28 julio 2015

25ª: Historias... Igueña, Quintana Fuseros

25ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid

Entre Igueña y Quintana Fuseros no llegamos los primeros

Vale la pena detenerse en Quintana y comprender toda la historia que atesoran sus piedras.



Antes de salir de  Igüeña tomamos un café en el pueblo y el alcalde nos informó de que encontraríamos el Camino limpio y bien señalizado, incluso con un cartel que alerta de las colmenas. También supimos que va a habilitar un alberge municipal, iniciativa que ya otros han tomado y que agradecemos los peregrinos del Viejo Camino de Santiago. 

Los paisajes que se divisan ante nuestros ojos son cada vez más hermosos a medida que vamos tomando altura. Típicos del Bierzo Alto, hasta nos agradan las heridas causadas a la tierra por las antiguas explotaciones mineras que brillan al sol como refulgentes armaduras. 

Después de colocar unas piedras a modo de improvisado puente cruzamos el arroyo de San Martín, topónimo que evoca el desaparecido monasterio medieval. Ascendemos la empinada sirga y a  unos cien metros vemos entre las raíces que han quedado al descubierto al efectuar la limpieza del sendero, unas grandes losas de piedra que pertenecen a la necrópolis del monasterio. ¡Cuánta vida y quehacer guardan!

El Cruce entre la Vía militar romana y la Vía a la Corte asturiana estuvo marcado por la famosa Cruz Alta.

¡Cuesta trabajo pensar que aquí hubo Vías muy importantes! De ellas queda solamente una bifurcación en el sendero, que es lo que se llama Cruce o Cruz Alta, donde llegaban dos caminos. Uno se dirigía a Asturias, restaurado por el rey Mauregato, que es por el que nosotros venimos peregrinando desde la cabecera del Vallegordo, el otro fue una vía militar romana anterior a la Vía Nova, después Camino Real a Castilla hasta que en el siglo XVIII reinando Carlos III, el coronel del cuerpo de ingenieros Carlos Lemoure, eligió un nuevo trazado por la actual carretera nacional. 

Había allí un monumento de piedras, que posiblemente existía ya en época prerromana cuando era costumbre dejar una piedra como ofrenda al Dios de los caminos y en época romana al del comercio, Mercurio. Seguro que con la cristianización se cambió por un bonito crucero de piedra, que sirvió de modelo a la actual Cruz de Ferro de Foncebadón. Mi amigo Ovidio y yo, al contemplar la desolación actual, hemos soñado con que se instalara de nuevo y llevase tallada en la cruz una escena que represente a San Martín, patrón del monasterio, cortando la capa que ofrecería al aterido peregrino. De un brazo de la cruz colgaría la concha y del otro la calabaza, que son trasuntos escuetos del alfa y el omega que cuelgan de la Cruz de los Ángeles asturiana. A los pies, en bajorrelieve, a modo de mecenas medievales figuraríamos los dos con atuendo peregrino. 

La Cruz Alta fue totalmente destruida en el año 997, al igual que la villa de Taurón, por las huestes de Almanzor, que en una brillante operación de marketing sembró el terror hasta Santiago, llevando las campanas de su catedral a Córdoba y transmitiendo la noticia de sus victorias a través del Camino por los peregrinos de  toda Europa. A partir de entonces dejó de conocerse como la Cruz Alta y pasó a denominarse la Cruz Cercenada. 

Nosotros creemos que este lugar se merece el nuevo crucero. Quizá pueda ser construido bajo el patrocinio del ayuntamiento, de las Asociaciones del Camino o incluso del Banco de Santander, porque os diré que fue nombrado José Antonio Álvarez Álvarez, Consejero Delegado de dicha entidad por Ana Patricia Botín en noviembre de 2014. Para nosotros que siempre contamos historias de antaño esta noticia de actualidad nos llena de orgullo, por tratarse de un paisano a la vez leonés y de Quintana Fuseros. Así que, Don José Antonio le emplazamos para que sea el primero en dar la noticia: “Banco de Santander patrocinador del Viejo Camino de Santiago o de la Montaña...”    

Con nuestras divagaciones de peregrinos nos acercamos a Quintana de Fuseros, donde nos esperaba Ovidio Molinero, historiador local, excompañero de trabajo y sobre todo amigo, para mostrarnos los alrededores de la localidad y los lugares de interés. Antes de entrar en el pueblo, tres carteles distintos señalan tres itinerarios diferentes del Viejo Camino Olvidado. Algunos compañeros ya han seguido las invitaciones sin detenerse en Quintana y eso que aquí, en el antiguo monasterio, pernoctaron la reina Leodegundia y su séquito en el año 902.

El monasterio de Santa Leocadia Catinera conserva sus ruinas en lo alto del pueblo y en el corazón de las gentes sus milagros.

