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18 octubre 2012

El Monasterio de Moreruela

El otro día visitamos el monasterio de Moreruela, en la provincia de Zamora, pinchad aquí para ver las fotos.

No nos paramos en Tábara, lo que nos hubiera gustado mucho, porque no estaba previsto en el itinerario.
De Tábara dice la wikipedia: que fue un importante centro monástico de amplia resonancia en el antiguo Reino de León, conocido como San Salvador de Tábara. El cenobio, cuyo asentamiento fue posiblemene edificado sobre anterior ocupación visigoda, fue fundación de San Froilán a finales del s. IX por encargo de Alfonso III, según se relata en la Biblia mozárabe de la catedral de León.

Nosotros preparamos la excursión releyendo aspectos de su historia en el antiguo reino de León y nos alegramos de encontrar aquí a S. Froilán, patrón de la diócesis legionense. S. Froilán fue el fundador, junto a S. Atilano, del primitivo monasterio de Santiago de Moreruela y de otros, pues fue revitalizador de toda esta tierra de Tábara.

El monasterio actual no es el que mandó construir este santo, pues aquel estaba ubicado más cerca del río Esla, zona de mayor influencia política, por su proximidad a Tábara.

Toda esta zona eran humerales, tierras muy pantanosas, hoy entre las lagunas de Villafáfila y las colas del embalse de Ricobayo. No es de extrañar que el primitivo monasterio se derrumbara, por lo que los monjes buscaron un suelo más firme para su nueva edificación.
ábside de la iglesia de Moreruela
Moreruela fue una de las primeras casas que tuvo en España la Orden del Císter.

El monasterio llegó a tener un gran poder económico, destacando también por su importancia artística.

En 1143 Ponce de Cabrera recibió de Alfonso VII unas donaciones para construir el monasterio. 

El que ahora se conserva es el que construye Ponce de Cabrera, es románico, pero se ha hecho famoso porque incorpora soluciones protogóticas.

La cabecera de la Iglesia es la parte mejor conservada del edificio con siete capillas para poder celebrar las numerosas misas que se demandaban en la época. La capilla mayor, con sus amplias ventanas, muros elevados y columnas estilizadas ya anuncian el gótico.

Los cistercienses son un movimiento de reforma benedictina, que reaccionó ante la ostentación y el lujo, buscando la soledad y la oración, colonizando lugares desiertos o pantanosos como este y obligándose a trabajar con sus manos sin siervos.

Su éxito se debe, creo yo, a su política autárquica, a su deseo de autosuficiencia. Sus monasterios pueblan territorios de frontera y a través de donaciones, permutas y compras, ayudados por los legos conversos, emplean a una numerosa mano de obra gratuita, que cultiva la tierra, cuida el ganado, construye molinos y pesqueras junto a los ríos y explota las minas de sal o de hierro.

Organizados todos ellos perfectamente bajo la Regla del Císter, terminan consiguiendo una producción excedentaria, que al venderla proporciona grandes ganancias.

El aumento de sus riquezas obliga a cambiar la Regla de austeridad, pero cuando los monjes se convierten en grandes rentistas se inicia su decadencia.

Las ideas enciclopedistas y un decreto de José Bonaparte hacen que el 02/12/1809 la comunidad de Moreruela, con su Abad, al frente tenga que abandonar la Abadía. Los franceses incautaron dinero, plata, grano, ganado y muebles.

Con la vuelta al poder de Fernando VII regresan los monjes a la abadía, encontrándola en un lamentable estado.

En 1820 son obligados a abandonarlo de nuevo, el Decreto afectaría a 1055 conventos españoles.

En 1823 vuelven los monjes al Cenobio, pero el desastre que se les viene encima, va a ser mayor que en "la francesada", pues en 1833 la Iglesia tiene en España un 18% del total del terreno cultivable de toda la nación y con el gran porcentaje restante, el 82%, los gobernantes no son capaces a  remediar las crisis económicas.

Deciden amortizar los bienes de la iglesia.


En 1835 al no llegar a tener Moreruela 12 monjes profesos, después de seis siglos de vida monacal, desaparece definitivamente el Monasterio y en 1851 ya no quedaba nada por vender de sus antiguas posesiones. Así una de las joyas arquitectónicas más valiosas del mundo se convierte en una "gloriosa ruina"

P1100564Sin embargo, nos queda el recuerdo de los frailes que se formaron aquí:

historiadores como el padre Lobera y Fr. Juan López;

Teólogos como Leandro Postigo y Fr. Gregorio Sanz,

oradores como Fr. Benito de Alarcón,

arquitectos como Fr. Pedro García

y toda una pléyade de gramáticos y poetas.

Este monasterio, como la mayoría de ellos, fue un hervidero de intelectualidad y espiritualidad. Pero todo se perdió.

Me pasé un buen rato observando las marcas de los canteros, que son muy curiosas, desde las cruces, llaves, serpientes y otras más complejas, que parecen símbolos alquímicos.

En la actualidad se está llevando a cabo una restauración y recuperación de restos muy importante. Se conserva parte de la sala capitular, de los dos claustros, sólo quedan los cimientos, las paredes del ala de novicios y la cerca del monasterio casi completa.

...La visita del monasterio ha coincidido con la lectura del libro de Hermenegildo Fuentes: "El Halcón y la Rosa". Está escrito por un zamorano de la comarca, que nos da una visión novelada de la vida monástica y de la vecina ciudad de Sansueña, hoy desaparecida.

cartel de la casa del Escritor del pueblo CervantesDe toda esta tierra y de Sansueña hay mención en el Quijote, no dejéis de leer también este otro libro de Hermenegildo: "D. Quijote de Cervantes, de la Mancha a Sanabria" y nuestras entradas de D. Quijote en el blog.


Otro zamorano también, este de Villafáfila, escribió un monumental "Estudio histórico, artístico y religioso del Real monasterio de Santa Mª de Moreruela", donde se explican todos los detalles que quisieramos descubrir.

Cuando observas la destrucción de estos centros de civilización y progreso, te sientes desolado. La semana anterior visitamos Carracedo así que, más que contemplar el arte me interesa ahora reflexionar ¿qué ha pasado para que los monasterios más importantes de España (y del mundo) se hayan convertido en ruinas?

No sé por qué, pensé en las Cajas de Ahorros, que con Fray Lucas Pacciolo, en principio, nacieron para combatir la usura, ayudando a campesinos y ganaderos, consiguiendo riqueza en todas partes. En la actualidad consiguen grandes beneficios para unos pocos, al igual que los bancos, pero su razón de ser queda reducida a una minúscula Obra Social.

Quizá entre estas líneas se plasmen las inquietudes de nuestra búsqueda, quizá nos las descubran las piedras y nos las cuente el aire, que circunda estos lugares...

21 noviembre 2011

Tábara

Tábara, Zamora

Fuimos a Tábara  para ver la exposición permanente de Beatos, que se conserva en la antigua iglesia, cuya torre es el símbolo de la ciudad y de los Beatos.

Empezamos visitando el pueblo, fuimos a la iglesia parroquial, que estaba llena de gente en misa cuando llegamos. Allí nos encontramos con nuestra amiga Choni, nos presentó a su hermano, que era el párroco y el alma de la transformación del pueblo, de la creación del museo.

El propio párroco nos explicó con detalle la exposición permanente “SCRIPTORIUM”, que se ubica en la Iglesia Románica de Santa María de Tábara. 

Este Scriptorium de Tabara, pertenece a la Alta Edad Media estaba dentro del monasterio Mozárabe, mandado construir por Alfonso III en el año 901, del que se conservan restos en toda la cimentación y construcción de la Iglesia Románica. Construida en 1137 tiene un valor incalculable, pues es símbolo de las grandes obras que se construyeron en esta época. Todavía mantiene algunos vestigios de la época de la reconquista en “La Torre” de la Iglesia, una espectacular construcción símbolo de la Villa de Tábara.

Vimos unos restos arqueológicos y luego pasamos a la segunda parte de la exposición, donde admiramos las fotografías y reproducciones de beatos.

Estuvo asentado en ella  el famoso monasterio tabarense, dedicado a San Salvador, fundado por San Froilán a finales del siglo X.

En este monasterio, según las crónicas, llegaron a reunirse seiscientos monjes de ambos sexos, y de él salió también el afamado beato mozárabe que lleva el nombre del lugar.

Recoge la herencia de los libros manuscritos que en tiempos antiguos se escribieron en este mismo lugar: Los Beatos.

Beato, era el nombre de un monje, que escribió un libro: "Los comentarios al Apocalípsis de San Juan". Fue un libro famoso, que se copió en los scriptorium de los monasterios medievales, iluminados con preciosas miniaturas, coloreadas con minium, el color rojo, que hacía tan vistosos los textos y los dibujos.

Tábara

La exposición se centra en la descripción del Scriptorium de Tábara en el s. X (Beatos Morgan, de Tábara y Gerona), en la copia de éste último a principios del siglo XII (Beato de Turín) y en los beatos cistercienses (de San Pedro de Cárdena y de Manchester) de finales de esta centuria y el de las Huelgas, ya del siglo XIII, todos ellos inspirados en el de Tábara.

Nosotros hicimos algunas fotos de las reproducciones que allí ahí.

