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06 enero 2018

Recuperar el Viejo Camino de Santiago: Valdorria

Desde Boñar, el Viejo Camino de Santiago continúa hasta Valdorria , lugar emblemático, imposible de soslayar y sigue por las montañas hasta Vegacervera, Buiza, La Pola de Gordón.

(Microsoft Word - Etapa 13A_BO\321AR_VEGACERVERA)


Microsoft Word - Etapa 13B_VEGACERVERA_LA POLA DE GORDON


Se trata de la Etapa 13, un recorrido que hay que recuperar, pues por aquí pasa el Viejo Camino de Santiago, lo cual se documenta en el libro "Vexu Kamin" de Julián Glz Prieto y en
"Viejo Camino de Santiago" de Fernández Arenas en la página 146. 

Hay varios autores que también citan el Viejo Camino y especifican su itinerario, dando confirmación a lo publicado en estos dos libros actuales, tan discutidos últimamente.


  • D. José María Luengo, arqueólogo e historiador, escribe “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, fasc XL, en el año 1958. 
  • En él puede leerse: 
  • “El camino leonés de la montaña comenzaba en Puente Almuhey, siguiendo por Mercadillo, Barrillos de las Arrimadas, Boñar, Valdepiélago y seguía por Villalfeide, salvando allí el río Torio... Cruzaría por los pueblos de Viñayo, donde hubo monasterio dedicado a Santiago, cedido por Ordoño II al obispo de León, Fruminio …”


    • En “La historia de la Montaña de Boñar,  escrita por don Pedro Alba, párroco de Valdesaz de los Oteros en 1863”, que así se titula el libro al gusto de la época, nos confirma que en siglo XIX aún se viene desde "Puente del Muey a Mercadillo, Arrimadas, Boñar, Valdepiélago, etc. "
    • Y que la ruta se usó más allá de la constitución del Camino Francés: “Cuya dirección hemos visto llevar en nuestros días (1.863) a los peregrinos y se colige que la llevaban de antiguo…” p57


      • La pertenencia de esta etapa al Viejo Camino de Santiago lo documentan autores de distintas épocas. El libro de “La ribera del Torio” escrito por Maximiliano González Flórez en 1982:
       “La ermita que hoy sustituye a la cueva de san Froilán es de un estilo muy sencillo…sobre el arco de la entrada hay un escudo heráldico que lleva la imagen de Santiago Apóstol en plan acometida guerrera. Este santo tenía que presidir las rutas de peregrinación y por Valdorria pasaban miles de peregrinos que veneraban a San Froilán y proseguían después hacia el Camino de Santiago” (pág. 225)
      “Entre otras rutas peregrinantes se habla de una que venía desde Puente Almuhey pasando por Boñar, donde había un hospital de peregrinos. Seguía hasta Valdepiélago con dos direcciones, una llegaba hasta Nocedo para subir por la difícil senda que conduce a Valdorria. Otra se desviaba desde Valdepiélago por la Mata de la Bérbula para llegar a los lugares de veneración."
      "Después de cumplir la visita, proseguían por Correcillas para pasar el Torio por el puente de Villalfeide. Seguían por el valle de Coladilla a Villar del Puerto para incorporarse por el camino de la Tercia en la Vid” (pág. 226)


      • También el escritor Matías Díez Alonso marca el Viejo Camino de Santiago en su libro “Las riberas del Torio”:

      “Correcillas se enclava como un nido colgado del pico Polvoredo y con una paisajística de suma belleza. Por aquí bajaba una senda de peregrinos que subiendo por Nocedo y Valdorria, por todos pagos de San Froilán el ermitaño y luego obispo de León en el año 900, seguía a Correcillas, bajaba a Villalfeide, pasaba el pontarrón  romano en dirección a Vegacervera, Valle, Villar del Puerto a bajar a la Vid.” p. 21


      Ved aquí el reportaje de nuestro peregrinar por esta etapa:
      http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/09/el-viejo-camino-de-bonar-valdepielago.html

      http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/09/valdepielago-s-feliz-de-villalfeide.html


      15 abril 2016

      De Valdepiélago a Valdorria por la Matica: El Viejo Camino de Santiago

      A finales del mes de febrero José Antonio y yo, aprovechando las nevadas de esos días quisimos probar suerte por un tramo de la etapa peregrinos del Viejo Camino, de Valdorria a Vegacervera desde Valdepiélago.

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      Hasta que se señalice, grabamos un track que subimos a la web, para ayudar a los peregrinos del Viejo Camino de Santiago por la Montaña y a otros montañeros intrépidos:

      https://drive.google.com/file/d/0B8B6TE9X5vWZbmV2THVvcHN3dDRGTHhycFJMSVY2RExtX3pN/view?usp=sharing

      También podéis ver un resumen de nuestra anterior jornada pinchando aquí: 
      http://rsas0010.blogspot.com.es/2016_02_01_archive.html


      Iniciamos nuestra etapa pasando junto al albergue de la OJE, donde un monolito de piedra homenajea a Ángel Fernández Córdoba, que fue mi profesor de Educación Física en el Colegio Leonés y pasado el tiempo, mi amigo.
      El monumento que hicieron en su honor semeja un hombre remando ¿qué tendrá que ver con los montañeros? Pensaba yo en otras ocasiones. Pero en el momento actual, a mi se me antoja un mensaje que nos envía a todos los que estamos intentando sacar adelante nuestros proyectos, siguiendo su trayectoria vital de avanzar incluso contra corriente. Nosotros entusiasmados con el proyecto del Viejo Camino de la Montaña y para que sea una oportunidad de desarrollo en nuestra provincia, necesitamos remar todos, autoridades, empresarios y asociaciones en la misma dirección. Allí donde estés ¡gracias amigo!

