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21 abril 2015

11ª S. Froilán, milagros y calaveras en el Viejo Camino de Santiago

11ª Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León. Los peregrinos del Viejo Camino encontramos a San Froilán y, junto al río Torío, las calaveras de Mataplana.

           
Los peregrinos seguimos “Por la Mata de la Bérbula y Peña Morquera...” (Peña Morquera, cuyo nombre alude a montones de piedras formados en honor del dios romano Mercurio, monumento pagano, enclavado en importantes cruces de caminos junto a antiguos castros que después con la cristianización, los peregrinos depositaban la piedra junto a una cruz, como hoy en día se hace en la Cruz de Ferro.)

"... y llegamos a Valcésar” y aquí nos quedamos observando la belleza del entorno, recordando la extraordinaria historia de San Froilán, santo anacoreta, fundador de monasterios, obispo de León, patrono de Lugo y de la diócesis leonesa.

Ermita S. Froilán en Valdorria
Foto de Rafael Cid: Ermita S. Froilán en Valdorria

Tenemos la suerte de conocer su vida gracias a la biografía que hace de él su discípulo, Juan Diácono en el año 920. Se trata de un opúsculo recogido en la Biblia visigótica de la catedral de León, escrito en los espacios en blanco existentes entre los folios al final del Libro de Job y en el comienzo del Libro de Tobías. Así sabemos que Froilán nace el Lugo e inicia los estudios eclesiásticos, pero pronto se retiró a hacer vida eremítica al Bierzo, donde se encontraba lo que llegó a llamarse “La Tebaida Berciana” por la gran afluencia de ermitaños que vivían allí. Luego se establece en Ruitelán, cerca de Vega de Valcárcel, donde hoy hay una ermita en su honor.

Froilán tenía el don de la palabra, explicaba la vida de los santos y las gentes acudían a oírle entusiasmadas, así que dejó su vida de anacoreta y empezó a predicar por las villas del reino cristiano. Se dice que por La Virgen del Camino, León, Villanueva del Carnero, Eslonza, Sahagún, Valderas, algunos puntos de Cantabria... según recoge la tradición. Froilán era un dinamizador,  en aquellos tiempos de reconquista que le tocó vivir, pero no era sacerdote, así que tuvo que pasar la prueba de fuego para poder predicar con autoridad: “Tomó en sus manos unos carbones encendidos, los puso sobre sus labios, si le quemaban la boca, era la voluntad de Dios que no se dedicara a la Palabra Divina”. No se quemó.

Cerca del valle del Curueño se encontró con Atilano de Tarazona, que procedía de Aragón y se hacen amigos. Juntos se establecen en el “Monte Cucurrino”, que actualmente es conocido como “Peña de San Froilán” en Valdorria. Se complementan muy bien, porque aunque Froilán tiene el don de la palabra no está ordenado sacerdote y Atilano sí lo está, de manera que en Veseo, en este lugar en el que ahora estamos, protegen a multitudes que proceden de lugares amenazados por las guerras entre moros y cristianos y atraen también a bravos montañeses que están dispuestos a repoblar las recientes tierras conquistadas. En este valle protegido por un circo de montañas como murallas, fundan el primer monasterio con más de 200 monjes y posteriormente se ubicarán nuevos monasterios.

En una ocasión cuando hacía oración en Valdorria se produjo otro milagro: Vio venir volando dos palomas a picotear su boca, una le quemaba como el fuego y la otra le llenaba de suavidad el alma. Esta escena de las palomas quedó inmortalizada en el retablo de la catedral de León.

S. Froilán, retablo catedral de León
Foto de Rafael Cid:El milagro de las palomas, S. Froilán, retablo catedral de León

El milagro más conocido es el que tiene lugar cuando construyendo su primera ermita, ayudado por un borrico que pujaba las piedras a lo alto de la peña, se lo devora un lobo, S. Froilán monta en cólera reprendiendo duramente al hambriento animal y este avergonzado acepta las alforjas a su espalda y ayuda al Santo a terminar la iglesia.

El rey Alfonso III el Magno le pide que emprenda su tarea repobladora en las tierras recién conquistadas en Zamora y allí funda el Monasterio de Tábara, dúplice, es decir, que alojaba a monjes y monjas, aunque hacían vida separada. Froilán fue el abad, y Atilano el prior, Magio hizo famoso el scriptorium. Después funda otro monasterio dúplice en Moreruela, con 600 monjes.

El rey le llama esta vez para que sea obispo de León, pues el pueblo le reclama para la sede vacante. Él no quiere: “alegando que tenía hijos, y que no pasaba de ser un falso monje” Finalmente, es ordenado sacerdote y nombrado obispo de Léon, Atilano obispo de la recientemente reconquistada ciudad de Zamora y ambos continúan su apostolado en las nuevas tareas.

