13 mayo 2015

14ª Historias y leyendas del VCS en la provincia de León: Buiza y la Trashumancia


14ª Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
           
 Rosa Fadón y Rafael Cid 


Las coplas de “Tarna”, los escritos de Jovellanos  y la Trashumancia. 

Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago descubren antiguos Caminos por Buiza, Beberino y Pola de Gordón

Podéis ver mejor el artículo picando sobre la foto o sobre este enlace.





Salimos de La Vid mirando de reojo la ermita de San Lorenzo, vigilando que no apareciese un pterodáctilo o descendiente del cuélebre con el que acabó milagrosamente el santo. Fuimos hacia Buiza tarareando la canción que el grupo musical “Tarna” ha versionado con tanta belleza, hermosa tonada del acervo de canciones tradicionales leonesas:

 “Mocinas de Cabornera
 dad con brío a los cencerros
 que ya vienen los de Buiza
 con la gaita y el pandeiro.”



Caminábamos por la collada, con el aplomo de saber que pisábamos un camino muy antiguo, una calzada romana que sube por la Pola de Gordón a Beberino  y a Buiza. En Buiza se bifurca en dos direcciones, como indica un cartel sobre el muro adosado a la antigua Iglesia o ermita de S. Antón. Una hacia Rodiezmo, que conduce a Oviedo  y la otra a Villasimpliz por donde entra el Viejo Camino de Santiago, que viene desde el oeste de nuestra provincia.

Esta última es la ruta por la que hemos venido nosotros y por la que llegaron los peregrinos medievales del Documento del año 902, que se encuentra en el libro Vexu Kamín de Julián González y que vamos citando:
“...llegamos a la Vid, donde unos ermitaños contaron lo del cuélebre. De seguido Buiza, Beberino y una Pola, pasado un puente donde descansamos en el castillo que mandara hacer y mantener el recordado don Ramiro que tantas iglesias hermosas hiciera en Asturias y León”

Tenemos constancia documental de Villasimpliz  si no en el 902, sí en una  donación real que Ramiro II concedió al Abad Severo los Villares de Villasimpliz: "et illa collata de Boiça", en el alto de la cual existió un monasterio u hospedería de la que se conservan restos y la denominación de  Alto de San Antón. Buiza fue un enclave importante, cruce de caminos en la época. Confluyen las dos rutas del Camino de Santiago, pues pasa también el Camino del Salvador, el que unía la corte de León con la antigua sede regia de Oviedo, cuya catedral está dedicada al Salvador. Era esta una etapa obligada antes o después de visitar Santiago de Compostela, que los peregrinos medievales hacían también el Camino de regreso y ya sabéis el refrán “ el que va a Santiago y olvida el Salvador visita al criado y se deja al Señor”, algo que era reprobable en aquella época.

Buiza, se cita en el testamento de Fernando I,  que en 1036 otorga esta localidad a la Iglesia Ovetense, uniendo el ámbito territorial de Gordón con su matriz diocesana asturiana, que nos habla de los orígenes del reino de León. Sus casas solariegas son testigos del esplendor de antaño, en ellas se encuentran hasta cuatro escudos de armas. Pío Cimadevilla en su libro “Repertorio Heráldico Leonés I” nos da cuenta de los cuatro, los más notables son el de Alfonso de Villafañe y el de los Álvarez Quiñones.

La iglesia es de estilo neorrománico del siglo XX, edificada en el solar de la anterior, con los fondos para las Regiones Devastadas después de la guerra civil. Fue diseñada y dirigida por el arquitecto Torbado. Se yergue en el alto de una plataforma, rodeada por la calle que conserva el nombre romano de Calzada y quizá a ella perteneció un miliario anepigráfico, que se encuentra en la Collada.

Da pena el abandono de la ermita de San Antón que amenaza ruina, aunque sirvió como iglesia mientras se construyó la actual. La otra ermita, citada también por Madoz, se encuentra en la carretera a Beberino. En ella se congregan las gentes de toda la comarca bajo la devoción a la Virgen del Valle, cada agosto, en importante romería.

