudieron separar los muertos de uno y otro bando, por lo que el arzobispo Urbano y los siete obispos que le acompañaban, optaron por bendecir todo el campo ensangrentado. A partir de entonces pasaría a llamarse Campo Sagrado. 

Enterado Almanzor de la derrota exclamó: Mala muerte, ...mala muerte. Junto al Cilleron discurre el arroyo que aún hoy se llama Mala muerte y un monte, que quizá corrompió su nombre, se llama Valamuerte.

Nos cuenta el Sr. Monar que fue tan importante la batalla que podríamos considerar a Campo Sagrado como la Covadonga leonesa.

Dicen también que D. Pelayo dando a besar el pomo de su espada a Colinas le dijo:escudo de los Tusinos 
"Tu sin nos, los has vencido y este será tu apellido"
Por lo que con la contracción de la frase tendremos a los TUSINOS, apellido por el que se conocerían en lo sucesivo a sus descendientes.

El Abad Viñayo nos cuenta que inmediatamente después de la batalla se erigieron dos ermitas, una donde se encuentra el santuario en el que se venera aún hoy una virgencita que ya hacía milagros en la Iglesia de San Lucas en la ciudad de Toledo y otra en la llana de Benllera en honor al apóstol Santiago. 

Para mantener viva la tradición todos los años tiene lugar una gran romería a la que acude toda la gente de los alrededores.
 
El historiador de Camposagrado, D. Antonio Fernández Álvarez de Miranda en el siglo XVI titulando su libro "Antigüedad de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Camposagrado de la montaña de León. Estatutos y loables exercicios de sus cofrades", publicado en Madrid año 1653, cita como fuente suya, a un cronista irlandés afincado en la corte de Ramiro I: Got Vila y su "Crónica Religio Gothorum".

Aún quedan vestigios de los trece pozos de Colinas. Posiblemente se utilizaron como túneles o depósitos para recoger agua. Se cree que desde época muy antigua los pozos fueron sepulcros de origen dolménico y se cubrían dando lugar a elevaciones, como las que se conocen en Stonehege. Las hoyas que se formaron con el tiempo dieron origen al nombre de pozos y el lugar sería ya desde la prehistoria un campo sagrado.

Enterramientos prehistoricos, batallas con intercesión de santos... lo cierto es que esta tierra tiene algo de magia y misterio. Ya más cerca de nuestra época, en los años 70 la fundación RAMA y Sixto Paz organizaron intentos de mantener contactos con los extraterrestres en este lugar.

No puedo decir si la operación tuvo éxito o no. Lo que si es cierto es que más de un "currante" que pasaba por allí para acudir a su trabajo al amanecer, se asustó al escuchar unas extrañas salmodias procedentes del pinar: ¡ raaamaaa...raamaaa..! y tumbadas en el suelo cientos de personas inmóviles mirando a las estrellas. 

¡Ah! se me olvidaba, para los que se fijaron en las fechas de los protagonistas, aclararé que el padre Monar nos dice que Almanzor es un título genérico dado a los caudillos árabes de la época, a los que querían apodar de Victorioso.

La ruta de nuestra excursión fue hacia Piedrasecha en dirección a los Calderones.
Ved nuestro reportaje fotográfico de los Calderones y Piedrasecha.

Piedrasecha

Pasamos en primer lugar por el pueblecito de Otero de las Dueñas, donde podemos admirar en primer lugar las ruinas del monasterio.

Hacia el año 1230, Dª María Pérez de Guzmán, condesa de Villalba de la Loma, religiosa cisterciense de Santa María de Carrizo, hizo donación de su hacienda para una fundación en Otero de las Dueñas de este monasterio. 

La carta fundacional donde consta la extensa donación "para fazer hi monasterio de Dueñas de la honra del Císter" parece que se ha perdido, sin embargo se ha conservado copia de la que se desprende que en 1240 no estaban aún construidos los edificios, ni existía en aquel lugar comunidad alguna.

 

En cambio en 1245 ya se advierte allí vida monástica, habiendo salido de Gradefes una colonia para habitar el nuevo monasterio.

Los historiadores no entienden por qué siendo Dª María monja de Carrizo, confía la nueva fundación a las de Gradefes.

En la historia del monaquismo se sabe que la abadesa de las Huelgas de Burgos ejercía una jurisdicción "cuasi episcopal" sobre los monasterios de Castilla y León: Daba licencia para celebra misas, para predicar en las Iglesias, para confesar a las religiosas... Se dice que en ocasiones llegó ella misma a confesar a sus súbditas. Estudiando la documentación de Otero de las Dueñas, conservada en Gradefes, vemos que la abadesa de este monasterio ejercía sobre las de Otero jurisdicción parecida a la de las Huelgas en los suyos.

Esto fue un semillero de discordia y litigios para las de Otero. En 1868, en la Desamortización, al ser arrojadas del monasterio fueron a refugiarse junto a las premostratenses de Villoria, para al fin, al no poder volver a Otero, pidieron ser admitidas junto a sus hermanas de Gradefes.