Nosotros nos reunimos en la Iglesia, para conocer su historia a través de los santos  locales. Comenzamos por la imagen de Santa Leocadia, procedente del arruinado monasterio. A mi me pareció que nos observaba llorando mientras decía “yo, que a tantos peregrinos he acogido bajo mi protección veo qué pocos venís hoy a visitarme”

Leocadia es patrona de Toledo donde nació y fue mártir, en tiempo de Diocleciano. En su honor se levantaron allí tres templos y en el que estuvo sepultada, se celebraron los concilios de Toledo. Tras la invasión musulmana, para evitar que sus restos fuesen profanados, se trasladaron a la Corte cristiana, a Oviedo. En el traslado se obraron muchos prodigios y se le dedicaron santuarios en su nombre que por cierto en griego significa “Defensora del pueblo”. También en Quintana puso su mano milagrosa y Ovidio nos contó la historia del monasterio construido bajo su advocación. A él se la contó el maestro en la escuela y la recoge la tradición...

Hubo una Condesa en Quintana (quizá la misma esposa del Conde Gatón), tenía un hijo que jugaba con otros niños de su edad, se refrescaban junto al río, cuando de repente una impetuosa tormenta de verano hizo crecer tanto al arroyo, que el hijo de la condesa resbaló y fue arrastrado por la corriente. Mientras nos lo cuenta nos señala el lugar, que tiene un puentecito. Visto y no visto, el niño desapareció en las embravecidas aguas. Sus compañeros asustados le buscaron sin éxito y dieron la alarma en el vecindario, que acudió presuroso, a pesar de que la tormenta no cesaba. El niño no aparecía así que avisaron a la Condesa, que desolada acudió con sus suplicas al cielo, pues ya sólo el Todopoderoso podía salvar a su hijo, prometiendo a Santa María y a Santa Leocadia construir un templo si encontraba al niño sano y salvo. Entonces encontraron río abajo una barrera de troncos, con los que los labradores hacen presa para regar las praderas colindantes con el río y allí estaba el niño retenido, junto a los prados del Fontanal ¡Estaba vivo! Y su madre cumplió la promesa y levantó el templo en honor de la santa.

Mi amigo Ovidio me contó a continuación, que en el siglo VII los santos Moisés y Valerio fundaron con una comunidad de monjes el monasterio bajo la advocación de Sta Leocadia Catinera que tiene a sus pies una catina o plato con el que la santa daba de comer a los pobres.
Este monasterio suena parecido a Sta Leocadia Castañera, pero no hay que confundirlo, pues como dijimos, hubo más con su nombre. 

Después el Obispo Indisclo convirtió el monasterio en parroquia. Siendo obispo San Genadio  (909-919) restauró la vida monástica, aunque siguió como parroquia y cementerio hasta 1807 en que se trasladaron los oficios religiosos a la capellanía de San Claudio, gracias a otro prodigio obrado por este santo, que también tiene imagen en la iglesia del pueblo y por supuesto su leyenda.  

La cosa empezó porque en 1747 el cura quería  prescindir de subir la empinada cuesta hasta Sta Leocadia, contra la opinión del pueblo que se resistía y poco a poco, en la iglesia del monasterio sólo se oficiaba las fiestas patronales y entierros. Lentamente traslada las imágenes y objetos de culto, pero no todos, pues el santo centurión leonés entristecido por no querer dejar su sitio, huyó...
Cura y vecinos se apresuraron a buscarlo y decidieron que el santo fuera juez de sus desavenencias, de forma que si lo encontraban los parroquianos los oficios divinos seguirían en el monasterio, pero si lo encontraban los partidarios del párroco se trasladarían al pueblo  ¡A que os imagináis lo que pasó! Pues si, lo encontró el sacerdote en un lugar hoy denominado vega de San Claudio en las faldas de Piedrafita. Ahora viéndolo presidir el retablo de la iglesia no podemos por menos que evocar su historia.  

Ya era hora de dejar la penumbra de la iglesia y salir al sol resplandeciente a contemplar el paisaje. El entorno de naturaleza deslumbrante nos dio mucho de qué hablar, pero eso ya queda para otro día.




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Foto 1: Rafael Cid: Cruz Alta, Cruz Cercenada.
Foto 2 : Rafael Cid: Monasterio Sta Leocadia
Foto 3: Rafael Cid: Sta.Leocadia Catinera.

22 julio 2015

24ª: Historias...Fasgar, Campo de Santiago

24ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid


Naturaleza exhuberante.

En esta etapa dejamos los ríos que fluían hacia el Duero y vamos al encuentro de los que vierten al Sil


Para ver más grande el artículo pinchad aquí.

“Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”
Consultamos la ruta, siguiendo los pasos de la reina Leodegundia en su peregrinación por el Viejo Camino de Santiago en el año 902: “Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”. Vexu kamin, Julián González. Así caminamos la etapa más bonita del Viejo Camino de Santiago, a nuestro parecer, pues no hay carretera ni pueblos desde Fasgar a Colinas y dejamos el valle del río Vallegordo, que vierte sus aguas a la cuenca del Duero, para alcanzar el valle del Boeza que es tributario del Sil y del Miño.
Vamos disfrutando de la exhuberancia de la sierra de Gistredo, que parece ser debe su nombre a una planta, jistra, que abunda en lo alto de los montes.  Estamos sumergidos en un ambiente de naturaleza pura, rodeados por varios picos que rebasan los 2000 metros de altura, como el Tambarón, Los Fueyos, Los Picos de Arcos de Agua y Peña Cefera. Veremos hermosos paisajes de montañas redondeadas plenas de vegetación. A nuestro lado suena el rumor de fuentes, torrentes, cascadas. Nacen a la orilla del sendero variedad de flores, toda clase de árboles, avellanos, servales, tejos, robles, abedules, acebos y aunque no se dejan ver viven en este paraíso jabalíes, corzos, zorros, lobos, osos y los famosos urogallos.
Avistamos el campo de Santiago desde la collada y recordamos al P. César Morán en su libro "Por tierras de León" que cuenta dos tradiciones "Clavijeñas" en nuestra provincia. Ya sabéis, tradiciones similares a la de la Batalla de Clavijo, cuando apareció Santiago montado en un caballo blanco, ayudando a los cristianos a ganar una batalla casi perdida. Uno de estos sucesos legendarios tuvo lugar en Camposagrado, del que ya os hemos hablado y el otro aquí, en las inmediaciones del lugar que se extiende a nuestros ojos: la Campa de Santiago.
Dice la tradición que huestes moras se habían parapetado junto al monte Paleiro y los cristianos estaban en la Llera del monte Fernán Peláez. Atemorizados por el mayor número de sus enemigos, pero dispuestos a no permitir que sus familias y pertenencias cayeran en manos de los invasores, pidieron ayuda al rey de León. Parece ser que les contestó que la lucha no tendría éxito, que vencer a tantos moros sería más difícil que coger "un oso vivo". Al día siguiente los mozos se presentaron ante él rey con el oso. Así que, se organizó la batalla después de unir sus fuerzas con los de todos los pueblos vecinos. Cuando el Apóstol Santiago contempló el campo de batalla, se asustó un poco por el gran número de enemigos y condujo una retirada estratégica. Entonces ¿cómo fue que ganó la batalla? pues muy sencillo: La Virgen María le envió unas mariposas de las que en la actualidad abundan por los regueros del lugar, de forma que para contemplarlas le obligaban a girar en círculo. Entonces se dio cuenta de la estrategia a seguir. Comprendió cual era la tarea encomendada y persiguió a los agarenos, hasta que finalmente exclamó exultante ¡acábelos. acabelos! Y ya está: ¡habían llegado a Cacabelos!
En honor al santo se levantó una ermita, que se derrumbó en 1796 siendo reconstruida tal y como se conoce en la actualidad en 1858 gracias a la ayuda de los vecinos de los pueblos de Colinas y Fasgar.
Ya fuera por el oso, las batallas libradas o por las minas que aportaban pingües beneficios a la Corona, lo cierto es que los mozos de Colinas tenían un privilegio que les eximía del servicio militar y de pagar impuestos. Existe el documento original, que se encuentra en el Archivo Histórico de Simancas. Está en latín y es, además, de los más antiguos (de fecha 11 de Agosto de 1.229). El documento pone "Era MCCLXVII-era 1267", porque entonces todavía se contaban los años desde el comienzo del imperio del Emperador romano Augusto, no desde el nacimiento de Cristo., que fue 38 años después…
Gracias a la ayuda del apóstol Santiago, los agarenos fueron vencidos y desde entonces reza la canción popular:
Señor Santiago bendito
Que de los cielos bajaste
a veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria
y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria.
El día de Santiago, el 25 de julio, es cuando tiene lugar una multitudinaria romería a la ermita, seguida de bailes y juegos. En la Campa de Santiago surgen fuentes que dan nacimiento al río Boeza. La ermita y los parajes que la rodean figuran en las escenas iniciales de la película leonesa “El filandón de San Pelayo”. El Filandón, como ya sabéis, es la reunión vespertina, para charlar y antiguamente, hilar, como su nombre indica, donde se trasmiten las historias, las leyendas, poesías y toda la tradición.
Desde esta anchurosa campa nos quedan aun más de siete Km. para llegar a Colinas. Caminando entre grandes montañas, observamos a la derecha como un refugio. Mi amigo Olegario, gran conocedor de estos lugares, por habérselos “pateado” en múltiples ocasiones, dijo que eran los restos de una central eléctrica. Nosotros sospechamos que anteriormente, pudo emplazar el antiguo Hospital de Peregrinos y hace más tiempo aún, la ciudad prerromana que tradicionalmente llaman “Villa Armenia” ¡Cuánto nos gustaría que algún día se llegaran a recuperar!
Cruzamos dos puentes de madera. ¡no sé cómo pueden soportar el paso de los años y la humedad que siempre reina en estos bosques, con heladas y nieves en invierno! Los peregrinos temimos que fallara al peso de más de una persona a la vez. Aún nos esperaba algo peor: un “no puente” pues lo había sido y lo que quedaba era una amalgama de piedras y troncos con amenazantes gruesas puntas, que nos obligaron a realizar lentos equilibrios en penitente paso. Conseguimos vadearlo gracias a la galantería y al temblor de algunos peregrinos que ayudaron al resto.
Al volver de una curva divisamos Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. Una vez oí que era el pueblo con el nombre más largo de España, me pareció interesante, pero luego me enteré que aún era más largo Villarcallo de la Merindad de Castilla la Vieja ¡toma ya, 40 letras! Y otro más, Gargantilla de Lozolla y Pinilla de Buitrago, nombre que procede de la unión de dos pueblos, que diezmados en la Edad Media por la peste decidieron unirse. Llegó a hacerse famoso por anunciar allí los esponsales de Juana la Beltraneja con el rey francés, aunque finalmente no se llevaron a término. El hecho de no tener el nombre más largo, no quita lustre a este pueblín excelentemente restaurado, que siempre está de moda y atrae a multitud de visitantes, por su emplazamiento montañero, por su oferta de gastronomía y de cultura. Cuenta con una Sede estable de artesanía, que abre sábados y domingos desde el día de S. Antonio hasta finales de agosto y ofrece además variados eventos.
En Colinas contemplamos absortos el panorama que forman pueblo y naturaleza, con todo el encanto de antaño, como si el tiempo se hubiera detenido en el ensueño.
Seguimos por una senda, cruzando ríos y fuentes, disfrutando del frescor de una naturaleza feraz y llegamos a Igüeña
Esta población, como pinta su escudo, fue “mitad minera y mitad vegetal”, pues sus habitantes vivieron del campo y de la riqueza de su subsuelo desde siglos. Al sur de Igüeña, extendiéndose hasta más al norte de Tremor de Arriba, se encuentran terrenos carboníferos formados en el periodo Estefaniense, en los que se localizan capas de carbón y gran cantidad de fósiles sobre todo de vegetales. La población tuvo su desarrollo con la explotación del carbón en el siglo XX, pero se han ido cerrando las minas y el reto actual está en intensificar su “mitad vegetal” con el aporte que proporciona la naturaleza y el turismo. Ved sus lugares de interés: camino de Boudín, los Corros, Ermita de Santa Bárbara y sus  Fuentes, Castro del Arroyo de San Martin (La Reguerina), Peñas de San Miguel...
Pero nosotros ya no podemos más que dar cuenta de los últimos bocatas de nuestras mochilas, regados con buen vino del bierzo que degustamos en los bares de la localidad. 
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Campa de Santiago
Foto 2 : Rafael Cid: Naturaleza.
Foto 3: Rafael Cid: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano.