Froilán muere en el 905 y el rey le cede el enterramiento que para él mismo tenía dispuesto en la antigua catedral de León. Luego su cuerpo fue trasladado a Valcésar, a sus monasterios de Veseo, por temor a Almanzor, que efectivamente arrasó León. Allí subían los peregrinos a socorrerse en sus milagrosas reliquias hasta que el monasterio de Moreruela se lo apropió. Tras muchas pendencias las autoridades eclesiásticas ordenaron repartir las reliquias en 1181, entre León y Moreruela. Hoy en día, tras la ruina de Moreruela, puede honrársele en la arqueta de plata en el altar mayor de la catedral de León. La catedral guarda su memoria en el retablo, obra de Nicolás Francés de mediados del siglo XV. A pesar de que una parte importante de los tableros se desmontaron para simplificarlo según el gusto de la época, conservamos valiosas tablas, como el citado milagro de las palomas y su entrevista con el rey Alfonso III.

La fachada sur del templo catedralicio, mirando al palacio episcopal, está dedicada  a S. Froilán que se yergue sobre el hastial. Muestra en su pórtico escenas de la vida del santo y su muerte y en el registro inferior el traslado de sus reliquias desde el monasterio zamorano a la catedral legionense.

Ahora en el valle de Veseo no queda nada de tanta actividad. El Abad Gundisalvo, del monasterio de S. Julián que S. Froilán fundó en Veseo, le escribió una extensa carta explicándole la peregrinación a Santiago de la hermana del Rey Alfonso III, Leodegundia y de su esposo García, rey de Pamplona. En este documento que nosotros estudiamos para seguir la ruta del Viejo Camino de Santiago, se cita expresamente Ruitelán: “al pasar por Ruitelán vimos la ermita que Vos hiciera de joven, que cuidan y visitan” lo que confirma lo que algunos historiadores no dan aún por cierto.

Puente del Torío, S. Féliz de Villalfeide
Foto de Rafael Cid: Puente romano sobre el Torío, S. Feliz de Villalfeide

Seguimos nuestra ruta leyendo: 
“bajamos por Correcillas... anduvimos más y junto al puente de S. Feliz visitamos el monacato de Mataplana”

Aquí al lado está el conocido como puente viejo o puente romano. En los documentos antiguos aparece como puente de San Feliz, la referencia documental más importante es del siglo XIV en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, citado como el puente de Sanct Heltz”

Así hicimos y al llegar al casi arruinado puente romano sobre el río Torío contemplamos la ermita de S. Félix de Villalfeide, que es lo único que queda del citado Monacato.

Aún conserva elementos de época medieval aunque ha sufrido muchas modificaciones. Hay gran cantidad de marcas de canteros. Tiene una inscripción conmemorativa de una restauración de la iglesia, ya en el año 1216. Una vez en su interior contemplamos la pila de agua bendita, la bautismal y el retablo barroco, rodeado de unas pinturas al fresco muy deterioradas por la humedad.

Sorprenden las cabezas humanas que adornan los capiteles adosados a los muros laterales junto al retablo. El del capitel norte se tapa un ojo con la mano, otras dos cabezas llevan velos y la de la derecha cuernos. Pero lo más impresionante son las calaveras que como vigilantes desde la noche de los tiempos nos observan empotradas en la pared del lado norte del crucero.

Calaveras, ermita S. Féliz de Villalfeide
Foto de Rafael Cid: Calaveras, ermita S. Feliz de Villalfeide del desaparecido monasterio de Mataplana.

¡Calaveras vigilándonos, caras expresivas que intentan atraer nuestra atención y símbolos de canteros! ¿Qué mensaje están intentando transmitirnos? Recordé que el ojo único es el símbolo de la Conciencia Divina o como se dice ahora Consciencia Cósmica, también el ojo de Orus o el símbolo del Gran Arquitecto. El ojo representa la mente omnisciente de Dios, pero también simboliza al hombre que busca a la divinidad o la sabiduría.

¡Cuántas cosas para un sólo día! Decidimos descansar y refrescar nuestros acalorados pies en el río Torío y ver saltar las juguetonas truchas junto al puente. ¡Qué delicia!


11 S. Froilán

Os dejo aquí una foto de San Froilán, que hizo nuestro amigo de Rodanillo, David González Hernández, de un cuadro que se encuentra en Astorga y que cortésmente nos ha enviado:



Consultad para saber más:

Sobre San Froilán 


S. Froilán y Moreruela
Sobre Nicolás Francés y el retablo de la catedral de León 



Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:

 
10 Dama Arintero
 Podéis leerlo más cómodamente pinchando aquí.

9 Valdepiélago





8 Porma y Curueño



Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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6

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Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid 


27 noviembre 2013

El Viejo Camino de Santiago: de Villalfeide a la Vid de Gordón

Pentafinium, León, 2013

Queridos compañeros, hoy visto mis mejores galas peregrinas, ataviado a la vieja usanza, para celebrar que realizamos el último tramo del presente año, por el Viejo Camino de Santiago de la Montaña.

