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10 marzo 2015

5ª Camino de Estrellas, corrientes bajo tierra: ViejoCamino de Santiago por La Acisa y Barrillos de las Arrimadas


5ª Historias y Leyendas: Camino de estrellas, corrientes bajo tierra...

Esta semana los peregrinos del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León. cruzamos el Esla y nos adentramos por Las Arrimadas.
Continuamos nuestra quinta andadura por este “Viejo Camino de Santiago o de la Montaña”, que saliendo de Cistierna por el puente del Mercadillo, nos conduce a San Pedro de Foncollada, donde hubo un importante centro monástico en la Alta Edad Media. La etapa continúa por La Acisa y Barrillos de las Arrimadas, para introducirse por la “Puerta de Galicia” siguiendo la denominada “Senda de los Rocinos” hasta la Devesa y La Losilla, como nos indica Pedro Alba en su “Historia de la Montaña de Boñar”

Llegamos al hermoso valle de las Arrimadas, extendido entre dos colladas, un valle sin río, quizá porque serpentea bajo tierra, pues los amigos que allí tenemos nos dicen que hay agua abundante en el subsuelo, que mana en fuentes y pozos. Esa vena oculta proporciona energía y belleza natural, que aflora en símbolos y curiosidades. La primera curiosidad que observamos se encuentra en el pueblo de La Acisa, en su ermita dedicada a San Antonio y San Hipólito.

S. Hipólito en Acisa

Los amigos de Acisa dicen que este último santo fue un gran escritor y obispo del siglo II y se le representa generalmente con un libro en la mano. No puede tratarse del mismo santo que a caballo y enarbolando espada se representa en la escultura de aspecto ingenuo que se venera en su ermita. ¿De quién se trata entonces? Nosotros tenemos una explicación, que es un poco peregrina, como peregrinos que somos...

En San Hipólito se superponen tres personajes, el obispo del siglo II, el mártir del siglo III y el protagonista de la tragedia Fedra.

S. Hipólito fue un soldado romano del siglo III al que se le asignó custodiar prisioneros cristianos en aquellos primeros siglos de las persecuciones. Convertido por ellos a la fe, fue martirizado al asistir al entierro de otros martirizados. Murió despedazado por dos caballos salvajes a los que le ataron. Los fragmentos de su cuerpo, fueron enterrados a lo largo de la vía Tiburtina en Roma.  

¿No os recuerda esto a una tragedia griega? Pues efectivamente hay un sustrato de leyenda en nuestros pueblos, que quizá tiene sus raíces en la cultura greco-latina. En Fedra, tragedia de Eurípides, el protagonista es Hipólito “el que sana a los caballos”, que también murió descuartizado, enganchado a las crines de los que llevaban su carro. En esta obra clásica, Hipólito es adorador de Artemisa, diosa de la Caza, Fedra se enamora de él, pues está poseída por Afrodita, diosa del Amor...Es una obra en la que los hombres se muestran torturados por los deseos de dioses que dominan sus vidas. 

Nuestro caminar nos lleva a la Iglesia de Santa Marina que comparten Acisa y Barrillos. No siempre fue parroquia, pues el P. Alba dice en su libro, que existe la tradición de que los templarios se hubieran instalado aquí, fundando una encomienda. No es de extrañar, pues estos caballeros protegían a los peregrinos y además eran buscadores del conocimiento antiguo. Sabemos que ubicaban sus encomiendas en lugares que guardaban una relación con las estrellas y su simbolismo.

Los templarios ubicaban sus encomiendas en lugares que guardaban una relación con las estrellas y su simbolismo. Hasta ahora no hemos encontrado documentación que lo confirme, pero aún hacen falta muchos investigadores para desentrañar nuestra rica historia. Sin embargo, hay abundantes tradiciones orales, que pasan de generación en generación para mantener el recuerdo de hechos que impactaron el inconsciente colectivo y merecen ser investigadas. Buscando como curiosos peregrinos, nos llegó una intuición. Ya sabéis, para orientarnos en la noche seguimos la dirección de la Vía Láctea, también llamada “Camino de Santiago” o “camino de estrellas”, así que encontramos en internet información sobre “Geo-astronomía Templaria”. Buscamos en las estrellas que sobrevuelan estos cielos alguna clave, por aquel principio del Kybalion de “Lo que es arriba es como lo que es abajo” y ¡bingo! 

Dimos con una página donde Francisca Martín Cano Abreu nos lo explica. Dice que los Templarios dispusieron sus enclaves en la Península Ibérica de manera tal, que representan la posición de diversas estrellas y constelaciones de la bóveda celeste. Además relaciona los nombres de los pueblos que forman parte de cada constelación.

Geo-astronomía templaria

De las que a nosotros nos interesa, la número 6 SERPENTARIO: recorre los pueblos de Buiza, Barrillos de las Arrimadas / Villapalmaz, Rabanal de los Caballeros, Suano, Oña, San Pantaleón de Losa. Por lo que según esto, nos encontramos ante un importante enclave templario.  

Pero ¿en qué consiste la constelación de “serpentario”? Se trata de una serpiente, no física sino simbólica. Para encontrar su significado hay que sumergirse de nuevo en las leyendas greco-romanas. Pues el portador de la serpiente no es otro que Asclepio, hijo de Apolo y de la humana Coronide. Educado por el centauro Quirón, acompañó a los Argonautas en su mítica expedición, pues poseía grandes conocimientos de medicina, llegando incluso a resucitar algunos muertos como a Hipólito, el precedente griego del santo cristiano que acabamos de comentar en la ermita de la Acisa. Se disgustó Hades, señor del Inframundo, pues le quitaba personajes que le correspondían a él. Por eso pidió a Zeus que lo castigara, matándolo con un rayo. Entonces Apolo apenado por su hijo, se cargó a todos los Cíclopes, que eran los encargados de fabricar los rayos a Zeus. Ante el dolor de Apolo, Zeus se apiada y asciende a Asclepio, con los dones de salud y renovación, en la Constelación de Serpiente.  

Como podéis ver nos hemos vuelto a encontrar con la mitología y su simbolismo de renovación y sanación, Hipólito el griego, que renace en Hipólito el Santo y las vetas de energía sanadora que subyacen en el Serpentario Templario.

Rodeamos el templo, sorprendidos tanto por su grandiosidad y fortaleza como por su belleza interior. Escudriñamos las paredes con atención. Encontramos cruces y marcas con los signos + Z, d, ¿9 o un 6, reforzaría el símbolo de Serpentario?

marca de cantero caracol

 Una marca de cantero atrajo especialmente nuestra atención, era un caracol. Este animalito es muy querido por los peregrinos, pues se desplaza con la casa a cuestas como nosotros. Es símbolo de buena suerte. Se encontraba en lugares sanadores para el alma y el cuerpo, ya que en la antigüedad se creía que la energía fluía de las entrañas de la Tierra Madre en forma de espiral, como la figura que contiene su cascarón. Todos estos signos nos muestran la misma idea espiritual de retorno, renovación, sanación.

Barrillos, NªSªRemedios

Así que no nos sorprendimos cuando estuvimos en la romería de Nuestra Señora de los Remedios llamada “la Virgen milagrera” que se celebra en Barrillos de las Arrimadas. Algunos devotos procesionan descalzos, como se hace desde siglos.
¿Puede ser que de forma inconsciente busquen estar más en contacto con la Naturaleza? Se congrega una gran multitud de fieles en torno a la Virgen, que cumple los deseos de los que la invocan y no dudéis que focalizando el pensamiento positivo de todos los asistentes se alcanzarán también vuestras peticiones. 



Ved nuestro 5º artículo publicado el 10 de marzo en el periódico La Nueva Crónica de León:

5 Estrellas pag.jpg


Para saber más

Consultad la bibliografía citada:

P. Pedro Alba, “Historia de la Montaña de Boñar”
Francisca Martín-Cano Abreu, " Geografía astronómica de plazas templarias"
 

Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:





Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid 






21 agosto 2008

Mi amigo José y el Benabrín


Mirando esta foto de José Rojo, los chicos pequeños que están a su lado creo que son su hijo y su sobrino, el hijo de Emiliano y el jovencito era yo; los recuerdos bonitos de la infancia en Palacios de la Valduerna vuelven a mi memoria.