Foto 4: Rafael Cid: Igüeña

15 julio 2015

23ª Historias...Vegapujín, Fasgar


23ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

Rosa Fadón y Rafael Cid

Vegapujín y Fasgar, el final del Vallegordo.

Leyendas o cuentos con el tema del oro y naturaleza exhuberante es la tónica de nuestro caminar.




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Llegamos a Vegapujín, que se encuentra en un meandro formado por el río Vallegordo y delimitado por dos puentes. Nos detenemos en la plaza del Amecedero donde se juntaban las veceras de ganado antes de llevarlas al monte. Entre las casas se encuentra la ermita de la Virgen del Rosario. Fuimos a ver el puente viejo, que de forma lastimera ha quedado pegado al nuevo, como en desuso. Emplazado en un alto se muestra el barrio “la Viliella” seguramente el antiguo castro. Allí se eleva el pino que ha sido catalogado como árbol singular, una clase de alerce. Destaca la iglesia parroquial entre las viviendas, la escuela, la lechería, la fragua, el molino o el cementerio. En la iglesia se custodia la Virgen de la Piedad muy antigua,  una talla renacentista de Santa Águeda y una hermosa pila bautismal.
En la fachada de una casa luce una placa donde nació el General Segundo García. Fue Cruz Laureada de San Fernando por méritos propios, conseguida en Filipinas. Participó en las contiendas políticas de su época, que le valieron una condena de 8 años de cárcel, pero sus vecinos del pueblo imploraron clemencia al rey Alfonso XIII siendo amnistiado en 1930. Con el advenimiento de la república fue promovido a General de Brigada.  En estos pueblos es encomiable el recuerdo que tienen a sus hijos, realmente hombres insignes.
Hay un cartel que informa de “La Senda”, el antiguo camino de Vegapujín a Fasgar, usado antes de la carretera actual, que debe conservar algún tramo de Calzada romana. En el paisaje se muestran orgullosas la Peñina y la Peñona, dos imponentes peñascos de corte vertical. En el monte se podría visitar el “Viciu Castro” o aldea fortificada donde vivían los constructores de los canales romanos. Me contó un pastor (retirado) que en “Teso de las Pozas” como también se le conoce, está enterrado un palacio con muebles de oro. Así que unos cuantos amigos se dedicaron a excavar, en aquel tiempo en que la arqueología iba por libre. Encontraron las puertas, pero no pudieron moverlas porque eran tan pesadas... Después el agua las enterró de nuevo, así que cuando tengáis un poco de tiempo libre ya podéis reanudar la búsqueda. ¡De nuevo historias de tesoros de oro enterrados! Esta se parece a la que se cuenta del canal del Cillerón que nacía en Santiago de Las Villas, en lo alto del arroyo Torre y que atravesaba la peña por una cueva, pues allí se dice que hay enterrada una bolera toda de oro. Las gallinas de oro, la bolera de oro, el palacio de oro, son leyendas que responden al mismo simbolismo y que se repiten en lugares donde se extrajo el mineral.