      Valdepiélago, 2015

      En esta ocasión, un mes mas tarde, no fue la nieve, sino una fuerte lluvia y ventisca lo que debíamos superar así que en día más apropiado, víspera de mi cumpleaños, fuimos desde Valdepiélago hasta la collada cerca de peña Morquera por la Mata de la Bérbula siguiendo la ruta peregrina descrita en el del libro “La ribera del Torio” escrito por Maximiliano González Flórez, el historiador de los Argüellos, que dice en 1982: 
      “Entre otras rutas peregrinantes se habla de una que venía desde Puente Almuhey pasando por Boñar, donde había un hospital de peregrinos. Seguía hasta Valdepiélago con dos direcciones, una llegaba hasta Nocedo para subir por la difícil senda que conduce a Valdorria. Otra se desviaba desde Valdepiélago por la Mata de la Bérbula para llegar a los lugares de veneración."
      "Después de cumplir la visita, proseguían por Correcillas para pasar el Torio por el puente de Villalfeide. Seguían por el valle de Coladilla a Villar del Puerto para incorporarse por el camino de la Tercia en la Vid” (pág. 226)

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      Fijaos que en ninguna de las dos rutas descritas se puede obviar la visita a Valdorria donde reposaron los restos del Santo durante muchos años. En el Ayuntamiento de Valdepiélago se encuentra en un marco el escrito de la “Penitenciaría apostólica” que concede a la ermita de la Valdorria, indulgencia al orar en unos días determinados “in eremo S. Froilani apud oppidum la Valdorria”

      Aunque el texto está en latín nos animó tanto que José Antonio y yo decidimos emprender de nuevo nuestra particular peregrinación por esos hermosos lugares, a pesar de la fina lluvia que ya no nos abandonó desde la Mata de la Bérbula y nos impedía ver la referencia de Peña Morquera, muy conocida por todos los aficionados a la montaña leonesa, con sus 1.413 metros de altura.

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      Lo que a lo mejor conoce menos gente es que en la Edad Media existió aquí un castillo y en sus inmediaciones, un castro prerromano. En el archivo de la Catedral de León se conserva un pergamino del Siglo XIV con el nº 1191, que es una carta fechada el 13 de febrero de 1327 en la que el rey Alfonso XI manda a Don García, Obispo de León, que haga derribar y despoblar sus castillos de Morquera y Mesmino dando por traidores a los que en ellos se refugien y después pueblen los dichos lugares.

      Mi amigo y yo pasamos de puntillas y en silencio ante la dureza de la amenaza y en su día debió de ser tomada muy en serio, pues de ninguno de los dos castillos quedan huellas visibles.

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      Julia Miranda y JM Glez. en su libro “El municipio de Vegacervera, arqueología e historia” pag 85-88, nos dicen que por la zona de la collada, además del castillo hay otro yacimiento correspondiente a un castro mas antiguo, con dos murallas, la del nordeste aún visible, con dos zonas que se conservan perfectamente. Las murallas de este castro fueron aprovechadas durante la guerra civil de 1936-39 por los militares republicanos para controlar desde aquí los movimientos de tropas enemigas en el valle, pero nosotros hoy, debido a la climatología reinante, no éramos capaces de ver mas allá de unos palmos de nuestras narices.

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      Pudimos observar, a pesar de la niebla una especie de paso en la roca que parecía conducirnos a otra dimensión espacio temporal, así que por si acaso, animé a José Antonio para que pasara él delante y... a partir de aquí el tiempo cambió no sé si debido a la línea espacio temporal, a nuestras maldiciones o a los milagros del santo.

      Con los versos de los moros al abandonar el lugar ya recuperado por los reyes cristianos...
      “Adiós peña Morquera/ cuanto oro y plata en ti queda”
      ... continuamos hacia al valle de Valdecésar, pisando las Calzadas romanas.

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      Como en su día hiciera la comitiva de Leodegundia:
      “Por la Berbula y Morquera fueron a nuestro Valcesar y me dijeron haber visitado la ermita que Vos hizo y fueron con ellos hasta Dotes junto a Peña Galicia...” Vexu Kamin de Julián González, Pág. 25
      Nosotros también continuamos hacia Valdorria para visitar la ermita que ya se divisa a lo lejos más allá de enormes precipicios, pinada entre hoquedades del roquedo. Se distinguía incluso el túnel que dinamitaron para acceder a ella con más facilidad y se divisaba la cascada que caía al fondo del valle.

      La peña de S. Froilán

      En esta foto podéis buscarlo y ser testigos de la maravilla de esta etapa jacobea, ¡que a nadie dejará indiferente!

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      ¡Un paisaje de ensueño!, pues volvemos a tomar altura y contrastando con la vegetación que verdea, resaltan las montañas nevadas, enfrente, como si nos acercáramos al Everest.

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      Es en este lugar mágico en el que nos encontramos donde el abad del monasterio que cursa la carta a S. Froilán contando la peregrinación de Leodegundia se une a la comitiva regia:
      “Y fuimos hasta ellos con nuestro pendón cuando nos avisaron desde Veldeo al divisar la comitiva con sus estandartes, Y hasta san Julián en el abesedo bajamos por camino que en hacendera los de Correcillas y Crespas tenían muy cuidado y allí me uní con ellos.” Vexu Kamin de Julián Glez, Pág. 25

      Por allí quedan los topónimos Crespas, peña Galicia el “prao” de Santiago... testigos del paso jacobeo. Los importantes monasterios del valle, que fundara San Froilán para consolidar la repoblación de estas montañas, auténtico baluarte, donde se refugiaron los cristianos huídos de las razias musulmanas, hace tiempo que desaparecieron. No así la calzada romana que en algunos tramos es visible aún.

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      Miramos las sendas que bordeaban la falda de la montaña. Se había ido bastante nieve desde nuestra anterior visita y el paisaje ofrecía una variedad de tonos de colores, con una naturaleza pujante en la que empezaba a triunfar la primavera.