Empezamos la aventura del Viejo Camino Olvidado en enero, con mucha nieve y más ilusión. A lo largos de las sucesivas etapas lo hemos dado a conocer a la gente de los pueblos por los que pasamos, lo hemos documentado concienzudamente y también hemos disfrutado de la historia y los paisajes de este bonito León.

Hemos pasado por Puentealmuhey, San Martín de Valdetuéjar, Puente del Mercadillo, Las Arrimadas, Boñar, Correcillas, Villalfeide y otros muchos pueblos. En todas partes dejamos buenos amigos. 

Esta aventura no hubiera sido posible sin la  documentación que nos aportó D. Julián González y su libro Vexu Kamín, D. Matías Diez Alonso y sus libros sobre la provincia de León, las monografías de Julia Miranda y J.M. González y el Sr. Fernández Arenas en su libro Viejo Camino de la Montaña, estamos en deuda con todos ellos y agradecemos su trabajo. 

Cuando hace unos días vinimos a marcar la etapa desde S. Félix de Villalfeide, que podéis leer aquí:
http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/el-faedo-de-cinera-geras-de-gordon-y.html
hasta La Vid de Gordón, cuyos detalles del pueblo podéis leer aquí:
http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/nuestra-visita-la-vid.html
os puedo asegurar que diluviaba.

Había agua y viento y en el Faedo de Ciñera, donde tantas veces hemos pasado ratos agradables que podéis ver aquí: http://rsas0010.blogspot.com.es/search/label/Faedo%20de%20Ci%C3%B1era

resbalábamos por las peñas heladas.

Sin embargo, observé que contra el pico Polvoreda, pude fotografiar un magnífico arco iris (ya sabéis: el contrato con "El de Arriba" para que no diluvie). Quizás por eso hace hoy, día en que dos autobuses de peregrinos de la Asociación de León decidimos hollar este Viejo Camino hace un día maravilloso, helador, pero con sol.

Villar del Puerto y Faedo

Don Maximiliano González Flórez, en su libro “La Ribera del Torío” pág. 164 refiriéndose al lugar donde comenzamos nuestra etapa de hoy, dice lo siguiente:
 “Por este puente pasaba el Camino Real (Se encuentra  junto a la ermita de S. Félix de Villalfeide entre Villalfeide y Vegacervera)… También servía de paso para los peregrinos que venían desde Puente Almuhey por Boñar y Valdepiélago  para subir a Valdorria y a la Cueva de San Froilán, santificada por su presencia eremítica en los últimos años del Siglo X. Desde allí bajaban los peregrinos por Correcillas, pasaban el puente de Villalfeide  y seguían a la Vid…”

Así que ayudados por esta documentación, nos ponemos en Camino.

La primera localidad con la que nos encontramos es Vegacervera, con los Sierros Negros al fondo, donde dicen que hubo un castillo en la Edad Media, que a su vez ocupaba el solar de un castro anterior.  Hoy esta localidad es famosa por las preciosas Hoces, que llevan su nombre. Su contemplación hace la delicia de multitud de montañeros.

río Torío en Vegacervera

Dicen que la carretera actual no existía antiguamente. Un caballero de Felmín, que tuvo suerte en la conquista del Perú, acompañando a Pizarro,  a la vuelta de su aventura,  la construyó a costa de su propio pecunio.

Mucho antes los romanos habían hecho una calzada que venía por Gete y Getino, subía hasta Valporquero y bajaba a Valle de Vegacervera. Como toda vía de conquista llegaba hasta los castros, donde se enrocaban los valientes prerromanos y era mucho más dura que la de nuestro caballero.

Me gusta hacer una visita al viejo puente y contar la historia de una pelea famosa entre el Conde de Aviados D. Ramiro Núñez de Guzmán y las gentes del Abad de San Isidoro, que desde la época de Alfonso VI era el propietario de estas tierras que hoy transitamos.

El asunto terminó en la Real Audiencia y está muy documentado como podéis comprobar pinchando aquí http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/54/6algo.pdf
y así podemos saber que para envalentonar a sus huestes estimuló el consumo de alcohol, envenenaron dardos y hasta hubo un muerto en la contienda: el clavero del castillo de Aviados, que se cayó del caballo.

