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18 noviembre 2010

S. Isidro de Dueñas y alrededores

Dentro del Encuentro de amigos del Monasterio de las Benedictinas de Sta María de Carbajal de León, tuvo lugar una excursión que nos llevó a distintos puntos de Palencia.

Salimos de León acompañados de la Virgen del Camino, patrona del pueblo de León, a la que pedimos protección en el caminar, dedicándola una Salve. Después de observar desde la ventanilla distintos lugares y pueblos cargados de historia y literatura, llegamos al monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas.

Cuando salimos del autobús lloviznaba, pero tuvimos suerte de que durante todo el día, se mantuvo a ratines y no nos mojamos casi.

Comenzamos con una misa, celebrada en la capilla, que contiene los restos de S. Rafael Arnaiz, que hacía justo un año de su santificación.

También había un busto sonriente del santo, como queriendo acogernos con alegría:

La Trapa


La capilla era pequeña, pero moderna y albergaba una reprodución del Cristo de Carrizo, que como recordaréis se encontraba en el Monasterio cisterciense de las monjas de Carrizo de la Ribera, León.

Ahora se exhibe en el Museo de León y una reproducción puede verse en la Exposición Raíces, el legado de un Reino, León 910-1230, que actualmente se exhibe en la iglesia de Palat del Rey de León. junto con la mesa del altar cuya pieza original procede de S. Miguel de Escalada:

También había otros hermosos elementos, como este cuadro con un texto de S. Juan de la Cruz o la vidriera que representaba al monje, como ser de Cristo, abierto a las montañas imponentes, a la vida, con el sólo apoyo de Dios.
La Trapa

Oficiaron los sacerdotes que nos acompañaban: D. Pedro, de la iglesia de S. Marcelo de León, D. Antonio de S. Caudio y el Padre Cannals, que estuvo a cargo de los talleres de Liturgia, llevados a cabo en el monasterio de las Benedictinas Carbajalas de León, durante este Encuentro de Amigos.

Al salir fuimos hacia la iglesia, donde los monjes rezaban y cantaban, mientras los fieles y huéspedes de su Hospedería les seguían con devoción.

En la puerta de la iglesia de la Trapa nos hicimos unas fotos el grupo de Amigos:
La Trapa

Luego fuimos a comer a Dueñas, al restaurante Zamorano. Donde tuvimos ocasión de degustar una paella, o alubias con arroz, o una menestra....

¡Qué rico estaba todo! Y lo mejor era que en torno a la mesa, surgía un mejor conocimiento de todos nosotros, pues entre plato y plato charlábamos con cordialidad.

Después de la sobremesa fuimos a visitar el pueblo de Dueñas, que lo conocía perfectamente Domi, ya que estuvo de maestro aquí y se llevó de él muy buenos recuerdos.

Empezamos por sus monumentos más relevantes...El convento-iglesia de los Agustinos lo vimos por exterior.
Iglesia y convento de San Agustín, Dueñas, Palencia

En cambio entramos en Sta María y la guía nos enseñó todo, con detalle.
Parroquia de Santa María de la Asunción, Dueñas, Palencia

Vimos el retablo que preside la Virgen de la O, a la que se tiene gran devoción. Admiramos los sepulcros y esculturas...El famoso Ecce Homo de Diego de Siloé se guarda en el Museo, en la Sacristía, junto con otras piezas de orfebrería de gran valor. Lo que más nos gustó, con mucho, fue el retablo del altar mayor del maestro de Covarrubias:
Dueñas, Palencia

Después nos dirigimos a la localidad de Baños del Cerrato para ver la Iglesia de S. Juan de Baños, donde visitamos su iglesia y su fuente medicinal y milagrosa.
S. Juan de Baños, Baños de Cerrato

El interior del templo tiene un gran encanto. A mi me gustó la corona votiva del rey godo Recesvinto, que pendía sobre el altar mayor.
S. Juan de Baños, Baños de Cerrato

Luego nos fuimos a Palencia. Nuestro amigo Domi hizo de guía y nos llevó a visitar los elementos más emblemáticos de la ciudad, la iglesia de Nuestra Sra. de la Calle, patrona de la ciudad, el convento de las Clarisas, con el famoso Cristo, que cantó Unamuno; la Calle Mayor, el palacio de Villadandro, la Catedral...
Pórtico de la Catedral

Después animados y contentos volvimos a León, en espera del próximo encuentro de amistad.

26 octubre 2010

Palencia Vida y leyenda

El otro día volví a Palencia y, para preparar la visita, busqué en nuestros archivos la excursión que habíamos hecho a esta bella ciudad tiempo atrás.