En la fuente la pastorcilla encontró el hilo de oro que devanó en una piedra... “devanar devanaste, pero no acabaste”

Y hablando del oro llegamos a la fuente de la Ferrera, cuyas frías aguas tienen fama de ser muy saludables y abrir el apetito. Puede que en esa fuente se detuviera la pastorcita de la leyenda que nos cuenta el P. César Morán, en su libro “Por tierras de León”, como una de las muchas historias que se relatan en las veladas de invierno, en los tradicionales filandones:
Era una linda y humilde pastora, jovencita, de unos quince abriles. Tiene la cara morena, tostada por el sol, azotada por los fríos. Anuda su pañuelo a la cabeza y otro que cruza en el pecho lo ata a la cintura. Calza las madreñas de madera tallada y bien herradas, sobre unos escarpines con botonera brillante. Porta una cestilla y un báculo nudoso que la declara reina de las soledades...   Dirige el ganado a la fuente y mientras sestea, antes de comer se lava las manos, arremangada hasta los codos. Entonces aparece entre sus manos un hilo fino y brillante. Tira del extremo y ve que sale del manantial, así que sobre una piedrecilla comenzó ella a devanar y el hilo a salir y devana que te devana, llegó a formar un ovillo grande que apenas podía sostener. Como el perro ladraba pidiendo comida y también ella tenía hambre, sacó la tijera de su cestilla y zás, cortó el hilo que rápidamente desapareció manantial abajo, dejando unos gorgoritos que susurraban:

Devanar devanaste
Pero no acabaste
Si una vuelta más hubieras dado
Una devanadera de oro hubieras sacado

Lo mismo ella, que el perro, el ganado, hasta los robles seculares oyeron la misteriosa voz que formaban las burbujas del manantial que brotaba de las rendijas de la peña. Al llegar a casa contó como había obtenido en la fuente un ovillo de oro y como no la creían gritó: ¡Vais a ver el ovillo! Pero cuando lo buscó en su cesta de costura sólo encontró una piedra. El abuelo dijo entonces que se contaba, que hubo en tiempos antiguos, moras encantadas y niños y damas de alcurnia convertidos por maleficios en fuentes, rocas, lagartos... podía ser que si hubiera acabado la tarea habrían conseguido la felicidad del encantado y la suya propia, pues suelen conceder tesoros, al ser gente principal.
Por nuestra parte, seguimos devanando nuestro camino, aunque ahora ponemos especial atención en los hipnóticos brillos, que el sol produce en el agua del riachuelo que discurre cantarín a nuestro lado, no vaya a ser que sus deslumbrantes balanceos escondan alguna madeja encantada.

Fasgar luce hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que lo cruzan y fuentes por doquier.

En esto llegamos a Fasgar con sus hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Le protegen varios montes, El Cueto (1637 m), el Chano de la Seginera (1551 m) y El Chano del Miro (1636 m), que producen neveros, fuentes, agua en abundancia. El río Urdiales y el Fasgares se unen en el pueblo para dar lugar al río Vallegordo que nos ha traído hasta aquí. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que cruzan el pueblo.
Junto a uno de ellos está el indicador hacia la Campa de Santiago donde se celebra la romería dedicada al santo, cuya memoria se mantiene viva a través de los siglos, desde cuando el Apóstol ayudó a los cristianos a ganar batalla a los moros.
La campa deriva de un fenómeno glaciar, modelado durante la última glaciación en la cara norte del macizo de Peña Cefera, que muestra aristas, circos, morrenas y lagos.
Al pie de la Peña se formó el glaciar rocoso de más de un kilómetro que ocupa todo el fondo del valle y que en forma fósil se aprecia aún. Se unía a otra inmensa lengua de hielo que procedía del Tambarón y formaban juntas el gran glaciar que recorrió todo el Vallegordo y le dio su forma característica.
Por lo alto de la Peña está el lago del que Tito Livio hace mención. Llama a los hombres de Omaña hombres-dioses, por su arrojo y valentía y dice que en él tiran sus hachas ensangrentadas después de la batalla, en honor a sus dioses.

Samuel Rubio, maestro e hijo del pueblo, ha puesto su impronta de artista y poeta en fuentes y cartelas. En esta Bienvenida se encuentra su descripción de Fasgar:

Bienvenido
Si busca tu paso errante
barandas donde colgar
belleza enana y gigante,
silencio que se oye hablar
con la fuente palpitante
y un rincón donde ganar
salud larga y paz constante
para volver a empezar,
no lo dudes, veraneante,
aquí tienes a Fasgar.