Vegacervera, casa de los Getino

Además del puente, me gusta visitar también una casa blasonada, está frente a un coqueto hotelito rural, la identificaréis enseguida por sus escudos blasonados bastante deteriorados por el transcurso del tiempo. Para saber más consultad el libro de José Ml González y Julia Miranda: "El municipio de Vegacervera, arqueología e historia". Esta casa fue la sede del mayorazgo de los Getino y hasta tenía adosada una capilla dedicada a San Cristóbal, que posteriormente, por azares del destino se arruinó.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada, del Siglo XVIII, se nos da cuenta de un hospital de Peregrinos que nos afianza en lo jacobeo de la ruta que estamos transitando.
Para ampliar datos sobre D. Manuel Getino y el mayorazgo, consultar las monografías de Julia Miranda y J. M. Glez, así como la de Jaime Rollán Ortiz:   http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/95-96/8manuel.pdf

Seguimos a Coladilla por la carretera. En mejor tiempo tendremos ocasión de repetir esta etapa por sendas montañeras. Divisamos las cumbres nevadas mientras que en el valle pastan las vacas en prados aún verdes por la humedad.

Yo creo que de los lugares por los que hoy transitamos, la iglesia de Coladilla es la más importante y la que se cita más tempranamente en los documentos medievales.

No dejéis de hacerla una visita. Fijaos en los canecillos 13 en la fachada norte y 11 en la del sur, tiene motivos geométricos, vegetales, animales y humanos (Je, je…)
En el arco de la puerta de acceso llama poderosamente nuestra atención, trece vieiras en relieve, rematado por una roseta de cuatro pétalos. En la clave, en el lado derecho de la portada hay una inscripción, que los autores mencionados traducen como:”Pedro Cuesta me fundó” y la datan entre los Siglos XII y XIII.

Coladilla

En Coladilla no sólo ha florecido el arte, merece la pena visitar también todas las industrias que florecen allí: el obrador con sus exquisitas pastas y empanadas, la fábrica de quesos y yogur, los restaurantes que a la vez son también fábrica de embutidos y ¿cómo no? el Taller de Cerámica y la tienda de Pilar Tirados.    



Continuando hasta Villar del Puerto, si el tiempo lo permite,  podéis aprovechar la ocasión para seguir un camino a vuestra izquierda, que pasando frente a la Iglesia y el cementerio, se dirige al Faedo de Ciñera por el lugar denominado las “marmitas de los gigantes”,  el recorrido es espectacular, aunque peligroso en invierno. http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/el-faedo-de-cinera-geras-de-gordon-y.html

Caminamos hasta alcanzar la altura máxima del puerto y después de sobrepasar el pueblo de Villar del Puerto, un gran panel nos avisa de que estamos en una reserva de la biosfera del alto Bernesga.

Camino a Coladilla

De momento, me conformo con admirar la inmensa belleza que se despliega ante nosotros, pero para los que deseen profundizar en el proceso que ha dado lugar al actual relieve montañoso que estamos contemplando, pueden consultar aquí el artículo de la ya mencionada revista LaBigarda que os pondrá al día en los procesos geológicos que aquí han tenido lugar. 

Aprenderéis a identificar las Orogenias recientes, del Terciario ¡je, je! y en general, los plegamientos ocurridos hace la friolera de 542 millones de años, os familiarizaréis con los Puntos de Interés Geográfico a tener en cuenta, a la hora de dar máxima protección al entorno, por su interés didáctico científico y turístico.    



Al final llegamos a la Vid de Gordón mientras hablábamos de su torre medieval,  en la que estuvo preso el Conde de Saldaña,  de su Centro de Interpretación del Clima, inconcluso por falta de presupuesto y en espera de mejores tiempos. http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/nuestra-visita-la-vid.html

Hablamos también del monstruo que aterró a los lugareños en la baja edad media y que ya citan en el Vexu Kamín libro que nos sirve de guía de viaje  “…Y anduvimos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y a continuación saludamos a las gentes de Vegacervera y Coladilla y Llegamos a la Vid, donde unos ermitaños nos contaron lo del cuélebre”. 

El cuélebre de la Gotera asoló estos territorios hasta que San Lorenzo puso fin a sus fechorías por lo que la gente de los alrededores agradecida, acude el 10 de agosto en romería a la ermita erigida en recuerdo del suceso.

Cantamos al son de la pandereta pues Rosi y Camino le pusieron ritmo a nuestras canciones y después de reponer fuerzas en el bar de la localidad algunos hasta siguieron caminando por la collada de Buiza para examinar el siguiente tramo de la ruta, pero eso es ya otra historia.       


La Vid de Gordón

Para saber más:
Texto y fotos de Rafael Cid

16 noviembre 2013

Faedo de Ciñera, Viejo Camino de Santiago, Geras de Gordón y las primeras nieves.

Siempre me habían dicho que la presencia del arco iris era el símbolo de una promesa que nos hizo Dios para que no se repitiera ningún diluvio, pero confieso que yo el lunes pasado tuve mis dudas.

Fue con ocasión del marcaje de una ruta del Viejo Camino de Santiago por la montaña de León. Pensábamos marcar desde la ermita de S. Feliz de Villalfeide hasta la Vid de Gordón y yo que había divisado desde el coche un magnífico arco iris, salí apresuradamente dispuesto a fotografiarlo.