En el año 1791 Jovellanos pasó por aquí y pernoctó en Beberino y en Buiza en casa de Dª Manuela, la viuda. 

En el año 1791 Jovellanos pasó por aquí y pernoctó en casa de Dª Manuela, la viuda.
Jovellanos tenía en mente un proyecto innovador, él trataba de seguir la dirección de la vía romana, después el camino real, para construir la carretera a Asturias.
En su diario escribe: 26.11.1791:
«... Aquí noche (en Buiza) en una sala con cuatro camas.... Misa en una capilla privada, que dijo un capellán llamado don Adrián...». al día siguiente: «Misa a las ocho, salida por la Collada (de Buiza); un cuarto de legua largo de subida y otro de bajada, que remata al salir de Villa Simpliz, parada aquí hasta las diez; en corto trecho Puente Tuero y el paso..., luego subida a Villamanín...».

También nosotros llegamos a Beberino, donde Pio Cimadevilla cita la existencia de dos antiguas necrópolis cercanas al pueblo junto a la “peña del Castro”. Una contiene esqueletos de caballos, la otra pertenece a un enterramiento humano, pero lo curioso es que uno de los esqueletos está enterrado en posición vertical. (Cultura prerromana). Nuevamente los castros y los romanos salen al paso ... ¡Qué glorioso pasado!

Estas praderías se usaron por la Trashumancia cuando las ovejas pastaban en los puertos de montañas leonesas desde la primavera al otoño y luego regresaban a Extremadura, Recorrían unos 20 kilómetros al día por las Cañadas, que eran anchos caminos delimitados, cuya hierba pastaban las ovejas en ruta. Los pastores pasaban la noche al sereno, en fincas cercanas a los pueblos, cuyos dueños agradecidos por el abono, les agasajaban con la cena. Tenían su vida partida, unos meses en la montaña y otros lejos de su familia, eran grandes conocedores del pastoreo, al que se dedicaban de padres a hijos, organizando el trabajo con una estructura jerárquica, que permitía un conocimiento del oficio y del territorio. El Mayoral, que llevaba la contabilidad y rendía cuentas a los dueños, los Rabadanes responsables de cada rebaño, compuesto de más de 1000 ovejas, luego había otros puestos intermedios y el último y más popular el Zagal, que era quien preparaba las sopas para el desayuno y la cena. El perro mastín era un elemento indispensable, se precisaban cinco por rebaño y tenían ración de pan igual a la del pastor.

Jovellanos en 1792 comenta que se apacentaban en verano 300.000 cabezas de ganado merino pertenecientes a los Monasterios de El Paular, el Escorial y Guadalupe, con sus roperías en Truébano, Quintanilla y Beberino, respectivamente. En las roperías se fabricaba el pan para los pastores y sus perros, se almacenaban los enseres de los pastores, sal para las ovejas e incluso servía de enfermería: « En Beberino está lo que llaman Ropería de Guadalupe y un monje con sus criados que cuidan de la gran cabaña del monasterio repartida por estas montañas a veranear ».

La Trashumancia dio vida y beneficio a la montaña leonesa y a Extremadura. Aquí se ubicó la cabaña del monasterio de Guadalupe.

En la actualidad el caserón de la Ropería luce un escudo eclesiástico y un mosaico de la Virgen con la inscripción “Nigra sunt de Guadalupe” que nos ayuda a ubicarlo y recordarlo. Para nosotros fue una alegría comprobar la cercanía que existió entre León y Extremadura a través de la trashumancia y una pena pensar que esta riqueza se desperdicie. Llegaron los nuevos tiempos, los Monasterios empequeñecieron, el ferrocarril y los camiones trasladan el ganado y los pastores que tienen cabaña ganadera hacen la trashumancia a zonas más próximas.

En Beberino el patrón, San Pedro, se procesiona en su fiesta, desde la iglesia, situada junto a la carretera. Es del Siglo XVIII y se construyó a expensas de D. Bartolomé Álvarez Rabanal y su esposa. El retablo original fue expoliado durante la guerra civil. Al observar las piedras con las que se hicieron algunas casas, los arcos de sus entradas, los patios, pensamos que en algunos casos estos arcos han sido reutilizados y ya no están en su lugar de origen, como el que adorna la plaza.