Hace unos años estuvimos por aquí y visitamos su vivienda que también conserva sus poesías y dibujos. Fue también montañero y dentro de sus ilusiones estaba realizar una ascensión al Everest, hazaña que se completó en la expedición que conquistó el Everest en 2001 y que llevaba su nombre. Nos lo contó una tarde en la Losilla  Adelo Campos, alpinista que participó en ella y nos hizo una presentación en vídeo de esta aventura excepcional, realizada por valientes de nuestra tierra leonesa.
Fasgar es último pueblo del Valle Gordo al que se puede llegar en coche, así que desde aquí sólo caminando cubriremos los 15 km que nos separan del siguiente pueblo, Colinas del Campo, ya en el Bierzo.
Si decidimos pasar la noche aquí comprobaremos la hospitalidad y el cariño de estas gentes entrañables. Nuestros amigos Rosi, Candelas, Santiago (un nombre adecuado para el lugar y para nuestra andadura) ya son elogiados entre los peregrinos del Viejo Camino de Santiago que por aquí han pasado y también otros vecinos cuyos nombres sería largo de contar.  ¡Buen camino peregrinos!

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Puente de Vegapujín.
Foto 2 : Rafael Cid: Vegapujín, la Peñina y la Peñona.
Foto 3: Rafael Cid: Fasgar ermita

Foto 4: Rafael Cid: Fuente de Samuel Rubio con la poesía: La sed.

08 julio 2015

22ª Historias...Torrecillo y Posada de Omaña en el VCS



22ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
               Rosa Fadón y Rafael Cid
Llegamos a la cabecera del Vallegordo...Donde los montes nos atraen.

Y en Posada de Omaña, buscamos una posada para empaparnos de su historia y belleza natural.

VC22

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Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago contemplamos Torrecillo a la izquierda de la carretera. El pueblo se cobija en la ladera de la colina, que lame el río y aquí está el “Manadero”  una de las fuentes más grandes de Omaña. En 1518 perteneció al Concejo de Cilleros cuando la casa condal de Uceda, enlazada con la de Luna fundó el Mallorazgo de los Cilleros que absorbió algunos de los pueblos hasta entonces pertenecientes a los Concejos de Omaña.



Dicen que en este pueblo pernoctó la reina leonesa Dª Urraca. Nos lo contó una señora mayor en Canales, a la que sus antepasados también le contaron a ella la historia de cómo  murió en Vallegordo la reina Urraca y lo lúgubre del cortejo fúnebre, que la llevaba en parihuelas, cuando pasó hacia el panteón de reyes leoneses, impresionando la memoria de las gentes. A veces te cuentan cosas sorprendentes trasmitidas por tradición oral, que después al estudiarlo, resulta que es verdad, por eso yo dejo constancia  aquí de este dato, sin poder confirmar que sea así. Los últimos años del reinado de Urraca son poco conocidos por la falta de documentos claros, sin embargo habíamos estudiado que su muerte tuvo lugar 1126  en el castillo de Saldaña, así que empezamos a indagar en las mujeres que llevaron ese nombre en la realeza y al final dimos con una que podía encuadrar en este caso.
No es más que una suposición pero quizá sea esta Urraca, que fue hija ilegítima de Alfonso VII, conocida como Urraca Alfonsiz, la asturiana, reina consorte de Pamplona por su matrimonio con el rey García Ramírez. Después de enviudar volvió a su tierra donde gobernó hasta 1105 y con su esposo el magnate Álvaro Rodríguez de Castro se sublevó contra el rey leonés Fernando II y protagonizó un intento de independencia de Asturias. Esto lo sabemos gracias a un documento del monasterio de Santa María de Otero de las Dueñas, que investigó nuestra historiadora Concha Casado. Se desconocen el lugar y la fecha de su muerte, pues algunos la sitúan en 1164, lo cual no corresponde a verdad, ya que su firma aparece en el monasterio de Sandoval, haciendo una donación. Otros argumentan que no murió hasta 1189, aunque en los Anales  Toledanos la sitúan en 1179. En todo caso nadie habla del lugar de su muerte y debido a que su zona de actuación comprende el “Camino Asturiano”, que pasa por el Vallegordo, nos inclinamos a seguir la tradición, recogida por vía oral de la señora de Canales.
Entre los tesoros que tuviera el pueblo, se encuentra el valioso Cristo de Torrecillo,  que se encuentra depositado en el museo de la Catedral. 

Llegamos a Posada de Omaña, un pueblo precioso, que se alarga por la carretera. Ha sido lugar de encuentro de las gentes de la cabecera del Valle, debido a su posición central. El nombre que tiene incita a detenerse y pasar aquí un día de descanso o más. Sería bien aprovechado para recorrer los montes y estábamos bien surtidos de lectura, pues para no perder detalle pujamos con gusto  en nuestra mochila de peregrinos el libro de Julio Álvarez Rubio, “Omaña, pueblos paisajes y paseos” que nos va desgranando la historia de los lugares, pero también “El peralvillo de Omaña”, de David Rubio, un libro de poemas: “Omaña pueblo a pueblo y leyendas”, "La Omaña, donde los montes suspiran" de Florentino A. Diez y hasta “Cuerda de presos”.