Íbamos siguiendo aquellos pasos... Aunque cada vez nuestros pasos eran nuevos y sorprendentes. Permanece en Palencia ese aire sutil de vida y leyenda...
Aquí está nuestro reportaje de entonces:

Pórtico de la Catedral

¡Qué contentos nos pusimos de tener un día tan bueno de sol, como fue el de la excursión de Palencia!. Aprovechando el día desde las primeras horas de la mañana, recorrimos los monumentos de la ciudad. Nos reunimos en la plaza Cervantes y dimos una ojeada rápida al exterior de la catedral “La bella desconocida”.

Pasamos por la famosa Calle Mayor donde se ubican las mejores casas de la ciudad, tiendas, bares, casino...Hicimos las primeras fotos al Palacio de Villandandro con su hermosa fachada modernista, rematada en lo alto con vistosos mosaicos venecianos. Aunque no, no son venecianos, su autor es Zuloaga y los leones le conocemos bien y admiramos lo que nos dejó, un edificio, próximo a la catedral, con azulejos pintados en el portal.

Callejeamos hacia la iglesia de S Francisco, cuya espadaña con frontis constituye un símbolo de la ciudad. Su fachada blanca elevándose sobre su antiguo claustro, transformado en plaza ciudadana y la galería porticada aislada del público por verjas, da una estampa característica. El claustro se libró de convertirse en mercado, por las presiones de los nobles que lo impidieron, aquí se celebraron cortes.

Iglesia de S. Francisco

El mercado se realizó en la contigua manzana y se ubicó luego, en un edificio modernista, con marquesinas de hierro que constituye un edificio noble de la ciudad.

En la plaza Mayor admiramos el monumento que el afamado escultor palentino, Victorio Macho, hizo al no menos famoso, Berruguete.

Entramos en el Ayuntamiento y, contemplando el cuadro central de la escalera, escuchamos de la Guía aspectos y valores ciudadanos, allí reflejados y los símbolos más significativos de la misma.

La iglesia de las Clarisas mereció una visita sosegada a su interior, donde la devoción de la feligresía menudeaba en visitas que se hacían al Santísimo, expuesto en el altar de forma permanente. Nuestro interés se centraba en el famoso Cristo yacente, cantado por Unamuno: “Porque este Cristo de mi tierra es tierra...”

Esta iglesia es panteón de la familia del Almirante de Castilla Alonso Enríquez, de quien dice la leyenda, que luchando contra los moros en una batalla naval, yendo con sólo 5 naves a un combate muy desigual, fue vencedor de forma milagrosa y, en medio de los barcos enemigos en fuga, apareció este Cristo flotando sobre las aguas. Cuenta la tradición que le crecen las uñas y el pelo, que son cortados periódicamente por las monjas de clausura.

No acaban aquí los milagros del convento. También se narra el milagro de Margarita la tornera, que recoge Zorrilla. Se trata de una monja, que un día se enamoró de un hombre que llegó al convento. Devota de la Virgen, deja las llaves de la portería a sus pies, antes de huir con su amante. Pasado el tiempo, la monja vuelve al convento avergonzada. Para su sorpresa, nadie había notado su falta, porque la Virgen había ocupado su puesto durante su ausencia, esperando su arrepentimiento.

Más allá vimos S. Lázaro, iglesia que recuerda el Hospital de leprosos, que tuvo como fundador al Cid Campeador. Esto sucedió después de que una noche, un leproso, quejándose del abandono de todos, pidió acogida al Cid y este, ante la imposibilidad de otra cosa, le permitió compartir su lecho. A la mañana siguiente el huésped confesó al Cid, que era S. Lázaro.

Diputación

Llegando al cruce con la calle Mayor contemplamos el majestuoso edificio de la Diputación.
Recién restaurado, luce el contraste de los rojos de sus muros y los blancos de su piedra trabajada en esculturas y elementos simbólicos del poder popular. En lo alto la bandera, portada por la Alegoría de Palencia, acompañada por hombre y mujer palentinos. En los grutescos, balconadas y pináculos, brillando al sol, las agujas de aluminio, que tratan de impedir a multitud de palomas que se posen en estos limpios espacios.

Nos acercamos a la Iglesia de la Compañía donde se encuentra la patrona de la ciudad, la Virgen de la Calle. Debe su nombre a un leño que arrojó a la calle el panadero, al no poder prenderlo. Entonces oyó decir al trozo de madera: “a la calle me tiran, de la calle me buscan” con lo que observó atónito que era una imagen de la Virgen y desde entonces se venera con ese nombre y con el de la Virgen de las Candelas.