A pesar de la diferencia de edad siempre me ha unido una gran amistad con José. Cuando yo era pequeño, esperaba a que él pasara a trabajar por delante de la puerta de casa de mis abuelos. ¿desayunaste ya? -me preguntaba- yo asentía con la cabeza sonriendo-¡pues monta en el carro, que voy para el "Benabrín"! .

Los Fontanones, el Pedrón, el Benabrín, el Gamonal o las Adoberas, eran los nombres más comunes de los lugares, donde solía ir a trabajar la Gente de Palacios, pero a mi el Benabrín, me gustaba especialmente, porque mientras araban la tierra, a veces salían a la luz grandes trozos de piedras, que delataban los restos de un poblado ya desaparecido.

Mucho tiempo después, leí que, antiguamente, cerca de ese lugar había vivido una joven doncella, que era guapísima, tan digna de admiración y adornada de virtudes era, que durante la invasión musulmana del año 711, un joven caudillo agareno que pasó por el lugar, se enamoró de ella y la pidió matrimonio.

A ella le gustaba el joven caudillo, pero les separaban una serie de barreras casi infranqueables: la cultura, la religión, la guerra…. así que le puso como condición para desposarse, que adjurara del Islam y que abandonara las armas. Tanto era su amor por ella, que terminó cediendo a sus peticiones y no solo eso, sinó que además construyó un hermoso palacio al estilo de los de las Mil y una Noches para vivir juntos su amor en ese lugar que les había unido.

Así fue como en el palacio de Ben-Abrin vivieron los enamorados y sus hijos y después los hijos de sus hijos. Hasta que…. Muchos años mas tarde otro caudillo arabe, Almanzor pasando por aquí de camino a Santiago, contempló el palacio y quiso conocer la historia.

Cuando supo la historia del que consideró un renegado caudillo, montó en cólera y mandó destruirlo completamente y es por esto, que hoy encontramos unas piedras que ya no nos dan idea de su pasada grandeza. Sólo nos queda su sonoro nombre Ben-Abrin.

La historia no es mía, la cuenta Conrado Blanco, el cronista de la Bañenza en uno de sus libros, pero yo os la cuento aquí por si no la conocíais, con la esperanza de que os guste y de que os anime a contarme vosotros otras también.

31 julio 2008

El Río Curueño, 2008



Llegamos a casa de Luciana, para buscar a Tania y Primo a las 6 de la tarde, preparados con los bocadillos que pensábamos comer en el campo. Salimos de Villaquilambre, por la carretera paralela al río Torío, río de Tor y Orión, lleno de concomitancias antiguas, íbamos en dirección norte.

La montaña azulada por la luz de la tarde, contrastaba con un cielo brillante, nítida al sol, nos invitaba desde lejos. El pico Polvoreda o Correcillas, que brillaba con su cima piramidal acostada hacia el este, nos hizo recordar la hazaña de los vecinos de Correcillas, que dicen treparon con pedruscos para levantar los pocos metros que le faltaba al monte para alcanzar los 2000 y poder ser catalogado en los mapas con un punto geodésico. Más allá estaban las que formaban las famosas Hoces de Vegacervera y donde se esconden las admiradas Cuevas de Valporquero, pero nosotros no íbamos a emprender esa ruta, sino que, mirando el cordal que sigue al Polvoreda, nos dejaríamos seducir por las montañas que le siguen en la perspectiva, las de Aviados y la Vecilla.

Mientras rodaba el coche, mirando los lujosos chalets, con sus fincas de árboles frutales, salteados todo a lo largo de la carretera, nos parecía una lógica continuación de las numerosas villas romanas, que hubo en la antigüedad y que ahora son sustituidas por ellos, quizá de una forma atávica.
Fuimos recordando la herencia romana, no sólo en las ruinas de Navatejera, que acabábamos de pasar, sino en el nombre de los pueblos... y el más sonoro, quizá es Pardavé, "pueblo partido en dos por el río". Ahora le han hecho una carretera de circunvalación que ha terminado con la penosa travesía por el estrecho puente.

A la entrada de Matallana nos despedimos del río Torío, para tal y como habíamos pensado al ver las montañas a la salida de León, seguir el cordal a la derecha. El paisaje se abría en la Valcueva con un "Campo hermoso". No sólo el pueblo que lleva este nombre se muestra como un campo hermoso todo el territorio es feraz, con altos chopos y bosques de encinas entre prados y con los riscos de Aviados a la izquierda de la ruta.

Con dificultad se veía el castillo de Aviados, propiedad de la casa de Luna, que tuvo una gran importancia histórica en la provincia y eso nos dio motivo de conversación con respecto al apellido de Tania. Ella recibe el apellido por un descendiente que marchó a Brasil desde Portugal. También Uceda procede parece ser, de Burgos, de la Villa de Uceda, en la provincia de Guadalajara, de Villagatón en León, pero luego se difundió mucho en América.

Entre estos comentarios históricos llegamos a la Peña Morquera y hablamos de su influencia comercial antigua, bajo la protección de Mercurio, cuando los romanos tendían sus calzadas por allí. Después se recuperó a través de Valdecésar, en el camino de Santiago, en la Edad Media, cuando S. Froilán cristianizaba y repoblaba con cenobios estos territorios de frontera. Hoy en día es una senda escondida con un arroyo cantarín que desemboca en la cascada, tan conocida próxima al pueblo de Nocedo.

Al llegar a la Vecilla hicimos el giro a la izquierda siguiendo el río Curueño. Este río al que tenemos un cariño especial, corría brillando entre grandes piedras y arbustos sombríos. En su margen izquierda aún iluminaba el sol a árboles y montañas que estaban en sombra a la derecha y, las peñas en lo alto, a derecha e izquierda, resplandecían con la luz del ocaso.

Paramos frente a Montuerto para ver la Cascada, que viene de Valdecésar reuniendo humedades de Correcillas, Peña Valdorria, Morquera. En esta cascada te sientes como en un lugar mágico, al que acuden sin cesar niños y adultos, siempre encontramos a alguien conocido. Rincones llenos de alegrías, en los recodos del río las truchas se deslizan pausadamente ajenas a nuestras fotos y sorpresas.

Al pasar junto a Valdorria, recordamos la ermita de S. Froilán que allí se venera, en lo alto de la Peña, tras 365 escalones de piedra, que edificó el santo con ayuda de su burro primero y, tras comérselo el lobo, con la ayuda de esta alimaña.

Paramos en el abandonado balneario de Nocedo, que espera como el arpa, la mano que sepa sacar de él tanto lujo y placer, como dio en sus buenos años, en los que el aprovechamiento de aguas medicinales no iba como ahora, directamente al río. Claro que, aunque nos pese, esta situación tiene sus ventajas, pues los habitantes, los animales y plantas reciben estos beneficios gratuitamente y por igual, como es todo en la naturaleza gentil y generosa.

Empezamos el recorrido de las Hoces de Valdeteja, con su sorprendente zig-zag de montañas y río. La estrecha carretera compartía el pequeño paso en el fondo del tajo, que el río había oradado en la montaña. Las paredes calizas, agujereadas por hilillos de agua, dejaban colgar sus residuos minerales tiñendo la blancura del roquedo en distintos tonos gris-azulados. Se apreciaban erosiones de tiempos antiguos, de otras eras geológicas, en las que el río había hecho remolinos, que ahora parecían bóvedas elevadas. Por todas partes se veían entradas de cuevas, que mostraban de qué manera, aquellas duras rocas no eran más que esponjas comidas por el agua, tanto dentro como en su exterior.

Llegamos a una venta, que antiguamente fue villa romana "Masmino", luego poblado medieval, ermita y quizá monasterio, pero que ahora todo eso queda reducido a una cruz en su recuerdo. La venta es, claro está, una casa rural y muchos coches aparcados daban cuenta de lo necesario que es hacer paradas en estos lugares tan hermosos.