      Quedaba la subida a Valdorria donde los peregrinos honraban la memoria de S. Froilán, patrón de Lugo y León, que en aquellos tiempos de la Reconquista y la repoblación, formó en este valle escondido un refugio para los cristianos que huían de las razias árabes. Aquí progresaba la población y la cultura en tres populosos monasterios.
      “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, fasc XL, año 1958 por el arqueólogo e historiador D. José María Luengo dice:
       “El camino leonés de la montaña comenzaba en Puente Almuhey, siguiendo por Mercadillo, Barrillos de las Arrimadas, Boñar, Valdepiélago y seguía por Villalfeide, salvando allí el río Torio”. “Cruzaría por los pueblos de Viñayo, donde hubo monasterio dedicado a Santiago, cedido por Ordoño II al obispo de León, Fruminio …”


      y ...misión cumplida.

      Camino realizado!!!

      En el bar con la chimenea caliente, nos esperaban Guiomar, su marido Senén, Beni sobrino de nuestra amiga Marisa, que vive en Montuerto y subió a Rosi hasta Valdorria, donde charlaban sobre la historia del Viejo Camino de Santiago y las mejoras que hacen en la senda cada temporada.

      Con Guiomar, Senén, Beni, en Valdorria

      Todos juntos brindamos por el éxito de esta temporada peregrina, que se presenta muy activa con peregrinos que ya empiezan a caminar, Y posamos en esta foto para la posteridad.

      Gracias a todos los amigos que hemos hecho en esta étapa por vuestro recibimiento y vuestra cariñosa acogida. Podéis ver las fotos en nuestro reportaje fotográfico:
      https://www.flickr.com/photos/rsas0010/albums/72157667032643571

      Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

      08 abril 2015

      9ª Valdepiélago y San Froilán en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

      9ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

      Vivimos una jornada como si estuviéramos en el Laberinto del peregrino Juego de la Oca. En este 9º artículo los peregrinos salen de Valdepiélago por un camino equivocado y regresan de nuevo para encontrar a San Froilán, cuyos restos reposaron en Valcésar, junto a la Valdorria y Valdepiélago. Así también han caminado en busca del santo los peregrinos que nos han precedido en los pasados siglos como queda dicho en los libros que aquí se comentan.
      Dejamos nuestra  crónica anterior junto a las ruinas del castillo del Curueño. Parece ser que el mítico Almanzor lo atacó, pero no pudo apresarlo y se salvó al igual que el de Gordón, junto al que pronto pasaremos continuando nuestra ruta del Viejo Camino de Santiago. Sin embargo el fragor de esta batalla quedó grabada en el subconsciente colectivo de tal forma que aún hoy se cuenta el diálogo entre el jefe agareno llamado “Mun el Tuerto” que pedía a gritos la rendición del alcaide: ¿cedes? Este le respondía a pleno pulmón: ¡No cedo, no cedo! Fijaos que muy próximos tenemos dos pueblos, cuyos nombres, Montuerto y Nocedo, rememoran esta leyenda. El moro Mun el Tuerto y su gente regresaban vencidos, lamentándose de esta manera: “Aviados vamos por este Campo Hermoso por donde cantan las aVecillas.” Hoy sin miedo a las batallas, los peregrinos podemos transitar por los bucólicos pueblos no sólo de Nocedo y Montuerto, sino también por Aviados, Campo Hermoso y la Vecilla.

      Los moros derrotados decían: “Aviados vamos por este Campo Hermoso, por donde cantan las aVecillas.”
      El paisaje es hermoso realmente, los pajarillos cantan y nosotros seguíamos las típicas flechas amarillas por la carretera que nos llevaba en dirección a la Robla cuando ¡de repente! comenzamos a sospechar que algo fallaba. Imposible seguir sin visitar la ermita de nuestro patrono San Froilán en la Valdorria  y el Valcésar, en cuyo anchuroso valle escondido, el Santo había dirigido la repoblación en tiempos de Alfonso III. Consultamos el mapa que editó la Federación de Asociaciones de Caminos de Santiago que, efectivamente marcaba la etapa por carretera, así que aparentemente íbamos por buen camino. Paramos a consultar los libros que a modo de cuaderno de bitácora llevamos en nuestra  mochila.

      Libro del Vexu Kamin
      Foto de Rafael Cid: Libro del Vexu Kamin

      Sacamos el libro Vexu Kamin, de Julián González, que recoge un Documento, que fue escrito en latín, en el año 902. Es la carta que escribe el abad Gundisalvo, del desaparecido monasterio de Viseo, próximo a la Valdorria, a su fundador San Froilán y se tradujo a “la lengua de aquí” por el monje Valerio en el año 1002.  Narra la peregrinación a Santiago, del cortejo real de Leodegundia, hermana del rey Alfonso III el Magno, casada con García rey de Pamplona, desde donde inician la peregrinación. El texto va puntualizando la ruta y las curiosidades del viaje, como un predecesor del Códice Calixtino.
       Dice el Documento al llegar a Valdepiélago:
       “Por el valle del Piélago… por la Bérbula (la Mata de) y Morquera (la Peña) fueron a nuestro Valcésar  y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo (la Valdorria)…”
      Estaba claro que el trazado histórico lo habíamos perdido en Valdepiélago. Cuando me dispuse a “desfacer el entuerto” avisando que el Viejo Camino de Santiago por la montaña de León no pasaba por donde decía el mapa de rutas peregrinas ¡Me ofrecieron marcarlo como ruta alternativa¡ ¡Ay, Si los viejos autores leoneses levantaran la cabeza! Pues es cierto que el peregrino elige su ruta, pero no debería haber dos, una ruta histórica que cruza León por las antiguas vías romanas y otra que para facilitar el trayecto hasta Santiago, viene por las asfaltadas carreteras.