Vamos hacia la muralla, lo único que resta está junto a la Iglesia de S. Miguel. Allí nos detenemos y admiramos su esbelted, con su calada torre cuadrangular rematada con almenas y un cubo adosado, que esconde la escalera que da acceso a lo alto; lo que revela el carácter religioso y defensivo del monumento.

La leyenda sitúa en esta iglesia el templo donde celebraron sus esponsales Dña Jimena y el Cid. Puede que se refiera a las investigaciones del palentino obispo Sandoval, sobre la Jimena que se canta en el Romancero de las Mocedades del Cid.

S. Miguel con su alta torre calada

Desde aquí nos acercamos al río Carrión, disfrutando de la vista de la Isla dos aguas, convertida hoy en un parque.

Delimitado por el río y un cuérnago, que en el pasado suministraba agua a los batanes de las fábricas de mantas, que tanta fama dieron a Palencia. Antes había un dicho sobre las mantas de Palencia y los palentinos no se intimidaban y consideraban a honra ser el símbolo de las mantas en España. ¡Quién iba a decir, que se acabaría ese renombrado esplendor!

Caminamos por el largo paseo paralelo al río, que atraviesa toda la ciudad y crea un entorno para el disfrute de la naturaleza y el deporte.

Contemplamos dos de los puentes más emblemáticos, el Puente Mayor y el Puentecillas de origen romano. Palencia es romana hasta la médula, aquí estuvieron villas y su granero alimentó a Roma.

Puentecillas, agua, luz y color

Frente a él subimos hacia el Museo Diocesano del Palacio Episcopal. Tiene una interesante colección religiosa. El obispo recuperó obras de gran valor, desperdigadas por arruinadas iglesias, que fueron en otro tiempo centros importantes de saber, de devoción y de arte.

Esta visita fue de lo más interesante, también gracias a la monjita que nos sirvió de guía, luego he sabido su nombre, la hermana Glenda y he oído sus canciones en Radio María, es una delicia...

Quién ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro

Iba la hermana contándonos con su suave voz, los elementos más relevantes de la muestra, acompanándoles del simbolismo religioso que encierran y de la historia de la Sagrada Escritura que contienen. Revisaba el estilo artístico de cada época, piéndonos comprobar detalles del rostro o ropajes.

Aprovechaba a hablar bajito a las niñas del grupo, que iban delante, muy cerca de ella, recibiendo en primicia los comentarios más preciosos o la promesa de sus canciones o actividades de talleres, que están en marcha para las personas que vivieran en Palencia.

Siempre profundizaba el arte con el simbolismo de la doctrina, haciéndonos reflexionar en la actitud humilde del niño, escuchando las enseñanzas de su abuela, sin imponer su sabiduría divina. O contaba el milagro del sembrador al que le creció la mies, con sólo pasar a su lado la Sagrada Familia, reflejado en aquel cuadro de la huída a Egipto, donde se veían a los soldados persiguiéndoles y al sembrador, al que preguntaron si había visto pasar a una familia. Ella decía, que respondió que sí, que cuando estaba sembrando...La verdad, era una delicia escucharla por más que la narración fuera tan conocida...

Luego nos fuimos a visitar la catedral. Estaba lujosamente alumbrada y se celebraba una misa con el obispo y multitud de sacerdotes, el órgano y cantores dando vida al coro, los bancos abarrotados de fieles y jóvenes, previsiblemente escolares con sus monjas o frailes responsables. Era el cierre solemne del Año Eucarístico.

No debíamos movernos por el recinto, así que desde nuestros asientos, admiramos sus tesoros y compartimos unos instantes con la población palentina, en este hermoso lugar sagrado.

A continuación fuimos a comer a un afamado figón y tras la sobremesa retornamos a León.