Seguimos un poco más allá, donde sale la desviación para el pueblo de Arintero. Aquí era obligado recordar a la Dama de Arintero y su historia atrevida. Existió realmente la heroína que va a la guerra disfrazada de varón, para sustituir en sus obligaciones a su padre anciano, el conde García, que sólo tenía hijas. Se llamó Juanita García y sirvió a los reyes católicos en sus luchas contra la Beltraneja, tanto en el cerco de Zamora en 1476, a cargo del propio rey Fernando, como en el frente de Toro, en Pelea Gonzalo, bajo el pendón morado de S. Isidoro. Después de esta victoria fue descubierta: -¡mujer hay en la guerra!, gritaron y a la que era conocida bajo el nombre del caballero Oliveros se la dejó libre de armas y con privilegios y dineros que llevaría a su casa.

Volvimos a nuestra ruta para buscar la amplitud del valle, que nos fue dado contemplar en Tolibia. Los prados se extendían a las márgenes del río y los rayos del sol caían sobre ellas filtrados por las hojas vacilantes de los chopos, las fresnedas y los salgueros, que se alternaban entre las sebes. Nos acercamos a rendir homenaje al maestro, que tiene un busto que el pueblo le hizo en agradecimiento, porque estos detalles son muy de admirar.

Hubieramos seguido a Valdelugueros, cápital del valle, cabeza de Tercia, tierra de los Argüellos, cuyas casas se veían a continuación, desde la explanada de la iglesia, pero ya de las nubes bajaba el Cierzo, como una cortina espesa, posando sobre las casas su niebla húmeda y fría, con lo que nuestra retirada fue eminente.

A pesar de la grandiosidad de la naturaleza y de la riqueza que ella encierra, para que los hombres la puedan extraer, se necesita bravura. El rigor del clima y la aspereza del terreno han obligado a muchos, a abandonar estas tierras y sólo algunos habitantes, apodados "Los bravos", como el título de la novela que aquí se desarrolla, continúan intrépidos apostando por sus recursos naturales.

Enseguida estábamos en el camping de la Vecilla, comiendo el bocadillo. Mirábamos la ribera del río recordando la obra "El León de España", de Pedro Becilla Castellanos, hermosa narración de Porma y Curueño, los ríos que corren por esta zona y que recuerdan a dos personajes astures que lucharon contra los romanos.

La bella Porma es raptada la víspera de sus esponsales y se inician una serie de escapadas y luchas. El aguerrido Curueño lucha para liberarla. No pudo ser, murieron en la sangrienta refriega. Sus cuerpos alejados, sólo convirtiéndose en ríos pudieron juntarse, al encontrarse en Ambasaguas, pueblo cercano al Barrio de Nuestra Señora.

cartel de la casa del Escritor del pueblo CervantesEl libro de "El León de España", fue muy famoso en su época y D. Quijote lo tuvo en su biblioteca, pero se fue al fuego en un apresuramiento, porque no llegó a ser visto por el cura y el barbero, como puntualiza Cervantes en su obra inmortal.

Verdaderamente sorprende la erudición de Cervantes, conocedor de tantas  historias  del antiguo reino de León. Quizá sea debido, como Cervantes dice, por boca del personaje del Cautivo, porque nació o tuvo su origen "en las montañas de León" y una parte de los investigadores defiende esta procedencia. Ved nuestros estudio sobre El Quijote en el Reino de León.


En el frescor de la ribera nos detuvimos hasta que se oscureció. Fuimos a la cafetería para entrar en calor, antes de iniciar el viaje a casa.

Se habían encendido las luces de la calle y aunque había luna llena, no la vimos brillar roja y hermosa, hasta llegar a León.

23 noviembre 2007

Benavente

Hemos ido de excursión a Benavente y en el autocar ojeé un librito titulado "Historia completa de Benavente desde su fundación hasta 1903" de Pedro Sánchez.

Comienza su autor disertando sobre sus orígenes celtas y griegos. Continúa con los cartagineses y romanos, los primeros mártires, la victoria de Polvoraria, contra los musulmanes con la intervención de la Virgen de la Vega. Los fueros otorgados a la ciudad por Fernando II. Hace también un repaso por la evolución condal en Benavente desde Juan Alonso de Pimentel, hasta otro Alonso, V Conde fundador del Hospital de la Piedad . Nos habla de las guerras contra el Duque de Lancaster y de las ofensivas de sus vecinos portugueses. De la intervención francesa en la guerra de la Independencia, para terminar en el año 1903. En casi toda su disertación sigue a Ledo del Pozo. En 1904 D.Pedro Sánchez publica su librito y hace una donación al Ayuntamiento de 125 ejemplares para que se reparta en colegios y bibliotecas.
Benavente, ciudad entre ríos
Llegamos al fin a Benavente, la antigua Brigetio romana y como estaba previsto, la guía nos enseñó la Iglesia de Santa María del Azogue y San Juan del Mercado.

De Santa María del Azogue (S. XII) admiramos su cabecera con cinco ábsides decrecientes y en su interior la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad, intercesora a favor de los cristianos en la baltalla de Polvoraria.

San Juan del Mercado es también del Siglo XII, destacan sus tres ábsides y la ornamentación en la bóbeda del presbiterio. Las portadas, especialmente la puerta meridional con tallas de motivos de la Epifanía y los Santos Inocentes y la portada de poniente con arquivoltas ornadas de fauna quimérica.

El Hospital de la Piedad fue mandado construir por el V conde de Benavente en el Siglo XVI es de fachada plateresca y tiene un hermoso patio interior.

Paseamos por los jardines del Espolón, contemplando desde lo alto de la muralla el amplio paisaje de la confluencia de los ríos: Órbigo, Tera, Esla, Eria, Cea y las sierras netamente dibujadas en el horizonte: La Cabrera, Segundera y Sierra Culebra. Al final nos cerraba el paso la Torre del Caracol, de estilo gótico renacentista y el edificio anexo del Parador. Se cree que son los últimos vestigios de lo que fuera el suntuoso Palacio-Castillo de los Condes-Duques y que en él tuvieron lugar las famosas cortes de Benavente, donde todo lujo y sibaritismo tuvo cabida.
Nos hicimos unas fotos en la Plaza Mayor y en las otras hermosas plazas que encontramos entre cuesta y cuesta.

Para otra ocasión visitaremos otros monumentos de esta "Villa de los Condes": el convento de San Andrés con su inconfundible torre mudéjar, el convento de Santa Clara del Siglo XIII. Las Iglesias de San Nicolás, Santa María de Renueva y el Convento del Santo Espíritu, todos del Siglo XIII.

Saliendo de la ciudad tuvimos ocasión de ver su polígono industrial que hace de Benavente uno de los nudos de comunicación más importante del noroeste de España.

Comimos en "El ermitaño", un moderno restaurante construido junto a una ermita, rodeado de jardines adornados con carro campesino y arropado por unos muros del Siglo XVIII. Su exquisita cocina tradicional se ha podido degustar desde 1989, pero la investigación culinaria y el buen hacer de los hijos, actuales propietarios Pedro y Óscar, que supieron rodearse de un grupo de expertos, ha significado una valiosa aportación gastronómica al turismo de la ciudad y han conseguido un sin fin de premios en restauración.

Nosotros estuvimos encantados y esperamos, que no sólo para comer bien, volveremos a esta ciudad.





10 noviembre 2007

Ponferrada, León

Hoy hemos estado en Ponferrada viendo  la muestra de Las Edades del Hombre.  Podéis ver nuestras fotos pinchando aquí. 

¿Recordáis el pasado año, cuando estuvimos viendo la homónima de Ciudad Rodrigo? Nos despedíamos citándonos al año siguiente en la de Ponferrada. Pues - ¡Aquí estamos ya! -y disfrutando de este día de arte, gastronomía y belleza natural, con los paisajes otoñales de castaños y viñas y sus buenas gentes. castillo de Ponferrada

Llegando a esta ciudad berciana, parece obligado hablar de la Ponts Ferrata del obispo Osmundo, de los templarios, de la Virgen de la Encina, de la vida como camino y de ese otro camino, el de las estrellas.

Allá por el Siglo XI a las grandes rutas de peregrinación de Jerusalém y Roma se unió la de Santiago. 

A diferencia de aquellas, en las que la ciudad es el lugar sagrado, en el camino de Santiago lo importante era todo el recorrido del camino. 

Iba a convertirse en un viaje iniciatico, donde menudeaban numerosos centros de culto y lugares, donde tradicionalmente ocurrían milagros.
 
