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27 noviembre 2013

El Viejo Camino de Santiago: de Villalfeide a la Vid de Gordón

Pentafinium, León, 2013

Queridos compañeros, hoy visto mis mejores galas peregrinas, ataviado a la vieja usanza, para celebrar que realizamos el último tramo del presente año, por el Viejo Camino de Santiago de la Montaña.

Empezamos la aventura del Viejo Camino Olvidado en enero, con mucha nieve y más ilusión. A lo largos de las sucesivas etapas lo hemos dado a conocer a la gente de los pueblos por los que pasamos, lo hemos documentado concienzudamente y también hemos disfrutado de la historia y los paisajes de este bonito León.

Hemos pasado por Puentealmuhey, San Martín de Valdetuéjar, Puente del Mercadillo, Las Arrimadas, Boñar, Correcillas, Villalfeide y otros muchos pueblos. En todas partes dejamos buenos amigos. 

Esta aventura no hubiera sido posible sin la  documentación que nos aportó D. Julián González y su libro Vexu Kamín, D. Matías Diez Alonso y sus libros sobre la provincia de León, las monografías de Julia Miranda y J.M. González y el Sr. Fernández Arenas en su libro Viejo Camino de la Montaña, estamos en deuda con todos ellos y agradecemos su trabajo. 

Cuando hace unos días vinimos a marcar la etapa desde S. Félix de Villalfeide, que podéis leer aquí:
http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/el-faedo-de-cinera-geras-de-gordon-y.html
hasta La Vid de Gordón, cuyos detalles del pueblo podéis leer aquí:
http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/nuestra-visita-la-vid.html
os puedo asegurar que diluviaba.

Había agua y viento y en el Faedo de Ciñera, donde tantas veces hemos pasado ratos agradables que podéis ver aquí: http://rsas0010.blogspot.com.es/search/label/Faedo%20de%20Ci%C3%B1era

resbalábamos por las peñas heladas.

Sin embargo, observé que contra el pico Polvoreda, pude fotografiar un magnífico arco iris (ya sabéis: el contrato con "El de Arriba" para que no diluvie). Quizás por eso hace hoy, día en que dos autobuses de peregrinos de la Asociación de León decidimos hollar este Viejo Camino hace un día maravilloso, helador, pero con sol.

Villar del Puerto y Faedo

Don Maximiliano González Flórez, en su libro “La Ribera del Torío” pág. 164 refiriéndose al lugar donde comenzamos nuestra etapa de hoy, dice lo siguiente:
 “Por este puente pasaba el Camino Real (Se encuentra  junto a la ermita de S. Félix de Villalfeide entre Villalfeide y Vegacervera)… También servía de paso para los peregrinos que venían desde Puente Almuhey por Boñar y Valdepiélago  para subir a Valdorria y a la Cueva de San Froilán, santificada por su presencia eremítica en los últimos años del Siglo X. Desde allí bajaban los peregrinos por Correcillas, pasaban el puente de Villalfeide  y seguían a la Vid…”

Así que ayudados por esta documentación, nos ponemos en Camino.

La primera localidad con la que nos encontramos es Vegacervera, con los Sierros Negros al fondo, donde dicen que hubo un castillo en la Edad Media, que a su vez ocupaba el solar de un castro anterior.  Hoy esta localidad es famosa por las preciosas Hoces, que llevan su nombre. Su contemplación hace la delicia de multitud de montañeros.

río Torío en Vegacervera

Dicen que la carretera actual no existía antiguamente. Un caballero de Felmín, que tuvo suerte en la conquista del Perú, acompañando a Pizarro,  a la vuelta de su aventura,  la construyó a costa de su propio pecunio.

Mucho antes los romanos habían hecho una calzada que venía por Gete y Getino, subía hasta Valporquero y bajaba a Valle de Vegacervera. Como toda vía de conquista llegaba hasta los castros, donde se enrocaban los valientes prerromanos y era mucho más dura que la de nuestro caballero.

Me gusta hacer una visita al viejo puente y contar la historia de una pelea famosa entre el Conde de Aviados D. Ramiro Núñez de Guzmán y las gentes del Abad de San Isidoro, que desde la época de Alfonso VI era el propietario de estas tierras que hoy transitamos.

El asunto terminó en la Real Audiencia y está muy documentado como podéis comprobar pinchando aquí http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/54/6algo.pdf
y así podemos saber que para envalentonar a sus huestes estimuló el consumo de alcohol, envenenaron dardos y hasta hubo un muerto en la contienda: el clavero del castillo de Aviados, que se cayó del caballo.