24 marzo 2007

Románico palentino

Después de parar a tomar un café en las afueras de Osorno y recordar las anteriores excursiones a Palencia o al canal de Castilla, empezamos nuestra ruta del románico palentino, en las proximidades de Alar del Rey.monasterio S. Andrés del Arroyo
Aquí, en el monasterio de S. Andrés del Arroyo, que fundó doña Mencía, la nieta de Alfonso VI, hija de la infanta Sancha( que era hija de Zaida) y Rodrigo Glz Girón, de la casa de Lara.
La parada en el exterior del recinto nos trasportó a épocas medievales, pues el camino seguía el muro monástico hasta un ensanche semicircular en el que, tiempo atrás, se ataría el caballo en las argollas que aún cuelgan y se sentarían los visitantes en un banco adosado de piedra, que se conserva allí, a esperar que se abriera el portón, como arco de muralla, que daba paso al interior. Al entrar descollaba amenazante, el rollo de jurisdicción, que recordaba a propios y extraños, los poderes que tenía la abadesa para impartir justicia a toda aquella región, que de una forma u otra sustentaba al monasterio y se mantenía de él. Una vez en el interior, la oportunidad de contemplar el conjunto, sin prisas, nos permitió ensoñaciones muy interesantes. Las dependencias integradas dentro del recinto, parecían un pequeño pueblo vallado, en el que bien podía haberse rodado una película al estilo del “El nombre de la rosa”. Admiramos la pulcritud del suelo empedrado, los fértiles nogales a la orilla de la iglesia y la pureza de líneas de los diversos edificios conventuales.
En la visita del claustro disfrutamos de la belleza de las columnas geminadas con sus capiteles de tallas propias de la orfebrería, con calados vegetales muy vistosos y otros, con varios motivos, todos de gran valor.

De allí fuimos a La granja de Sta Eufemia de Cozuelos, que conserva su bonita iglesia, tal y como fue en el s XII. ya que las monjas la cedieron a particulares a cambio de otras posesiones y no sufrió los desmanes de la amortización de Mendizábal. Rodeándola, contemplamos la belleza de sus ábsides, los canecillos, el jaqueado de sus impostas, los adornos de las ventanas con columnas y capiteles. También quedamos sorprendidos por el pequeño museo de su interior, que recoge arte sacro medieval y actual.
Sta Eufemia de Cozuelos
Paramos en Moarves de Ojeda, para contemplar en la portada de su iglesia un friso, bajo tejadillo, muy espectacular. Puede verse al Salvador en su mandorla, rodeado por el tetramorfos y seguido a ambos lados por los apóstoles, esculpidos con elegancia y detallismo. El tono rojizo de la piedra ha hecho brotar elogios a Unamuno, que los del lugar recitan de memoria. La portada, con capiteles corridos detallistas y curiosos, así como los de las ventanas y fachada fueron objeto de numerosos flashes fotográficos.

Desde el autobús vimos pasar el caserío de Cervera de Pisuerga, el embalse de Requejada, casi sin agua y las curvas y subidas de la carretera, que anunciaban la proximidad de la hermosa Montaña Palentina y las Fuentes Carrionas.

Al llegar a S. Salvador de Cantamuda observamos el porte señorial de esta población, bañada por un río Pisuerga joven y cantarín, cabeza de la región de la Pernía. El pueblo tiene nuevas construcciones, casas blasonadas y rollo jurisdiccional.
Por no dejar en el tintero algo muy comentado, la guía nos contó la leyenda del origen del sobrenombre "Cantamuda". Existió en lejanos tiempos... una muda que milagrosamente recuperó la voz al alabar a Dios y cantarle cuando se sintieron salvadas ella y su ama, mientras huían en la oscuridad de la noche, por aquellos empinados montes. Habían sido expulsadas del hogar, pues el señor del lugar, esposo celoso, había condenado al exilio a la joven señora, difamada de inmoralidad.
También nos aclaró que es más creíble, fuera de la imaginación popular, que Cantamuda proceda realmente de Campo de Muga, que quiere decir límite y este topónimo acompaña a otros nombres de pueblos de esta zona y también se conserva en otras provincias.
Nos fuimos directamente a los manteles de la famosa hospedería, que nos agasajó con los platos típicos del lugar. Tras la sobremesa visitamos el templo de S. Salvador que perteneció a un monasterio del s. XII y que conserva interesantes trazas arquitectónicas. En el interior nos gustó, por ejemplo, su altar románico y en el exterior, por ejemplo, su espadaña, una de las más conocidas de Palencia.

Después hicimos la marcha pedestre que, cuesta arriba, nos llevó a contemplar el famoso roblón de Estalaya y los hermosos hayedos y robledales que forman su bosque. No sin algún susto, pero como no dejó de ser eso, seguimos la fiesta y las bromas hasta llegar al hotel Valentín, de Aguilar de Campóo, lugar entrañable para los de la zona, y que ha recogido merecidos galardones. Ahí nos alojamos tras una cena sabrosa.

El domingo contemplamos todos los rincones de Aguilar de Campóo, empezando por la airosa y lejana vista del castillo, que todo lo domina, sobre la peña de Aguilón, que protege de los fríos al monasterio de Stª María la Real, ubicado a sus pies y en media ladera, nos muestra la solitaria ermita románica de Stª Cecilia.