Como curiosidad ahora que están de moda los programas televisivos tipo "IV Milenio", contaré que en el Siglo XVII tuvo lugar un proceso inquisitorial contra una monja de este monasterio, se llamaba Sor Ángeles Francisca de la Cruz y era hija del Sr de la Villa de Cubillos, en el Bierzo.

Desde pequeña dio muestras de una piedad superior a los otros jóvenes huyendo de las diversiones. En 1685 llamaba a las puertas de Otero pero antes de ingresar, acudió a venerar a la virgen de Camposagrado y sucedió que un religioso dominico se ofreció a predicar en su toma de hábito y cuando lo hizo, con gran sorpresa de todos, le predijo los grandes trabajos que iban a jalonar su vida y la delación al Tribunal de la Inquisición, sorprendente en aquél momento.

Con el tiempo se empezó a hablar de revelaciones místicas, de sudores de sangre, de manifestaciones preternaturales, de ayunos en exceso. Signos que fueron interpretados como algo diabólico en la mentalidad de la época, por lo que fue delatada al Santo Tribunal.

En octubre de 1692 se presentan en Otero dos ministros del Santo Oficio los cuales al verla se echaron a llorar sin saber por qué. Se abrió un proceso que duró cinco años en que oyeron informes de médicos teólogos y otros especialistas dictando al final sentencia absolutoria.

Se quedó en el convento de Santa Ana de Valladolid llegando a ser superiora del mismo, dando siempre ejemplo con su alma piadosa. Tuvo la gracia de sufrir los estigmas de la pasión e incluso de predecir el día de su muerte.

Hoy del convento, sólo queda en Otero parte de la cerca y un pabellón de las celdas monacales. En la iglesia del pueblo un impresionante crucificado y una imagen de piedra policromada de la Reina de los Ángeles.
Dicen por el pueblo que se va a iniciar la construcción de un Hotel en el antiguo recinto.

Continuar por la carretera adelante ya constituye en sí una auténtica aventura sobre todo si se hace en autobús con las ramas de los árboles acariciando la ventanilla o los balcones de las casas al llegar a Viñayo.

Dice Albornoz en sus "Orígenes de la nación española" que en Viñayo, el antiguo Vinagio en el Siglo IX se levantó el monasterio de San Salvador pero hoy no encontramos vestigios del mismo.

Peñas rotas del desfiladero del ríoSeguimos hacia Piedrasecha y desde el camino contemplamos impresionante, la Peña del Águila. 

Allá por 1930 penetraron en una cueva los mozos del pueblo y descendieron por una profunda sima. Florentino Agustín Diez, en su "Valle de Viñayo" nos cuenta la historia con todo lujo de detalles.

Enterado de la aventura el cura de Otero, los acompaña en una segunda excursión y bajando de nuevo, encontró en un recodo como un hombre de piedra moldeado en la roca transparente ¡era un antropolito!

El cura ordenó a los mozos silencio y secreto y sobre todo que nadie tocase nada mientras él se disponía a hacer las gestiones legales oportunas.

sin agua a los piesNo se guardó el secreto y uno de los mozos informó a otro cura de la comarca menos aficionado a la arqueología. Entró sin ser visto en la cueva, localizó el antropolito y lo partió con un pico en mil pedazos esperando encontrar el codiciado tesoro.

Pensando en esta desagradable aventura llegamos a Piedrasecha (Petra secta, piedra cortada) 

Tropezamos en primer lugar con la iglesia y junto a ella el viejo cementerio en un lugar elevado como acercando a todos al cielo. 

En mitad del pueblo nos sorprende un castillo, coqueto, de moderna construcción pero con todo lujo de detalles. 

Al final una casa rural nos ofrece la úlima oportunidad de tomar un refrigerio antes de lanzarnos a la aventura y seguir un camino que nos sorprenderá por su exuberante belleza.

El río se sumerge bajo tierra y su cauce se convierte en un lecho seco de cantos rodados, por el que los senderistas entran asombrados al contemplar las altas y abruptas paredes que limitan el antiguo cauce. Parece una brecha, que hubiera roto el suelo y dejara huecos para que el agua buscara rutas subterráneas. 

Este paisaje lo llaman los Calderones y cuando de nuevo surge el agua en la superficie, primero como hilos y rápidamente con un cauce considerable, se llama la fuente del Manadero

A la derecha está la cueva de las Palomas que ahora, gracias al Abad Emérito de San Isidoro, D. Antonio Viñayo se ha transformado en la Capilla de la Virgen Pastora del Manadero.

Seguimos por el desfiladero de los Infiernos, nombre que se encuentra en otros lugares en relación con las imponentes obras de ingeniería romana y no nos olvidamos de que en todos estos alrededores los romanos extrajeron oro y otros minerales y sus huellas y topónimos lo demuestran bien.

Arribamos finalmente al Puerto de Santa Marta, desde donde, si nos sintiéramos con fuerzas podríamos completar una ruta circular ascendiendo la Peña Portilla y acabando a los pies del río Luna a las puertas de la Magdalena. Esta ruta la hicimos con otros compañeros un año atrás y resultó muy bonita, pero es tema para otra ocasión.

Así, charlando con los compañeros de tantas historias y admirando el sorprendente paisaje, volvimos sobre nuestros pasos y emprendimos el viaje de regreso.