Los peregrinos se enfrentan a lo desconocido, la ruptura con lo cotidiano, la necesidad de viajar con el equipo mínimo indispensable, les llevan a una aventura iniciática. Aunque siempre hubo apoyos, orientaciones y fe, incluso en la Edad Media los peregrinos ya disponían de una guía de viaje: Liber Sancti Jacobi o Codex Calixtinum.

Por aquí pasaron frailes , nobles, poetas y después vagabundos y pícaros disfrazados para vivir sin trabajar. Con la Ilustración dejó de estar de moda, para resurgir con fuerza después y es que la gente continúa haciendo el camino marcado por la vía láctea, o por las corrientes telúricas de la cultura celta...

En Ponferrada tuvieron gran protagonismo los caballeros del Temple, para proteger a los peregrinos dicen unos, o las rutas del oro de las Médulas dicen otros. Sea como sea, nos dejaron un fabuloso castillo, multitud de leyendas misteriosas y hasta la tradición de que encontraron una virgen morena en una encina, patrona desde entonces de esta región.

El Rey Fernando II, en el año 1178 dona a los templarios, la villa de Ponferrada junto a un puente sobre el río Sil, por la ayuda recibida en la conquista de Extremadura. Poco tiempo después surgen las leyendas: la del caballero que encuentra en un árbol la Virgen que se llamó de la Encina y hasta un Lignum Crucis que actualmente se conserva en el museo de la Catedral de Astorga.

Cuando llegamos a la ciudad, nos fuimos a hacer una foto junto a la emblemática torre del reloj y a callejear un poco, mientras esperábamos turno para entrar a la exposición de las Edades del Hombre.
 
Este año el lema es "Yo camino", algo que se adecúa perfectamente con Ponferrada, nudo de comunicaciones, hito importante en el camino de Santiago. 

El lema está basado en el evangelio de San Lucas en el que Jesús, después de su resurrección se aparece a los discípulos camino de Emaús y ellos no le reconocen hasta el momento de partir el pan.

La muestra consta de ocho capítulos, los seis primeros en la Basílica de la Encina, el séptimo en el "Puente de las estrellas", un fingido camino de Santiago realizado en un pasadizo elevado sobre calles y tejados de la ciudad, que llega hasta la Iglesia de San Andrés.

El capítulo I, LA RED DE CAMINOS trata de los caminos por los que se difundió el mensaje.
El capítulo II , EL CANSANCIO DEL CAMINO nos muestra múltiples escenas del sufrimiento, el sacrificio de Isaac, Jesús y la Virgen, la flagelación, Abraham.
En el III, LOS CAMINOS DE LA IGLESIA vemos como a lo largo de los siglos otros "apóstoles" como San Benito, san Genadio o San Bernardo de Claraval anunciaron el evangelio.
En el IV, LA PALABRA COMPARTIDA podemos contemplar una serie de libros a través de los cuales se transmitió el mensaje, allí nos hablaron del de Sto Martino, que recogió sermones y curiosidades de sus innumerables viajes.
El V se titula ENCUENTRO EN EL CAMINO y "así como los discípulos le reconocieron al partir el pan" se expone aquí una serie de sagrarios, cálices, como el de S. Genadio con su patena octogonal...
En el VI, TESTIGOS DEL CAMINO se expone el papel de los santos , el apóstol Santiago y la Virgen María.
corredor elevado de la Encina a S. Andrés El capítulo VII, "EL PUENTE DE LAS ESTRELLAS", une La iglesia de la Encina con la de San Andrés, a través de un pasillo elevado.

Es muy original, pues sobrevuela edificios del casco antiguo y constituye un recurso expositivo muy interesante. 

Finge el recorrido real, por el Camino de Santiago, a través de infografías de los distintos hitos. 

Fotografías, de monumentos y grupos de personas, iluminadas desde atrás, proyectando luz y creando un ambiente, muy interesante, nos ofrece un recorrido virtual POR EL CAMINO DE SANTIAGO .
En el capítulo VIII , YO ESTOY CON VOSOTROS se presentan cruces procesionales y otros símbolos sagrados, finalizando por el principio de la vida cristiana, con una magnifica pila bautismal románica del Siglo XII.

Para los amantes de los números en total hemos podido admirar 131 obras de arte de las cuales 30 son pinturas, 40 esculturas y relieves, 35 objetos de orfebrería y el resto, diferentes objetos litúrgicos.

Desde el comienzo de las exposiciones, las Edades del hombre han recibido casi 9.000.000 de visitas y esta de Ponferrada más de 250.000. 

Aunque aún no conocemos la fecha, ya sabemos el lugar para la próxima cita que será en Soria. ¡seguro que seguiremos haciendo camino y la visitaremos también!

17 octubre 2007

Guadalajara, Atienza, Sigüenza, Brihuega

Era el día de la Hispanidad y entramos en Madrid para recoger a dos compañeros. La ciudad estaba engalanada de banderas de España y como nosotros íbamos en un autobús de la empresa Franco, bromeábamos pensando en los recientes acontecimientos políticos. Salimos de la capital camino de Guadalajara, adentrándonos en un mundo antiguo y mítico.

Los orígenes históricos de Guadalajara podemos buscarlos en la época de los romanos con la construcción de un puente sobre el río Henares y un campamento militar junto al mismo.

En el siglo VIII los árabes ocuparon la ciudad y se quedaron en ella durante cinco siglos construyendo mezquitas, baños, zocos y murallas. Alfonso VI la conquistó en el siglo XI. A mediados del siglo XIV empieza el gran protagonismo de la familia Mendoza.

Las guerras de Sucesión, de la Independencia y la de los carlistas e isabelinos traen consigo el declive, tanto económico como demográfico, que podemos comprobar también en el arte, que sigue con la historia la misma línea de esplendor y decadencia.

La familia Mendoza descendia de los Reyes Navarros. Establecieron su casa en Guadalajara con D. Pedro González de Mendoza, mayordomo de Juan I. Al héroe de Aljubarrota, le sucedió su hijo Diego Hurtado de Mendoza, primer Duque del Infantado. Pero el más famoso fue Iñigo López de Mendoza, el Marqués de Santillana, creador de una escuela literaria y humanista. Durante todo el Siglo XVI el palacio del Infantado llegó a denominarse la Atenas Alcarreña.
En el Siglo XVIII los Mendoza se trasladan a Madrid, acabando la etapa de esplendor en Guadalajara.

En un tris-tras llegamos a Guadalajara.
Visitamos La Fundación de la condesa de la Vega del Pozo. Esta mujer creó a finales del Siglo XIX una fundación benéfica que acogía a los ancianos, huérfanos y desamparados, en varios edificios de estilo ecléctico, entre los que destaca la iglesia con el enterramiento de la fundadora. Velázquez Bosco proyectó y ejecutó este encargo, que hoy nos sorprende por su belleza.

Luego nos fuimos a la Concatedral de Sta Mª, a la capilla de Luis de Lucena, al Palacio de D. Antonio de Mendoza con su claustro renacentista, la fachada de la iglesia frente a su viejo jardín... y vimos el Palacio de la Cotilla, donde contemplamos el salón chino, que nos sorprendió por su originalidad y pinturas minuciosas.

La guinda final fue el Palacio del Infantado, que mandado construir en 1480 por Iñigo López de Mendoza, se destruyó totalmente, pero fue rehecho después de la Guerra Civil. Su fachada es muy hermosa y en la portada destaca el escudo de la familia, rodeado por una serie de pirámides claveteadas, arriba el fragil corredor de ventanas góticas y en el interior el claustro con balconadas de filigrana.
Enfrente del Palacio está la antigua Iglesia de los Remedios de estilo renacentista, hoy Paraninfo del Campus universitario dependiente de la Universidad de Alcalá.

También enfrente está la Torre de Alvarfañez. El Cantar del Cid del que celebramos el 800 aniversario, hace muchas referencias a estas tierras: Atienza, Hita, Jadraque y la misma capital:

"Caballeros buenos que acompañan a Minaya

Corred con osadía, por miedo no dejéis nada

Hita abajo y por Guadalajara..."

