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26 julio 2016

En la Campa de Santiago festejamos al Patrón

En la Campa de Santiago festejamos al Patrón...y todos los asistentes disfrutamos mogollón.


Nos habían invitado nuestros amigos de Fasgar, Rosy, Santiago y Candela... nosotros teníamos muchas ganas de acompañarlos en esta fecha tan señalada para todos los peregrinos en general y para las gentes de esta comarca en particular.


Nos alegró mucho saber que Orlando y Charo también asistirían al evento, son los padres de Santi, el marido de “Rosi la de Fasgar” que desde hace tiempo recibe e informa incansable a los peregrinos del Viejo Camino de Santiago que pasan por el lugar.

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Contactamos con este matrimonio pedagógico en el año 1975, cuando a Rosi, mi mujer, la destinaron como maestra de Valseco. Yo la acompañé para asistir a su toma de posesión y mientras ella contactaba con sus compañeros yo me dí una vuelta por los alrededores.

Un hermoso paisaje atrajo mi atención era un viejo puente sobre el río. Un lugareño me sacó de mi ensimismamiento, Se llamaba Valentín, era el padre de Orlando y había estudiado como yo en el Colegio Leonés, aunque muchos años antes. Hombre de gran fortaleza llegó a alcanzar la nada despreciable edad de 103 años. Me informó de que por allí pasaba el camino de Santiago. - ¿el francés? Le pregunté perplejo. - ¡no, otro más viejo me contestó! Luego encontré un escrito de J.M. Luengo que lo atestiguaba. Conocí más tarde personalmente al Sr. Luengo, durante las Justas Medievales de Hospital de Órbigo y fue todo un lujo hablar con él de todas estas cosas que a ambos nos apasionaban.

Valentín ya no está entre nosotros y el embalse de Matalavilla desvió el camino como sucedió en Bárcenas. Pero ahora en la Campa de Santiago se nos presentaba de nuevo la ocasión de compartir mesa y mantel con su hijo y familia mientras hablábamos de los viejos tiempos, de la escuela, de los hijos y los nietos.

Recordamos cuando Candelas que correteaba por la campa había cortado la cinta que Anselmo y José habían puesto a la salida de Fasgar para que los peregrinos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago “Pulcha Leonina” no se adelantaran a los guías de la ruta y salieran todos juntos para recorrer el tramo Fasgar, Campo de Santiago, Igueña.

Fasgar

Podéis recordar esa etapa del viejo Camino pinchando aquí:
http://rsas0010.blogspot.com.es/2014/10/fasgar-iguena-viejo-camino-de-santiago.html

Nos refrescamos, bebiendo en las fuentes de agua fresquísima a lo largo del recorrido y tuvimos un recuerdo para Samuel Rubio, otro maestro montañero que sembró con sus poemas estas montañas. En su honor la expedición de montañeros leoneses al Everest llevó su nombre para la historia.

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Los más madrugadores habían llegado a la campa en todo terreno y les saludamos desde la Collada de Ocidiello. Impresionan las vistas que desde aquí se contemplan y no deja de causarnos un escalofrío el pensar que en estos tranquilos parajes tuvo lugar una terrible batalla que el Padre Cesar Morán nos narra en su libro “Por tierras de León” y que no repetimos aquí porque ya lo hemos contado en otras ocasiones.

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Cuenta la tradición y así lo recoge César Moran en su libro, que hay dos tradiciones “clavijeñas” en León (ya sabéis, cuando se aparece el Apóstol Santiago en un caballo blanco para ayudar a los cristianos en la Batalla de Clavijo) una ocurrió en Campo Sagrado y la otra aquí. En esta, la Virgen tuvo que enviarle unas mariposas azules, de esas que revolotean cuando pasamos junto a los regueros, para que él, volteando su cabeza al contemplarlas, comprendiera el mensaje, que no era otro que girara para ayudar a los cristianos.

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Llegamos a la ermita y el campanero llamó a la misa a los feligreses utilizando para ello dos piedras, pues la campana desde su restauración ya no se encuentra en la espadaña y está a la orilla de la entrada.


Así que todos acudimos con devoción a la misa y Arsenio, el mayordomo de la ermita estaba pendiente de preparar el trono y todo lo necesario para la celebración.