Villar del Puerto y Faedo

La fuerte ventisca del exterior y el aguacero casi me transportan directamente al Pico Polvoreda invisible en ese momento debido a los negros nubarrones que lo cubrían. No obstante a nosotros, ruteros curtidos en mil expediciones no nos amedrentó y capeando como pudimos el temporal nos dirigimos caminando al vecino pueblo de Vegacervera.

Ni que decir tiene que no se me ocurrió fotografiar el puente que hay junto a la ermita, ni a continuación el de Vegacervera, porque después de caminar los dos kilómetros que separan ambas localidades sólo tuvimos ganas de llamar por teléfono a Pilar que se había quedado en el coche para que pasara a recogernos y… ¿fin de la ruta?

Bueno, al final decidimos volver otro día para marcarla, pero también pensamos que podríamos regresar a León por la carretera de Coladilla a la Vid que estaba más resguardada por las montañas que la que habíamos transitado antes.

Camino a Coladilla

Nos pusimos manos a la obra, es decir al volante y nuestra siguiente parada fue en Coladilla para tomar un café y entrar en calor, pero a aquella hora los bares permanecían aún cerrados a cal y canto.

Oímos entonces la bocina de la furgoneta del panadero que efectuó una parada junto a la Iglesia y luego al no obtener respuesta hizo otra en la plaza junto a nosotros, pero nadie acudió. ¡Con la que está cayendo!

Decidimos continuar sin el cafelito hasta nuestra siguiente parada en Villar del Puerto. Aquí la lluvia no era tan intensa aunque podéis observar en algunas fotos unos circulitos brillantes, que nos son orbes mágicos sino motitas de agua nieve que arrastradas por el viento en todas direcciones me hacían del todo imposible proteger la cámara.

Villar del Puerto y Faedo

Por el camino que desde la Iglesia del pueblo conduce al cementerio nos dirigimos al Faedo de Ciñera y así nos atrevimos a dar comienzo a la aventura.

¿Qué puedo deciros del Faedo de Ciñera que no haya dicho ya?  Rosi y yo lo hemos  visitado en todas las estaciones del año que podéis ver pinchando aquí   

He llevado a mis amigos cuando vienen a visitarme a León o simplemente para relajar la mente y agudizar los sentidos, pues se le llama también el “bosque encantado”  Me faltaba la visita con lluvia que ahora íbamos a realizar ahora.

Villar del Puerto y Faedo

El asunto tenía su dificultad, pues bajando desde Villar del Puerto como en su día lo hicieron los hombres que trabajaban en las minas, por la hoz de rocas resbaladizas, con las “marmitas de gigantes” al fondo dispuestas a tragarnos, tiene su peligro para unos “urbanitas” como nosotros, que con voluntad de hierro y espíritu a lo Indiana Jones  logramos alcanzar los puentes de madera del final del embudo en que nos habíamos metido.

Como faedo viene de Fagus=haya y Edo=Etum=abundancia pues al haber muchas hayas te da la sensación de caminar bajo un paraguas con una multitud de colores marrones que te protegen de la lluvia sobre una alfombra de hojas húmedas y hayucos.

Faedo de Ciñera

Nos fotografiamos para cumplir con el ritual, junto a Fagus el haya que en 2008 cumplió sus 500 años. Si hablara ¡Cuántas historias podría contarme! Un año antes, en 2007 se le había concedido el premio al bosque más cuidado de España. Fagus es un árbol de leyenda, una leyenda viva que acompaña a otra leyenda, la de la bruja Haeda.

Porque caminando por este bosque, inspirada por su naturaleza feraz, Josefina Diez quiso contarnos un cuento:

…Érase que se era, cuando los hombres vivían al aire libre refugiándose por la noche en las cuevas del contorno, había también una bruja llamada Haeda. Como toda bruja que se precie, tenía poderes mágicos, aunque ¡eso sí! Debían de utilizarse para hacer maldades

Faedo de Ciñera

La gente vivía en una cueva junto a las hoces, pero como había nevado mucho, casi no podía protegerse del frío.
A la brujita, que le gustaba mucho oír el canturreo de las voces infantiles jugando por el bosque, se le ocurrió utilizar sus poderes para prender fuego a un montón de piedras negras que había entre las rocas y el rescoldo calentó a la gente toda la noche. Al día siguiente continuó nevando y Haeda sobre la ceniza del día anterior volvió a hacer magia, pero como era para una buena causa se sentía cada vez más débil.
Un día, al lavarse en el arroyo que atravesaba el Faedo se vio reflejada en el agua. Estaba muy envejecida.
Tenía que hacer algo, y pronto. Con sus últimas fuerzas convirtió la mayor parte de las rocas en piedras negras que con el tiempo la gente llamaría carbón y marchó a morir junto al árbol llamado Fagus que custodiaría su reposo para siempre.