Entre Beberino y la Pola de Gordón nos topamos con el puente Tornero, descendiente de otro anterior, de época romana. El que hoy vemos, es del siglo XVIII pero a unos 20 metros quedan unos ojos mucho más antiguos ¡Un puente largo, eh? . El Conde de Luna, bajo cuya jurisdicción se encontraba el concejo de Gordón, cobraba pontazgo en este puente, así que algunas gentes le evitaban tomando otros caminos, igualito que hacemos ahora cuando dejamos de tomar la autopista de peaje. Se ve que para algunos todos los tiempos son difíciles.


Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: En Buiza, dos Caminos a Santiago
Foto2 : Rafael Cid: Jovellanos en Gijón, con los autores
Foto 3: Rafael Cid: Virgen de Guadalupe en Beberino
Foto 4: Rafael Cid: Beberino


06 mayo 2015

13ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago: El Cuélebre de la Vid

13ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago: El Cuélebre de la Vid con el que acabó San Lorenzo

Para leer el artículo del periódico más cómodamente, pinchad sobre la foto o en este enlace.




13ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
             
 Rosa Fadón y Rafael Cid 

La historia del famoso cuélebre de la Vid, con el que acabó San Lorenzo.
Cuélebre de la Vid, cuélebre de Getino y cuélebre del Códice Calixtino

Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago por la provincia de León salíamos de La Vid de Gordón camino de Buiza, cuando llamó nuestra atención una cruz en lo alto de la montaña. Por curiosidad preguntamos a la gente del pueblo y nos dijeron que marcaba el lugar donde San Lorenzo mató al “cuélebre” y a continuación nos dieron detalles del descomunal episodio.

Para celebrar tamaño prodigio y aprovechando las costillas del monstruo, se construyó una ermita en el lugar del suceso. La gente de la Vid sube en romería por empinada cuesta, sigue después por un bosque de robles, pasando finalmente la prueba de un estrecho paso que salva el precipicio, no apto para personas con vértigo. La ermita es de una sola nave, de traza románica. En su interior hay un misterioso túmulo bajo el cual, cuentan las gentes que se encuentra un sepulcro de alabastro, con los restos de los hermanos de S. Lorenzo, que ellos dicen que son San Vicente y San Pelayo.

No debería ser tan curioso, pues he encontrado ciertos desajustes temporales, como que los padres del Santo patrón de Huesca, eran Orencio y Paciencia ambos santos a su vez, como su hermano gemelo, también llamado Orencio, llegó a ser obispo de Hauch en Francia. ¡Dos siglos más tarde del martirio de Lorenzo!

Volvamos al túmulo. ¿El sepulcro podría ser de dos hermanos en la fe? Pues no, porque las bulas del Papa Alejandro III allá por el año 1163 y 1176 me lo ponen difícil, al confirmar que hay dos iglesias en la Vid, una en la villa y otra se encuentra “in monte ubi iacet corpus cuisdam santi Vicentti”, es decir “ en el monte donde yace el cuerpo de S. Vicente”.

Pero lo que tiene mayor mérito, de milagro, de verdad, es la historia del Cuélebre de la Vid, cuya cueva visitamos y según nos dijeron tan sólo cobijaba a su cabeza, porque el cuerpo lo apoyaba en el río y la cola en la montaña de enfrente, en la base de la peña de S. Lorenzo, ¡era algo descomunal! No nos extrañemos de la existencia de grandes culebras, lagartos o dragones, pues aparecen en todas las culturas, por apartadas que se encuentren y que están documentados en libros muy serios o se mantienen en la memoria colectiva a través de la literatura oral y el boca a boca que ha alimentado filandones y decires en nuestros pueblos. Hubo más cuélebres o reptiles tanto en Asturias como en León, por no decir en las leyendas nórdicas de Sigfrido, en la Biblia, la Serpiente que tentó a Eva, la de San Jorge y el Dragón, etc. Como todos somos peregrinos recordaréis que en el Codex Calistinum aparece citada la leyenda del dragón que se enfrenta a los discípulos del Santo cuando la reina Lupa les autoriza a recoger unos bueyes al monte Ilicino. Teodoro y Atanasio tienen que vérselas con él y sin otra ayuda de gentes, ya  que con sus terribles incursiones había despoblado las aldeas próximas. Al final es el signo de la cruz el que le hace retroceder y “revienta por la mitad del vientre” dice el Calixtinus.