También estaba el sacerdote, D. Nicolás, que nos animó a participar en la procesión que se organiza para sacar al patrón de España y a su madre la Virgen del Pilar, también patrona de la Hispanidad por la Campa de Santiago, rodeando el templo.

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Nosotros acudimos con nuestros trajes de peregrinos medievales, como lo habíamos hecho en su día en las romerías de la Virgen de Velilla y en la de la Virgen de los Remedios, celebraciones que se encuadran en el Viejo Camino de Santiago.


Los hombres portan el trono con el Santo patrón Santiago, por la campa alrededor de la ermita.

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Le siguen las mozas que procesionan a la Virgen. Luego el cortejo es seguido por los vecinos que han llegado de Fasgar y de Colinas del Campo, así como de otros puntos próximos.

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En la misa, por indicación del sacerdote oficiante, en representación de los peregrinos que por allí pasan, Rosa hizo las Lecturas y Rafa las ofrendas peregrinas del bordón, con su concha y calabaza, así como el sombrero, hablando brevemente de su simbolismo religioso, que está en la esencia del peregrino.

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Tras la misa los vecinos de Colinas, Fasgar y otros pueblos, que estuvieron interesados, se fotografiaron con la indumentaria peregrina para recordar este día en fechas sucesivas.


Se trata de afianzar nuestro cariño no sólo al Ápostol Santiago y a la Virgen del Pilar o a su patronazgo, si no también al Viejo Camino de Santiago como ruta peregrina.

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Comimos luego en la campa las empanadas, tortillas, chorizo casero, a la usanza de las típicas romerías, muy contentos y saludándonos en camaradería con la gente que por allí estaba

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Tras la sobremesa, en esa hora tensa de calor intenso sesteamos, leímos y charlamos bajo el toldo, mientras los niños se distraían con canciones. Irene enseñó Candelas a dar unos exquisitos masajes relajantes a su madre. Seguro que ya no se nos olvida tu canción “suben las hormigas..” mientras que con sus deditos recorrían la columna vertebral de Rosi.

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Como buenos anfitriones, a pesar del sol de justicia, acompañamos un trecho del camino a los que habían venido desde Colinas e Igueña.

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Los más aguerridos se dieron un chapuzón en una poza de las frías aguas del Boeza, en el lugar denominado “el pozo de los jatos museos” donde antiguamente, en las proximidades del chozo pastoril, agrupaban a las crias de las vacas para destetarlas. Es un lugar fresco y con abundante agua. En la foto podéis observar como un valiente se tira desde el improvisado trampolín formado por la roca.

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Poco a poco fuimos todos regresando a Colinas o a Fasgar en medio del silencio impresionante del atardecer, arruyados por el padre Boeza y protegidos por las impresionantes montañas.

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A modo de despedida nos refrescamos de nuevo en la fuente...

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Bajo la atenta mirada de la golondrina

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Y dejamos a nuestros amigos de Fasgar, felicitándonos por haber tenido una jornada tan agradable.


Para finalizar con broche de oro la celebración del día de Santiago, asistimos en Riello a la misa cantada por la coral gregoriana del Cister de Sandoval, donde nos habían invitado. Podéis leer aquí la nota de prensa:

http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/gregoriano-celebrar-fiesta-santiago_1086434.html

Era en un acto organizado por la Asociacion Leonesa del Viejo Camino de la Montaña, que bajo el titulo de “Momentos de espiritualidad” estuvo patrocinado por el Ayuntamiento de Riello. Al acto acudieron muchos vecinos con su alcalde al frente.

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Podéis pinchar aquí para ver más fotos de este día

Texto de Rafael Cid y Rosa Fadón
Fotos Rosy Fasgar, José Mallo y Rafael Cid

22 julio 2015

24ª: Historias...Fasgar, Campo de Santiago

24ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid


Naturaleza exhuberante.

En esta etapa dejamos los ríos que fluían hacia el Duero y vamos al encuentro de los que vierten al Sil


Para ver más grande el artículo pinchad aquí.

“Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”
Consultamos la ruta, siguiendo los pasos de la reina Leodegundia en su peregrinación por el Viejo Camino de Santiago en el año 902: “Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”. Vexu kamin, Julián González. Así caminamos la etapa más bonita del Viejo Camino de Santiago, a nuestro parecer, pues no hay carretera ni pueblos desde Fasgar a Colinas y dejamos el valle del río Vallegordo, que vierte sus aguas a la cuenca del Duero, para alcanzar el valle del Boeza que es tributario del Sil y del Miño.
Vamos disfrutando de la exhuberancia de la sierra de Gistredo, que parece ser debe su nombre a una planta, jistra, que abunda en lo alto de los montes.  Estamos sumergidos en un ambiente de naturaleza pura, rodeados por varios picos que rebasan los 2000 metros de altura, como el Tambarón, Los Fueyos, Los Picos de Arcos de Agua y Peña Cefera. Veremos hermosos paisajes de montañas redondeadas plenas de vegetación. A nuestro lado suena el rumor de fuentes, torrentes, cascadas. Nacen a la orilla del sendero variedad de flores, toda clase de árboles, avellanos, servales, tejos, robles, abedules, acebos y aunque no se dejan ver viven en este paraíso jabalíes, corzos, zorros, lobos, osos y los famosos urogallos.
Avistamos el campo de Santiago desde la collada y recordamos al P. César Morán en su libro "Por tierras de León" que cuenta dos tradiciones "Clavijeñas" en nuestra provincia. Ya sabéis, tradiciones similares a la de la Batalla de Clavijo, cuando apareció Santiago montado en un caballo blanco, ayudando a los cristianos a ganar una batalla casi perdida. Uno de estos sucesos legendarios tuvo lugar en Camposagrado, del que ya os hemos hablado y el otro aquí, en las inmediaciones del lugar que se extiende a nuestros ojos: la Campa de Santiago.
Dice la tradición que huestes moras se habían parapetado junto al monte Paleiro y los cristianos estaban en la Llera del monte Fernán Peláez. Atemorizados por el mayor número de sus enemigos, pero dispuestos a no permitir que sus familias y pertenencias cayeran en manos de los invasores, pidieron ayuda al rey de León. Parece ser que les contestó que la lucha no tendría éxito, que vencer a tantos moros sería más difícil que coger "un oso vivo". Al día siguiente los mozos se presentaron ante él rey con el oso. Así que, se organizó la batalla después de unir sus fuerzas con los de todos los pueblos vecinos. Cuando el Apóstol Santiago contempló el campo de batalla, se asustó un poco por el gran número de enemigos y condujo una retirada estratégica. Entonces ¿cómo fue que ganó la batalla? pues muy sencillo: La Virgen María le envió unas mariposas de las que en la actualidad abundan por los regueros del lugar, de forma que para contemplarlas le obligaban a girar en círculo. Entonces se dio cuenta de la estrategia a seguir. Comprendió cual era la tarea encomendada y persiguió a los agarenos, hasta que finalmente exclamó exultante ¡acábelos. acabelos! Y ya está: ¡habían llegado a Cacabelos!
En honor al santo se levantó una ermita, que se derrumbó en 1796 siendo reconstruida tal y como se conoce en la actualidad en 1858 gracias a la ayuda de los vecinos de los pueblos de Colinas y Fasgar.
Ya fuera por el oso, las batallas libradas o por las minas que aportaban pingües beneficios a la Corona, lo cierto es que los mozos de Colinas tenían un privilegio que les eximía del servicio militar y de pagar impuestos. Existe el documento original, que se encuentra en el Archivo Histórico de Simancas. Está en latín y es, además, de los más antiguos (de fecha 11 de Agosto de 1.229). El documento pone "Era MCCLXVII-era 1267", porque entonces todavía se contaban los años desde el comienzo del imperio del Emperador romano Augusto, no desde el nacimiento de Cristo., que fue 38 años después…
Gracias a la ayuda del apóstol Santiago, los agarenos fueron vencidos y desde entonces reza la canción popular:
Señor Santiago bendito
Que de los cielos bajaste
a veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria
y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria.
El día de Santiago, el 25 de julio, es cuando tiene lugar una multitudinaria romería a la ermita, seguida de bailes y juegos. En la Campa de Santiago surgen fuentes que dan nacimiento al río Boeza. La ermita y los parajes que la rodean figuran en las escenas iniciales de la película leonesa “El filandón de San Pelayo”. El Filandón, como ya sabéis, es la reunión vespertina, para charlar y antiguamente, hilar, como su nombre indica, donde se trasmiten las historias, las leyendas, poesías y toda la tradición.
Desde esta anchurosa campa nos quedan aun más de siete Km. para llegar a Colinas. Caminando entre grandes montañas, observamos a la derecha como un refugio. Mi amigo Olegario, gran conocedor de estos lugares, por habérselos “pateado” en múltiples ocasiones, dijo que eran los restos de una central eléctrica. Nosotros sospechamos que anteriormente, pudo emplazar el antiguo Hospital de Peregrinos y hace más tiempo aún, la ciudad prerromana que tradicionalmente llaman “Villa Armenia” ¡Cuánto nos gustaría que algún día se llegaran a recuperar!
Cruzamos dos puentes de madera. ¡no sé cómo pueden soportar el paso de los años y la humedad que siempre reina en estos bosques, con heladas y nieves en invierno! Los peregrinos temimos que fallara al peso de más de una persona a la vez. Aún nos esperaba algo peor: un “no puente” pues lo había sido y lo que quedaba era una amalgama de piedras y troncos con amenazantes gruesas puntas, que nos obligaron a realizar lentos equilibrios en penitente paso. Conseguimos vadearlo gracias a la galantería y al temblor de algunos peregrinos que ayudaron al resto.
Al volver de una curva divisamos Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. Una vez oí que era el pueblo con el nombre más largo de España, me pareció interesante, pero luego me enteré que aún era más largo Villarcallo de la Merindad de Castilla la Vieja ¡toma ya, 40 letras! Y otro más, Gargantilla de Lozolla y Pinilla de Buitrago, nombre que procede de la unión de dos pueblos, que diezmados en la Edad Media por la peste decidieron unirse. Llegó a hacerse famoso por anunciar allí los esponsales de Juana la Beltraneja con el rey francés, aunque finalmente no se llevaron a término. El hecho de no tener el nombre más largo, no quita lustre a este pueblín excelentemente restaurado, que siempre está de moda y atrae a multitud de visitantes, por su emplazamiento montañero, por su oferta de gastronomía y de cultura. Cuenta con una Sede estable de artesanía, que abre sábados y domingos desde el día de S. Antonio hasta finales de agosto y ofrece además variados eventos.
En Colinas contemplamos absortos el panorama que forman pueblo y naturaleza, con todo el encanto de antaño, como si el tiempo se hubiera detenido en el ensueño.
Seguimos por una senda, cruzando ríos y fuentes, disfrutando del frescor de una naturaleza feraz y llegamos a Igüeña
Esta población, como pinta su escudo, fue “mitad minera y mitad vegetal”, pues sus habitantes vivieron del campo y de la riqueza de su subsuelo desde siglos. Al sur de Igüeña, extendiéndose hasta más al norte de Tremor de Arriba, se encuentran terrenos carboníferos formados en el periodo Estefaniense, en los que se localizan capas de carbón y gran cantidad de fósiles sobre todo de vegetales. La población tuvo su desarrollo con la explotación del carbón en el siglo XX, pero se han ido cerrando las minas y el reto actual está en intensificar su “mitad vegetal” con el aporte que proporciona la naturaleza y el turismo. Ved sus lugares de interés: camino de Boudín, los Corros, Ermita de Santa Bárbara y sus  Fuentes, Castro del Arroyo de San Martin (La Reguerina), Peñas de San Miguel...
Pero nosotros ya no podemos más que dar cuenta de los últimos bocatas de nuestras mochilas, regados con buen vino del bierzo que degustamos en los bares de la localidad. 
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Campa de Santiago
Foto 2 : Rafael Cid: Naturaleza.
Foto 3: Rafael Cid: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano.