Cuando se despidió el guía seguimos callejeando hacia el mercado de Abastos y junto a él, encontramos el Santuario de la Antigua inconfundible por sus ábsides mudéjares. Dicen que en este templo oró Alvarfañez de Minaya después de conquistar la ciudad y en él colocó la imagen que dio nombre a la iglesia.

Siguiendo la calle Mayor nos encontramos con la iglesia de San Ginés del siglo XVI. En su interior se encuentra enterrado su fundador D. Pedro Hurtado de Mendoza.

En el parque de San Francisco, el convento del mismo nombre creció al amparo de los Mendoza para sufrir la destrución por los franceses en la guerra de Independencia.

El puente construido por los árabes todavía sigue en uso.

El autobús nos acercaba al Hotel Trip Meliá y viendo los arbolitos pasar, pensé en los escritores que se inspiraron en estas tierras, no sólo los Mendoza, tan famosos.
En la Edad Media, encontramos muchas referencias, en el Cantar del Mio Cid, Juan Ruiz, el arcipreste de Hita, aunque no tenemos datos de que fuera de este lugar, él quiso que se lo recordara así, dejando retratada la vida de estos lugares, como un perfecto conocedor de los mismos. El infante D. Juan Manuel, también se inspiró aquí para escribir sus obras. En 1824, Espronceda comienza a escribir en la capital su poema sobre D. Pelayo. Bueno Vallejo nació aquí en 1916 y con él un numeroso grupo de poetas del Siglo XX y ¿qué decir del "Viaje a la Alcarria" de Cela y más recientemente "El río que nos lleva" de Jose Luis San Pedro, obra llevada también al cine con el mismo título.

Al día siguiente, gracias a que nuestro guía Raúl, que con su “din, don, din”, nos iba informando de todo, supimos de gastronomía, industria, folclore...Hicimos una parada imprevista en Cogolludo, para contemplar la primera fachada de arte renacentista en España, que a pesar del abandono, sigue siendo muy bella. También nos cogió piedras de plata y de alabastro, de una mina abandonada, al pie de la carretera.

Al aproximarnos a Atienza nos encontramos "como con una peña muy fuerte" que dice el poema del Cid y efectivamente, la torre del castillo se pina sobre las rocas. El Cid pasó por Atienza camino del destierro según el cantar. Y la afrenta de Corpes podría haber tenido lugar en Robledo de Corpes, no lejos de aquí.

Lo primero que nos encontramos al llegar es la plaza de España, con el Ayuntamiento de la localidad, seguimos para contemplar el arco de muralla llamado de Arrebatacapas, que linda con la torre de la iglesia de San Juan, dando entrada a la plaza del mercado con la Casa del Cabildo. Pasamos entre restaurantes, bajo los soportales con los escudos de los clérigos y un edificio del Siglo XVI con un precioso balcón esquinado.

Luego salimos del entorno urbano y subimos al castillo, desde donde contemplamos una panorámica de todo el pueblo, con el templo de Santa María del Rey, la iglesia de la Trinidad del siglo XII. Desde la torre, ensimismados, recordamos la historia del lugar, antiguo enclave arevaco que llamaron Tithya la tierra de los titos, raza prerromana.

En el siglo X Alfonso II ocupa la villa, pero al estar lejos de Asturias se encuentra incapaz de protegerla. La reconquista el hijo del Conde Fernán González pero es arrasada por Almanzor. El califa de Córdoba Sulayman, se la regala al conde Sancho Garcés, en agradecimiento al apoyo recibido.

El hecho más famoso lo llevan a cabo los arrieros atencinos, cuando escondieron al rey niño Alfonso VIII, camuflándolo bajo el capote de uno de ellos, para que escapara del poder de los leoneses. En siete jornadas lo pusieron en los muros de Ávila. Por eso recibieron muchos privilegios, conviertiéndose en una comarca muy próspera en el siglo XIV. La fiesta de la caballada, recuerda este hecho, se sigue celebrando ininterrumpidamente desde 1163 y se considera de Interés Turístico Nacional.

A nuestros pies siguen los viejos templos, las ermitas y los campos interminables. La fortaleza fue ocupada por los navarros en la guerra contra Juan II y Alvaro de Luna resistiendo a sus ataques. Con el tiempo, poco a poco esta localidad fue perdiendo peso en beneficio de Siguenza.

De nuevo en el pueblo, que está considerado en su conjunto Monumento Nacional, pensamos visitar el museo de la Iglesia de San Gil o el templo de la Trinidad, que guarda en su interior al Cristo del Perdón de Carmona, apoyándose sobre la bola del mundo; o el de San Bartolomé, con la Capilla del Cristo, donde esperábamos oir a D. Julio explicarnos cómo se trabajaba en los talleres antiguamente, pero todo esto se quedó para la próxima visita, pues es imprescindible dejar algo para otra ocasión.

Y nos vamos a Siguenza. A casi todos cuando pronunciamos ese nombre nos viene a la memoria la imagen del Doncel. Martín Vázquez de Arce, "el Doncel formado en letras, artes y armas" fué paje de D. Diego Hurtado de Mendoza, 1ºDuque del Infantado.
En Julio de 1486 encontró la muerte en tierras granadinas víctima de una emboscada musulmana. D. Fernando Vázquez, hermano del anterior y Obispo de Canarias, encargó una estatua yacente para su sepulcro. La capilla fué construida por Nicolás Francés y aunque se cree que la estatua se hizo en Guadalajara, en los talleres de Sebastián de Almonacid, no se conoce con seguridad su autor, dándose la paradoja de que no hubiésemos conocido al doncel a no ser por su estatua y ahora no conocemos con exactitud al artista que lo inmortalizó.

Etimológicamente Sigüenza significa "la que domina el valle", pues está situada en un lugar estratégico, en la calzada romana del valle del Henares. En la época visigoda se cree que la ciudad crecía en torno a Nuestra Sra. de Los Huertos. En la época de los árabes, la actividad se desarrolla en torno al castillo, que amplía su importancia estratégica cuando el obispo Bernardo de Agen reconquistó la ciudad. Desde entonces es sede episcopal y crece bajo la tutela de sus obispos. La ciudad era un hervidero de gente, se celebraba el "día del turista" y en las terrazas del jardín disfrutaban del buen tiempo niños y grandes.

Paseamos por sus calles, admirando sus iglesias, palacios y restos de las murallas. La sorpresa nos llegó en la visita de la catedral, no por la grandiosidad del edificio, por sus joyas artísticas, museísticas o por la famosa estatua yacente del doncel. La sorpresa nos la proporcionó nuestro guía, cuando nos permitió entrar en el coro y se sentó ante el órgano; de sus manos y pies salió la impresionante Tocata y Fuga de Bach, expándiendose por la atmósfera del templo, introduciéndose en nuestros poros, congregándo en la verja a multitud de visitantes, que antes deambulaban por doquier.

Sin ninguna partitura y con una ágilidad y maestría sorprendente arrancó al instrumento toda la sonoridad que le acredita. Al terminar se fue corrido, de aceptar nuestras felicitaciones y nos dejó con la boca abierta.

Aún nos sobró tiempo para visitar el castillo hoy convertido en Parador Nacional.

Cuando volvíamos a Guadalajara, gracias a la destreza de nuestro conductor, atravesamos el cañón del río Dulce, y desde el mirador que domina el profundo desfiladero, recordamos episodios de la serie televisiva de Félix Rodríguez de la Fuente, pues se trataba de un paisaje muy querido para él.

El día del regreso hicimos una parada en Torija y vimos el castillo que alberga el museo dedicado al "Viaje a la Alcarria " de Cela.

Continuamos luego en dirección a Brihuega, la antigua "Castum Briga" en pleno corazón de la Alcarria. El Rey Alfonso VI la entregó a los Arzobispos de Toledo. El más conocido fue el historiador y arzobispo D. Rodrigo Jiménez de Rada, que reconstruyó sobre un antigua alcázar árabe, el Palacio Fortaleza y la muralla, así como la Iglesias de san Felipe, de estilo románico de transición y Santa María. En sus inmediaciones tuvo lugar la batalla entre las tropas del Archiduque Carlos y los partidarios del que luego sería Felipe V. En la Guerra de la Independencia se la conoció, por el guerrillero Francisco Pareja y también luchó en este lugar El Empecinado, contra los absolutistas de Fernando VII.
Durante la ilustración se construyó la Real fábrica de Paños anexa a la de Guadalajara.