¡Dios, que ganas tengo de traer aquí a mis nietos para contarles este cuento!

 Leyendas a parte hay  de agradecer la participación del AMPA CP Miguel Arcángel de Ciñera y de la Asociación ADELFA que desde el 2 de Enero de 2003, viene luchando por la conservación de este paraíso natural, así como a todas las personas anónimas que luchan para que podamos seguir disfrutándolo. A todos: ¡Muchísimas gracias!

Por la vereda de la montaña, sin entrar esta vez en Ciñera continuamos hasta la Vid de Gordón. Como había estado recientemente visitando esa localidad le conté a mis compañeros la historia del culebre y la de la Torre del Castro. Podéis ver la entrada del blog pinchando aquí  http://rsas0010.blogspot.com.es/2013_11_01_archive.html

Y como ya habíamos resistido bastante frío, decidimos y sin poder beneficiarnos de la magia de Haeda, pues está prohibido hacer fuego, decidimos aprovechar las jornadas gastronómicas y acercarnos hasta Geras, para degustar un cocido gordonés.

Geras es conocido en el mundo entero por sus embutidos, calderetas y como no, también por su cocido que hacen de esta localidad un referente gastronómico.
 Llama nuestra atención la Hermita del Santo Cristo, bien cuidada, vigilando la entrada del pueblo que visité recientemente para despedir a Laudelino.

Si miramos detenidamente a nuestro alrededor, distinguiremos 10 cruces una en lo alto de cada picacho montañoso que rodea el pueblo, están ahí para protegerlo de las fuertes tormentas que se producen por estos lugares. Dicen que un año que no se reparó una que estaba muy deteriorada, un fuerte pedrisco arrasó totalmente el espacio a proteger por ella.

Nieve en Geras, 2013

Mientras degustábamos el cocido yo comenté a mis compañeros que recientemente leí un articulo sobre la historia de este hermoso lugar. La revista tenia el curioso nombre de “la Bigarda” que todos los niños leoneses hemos jugado de pequeños  Vosotros también podéis leerlo pinchando aquí.

Nieve en Geras, 2013

Terminamos así una agradable jornada. En la que para que no faltase nada, pude fotografiar, al salir del restaurante ¡la primera nevada de temporada! 
Texto y fotos de Rafael Cid

30 septiembre 2013

Valdepiélago a S. Feliz de Villalfeide, Viejo Camino de Santiago

Continuamos nuestra andadura peregrina por el Viejo Camino de Santiago o Camino Olvidado de la montaña, después de reponer fuerzas en Valdepiélago.

Lo hacemos a sabiendas de que en esta ocasión se trata de un tramo muy duro, pues aunque en el siglo X toda esta montaña era el centro devocional de S. Froilán, que convocaba a multitudes y representaba el poder de los reyes cristianos frente al Islam, hoy en día se encuentra despoblado, las calzadas romanas y sus puentes y fuentes se van perdiendo poco a poco. Sólo nuestro afán peregrino y de aventura nos empuja a ponerlo de nuevo en valor y soportar las dificultades con entereza.

Personalmente, ya había hecho esta ruta en otras ocasiones. En una de ellas, la marcha se llamaba “El collado de los maquis”.

Grupo en Peña Morquera al fondo Peña Valdorria

En la otra ocasión la nombraron "El castro prerromano de Peña Morquera". Ambas acepciones se adecuaban a la realidad, sólo que dependiendo de las modas intelectuales y la época de la visita.

Pero nunca se me ocurrió hacer un recorrido tan largo como la etapa que han programado mis compañeros para esta ocasión, pues de Boñar a S. Feliz de Villalfeide, se acumula tanta historia, con sus importantes hitos geográficos, castros, picos, valles, despoblados y poblaciones, que ineludiblemente se pasarán de largo y la dura caminata podría impedirnos disfrutar plenamente de las bellezas del paisaje, lo cual es una pena, pues es realmente hermoso.

Viejo Camino de Santiago

A un kilómetro escaso de Valdepiélago nos encontramos con la Mata de la Bérbula. Yo tomé la dirección de la plaza del pueblo. Quería visitar de nuevo esta aldea que se conoce coloquialmente como “la Matica”. Después de pasar junto a su Iglesia dedicada a San Bartolomé, nos topamos con una casa que luce un escudo. Las guías al uso nos dicen que perteneció a Joan González Canseco, escribano de este lugar en 1591 y juez de la Encartación del Curueño en 1598, casado con María Robles.

Viejo Camino de Santiago

Detrás de las escuelas comienza el camino que lleva a la boca de una mina, que no se explota en la actualidad. Al no haber minería ni agricultura, han disminuido mucho los habitantes del pueblo. Sin embargo, el visitante ocasional puede quedar sorprendido al encontrarse frente a frente con Julio Llamazares, que se inspiró en este pueblo y en los otros de la Encartación del Curueño, para escribir su libro “El río del Olvido”. No es extraño, ya que Julio vivió aquí en compañía de sus padres y aún conserva su casa familiar a la que acude a menudo con sus amigos, para darse un baño de inspiración literaria.