Foto 4: Rafael Cid: Igüeña

15 julio 2015

23ª Historias...Vegapujín, Fasgar


23ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

Rosa Fadón y Rafael Cid

Vegapujín y Fasgar, el final del Vallegordo.

Leyendas o cuentos con el tema del oro y naturaleza exhuberante es la tónica de nuestro caminar.




Para ver más cómodamente el artículo del periódico picar aquí.

Llegamos a Vegapujín, que se encuentra en un meandro formado por el río Vallegordo y delimitado por dos puentes. Nos detenemos en la plaza del Amecedero donde se juntaban las veceras de ganado antes de llevarlas al monte. Entre las casas se encuentra la ermita de la Virgen del Rosario. Fuimos a ver el puente viejo, que de forma lastimera ha quedado pegado al nuevo, como en desuso. Emplazado en un alto se muestra el barrio “la Viliella” seguramente el antiguo castro. Allí se eleva el pino que ha sido catalogado como árbol singular, una clase de alerce. Destaca la iglesia parroquial entre las viviendas, la escuela, la lechería, la fragua, el molino o el cementerio. En la iglesia se custodia la Virgen de la Piedad muy antigua,  una talla renacentista de Santa Águeda y una hermosa pila bautismal.
En la fachada de una casa luce una placa donde nació el General Segundo García. Fue Cruz Laureada de San Fernando por méritos propios, conseguida en Filipinas. Participó en las contiendas políticas de su época, que le valieron una condena de 8 años de cárcel, pero sus vecinos del pueblo imploraron clemencia al rey Alfonso XIII siendo amnistiado en 1930. Con el advenimiento de la república fue promovido a General de Brigada.  En estos pueblos es encomiable el recuerdo que tienen a sus hijos, realmente hombres insignes.
Hay un cartel que informa de “La Senda”, el antiguo camino de Vegapujín a Fasgar, usado antes de la carretera actual, que debe conservar algún tramo de Calzada romana. En el paisaje se muestran orgullosas la Peñina y la Peñona, dos imponentes peñascos de corte vertical. En el monte se podría visitar el “Viciu Castro” o aldea fortificada donde vivían los constructores de los canales romanos. Me contó un pastor (retirado) que en “Teso de las Pozas” como también se le conoce, está enterrado un palacio con muebles de oro. Así que unos cuantos amigos se dedicaron a excavar, en aquel tiempo en que la arqueología iba por libre. Encontraron las puertas, pero no pudieron moverlas porque eran tan pesadas... Después el agua las enterró de nuevo, así que cuando tengáis un poco de tiempo libre ya podéis reanudar la búsqueda. ¡De nuevo historias de tesoros de oro enterrados! Esta se parece a la que se cuenta del canal del Cillerón que nacía en Santiago de Las Villas, en lo alto del arroyo Torre y que atravesaba la peña por una cueva, pues allí se dice que hay enterrada una bolera toda de oro. Las gallinas de oro, la bolera de oro, el palacio de oro, son leyendas que responden al mismo simbolismo y que se repiten en lugares donde se extrajo el mineral.

En la fuente la pastorcilla encontró el hilo de oro que devanó en una piedra... “devanar devanaste, pero no acabaste”

Y hablando del oro llegamos a la fuente de la Ferrera, cuyas frías aguas tienen fama de ser muy saludables y abrir el apetito. Puede que en esa fuente se detuviera la pastorcita de la leyenda que nos cuenta el P. César Morán, en su libro “Por tierras de León”, como una de las muchas historias que se relatan en las veladas de invierno, en los tradicionales filandones:
Era una linda y humilde pastora, jovencita, de unos quince abriles. Tiene la cara morena, tostada por el sol, azotada por los fríos. Anuda su pañuelo a la cabeza y otro que cruza en el pecho lo ata a la cintura. Calza las madreñas de madera tallada y bien herradas, sobre unos escarpines con botonera brillante. Porta una cestilla y un báculo nudoso que la declara reina de las soledades...   Dirige el ganado a la fuente y mientras sestea, antes de comer se lava las manos, arremangada hasta los codos. Entonces aparece entre sus manos un hilo fino y brillante. Tira del extremo y ve que sale del manantial, así que sobre una piedrecilla comenzó ella a devanar y el hilo a salir y devana que te devana, llegó a formar un ovillo grande que apenas podía sostener. Como el perro ladraba pidiendo comida y también ella tenía hambre, sacó la tijera de su cestilla y zás, cortó el hilo que rápidamente desapareció manantial abajo, dejando unos gorgoritos que susurraban:

Devanar devanaste
Pero no acabaste
Si una vuelta más hubieras dado
Una devanadera de oro hubieras sacado