Se conoce también a Brihuega como "El jardín de la Alcarria" gracias a sus numerosos manantiales subterráneos transformados en ornamentales fuentes por toda la ciudad.

Tuvimos tiempo de contemplar la ciudad hasta la hora del almuerzo: La Virgen de la Peña con su gruta, las murallas, el coso taurino, las Iglesias, el parque de María Cristina, para después de la comida regresar de nuevo a casa cargados de recuerdos.

01 septiembre 2007

La Valduerna, mi casa. León

Cuando escribo estas líneas se celebra el XLVIII gran premio de velocidad ciudad de la Bañeza, con un atronador ruido por las calles bañezanas, única ciudad española con circuito de velocidad urbano. Conserva una tradición con décadas de motoclub y pilotos de la talla de Ángel Nieto, Alex Crivillé, Jorge Martínez "Aspar" y el legendario Phil Read. Siempre que hay algún acontecimiento me sirve de disculpa para acercarme a la tierra de mi padre y revivir viejos tiempos.
De la Bañeza y sus alrededores hay mucho que contar, cosas ajenas y personales, pues desde niño he sentido la palpitación de la historia en las aguas de los ríos, en las piedras y en los recovecos de Palacios de la Valduerna, donde jugueteaba en libertad.
Tolomeo y Plinio en la antigüedad, nos informan de que la Valduerna, la tierra de los Orniacos, estaba atravesada por la vía romana de Astorga a Braga. Dicen que su capital fue Intercastia , que su dios más famoso fue Teleno y que además de su agricultura era importante el valor aurífero de sus ríos. Además de los Orniacos, estaban asentadas en la zona las tribus de los bedunienses con capital en Bedunia, los amacos en Asturica y los Superatios en Petavonium. Otros autores posteriores citan a los Egurros (Cigurros de Plinio) con capital en Venatia o Veniatia.
Las Médulas
Las minas de oro del noroeste de España tuvieron una gran importancia en la política que siguieron los romanos y no solo en las famosas Médulas, en el Bierzo, sino también en las explotaciones de la ladera oriental del Teleno y en los ríos Duerna, Eria y Turienzo, en los que el oro se encontraba en los depósitos de aluvión, diseminados sobre las vertientes de sus valles. Los aluviones fueron explotados por la fuerza hidráulica de los ríos, como nos explica Plinio el naturalista, localizándose interesantes canales con inscripciones, acueducto y presas, que no dejan de sorprendernos a medida que las investigaciones avanzan. 
El agua de las Médulas es captada a 35 Km en las faldas del Teleno a 1800 m. de altura. Con ella se empleó la técnica del "derribum montium". 

En los ríos Duerna y Eria se utilizó la de los yacimientos en terraza que adoptan la forma de una botella de largo cuello con zanjas longitudinales que terminan en estrías por lo que reciben el nombre de "obra peine".

La gran cantidad de personas, necesarias para remover todo este terreno y las diferentes técnicas de extracción, vivía en unos poblados fuertemente protegidos, que en la toponimia local han recibido el nombre de "coronas". Con un doble muro y su foso podemos apreciarlos todavía en Luyego, Quintanilla y Boisán.

En nuestros días, mi pariente, el arqueólogo Jesús Celis investigó el castro de Sacaojos, hoy Santiago de la Valduerna. 
 No comparto el interés de cambiar los nombres, aunque a algunos les parezcan feos, porque guardan informaciones muy valiosas de épocas pasadas, que incitan a los curiosos  a investigar. Quizá sabiendo la verdadera intención de esos nombres, ya no nos parecen feos. El río Tuerto, nada tiene que ver con ojos físicos, quiere decir torcido, aunque hoy apenas se use esa expresión, y creo yo, que estos "Sacaojos" son salidas de agua, como aún se conserva el topónimo de los "ojos del Guadiana" y que tampoco tienen que ver con la fisionomía de una cara humana. 

Jesús Celis investigó la importancia de este castro que estaba rodeado por dos perímetros ovales amurallados. Era de la I Edad del Hierro y en él se apreciaban industrias metalúrgicas, moldes para fabricar hoces, etc, lo que indudablemente precisaba de un gran aporte de agua, que alguna conducción... "sacaba "a  punto de sus necedelante del Castillo de Palacios de la Valduernasidades.

Volviendo los ojos a estos bellos paisajes, la historia nos habla, desde las riberas de los ríos, desde los rincones, que nos rodean cada día. 

De la época de los godos sabemos poco, aunque la famosa batalla de Urbico contra los suevos, según Idacio se desarrolló a cuatro leguas de Astorga. No podría ser en Hospital de Orbigo, como apuntan algunos, sino en otro lugar más cercano a la ciudad, quizá donde apuntan otros, junto al Puente Paulón, entre Palacios y la Bañeza, o si escuchamos al rumor de la tierra, el sitio exacto sería en  prados de Palacios de la Valduerna.

Estas tierras han sido testigos de acontecimientos muy curiosos, como el suceso acaecido en el Siglo VII en tiempos del Rey Egica

Gracias a la crónica del Arzobispo D. Rodrigo de Rada tenemos conocimiento de la disputa del hijo del rey Egica, llamado Vitiza, que hirió con un golpe en la cabeza, en la ciudad de Tuy, al Duque Fabila, padre de D. Pelayo. Dice la crónica que con "ocasión de su mujer". Muerto el duque, fue enterrado cerca del Órbigo en un lugar "que ahora dicen Palacios".

Estudiando aquí y allá se va encontrando, la importancia de estas tierras, a lo largo de los siglos.

El caballero del halcónEn la Edad Media, con Alfonso III, nos encontramos con un noble llamado Ruy Fernández de Valduerna.

¡ Qué curioso, que en uno de nuestros viajes, hemos encontrado en la iglesia de la Magdalena, de Aguilar de Campó, referencia de que se encontraba hasta hace poco, quizá aún se encuentre, el sepulcro de Fernán Rodríguez Duc de Valduerna!

De su apellido se deduce su pertenencia a la Valduerna, ¿quizá sería hijo o pariente de Rodrigo Fernández?

Rodrigo Fernández de Valduerna fundó el convento de Villoria de Orbigo. En 1243 es encomendado a los Premostratenses, bajo la jurisdicción del Abad de Aguilar de Campoo, donde ingresó como religioso D. Rodrigo haciendo vida monástica hasta su fallecimiento. En el Siglo XVI lo ocupan las monjas premostratenses de Santa Sofía de Toro, donde sufrían persecuciones por parte de forajidos. En 1655 hubo un gran incendio, que las obligó a residir temporalmente en Astorga, algunos años después una violenta crecida del Órbigo inunda el monasterio y finalmente la Desamortización de Mendizabal las priva de todas sus rentas.

También se dice que en la Edad Media hubo una repoblación mozarabe de los Beni Aiza de donde podría provenir el nombre de "Bañeza".

Por estas tierras estuvieron los reyes cristianos, reutilizando los restos del esplendor romano. Ramiro II mandó construir el monasterio de San Miguel de Destriana, que sirvió de panteón de reyes varios años, sepultando a Ramiro III y sucesores hasta la época de Vermudo el Gotoso, en que los restos se trasladaron a Asturias, por miedo a Almanzor. Más tarde se trasladarían a Astorga y posteriormente a León.

En el Siglo XI, Alfonso V construye un palacio real, en Palacios de la Valduerna y en él se celebró un juicio famoso en el año 1008, por la posesión del lugar San Pelayo de la Valduerna, que la reina Elvira había donado a Velasquita, contra el obispo de Astorga. El juez se llamaba Cidi Didaz y Sampiro figuraba como notario.

Posteriormente, Palacios y Destriana pertenecieron a las Ordenes militares y en 1167 Fernando II dona la mayor parte de la Valduerna a la Orden de San Juan de Jerusalén y el resto al monasterio de San Pedro de Montes. Alfonso IX se lo entrega todo a San Pedro de Montes.