Tábara
Podéis ver más fotos aquí

En la página del Ayuntamiento, hay una valiosa información sobre el Museo:

Primeramente nos habla del antiguo monasterio, del que hoy sólo permanece una restauración de la iglesia:
http://www.aytotabara.com/scriptorium_exposicion.htm

Luego se nos informa de los beatos, propios o que han recibido del de Tábara influencias:
http://www.aytotabara.com/scriptorium_historia.htm

Os ponemos los enlaces para que disfrutéis de las obras en una visita virtual:
http://www.aytotabara.com/scriptorium_miniaturas.htm

25 agosto 2010

D. Quijote en Sanabria

En el año 2005 se ha venido celebrando el cuarto centenario de la publicación del Quijote, toda la intelectualidad mundial le está rindiendo homenaje y nosotros también, pues aquí podéis ver testimonio de nuestros viajes que han dado como resultado estas aclaraciones tan comprometidas:

cartel de la casa del Escritor del pueblo Cervantes


Hay algo que no es muy conocido, que puede sorprender a algunos, que os voy a contar..y es... cómo descubrimos a Don Quijote en Sanabria, lo cual escribimos en la revista de Uceca y en nuestra anterior página web
y aquí va:

Cerca de Puebla de Sanabria hay un pueblecito que se llama Cervantes y va tiempo (al menos desde que en 1905 publicara su teoría Pedro de Prada) que se sospecha, que nuestro insigne escritor, Miguel de Cervantes Saavedra, hubiera nacido aquí o que aquí estuviera el solar de su familia.

Recientemente, hemos sabido que existe en la provincia de Zamora, una corriente cultural y turística que promueve la ruta de D. Quijote en Sanabria.

Este movimiento intelectual se basa en las investigaciones de Leandro Rodríguez, sanabrés afincado en Ginebra, donde ejerce como doctor en la Universidad. Su investigación ha venido publicándose en más de 10 libros, desde hace muchos años. Actualmente, otras personas han aportado sus investigaciones en varios Congresos celebrados en el castillo de Puebla de Sanabria, se ha creado una Asociación y se han colocado carteles en los puntos de interés de la Ruta de D. Quijote en Sanabria. Sus hallazgos muestran que las rutas descritas en el Quijote coinciden con itinerarios, aldeas, topónimos, zoología y botánica de la región sanabresa.



cartsotillo

¿Es que no sabíamos, a ciencia cierta, dónde había nacido D. Miguel? - me preguntaba.

Igual que de D. Quijote se escribe:
 “cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí para prohijársele y tenerle por suyo...” 
 de Cervantes sólo tenemos una partida de bautismo en Alcalá de Henares. Quizá sea falsa, o de otro Miguel de Cervantes, puesto que presenta, a la corriente oficial multitud de dificultades, a la hora de ajustar la edad del autor, en relación a la que él mismo refiere en sus escritos.

Y es que realmente sabemos muy poco, no sólo de Cervantes, sino en general, de varios hombres famosos. De algunos literatos sólo conocemos su obra, como es el caso del autor del "Libro del Buen Amor". De otros, hemos descubierto algo gracias a juegos de lenguaje, que ellos mismos escondieron en sus obras, como los versos acrósticos que llegaron a desvelar, que el autor de "La Celestina" era Fernando de Rojas de la Puebla de Montalbán.

No dejéis de la mano este recurso del escondite en versos acrósticos... ¡lo utiliza también Cervantes!, como os contaremos al final.

Cartel de la Aldonza.


¿Y no dice continuamente el protagonista que viaja por la Mancha?

La cosa es que el Quijote como todos nosotros sabemos, dice:
"En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..." 

¿Por qué no quiso recordar su nombre? Los investigadores que han creído estas palabras como autobiográficas, han buscado en la obra, la vida de Cervantes y en la Mancha, el lugar de su nacimiento, igual que el de su héroe y “alter ego” D. Quijote. Cervantes recomienda varias lecturas de su libro. Y esto es, quizá, lo que nos quería hacer creer el autor, “en unas primeras lecturas", citando lugares manchegos, pero la obra tiene varios significados, que se van revelando a medida que se investiga en ella.

Si como sospechan Américo Castro, Madariaga y otros, Cervantes tuviera ascendencia judía, debido a la persecución que sufrían en su época, más le valía ocultar su personalidad, emplazamiento de su familia, etc. Sin embargo daría las claves para que le pudieran entender, aquellos a los que iba dirigido el mensaje, entre ellos los nobles que le sostenían y a los que pretendía entretener.

Así aludiría a la Mancha espiritual, patria del judío o del converso, patria más amplia, que la que limitan los lugares físicos del centro de España. En su obra introduce referencias que apoyan la interpretación de mancha o manchada como ausencia de pureza de sangre. Cuando el pastor “limpio de sangre”, habla con la cabra, que identifica con Leandra, la llama "manchada" con doble sentido (libro I, cap.L) Cervantes considera a Dulcinea el soporte y ánimo que precisan las iniciativas de D. Quijote y dice de ella, por boca de Sancho que es también:
 "la mejor en salar marranos" (libro I, cap.) 
¿puede ser este ideal espiritual, la fuerza para preservar y curar a los llamados marranos en su tiempo?.



Cervantes


Cervantes y Los montes de León en el Quijote

Buscando esos datos escondidos encontramos el Relato del capitán cautivo, (libro I, capítulo XXXIX) que dice:
 "En un lugar de las montañas de León tuvo principio mi linaje, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna...".
En los Montes de León encontramos una amplia zona con el nombre de Cervantes, corresponde a lo que es hoy parte de Galicia y Zamora.  En los Montes de León se ubica Sanabria y Cabrera, donde la naturaleza se adecúa a las descripciones del Quijote mucho mejor que en la Mancha.

El libro de Guido Rdgz de Lema Marco: "Flora y Fauna del Quijote" da buena cuenta de ello. Hay en Sanabria continuos bosques para pasar las noches de verano, hay abundancia de castaños, tejos, acebos, grandes cascadas, lagos, precipicios, prados con verde hierba y abundante ganadería estival...

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En la época de Cervantes, la sociología y la mentalidad era diferente en el antiguo reino de León de la que había en la Mancha. 

Incluso en el siglo XVII existían en el reino de León libertades que permitían la presencia de prados concejiles, como se cita en el libro, en los que:
“D. Quijote tuviera sus pollinos...”
algo impensable en la sociedad manchega sometida a las órdenes militares.

en el prado concejil del pueblo Cervantes


Dos lugares imprescindibles: La Mancha y Sanabria

La Mancha española y D. Quijote están entrañablemente unidos desde y de la mano de Cervantes y nuevas averiguaciones no le restarán importancia ni protagonismo. No le quitará nada Sanabria a la Mancha, ambas se potencian y se precisan. Conocíamos la paternidad manchega, fuerte y austera y ahora descubrimos una madre naturaleza verde y jugosa, que a todos dejará satisfechos.

No se excluyen, ambas conviven solapadas en el Quijote y en la vida del autor, las dos son imprescindibles en la comprensión de ambos y por eso el autor las va combinando y barajando valiente y amorosamente en un juego de coincidencias. Porque en la obra inmortal los nombres de ciudades o lugares son dúplices.

Es decir, existe un Quintanar en la Mancha y un pueblo en Sanabria llamado Quintana.

En los Montes de León está la Sierra Negra, que cita Cervantes alternándola con Sierra Morena.

Hay en Sanabria las siete lagunas, la Región y Cueva de Montesinos, la Aldonza, pago que pertenece a “la blanca paloma” o Santa Colomba, patria de Dulcinea.

Existe la región llamada la Polvorosa, de la que se dice "puso los pies en Polvorosa" y la Requejada, de la que es tan próximo el apellido de Alonso Quijada o Quesada o Quejada, ...Y si bien el río, que llama nuestro autor Ebro, aquí se llama Río Negro, se corresponde mejor con la geografía, en que está "antes de llegar a Zaragoza", que también la hay en Sanabria, con el nombre de Sansueña antiguo castro, próximo a Vidriales, del que aclara el autor:
 “...a su esposa Melisendra, que estaba cautiva en España, en poder de moros, en la ciudad de Sansueña, que así se llamaba entonces la que hoy se llama Zaragoza” (Libro II, cap.26)

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¡Pero, si es muy conocida la ruta de D. Quijote en la Mancha!

Con gran cariño, a lo largo de siglos, tal y como el mismo Cervantes profetizó, las ciudades y pueblos de toda España han porfiado entre sí por apropiarse el lugar de origen del héroe inmortal. Y también como él anunció no hay venta ni posada que no ostente la gloria de llevar los nombres de estos personajes cervantinos. Y así seguimos encontrando fundamentos para nuevas teorías, porque los nuevos recursos en investigación y en comunicación facilitan nuevas perspectivas y encaminan a extraordinarias conclusiones.

P1000748El Valle, 2ª Salida, La Srª de las Lágrimas.



¿Por qué especular nuevas rutas del Quijote?

La ruta oficial manchega fue fijada por deseo real, por T. López, geógrafo de su majestad y J. De Hermosilla, capitán de ingenieros, tan sólo unos 160 años después de la muerte de Cervantes, cuando era bien fácil saber la verdad.

Se tomó el rey muchas molestias:
 "para que cesaran multitud de refriegas entre especialistas, que contendían con lugares diferentes, ocasionando confusiones"
según apostilla el proyecto. Parece que, con su autoridad, quería zanjar la investigación que podría llevarle a un terreno resbaladizo. Pero hoy en día prima la libertad y ninguna opción puede ser acallada, si deseamos vivir libres de prejuicios.

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El libro del Quijote es ficción en la Mancha y se ajusta perfectamente a recorridos de una jornada veraniega, a caballo, por los caminos de Sanabria, populosos en el reino de León.

Cervantes cita pueblos y lugares de la Mancha española, pero disparatados.
Por ejemplo en la primera salida (Libro I, capítulo II), D. Quijote cuenta que va por el Campo de Montiel y llega a la venta al oscurecer. Allí se sitúa la primera aventura, de la que a continuación nos dice, que ocurrió en Puerto Lápice, a 80 Kms . (Libro I, capítulo II).