Me cruzo luego con unos montañeros que vienen en dirección contraria a la que vamos a tomar nosotros, nos saludamos y me piden que devuelva un gran mastín que les ha acompañado desde Correcillas.

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Yo lo acaricio y le digo por señas que haga el favor de seguirme, pero dudo que el perro esté por la labor, dado lo avanzado de la hora y el calor que empieza a apretar.

Fijo mi atención en un papel gris, que tiene el perro bajo su “pataza”. Una extraña curiosidad hace que lo recoja y comience a leer.

Quedé muy sorprendido pues comienza así:
Karta desde el cielo, del abad Gundisalvo, discípulo de Pai Frolanus, a los peregrinos del Vexu Kamin.

Queridos hijos en Cristo que estáis recorriendo el Viejo Camino Olvidado: Hasta el cielo ha llegado el eco de vuestros lamentos: Que si es un camino muy largo, que se ha programado una ruta muy dura, que si la comitiva no pudo pasar por este sitio tan difícil y abandonado de la mano de Dios…
Pues sí, yo mismo escribí en latín el siguiente texto:
“Por la Berbula y Morquera fueron a vuestro Valdecesar y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo y fueron con ellos hasta Dotes junto a la Peña Galicia donde estaban los de Covatuerta con sus pendones y allí les regalaron quesos que ellos hacen los rabadanes y pastores que por allí tienen sus majadas."
¡Ay! hijos míos, deberíais pensar en que cuando con Doña Leodegundia y su séquito peregrinamos a Santiago, estas tierras estaban más pobladas que la calle ¿…? dice el monje Valero, mi copista, que Ordoño II. ¡El sabrá por qué!
Lo cierto es que está probada la existencia de castros, desde época muy antigua. Desde ahí arriba, controlaban los dos valles desde la Peña Morquera y los romanos trazaron una vía transversal para comunicar las que iban paralelas al Curueño y al Torío. Tampoco es casualidad que uno de los valles por los que transitaréis se llamó de Valdecésar ¿César, por que creéis que se llamaría así? Me cuentan que incluso se construyó un castillo en la falda de la peña.

En este lugar tan querido por pai Frolanus quedó constancia de hasta tres monasterios, para atender la vida espiritual de sus muchos moradores. El de Veseo, que quiere decir lugar umbrío, El de San Juan Bautista en el año 916, al frente del cual sabemos que estuvo el abad Servando. El Obispo Froilán abandonó el mundo en el año 905 y al poco tiempo de su muerte, se levantaron por estos valles otros dos monasterios, el de Santo Tomás y el de Santiago, al intensificarse la devoción al Apóstol, dieron su nombre a valles, fuentes o piedras, que identifican la pisada de su caballo.

Ay peregrinos: Sólo tenéis que caminar despacio y descansar a distancias más cortas ¿o queréis sufrir para expiar vuestros muchos pecados? Porque si así fuere “ego os absolvo a pecatis vestris…” Yo sé que en el fondo sois buenos chicos, por lo que sólo os impondré en penitencia que volváis a estos parajes a menudo. (En vuestra época algunos los denominan “la ruta de las hadas” debido a su extraordinaria belleza). Que subáis los 174 escalones que conducen a la ermita de Valdorria, donde los restos de san Froilán reposaron desde finales del siglo X y todo el XI, hasta que fueron robados por sus queridos monjes del monasterio de Moreruela.

Bajad después hasta el pueblo, al final encontraréis un camino, que si lo seguís os conducirá hasta Correcillas, podréis caminar por algunos tramos de la antigua calzada romana, pero recordad; nosotros hicimos el camino a caballo, vosotros no seáis burritos ¡caminad despacio!
Vuestro en Cristo
Gundisalvo.

Valdorria

Yo no sabia qué pensar ante tal hallazgo. El calor del mediodía arreciaba. El mastín me miraba indolente, con la impasibilidad que miran estos cánidos. Un pensamiento me asaltó de repente ¿sería el lobo, que el santo transformó en perro, para colgarle las alforjas, ahora mutado en mastín leonés?

Dirigí mis pasos en busca de mis compañeros, que, al verme, me preguntaron por el título de la monografía de D José Manuel González y D. ª Julia Miranda en la que se nos informa sobre los asentamientos existentes en al Peña Morquera (Aquí la tenéis, viene con la del cercano castillo de Mesmino de propina) que incluye mapas, poblamientos y despoblados. Es muy interesante. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/103/2mesmino.pdf

En la monografía nos informan sus autores que el nombre de Morquera, es un topónimo. Alude a esos montones de piedras ACERVUS MERCURII, formados en honor del dios romano Mercurio, monumento pagano, enclavado en importantes cruces de caminos junto a antiguos hábitats castreños.