La Orden de Santiago
Según la wikipedia:
Se funda cuando "en el año 1170 el rey Fernando II de León y el obispo de Salamanca, Pedro Suárez de Deza, encargaron a un grupo de trece caballeros, conocidos como los Fratres o Caballeros de Cáceres, la defensa de la ciudad de Cáceres.
Este grupo de caballeros estaba encabezado por Pedro Fernández de Fuentencalada, que era descendiente de los reyes de Navarra, por línea paterna, y de los condes de Barcelona, por la materna.
El origen de la Orden de Santiago se gesta, pues, en estos lugares entre León y Zamora, cuando una partida de aventureros se dedica al pillaje y al robo. Estos grupos estaban capitaneados por Pedro Fernández, natural de Fuente Encalada, en el valle de Vidriales y daban no pocos quebraderos de cabeza a la Corona, teniendo que ir a combatirlos y poner orden en muchas ocasiones. 

Finalmente, el Rey Fernando II acordó crear una orden de Caballería, cediéndoles los pueblos de Valduerna y Destriana.

Debido a las desavenencias entre el rey Fernando II de León con el rey Alfonso VIII de Castilla (con la intervención del Cardenal Jacinto, Legado de Alejandro II) se ve obligado a anularlos, para devolvérselos después. 

En 1365, empieza el expolio, María de Portugal, esposa de Alfonso XI vendió la villa de Palacios, con toda su jurisdicción, a Juan Alfonso de Benavides "El Mozo" por 15.000 maravedís.  

Enrique II despoja a Men de Benavides, de Palacios para dárselo a Juan González de Bazán, su camarero(aunque parece ser que en su testamento se arrepintió).

Juan González de Bazán (1372) es el 1º Señor de Valduerna y se casó con Aldonza Quijada.  
cartel de la casa del Escritor del pueblo Cervantes

Este nombre nos trae a la memoria la extraordinaria novela del Quijote y el debatido lugar en la que se desarrolla. Hay una corriente de opinión, que defiende el Quijote de las "montañas de León". Vedla aquí
No sería peregrino aventurar que en esta época y lugar, en la que muchas casas nobles tuvieron su origen, su desarrollo y su declive, las historias cortesanas del Quijote podrían ser comprendidas y disfrutadas.
Parece que sus anécdotas tienen mayor significado en este enclave y mejor que en cualquier otro ambiente.
De hecho menudean en el texto de la gran obra, nombres y apellidos que aquí se encuentran, bajo el polvo de la historia, como se verá.

Por estas tierras pleiteó Díaz Sánchez de Benavides, descendiente de sus anteriores propietarios. Pedía que le devolvieran la villa y 70.000 maravedís por año de usurpación. Pero los Bazán acabaron dando casi todo, menos Palacios, a los Quiñones, por matrimonio de Juana de Bazán, con Pedro Suárez de Quiñones.

Enrique IV concede el título de vizconde de Palacios de la Valduerna a Pedro González de Bazán, que se casó con Mecía de Quiñones y murió en 1476 dejando tres hijos:
- Juan de Bazán II Vizconde de Palacios de la Valduerna, que se casó con María de Zapata.
- Álvaro de Bazán , Comendador de Castroverde.
- María de Bazán casada con Pedro Alvarez de Osorio, conde de Lemos.
El Vizconde, crea el convento del Sancti Espíritu. Los Franciscanos de Astorga pleitean en Roma con él, por las donaciones que hasta entonces les había concedido a ellos. Después entregaría el convento a los Dominicos. 

A partir de 1476 el señorío empieza a declinar hasta entroncar con los Zúñiga en el Siglo XVI.

Cuando muere el II vizconde Juan de Bazán, hereda su hijo Pedro, casado con Juana de Ulloa. Pedro y su madre María de Zapata conceden a la Bañeza que se aparte de la jurisdicción de Palacios en 1523. Pedro de Bazán, el tercer Vizconde luchó a favor de Carlos V contra los Comuneros.

Su hija María de Bazán, IV Vizcondesa, se casa con Francisco de Zuñiga y Avellaneda y reciben el marquesado de la Bañeza con el título de Marqueses de Miranda, título otorgado por Felipe II 

A partir de aquí los marqueses de la Bañeza o mejor dicho de Miranda, serán también Vizcondes de Palacios.

fiesta de la alubiaLa importancia de estas tierras no declina. Por la Bañeza han pasado los Reyes Católicos, el Emperador Carlos V y hasta Napoleón y sus soldados para participar en la batalla de Astorga.

Para comprender a la sociedad bañezana de finales del Siglo XIX y principios del XX merece la pena leer "Vendimiario" bonita novela del escritor Menas Alonso Llamas

Vendimiario, es la denominación en el calendario revolucionario francés, del mes en que se cosechaba el vino. Alrededor de su elaboración, comercios, farmacias, el círculo mercantil... se desarrolla la trama de la novela e incluso el protagonista invita a su compañera a hacer un recorrido histórico-artístico por la provincia.

Cuando escribimos estas líneas, ya sabéis que se celebra el XLVIII gran premio de velocidad ciudad de la Bañeza. Aquí además de historia hay muchas otras cosas que ver. Siempre hay alguna fiesta.

Otras fiestas de gran tradición, que llenan la ciudad de visitantes y de alegría, son:
los Carnavales, el Santo Potajero, La Semana Santa, y entre muchas otras,

Sed bienvenidos a todos los festejos de esta tierra hospitalaria y alegre.

10 agosto 2007

Babia, río Sil

Siempre que tengo ocasión, aprovecho todas las oportunidades para desplazarme por los lugares de la montaña de León cargados de historia y de belleza, hoy silenciosos y olvidados. Por eso me dio mucha pena el que no hubiese suficientes plazas en la excursión organizada por Uceca, como no pudimos ir con nuestros compañeros, organicé por mi cuenta esta  excursión a Babia, cuyas fotos podéis ver aquí.

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Aunque hoy contemplemos estos lugares solitarios, no debemos olvidar que en otros tiempos bullían de animación y de superpoblación. Una de las denominaciones más antiguas de Babia es Badavia (valle de la vía) que hace referencia a los antiguos caminos romanos de Astorga a Asturias o los de la trashumancia ganadera.

Aquí puedes encontrar historia y leyenda: Hay quien asegura también que Babia es la patria del famoso caballo del Cid Campeador, como lo atestigua José Rodríguez en su libro "Casta de astures" pero yo creo que la leyenda de Babieca tiene entidad suficiente para dedicarle un articulo aparte.

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Las tierras de Babia están consideradas por la UNESCO reserva de biosfera desde el 29/10/2004.

Al hablar de Babia siempre nos cuentan la historia de los reyes que iban a esa comarca a cazar, a divertirse o incluso a legislar, así vemos que Fernando II en el Fuero de Rabanal del Camino firma una "carta facta en Babia". También podemos entenderlo como estar "ido, ausente o atolondrado" algo así como cuando el maestro en la escuela te despertaba de tu ensimismamiento -"Fulanito, ¡despierta! ¿es que estás en Babia?".

Pero la versión mas acertada, creo yo que es la del académico D. José Mª Pemán cuando explicó que ese ensimismamiento es debido a la nostalgia que les producía a los pastores, rabadanes, mayorales y zagales trashumantes, mientras enfilaban los caminos hacia Extremadura con la llegada de los primeros fríos, recordando las añoradas y hermosas tierras que los vieron nacer.

De camino a nuestro destino, Torre de Babia, hicimos una primera parada en Riolago para admirar su impresionante Palacio. En un principio casa matriz de la poderosa estirpe de los Quiñones de Riolago. Fue posteriormente vendido a otras familias, repartido en sucesivas herencias sufrió un incendio hasta que un vecino del pueblo, D. Fernando Geijo Rodríguez compra la parte de cada propietario y lo restaura en 1976.

Desde 1462 D. Diego Fernández de Quiñones II fue el Primer Conde de Luna, sobrino del popular Suero de Quiñones el del "Paso Honroso de Hospital de Órbigo" una de las gestas mas conocida de la familia cuya leyenda heráldica reza: A costa de mi quiñón, di a España el mejor blasón

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Fueron los señores del lugar por espacio de dos siglos al cabo de los cuales se extingue la rama varonil y se integra los títulos por matrimonio a los del condado de Benavente. Durante este tiempo los Quiñones fueron Merinos Mayores de Asturias, embajadores, Consejeros, Regidores, y dueños de gran parte del territorio leonés ...