Así, a los cervantistas les han costado sudores, antes de declarar, que el desajuste espacio-temporal de la obra es un juego típico del Siglo de Oro y muy específico en Cervantes, lo que también es verdad pero no pone luz. Sin embargo siguiendo este hilo se comprende porqué se juega al despiste, porque la alternancia de verdad-ficción es la clave para comprender lo que oculta el autor.


Con el libro del Quijote, caminando por Sanabria...

Naturaleza libre por doquierSiguiendo con el ejemplo de la primera salida, si nos ponemos a hacer viaje, con la compañía del Quijote y salimos del pueblo de Sanabria llamado Cervantes, "por el alba", "subimos la cuesta" del pueblo S. Juan de la Cuesta (nótese lo apropiado de las coincidencias sanabresas: entre topónimos y el texto del Quijote, en cita entrecomillada).

Todo el relato está plagado de coincidencias. Y aún otra: Cervantes publica el Quijote en la imprenta llamada S. Juan de la Cuesta, en Madrid...

Llegamos a las "majadas de pastores", que aún hoy en día allí se encuentran, antes de llegar a S. Martín del Terroso.

 "No lejos del camino" existe un lugar llamado Caraxote, donde hubo una "venta" en la que pudo haber "camas" de losas "de piedra", algo que está documentado como usual en aquel lugar.

 Quizá por eso, en ese momento, en el texto podemos leer como D. Quijote hace referencia: al poema de Durandarte y recita: "mis camas las duras peñas" y el ventero apostilla: "las camas de vuestra merced serán duras peñas".

A la hora de la llegada estarían recogiendo los cerdos, que es costumbre, en el pueblo próximo, (que sería S. Martín de Terroso) sacarlos a vecera en los meses de julio y agosto, a los "rastrojos", como los vio y oyó D. Quijote el cuerno del porquero que los reunía.

Esta primera jornada constaría de un total de 27 Kms entre el pueblo de Cervantes y la Venta de Caraxote, lo que puede ser tramo apropiado para una jornada a caballo.


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De acuerdo, que estas sutiles referencias son difíciles de aceptar como prueba, pero cuando visitas el lugar, disfrutando de la lectura del Quijote en este entorno, se van encontrando en todas las jornadas coincidencias con topónimos y costumbres del lugar. Gracias a la labor investigadora de Leandro, que nos va guiando, podemos ir comprobando cómo se acopla el libro al lugar, jornada tras jornada.

En el Parque Natural de Puebla de Sanabria, donde existe una naturaleza exuberante, de bosques de hermosos robles, arroyos y cascadas, lagos y lagunas, prados y cañadas de pastores, tal como los cita D. Miguel, se han ido marcando con carteles, que hacen referencia a las aventuras y los capítulos, los Itinerarios culturales, que coinciden en espacio y tiempo con las rutas descritas en el famoso libro.

Siguiendo las jornadas del libro y los caminos sanabreses nos encontramos en el Sestil de la Sarna, los pastores hablan de alguien que vivió más años que "Sarna" y como les corrige D. Quijote, repite Sarna cuatro veces en nueve líneas (Libro I, capítulo XII). Efectivamente, nos encontramos muy próximos al pueblo sanabrés llamado Sarna....

También descubrimos el salto de agua de Sotillo y los próximos "batanes" (Libro I, capítulo XX), que aún se recuerdan en la memoria de los lugareños.


cascada de Sotillo


Las rutas marcadas en Sanabria se ajustan a la obra con indicaciones muy sutiles:

Cuando nos acerquemos al arroyo Mundeira, que separa el barbecho llamado Aldonza del molino de Montesinos, aparecerán frases como la que dice D. Quijote en el Libro I, capítulo IV:

"Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo, doncella más hermosa, que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso".
(Hay un cartel de la Aldonza, pago de la Sierra Negra, próximo al pueblo de Santa Colomba, donde los estudios de Leandro sitúan la aldea de Dulcinea y en cuyo cementerio figuran la mayoría de apellidos Saavedra.)



Así llegamos al Lago de Sanabria y D. Quijote cuenta entonces la historia del Caballero del Lago, empezando así:

El gran lago de Sanabria y las montañas circundantes.

"¿Hay mayor contento que ver, como si dijésemos, aquí ahora se muestra delante de nosotros un gran lago de pez...."( Libro I, capítulo L). 

 Caminando por Sanabria sientes que estás en el escenario de la obra inmortal, porque las referencias del texto se adecúan perfectamente a una naturaleza exuberante y montaraz.



Cascada de Sotillo en un valle escondido...


Y aún hay más...En Las Actas del II Congreso Internacional de Cervantes- El Quijote en Zamora, año 1995, D. Hermenegildo Fuentes nos da cuenta de un hallazgo muy sorprendente:

Los versos acrósticos en el Quijote, que anuncian el secreto de la tumba de nuestro héroe:

Justo al final de la primera parte, (Libro I, capítulo LII) a propósito de los versos encontrados en la caja de bronce, 
 "donde se da cuenta, entre otras alabanzas, de la tumba de D. Quijote"
parece que no existe tal información. Sin embargo ahora lo sabemos, gracias a D. Hermenegildo Fuentes, porque se haya sutilmente escondida en unos versos acrósticos, en las sílabas iniciales de varias poesías.

Cervantes nos había dado la clave al escribir:
“Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino...” 

y no nos dimos cuenta hasta que Hermenegildo Fuentes realizó su meticulosa investigación. Mirad:

EL es la primera sílaba de la primera poesía llamada Epitafio.

ES la primera sílaba de la segunda poesía.

EN la primera sílaba de la tercera poesía.

SAN la primera sílaba de la cuarta poesía.

A es la primera sílaba de la quinta poesía y B es la primera letra de su segundo verso: bien.

R la primera letra de la sexta y última poesía.
Y A son las dos letras iniciales de su segundo verso.

Con lo cual en estas quinta y sexta poesías el autor juega a "embeber" las letras dentro de las poesías.

Buscad con paciencia, (Libro I, capítulo LII) y unid las letras en mayúsculas, encontraréis que se lee: EL ES EN SANABRYA. ¿Qué me decís a esto?



Cervantes mismo nos habla de este recurso de "embeber letras" y de "hacer versos acrósticos".

D. Quijote solicita a Sansón Carrasco que le haga unas poesías en honor a Dulcinea y le pide:
  "que advirtiese que al principio de cada verso había de poner una letra de su nombre".

 El bachiller le responde que encuentra una dificultad, ya que el  nombre  lleva  17 letras:
  "pero con todo, procuraría embeber una letra lo mejor que pudiese, de manera que en las cuatro castellanas se incluyese el nombre”(LibroII, cap.IV)


fachada de la casa del escritor en Cervantes


En Sanabria hemos caminado por las sendas y leído el Quijote de otra manera. Hemos disfrutado mucho más de las descripciones y comprendido y compartido soles y sombras, sonidos y sensaciones.

Pero esta teoría no es la única que disiente de la corriente oficial.

Recordando El Quijote

En otra ocasión os contaremos una tesis jugosa, que defiende el origen noble de nuestro autor inmortal, emparentándole con la casa de los Quijadas y los viajes que hemos hecho en su búsqueda, que nos llevaron a Castrofuerte y Barcial de la Lomba o hasta el monasterio de Guadalupe.

O quizá hablemos de su ascendencia árabe, algo que se correspondería con la alusión al supuesto autor Cide Hamete Benengeli...
¡Y no acabaríamos ahí...!

Nuestros reportajes fotográficos de Cervantes en Sanabria:
Cervantes 2006
Cervantes 2005
Cervantes 2002
Cervantes 2001



Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid





06 septiembre 2008

Sayago, mis raíces...

Rafa y yo cogimos el coche y nos fuimos a Sayago, pensando en visitar a la familia en Argañín, conocer los alrededores y disfrutar del Parador de Sayago, que hay en Muga y del que nos habían hablado Segurado y Mari, que habían estado allí.

Consultamos el libro Por los pueblos de Sayago de J.Luis Valdueza Morán, del que extraemos muchos datos que recogemos aquí. Sus fotografías nos incitaron a recorrer estos singulares monumentos.