La presencia de cántabros, romanos y visigodos hicieron famosas estas poblaciones y en ellas se ubicaron familias reales en la edad media, tanto en monasterios como en casonas civiles. Carlos V vino a honrar el sepulcro de Bernardo del Carpio, el mítico héroe de Roncesvalles, situado junto al monasterio real de Stª María y a llevarse su espada a la Real Armería de Madrid.

En el libro de Unamuno “Andanzas y Visiones españolas” realiza un relato sobre Aguilar, basado en su visita de 1921.
Bajo el tibio sol de la mañana fotografiamos La Plaza Mayor con sus galerías acristaladas y los soportales, tan acogedores, imaginándonos la animación que tenía en otros tiempos.
El guía local nos mostró la colegiata de S. Miguel y el museo, contándonos muchos detalles de la historia de la ciudad y de sus familias nobles, los marqueses de Aguilar, que sobresalieron en tiempos de los Reyes Católicos y obtuvieron la creación de la colegiata, con grandes recursos para la villa. Sus enterramientos se encuentran en la iglesia, junto con otros sepulcros del s. XII al XVI.El caballero del halcón
Estuvimos callejeando entre puertas de muralla y casonas hidalgas, comprando embutido, queso y tantos productos afamados entre los que destacan las patatas de la Ojeda...¡Algunos consiguieron turrones de las monjas clarisas!

El paseo junto al río, con la delicia de los jardines peatonales que se encuentran en sus orillas, con patos incluidos, nos llevó hasta la monumental fachada del antiguo monasterio de Stª María, protegida por gran cerca de piedra y reja de hierro.
Este enorme edificio, con su hermoso claustro e iglesia, naves dormitorios y otras dependencias, es obra de sumo interés por el trabajo de rehabilitación que se ha llevado a cabo, por voluntarios insignes, que han abierto un camino premiado y seguido en otras parte de España. Un buen rato estuvimos contemplando el Aula del románico palentino, que allí se ubica.
En la iglesia nos detuvimos ante los nobles sepulcros. Olvidados por el paso del tiempo, aún fueron capaces de evocarnos historias relatadas o investigadas para otras visitas. Así observando detenidamente a este caballero, con su adorado halcón en un abrazo póstumo, recordamos al noble leonés que en la Edad Media, en tiempos de Alfonso III, en referencia al noble llamado Ruy Fernández de Valduerna, se cita que en la iglesia de la Magdalena de Aguilar de Campó se encontraba hasta hace poco el sepulcro de Fernán Rodríguez Duc de Valduerna, de cuyo apellido se deduce su pertenencia a este lugar, hoy próximo a la Bañeza. Rodrigo Fernández de Valduerna fundó el convento de Villoria de Orbigo. En 1243 es encomendado a los Premostratenses bajo la jurisdicción del Abad de Aguilar de Campoo, donde ingresó como religioso D. Rodrigo haciendo vida monástica hasta su fallecimiento...
Seguimos la visita admirando los juegos de luces preparados para la presentación del audiovisual, que hacía resaltar los capiteles y elementos arquitectónicos. Luego seguimos al claustro, sala capitular, etc...entretenidos, hasta que fuimos a comer al hotel.

Aún tuvimos tiempo para subir a Stª Cecilia a contemplar su exterior y hacer algunas fotos de la ciudad y sus colinas, desde tan privilegiada altura. Tratábamos de ver el embalse, ahora casi exhausto. Las famosas fábricas de galletas, que daban un aire dulzón, apreciable desde los andenes del ferrocarril, cuando de niños hacíamos parada en nuestros viajes en tren, han quedado reducidas a tres fábricas.

Todos esos recuerdos los llevamos en la memoria, con ganas de compartirlos con vosotros y con la alegría de los buenos días vividos.

23 agosto 2006

La Foto

El rostro tras la ventana.
Carta a una anciana del hospital de San Marcos en Paredes de Nava.

Durante la excursión que realizamos a Paredes de Nava tuvimos ocasión de visitar el antiguo hospital de peregrinos de San Marcos, obra civil del S.XV magníficamente restaurada para servir de residencia de ancianos, regentada por las Hijas de la Caridad. Al fin y al cabo, por la vida, peregrinos somos...

La verdad es que era un entorno precioso. Contemplábamos el excelente patio porticado cuando llamó mi atención un movimiento casi imperceptible detrás de la cortina de una ventana, y entonces la vi observándonos desde detrás de las cortinas. Instintivamente disparé mi cámara de fotos, es un acto reflejo que practico a menudo: desde el autobús, durante las comidas, a los monumentos.

Pido perdón a la anciana, ayer vinimos a turbar su paz, penetrando en tromba como si de un grupo de turistas japoneses se tratara, fotografiándolo todo, buscando aprehender el instante.