Aparcamos en la zona que llaman en “medio la villa” en la plaza del Segoñal, nombre con resonancias de agua (cegoñal) y puede que acertemos pues no está lejos el pozo. Enfrente está la iglesia, asentada en una plataforma que llaman “el Sagrao”. Subimos a la espadaña, para contemplar las campanas y admiramos desde allí el caserío y el valle amplio con las sendas de montaña.

A continuación de la iglesia están las escuelas, que tenían varias piedras pintadas de colores y en una de ellas la iglesia representada con mucho estilo. Más allá está la casa de Luciano, con el que charlamos de las bellezas del pueblo y de los visitantes que lo disfrutan, montañeros que aman estas montañas y les dejan los autobuses para cruzar a Tremor. Un poquito más allá vimos el restaurado lavadero, con unas hermosas lajas de piedra de pizarra, le surte la fuente del Cantón al pie del monte. En la carretera se encuentra la casa de Luciano y Samuel Rubio Calzón, que destacaron en Filosofía y Música, con una placa en homenaje a estos hijos del pueblo. Seguimos hasta el río a contemplar el puente y los canales que dirigían el agua a los molinos, uno de ellos recién restaurado. La Naturaleza estaba hermosa, los frutales, los prados de un verde intenso, las flores y las retamas cuajadas de color. El río saltaba a borbotones y aún se veía bastante nieve en las cumbres azuladas de los montes. El caserío es un ejemplo de arquitectura tradicional con sus bonitas casas de piedra y  corredores volados, con balaustres tallados o protegidos por tablas de madera.

De Posada de Omaña es natural David Rubio de la Calzada, famoso hispanista, quien inmortalizó el lugar, en una novela escrita en 1921 “Peralvillo de Omaña”

De Posada de Omaña es natural David Rubio de la Calzada, famoso hispanista, quien inmortalizó el lugar en una novela escrita en 1921 “Peralvillo de Omaña” bajo el seudónimo de Rubyn de la Calzada.   El personaje del  Peralvillo  se ha etiquetado como de pícaro, aunque no pertenece al bajo rango social del Lazarillo, posee una buena cultura, es mujeriego, pero no libertino y termina haciéndose fraile. Se dice que en el capítulo catorce, la discusión  que mantiene con su catedrático, un fiósofo asturiano, es de lo más divertido del libro. En él se refiere El Viejo Camino de Santiago que nosotros estamos haciendo, al relatar la huida del pícaro desde las Omañas a Bembibre (Ed. Edilesa, León 2006).

La ermita de la Virgen de la Casa o de Peñafurada congrega la devoción de los pueblos del Vallegordo e incluso de Tremor, que está ya en la vertiente del Bierzo

Si queremos disfrutar de la naturaleza exhuberante de este entorno, conocer la historia y las bellezas de este lugar, hay que subir al monte. Se puede fotografiar un cartel que hay en el pueblo que indica la ruta y los pormenores e ir consultándolo según se realiza el ascenso. Así alcanzaremos la ermita de la Virgen de la Casa o de Peñafurada, que congrega la devoción de los pueblos del Vallegordo e incluso de Tremor, que está ya en la otra cara del monte y pertenece al Bierzo. El camino nos llevará hasta Peñafurada” desde donde podremos ver como el canal romano cambia de vertiente para el Bierzo. Nos cruzaremos con la Presa Antigua que va desde Arcos del Agua y peña Cefera hasta las antiguas minas romanas de Poza de la Cava. Serpentea por la alomada orografía recogiendo el agua de los numerosos arroyos que la surcan, manteniendo una pequeña inclinación para permitir fluir el agua a su propio peso. Fue trazada por encima de los 1650m. de altitud lo cual permite apropiarse de los neveros y del deshielo de las altas cumbres. Aún después de dos mil años desde su trazado, puede adivinarse como un camino de verdor o como una cicatriz horizontal. La presa tiene una cavidad de unos 60 cm. está excavada en la roca y asentada sobre gradas picadas en la roca viva, para mantener su estabilidad. Tiene un reborde para que se pudiera bordear y efectuar las labores de limpiado. Es una obra de ingeniería admirable.

Pasaremos junto a la fuente de “Fonflorin” donde podemos detenernos para comer la merienda, como hacen los lugareños el día de la romería  y después alcanzaremos colladas desde las que el paisaje es sobrecogedor. Al fin encontraremos la ermita junto al promontorio de Peñafurada, donde apareció la Virgen que se venera en este lugar. Aquí ganaremos 100 días de indulgencia si rezamos con devoción una salve, como está estipulado desde 1746. Hoy es un apartado lugar, pero debéis saber, mis esforzados caminantes, que esto fue un Hospital de Peregrinos durante la Edad Media y que guardando un gesto de hospitalidad, en el día de la fiesta se daba un pan de centeno y un vaso de vino a los que hasta aquí se acercaban.   El quince de agosto acuden en romería las gentes del Valle acompañando a la Virgen con los pendones de Posada, Torrecillo y Vegapujín hasta el lugar donde se apareció la Virgen y al día siguiente, fiesta de S. Roque es el día de las bollas, pan bendecido que se distribuye a la puerta de la iglesia a los cofrades y a todos los asistentes.