Nos interesaron mucho sus datos sobre Geología: Los amantes de la geología encontrarán en Sayago una amplia gama de rocas y minerales componentes o asociados para su observación o estudio.
El paisaje sayagués guarda recuerdos de la historia de nuestro planeta y presenta formas muy bellas. Berrocales graníticos, rocas redondeadas por la erosión, encabalgadas, dan lugar a espectaculares berruecos.
Gneis.- surge del granito sometido a fuertes presiones y elevadas temperaturas, mostrando curvas.
La belleza de diaclasas, como las de Almeida, son grietas en los granitos, donde el agua que se filtró por esas fisuras, descompuso los feldespatos, los transformó en arcillas y al desaparecer el feldespato, que sirve como elemento de cementación los restantes minerales se disgregaron en productos de arenización.
En las proximidades de los Arribes las cizallas de la Era Hercínica (320-280 m.a.) concentraron minerales con yacimientos explotables: oro, wolframio, estaño, hierro...
En el 270 m.a. se forma la cordillera Hercínica de Galicia a Andalucía, que hace emerger los granitos afectando a las rocas encajantes, formando gneises, cuarcitas, esquistos micáceos y pizarrosos, areniscas genísicas y otros materiales metamórficos a lo largo del río Duero. Aureolas en las que el granito engulló en su emergencia a las areniscas que le cubrían transformándolas en cuarcitas. Hay curiosas estructuras como la Aureola de Pelazas, semejante a un árbol fosilizado.
La cordillera Hercínica se fue rebajando y convirtiendo en penillanura.
Los granitos del Este de Sayago, línea de Peñausende-Tamame-Pereruela, ricos en feldespatos, formaron grandes depósitos de caolín, explotados desde la antigüedad; para encalar los de Peñausende y Tamame y para cerámica los de Pereruela y Tamame.
Hubo finalmente procesos de opalización en las diaclasas de granitos. Las mejores silcretas (rocas silicificadas) del mundo, conforman la roca del Castillo de Peñausende.
En la Era Primaria se producen las fracturas.
La que separa las pizarras alistanas de los granitos sayagueses, servirá de cauce al río Duero, que girará bruscamente al llegar a Tras Os Montes, para adaptarse a la fractura norte-sur, cuando sirve de frontera. La fractura suroeste-noroeste sirve para alojar al Tormes.
En la Era Secundaria transportará sedimentos al Este, hacia un mar poco profundo, el Thetis.
En la Era Terciaria, con la Orogenia y el Plegamiento Alpino, originó el cambio de sentido de los ríos, que hasta ese momento vertían hacia el este, ocasionando mayores erosiones en sus cauces, excavando lechos cada vez más profundos.
En el Período Mioceno, con el transporte de materiales, ahora hacia el oeste, se formarán abanicos aluviales. El punto de partida de estos materiales será el Teso Santo (hoy con 985 m.) y los Sierros contiguos con él alineados. Formarán numerosos cerros-testigo, que configuran el paisaje sayagués, pues resistieron la erosión fluvial debido a su impermeable capa de tierras fojas arcillosas, mezcladas con cantos rodados.
Una vertiente hacia el Duero-Frontera, tiene riveras de curso corto y rápido, con espectaculares cascadas, como la de Mámoles y otra de curso lento y largo discurre hacia el Tormes.

viernes
Nuestra primera parada fue cerca del embalse de Ricobayo. Visitamos S. Pedro de la Nave, monumento del s.VII, trasladado en 1939-32, para evitar quedar bajo las aguas del embalse.
La piedra, que no procede de canteras próximas, debió de llegar por el río, en una nave..., de ahí su nombre.
La nave de la iglesia es multiforme, trata de unificar estilos, de aunar tendencias: en principio de planta basilical, gracias a dos recintos junto al presbiterio se convierte en cruz latina y mantiene las diferentes alturas de las naves.
Las columnas del crucero son de mármol, la del lado del evangelio, veteada, de una belleza soberbia. Se aúnan el estilo oriental de arco de herradura y el de medio punto, en el arco toral, así como los materiales: ladrillo y piedra. También es significativo la existencia de una cúpula. Los capiteles, muy representados en libros de arte, mantienen la temática isidoriana del sacrificio de Isaac y otros, Daniel con los leones, así como rostros que identifican con santos.
Incrustados en el presbiterio aparecen grecas con motivos pre-romanos. Hay un gran simbolismo en los motivos: racimos, aves en círculos de tallos, rosetas estrelladas y molinillos, rueda solar simbólica... Aparece grabado en un sillar el horologio solar, tablas numéricas para calcular el año litúrgico...
Se quejaban los guías, de que las estelas romanas que tiene el templo se han pulido y viajan a exposiciones por medio mundo, mientras que los santos, que carecen de interés, permanecen en lamentable estado, sólo reclamados por las preces de los fieles.

Luego continuamos nuestro camino por la N-122 a Muelas del Pan. En el pueblo de Ricobayo cogimos una carreterina, Za-3216, hasta el pueblo de Villalcampo, allí cogemos otra carreterina, la Za 3272 hacia el salto, que nos llevó hasta las profundidades del Duero, que cruzamos por la misma presa de Villacampo.
Al cruzar el río, nos encontramos en Sayago, la carretera cambia de nombre, Za 324 y de allí a Moralina, siempre serpenteando carreteras destrozadas.

Moralina está en el cruce de dos calzadas, la de Pino- Ledesma, Zamora- Miranda. Se conserva una pila próxima a una vieja noria, que es sarcófago romano.
Es la última localidad sayaguesa en abandonar la actividad tradicional de mayor raigambre: el telar. Me parecían preciosas las albardas con rayas, que llevaban los burros y yeguas de mi tía María. Me acuerdo de niña, que las veía en la casa, que pendían del balaustre de la escalera y a lo largo del muro, los sacos de telas hermosas llenos de grano.
Hay una bonita excursión por la rivera de Moralina para apreciar aspectos geológicos(p.104 del libro citado)

Pasamos por Argañín cuando ya anochecía. Dicen que su nombre procede del árabe y significa iglesia, puede ser que en otros tiempos fuera una especie de cabeza de diócesis, pues su pendón es principal en Fariza. El templo actual es renacentista con retablo del s. XVI, coronado por Cristo de la misma época. Me gusta su camerino y bella espadaña.
El pueblo se estira en diferentes barrios y las casas se alternan con los huertos y los cortinos, mezcladas con abundantes fresnos, encinas y negrillos. La rivera procede de Monumenta y discurre entre berrocales y atractivas piedras caballeras.
Sin parar en el pueblo de mi padre, que era el objetivo de nuestra excursión, continuamos para descansar y dormir en Muga.

Muga tiene un parador que es verdaderamente una maravilla. Cenamos en un comedor renacentista, con estucos y lámparas de mucho lujo. En el sótano hay un comedor con bóvedas románicas, están pintadas con escenas de la vida y lugares sayagueses, el herrero, los pendones de Fariza, los puentes romanos, el cigüeñal,...La habitación también estaba muy lujosa, sobre todo el baño con su ducha de hidromasaje.

sábado
Por la mañana fuimos a Miranda do Douro, para hacer la ruta del catamarán por los Arribes del Duero. Habíamos leído sobre D. Quijote en Sayago y de D. Diego de Miranda, el caballero del Verde Gabán, así que íbamos a descubrir una ficción.
En el catamarán Toño nos deleitó con sus explicaciones de la ruta y yo tuve un búho real amaestrado en mis manos, pues era parte de la atracción del evento.

Vinimos a comer a Argañín, a casa de Mari, que había invitado a la familia en su casa, para que pudieramos disfrutar juntos.
Luego fuimos a la Resbalina, unas peñas en las que es costumbre resbalar sentados sobre una escoba y un pedrusco. Nos animaba José Luis, así que gracias a su pericia nos bajó a los niños y a mí, Rafa se animó solo. Merodeamos los alrededores y vimos los restos de un molino, con su piedra sobre el césped, llena de musgo y verdín. En el libro de Valdueza nos habla de alguno en el sitio de Renacual, claro que con ese nombre no se puede negar que hubiera ranas cantarinas y molinos por ahí. La rivera, que procede de Monumenta, discurre a través de un atractivo entorno, entre berrocales y piedras caballeras como Peñala Campana, Rita Escusa, Molos de Campiel o Peña Corporales, pero la más arepresentativa es Peña Resbalina, próxima a la raya con Monumenta. Las aguas de pequeños cauces o riveras fluyen por la comarca, aunque presentan un régimen temporal con prolongados estiajes, están limpias y sin contaminar lo que les confiere una excelente calidad para plantas y animales. También hay charcas y fuentes repartidas por toda la comarca, que proporcionan vital importancia para numerosas especies.
Regresamos del largo paseo, preocupados de si era mucho andar para Ana y recordando los nombres de cruces de caminos, de molinos (hubo 6), de fuentes y de la rivera. Nos despedimos hasta otra ocasión y volvimos a dormir a Muga, acompañados por Jose Luis y Alfonso, que nos enseñaron el ambiente de tapeo, que había allí.

Muga tiene unos restos históricos de lejanas épocas, desde cuarcitas achelenses del paleolítico y su nombre parece proceder de pueblos indoeuropeos. También romanos, como el sarcófago, que actualmente es abrevadero en la Fuente Nueva y no es de extrañar, pues venía una calzada de Muga a enlazar con la del Norte de Cibanal.
Ha sabido conservar su folclore en el traje típico, el baile charro y el baile de la bandera. Pueblo religioso, conserva algunas cruces del Vía Crucis que seguía a la desaparecida Ermita del Humilladero. La Virgen de la Asunción, permanece en el mes de mayo en la iglesia parroquial y es trasladada a la Ermita de Fernandiel, que conserva unas interesantes pinturas murales, donde el pueblo acude en romería el Lunes de Pascua.
Muga es un pueblo emprendedor. Sus comerciantes han negociado por la comarca y es interesante su feria de ganado, el primero de cada mes. El hotel donde nos alojamos es una sorpresa para nosotros por su lujo y distinción.
El Instituto, fue una institución educativa regida por el párroco con gran éxito y la labor social realizada no podrá ser pagada suficientemente.

domingo
Regreso a casa, aprovechando una ruta, que nos permitiera conocer nuevos paisajes.
Desde Muga fuimos a Fariza.Vimos en el cantil la ermita de la Virgen del Castillo, que cristianiza un castro, a donde acuden en procesión el primer domingo de junio, desde la parroquia de Fariza, con pendones o “viriatos” ocho localidades, Fariza, Cozcurrita, Badilla, Mámoles, Palazuelo, Zafara, Tudera y Argañín, que procesiona junto a la Virgen, pues se considera que fue de su propiedad.
En el cantil, junto al Duero, se encuentran Los Castrilluzos, posible asentamiento de épocas Cogotas I y hierro. Permite admirar la adaptación al entorno de un poblamiento primitivo. Desde aquí se contempla el Duero y sus arribes, adornados de enebros, del bosque de Cozcurrita.
En Fariza está el Puente Grande, romano en sus pilares, con arcos apuntados y hacia la carretera de Badilla, el Puente de la Poza, de lancha única de pontón a pontón.
De la ermita a Cozcurrita va su camino desgranando molinos (se cuentan 20) y un hermoso puente, (barquiformes) que veremos otra vez, como le Batán, la Cascada y el Pozo Rechano, repleto de tesoros, que una enorme piedra en su boca ocultaba.
La Fragua: antigua mina, también se encuentra próxima.

Luego pasamos por Badilla, antiguo vado por el que se tributaba ante una pequeña barca para acceder a Miranda, pero nosotros ya estuvimos ayer y hoy sólo decimos adiós. Antiguamente hubo un castro arriba del arroyo. Aún se conservan huertos con cigüeñales y 3 molinos comunales, 3 fuentes y varios puentes. Los pastos del Arribanzo nutrían cabras y ahora ovejas. La carretera sigue la calzada romana que unía Fariza con Torregamones
Al pasar vimos sobre el prado 6 u 8 alimoches que alzaron el vuelo.
En el cruce a la derecha cogimos la carretera a Torregamones, donde viven Ana, Toño con Sara y Javier. No paramos, pero en el libro Por los pueblos de Sayago, J.L. Valdueza Morán nos habla de varias rutas que nos gustaría conocer: El Santo: dólmen, chiviteros, molinos y fuente.
Entramos por un desvío a Villardiegua. Tiene junto a la iglesia un berraco traído del poblado de S.Mamed, que quieren considerar una yegua, aunque el nombre del pueblo en lengua céltica significa villa de agua. Hay 20 estelas documentadas, empotradas en viviendas. Sería interesante visitar el Castro, a 5 Km sobre el cerro coronado por la Peña Redonda, en la antigua dehesa de Bozón donde se han expoliado piedras de murallas para cerramientos de cortinas y arrayos (propiedades privadas dentro de zonas comunales). Se hallan indicios de culto a la serpiente. Pueden visitarse molinos y cascada.
Por Villadepera seguimos a Pino en busca del Puente Requejo, entre Sayago y Aliste. Hasta la construcción en el 1914 de este audaz puente, sólo era posible el paso entre ambas orillas a través de frágiles barcas, que con gran riesgo, osaban cruzar el Duero. Se cuentan arriesgadas historias de contrabandos, cargadas de angustias y soledades.

Vamos por una carreterucha de vistas panorámicas, mientras admiramos este puente Pino, de la escuela de Eiffel y la majestuosidad de los arribes. Seguimos de Pino a Fonfría y recorremos ya pueblos de la comarca de Aliste. Para coger gasolina fuimos a Alcañices y pisamos el Puente de Pérez Fadón, luego volvimos sobre nuestros pasos, o mejor dicho sobre nuestras rodadas para en Fonfría tomar (Za 941) otra carreteruca hacia el Castillo de Alba.
Cubren sus ruinas el alto de un risco, donde hubo un castro, una encomienda templaria, abajo el río Aliste. Se ve la torre del homenaje, desmochada. En 1445 Enrique IV lo cede a D. Enrique de Guzmán con el título de Conde de Aliste de Alba.
Llegamos a un cruce donde cogemos la (Za 903) a Carbajales de Alba, pasamos el puente del Manzanal, sobre el río Aliste, con su área de recreo. El puente es de una sola dirección, aunque hay zonas más amplias, para efectuar paradas.
En Manzanal del Barco contemplamos el viaducto de Martín Gil, para ferrocarril, que tuvo en su día el arco más grande de hormigón del mundo, con 209m.
Aquí dejamos las embalsadas aguas del Aliste y Esla en la presa de Ricobayo y llegamos a parajes de jaras y genistas.
La carretera sigue por Palacios del Pan y Andavías.
Ya tenemos hambre y cansancio y ganas de llegar a Zamora, pero aún está la parada de Hiniesta, donde queremos contemplar el templo que encontró Sancho IV, persiguiendo una perdiz. Es muy hermoso el pórtico protegido por profundo porche de época de los reyes Católicos, el mejor de escultura gótica de la provincia, junto con Toro.

Llegamos Zamora tan próximos al Restaurante D. Sancho, que no nos fue difícil reponer fuerzas. Aunque, como estaba a tope de gente, por bodas y bautizos, no pudimos comer el arroz a la zamorana, que deseábamos, pero no nos faltaron exquisitos manjares.
Luego la ruta fue sin paradas hasta casa.

29 agosto 2008

Castrotorafe, Fontanillas de Castro, Zamora




En anteriores excursiones, entre Moreruela y Zamora,  habíamos observado unas ruinas, que despertaron nuestra curiosidad. Están cerca de Fontanillas de Castro, se trata de Castrotorafe, ved aquí las fotos de nuestra visita, 

Empezamos recopilando una documentación.
Vimos que ya en la antigüedad, en la época de los romanos, existió en ese lugar Vicum Acuarium situada a LXXII millas de Asturica (Astorga) y LVII de Salmantica (Salamanca), junto a un puente sobre el río Esla, en la ruta de la plata.

En 1129 Alfonso VII de León, le concede los fueros de Zamora y establece su demarcación. (Se dice también que posteriormente este rey la mandó asolar y sembrar de sal, por haberse rebelado contra él).

A la muerte del monarca reparte el reino entre sus hijos. Fernando II va a ser rey, sólo de León, su hermano Sancho III hereda Castilla, tras un breve reinado y su pequeño hijo Alfonso VIII después.

Se suceden varias guerras entre estos reinos, por cuestiones de límites y por las familias Laras y Castros, tutores del niño rey.

Así dice la wikipedia:
Después de la separación de los reinos de León y de Castilla en 1157, la población creció en importancia y Fernando II de León potenció la villa.
En 1176 la Orden de Santiago, fundada un año antes, recibe Castrotorafe de manos del rey (villam dictam Castro Toraf per terminus novinssimos et antiquos), y en 1178 otorga fuero a la villa. Años después, Urraca de Portugal, viuda del monarca, concedió la mitad del portazgo por el paso de su puente (el cual se derrumbó en el siglo XVI) a la Catedral de Zamora para las obras del claustro.

Para defender las fronteras Fernando II, rey de León crea una orden militar de "frares soldados", al cargo de Pedro Fernández de Fuente Encalada. En un principio proclama la Encomienda en Castrotorafe y luego pasa a Cáceres. Los frares de Cáceres son los que cambian su nombre y toman el de Órden de Santiago.

En 1.181 Fernando II, regala la villa de Destriana a la orden de Santiago. Dice así: "Os entrego, pues, y os confirmo la Iglesia de San Salvador de Destriana con su población y con las iglesias que le pertenecen en el valle del Duerna, dentro y fuera, y con las sernas que hay en Valduerna, pobladas o sin poblar, y Priaranza y Ferrera totalmente y con todas las propiedades que pertenecen a San Salvador de Destriana". El rey estaba en Castro Toraf.  (Julio González, "Regesta de Ferando II", Pags 308-310).

Con la mitad del portazgo recaudado por cruzar el puente, Dª Urraca, Viuda de Fernando II mandó en 1209 ampliar la catedral de Zamora , con el tiempo llegó a adquirir tanta importancia que se la llamó “Zamora la Vieja”.

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Castrotorafe será la encomienda principal de la Orden de Santiago, ubicada como está en un lugar estratégico y una plaza fuerte inespugnable.

En 1351 el Maestre de dicha Orden se la entrega al rey Pedro I, en los años convulsos de las luchas fraticidas.

La fidelidad a este rey motiva que sea arrasada por su rival, el hermano vencedor, Enrique II.

Volvió a ser reconstruida, porque en 1475 es atacada de nuevo por Alfonso V de Portugal en su lucha a favor de Juana “la Beltraneja”. Sus tropas consiguen penetrar la muralla exterior pero no son capaces de tomar la fortaleza, que resiste hasta la llegada de los soldados de Fernando el Católico.

Pasó de nuevo a la Orden de Santiago y el comendador, Alfonso de Palencia, ordena una nueva restauración.

En el Siglo XVI se repara el castillo por orden del Conde de Benavente.

En el Siglo XVIII se cayó definitivamente el puente del Siglo XII.

El nombre de Castrotorafe procede del
También puede ser, según he leido en internet, que podría proceder del arabe “hins al turab” que vendria a traducirse como “Castillo del Polvo”, no hay que olvidar que muy cerca de este lugar se encuentran las tierras denominadas “de la Polvorosa”. Los pueblos próximos llevan el sobrenombre Castro, por haber pertenecido a Castrotorafe.

Todo esto nos fue haciendo comprender la importancia del lugar y decidimos hacer un alto en el camino, para visitarlo.

Hay que reconocer que aunque el camino está señalizado, su importancia histórica se merece una entrada más amplia y un trato mejor.

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Al fondo, recortándose en el horizonte, observamos restos de las murallas del recinto exterior muy deterioradas. Nuestra sensación de pena aumenta al contemplar que, el cartel que indica la historia del lugar, es utilizado como diana, para practicar el tiro por los desaprensivos...

El recinto amurallado es hoy un immenso campo de trigo y pasto para los rebaños de ovejas, que allí las vimos nosotros.

Si las hubiera visto aquí D. Quijote, no sería descabellado que las confundiera con ejércitos.

Nos acordarnos aquí de nuestro héroe literario, porque estamos en los dominios, que fueron entonces del Conde de Benevente, protector de Cervantes y muy cerca de lugares, cuyos topónimos cita el autor.