Aunque parezcan leyendas piadosas para “engatusar” al pueblo, no se pueden desdeñar, ved que  también Troya era una leyenda contada por Homero hasta que Enrique Schleimann, un rico comerciante enamorado de la Iliada, la descubrió como real.

Zecharia Sitchin dice que antiguamente hubo una raza hibrida medio humanos medio reptiles muy inteligente, que pobló la tierra mucho tiempo antes que el hombre actual.

Zecharia Sitchin dice que antiguamente hubo una raza hibrida medio humanos medio reptiles muy inteligentes, que pobló la tierra mucho tiempo antes que el hombre actual. Algunos sostienen que nuestros cuélebres tenían el cuerpo cubierto de escamas y volaban. Cuando se hacían viejos se dirigían al mar a morir, pero a veces envejecían tanto, que no tenían suficientes fuerzas para marchar volando y no tenían más remedio que esperar su fin haciendo tonterías y molestando a los humanos.
Cerca de aquí se conoce la historia de otro cuélebre que hacía de las suyas en los prados de las Lamargas, en la cercana localidad de  Getino. Gustaba de comerse el ganado y aterrar con sus fuertes silbidos a los pastores. En el caso del cuélebre de Getino no fue necesaria la mediación de ningún santo para quitarle de en medio, aunque sí la de un ingenioso pastor de los que venían con la trashumancia desde Extremadura, el cual ya tenía experiencia en el tratamiento de cuélebres. Todos los días, provisto de un caldero de leche recién ordeñada y con la hipnótica música de su flauta tranquilizaba al animal, que se conformaba con ese sustento sin causar destrozos a los convecinos, hasta que llegó la hora de regresar a su tierra natal. Entonces algo falló, los que quedaron encargados de amansar a la fiera o no tocaban bien el instrumento u olvidaron las viandas, así que volvió a las andadas, arremetiendo contra ganados y pastores, sembrando el terror, hasta que una fuerte tormenta acabó con su vida.

La cueva de La Gotera cobijaba la cabeza del cuélebre, el cuerpo lo posaba en el río y la cola en la montaña de enfrente, la peña de S. Lorenzo.

El Cuélebre de la Vid habitaba en la cueva de la Gotera y nuestra amiga Charo con la amabilidad que la caracteriza, nos acompañó hasta el lugar donde el animal ponía su barrigota haciendo una presa en el río y si no le daban un cordero o una vaca, se las ingeniaba para provocar una inundación arruinando a los pobres labradores.

Cierto día, le tocaba entregar las viandas al más pobre del contorno. Dijo a sus vecinos que no tenía con que dar de comer a la fiera y ellos le respondieron que entregara a su hija que estaba muy del gusto del cuélebre. La joven aterrorizada se puso a rezar a San Lorenzo. Según cuenta la tradición S. Lorenzo se encontraba en Tánger. Se puso rápidamente en camino acompañado de sus hermanos Vicente y Pelayo y manos a la obra. Los dragones son muy difíciles de matar por culpa de su piel dura y escamosa. Preparó una pócima ¿Qué de qué estaba compuesta? Pues tenía un poco de tierra con carbón de la zona, cobre de la cercana mina de la Profunda y unto para ligar la mezcla.