      El Documento del año 902 no es la única prueba del trazado histórico, veremos estos libros que nos demostrarán que el Viejo Camino de Santiago corre el peligro de convertirse en un camino olvidado si no tenemos en cuenta el legado que los que nos precedieron aportaron. ¡Despertad Instituciones, Asociaciones de Peregrinos y Ayuntamientos implicados¡

      Río Curueño en Valdepiélago
      Foto de Rafael Cid: Río Curueño en Valdepiélago

      Ved el libro “La historia de la Montaña de Boñar,  escrita por don Pedro Alba, párroco de Valdesaz de los Oteros en 1863”, que así se titula al gusto de la época. Reeditado en 2001 por Ediciones Leonesas. Yo, ensimismado por lo bien que me lo pasé en su día al leerlo, el libro se me resbaló de las manos quedando abierto oportunamente por la página 57 que dice:
      “venía otro camino menos principal, pero tal vez más usado en tiempo de calores, al par de Guzpeña, cortando desde Puente del Muey a Mercadillo,(Cistierna) Arrimadas, Boñar, Valdepiélago, etc.  Cuya dirección hemos visto llevar en nuestros días (1.863) a los peregrinos y se colige que la llevaban de antiguo…”
      Sí, el camino llegaba a Valdepiélago para seguir al valle de Valcésar por la Mata de la Bérbula por la calzada romana, luego a la Valdorria para venerar los restos de San Froilán, pues aunque el rey le dio sepultura en la catedral de León de la que fue obispo, cuando León iba a ser tomada por Almanzor, lo que ocurrió en el año 998, se trasladaron sus santas reliquias al Monasterio de San Juan, que él había fundado en Valcésar  próximo a la Valdorria, Ayuntamiento de Valdepiélago y allí permanecieron durante muchos años, hasta que volvieron a la catedral legionense y parte de ellas se veneraron en Moreruela, tal era la devoción que el santo aglutinaba en todo el reino de León.

      De Valdepiélago a la Mata de la Bérbula
      Foto de Rafael Cid: De Valdepiélago a la Mata de la Bérbula

      Siguiendo los testimonios de otros historiadores leoneses abrimos el libro de “La ribera del Torio”  Editado por Celarayn y escrito por Maximiliano González Flórez en 1982. Este gran conocedor de la montaña leonesa nos dice: 
      “La ermita que hoy sustituye a la cueva de san Froilán es de un estilo muy sencillo…sobre el arco de la entrada hay un escudo heráldico que lleva la imagen de Santiago Apóstol en plan acometida guerrera. Este santo tenía que presidir las rutas de peregrinación y por Valdorria pasaban miles de peregrinos que veneraban a San Froilán y proseguían después hacia el Camino de Santiago” (pág. 225)“Entre otras rutas peregrinantes se habla de una que venía desde Puente Almuhey pasando por Boñar, donde había un hospital de peregrinos. Seguía hasta Valdepiélago con dos direcciones (Observad que nada se dice de la Vecilla a la Robla etc.) una llegaba hasta Nocedo para subir por la difícil senda que conduce a Valdorria. Otra se desviaba desde Valdepiélago por la Mata de la Bérbula para llegar a los lugares de veneración...Después de cumplir la visita, proseguían por Correcillas para pasar el Torio por el puente de Villalfeide. Seguían por el valle de Coladilla a Villar del Puerto para incorporarse por el camino de la Tercia en la Vid” (pág. 226)
      Un documento muy citado, titulado “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, fasc. XL, año 1958 por el arqueólogo e historiador José María Luengo, dice:
      “El camino leonés de la montaña comenzaba en Puente Almuhey, pasaba el Cea, siguiendo por Mercadillo; cruzaba el Esla para encaminarse a Barrillos de las Arrimadas – Donde hubo posteriormente residencia de Templarios, lo que confirma no haberse perdido en dicha época el uso de este camino—y desde allí subía hasta Boñar, en cuyo punto existe un gran puente sobre el Porma. Una prueba más de la permanencia de esta ruta jacobea, aún en pleno siglo XIII…El camino para Galicia seguía por la orilla derecha del río Porma pasando por un pueblo hoy desaparecido, que se denominaba San Julián desde donde se dirigía a Valdepiélago para cruzar el río Curueño, por un puente que hoy subsiste, notablemente reformado y seguía por Villalfeide, salvando allí el río Torio”.

      San Froilán en la iglesia de Valdepiélago
      Foto de Rafael Cid: San Froilán en la iglesia de Valdepiélago

      El Viejo Camino de la Montaña es recordado por historiadores, arqueólogos o simples peregrinos.
      Como veis el “Viejo Camino de la Montaña” no es un camino olvidado por todos, a lo largo del tiempo, lo recuerdan historiadores, arqueólogos o simples peregrinos curiosos como nosotros. Así que, ¡a seguir la huella que nos ha dejado Leodegundia! si queréis hacer nuestra ruta y coincidir con los testimonios históricos que nuestros mayores han dejado en nuestras manos y ahora en las vuestras...

      Con la conocida frase: “Del laberinto al treinta” nos castiga “el peregrino Juego de la Oca” y nosotros tenemos que desandar parte del camino, con el mal sabor de boca por tener que disentir con personas que aprecias y que son tus compañeros y amigos, para regresar a Valdepiélago. (Piélago=pozo en el río) Pozo del juego... y esperaremos hasta que otros peregrinos lleguen y nos saquen del pozo


      9 Valdepiélago

      Para saber más Consultad la bibliografía citada:

      "Vexu Kamin", de Julián González Prieto, 2004
      “La historia de la Montaña de Boñar" de Pedro Alba, 1.863
      “La ribera del Torío”  por Maximiliano González Flórez, Ed. Celarayn, 1982
      “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” de José María Luengo, 1958.


      Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:

      8 Porma y Curueño



      Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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      Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid









      30 septiembre 2013

      Valdepiélago a S. Feliz de Villalfeide, Viejo Camino de Santiago

      Continuamos nuestra andadura peregrina por el Viejo Camino de Santiago o Camino Olvidado de la montaña, después de reponer fuerzas en Valdepiélago.