La historia de esta familia fue estudiada en profundidad por el catedrático de la ULE D. Cesar Álvarez en su tesis doctoral para lo cual investigo en los archivos de la familia que se encontraba en la localidad francesa de San Juan de Luz, domicilio de la actual propietaria Dª Antonia Quiñones de León, marquesa de San Carlos. Como dato curioso os contaré que por mediación de D. Cesar, buena parte de esos archivos fuero comprados por Caja León en 1976 por 5 millones de pts. Al estudiarlos a fondo se comprobó la falta de una parte de los mismos, pero como los tiempos cambian, que yo sepa, nadie ha conseguido recuperarlos.

Seguimos a Torre de Babia para tomar la senda que nos llevaría a la laguna verde. Al final del pueblo llama la atención una destartalada torre defensiva, si antes hablamos de los Quiñones, esta perteneció a otra no menos linajuda familia: Los Flórez de la montaña de León.

Puente de las Palomas

Cuentan los viejos del lugar que, al servicio de Alfonso III el Magno combatió un caballero francés de sangre muy noble. Por su dureza en la batalla el Rey le dio tierras y buen casorio en la montaña de León, el hombre en cuestión se llamaba Pedro de Aipu y Dios le bendijo con muchos hijos. Desgraciadamente pasado el tiempo, estos hijos fueron muertos, por orden del Rey Fruela todos menos uno que logró escapar a Francia. Muerto el rey, este noble volvió a sus tierras, se llamaba Ordás de Paris y su hijo sería Flores de Ordás.

Así entró en la historia de las casas nobles leonesas la flor de lis, en época tan temprana. Con cinco flores de lis en el escudo llegaría a ser una de las familias mas importantes de la montaña leonesa. Con el tiempo Flores pasaría a pronunciarse Flórezy en cuanto a los Ordás, darían nombre a muchos lugares de "la noble tierra de Ordás".

Los Flórez tuvieron torres de las que aun se conservan vestigios en Torre de Babia, Robledo y Vega de Viejos aunque documentalmente también las hubo en Riolago, Villasencino y Oblanca hoy totalmente destruidas.

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Se da la coincidencia de que un descendiente de esas familias, D. Vicente Flórez de Quiñones y Tomé notario de profesión, dirigió el expediente que en tiempos de la II República redimió a varios pueblos de la comarca del ominoso pecho (pan del cuarto) impuesto hacía siglos por los Condes de Luna y no derogado hasta entonces.

En la casa del padre de D. Vicente, D. Francisco y del hermano de este D. Maximino en Curueña pasaban muchas temporadas los hermanos D. Ramón y D. Juan Menéndez Pidal, investigando el dialecto leonés, dándose un baño de la sonoridad del habla de la comarca y escribiendo bellos poemas de motivos rurales: Ya se van los pastores para Extremadura /ya se queda la sierra triste y oscura/...... que tantas veces hemos tarareado en meriendas y excursiones.

Pero los comentarios de la historia quedan eclipsados por la belleza del paisaje y poco a poco nos va ganando.... la ruta.


Texto y fotos de Rafael Cid

16 junio 2007

Vegacervera, León


Fiesta de la Montaña

De sobresaliente podríamos calificar la fiesta de la montaña celebrada en Vegacervera el 16 de junio tanto gracias la organización de Uceca como por parte del personal de Guheko. Aunque el listón estaba puesto muy alto por otras fiestas en estos lugares , ahora que ya tenéis página wew podemos recordar juntos las sopas de truchas cocinadas por el compañero Alfredo y cía. el 17 de mayo del 2003 (Revista Uceca nº 15) la comida cocinada por nuestros cazadores en el 2000 (revista nº 6). En la ruta Fontun Valporquero no entramos en la cueva pero "pateamos" los alrededores en otoño con su fascinante colorido (revista nº 19 en el 2004). El 30 de marzo del 2001 coincidiendo con el bautismo de fuego del grupo de senderismo nos estrenamos con el pico Correcillas y el valle del Marques (Revista nº 9) ¿que todavía no las han digitalizado todas?. Pues, aquí va nuestra versión blog.

Ya otras veces ocasiones habíamos tenido ocasión de visitar este bonito pueblo situado a la entrada de las hoces del mismo nombre. Que yo recuerde, cuando fuimos al valle del Marqués por Rodillazo y Tabanedo y también en la fiesta conjunta con nuestro compañeros del grupo de caza.

En esta ocasión se procuró que hubiese toda clase de juegos para entretener desde los más pequeños a los que ya no lo eran tanto. Así que no faltaron desde los castillos infantiles para saltar y desfogarse al circuito de mini kars para que los jóvenes conductores demostraran su pericia al volante, el paseo con piraguas por el río a pesar de las frías aguas del Torio, un rocódromo de 9 m de altura con descenso en tirolina para demostrar nuestras habilidades montañeras, siempre bajo la atenta mirada de los chicos de hueco y para los más aguerridos tiro con arco y pintball de la más pura moda entre los ejecutivos de los EEUU para descargar la adrenalina disparando sobre el jefe, aunque aquí optamos por hacerlo sobre globos y otros artilugios.

Aunque la previsión atmosférica era de lluvias, pudimos por la mañana disfrutar de buen tiempo para hacer unas fotos al puente medieval que nos evoca las controversias de D. Ramiro Pérez de Guzmán y el Abad de San Isidoro, otros prefirieron visitar el vecino pueblo de Coladilla para degustar sus sabrosos helados y yogures o comprar embutidos. Los mas atrevidos comenzamos por nuestra cuenta y riesgo una ruta de senderismo ya que no hubo número suficiente para organizarla con guías.

En teoría debería haber terminado en los Sierros Negros pero mis amigos se perdieron en un magnifico robledal y yo ¿que os voy a contar? acabé mi ruta junto al repetidos de televisión en la parte contraria. Pero a pesar de todo tuvimos ocasión de disfrutar de unos estupendos paisajes.

Durante la comida charlamos y degustamos los productos típicos de la comarca: embutidos de la zona y cecina de chivo servido todo por nuestros polifacéticos anfitriones que cambiaron el casco por un mandil blanco ¡ es que estos chicos son unos fenómenos! (gracias Raúl por la Queimada, ¡estás en todo!).

Aquí es cuando el guión del tiempo nos hace cambiar los planes para que unos nos animemos a visitar las cuevas mientras que otros continúan los juegos dentro del recinto cubierto del polideportivo.

Nos adentramos con el autobús por esa maravilla natural que son las Hoces con sus paredes calizas que parece que van a llegar al cielo. Esta ocasión no lo pudimos admirar en todo su esplendor debido a aquel con la fuerte tormenta y el calor interno del autobús, los cristales estaban completamente empañados.

Si me dio tiempo de echar un ojo al pozo del infierno mientras recordaba sus terroríficas leyendas de tesoros escondidos y bandidos atrapados junto a ellos hasta el fin de los tiempos. En realidad se trata de un aviso para que los espeleólogos inexpertos se aventuren a descender por el mismo ya que todos los años se cobra alguna muerte por asfixia.

Dicen los historiadores que la antigua vía romana transcurría por Getino y atravesando su puente medieval subía por la collada del Moro hasta Valporquero para descolgarse luego a través del monte hasta Vegacervera. Sostiene la tradición que un caballero del pueblo de Felmin que participó con Pizarro en la conquista del Perú, pago de su propio pecunio el ensanche de la carretera por la que transitamos.

Y es en Felmin donde comienza el vertiginoso ascenso hasta el pueblo de Valporquero por una estrecha carretera llena de curvas que a duras penas permite el paso del autobús. En esta ocasión los cristales empañados del mismo nos impedían ver los precipicios.

Desde Valporquero bajamos al valle que con sus aguas dio origen a la cueva. Una vez dentro surgen las estalactitas a las que la imaginación popular ha ido poniendo nombres: la Gran Rotonda y los microlagos con formaciones en el suelo, las Columnas Gemelas, la Virgen y el Niño, las Hadas, la Gran Vía..... Cuando volvimos en el autobús, nuestro cerebro impresionado por la belleza de las imágenes continuaba repasando tantas y tantas maravillas ofrecidas por la naturaleza.