El dragón al oler el unto se lo zampó todo de un bocado y en cuanto lo vio san Lorenzo golpeó las escamas con su lanza, el chisporroteo que produjo hizo que el dragón explotara, entre chispas, que caían alrededor como aquellas estrellas fugaces que en la noche de verano se llaman lágrimas de S. Lorenzo.  Con tal ruido los hermanos de Lorenzo murieron del susto en el acto. El santo, muy triste, los enterró en el túmulo y emprendió el camino de regreso, pero antes de salir para Tánger se encontró una acémila cargada con un arca de alabastro y comprendió que era voluntad de Dios que sus hermanos hubieran muerto allí y que el arca fuera su sepulcro, así que dio media vuelta y debido al gran peso que soportaba el animal dejó marcadas en la piedra las huellas de sus pezuñas. Podéis admirar el prodigio en la subida a la ermita. Hay también una inscripción en latín Dice así: DEI SE OVEUN VR JULIUS RE BURRUS VSLM es romana y no tiene nada que ver con algunos políticos (por lo de RE Burrus) Más o menos se traduciría como: A los Dioses de Oveunu Julius Reburrus hace esta ofrenda con gusto por mérito (VSLM Votum Solvit Libens Merito). No sabemos como puede coordinarse esta ofrenda romana con la historia que acabamos de contar, pues nos surge la pregunta del millón ¿Qué esconderá el montón de tierra del túmulo?

Dejamos aquí nuestro relato seguros de que su historia viene de muy lejos, pues  ya se citaba en el Documento del año 902 que recoge la peregrinación de Leodegundia y su esposo García rey de Pamplona, que nos sirve de Guía para establecer la ruta de este Viejo Camino de Santiago y que dice: 
“Después de saludar a la gente de Vegacervera y Coladilla llegamos a la Vid, donde unos ermitaños contaron lo del cuélebre . De seguido Buiza, Beberino y una Pola pasado un puente donde descansamos en el castillo que mandara hacer y mantener el recordado don Ramiro que tantas iglesias hermosas hiciera en Asturias y León” 
Como peregrinos expertos en historias de dragones y precavidos, nos encomendamos a nuestro señor Santiago para que nos librara de enfrentarnos a ellos y muy despacito retomamos nuestro Camino.

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Cruz de la ermita de S. Lorenzo
Foto 2 : Rafael Cid: Cuélebre, fachada de Botines, León
Foto 3: Rafael Cid: La Vid, iglesia y río
Foto 4: Rafael Cid: río Bernesga en La Vid

05 mayo 2015

Igüeña a Losada, Viejo Camino de Santiago


De nuevo dos autobuses se pusieron en marcha para acudir a la cita con el Viejo Camino de Santiago. Otra vez 110 peregrinos de la Asociación del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” continuábamos nuestra andadura por el Alto Bierzo.  Podéis vernos aquí al final de la etapa, descansando en Losada.



Teníamos mucha ilusión por retomar nuestras amistades cultivadas en anteriores viajes de preparación de etapas y en la propia etapa desde Fasgar a Igüeña, punto donde lo habíamos dejado en la temporada pasada.

Hablamos con el alcalde de Igüeña en el Bar Sabugo, mientras nos preparábamos para el Camino, las calles estaban abarrotadas de motoristas, que celebraban la llegada de la primavera con un recorrido por estos montes.

El día era hermoso y el paisaje lucía con la variedad de tonos verdes sobre las praderas y las flores de los frutales. Pronto empezó el ascenso por la vieja vía romana que nos llevó a la Cruz Alta, cruce de caminos, donde se unía la calzada que venía desde Almagarinos y la que nosotros traíamos desde Fasgar. Era un punto importante en las rutas comerciales, que en época romana estaba señalado con un montón de piedras, que dejaban los que por allí pasaban en honor de Mercurio, dios del comercio. Cuando el imperio romano se cristianizó, se coronó con una Cruz, tal y como ahora lo vemos en el Camino Francés en Foncebadón.

Almanzor en sus racias,  puso mucho empeño en destruir, sobre todo iglesias, monasterios, las señales cristianas y mayor empeño en el Camino de Santiago. Esta barbarie era una política de propaganda, pues por toda la Europa cristiana se comentaba con terror.  Así que destruyó la Cruz Alta, que vino a llamarse la Cruz Cercenada, pero cuando pasaron Leodegundia y su séquito en el año 902, aún estaba en pie. Así se dice en el Documento que se incluye en el Vexu Kamin de Julián González y que seguimos para marcar nuestras etapas:

“hasta la Cruz Alta, donde todos los peregrinos dejaron un canto como recuerdo”

No queda ninguna indicación de este antiguo monumento. No hubiéramos podido localizar el lugar, de no haber sido informados por Olegario y por Ovidio Molinero, que nos acompañaron los días previos a la etapa, cuando fuimos a prepararla.