      Lo hacemos a sabiendas de que en esta ocasión se trata de un tramo muy duro, pues aunque en el siglo X toda esta montaña era el centro devocional de S. Froilán, que convocaba a multitudes y representaba el poder de los reyes cristianos frente al Islam, hoy en día se encuentra despoblado, las calzadas romanas y sus puentes y fuentes se van perdiendo poco a poco. Sólo nuestro afán peregrino y de aventura nos empuja a ponerlo de nuevo en valor y soportar las dificultades con entereza.

      Personalmente, ya había hecho esta ruta en otras ocasiones. En una de ellas, la marcha se llamaba “El collado de los maquis”.

      Grupo en Peña Morquera al fondo Peña Valdorria

      En la otra ocasión la nombraron "El castro prerromano de Peña Morquera". Ambas acepciones se adecuaban a la realidad, sólo que dependiendo de las modas intelectuales y la época de la visita.

      Pero nunca se me ocurrió hacer un recorrido tan largo como la etapa que han programado mis compañeros para esta ocasión, pues de Boñar a S. Feliz de Villalfeide, se acumula tanta historia, con sus importantes hitos geográficos, castros, picos, valles, despoblados y poblaciones, que ineludiblemente se pasarán de largo y la dura caminata podría impedirnos disfrutar plenamente de las bellezas del paisaje, lo cual es una pena, pues es realmente hermoso.

      Viejo Camino de Santiago

      A un kilómetro escaso de Valdepiélago nos encontramos con la Mata de la Bérbula. Yo tomé la dirección de la plaza del pueblo. Quería visitar de nuevo esta aldea que se conoce coloquialmente como “la Matica”. Después de pasar junto a su Iglesia dedicada a San Bartolomé, nos topamos con una casa que luce un escudo. Las guías al uso nos dicen que perteneció a Joan González Canseco, escribano de este lugar en 1591 y juez de la Encartación del Curueño en 1598, casado con María Robles.

      Viejo Camino de Santiago

      Detrás de las escuelas comienza el camino que lleva a la boca de una mina, que no se explota en la actualidad. Al no haber minería ni agricultura, han disminuido mucho los habitantes del pueblo. Sin embargo, el visitante ocasional puede quedar sorprendido al encontrarse frente a frente con Julio Llamazares, que se inspiró en este pueblo y en los otros de la Encartación del Curueño, para escribir su libro “El río del Olvido”. No es extraño, ya que Julio vivió aquí en compañía de sus padres y aún conserva su casa familiar a la que acude a menudo con sus amigos, para darse un baño de inspiración literaria.

      Me cruzo luego con unos montañeros que vienen en dirección contraria a la que vamos a tomar nosotros, nos saludamos y me piden que devuelva un gran mastín que les ha acompañado desde Correcillas.

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      Yo lo acaricio y le digo por señas que haga el favor de seguirme, pero dudo que el perro esté por la labor, dado lo avanzado de la hora y el calor que empieza a apretar.

      Fijo mi atención en un papel gris, que tiene el perro bajo su “pataza”. Una extraña curiosidad hace que lo recoja y comience a leer.

      Quedé muy sorprendido pues comienza así:
      Karta desde el cielo, del abad Gundisalvo, discípulo de Pai Frolanus, a los peregrinos del Vexu Kamin.

      Queridos hijos en Cristo que estáis recorriendo el Viejo Camino Olvidado: Hasta el cielo ha llegado el eco de vuestros lamentos: Que si es un camino muy largo, que se ha programado una ruta muy dura, que si la comitiva no pudo pasar por este sitio tan difícil y abandonado de la mano de Dios…
      Pues sí, yo mismo escribí en latín el siguiente texto:
      “Por la Berbula y Morquera fueron a vuestro Valdecesar y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo y fueron con ellos hasta Dotes junto a la Peña Galicia donde estaban los de Covatuerta con sus pendones y allí les regalaron quesos que ellos hacen los rabadanes y pastores que por allí tienen sus majadas."
      ¡Ay! hijos míos, deberíais pensar en que cuando con Doña Leodegundia y su séquito peregrinamos a Santiago, estas tierras estaban más pobladas que la calle ¿…? dice el monje Valero, mi copista, que Ordoño II. ¡El sabrá por qué!
      Lo cierto es que está probada la existencia de castros, desde época muy antigua. Desde ahí arriba, controlaban los dos valles desde la Peña Morquera y los romanos trazaron una vía transversal para comunicar las que iban paralelas al Curueño y al Torío. Tampoco es casualidad que uno de los valles por los que transitaréis se llamó de Valdecésar ¿César, por que creéis que se llamaría así? Me cuentan que incluso se construyó un castillo en la falda de la peña.

      En este lugar tan querido por pai Frolanus quedó constancia de hasta tres monasterios, para atender la vida espiritual de sus muchos moradores. El de Veseo, que quiere decir lugar umbrío, El de San Juan Bautista en el año 916, al frente del cual sabemos que estuvo el abad Servando. El Obispo Froilán abandonó el mundo en el año 905 y al poco tiempo de su muerte, se levantaron por estos valles otros dos monasterios, el de Santo Tomás y el de Santiago, al intensificarse la devoción al Apóstol, dieron su nombre a valles, fuentes o piedras, que identifican la pisada de su caballo.

      Ay peregrinos: Sólo tenéis que caminar despacio y descansar a distancias más cortas ¿o queréis sufrir para expiar vuestros muchos pecados? Porque si así fuere “ego os absolvo a pecatis vestris…” Yo sé que en el fondo sois buenos chicos, por lo que sólo os impondré en penitencia que volváis a estos parajes a menudo. (En vuestra época algunos los denominan “la ruta de las hadas” debido a su extraordinaria belleza). Que subáis los 174 escalones que conducen a la ermita de Valdorria, donde los restos de san Froilán reposaron desde finales del siglo X y todo el XI, hasta que fueron robados por sus queridos monjes del monasterio de Moreruela.

      Bajad después hasta el pueblo, al final encontraréis un camino, que si lo seguís os conducirá hasta Correcillas, podréis caminar por algunos tramos de la antigua calzada romana, pero recordad; nosotros hicimos el camino a caballo, vosotros no seáis burritos ¡caminad despacio!
      Vuestro en Cristo
      Gundisalvo.

      Valdorria

      Yo no sabia qué pensar ante tal hallazgo. El calor del mediodía arreciaba. El mastín me miraba indolente, con la impasibilidad que miran estos cánidos. Un pensamiento me asaltó de repente ¿sería el lobo, que el santo transformó en perro, para colgarle las alforjas, ahora mutado en mastín leonés?

      Dirigí mis pasos en busca de mis compañeros, que, al verme, me preguntaron por el título de la monografía de D José Manuel González y D. ª Julia Miranda en la que se nos informa sobre los asentamientos existentes en al Peña Morquera (Aquí la tenéis, viene con la del cercano castillo de Mesmino de propina) que incluye mapas, poblamientos y despoblados. Es muy interesante. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/103/2mesmino.pdf

      En la monografía nos informan sus autores que el nombre de Morquera, es un topónimo. Alude a esos montones de piedras ACERVUS MERCURII, formados en honor del dios romano Mercurio, monumento pagano, enclavado en importantes cruces de caminos junto a antiguos hábitats castreños.

      Salí de la Matica pasando por lo que me parecieron las ruinas de una vieja ermita, mis compañeros peregrinos lo hicieron desde un camino que sale junto al cementerio, al final es lo mismo y los dos nos conducirán a la collada, donde podremos disfrutar de unas vistas magníficas del Valle Valdecésar, aunque ahora lo llaman Valcesal, La Peña Galicia, casi a nuestro lado la peña Morquera y hasta si forzamos un poco la vista, la ermita de San Froilán en lo alto de Valdorria.

      Ermita de S. Froilán detrás de Rosi

      Junto a la cueva en la roca podemos imaginar al Santo patrón, junto a Atilano y un gran perro negro, montando guardia.

      Ved aquí nuestro antiguo reportaje fotográfico de la cueva de S. Froilán en Peña Valdorria http://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157625033427614/

      Pero no nos extenderemos más en esta ocasión hablando de nuestro Santo Patrón, pues tenemos que seguir camino a Correcillas.

      Evitaremos en esta ocasión hablar de topónimos, castros etc. que hay aquí en abundancia y remitimos al lector a otra interesante monografía, que sobre la historia de los valles de Correcillas y Villalfeide, escribieron los autores citados anteriormente. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/85-86/5valle.pdf

      Correcillas

      En esta foto, junto a la espadaña de la Iglesia de Correcillas podemos observar al fondo dos picos. El más alto, el Castillo y en su falda mirando a poniente, un desnivel, que se denomina el Castro. Dicen los autores de la monografía, que los restos arqueológicos encontrados en sus alrededores, nos dan cuenta de que se trata de un lugar muy antiguo en la parte final de un espigón calizo, en la confluencia de dos pequeños y hundidos arroyos. También nos quedan leyendas de moros, que dicen que los habitaron (no se trata de los musulmanes, sino gente muy antigua y arraigada en el inconsciente colectivo).

      Correcillas

      El topónimo Correcillas viene de corro o corral y nos da una idea de espacio cercado de forma circular o sea un castro prerromano convertido después en fortaleza.

      La iglesia de Correcillas aunque es relativamente reciente, está bajo la advocación de San Julián, santo de devoción muy antigua. Se construyó en 1950 reutilizando el material de otra que estaba a 50 metros más arriba y es de difícil acceso. En el pequeño atrio de la nueva, dos señoras estaban jugando a la baraja protegidas del sol, en el momento que yo la visité.

      El siguiente pueblo al que llegamos es Villalfeide.

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      Villalfeide recibe su nombre de villa y Alfait=lugar abundante en agua ¿recordáis con qué placer descansasteis junto a la fuente pública, en el cruce de carreteras junto a su iglesia, mirando el corredor de una casa profusamente adornado con bonitas flores?

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      El templo está bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, estaba cerrado y sólo pude hacerle una foto a Luis en el atrio levantado sobre columnas de Madera.

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      Después de dejar Villalfeide llegamos a una joyita junto al puente del río Torío. Es la ermita de San Feliz que D. Matías Díez identifica con el Monasterio femenino de Mataplana.

      Villalfeide


      La cita más antigua que tenemos de esta iglesia es del Siglo XII aunque existe una falsificación textual del año 906.

      En la actualidad aún conserva muchos elementos de época medieval aunque a lo largo de su dilatada historia ha sufrido muchas modificaciones. Me sorprendió sobre todo la gran cantidad de marcas de canteros y las misteriosas calaveras empotradas en el interior, en el muro lateral este.

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      Tiene una inscripción conmemorativa de la restauración de la iglesia, sobre una piedra, es del año 1216. También son muy interesantes las cabezas humanas que se pueden ver en los capiteles.



      En los alrededores de esta iglesia, González Flórez en su libro “La Ribera del Torío” sitúa el Monasterio de Mataplana y D. Matías Diez en su obra “Las Tierras del Torío” apunta la posibilidad de que fuera este monasterio de monjas bernardas. Así coincidiría con nuestro Vexu Kamin cuando Gundisalvo dice:
       “Caminamos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y después saludamos a las gentes de Vegacervera”
      Aquí al lado está el conocido como puente viejo o puente romano.

      Villalfeide

      En los documentos antiguos aparece como puente de San Feliz. Tiene tres bóvedas de cañón y pilas con tajamares semiderruidas, la referencia documental más importante es del siglo XIV en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, citado como el puente de Sanct Heltz

      Después de cruzarlo y lamentar el estado de abando en que se encuentra, nosotros aprovechamos para refrescar nuestros acalorados pies en el río y ver saltar a las juguetonas truchas ¡Que delicia!

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      Ved aquí nuestro reportaje fotográfico de Boñar a Valdepiélago.

      Aquí tenéis fotos de Correcillas

      y aquí de Villalfeide.

      Texto y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón



      23 septiembre 2013

      El Viejo Camino de Santiago: de Boñar a Valdepiélago

      Amigos del Camino Santiago de León

      La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” retoma el Viejo Camino de Santiago o de la Montaña, por el que los peregrinos anduvimos, antes del verano, las etapas que van  desde el inicio de nuestra provincia de León hasta la localidad de Boñar.

      En el paréntesis veraniego hemos revisado y estudiado esta ruta medieval, pisando veredas, para comprender su trazado y las calzadas romanas en las que se asienta. Aprovechando la ocasión que nos brindaban las fiestas de los pueblos, asistimos a algunas romerías como la de la Virgen de Velilla:

      Provistos de nuestro atuendo peregrino, hemos acompañado a los feligreses en estas celebraciones religiosas. Arropamos la fiesta con la ofrenda del peregrino, una conferencia y exposición fotográfica. Nuestra ilusión es la de concienciar a la gente sobre este Camino, casi olvidado que pasa por sus pueblos.

      La última etapa del Viejo Camino de Santiago que hicimos en mayo, terminó en Boñar. Recordamos la gran nevada que pisamos, cuando andábamos por Peña Corada, hacia el Mirador de los Rejos y cómo llovía en la ruta de Barrillos a la Devesa.

      Boñar, Barrio de las Ollas

      En esta ocasión, si yo tuviera que buscar un título a nuestra ruta de hoy,  la denominaría la de “Ruta de los frutos silvestres” pues, moras, brunos, ambruños, manzanas silvestres, se presentaban a nuestro alrededor, brindándose gratuitamente, en este magnífico otoño, que disfrutamos en León.

      Retomamos la andadura, siguiendo la narración del monje Gundisalvo con “la fala deiquí” plasmada en el libro de D. Julián González, el Vexu Kamin:
      “Fueron hasta el castillo de Boñar donde descansaron y (don Guisvado les contó la batalla …) pasado el refugio y el puente, mirando a la Mata, por senda de peregrino, fuimos hasta el Curueño por Valdepiélago”

      Ahora nosotros también nos vamos de Boñar, el del maragato en la torre, el de las aguas medicinales y sus exquisitos “nicanores”. Aunque la gente salga por el moderno puente del Soto, en puridad hay que cruzar el legendario río Porma, como tantos peregrinos a lo largo de la historia, por el Puente Viejo, de hermosa fábrica, que hace sospechar su origen romano.

      Boñar

      No hay estudios de su primitiva construcción, aunque hay datos del Siglo XVII, ya tenemos referencias de su existencia en el XIII, así como de un hospital en sus inmediaciones, para atender a los romeros que se encaminaban desde aquí, bien a la derecha al Salvador de Oviedo por Pardomino, o tomando ruta a la izquierda a Santiago, como haremos nosotros.

      ¿Recordáis cuando, en otras ocasiones os he hablado del Juego de la Oca, tan querido por los peregrinos medievales. Sí, ese de “puente a puente”, de la “Mata de Monteagudo a la Mata de la Riba”… pues ahora tened cuidado porque jugamos a “del laberinto al treinta” y si os equivocáis de camino, tendréis que retroceder.

      Veremos a continuación dos carreteras casi paralelas. Nosotros tomaremos la de más arriba sin hacer caso a las falsas señales. Los dos caminos están señalizados, pero uno os llevará por carretera a Matallana y la Robla, mientras que nosotros, siguiendo el Viejo Camino de Santiago de la montaña, explicado por el monje medieval, llegaremos a los lugares que repobló San Froilán, en el valle de ValdeCésar, próximo a la Valdorria, donde se ubicaron varios monasterios, que acogían a peregrinos y daban prestigio al cristiano reino de Alfonso III el Magno, allá por el año 900.

      Saliendo de Boñar nos encontramos con Barrio de las Ollas. Barrio=aldea adjunta a una población más importante. Ollas=oficio de alfareros al que se dedicaban las gentes que aquí vivían (¡Ojo! Una leyenda local dice que en un viejo caserón, hoy restaurado, se encontraron unas ollas llenas de monedas de oro). Pasamos junto a su iglesia que está bajo la advocación de San Juan Bautista, data del Siglo XVII y junto a la entrada de la misma hay una lápida escrita en castellano antiguo.

      El Barrio está situado en la ladera del pico Cueto pero no os asustéis que nosotros no lo subiremos. En esta ocasión seguiremos bordeando el Pico Muelas por camino cerca de Mata de la Riba. Si pudiéramos detenernos en todos los pueblos junto a los que pasamos durante nuestro recorrido, podríamos admirar sus escudos nobiliarios que nos hablan desde las piedras.

      Boñar a Barrio de las Ollas

      En la Mata de la Riba tenían una segunda residencia los Álvarez-Acebedo. Anteriormente la casa había pertenecido a los Guzmanes. En el frontispicio fotografiamos dos escudos, uno con los motivos de los García de la Vecilla, Robles y Ordás. Tiene una leyenda en latín que se traduce por “un árbol bueno da buena fruta. Matheo año 1652”.

      El segundo pertenece a los Ordás y Álvarez-Acevedo. Dª Mª del Carmen Orejas ha escrito un magnífico libro: “Mancomunidad del Curueño, Historia, Hidalguía y armería en piedra” cuyo titulo ya nos da una idea de su contenido.

      En Otero se encuentra el palacio principal de esta linajuda familia de la que la autora ha trazado su árbol genealógico desde el siglo XIV y nos da cuenta de antepasados como Diego de Ordás, que acompañó a Cortés en la conquista de Méjico y fue herido en la “noche triste”, o la más reciente narrada por Ángel Fierro del Valle en el libro "La Real Encartación del Curueño, crónica y documentos del Concejo” protagonizada por D. Mariano Álvarez-Acevedo que fue Diputado con Castelar, Presidente de la Diputación de León, Gobernador de Palencia y General del Ejército.