Salí de la Matica pasando por lo que me parecieron las ruinas de una vieja ermita, mis compañeros peregrinos lo hicieron desde un camino que sale junto al cementerio, al final es lo mismo y los dos nos conducirán a la collada, donde podremos disfrutar de unas vistas magníficas del Valle Valdecésar, aunque ahora lo llaman Valcesal, La Peña Galicia, casi a nuestro lado la peña Morquera y hasta si forzamos un poco la vista, la ermita de San Froilán en lo alto de Valdorria.

Ermita de S. Froilán detrás de Rosi

Junto a la cueva en la roca podemos imaginar al Santo patrón, junto a Atilano y un gran perro negro, montando guardia.

Ved aquí nuestro antiguo reportaje fotográfico de la cueva de S. Froilán en Peña Valdorria http://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157625033427614/

Pero no nos extenderemos más en esta ocasión hablando de nuestro Santo Patrón, pues tenemos que seguir camino a Correcillas.

Evitaremos en esta ocasión hablar de topónimos, castros etc. que hay aquí en abundancia y remitimos al lector a otra interesante monografía, que sobre la historia de los valles de Correcillas y Villalfeide, escribieron los autores citados anteriormente. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/85-86/5valle.pdf

Correcillas

En esta foto, junto a la espadaña de la Iglesia de Correcillas podemos observar al fondo dos picos. El más alto, el Castillo y en su falda mirando a poniente, un desnivel, que se denomina el Castro. Dicen los autores de la monografía, que los restos arqueológicos encontrados en sus alrededores, nos dan cuenta de que se trata de un lugar muy antiguo en la parte final de un espigón calizo, en la confluencia de dos pequeños y hundidos arroyos. También nos quedan leyendas de moros, que dicen que los habitaron (no se trata de los musulmanes, sino gente muy antigua y arraigada en el inconsciente colectivo).

Correcillas

El topónimo Correcillas viene de corro o corral y nos da una idea de espacio cercado de forma circular o sea un castro prerromano convertido después en fortaleza.

La iglesia de Correcillas aunque es relativamente reciente, está bajo la advocación de San Julián, santo de devoción muy antigua. Se construyó en 1950 reutilizando el material de otra que estaba a 50 metros más arriba y es de difícil acceso. En el pequeño atrio de la nueva, dos señoras estaban jugando a la baraja protegidas del sol, en el momento que yo la visité.

El siguiente pueblo al que llegamos es Villalfeide.

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Villalfeide recibe su nombre de villa y Alfait=lugar abundante en agua ¿recordáis con qué placer descansasteis junto a la fuente pública, en el cruce de carreteras junto a su iglesia, mirando el corredor de una casa profusamente adornado con bonitas flores?

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El templo está bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, estaba cerrado y sólo pude hacerle una foto a Luis en el atrio levantado sobre columnas de Madera.

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Después de dejar Villalfeide llegamos a una joyita junto al puente del río Torío. Es la ermita de San Feliz que D. Matías Díez identifica con el Monasterio femenino de Mataplana.

Villalfeide


La cita más antigua que tenemos de esta iglesia es del Siglo XII aunque existe una falsificación textual del año 906.

En la actualidad aún conserva muchos elementos de época medieval aunque a lo largo de su dilatada historia ha sufrido muchas modificaciones. Me sorprendió sobre todo la gran cantidad de marcas de canteros y las misteriosas calaveras empotradas en el interior, en el muro lateral este.

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Tiene una inscripción conmemorativa de la restauración de la iglesia, sobre una piedra, es del año 1216. También son muy interesantes las cabezas humanas que se pueden ver en los capiteles.



En los alrededores de esta iglesia, González Flórez en su libro “La Ribera del Torío” sitúa el Monasterio de Mataplana y D. Matías Diez en su obra “Las Tierras del Torío” apunta la posibilidad de que fuera este monasterio de monjas bernardas. Así coincidiría con nuestro Vexu Kamin cuando Gundisalvo dice:
 “Caminamos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y después saludamos a las gentes de Vegacervera”
Aquí al lado está el conocido como puente viejo o puente romano.

Villalfeide

En los documentos antiguos aparece como puente de San Feliz. Tiene tres bóvedas de cañón y pilas con tajamares semiderruidas, la referencia documental más importante es del siglo XIV en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, citado como el puente de Sanct Heltz

Después de cruzarlo y lamentar el estado de abando en que se encuentra, nosotros aprovechamos para refrescar nuestros acalorados pies en el río y ver saltar a las juguetonas truchas ¡Que delicia!

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Ved aquí nuestro reportaje fotográfico de Boñar a Valdepiélago.

Aquí tenéis fotos de Correcillas

y aquí de Villalfeide.

Texto y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón