14 febrero 2008

la Bañeza, Jiménez de Jamuz, Villanueva de Jamuz, Quintana del Marco, La Nora, Bécares, Alija del Infantado.


A propósito del carnaval, junto con mis primos Anita y Ángel, decidimos visitar la ribera del río Jamuz, con sus importantes poblaciones.

Comenzamos comiendo en Jiménez de Jamuz, su famosa especialidad de bacalao, en el Restaurante "el Barril". Teníamos la intención de hacer un recorrido turístico por la carretera que une Jiménez de Jamuz, (saliendo hacia Sta Elena, puntualiza Ángel) con Alija del Infantado.

Mientras saboreábamos el pescado, los pimientos y el vino de la tierra, comentamos las incidencias de la novela "Llanto por un lobo muerto" del bañezano Ernesto Méndez Luengo, que habíamos leído recientemente y nos entraron más ganas de ir recorriendo todos parajes próximos a la Bañeza, que tienen cierto protagonismo en esa novela.

Como jugaba El Club de fútbol de la Bañeza con el Trobajo del Cerecedo, de León, fuimos a tomar café de pote al campo de futbol, mientas contemplábamos las bodegas excavadas en las lomas de los alrededores del pueblo, antiguos templos prehistóricos en honor a olvidados dioses.

Jiménez de Jamuz

Los Jiminiegos siempre estuvieron hermanados con la tierra. Ya desde la época de los mozárabes eran expertos alfareros, hasta el punto de llamar a su pueblo "la catedral del barro".

También dicen para el que quiera escucharlos, que una de las damas más nobles y hermosas de la historia de León, Jimena Muñiz era de estas tierras. Fue amante del Rey Alfonso VI y madre de Teresa de Portugal, abuela del primer rey portugués.

Augusto Quintana supone que fue hija del Conde berciano Nuño Muñoz, señor de Ulver, pero el P. Flórez cree que Jimena fue hija de Nuño Rodríguez, Conde de Astorga y señor de Amaya y de Guzmán.

Lo que si tenemos seguro es que el rey la dotó con el castillo de Cornatel, que también se llama de Ulver. Está enterrada en el monasterio de San Andrés, de Vega de Espinareda, según reza una emotiva lápida sepulcral. Nos alejamos de Jiménez de Jamuz, con el triste recuerdo de Jimena en nuestros corazones.

Nuestra siguiente parada fue frente al Castillo de Villanueva de Jamuz. castillo Villanueva de JamuzContemplamos en primer lugar su impresionante torreón recientemente restaurado por José Cadenas y... mi primo Ángel, que hizo en su fábrica de mosaicos, las ménsulas o cabezuelas, que pesan 200kg. cada pieza.

Allí las colocó, con mucha pericia, adornando el alto alero del torreón.

En la primera planta se encuentra la sala del señor, con los escudos de los Quiñones.

D. Diego Fernández de Quiñones, el "de la buena fortuna" y su esposa Dª María de Toledo instituyeron cuatro mayorazgos para sus hijos varones Pedro, Suero, Fernando y Diego.

Dada la pronta desaparición de Diego y de Fernando, que muere en la batalla de Olmedo (1445) nos queda Pedro,
del que parten los Quiñones-Condes de Luna y Suero, el del "Paso Honroso", de este derivan los Quiñones de Valdejamuz.

El catedrático de historia de la ULE, Don Cesar Álvarez, que ha investigado a fondo esta linajuda familia tiene publicada una separata sobre los Quiñones de Valdejamuz, que pleitearon con sus parientes los Quiñones de Luna por este mayorazgo.

Se da la circunstancia que D. César fue a buscar los archivos, en poder de los descendientes de la familia, a San Juan de Luz en Francia. Los consiguió por un millón de las antiguas pesetas, que pagó la extinta Caja León. Por estos archivos conocemos los pleitos entre los sucesores de D. Suero y los del Condado de Luna que duraron hasta comienzos del Siglo XVI y muchos detalles de interés sobre la historia de León.

El más conocido de todos los Quiñones de Valdejamuz es, posiblemente, D. Suero por sus lances caballerescos.

En la casa del Condestable D. Álvaro de Luna se cree que conoció y se casó con Dª Leonor de Tovar, con la que tiene tres hijos: Pedro, Diego y Leonor que crecen en este castillo de Villanueva. 

Pedro muere joven y Diego hereda el señorío al morir su padre D. Suero "el del Paso", en Tierra de Campos, entre Castroverde y Barcial el 11 de Julio de 1458 como "consecuencia de una pelea que ovo con Gutierre Quixada do le mataron los peones"

A la muerte del famoso protagonista de Hospital de Órbigo, hereda el señorío Diego de Quiñones y Tovar que en 1476 había logrado ingresar en la Orden de Santiago, llegando a ser Comendador de Destriana. Parece que contrajo matrimonio con Dª Mencia de Lemos, dama que anteriormente había sido barragana de Pedro González de Mendoza, Cardenal de España con el que había tenido dos hijos.

Aparentemente, del matrimonio del comendador y de Dª Mencia nacerá Diego de Quiñones II o Diego de Quiñones y Lemos, que le llamaremos para evitar confusiones.

El Comendador de Destriana se apartó de su esposa, quien prácticamente vivió sola en Valladolid y llegó a no reconocer a este hijo de ambos. Sólo reconoció la legalidad del matrimonio y la legitimidad de su hijo una vez muerta su esposa.

Sea como fuera, el conde de Luna, su tío, que mantiene el título de los Quiñones junto con el mayorazgo de la casa de Luna, no reconoce como heredero legitimo a Diego Quiñones II, un niño de seis años, tutelado por el canónigo sevillano Nicolás Ortiz, comenzando aquí un amplio y estudiado proceso de pleitos, que va a ocasionar importantes perdidas económicas para los patrimonios familiares.

Diego Quiñones y Lemos casó con Isabel de Bazán y para evitar pérdidas de su patrimonio a favor de sus pesquisos parientes, arregla tempranamente su testamento. Además de nombrar heredera de sus bienes a su hija María, manda "sus carnes a la tierra e que sean sepultadas en la Iglesia del Sancti Spiritus de Palacios de la Valduerna, en el monasterio con mi muger Isabel".
Luego se casó en segundas nupcias con Dª Leonor de Zúñiga, que le dio un hijo varón: D. Suero, que sería el último señor de Valdejamuz.

D. Suero tratará de perpetuar la especie. Se casa tres veces, la primera con Elvira de Zúñiga, Hija del Duque de Béjar, de quien se conserva una hermosa estatua yacente en alabastro en la Hispanic Society de Nueva York, que procede del Monasterio de Nogales.

En segundas nupcias se desposó con Luisa de Herrera, quien también fallece sin dejar descendencia y al igual que su primera esposa fue enterrada en el monasterio de Santa María de Nogales.

En 1581 contrajo matrimonio en terceras nupcias con Juana Manrique, que le sobreviviría, pero sin dejar descendencia, por lo que en 1581 Felipe II expide una Real Carta Ejecutoria a favor de D. Juan Alfonso de Pimentel integrando en el patrimonio de la casa Pimentel los condados de Luna y Benavente.

La casa de los Quiñones y los Quijada son nuestros personajes históricos favoritos, no sabemos por qué, por eso seguimos indagando a ver si conseguimos averiguarlo...

El Castillo de Villanueva de Jamuz muestra en su deterioro, triste reflejo de la historia de sus dueños.

En la década de los 50, se derribó parte del Castillo. para construir en su interior una plaza de toros. Sin embargo. parece resurgir en la actualidad, ya que es propiedad privada de una familia, que tiene el privilegio de poder habitar un castillo medieval.
escudo
Después de la típica foto ante la fachada del castillo con su escudo y lema "Honor o fin", que nos hace evocar la historia de sus antiguos propietarios, no pudimos evitar la tristeza, porque aún las piedras reflejan los problemas que tuvieron que afrontar estas poderosas familias antes de llegar a su desaparición.


Seguimos ruta a Quintana del Marco.

La elegancia romana del pueblo de Quintana del Marco se apreciaba desde la lejanía, sólo observando el paisaje. Del antiguo esplendor romano sólo quedan vestigios y los restos de una fortaleza y un busto, más bien una cara de piedra, en la torre de la iglesia.

Quintana del Marco

Durante mucho tiempo dijeron que era de San Pedro, hasta que el Abad Viñayo y el investigador García Bellido descubrieron que en realidad era del emperador romano Marco Aurelio.

El mismo nombre de Quintana nos da una pista de su pasado romano. Hay también mosaicos y piedras, que son ahora de propiedad particular. Se ha recuperado para el museo de San Marcos unas teselas que muestran a Hilas entre las ninfas.

Hilas participó en la expedición de los argonautas con Hércules. En una isla que desembarcaron para cazar, fueron observados por la ninfa Driope, que quedó espantada por la ruda estampa de Hércules y huyó despavorida.
La diosa Juno informa a Driope de que le ha buscado esposo, pero que no se trataba de Hércules. Hilas cansado de perseguir un ciervo, se acercó a la fuente para refrescarse y cuando Driope lo vio tan hermoso, lo rodeó con sus brazos y se lo llevó con ella.Castillo Quintana

Hicimos un par de fotos del Castillo, una a una ventana, en la que se aprecian aún los gruesos muros. Otra foto a una ventana geminada de arcos de medio punto.

El Castillo perteneció a los Quiñones y al ser también de propiedad particular, nos tuvimos que conformar con fotos en sus alrededores.

Siguiendo nuestra ruta, dejamos a la derecha "La Nora" conocido por el Colegio-Seminario.
Se ven a la izquierda el pueblo y las bodegas. Aquí hubo también un asentamiento romano y en esta zona hubo lagunas y en el lugar en que se juntan los ríos Jamuz y Órbigo quedan los restos de un primitivo puente.

Queda para otro día la excursión a Bécares, para soñar junto a las ruinas de la iglesia de San Román de Bécares que perteneció a los templarios. Ahora todo su entorno esta dominado por la ruina y el silencio que impone la naturaleza. El retablo de la encomienda ha sido salvado y se encuentra en el museo de los Caminos de Astorga. Aquí nos quedan los restos de una antigua fuente , un puente Romano abovedado, la "Cueva de la Loba" y la encina de Bécares considerada como la reina de Castilla y León.

La siguente parada para tomar café fue en Ozaniego a la salida de Alija, este lugar fue primero un antiguo asentamiento prehistórico y finalmente un priorato.

Ozaniego

A finales del Siglo XIII fue señorío del Monasterio Benedictino de San Payo en Santiago de Compostela, después de pleitear por él la familia Osorio perteneció al Monasterio de San Martín Pinario.

En el ultimo tercio del Siglo XVIII los monjes intentan poner en marcha un plan de colonización. Pero en el XIX con las medidas desamortizadoras, se hizo con la propiedad D. Nicolas Gómez Villaboa.

En la actualidad podemos visitar las bodegas del monasterio, hoy reconvertidas en comedor del restaurante, la piscina y un polideportivo cubierto. Se conserva también un pozo y la cabecera de una Iglesia del Siglo XVIII.

De Onzaniego nos fuimos a la villa de Alija del Infantado, nuestro punto de destino, para ver la fiesta del "Antruejo" (decía mi abuela:-ese es mas feo que un antruejo- cuando no le gustaba alguien.).

Alija del Infantado

Nos dirigimos a la plaza del Ayuntamiento, habilitada de poblado prehistórico con iluminación de antorchas y decorado con calaveras de animales, donde trasformados con unas feas máscaras, procesionaban los "jurros" rodeando las hogueras, maltratando a los "birrios" maniatados.

El castillo, a la izquierda estaba incluído en la decoración del carnaval ocultando sus características de monumento de la segunda mitad del Siglo XV o principios del XVI.
Tiene planta cuadrada, dentro del recinto se encuentra el Palacio de los Ponce (¿de Minerva o de Cabrera?) cuya construcción primitiva se remonta al Siglo XIII. Aún mantiene su porte, en su día llegó a contar con 13 torres.

Existe una vaga referencia a un torreón defensivo de la época romana.

Parece ser que la fortaleza está documentada ya en el año 931, pero ha sufrido diversas modificaciones y reformas en los Siglos XIII, XV y XVI.

Alija del Infantado tuvo grandes señores, los Ponce, los Rodríguez Neira, Los Quiñones, Los Pimentel, Los Marqueses de Tábara, los Duques del Infantado etc.

Este año que se celebra el bicentenario de la Guerra de la IndependenciaAlija vuelve a ser protagonista, pues el 29/12/1808 los ingleses, tras cañonear el puente de la Vizana, incendiaron Alija y su castillo. Era su Señor D. Pedro Alcántara de Toledo, Salm, Duque del Infantado y servidor del Rey francés José Bonaparte, aunque en 1809 se pasó a la causa española y recibió el mando del Cuerpo de Ejercito del Centro, llegando a ser ministro de Fernando VII.

Después del incendio se reconstruyó el castillo, en 1887 sufrió otro y en la actualidad se encuentra restaurado, según nos cuentan, aprovechando personal en paro del Ayuntamiento. De esto hablábamos con un amigo de Ángel, apodado "el alemán", que encontramos en la Plaza, a la que acudió gran cantidad de gente incluso de los pueblos vecinos, a pesar del frío de la noche.

Alija del Infantado

Con nuestro improvisado guía, pudimos contemplar las terroríficas máscaras de los protagonistas de la fiesta, que son los "Jurros" y los "birrias". Los primeros representan el mal y a los seres demoníacos, llevan cuernos en sus máscaras pintadas de negro y van armados con tenazas dentadas y una vara de mimbre para "jurrar" a los viandantes. Los "birrias", no son menos feos, llevan máscaras marrones, pero representan el bien, pues llevan una cruz pintada en la frente.

Se entabla una lucha y el jefe "jurro" muere en la hoguera, mientras que las comparsas recorren la ciudad haciendo todo tipo de críticas, políticas y sociales. Algunas caretas tienen mas de 100 años y son móviles, aunque yo creo que estamos asistiendo a la lucha entre los antiguos pobladores prerromanos, los egurros y la llegada de los representantes de la nueva religión cristiana.

En el Ayuntamiento hubo bocadillos, pastas, "orejas de carnaval", comida y bebida para todos los asistentes y por haberse hecho de noche, tuvimos que contemplar el puente de la Vizana en un gran mural, colgado en las dependencias del Ayuntamiento, que se inauguraba ese día, dejando el original para otra excursión.

Tampoco visitamos sus dos Iglesias, la de San Esteban y San Verisimo ¿quien sería este santo?

Alija contó también con un hospital para atender a los peregrinos que discurrían por la Ruta de la Plata, en el Camino de Santiago y a las gentes de la localidad.

Hoy en el lugar donde se ubicó del "alto del Teso" luce un monumento con una cruz de peregrino.

El otro monumento al V Centenario del descubrimiento de Ámerica, nos recuerda que estamos en el pueblo del interior, que más marinos ha aportado a la Armada Española.

Ya en el coche pasamos junto a la ermita de la Vera Cruz con la que nos despedimos de la localidad ¡hasta la próxima excursión!

Ved aquí el reportaje fotográfico de este día.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,soy jorge florez de quiñones, me gustaria saber si dispones de mas informacion sobre la familia, soy descendiente de D.Vicente florez de quiñones y Tome, mi correo es chordy33@msn.com

Rosi dijo...

En muchos de nuestros hilos del blog contamos cosas de los Quiñones. Creo que tu apellido viene de la casa de los Quiñones de Luna. Prueba a documentarte en el trabajo de César Álvarez Álvarez, titulado: Los Quiñones, señores de Valdejamuz, 1435-1590. Está publicado en el cuaderno 14 de Centro de Estudios Astorganos "Marcelo Matías", en Astorga, 1997.
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