Vegacervera, casa de los Getino

Además del puente, me gusta visitar también una casa blasonada, está frente a un coqueto hotelito rural, la identificaréis enseguida por sus escudos blasonados bastante deteriorados por el transcurso del tiempo. Para saber más consultad el libro de José Ml González y Julia Miranda: "El municipio de Vegacervera, arqueología e historia". Esta casa fue la sede del mayorazgo de los Getino y hasta tenía adosada una capilla dedicada a San Cristóbal, que posteriormente, por azares del destino se arruinó.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada, del Siglo XVIII, se nos da cuenta de un hospital de Peregrinos que nos afianza en lo jacobeo de la ruta que estamos transitando.
Para ampliar datos sobre D. Manuel Getino y el mayorazgo, consultar las monografías de Julia Miranda y J. M. Glez, así como la de Jaime Rollán Ortiz:   http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/95-96/8manuel.pdf

Seguimos a Coladilla por la carretera. En mejor tiempo tendremos ocasión de repetir esta etapa por sendas montañeras. Divisamos las cumbres nevadas mientras que en el valle pastan las vacas en prados aún verdes por la humedad.

Yo creo que de los lugares por los que hoy transitamos, la iglesia de Coladilla es la más importante y la que se cita más tempranamente en los documentos medievales.

No dejéis de hacerla una visita. Fijaos en los canecillos 13 en la fachada norte y 11 en la del sur, tiene motivos geométricos, vegetales, animales y humanos (Je, je…)
En el arco de la puerta de acceso llama poderosamente nuestra atención, trece vieiras en relieve, rematado por una roseta de cuatro pétalos. En la clave, en el lado derecho de la portada hay una inscripción, que los autores mencionados traducen como:”Pedro Cuesta me fundó” y la datan entre los Siglos XII y XIII.

Coladilla

En Coladilla no sólo ha florecido el arte, merece la pena visitar también todas las industrias que florecen allí: el obrador con sus exquisitas pastas y empanadas, la fábrica de quesos y yogur, los restaurantes que a la vez son también fábrica de embutidos y ¿cómo no? el Taller de Cerámica y la tienda de Pilar Tirados.    



Continuando hasta Villar del Puerto, si el tiempo lo permite,  podéis aprovechar la ocasión para seguir un camino a vuestra izquierda, que pasando frente a la Iglesia y el cementerio, se dirige al Faedo de Ciñera por el lugar denominado las “marmitas de los gigantes”,  el recorrido es espectacular, aunque peligroso en invierno. http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/el-faedo-de-cinera-geras-de-gordon-y.html

Caminamos hasta alcanzar la altura máxima del puerto y después de sobrepasar el pueblo de Villar del Puerto, un gran panel nos avisa de que estamos en una reserva de la biosfera del alto Bernesga.

Camino a Coladilla

De momento, me conformo con admirar la inmensa belleza que se despliega ante nosotros, pero para los que deseen profundizar en el proceso que ha dado lugar al actual relieve montañoso que estamos contemplando, pueden consultar aquí el artículo de la ya mencionada revista LaBigarda que os pondrá al día en los procesos geológicos que aquí han tenido lugar. 

Aprenderéis a identificar las Orogenias recientes, del Terciario ¡je, je! y en general, los plegamientos ocurridos hace la friolera de 542 millones de años, os familiarizaréis con los Puntos de Interés Geográfico a tener en cuenta, a la hora de dar máxima protección al entorno, por su interés didáctico científico y turístico.    



Al final llegamos a la Vid de Gordón mientras hablábamos de su torre medieval,  en la que estuvo preso el Conde de Saldaña,  de su Centro de Interpretación del Clima, inconcluso por falta de presupuesto y en espera de mejores tiempos. http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/nuestra-visita-la-vid.html

Hablamos también del monstruo que aterró a los lugareños en la baja edad media y que ya citan en el Vexu Kamín libro que nos sirve de guía de viaje  “…Y anduvimos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y a continuación saludamos a las gentes de Vegacervera y Coladilla y Llegamos a la Vid, donde unos ermitaños nos contaron lo del cuélebre”. 

El cuélebre de la Gotera asoló estos territorios hasta que San Lorenzo puso fin a sus fechorías por lo que la gente de los alrededores agradecida, acude el 10 de agosto en romería a la ermita erigida en recuerdo del suceso.

Cantamos al son de la pandereta pues Rosi y Camino le pusieron ritmo a nuestras canciones y después de reponer fuerzas en el bar de la localidad algunos hasta siguieron caminando por la collada de Buiza para examinar el siguiente tramo de la ruta, pero eso es ya otra historia.       


La Vid de Gordón

Para saber más:
Texto y fotos de Rafael Cid

16 noviembre 2013

Faedo de Ciñera, Viejo Camino de Santiago, Geras de Gordón y las primeras nieves.

Siempre me habían dicho que la presencia del arco iris era el símbolo de una promesa que nos hizo Dios para que no se repitiera ningún diluvio, pero confieso que yo el lunes pasado tuve mis dudas.

Fue con ocasión del marcaje de una ruta del Viejo Camino de Santiago por la montaña de León. Pensábamos marcar desde la ermita de S. Feliz de Villalfeide hasta la Vid de Gordón y yo que había divisado desde el coche un magnífico arco iris, salí apresuradamente dispuesto a fotografiarlo.

Villar del Puerto y Faedo

La fuerte ventisca del exterior y el aguacero casi me transportan directamente al Pico Polvoreda invisible en ese momento debido a los negros nubarrones que lo cubrían. No obstante a nosotros, ruteros curtidos en mil expediciones no nos amedrentó y capeando como pudimos el temporal nos dirigimos caminando al vecino pueblo de Vegacervera.

Ni que decir tiene que no se me ocurrió fotografiar el puente que hay junto a la ermita, ni a continuación el de Vegacervera, porque después de caminar los dos kilómetros que separan ambas localidades sólo tuvimos ganas de llamar por teléfono a Pilar que se había quedado en el coche para que pasara a recogernos y… ¿fin de la ruta?

Bueno, al final decidimos volver otro día para marcarla, pero también pensamos que podríamos regresar a León por la carretera de Coladilla a la Vid que estaba más resguardada por las montañas que la que habíamos transitado antes.

Camino a Coladilla

Nos pusimos manos a la obra, es decir al volante y nuestra siguiente parada fue en Coladilla para tomar un café y entrar en calor, pero a aquella hora los bares permanecían aún cerrados a cal y canto.

Oímos entonces la bocina de la furgoneta del panadero que efectuó una parada junto a la Iglesia y luego al no obtener respuesta hizo otra en la plaza junto a nosotros, pero nadie acudió. ¡Con la que está cayendo!

Decidimos continuar sin el cafelito hasta nuestra siguiente parada en Villar del Puerto. Aquí la lluvia no era tan intensa aunque podéis observar en algunas fotos unos circulitos brillantes, que nos son orbes mágicos sino motitas de agua nieve que arrastradas por el viento en todas direcciones me hacían del todo imposible proteger la cámara.

Villar del Puerto y Faedo

Por el camino que desde la Iglesia del pueblo conduce al cementerio nos dirigimos al Faedo de Ciñera y así nos atrevimos a dar comienzo a la aventura.

¿Qué puedo deciros del Faedo de Ciñera que no haya dicho ya?  Rosi y yo lo hemos  visitado en todas las estaciones del año que podéis ver pinchando aquí   

He llevado a mis amigos cuando vienen a visitarme a León o simplemente para relajar la mente y agudizar los sentidos, pues se le llama también el “bosque encantado”  Me faltaba la visita con lluvia que ahora íbamos a realizar ahora.

Villar del Puerto y Faedo

El asunto tenía su dificultad, pues bajando desde Villar del Puerto como en su día lo hicieron los hombres que trabajaban en las minas, por la hoz de rocas resbaladizas, con las “marmitas de gigantes” al fondo dispuestas a tragarnos, tiene su peligro para unos “urbanitas” como nosotros, que con voluntad de hierro y espíritu a lo Indiana Jones  logramos alcanzar los puentes de madera del final del embudo en que nos habíamos metido.

Como faedo viene de Fagus=haya y Edo=Etum=abundancia pues al haber muchas hayas te da la sensación de caminar bajo un paraguas con una multitud de colores marrones que te protegen de la lluvia sobre una alfombra de hojas húmedas y hayucos.

Faedo de Ciñera

Nos fotografiamos para cumplir con el ritual, junto a Fagus el haya que en 2008 cumplió sus 500 años. Si hablara ¡Cuántas historias podría contarme! Un año antes, en 2007 se le había concedido el premio al bosque más cuidado de España. Fagus es un árbol de leyenda, una leyenda viva que acompaña a otra leyenda, la de la bruja Haeda.

Porque caminando por este bosque, inspirada por su naturaleza feraz, Josefina Diez quiso contarnos un cuento:

…Érase que se era, cuando los hombres vivían al aire libre refugiándose por la noche en las cuevas del contorno, había también una bruja llamada Haeda. Como toda bruja que se precie, tenía poderes mágicos, aunque ¡eso sí! Debían de utilizarse para hacer maldades

Faedo de Ciñera

La gente vivía en una cueva junto a las hoces, pero como había nevado mucho, casi no podía protegerse del frío.
A la brujita, que le gustaba mucho oír el canturreo de las voces infantiles jugando por el bosque, se le ocurrió utilizar sus poderes para prender fuego a un montón de piedras negras que había entre las rocas y el rescoldo calentó a la gente toda la noche. Al día siguiente continuó nevando y Haeda sobre la ceniza del día anterior volvió a hacer magia, pero como era para una buena causa se sentía cada vez más débil.
Un día, al lavarse en el arroyo que atravesaba el Faedo se vio reflejada en el agua. Estaba muy envejecida.
Tenía que hacer algo, y pronto. Con sus últimas fuerzas convirtió la mayor parte de las rocas en piedras negras que con el tiempo la gente llamaría carbón y marchó a morir junto al árbol llamado Fagus que custodiaría su reposo para siempre.

¡Dios, que ganas tengo de traer aquí a mis nietos para contarles este cuento!

 Leyendas a parte hay  de agradecer la participación del AMPA CP Miguel Arcángel de Ciñera y de la Asociación ADELFA que desde el 2 de Enero de 2003, viene luchando por la conservación de este paraíso natural, así como a todas las personas anónimas que luchan para que podamos seguir disfrutándolo. A todos: ¡Muchísimas gracias!

Por la vereda de la montaña, sin entrar esta vez en Ciñera continuamos hasta la Vid de Gordón. Como había estado recientemente visitando esa localidad le conté a mis compañeros la historia del culebre y la de la Torre del Castro. Podéis ver la entrada del blog pinchando aquí  http://rsas0010.blogspot.com.es/2013_11_01_archive.html

Y como ya habíamos resistido bastante frío, decidimos y sin poder beneficiarnos de la magia de Haeda, pues está prohibido hacer fuego, decidimos aprovechar las jornadas gastronómicas y acercarnos hasta Geras, para degustar un cocido gordonés.

Geras es conocido en el mundo entero por sus embutidos, calderetas y como no, también por su cocido que hacen de esta localidad un referente gastronómico.
 Llama nuestra atención la Hermita del Santo Cristo, bien cuidada, vigilando la entrada del pueblo que visité recientemente para despedir a Laudelino.

Si miramos detenidamente a nuestro alrededor, distinguiremos 10 cruces una en lo alto de cada picacho montañoso que rodea el pueblo, están ahí para protegerlo de las fuertes tormentas que se producen por estos lugares. Dicen que un año que no se reparó una que estaba muy deteriorada, un fuerte pedrisco arrasó totalmente el espacio a proteger por ella.

Nieve en Geras, 2013

Mientras degustábamos el cocido yo comenté a mis compañeros que recientemente leí un articulo sobre la historia de este hermoso lugar. La revista tenia el curioso nombre de “la Bigarda” que todos los niños leoneses hemos jugado de pequeños  Vosotros también podéis leerlo pinchando aquí.

Nieve en Geras, 2013

Terminamos así una agradable jornada. En la que para que no faltase nada, pude fotografiar, al salir del restaurante ¡la primera nevada de temporada! 
Texto y fotos de Rafael Cid

16 enero 2013

Nieve en “Faedo”

No sabemos si os habíais dado cuenta de que últimamente aparecían menos artículos en nuestro blog.
Es cierto que las fechas navideñas no son muy proclives para realizar excursiones por el monte, pero la causa principal se debía a un fallo en mi cámara de fotos, una Fuji HS20, inseparable acompañante, que nos proporciona luego tan buenos recuerdos de nuestras correrías. Fallaba un poquito. ¿Se estaría haciendo mayor?  Quizás la estábamos pidiendo demasiado o estaría llegando la hora de cambiarla. Por otra parte, cada poco salen nuevos modelos con novedosas prestaciones que hacen las delicias del consumidor aficionado…

Faedo de Ciñera, 2013

De todas  formas al igual que sucede con los seres humanos a estos otros compañeros de viaje también se les coge cariño así que decidí enviársela al Servicio Técnico Oficial de la casa aunque no confiaba en que pudiesen hacer mucho y ¿Qué puedo decir? Pues que cuando me la devolvieron, me faltó tiempo para probarla. Macros, zoom, desenfoques flas, contraluces, figuras en movimiento…. De todo he probado y funciona de nuevo a la perfección. Así que ¡Gracias amigos de PM2S de Cerdanyola del Vallés ! No se como os llamáis ni si os parecerán bien o mal estas palabras que os dedico ni siquiera os van a subir el sueldo por esto. Este blog solo lo siguen muchos amigos con aficiones semejantes a las nuestras  y quiero que sepan que hay personas que pelean porque las cosas salgan bien.

Faedo de Ciñera, 2013

Ya habíamos estado varias veces en el Faedo de Ciñera, con sus paisajes nevados. Ved aquí nuestros reportajes. En invierno y en el resto de las estaciones del año.

Pero allí volvemos una y otra vez ¿Qué puedo contaros de nuevo? Es un lugar mágico con árboles milenarios y la leyenda de su bruja local ¿o es un hada?

En esta ocasión tampoco nos defraudó la belleza de su paisaje. Pude constatar además, que el entorno estaba más cuidado si cabe, gracias a un camino de senderismo. ¡Seria ideal que nuestras autoridades abandonen el proyecto de la línea de alta tensión Sama-Velilla!

Todo transcurrió de maravilla, como os contamos, hasta que a la vuelta…… observamos sobre la nieve unas huellas enormes.

Faedo de Ciñera, 2013

¿Serían de un gran lobo, o de un oso que venia de las reservas limítrofes con Asturias en busca de comida?  Con el susto que me produjo hasta se me olvidó colocar una moneda para que podáis comparar el tamaño en la foto, pero os puedo asegurar que era grande.

Íbamos vigilando las sebes junto al camino atentos a cualquier movimiento sospechoso y cuando ya me acercaba a las primeras casas de labranza lo vi ante mí. 

Faedo de Ciñera, 2013

Era un gran mastín leonés y casi se me echa encima. Me habían advertido de que a pesar de su aspecto bonachón son animales peligrosos, pero este perro casi me da un beso como podéis apreciar en la foto.

Inmediatamente recordé que en otra de mis anteriores excursiones se acercaron a nuestro grupo dos cachorrillos.

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Quizás por el cansancio o debido a nuestra torpeza, consecuencia de la dura caminata, alguien tropezó sobre la pata de uno de ellos, que comenzó a aullar de dolor. Mis amigos apresuraron sus pasos, temiendo que la madre de los perros apareciera de improviso alertada por su cachorro y nos pusiera en un aprieto.

Recuerdo que yo, venciendo el miedo y movido por la pena que me daba el indefenso animal, me acerqué a el, lo acaricié y después de comprobar que no tenía ninguna herida se me ocurrió mandarle energía hasta que poco a poco se fue calmando.

El lugar de nuestra historia es más o menos el mismo, donde nos encontrábamos ayer, pero el mastín aunque joven es ahora de bastante más tamaño.

Faedo de Ciñera, 2013

Las muestras de cariño con las que me trató, me hicieron recordar  la  historia que acabo de contaros. Y es que como os dije, estamos en un lugar mágico.

Faedo de Ciñera, 2013

Feliz año nuevo a todos y  gracias por reparar mi cámara.

04 febrero 2010

Faedo de Ciñera 30.01.10


Habíamos intentado una excursión al Faedo de Ciñera,
View Larger Map el sábado después de Reyes, como una especie de homenaje navideño y espiritual a este lugar íntimo, amenazado por la línea de alta tensión Sama-Velilla. Las nevadas y sobre todo las heladas y fríos vientos nos echaron atrás y concluimos fotografiando la Candamia, entorno leonés y ciudadano, que humildemente siempre está ahí, tan próximo, ofreciéndonos la belleza de vistas entre pinos, de la extensa vega de los ríos Bernesga y Torío y tantas montañas rodeando los horizontes de la ciudad.
De nuevo acometimos este sábado la marcha al Faedo y la satisfación fue enorme. La fuerza del agua borbotoneaba y rugía invadiendo las orillas y haciendo casi imposible fotografiar todo su cauce desde la inestabilidad de alguna piedra central.
Ya teníamos fotos del bosque en las cuatro estaciones, pero su belleza, siempre cambiante nos sorprendió. Nos sorprendió su húmedo colorido, mezclado de intensos verdes de los musgos, que proliferaban sobre todas las piedras y las brillantes gamas rojizas de las alfombras de hojas de hayas, blandas y mullidas por la trasparente y a veces blanquecina capa de nieve, que cubría todo. Los bordes de troncos y ramas también mantenían ese blanco tenue reflejo y toda la pradera, que da espacio al área de merienda, parecía un glaciar chispeante de suaves brillos mientras la nieve soltaba algunas pintas, que también quedaron reflejadas en el objetivo.
Pues bien, disfrutemos del reportaje fotográfico.

30 junio 2009

Faedo de Ciñera en verano


Hemos vuelto al Faedo de Ciñera para contemplar el bosque en verano.
View Larger MapLos verdes de las hojas tenían un brillo espectacular bañadas por el sol de la tarde. Había mucha gente, familias y grupos de catequesis celebrando la comunión, disfrutando del hermoso día y llenando el ambiente con sus risas y voces infantiles. En las marmitas de gigante los recodos de la roca, que recogían agua saltarina, servían como piscina para el baño de los pies, mientras que los más aguerridos y algunos niños intrépidos subían las rocas con vértigo para los que los observábamos.
Tuvimos la ocasión de charlar con fotógrafos aficionados que se ofrecieron a inmortalizarnos y nosotros a ellos, con los grupos con los que compartimos sendero y hasta con los insectos que calladamente iniciaron contacto con nuestra intuición.
En fin, que fue una gozada.

07 marzo 2009

El Faedo de Ciñera 07.03.09

Hemos vuelto al Faedo queriendo mostralo a los chicos, pero lo hemos disfrutado solos. Las hayas estaban silenciosas bajo el manto de nieve, pero todo el ambiente estaba inundado del fragor del agua, que corría a borbotones por el estrecho cauce que le permite la hoz de roca caliza o saltando atropelladamente entre las piedras cuando se abre el bosque.
Extrañamente, estuvimos sólos en nuestro periplo, pisando sobre las huellas de otro solitario montañero, único rastro humano sobre la nieve impoluta.

Los recuerdos fotográficos muestran diferencias con respecto a la nieve del día que se lo dimos a conocer a Toño y Raquel, a pesar de que ahora estaba de nuevo nevado. Véamoslo.

28 enero 2009

Faedo de Ciñera 24.01.09

Ved lo bonito que estaba el Faedo el día que fuimos con Toño y Raquel. La nieve lo cubría todo y pintaba una línea blanca sobre los bordes de las ramas y los troncos de los árboles. Tuvimos un hermoso día de sol, que nos hizo soportar el frío que trasmitía el entorno, sobre todo en la humbría. El río corría vigoroso haciendo torbellinos por doquier. En el suelo nuestras pisadas dejaban huellas perfectas de relieve, en las que se podían apreciar los detalles de la suela de nuestras botas.
Esperamos regresar en otras ocasiones para ir notando la diferencia estacional.

27 octubre 2008

Faedo de Ciñera, excursión de la Jcyl

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Aprovechando la mágica estación otoñal, hemos visitado el Faedo de Ciñera. El grupo de la Junta iba bien aprovisionado de información sobre las características ecológicas y socio-culturales de la zona, pero además de eso, fuimos recibidos por representantes del Ayuntamiento y acompañados por la guía que nos deleitó con numerosos detalles.


Íbamos dispuestos a pasar un día de compañerismo, compartiendo paseo y opípara comida.

Por supuesto, antes de llegar al bosque, le hicimos homenaje a estas tierras mineras, escuchando los pormenores de la formación del pueblo de Ciñera, del pozo 50 y observando las instalaciones del pozo Ibarra.

Avanzábamos hacia el Faedo, cargados de ilusión por descubrir de nuevo este bosque encantado, con su maravillosa mezcla de colores, amarillos de los chopos y salgueros, que bordean el arrollo junto a la campa, verdes de las encinas, que dominan sobre la roca caliza y marrones de los troncos o rojos, de las hojas de las hayas.

Mirábamos los árboles con admiración, porque estas hayas se han adaptado a su medio, consiguiendo unas formas poco habituales en otros lugares, consiguiendo unos troncos más gruesos y cortos y unas ramas configuradas como copas de vino, quizá para soportar el peso de la nieve, que suele cubrirlas más que en otras zonas.

Las cámaras de fotos inmortalizaron algo de lo que admirábamos en tan variados puntos de interés...

Y luego vino la hoz, con la roca blanca, ennegrecida en hilitos, de las escorrentías de agua filtrada en minerales, del interior de la tierra. Subíamos por una senda empinada o por el puente de palos, cuando el espacio era tan estrecho que no había más que roca viva. El arroyo bajaba repartido en pequeños remansos, los llamados “marmitas de gigante” y había conseguido, a través de miles de años, formar cuevas y modelar cúpulas en las dos peñas que lo limitaban. P1030304En una de esas pequeñas estancias nos contemplaba un rebeco, que acabó posando para nuestras fotos, como si nos comprendiera.

Seguimos subiendo en espacios más abiertos, desde donde se veía la vertiente que venía de Villar del Puerto y accedimos a la carretera que acababa en La Vid. Fue un paseo descendente, por un valle amplio y soleado, que nos dio la oportunidad de fotografiar largos estratos en las montañas, praderías con ganado bovino, otro bosque de hayedos y muchos rincones con hermosos chopos de hojas doradas tililando al sol.

Al llegar al río Bernesga tomamos una senda que en pocos pasos nos llevó a Ciñera, donde nos esperaba el autobús que nos acercó a Vega de Gordón. Comimos placidamente, compartiendo nuestras impresiones y aún disfrutamos de la sobremesa y del paseo por los alrededores del pueblo.

P1030375Estábamos paseando cerca de la vía, cuando un sonido nos previno de la llegada del tren. Visto y no visto, pasó por nuestro lado como una exalación y con las mismas, nosotros tomamos el camino hacia casa, eso sí, en el mismo autobús que nos había traído.

Rafa y Rosi

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21 octubre 2008

El Faedo de Ciñera

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Hay placeres que no tienen precio, como contemplar una puesta de sol, un amanecer en la playa o en este caso, visitar un hayedo...
Nosotros lo disfrutamos esta primavera, entre remolinos de agua en los montones de hojas rojizas que yacían por doquier.
Ahora volveremos en otoño, con su maravillosa mezcla de colores, amarillos de los chopos, verdes de los pinos, marrones de los castaños y rojos de las hayas. Si además, la visita es guiada y acompañados de buenos amigos ¿qué más se puede pedir?.
Armados de mochila y chubasquero, dejamos el autocar en la localidad de Ciñera, cuyo topónimo según D. Pio Cimadevilla puede provenir de Cinis (ceniza) y Aria (era) debido posiblemente, a la explotación en la antigüedad de una veta de mineral de hierro. Otros topónimos la harían provenir de “cenia” (molino) o del latín “ciñere”(ceñir) justificado por las rocas y peñas que rodean al pueblo. El termino Faedo proviene del bable astur-leonés y quiere decir hayedo.
Salimos por el camino del cementerio, siempre junto al río, vamos dejando los últimos huertos hasta encontrarnos con una bocamina abandonada con sus vías y vagonetas. Podemos recordar su pasado reciente... y es que si hasta la primera mitad del siglo XIX el pueblo vivió gracias a la agricultura, a partir de 1840 comienza la explotación del carbón hasta convertirse en el primer productor de la provincia de León. Aunque las primeras minas habían comenzado a funcionar en el s. XIX, no es hasta 1919 cuando la Hullera Vasco-leonesa se decide a comenzar los trabajos del primer pozo de extracción, que con 150m. de profundidad y 31,5 de altura, se terminaría de construir en 1930. Estuvo en servicio hasta 1996 y resistió la dinamita que trataba de destruirlo en la guerra civil. Junto a él se fotografiaron generaciones de mineros y al igual que Fagus, resiste el paso de los años, formando parte de la historia y del paisaje.P1000043
Antes de ponernos en camino habíamos leído el cuento de Dª Josefina Diez, vecina de Ciñera y el librito “El carbón de Haeda” con el que nos habíamos hecho una idea de la magia del lugar, con bruja buena incluido. Me impresionó leer en el libro que, hace unos 400 millones de años, este lugar constituía el fondo de un mar poco profundo y salpicado de islas. En la parte dedicada a la geología, nos cuenta Dª Esperanza Fernández que todos los cambios bióticos han quedado reflejados en las rocas, que ahora contemplamos a lo largo del camino. En principio dos tipos de roca: Una, la constituida por cantos de arena y limos, que se destruyen por los efectos del hielo y la lluvia, que generan luego valles y colinas cubiertas de vegetación, y otra, la constituida de rocas calizas, formadas por carbonatos y calcio disueltos por el agua de ese antiguo mar, que genera las peñas grises, que se van alternando con las zonas verdes, debido a los movimientos del fondo marino del paleozoico. Como consecuencia de los choques, las rocas se rompieron en trozos alargados en dirección este-oeste a lo largo de todo el valle. Según caminábamos iba reconociendo lo que había leído.
La capa de debajo del arroyo, que la autora del reportaje nos dice que recibe el nombre geológico de Formación Oville, procede de arcillas de 500 millones de años de antigüedad, está ahora cubierta por un manto de tierra y hierba: Es rica en fósiles trilobites.
Siguiendo por el camino observamos luego capas de carbón pertenecientes a la Formación Pastora, del Carbonífero Superior (310 M.M de años) con abundantes fósiles vegetales que fueron depositados en aquella época en pequeños lagos rodeados de vegetación.
Más adelante nos encontraremos con un farallón de tonos rojizos y grises, calizas de Formación Láncara. Los fósiles aquí son de invertebrados que constituyeron uno de los ecosistemas más antiguos de nuestro planeta. Pequeñas conchas de braquiopodos, trilobites y “carpoideos”.
Nos encontramos después una zona amplia con vegetación, es una Formación Huerga del Devonico, (380 M.M. de años) que se formó en una gran falla. Al final de la cual empezamos a distinguir el faedo.
El sustrato es aquí de naturaleza calcárea. La caliza se erosiona por disolución y no genera suelo, salvo pequeños depósitos de arcilla en las fisuras, favoreciendo la germinación de las semillas de hayucos. Después las raíces se van sujetando mejor en las rocas.
Reconozco que nunca me había interesado mucho por la geología pero este artículo de Dª Esperanza Fernández Martínez me impresionó por su claridad didáctica, a la hora de comprender el terreno por el que me movía.
Habíamos cruzado un par de puentes muy bien reconstruidos por la asociación ADELFA. En realidad el camino que ahora seguíamos era el mismo que seguían antiguamente los mineros para acudir a su trabajo desde Villar del Puerto y el valle de Vegacervera.
Sentimos la agradable sensación de pisar la alfombra de hojas secas y nos fotografiamos junto a "Fagus", el haya de 500 años de antigüedad y más de 23 metros de altura, que con más de 6 de ancho tiene el honor de estar entre los 100 árboles más singulares de España.P1010925
Continuamos por el sendero hasta el “puente de los palos” que da acceso a la hoz y pudimos contemplar las “marmitas de gigantes”, una especie de spá que la naturaleza y el río han diseñado de forma caprichosa, para que los jóvenes del lugar pudieran utilizarlo a modo de grandes bañeras relajantes.
Si tenemos suerte, siempre acompañados por los trinos de las especies de pájaros que pueblan el bosque, habremos contemplado también el majestuoso vuelo de algún buitre leonado, buscando las corrientes de aire caliente o algún animal muerto para comer.
Madrugando un poco (ese no es nuestro caso) veremos nadar en el río al desmán ibérico. Este animalito, de la misma familia de los topos, se adaptó a la vida acuática hace 15 millones de años. En la actualidad sólo se conservan dos géneros: el galemys ibérico y el desmán ruso, por lo que estamos ante un tesoro biológico, en peligro de extinción, que hay que conservar.
Con la proliferación de coches y autocares las costumbres cambiaron, el puente de los palos y el camino del faedo cayeron en el olvido, hasta que un grupo de gentes emprendedoras lo rescataron de nuevo. Hoy este entorno se encuentra dentro de la reserva de la Biosfera del alto Bernesga y en el año 2007 fue galardonado con el premio del Ministerio de Medio Ambiente, como el “bosque mejor cuidado”. Y es que Haeda, la bruja buena sigue cuidando del lugar y sus gentes.

¡Ah! ¿Qué no conocéis esta historia?
Pues, érase que se era … en un tiempo muy lejano de grandes nevadas, cuando los niños jugaban por estos valles, mientras sus padres buscaban comida y leña para protegerse del frío invierno. Había también una bruja que, como todas las brujas, tenía que realizar una maldad nueva cada día para alimentarse y seguir viva. Pero a nuestra bruja le gustaban las vocecillas de los niños mientras jugaban y correteaban en su valle, ella se sentía feliz. Así que al llegar la noche, para que no se enfriaran, Haeda juntó unas piedras y haciendo acopio de magia ¡Zas! Con un rayo las prendió e hizo un fuego y todos pudieron dormir calentitos.
Al día siguiente, vinieron aún mas niños para corretear y reír contentos por el valle y Haeda volvió a prepararles las rocas para hacer un fuego mayor aún que el de la noche anterior, pero ella notaba que al realizar esta buena acción su cualidad de bruja se iba debilitando. Al no haber realizado maldades los días anteriores, iba perdiendo sus podres.
Así que, llegado el tercer día, haciendo acopio de todas las fuerzas que le quedaban preparó toda la montaña que rodeaba el valle para que nunca, nunca les faltase carbón a las buenas gentes del lugar. Ella se esfumó en el aire, junto al haya centenaria. Se sacrificó por ellos, pero los niños de todos los colegios del valle siguen viniendo para, con sus voces y su juegos, hacerla feliz para siempre.
Rosi y Rafa