Al ver su expresión tranquila, recordé los versos del paredeño Jorge Manrique:

Decidme: la hermosura
la gentil frescura y la tez
de la cara
la color e la blancura
cuando viene la vejez
¿Cuál se para?

Mujer: No me atrevía a robarte tu tiempo, posiblemente ya escaso, te pido perdón y por eso te escribo estas letras. Hoy en la tranquilidad de mi casa he repasado los viejos libros del bachiller y ahora pienso que a lo mejor no sabes que me hiciste soñar.

Me recordaste a Azorín y a su hombre junto a una ciudad y un balcón con la cabeza meditadora y triste viendo pasar el tiempo. "No le podrán quitar el dolorido sentir".

Me hubiera gustado decirte, seguro que no te lo imaginas, que me serviste de musa, para rememorar mil poesías. Quisiera que supieras que pasaron por mi cabeza los versos de Ronsard, de Manrique, de Garcilaso y también de Azorín. Pero no me atreví a hablarte. Te pido perdón por mi timidez. ¡Seguro que hubiéramos pasado un buen rato juntos disfrutando de tus experiencias!

Espero, de alguna manera, hacerte llegar estas notas garrapateadas que escribo en esta mañana de domingo, para decirte que me has hecho muy feliz en este mundo apresurado y que deseo lo mejor para ti y para las Hermanitas que con tanto esmero te cuidan.

01 abril 2006

Paredes de Nava, Becerril, Villalcázar

Recuerdo ahora aquella tórridas tardes de junio, después de los exámenes de sexto curso, cuando preparábamos la reválida y el profesor de literatura repasaba lo que podía "caer", en medio del calor y la monotonía de la siesta.

-Jorge Manrique- nos decía- fue poeta y soldado, nació en Paredes de Nava y murió joven a consecuencia de las heridas recibidas frente al castillo de Garci-Muñoz, pero lo que le hizo famoso fueron las “Coplas a la muerte de su padre”, 41 estrofas de pie quebrado- que el "profe" nos recitaba como si de una rítmica salmodia se tratase.

Jorge Manrique pensativo..

A mí, con dieciséis años, me parecían algo patibularias: “...cómo se pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando...” para ser sinceros lo que me apetecía era que se pasara la hora de clase, para salir a pasear con Rosi.

Después, con el tiempo fui comprendiendo que estaba ante uno de los mejores poemas líricos en lengua castellana y que además de hacer hincapié en la brevedad de la vida y en lo pasajero de los bienes terrenales, típicos de la literatura medieval, tiene ya matices renacentistas, en los que la vida es un campo de batalla, en el que se puede ganar la fama y las glorias terrenales.

Y ahora en la actualidad, yo iba a visitar la tierra que vio nacer al poeta. Hay una magnifica página en internet con enlaces a la historia de la ciudad, sus personajes, monumentos etc. en www.paredesdenava.com

Stº Eugenia y la fuente artesiana

Para los interesados en las manifestaciones culturales y artísticas de la historia de España, la visita a Paredes de Nava es de obligado cumplimiento, siendo cuna de personalidades ilustres como Dª Gregoria Matones, madre del General San Martín "El libertador" o D. Antonio Vallejo-Nájera, padre del médico psiquiatra y escritor. Aunque sin duda, los paredeños más famosos, aparte del ya citado Jorge Manrique, son Pedro y su hijo Alonso Berruguete. Este último llegaría a ser pintor y escultor de la corte de Carlos I.

Pedro Berruguete descendía al parecer de una familia de Hidalgos asentada en Paredes, 50 años antes de su nacimiento. Alrededor del año 1472 marchó a Italia a perfeccionar su arte, trabajando en la corte del mecenas Federico de Montefeltro, pero es a su regreso a España cuando su estilo evoluciona adecuándose a los gustos del país. Disfrutamos de sus pinturas en la Parroquia de Santa Eulalia.

Sta Eulalia

En cuanto a su hijo Alonso, está considerado como el escultor más importante del renacimiento español. Aunque se inició como pintor en el taller de su padre, viajó también a Italia donde entró en contacto con los talleres de Leonardo y Miguel Ángel de cuyas obras queda influenciado. Entre sus creaciones más notables tuvimos ocasión de contemplar la Virgen con Niño.

Visitamos la iglesia de Sta Eulalia, callejeamos entre monasterios y palacios renacentista, admiramos el antiguo Hospital de Peregrinos y acabamos en el Centro de Interpretación asentado en la antigua iglesia de S. Martín. Con nuestra imaginación realizamos un recorrido por el espacio y el tiempo de estas tierras de Campos que sobre la maqueta nos ofrecía “luces” y sombras. Nos hicimos la típica foto con “Berruguete” y subimos a la torre para completar nuestra visión de estas tierras.