No está lejos la Ruta del Quijote en Sanabria que nosotros hemos escrito en este enlace y que defienden algunos autores, dando a nuestra historia una nueva perspectiva.

cartel de la casa del Escritor del pueblo CervantesNo podemos evitar el sentirnos literatos y nos atrevemos a recrear una escena:

– Esas que ves ahí Sancho, son los caballeros de Santiago que habitaban el castillo.
- “Mire bien vuesa merced, que son ovejas y allí está un pastor malencarado que nos vigila”
- ¡Ese, Sancho, no es otro que el gran maestre Pedro Fernández de Fuentencalada, que a sus freires protege!”.


El paisaje de secano cambia al llegar a la fortaleza principal del fondo.

Aparece el río Esla majestuoso, con el agua embalsada, como si se tratara de un castillo junto al mar, en un profundo acantilado.

La magia del lugar y el ambiente de misterio nos van atrayendo poco a poco, haciendo que el tiempo se detenga, para soñar con un sin fin de leyendas, y para hacer hermosas fotos.

Dejamos el lugar pensando que su abandono se debe a la destrucción del puente antes mencionado, pero yo creo que por la fuente de ingresos que proporcionaba, merecía la pena ser restaurado.

Tuvo que tratarse de otras causas, estratégicas, miltares, sociales y económicas las que provocaron la ruina. Se trataría de potenciar otras vías de comunicación en detrimento de las antiguas o el desprecio de este lugar esplendoroso... ¿por qué no pensarlo también, la desidia de sus responsables?

Mientras volvía para León recordé que hace poco visité otro despoblado, el de Bécares, cerca del puente de la Vizana y no puedo por menos de preguntarme si esa desidia de los ciudadanos y la despreocupación de nuestros políticos no acabarán también con las señas de identidad de nuestro pueblo. En este caso la solución al enigma está ahora en nuestras manos.

26 agosto 2008

Argañín de Sayago, fiesta de S. Bartolomé

El día 23.08.08 estuvimos en Argañín celebrando la fiesta de S. Bartolomé y mi santo. Bueno mi santo el sábado y S. Bartolomé el domingo, je, je.
Yo quería encontrarme con los lugares y con la gente que conocí de pequeña y por eso anduvimos callejeando toda la tarde.
Desde casa de Teresa, ella y yo fuimos hacia la iglesia y pasamos por la casa del quinto de mi padre, Sebastián, que venía a la fiesta de Barcelona, o Vascongadas. Le visitábamos en su casita pequeña, con el banco de piedra a la entrada y aún está igual.
Luego vimos la antigua escuela, que es ahora la Casa de Cultura. Tiene un local para los jóvenes, donde trasnochan festejando todas las fiestas de los alrededores. La cofradía de S. Bartolomé también se reúne en ella y los niños tienen actividades de dibujo y demás.
Tanto Sara y Javier como Marta y Elena tenían las bicis tiradas a la puerta de Loli, la amiga de Mari, que viene de Barcelona, donde habían estado comiendo.
Seguimos a casa de Mari, donde tomamos café y esperamos a Toñi, Loli y Rafa para iniciar el recorrido por el pueblo.
Primeramente fuimos a la casa de los tíos María y Manuel y nos hicimos unas fotos allí mientras que yo iba desgranando antiguos recuerdos:
El hermoso portalón daba entrada a un corral fascinante, por el que las gallinas corrían cuando se las ofrecía el trigo y huían cuando lanzábamos el agua de la palangana. Las flores de grandes geráneos, que crecían en antiguos baldes y calderos, la recibían agradecidas.
Tras el portalón esperaba un mundo de sensaciones, primero el carro y los apeos de las mulas y alforjas, luego sol y calor en el centro, dependencias oscuras y frescas al rededor, que eran el taller y las cuadras. Antes de la entrada había un porche pequeño, con dos bancos de piedra. En el lado derecho estaba el pozo, con la tapa de hierro y su roldana. También había una piedra de afilar, que yo giraba. ¡qué placeres!
La casa escondía mil maravillas. El comedor, estaba según se entraba y era como un gran salón de donde salían las habitaciones y desde donde subía una escalera al sobrado. A la derecha antes de la puerta de la cocina estaba el lavabo, con su bolsita bordada para los peines y el peinador colgado de una punta, al lado del espejo y las jarras del agua junto al palanganero.
Más allá de la cocina estaba la puerta de la bodega, que estaba oscura y fresca, por lo que yo prefería quedarme fuera, mientras el tío sacaba jarras de vino con deleite.
Para comer, todos nos sentábamos en torno a una mesa redonda, con un hule en el que estaba pintado el mapa de España. Jugaba con el tío Manuel o con el tío Alejandro Carrascal, que yo consideraba mi abuelo, a localizar las ciudades, los ríos y hasta los accidentes de las costas, que eran los únicos que conocía en esas fechas.
La cocina tenía un ventano que daba al comedor y sobre él, la única bombilla proyectaba sombras que se mezclaban con el resplandor de las llamas del hogar, con su campana, en su interior grandísima y ahumada, en los laterales, adornada con el vasar, donde lucían platos de porcelana con grandes flores. En el suelo. un montón de pucheros de hierro, con sus trípodes, de distintos tamaños, uno muy chiquitito, hacían mis delicias, a pesar de que no podían tocarse, pues abrasaban. Y tampoco podía cogerse la cadena que pendía del interior de la campana, ni se podía uno arrimar lo necesario para ver el cielo en lo alto de la negrura, porque aquella lumbre parecía no apagarse jamás. No hay que olvidar el amplio escaño, donde siempre aguardaban tomates y pimientos, que podían comerse así sin más, con tan sólo limpiarlos en el mandil de tía María. En las paredes encaladas para la fiesta, la mica brillaba al sol, aún en la penumbra de la siesta y las moscas zumbaban acercándose a las uvas que pendían de la viga. Había dos o tres mesitas pequeñas con un único cajón donde se guardaba un plato con un resto de chorizo o lomo y en otra el pan.
Sentados en el muro de una cortina, unos vecinos nos saludaron. Allí estaba Matías, su hermana, su mujer Pilar con los que disfrutamos desgranando recuerdos. Se sabía hasta un chascarrillo de los que contaba mi madre, que, por supuesto nos contó. Yo le recordé aquel regalo que me hizo: un monito de peluche, una marioneta, que me trajo de África, donde yo creía que había hecho la mili, pero no, estuvo en el cuartel del Cid y en Almansa, pero sí había viajado a África con un pedido militar.
Fuimos hasta la casa de Laura, creo recordar, que una verja de hierro limitaba la entrada del resto del corral. Más estrecho que el de los tíos estaba más sombrío y fresco. Había un aire de elegancia, los objetos de la casa eran refinados. Laura me regaló una copa de cristal que aún conservo.
Nos encontramos con Eugenia, la madre de Celso, que tantas ganas tenía de conocer, desde que hablamos por teléfono. Se encargaba de unas ovejas y corderitos, que tenía en una cortina enfrente de su casa, mientras que el marido se ocupaba de las grandes con las que llegaría a casa al anochecer. Unas vecinas se nos juntaron al pararnos. Hablamos de la abuela Pascuala, cuando vivía en la casa del primo Aquilino, de Mateo, que vivía en Tudera, de su hermana que marchó a América y otra que murió. De los primos: Pepe y Ester, Nati y Sofía, que lleva el nombre de mi madre.
Seguimos admirando las costrucciones del pueblo, las puertas de las casas se adornaban con una parra que le hacía de marco, tampoco faltaba nunca la higuera.
Fuimos hasta la era, donde se hacía el baile el día de la fiesta. Allí llegaba el coche de línea y mientras que se bajaban los equipajes, mercancía y correos, mi padre entraba a la tienda de la Muda, de las gemelas, a saludar y tomar un refresco. Yo, por supuesto no me lo perdía. Había un sitio muy amplio para descargar el autobús, algo así como una era y aún está el garaje, donde dormía el autobús que de madrugada deshacía el camino hasta la capital. Mi primo José esperaba nuestra llegada con un carretillo y nos acompañaba a casa de sus padres.
Seguimos viendo el pueblo extendido en barrios, alternando casas con cortinas, fuentes y caminos sin asfaltar cubiertos de hierbas secas como de oro. Están preparando una casa rural. Es un extranjero, que se ha enamorado del pueblo. También hablan de otra persona que se ha instalado en él y que limpia de malas hierbas las calles y hace una buena labor. Belleza incombustible: Las paredes de los huertos, las fresnedas, las encinas, caserío e iglesia y el cielo azul y de noche plagado de estrellas.
El pueblo posee numerosas fuentes y puentes. Aún se usa el cigüeñal, sistema de riego, sencillo e inteligente, que suministraba el preciado elemento a cada huerto. Si la finca era grande, se usaba la noria, que movía el burro y con la que gozábamos la chiquillería.
Estuvimos con la nieta de Laura, Maribel, que se acordaba de que mi madre siempre le llevaba bonito con tomate a Laura por la fiesta. Yo también lo había guisado y siguiendo la tradición fui a obsequiarsélo.
Teresa recogió leche de casa de su vecino, el alcalde, que recordaba un viaje que habían hecho mis padres con él, cuando llevaba un viaje hasta Asturias el lunes y vuelta el martes. Quizá Matías les informó de esta posibilidad tan cómoda de venir a Argañín.
Ya era hora de cenar y nosotros no queríamos dejar de celebrar el cumpleaños de Sara, que había sido el día 21, así que estuvimos todos juntos en casa de Teresa y luego nos fuimos al baile, en la plaza de la iglesia.
Al día siguiente, domingo, día de la fiesta, estuvimos en la misa y la procesión. Al finalizar se dio a besar la reliquia del santo y primero las mujeres, luego los hombres, iban posando su limosna. Sentí no poder escuchar al hombre que tocaba la flauta y el tamboril, que aún anda por el pueblo y también eché de menos al sacristán, que con tanta severidad nos miraba cuando al retrasarnos nos incorporábamos a la procesión sin haber entrado en la iglesia, creo que con sus 103 años sigue tan pancho. La cofradía ofreció en la misa pan y vino al santo. Luego se reparte a los cofrades una botella con el membrete de conmemoración, en la Casa Cultural.
Después tomamos el vermut bajo la carpa, que había puesto el Ayuntamiento, admirando a todos los vecinos engalanados.
En la pared de la espadaña se juega aún al juego de pelota. Por la tarde jugaban la final, pero nosotros ya no estaríamos aquí. En el muro hay un asiento corrido desde donde se contempla, pero de niña andábamos tras la morera o al bar, que había enfrente a tomar un butano con una aceituna.
De aquí marchamos a la casa de Margarita. Mª Luisa me enseñó sus bonitas pinturas sobre tela, cristal, espejos y Nicolás recordó a mi hermana Pili y sus hijos, a mamá que le hospedó en casa de los de la joyería del Carmen. Ví la hermosa casa y huerta, conocí a las tres hermanas de Mª Luisa y a sus dos cuñados y saludé a su hermano el bibliotecario.
En la comida conocí a un matrimonio, amigos de mis primos, con los que negociaron ovejas en otros tiempos y que viven en Villardiegua. Conocieron a mis padres, en el año que habían cumplido las bodas de oro y deseaban que nosotros les visitaramos en el día de la fiesta de su pueblo o cuando pudieramos. Sentí que no vinieran a comer Pepe y Esther, a los que esperábamos, otra vez será. Comimos opíparamente, ensalada de arroz con frutas y frutos del mar, cochinillo y sandía. Después nos despedimos con la alegría de que pronto volveríamos a vernos.

21 marzo 2008

Llanto por un lobo muerto

Hace poco tiempo, de nuevo en la Bañeza, con ocasión de sus múltiples fiestas, mi prima Anita me recomendó un libro que había leído, del bañezano Ernesto Méndez Luengo: "Llanto por un lobo muerto."
Con niños en la alubiada
Lo leyó Ángel de una sentada, porque reconocía la descripción de los lugares. Estaban todos los que llevaba en su memoria después de años recorriendo los pueblos haciendo su trabajo. Identificaba las colinas y los montes, las curvas y los bosques y hasta parecía que retrataba aquellas gentes que encontraba en ellos. La verdad que el libro engancha y te mete de lleno en la naturaleza salvaje y agreste como los sucesos que acaecen en ella.

A través de la novela vamos comprendiendo la ultima parte del reinado de Fernando VII, pero no solo la cuestión dinástica del pretendiente Carlos María Isidro con Isabel II que dio origen a las Guerras carlistas, sino también las dos maneras de entender la vida pública, la liberal y la absolutista, la de una gente mediocre aferrada a sus privilegios y los defensores de las nuevas tendencias, convertidos según la ocasión en guerrilleros o salteadores.

Así encontramos a nuestro protagonista Juan María Turón de Uazzén, bandolero unas veces, guerrillero otras, para acabar siendo brigadier de las tropas isabelinas en las guerras carlistas. Muy interesante y si a todo esto unimos que la trama de la obra se desarrolla entre la Bañeza, el Teleno y Sanabria.

Al leer esta novela trabamos conocimiento con las costumbres de las bandadas de lobos, la emocionante lucha entre ellos para dirigir la manada y hasta conocemos sus nombres, recuperados de los registros de los concejos municipales o de los monasterios, ya que en la época se hace referencia a las batidas llevadas a cabo, así como las gratificaciones satisfechas por su captura. De esta manera, nos vamos familiarizando con Pasos Largos de Camarzana, Cara Quemada de Tabuyo, Rabo Pintado de Peñalba, Colmillo Rojo de Salientes o Cenicero de Castrocontrigo, que junto con Campanera de Peñafurada son los padres del Solitario o Satán, al que salvaría providencialmente el guerrillero Juan María.

Se crea un paralelismo, de los lobos pasamos a los bandoleros: El guapo de Moreruela, el Maragato, el Tinaja o Matías "el requemao", que participó en las batalla de Rioseco y en la toma de Ciudad Rodrigo junto a D. Julián Sánchez "el charro". Tras los protagonistas surgen los malos de la novela, que también los hay: El "hermano de la Calabaza", el chivato Pepe, el "comadreja" y el fraile Jeremías, que tendrá un papel primordial en el desarrollo de la trama. Hombres aguerridos, que tuvieron en jaque a las milicias provinciales de Zamora, mandadas por D. Pedro Tenorio de Mendoza Tellez-Girón, antiguo coronel del regimiento de Húsares de la Reina y descendiente de otro caballero llamado D. Juan Tenorio, privado del Rey D. Pedro el Cruel y celebrado por su afición a la buena mesa, al vino añejo y a las mujeres, que inspiraría cinco siglos después, a nuestro dramaturgo José Zorrilla para escribir su famoso drama D. Juan Tenorio.

Siguiendo la novela recorremos peligrosos caminos, atacados o defendidos por bandoleros. En esta época las partidas de guerrilleros o salteadores cobraban peaje a las diligencias que pasaban por su territorio, para protegerlas de otros bandidos, que a veces operaban fuera de su zona.

En la taberna del Ciervo Blanco situada en la calle Cantarranas de Zamora traban conocimiento el comandante y el bandolero, el primero sin saber aún la identidad del segundo.Ávidos lectores, nosotros tenemos ocasión de saborear las comidas, el ambiente y hasta de escuchar las coplas sobre la captura del bandido Francisco Sánchez Olivencia el "Bejarano"por los milicianos de D. Pedro, en Moraleja de Sayago.

En el año 1830 la Sala de Alcaldes de la Casa y Corte había acordado que cuando se diese muerte a un famoso criminal se enviase un sucinto relato del hecho al Hermano Mayor de la Cofradía de los Ciegos, para realizar una composición que pudiera relatar por las plazas y mercados de las villas, es decir ya existía una especie de Agencia EFE.

Nos entretienen también las leyendas que contaba el tío Rosauro "érase que se era...en la cueva de Toledo" cuando se predijo a D. Rodrigo la invasión de los árabes. Parece ser que al final de la batalla del Guadalete los hijos de Witiza, rey al que había destronado D. Rodrigo con la connivencia de su tío el Obispo D. Opas se pasaron al bando enemigo decidiendo la victoria a favor de los agarenos. Muchos años después cuando Alfonso III tomó Viseo se encontró en la basílica mayor de la ciudad una lápida con la inscripción:
"Hic recuescit Rodericus ultimus rex gotorum"
porque la última batalla entre D. Rodrigo y Muza tendría lugar en Segoicela de los Cornejos cerca de Tamames, y el cadáver de este sería llevado a Viseo.

Por la Requejada y por la Culebra, por Sierra Negra y Sanabria, pero también en Zamora y Madrid, se van gestando las intrigas que daría lugar a la primera Guerra carlista, después de que Fernando VII derogase la Ley Sálica, que había promulgado Felipe V. El hermano del Rey, Carlos Mª Isidro conspira junto al infante D. Miguel, su sobrino y cabeza del partido absolutista portugués, usurpador a su vez del trono de Portugal, al borde también de una guerra civil, con el emperador del Brasil D. Pedro, que trataría de restablecer en el trono a su hija Dª María.

Tenemos pues a los principales personajes y el teatro de operaciones en la frontera de Zamora con Portugal, nos falta solo el apoyo económico en manos de un culto comerciante judío Isaac Ibn Samuel Abez Ezra que intrigará en ambas cortes y será providencialmente salvado en Sayago por Juan María, lo que moverá al judío a pedir al Deseado que le nombre Brigadier de las tropas de la frontera después de perdonarle, como antes había hecho con José María Hinojosa el "Tempranillo" en Andalucía.
Otra judía, Raquel, madrina del anterior, informa al rey de que Juan María es hijo de una hermosa mora Aixa Zoraida y.... de su padre el rey Carlos IV.

Intrigas palaciegas, sociedades secretas como la "Liga Liberal de los Oprimidos" para liberar a los encarcelados o perseguidos por el Gobierno, o la del Ángel Exterminador con sus dirigentes denominados "Tronos" o jefes supremos, "Arcángeles" al mando de las cohortes celestiales, "Serafines", "querubines" etc hasta llegar al "Ángel Milite" que enseñaba el manejo de las armas y la obediencia ciega a los desalmados que militaban en sus filas para cometer atentados contra los liberales o en la persona del mismo D Carlos, dudoso honor que recayó en un tal "fray Cuchillada" clérigo orensano que fue interceptado y muerto por uno de los hombres de Juan María cerca de Bermillo de Sayago. Su nombre en clave era "Vulcano"
El infante D. Carlos, que se había negado a asistir a la ceremonia de proclamación de su sobrina Isabel el 30 de junio de 1833 se exilió voluntariamente en Portugal mientras preparaba la invasión con un ejercito hispano-luso por la zona comprendida entre Rihonor y Mármoles.

Enfrente tenía a Juan María y sus voluntarios después de conseguir para todos un indulto real con restitución de títulos y empleos para los encarcelados o perseguidos por sus ideas liberales así como la anulación de las Reales Cédulas de 9 de octubre de 1824 y 14 de febrero del 27 por las que se condenaba a muerte a los miembros de la liga de los oprimidos y otras organizaciones democráticas.

El día 29 de septiembre a las 3 de la mañana muere de una "apoplejía fulminante" Fernando VII. El día 2 de octubre estalla el levantamiento en Talavera de la Reina (Toledo) siendo rápidamente sofocado. Álava, Guipúzcoa y Vizcaya unidas a Navarra se suman a la rebelión. El día 13 el cura Jerónimo Merino se subleva en Burgos al mando de 14 batallones. En Galicia se organizan partidas mandadas por curas y canónigos.

Durante la noche del día 10 de octubre, D. Carlos cruza la frontera con su ejercito por el puente internacional junto al pueblo de Riomanzanas cerca de Torregamones. D. Juan María le espera entre San Martín del Pedroso, Trabazos y San Vitero obligando a volver por donde vino al ejercito invasor. Los puentes construidos frente a los molinos de Bornes y Valdio ceden por la sobrecarga que soportan precipitando al agua parte de la caballería. El número de bajas llegó a sobrepasar los 1500 soldados.

D. Carlos consigue refugiarse en Miranda do Douro por lo que el gobierno español atraviesa la frontera con permiso del emperador del Brasil D. Pedro, mientras su hija María Gloria ya desembarcaba con un ejercito en Portugal para recuperar el trono.

Advertido D. Carlos antes de que la ciudad fuera sitiada y posteriormente conquistada se retira precipitadamente a Braganza. El Obispo de León Abarca burla el cerco disfrazado de aldeano y ya en Braganza D. Carlos le nombra Ministro de Gracia y Justicia.

El Obispo junto con el antiguo bandolero, el fraile Jeremías urden un plan para acabar con D. Juan María la idea es parecida a la de Bellido Dolfos en el cerco Zamora. El fraile trata de atraer a su antiguo jefe con disculpa de revisar un posible punto débil en la muralla.

D. Juan María es ayudado por el lobo que presiente la emboscada, escapa malherido y finalmente muere. Los generales liberales toman juramento a D. Carlos de que no había participado en la muerte del brigadier D. Carlos jura, pero aquella noche sus tropas y la guarnición miguelista abandonan Braganza para dirigirse a Viseo siendo acosados continuamente por el ejercito del General Rodil. D Carlos se retira a Coimbra. La situación se hace insostenible por las deserciones a favor del emperador D.Pedro por lo que las tropas del usurpador Miguel se rinde en Évora.

D. Carlos se embarca para Inglaterra para regresar posteriormente a España llegando con su ejercito hasta Vallecas en las afueras de Madrid, pero nuevos descalabros militares le conducirán al destierro y la muerte en el vecino país galo.

Juan María Turón fue enterrado sobre la peña Mira en la Sierra de la Culebra. Dicen que en las noches de luna llena la silueta de su amigo el lobo negro al que salvó la vida de cachorro, se recortaba sobre el cielo aullando con lastimero y desgarrador acento por su amigo desaparecido.

26 noviembre 2007

Monasterio de Moreruela

El otro día visitamos el monasterio de Moreruela, en la provincia de Zamora, pinchad aquí para ver las fotos.

No nos paramos en Tábara, lo que nos hubiera gustado mucho, porque no estaba previsto en el itinerario.
De Tábara dice la wikipedia: que fue un importante centro monástico de amplia resonancia en el antiguo Reino de León, conocido como San Salvador de Tábara. El cenobio, cuyo asentamiento fue posiblemene edificado sobre anterior ocupación visigoda, fue fundación de San Froilán a finales del s. IX por encargo de Alfonso III, según se relata en la Biblia mozárabe de la catedral de León.

Nosotros preparamos la excursión releyendo aspectos de su historia en el antiguo reino de León y nos alegramos de encontrar aquí a S. Froilán, patrón de la diócesis legionense. S. Froilán fue el fundador, junto a S. Atilano, del primitivo monasterio de Santiago de Moreruela y de otros, pues fue revitalizador de toda esta tierra de Tábara.

El monasterio actual no es el que mandó construir este santo, pues aquel estaba ubicado más cerca del río Esla, zona de mayor influencia política, por su proximidad a Tábara.

Toda esta zona eran humerales, tierras muy pantanosas, hoy entre las lagunas de Villafáfila y las colas del embalse de Ricobayo. No es de extrañar que el primitivo monasterio se derrumbara, por lo que los monjes buscaron un suelo más firme para su nueva edificación.
ábside de la iglesia de Moreruela
Moreruela fue una de las primeras casas que tuvo en España la Orden del Císter.

El monasterio llegó a tener un gran poder económico, destacando también por su importancia artística.

En 1143 Ponce de Cabrera recibió de Alfonso VII unas donaciones para construir el monasterio. 

El que ahora se conserva es el que construye Ponce de Cabrera, es románico, pero se ha hecho famoso porque incorpora soluciones protogóticas.

La cabecera de la Iglesia es la parte mejor conservada del edificio con siete capillas para poder celebrar las numerosas misas que se demandaban en la época. La capilla mayor, con sus amplias ventanas, muros elevados y columnas estilizadas ya anuncian el gótico.

Los cistercienses son un movimiento de reforma benedictina, que reaccionó ante la ostentación y el lujo, buscando la soledad y la oración, colonizando lugares desiertos o pantanosos como este y obligándose a trabajar con sus manos sin siervos.

Su éxito se debe, creo yo, a su política autárquica, a su deseo de autosuficiencia. Sus monasterios pueblan territorios de frontera y a través de donaciones, permutas y compras, ayudados por los legos conversos, emplean a una numerosa mano de obra gratuita, que cultiva la tierra, cuida el ganado, construye molinos y pesqueras junto a los ríos y explota las minas de sal o de hierro.

Organizados todos ellos perfectamente bajo la Regla del Císter, terminan consiguiendo una producción excedentaria, que al venderla proporciona grandes ganancias.

El aumento de sus riquezas obliga a cambiar la Regla de austeridad, pero cuando los monjes se convierten en grandes rentistas se inicia su decadencia.

Las ideas enciclopedistas y un decreto de José Bonaparte hacen que el 02/12/1809 la comunidad de Moreruela, con su Abad, al frente tenga que abandonar la Abadía. Los franceses incautaron dinero, plata, grano, ganado y muebles.

Con la vuelta al poder de Fernando VII regresan los monjes a la abadía, encontrándola en un lamentable estado.

En 1820 son obligados a abandonarlo de nuevo, el Decreto afectaría a 1055 conventos españoles.

En 1823 vuelven los monjes al Cenobio, pero el desastre que se les viene encima, va a ser mayor que en "la francesada", pues en 1833 la Iglesia tiene en España un 18% del total del terreno cultivable de toda la nación y con el gran porcentaje restante, el 82%, los gobernantes no son capaces a  remediar las crisis económicas.

Deciden amortizar los bienes de la iglesia.


En 1835 al no llegar a tener Moreruela 12 monjes profesos, después de seis siglos de vida monacal, desaparece definitivamente el Monasterio y en 1851 ya no quedaba nada por vender de sus antiguas posesiones. Así una de las joyas arquitectónicas más valiosas del mundo se convierte en una "gloriosa ruina"

P1100564Sin embargo, nos queda el recuerdo de los frailes que se formaron aquí:

historiadores como el padre Lobera y Fr. Juan López;

Teólogos como Leandro Postigo y Fr. Gregorio Sanz,

oradores como Fr. Benito de Alarcón,

arquitectos como Fr. Pedro García

y toda una pléyade de gramáticos y poetas.

Este monasterio, como la mayoría de ellos, fue un hervidero de intelectualidad y espiritualidad. Pero todo se perdió.

Me pasé un buen rato observando las marcas de los canteros, que son muy curiosas, desde las cruces, llaves, serpientes y otras más complejas, que parecen símbolos alquímicos.

En la actualidad se está llevando a cabo una restauración y recuperación de restos muy importante. Se conserva parte de la sala capitular, de los dos claustros, sólo quedan los cimientos, las paredes del ala de novicios y la cerca del monasterio casi completa.

...La visita del monasterio ha coincidido con la lectura del libro de Hermenegildo Fuentes: "El Halcón y la Rosa". Está escrito por un zamorano de la comarca, que nos da una visión novelada de la vida monástica y de la vecina ciudad de Sansueña, hoy desaparecida.

cartel de la casa del Escritor del pueblo CervantesDe toda esta tierra y de Sansueña hay mención en el Quijote, no dejéis de leer también este otro libro de Hermenegildo: "D. Quijote de Cervantes, de la Mancha a Sanabria" y nuestras entradas de D. Quijote en el blog.


Otro zamorano también, este de Villafáfila, escribió un monumental "Estudio histórico, artístico y religioso del Real monasterio de Santa Mª de Moreruela", donde se explican todos los detalles que quisieramos descubrir.

Cuando observas la destrucción de estos centros de civilización y progreso, te sientes desolado. La semana anterior visitamos Carracedo así que, más que contemplar el arte me interesa ahora reflexionar ¿qué ha pasado para que los monasterios más importantes de España (y del mundo) se hayan convertido en ruinas?

No sé por qué, pensé en las Cajas de Ahorros, que con Fray Lucas Pacciolo, en principio, nacieron para combatir la usura, ayudando a campesinos y ganaderos, consiguiendo riqueza en todas partes. En la actualidad consiguen grandes beneficios para unos pocos, al igual que los bancos, pero su razón de ser queda reducida a una minúscula Obra Social.

Quizá entre estas líneas se plasmen las inquietudes de nuestra búsqueda, quizá nos las descubran las piedras y nos las cuente el aire, que circunda estos lugares...