Desde la Cruz, fuimos descendiendo hasta llegar a la enorme explanada donde se sitúa Quintana Fuseros.

Allí nos esperaba Ovidio que nos hizo de guía, explicándonos la historia de los pueblos prerromanos de las Cinco Torcas, que dominaron el valle. Nos fue señalando en el paisaje las huellas de extracción del oro, que luego se fue intensificando con la llegada de los romanos.

Se aprecian los desmontes de tierra roja y la arena cuarzosa a cielo abierto, la canalización de las fuentes, arroyos y ríos que dirigieron hacia lagunas en el valle. Luego las secaban, recibiendo el término de fondos o amnios, que dan nombre a Interamnium flavium, (entre fondos, no en un interfluvio). Multitud de gentes trabajaban filtrando con bateas, obteniendo el preciado metal.

Luego llegó la invasión agarena y las continuas luchas de reconquista, las gentes huyen, esta zona cambia su aspecto. Por fin el Conde Gatón  hermano de Ordoño I, repuebla los territorios y se reconstruye el emplazamiento de Taurón, hoy lo que queda es el pueblo de Quintana y Fuseros.

Todo lo miramos admirados y nos sorprendió comprobar que se corresponde con el relato de la peregrinación de Leodegundia:

“Y fuimos a Taurón (Quintana Fuseros) y cerca en su monasterio descansamos...”

Dimos una vuelta al pueblo hasta que encontramos los restos del monasterio...y esparcidas entre las casas, piedras con inscripciones, ídolos... todas las cosas interesantes que quedan como testimonio de su rica historia.



Luego de comer el rico menú que nos preparó Piedad, Ovidio, no contento con los agasajos que nos había dedicado con sus explicaciones, tenía preparado un regalo: Un traje de peregrino medieval, con su bordón, concha y calabaza. Lo rifamos y le tocó a Camino, que se lo hizo poner a Esteban para las fotos.  

Desde Quintana Fuseros, seguimos la descripción de Leodegundia y buscamos la Calzada romana que baja a la orilla del arroyo Refuellos y da acceso a Cabanillas y a S. Justo de Cabanillas, para acabar en la carretera cerca de Arlanza. Continuamos hasta Losada siempre siguiendo las indicaciones de Leodegundia:

“Al ver una calzada romana, que dijeron venía desde Astorga fuimos hasta Losada, donde estaba Genadio... visitando ese monasterio muy destruido”

Ya no hubo tiempo de ver los restos del monasterio de Losada, aunque ya lo tenemos localizado en el pago que llaman “ministerio”. Esperamos que como de aquí partirá la etapa próxima, alguno habrá que decidamos ver sus ilustres ruinas.

Texto y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón

Para saber más: http://www.fuseros.org/

29 abril 2015

12ª Historias y leyendas. Por la Vid y Vegacervera, el Viejo Camino nos espera

12ª Historias y Leyendas por El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.          

Peleas nobiliarias, brujas buenas y torreones carcelarios




El hayedo de Ciñera con su árbol singular Fagus y la leyenda de la bruja Haeda está al pie de La Vid.

Recordando lo que había dicho Maximiliano González Flórez, en su libro “La Ribera del Torío”  contemplamos el puente de origen romano que se ofrecía a nuestra vista: “Por este puente pasaba el Camino Real (Se encuentra  junto a la ermita de S. Félix de Villalfeide entre Villalfeide y Vegacervera)… También servía de paso para los peregrinos que venían desde Puente Almuhey por Boñar y Valdepiélago  para subir a Valdorria y a la Cueva de San Froilán, santificada por su presencia eremítica en los últimos años del Siglo X. Desde allí bajaban los peregrinos por Correcillas, pasaban el puente de Villalfeide  y seguían a la Vid…” (pag 164) Así nosotros, peregrinos del Viejo Camino de Santiago dejamos el arruinado puente de S. Félix y a dos pasos encontramos Vegacervera. Esta localidad es famosa por las preciosas Hoces, que llevan su nombre, por ser la posada o descanso de los montañeros y excursionistas que visitan la próxima cueva de Valporquero y también por su exquisita gastronomía.