      Cuando viajaba a Madrid solo paraba para cambiar de caballos, pero lo hacia siempre en una de sus propiedades (otras anécdotas: atacó con su gente el Alfolí de Boñar protestando por la subida del precio de la sal, en otra ocasión se presentó en las Cortes vestido con zamarra de piel de cordero para reclamar los derechos de la mesta, y cuando en 1869 prendieron al alcalde de León por ser carlista, él intercedió ante la reina).

      Existe también otro escudo de la Orden de Santiago, que como sabéis se encargaba de proteger a los peregrinos, así que continuamos nuestro camino más tranquilos.

      Boñar a Barrio de las Ollas

      La iglesia de la Mata es del Siglo XVII, aunque hay vestigios que datan de los siglos XIII y XVI. En el muro sur junto al tejado podemos admirar unos canecillos de piedra. El templo está bajo la advocación de los niños santos de Alcalá de Henares, Justo y Pastor que fueron martirizados a la edad de 7 y 9 años durante la gran persecución de Diocleciano.

      Tiene una nave central con artesonado de madera, el arco toral es del Siglo XVI, las imágenes del retablo son posteriores a la guerra civil, aunque hay otras dos imágenes más antiguas y de más valor de los mismos santos con libros bajo el brazo que llevan el nombre de los santos inscrito en borde y en la otra mano la palma del tormento, aunque si os digo la verdad a mi me parecieron dos escribanos renacentistas ya mayorcitos.
      Podéis ver datos de la Iglesia de la Mata en el siguiente enlace

      No dejéis de visitar este pueblo cuando tengáis ocasión ¡Merece la Pena!

      Nosotros continuamos nuestro peregrinar en dirección a Ranedo de Curueño, que es pueblo muy antiguo, citado ya en documentos del año 1069 como Ranera. De este lugar dijo el escritor Julio Llamazares, del que volveremos a hablar cuando lleguemos a la Mata de la Bérbula, que:
      “Un camino de carros solitario y minúsculo avanza entre zarzales y praderas en las que ahora están cantando todos los pájaros del mundo” así que, guardad silencio y escuchad…
      Hay una ermita a la vera del camino bajo la advocación de San Roque, santo que nos acompaña en la devoción de esta ruta peregrina. La ermita estuvo en ruinas, pero fue restaurada por los vecinos y se hace una procesión anual con el santo. Podéis observar al pasar junto a ella, el cepillo de las limosnas Es de piedra, colocado en la pared externa con unos cables colgando ¿Cómo medida de seguridad antirrobo?

      Viejo Camino de Santiago

      Pero no siempre se alcanza la fama a través de Escritores o santos. Como curiosidad os contaré que, cuando visité este pueblo me hablaron de las maravillas que sabía hacer un gallo llamado Willy.

      Valdepiélago

      En toda la ribera del Curueño son famosos los gallos por el brillo de sus plumas que se utilizan como anzuelos en el arte de la pesca. Pero este gallo, Willy alcanzó su notoriedad ¡Jugando al fútbol con los niños del pueblo! que se quedaban extasiados viendo sus evoluciones con el balón. No sólo los pequeños se interesaron por sus evoluciones con el esférico, sino también los medios de comunicación leoneses se hicieron eco de sus hazañas, que podéis leer aquí:

      Seguimos por la collada de Otero de Curueño, pero sin pasar tampoco por el pueblo del mismo nombre.

      Así llegamos a Valdepiélago. En la mitad del pueblo, está su emblemático puente, con sus casetones y rombos desafiando al río Curueño, cuyos piélagos(pozos) dieron nombre al pueblo.

      Viejo Camino de Santiago

      Tiene categoría de villa, por ser la capital de la Encartación (es decir: avalada por cartas reales) del Curueño. Aquí se conserva aún el arca de las tres llaves, que los Reyes Católicos, seguidos ahora por la serie “Isabel”, mandaron construir para conservar la documentación de los concejos. Deberían tener tres cerraduras para poder abrirse con el consenso de los tres claveros.

      La iglesia habla del antiguo esplendor, con fábrica de los Siglos XVI y XVII dedicada a Santa Eulalia. Luis y Rafa, que habían venido a marcar la etapa conocían a la persona que les abrió la iglesia y les dejó la llave para que la visitáramos. Así que admiramos el retablo barroco de finales del XVII y otro del XVIII, dorados y policromados, una talla de Santa Ana, con la Virgen en el regazo y en Ella el niño Jesús, de las pocas que se conservan, del SigloXV.

      Otra talla barroca de la Virgen de la Portera, con su ropaje al viento y un Cristo Crucificado, ambos del Siglo XVIII. La pila del agua bendita es del Siglo XVI. A mí me gustó el coro, que se alza a los pies de la iglesia con fachada renacentista a juego con el retablo mayor y los barrotes torneados en el balcón. También fue muy admirado un confesonario con celosía frontal, policromado.

      En el altar está la talla de San Froilán que se lleva todos los días 1 de mayo en solemne procesión hasta Valdorria.

      Valdepiélago

      Hay también en esta villa un escudo que atrae poderosamente nuestra atención: representa un capitán de pie con armadura de guerrero y yelmo a su izquierda, pero cuidado, ¡coronado a su vez, por una bombona de butano! En la mano derecha una bandera y alrededor una leyenda explicativa: el valeroso capitán Llamaseras.

      Viejo Camino de Santiago

      Mientras nos dirigíamos al restaurante, que nos aguardaba con una sabrosa comida, nos preguntábamos ¿Quién será este valeroso capitán Llamazares?


      Si quereis acercaros al Soto del río Torio y leer placidamente en las sombras de la ribera podéis elegir aquí vuestras lecturas.

      Para los que queráis admirar todos los detalles de esta ruta, aquí tenéis nuestro reportaje fotográfico.

      Fotos y texto de Rafael Cid y Rosa Fadón