En Becerril fuimos recibidos por D. Froilán Espeso Crespo, impulsor y director del Museo que se ha creado en la iglesia de Sta María y por Mercedes, la responsable del Ayuntamiento.


 Iglesia Sta Mª, museo de Arte Sacro


El párroco nos explicó la Iglesia de Santa Eugenia, reconstruida recientemente, en la que en 1545 trabajó Gil de Hontañón y visitamos la iglesia-museo de Santa María, que es del Siglo XV, con un curioso pórtico artesonado del S. XVI, desde el cual, creo yo, se verían muy bien las procesiones. En el interior más artesonados del S.XV. Y casi podríamos decir que esta excursión es un monográfico de la familia Berruguete y de Alejo de Vahía, de este último se exponen más de 20 tallas de Cristos, Vírgenes, Ángeles y Arcángeles, Apóstoles y Santos Dominicos. Pertenece a Berruguete el retablo mayor de la Iglesia, con los famosos reyes profetas entre los que destacamos a David, Salomón...Un ángel con la corona de espinas (nada que ver con el Sr. Rovira), La Santa Faz, El llanto por el Cristo muerto, Ezequiel e Isaías.

Hay también obras de Juan de Juni y Jan Van Dornik y un tríptico de Juan de Flandes . ¡Imprescindible esta excursión! y, para los que no hayáis podido ir, internet es siempre un buen recurso: http://palencia.com/becerril/becerril.htm

Partimos para Villalcázar de Sirga, donde nos esperaba una suculenta comida medieval, amenizada con dulzainas y versos, digna del mejor freire del Temple. Al toque de la música entraban los manjares, portados en andas por los camareros, que los bailaban con arte, antes de posarlos en las mesas al unísono. A la hora del café, el mesonero Pablo preparó una marmita de aguardiente quemado, con rezos al Sr. Santiago, que en el camino nos protege y nos convida.

Después de la sobremesa tuvimos ocasión de visitar la Iglesia de Santa María la Blanca.



Románico ojival del S.XIII con portada de doble friso. Con temor de que se ofendiese el cura que oficiaba la misa, echamos un vistazo al retablo mayor con 27 pinturas sobre los misterios de Cristo, atribuidos al maestro de Villalcázar. Mayor atención dedicamos a la capilla funeraria con el sepulcro del infante D. Felipe, hermano de Alfonso X , el de la mujer de un caballero Templario ¿Se casaban en aquella época los freires templarios?

Admiramos a una Virgen Blanca, policromada, a la que según la tradición, Alfonso X el Sabio dedicó catorce milagros de sus “Cantigas”.

En resumen: un día lleno de arte, literatura y buen yantar digno del mejor mecenas, como corresponde.

20 febrero 2006

El canal de Castilla

Salimos de excursión con el interés de conocer El Canal de Castilla, camino de agua, que sirvió para transportar el cereal y otros productos del interior, hasta las proximidades de Santander, punto de la costa desde el que, fácilmente podían competir con otros bienes de la península o fuera de ella.

Llegamos a Osorno, donde formamos dos grupos. Unos iniciaban una ruta de senderismo por los caminos de sirga, paralelos al canal, por los que en la época circulaban las mulas que arrastraban las barcas que subían o bajaban por él. Otros continuamos hasta el inicio del Canal del Norte. Recibiríamos información sobre la historia del canal desde tres ciudades representativas.

Iniciamos la visita en Alar del Rey, junto al río Pisuerga, frente al monumento al piragüísta, que celebra el descenso anual del río. Eva, nuestra guía, dio explicaciones de los tres ramales que unen esta localidad con Valladolid y Medina de Rioseco.