Lo mismo ella, que el perro, el ganado, hasta los robles seculares oyeron la misteriosa voz que formaban las burbujas del manantial que brotaba de las rendijas de la peña. Al llegar a casa contó como había obtenido en la fuente un ovillo de oro y como no la creían gritó: ¡Vais a ver el ovillo! Pero cuando lo buscó en su cesta de costura sólo encontró una piedra. El abuelo dijo entonces que se contaba, que hubo en tiempos antiguos, moras encantadas y niños y damas de alcurnia convertidos por maleficios en fuentes, rocas, lagartos... podía ser que si hubiera acabado la tarea habrían conseguido la felicidad del encantado y la suya propia, pues suelen conceder tesoros, al ser gente principal.
Por nuestra parte, seguimos devanando nuestro camino, aunque ahora ponemos especial atención en los hipnóticos brillos, que el sol produce en el agua del riachuelo que discurre cantarín a nuestro lado, no vaya a ser que sus deslumbrantes balanceos escondan alguna madeja encantada.

Fasgar luce hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que lo cruzan y fuentes por doquier.

En esto llegamos a Fasgar con sus hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Le protegen varios montes, El Cueto (1637 m), el Chano de la Seginera (1551 m) y El Chano del Miro (1636 m), que producen neveros, fuentes, agua en abundancia. El río Urdiales y el Fasgares se unen en el pueblo para dar lugar al río Vallegordo que nos ha traído hasta aquí. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que cruzan el pueblo.
Junto a uno de ellos está el indicador hacia la Campa de Santiago donde se celebra la romería dedicada al santo, cuya memoria se mantiene viva a través de los siglos, desde cuando el Apóstol ayudó a los cristianos a ganar batalla a los moros.
La campa deriva de un fenómeno glaciar, modelado durante la última glaciación en la cara norte del macizo de Peña Cefera, que muestra aristas, circos, morrenas y lagos.
Al pie de la Peña se formó el glaciar rocoso de más de un kilómetro que ocupa todo el fondo del valle y que en forma fósil se aprecia aún. Se unía a otra inmensa lengua de hielo que procedía del Tambarón y formaban juntas el gran glaciar que recorrió todo el Vallegordo y le dio su forma característica.
Por lo alto de la Peña está el lago del que Tito Livio hace mención. Llama a los hombres de Omaña hombres-dioses, por su arrojo y valentía y dice que en él tiran sus hachas ensangrentadas después de la batalla, en honor a sus dioses.

Samuel Rubio, maestro e hijo del pueblo, ha puesto su impronta de artista y poeta en fuentes y cartelas. En esta Bienvenida se encuentra su descripción de Fasgar:

Bienvenido
Si busca tu paso errante
barandas donde colgar
belleza enana y gigante,
silencio que se oye hablar
con la fuente palpitante
y un rincón donde ganar
salud larga y paz constante
para volver a empezar,
no lo dudes, veraneante,
aquí tienes a Fasgar.

Hace unos años estuvimos por aquí y visitamos su vivienda que también conserva sus poesías y dibujos. Fue también montañero y dentro de sus ilusiones estaba realizar una ascensión al Everest, hazaña que se completó en la expedición que conquistó el Everest en 2001 y que llevaba su nombre. Nos lo contó una tarde en la Losilla  Adelo Campos, alpinista que participó en ella y nos hizo una presentación en vídeo de esta aventura excepcional, realizada por valientes de nuestra tierra leonesa.
Fasgar es último pueblo del Valle Gordo al que se puede llegar en coche, así que desde aquí sólo caminando cubriremos los 15 km que nos separan del siguiente pueblo, Colinas del Campo, ya en el Bierzo.
Si decidimos pasar la noche aquí comprobaremos la hospitalidad y el cariño de estas gentes entrañables. Nuestros amigos Rosi, Candelas, Santiago (un nombre adecuado para el lugar y para nuestra andadura) ya son elogiados entre los peregrinos del Viejo Camino de Santiago que por aquí han pasado y también otros vecinos cuyos nombres sería largo de contar.  ¡Buen camino peregrinos!

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Puente de Vegapujín.
Foto 2 : Rafael Cid: Vegapujín, la Peñina y la Peñona.
Foto 3: Rafael Cid: Fasgar ermita

Foto 4: Rafael Cid: Fuente de Samuel Rubio con la poesía: La sed.