La carretera va serpenteando junto al río Torío. Dicen que esta no existía antiguamente, aunque quizá quedara una trocha, olvidado su uso. Un caballero de Felmín, que tuvo suerte en la conquista del Perú acompañando a Pizarro,  a la vuelta de su aventura  la mandó construir a costa de su propio pecunio.  Admiramos los Sierros Negros al fondo, donde  hubo un castillo en la Edad Media, que a su vez se asentaba en el solar de un castro anterior.  Lo que sí se usaba era  una calzada romana que venía por Gete y Getino, famoso por sus aguas termales y leyendas de cuélebres. Subía hasta Valporquero y bajaba a Valle de Vegacervera. Como toda vía de conquista llegaba hasta los castros, donde se enrocaban los valientes prerromanos. Esa calzada era mucho más agreste que la que consiguió hacer nuestro caballero junto al cantarín río.

Nos paramos junto al viejo puente de Vegacervera y recordamos la historia de la pelea famosa entre el Conde de Aviados, D. Ramiro Núñez de Guzmán y las huestes del Abad de S. Isidoro, que desde época de Alfonso VI era el propietario de estas tierras. Parece ser que todo comenzó por una discusión sobre el derecho a la elección de alcaldes y  la disputa terminó en la Real Audiencia por lo que se conserva abundante documentación.
 Así podemos saber que para envalentonar a sus huestes el conde estimuló el consumo de alcohol, envenenaron dardos y hasta hubo un muerto en la contienda: el clavero del castillo de Aviados, pero sólo porque se cayó del caballo al atravesar el puente.

El Catastro del Marqués de la Ensenada, del Siglo XVIII señala aquí un hospital de Peregrinos, lo que demuestra el uso de esta ruta jacobea, que ahora recuperamos, hasta fechas relativamente recientes.
Seguimos a Coladilla con su iglesia de bella portada románica con motivos jacobeos, la más importante y la que se cita más tempranamente en los documentos medievales de este contorno. Merece una visita. Fijaos en los canecillos 13 en la fachada norte y 11 en la del sur, tiene motivos geométricos, vegetales, animales y humanos (Je, je…) Trece vieiras en relieve, símbolo peregrino por excelencia, orlan el arco de la puerta de acceso. En la clave una roseta de cuatro pétalos, en el lado derecho de la portada hay una inscripción, que los autores traducen como: “Pedro Cuesta me fundó”, la datan entre los Siglos XII y XIII.

Continuamos hasta Villar del Puerto, si el tiempo lo permite,  podéis aprovechar la ocasión para seguir un camino a vuestra izquierda, que pasando frente a la Iglesia y el cementerio, se dirige al Faedo de Ciñera por el lugar denominado las “marmitas de los gigantes”. Son estas unas oquedades en la roca donde el naciente río, que borbotonea en pequeñas cascadas se remansa y parece ser el lugar elegido para bañarse, por estos seres mitológicos. El inicio del recorrido se realiza por una estrecha hoz y es espectacular, aunque peligroso en invierno. Los sacrificados mineros del lugar lo caminaban durante todas las épocas del año para acudir a su trabajo diario entre Ciñera y Vivero y cuando algunas minas se cerraron decidieron arreglar el paso para el público en general, dotándolo de pasillos de madera y balaustradas o agarraderos de sogas. Unos “urbanitas” como nosotros lo recorrimos admirando la belleza salvaje de rocas y agua, hasta que con voluntad de hierro y espíritu a lo Indiana Jones  logramos superar los puentes de madera y llegar al espectacular hayedo.