patos

El canal es una importante obra de ingeniería, recorre 207 km., salvando un desnivel de 150 m. Iniciada en 1751, por el rey Fernando VI, a instancias del marqués de la Ensenada, en la que participaron hombres anónimos, ingenieros y políticos durante cien años y sirvió como tal otros cien años, hasta que las comunicaciones por ferrocarril se popularizaron.
En la actualidad constituye una importante arteria de regadío que nutre más de 23.000 hectáreas. Los terrenos colindantes de titularidad estatal eran y son aprovechados para pastoreo, con lo que la industria de quesos sigue gozando de merecida fama.
La ciudad de Alar del Rey fue creada por el canal, que aquí nace, tomando un brazo del río Pisuerga. Tiene un pequeño embalse, o zona de retención y en el soto limítrofe han preparado un parque, con sus barbacoas salpicadas por las amarillas hojas de los chopos otoñales, mientras los patos se deslizan entre rumores de agua en la orilla..Caminamos un poco hasta la obra de retención. Formada por dos torretas de buena piedra sillar de arenisca rojiza, dentro se ubica la maquinaria para accionar las portillas que regulan el caudal de agua y el mantenimiento del nivel adecuado. Entre ellas está la compuerta de contención.
Paseamos contemplando las casas de aspecto industrial más que aldeano y la iglesia con los signos de la época de la Ilustración. Nos acercamos a la estación del ferrocarril, una de las primeras líneas españolas, símbolo del progreso y fin del canal, cuyas vías se cruzan en nuestro camino hacia la dársena. En torno a este dique aún pueden verse las argollas de amarre de las barcas, los edificios de almacenes, y otros, entre los que se citan los que servían de alojamiento a los presos, que en un momento de escasez económica sirvieron como mano de obra en las tareas del canal.

Canal de Castilla

El canal dio vida a numerosos establecimientos industriales aprovechando la fuerza motriz de los saltos de las esclusas, así abundaron los molinos harineros y de papel, batanes de paños de lana, de ante, curtidos y establecimientos metalúrgicos. Más tarde se instalaron centrales eléctricas en los mismos edificios de molinos o fábricas, para su propio abastecimiento y para el de las poblaciones próximas. También sirvieron sus aguas para el riego, instalándose arquetas de toma de agua para acequias y pequeños canales. Algunas arquetas lucen como monumentos a lo largo del recorrido.

Dársena

El autobús nos llevó a Herrera de Pisuerga. Posee un Aula Arqueológica que muestra con precisión su pasado histórico. Población vetona, fue asentamiento de la legión IV Macedónica y de la muralla se conserva la gran puerta renacentista. Asentada entre los ríos Pisuerga y Burejo, se alza sobre un cerro en cuyo alto señorea una plaza de toros, donde antes se ubicaba el castillo. Su abolengo señorial se refleja en varias casas con escudos nobles. Paseando llegamos junto a la ermita de La Piedad, al gran parque otoñal, donde una colección de exóticos pajaritos nos miran indolentes desde el otro lado de la alambrada. El monumento al cangrejo, típico de esta villa, nos hizo recordar tiempos de pesca y trajo a nuestra mente la sabrosa comida que nos esperaba en Frómista... Era preciso dejar para otra ocasión la famosa presa de S. Andrés, y el Centro de Interpretación del Canal ubicado en una de las casas próximas al mismo. También los paseos en barca, que allí se organizan, nos servirían de reclamo para repetir la excursión en cuanto pudiésemos.

Y llegamos a Frómista, era la estrella de nuestra ruta, por sus impresionantes esclusas.
Antiguamente conseguían elevar el nivel del agua en los tramos de desnivel, según los modelos mitra, diseñados por Leonardo da Vinci y que luego se desarrollarían en el Canal de Suez. A lo largo del canal hay 50, la mayoría ovaladas, que permitía una mejor maniobrabilidad de dos barcazas. Hay que ponerle imaginación porque hoy en día carecen de las necesarias compuertas y, el supuesto paso de barcas está impedido por las presillas de hormigón que dirigen el riego, modificando totalmente la fisonomía de tan singulares construcciones.

Exclusa en Frómista

Desde aquí caminamos al restaurante y por la tarde visitamos la famosa Iglesia románica de S. Martín. La belleza y pulcritud de este modelo de arte románico, que contemplamos desde niños en libros de texto, se ofrecía a nuestros ojos desde todas las perspectivas y queríamos captarla con la cámara fotográfica; por eso la rodeamos y la encuadramos desde las distintas plazas que la circundan. Los canecillos de todos los aleros intensificaban con sus luces y sombras las grecas de ajedrezados que partían los muros en distintas alturas y seguían las líneas de medio punto de los arcos de las ventanas. Las dos torres cilíndricas, que flanquean la fachada principal confieren al edificio un aspecto defensivo y la iglesia parece acogerse dentro de ellas como en un intento de protegerse. En el interior admiramos los numerosos capiteles historiados y conocimos detalles de la restauración del templo, una de las primeras basadas en criterios científicos, que ahora se conmemora.
Luego nos despedimos de los amigos y nos respanchigamos en nuestros asientos hasta que el autobús nos dejó en casa.
Para saber más:
El arte en el canal: http://www.turwl.com/alar/arte.htm
Enlaces del canal de Castilla y de otros canales del resto del mundo: http://www.geocities.com/royales2000/enlaces.html