Al regresar de tan cansado trotar por esos montes ¡qué bien se siente uno en esta Posada de Omaña...!



Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Posada de Omaña, campana.
Foto 3: Rafael Cid: Arquitectura tradicional
Foto 4: Rafael Cid: Montes del Vallegordo.

03 julio 2015

La Mata de Torrevieja. A l´hortiguet vamos con “el caloret”


Ya os hemos contado en nuestro blog La Mata doradas playas de primavera, que cuando arrecia el calor, nos vamos una temporda a Torrelamata (Alicante)al lado de Torrevieja. Aquí además de combatir el caloret, puesto de moda por la ex-alcaldesa de Valencia, vemos a otros amigos y sobre todo cambiamos totalmente nuestras actividades habituales como por ejemplo caminar por la mañana en las playas de l´hortiguet, que nosotros llamamos “Playa paraíso” porque de un autentico paraíso se trata. Administrativamente no pertenece a Torrevieja si no a Guardamar.

Caminando por sus playas podemos ver a personas, ademas del clasico baño, practicar snob board, otras equitación incluso comentar la mitología griega mientras contemplamos las olas del mar y yo la fotografía junto a las dunas
El efecto hipnótico de las olas junto a la arena nos traen el recuerdo del mito del nacimiento de Venus....Urano, el firmamento estrellado se casó con Gaia la tierra que después de ser fecundada nacieron los titanes, los ciclopes, los gigantes y como no le gustaban sus criaturitas, papá los mantuvo encerrados bajo tierra. A todo esto Gaia estaba mas que harta
de su marido por lo que “malmetió a su hijo Crono, para librarse de su pareja.



Fué por la noche cuando Urano se acercaba con su luz para cubrirla cuando Cronos con un contundente golpe de hoz cortó a su padre los genitales que cayeron al mar convirtiéndose en espuma que concentrada en una concha de madrépora brotó Afrodita/Venus, la mas bella entre las diosas. Los Céfiros soplando la transportaron hasta las playas de Chipre desde donde se traslada al Olimpo ante la admiración general.



Muchas aventuras sucedieron en la residencia de los Dioses pero en la cristiana Edad Media habían sido casi tudas olvidadas hasta que un caballero alemán, Tannhauser encontró el Venusberg, una montaña con la cueva que contenía su hogar subterráneo que encontró el caballero quedando allí un año admirando la belleza de la Diosa pero como cristiano devoto que era marchó a Roma para que el Papa Urbano IV le absolviera, Pero Urbano le dijo que era más posible que su báculo floreciera a qué el fuera perdonado T. se marcó muy triste pero tres dias después el bordón del Papa floreció milagrosamente. Corrieron prestos a buscar al caballero, pero este ya no estaba, se habia marchado a Venusberg.



Dicen que los políticos miden la salud de las aguas playeras por las banderas azules concedidas por Europa pero yo, admirador desde hace años por el naturalista Joaquín de Prada hace tiempo que las identifico por un pajarito de caminar rápido: el chorlitejo patinegro. Son unas avecillas vivaces que corretean ante nosotros por la orilla de la playa , van detrás de la ola buscando pequeños crustáceos y parecen decirnos estas playas están limpias. Sus grandes enemigos son la contaminación y la construcción abusiva...



Cuenta Don Joaquín una anécdota que también me ocurrió a mí el año pasado, cuando al acercarme demasiado a uno de esos pajarillos se puso a ejecutar una extraña danza caminando en circulo captando mi atención, parecía como si tuviese un ala rota. Yo intente ayudarla pero ella se alejaba poco a poco hasta que Rosi que venía silenciosa detrás de mi, para no asustar más al ave me dijo ¡mira! Señalando un poyuelo de chorlitejo camuflado en un hoyo de la arena.



Lo llevamos hasta las dunas donde creímos que estaría a salvo y quiero creer que este año nos lo encontramos ya adulto realizando a mi alrededor la misma danza del ala fracturada pero por si acaso miré a mi alrededor y ¡bingo! Había un nido a un metro escaso de donde me encontraba, los huevos presentaban unos dibujos que a mi se me antojaban una escritura ancestral y en 21 días saldrían los poyuelos con plumón, batiendo sus alitas al correr como pequeños avestruces, después durante otros 25 serían vigilados por los padres hasta volar libres, aprendimos a distinguir también los machos de las hembras.



Vigilaba el nido de vez en cuando, sin interferir la incubación hasta que un día ya no había huevos no chorlitejo ni nada. ¿Se los habría comido un depredador? Pensé asustado. No era así pues en la arena se distinguían unas huellas de patitas de ave, que seguimos pacientemente hasta que empezaron a sobrevolarnos dos chorlitejos adultos que emitían claras señales de llamada, y por allí estaban correteando los tres poyitos verlos moviendo sus alitas mientras corretean no se puede describir, ni tampoco fotografiar porque son muy rápidos, pero es emocionante.


Finalmente marcharon para la zona segura de las dunas y nosotros continuamos nuestro camino junto a la playa queriendo creer que tenemos unos nuevos amigos...