 Faedo viene de Fagus=haya y Edo=Etum=abundancia. Este bosque es una delicia de silencio y de paz, entre las hayas te da la sensación de caminar bajo un paraguas de multitud de colores, que te protege de la lluvia o la nieve y sobre una alfombra de hojas húmedas y hayucos. Nos fotografiamos para cumplir con el ritual, junto a Fagus el haya que en el año 2008 cumplió sus 500 años. Si hablara ¡Cuántas historias podría contarnos! Un año antes, en 2007 se le había concedido el premio “Al bosque más cuidado de España”. Fagus es un “árbol singular”, “un árbol protegido”, de leyenda, que acompaña a otra leyenda, la de la bruja Haeda. Caminando en el bosque, inspirada por su naturaleza feraz, Josefina Diez quiso contarnos un cuento y era algo así:
Érase que se era una bruja llamada Haeda…Érase que se era, cuando los hombres vivían al aire libre refugiándose por la noche en las cuevas del contorno, había una bruja llamada Haeda. Como toda bruja que se precie, tenía poderes mágicos, aunque ¡eso sí! Debían de utilizarse para hacer maldades. En aquel entonces las gentes vivían en cuevas junto a las hoces y como había nevado mucho, casi no salían de ellas y no se acercaban al hayedo.
A la brujita le gustaba mucho oír el canturreo de las voces infantiles jugando por el bosque y para que acudieran, se le ocurrió utilizar sus poderes y prender fuego a un montón de piedras negras que había entre las rocas, su calor atrajo a la gente. Al día siguiente continuó nevando y Haeda sobre la ceniza del día anterior volvió a hacer magia, pero como era para una buena causa se sentía cada vez más débil. Al lavarse en el arroyo que atravesaba el Faedo se vio reflejada en el agua. Las buenas obras contrariaban su naturaleza, estaba muy envejecida. Tenía que hacer algo, y pronto. Con sus últimas fuerzas convirtió la mayor parte de las rocas en piedras negras que con el tiempo la gente llamaría carbón y les aliviaría del frío, extenuada marchó a morir junto al árbol llamado Fagus que custodiaría su reposo para siempre.

El Conde de Saldaña sufrió prisión en el torreón de La Vid después del triunfo de la batalla de Simancas.
Al final llegamos a la Vid de Gordón. Visitamos su torre medieval,  en la que estuvo preso el Conde de Saldaña. En esta fortaleza encerró nuestro rey Ramiro II al Conde de Saldaña, Diego Muñoz, en el año 945 después de la batalla de Simancas, porque sospechaba que establecía acuerdos con el bando musulmán. Lo mismo se pensó de su suegro Fernán González, al que encarceló en León, aunque consiguió escapar disfrazado de mujer con las ropas de su esposa en una visita que esta le hizo. La trampa le resultó tan divertida al rey leonés que desistió de perseguirle, o el rey supo ejercer la diplomacia que le asegurase su fidelidad, pues no convenía prescindir de él, en la frontera del reino.
Matías Diez Alonso en su libro “Mitos y Leyendas de tierras leonesas” habla de este torreón que data en el Siglo X, como torre defensiva del paso a la Gotera. Fray Justo Pérez de Urbel escribió una carta a su antiguo propietario informándole del valor histórico de su propiedad y así lo reseña D. Matías en su libro. Se la conoce con el sobrenombre de “Torre saetera” pues se cuenta que, desde una de sus ventanas se disparó una flecha contra Almanzor que resultó herido, lo cual nos da una idea de la bravura de las gentes de este pueblo.


Fotos y texto de Rosa Fadón y Rafael Cid



Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Puente del Torío en Vegacervera
Foto2 : Rafael Cid: Iglesia de Coladilla

Foto 3: Rafael Cid: Canecillo del alero de la iglesia de Coladilla
Foto 4: Rafael Cid: Torre saetera en La Vid de Gordón

23 abril 2015

Celebrando a la Virgen de la Velilla

Nuestros amigos de la Asociación de la Virgen de la Velilla nos han invitado a celebrar el IV Centenario de la Construcción del Santuario de la Virgen de la Velilla.

Nosotros os invitamos también, aquí tenéis el cartel con toda la información, nos veremos allí... reviviendo un lugar emblemático en la provincia de León y en el corazón de tantos leoneses a lo largo de los siglos.