21 agosto 2008

Mi amigo José y el Benabrín


Mirando esta foto de José Rojo, los chicos pequeños que están a su lado creo que son su hijo y su sobrino, el hijo de Emiliano y el jovencito era yo; los recuerdos bonitos de la infancia en Palacios de la Valduerna vuelven a mi memoria.

A pesar de la diferencia de edad siempre me ha unido una gran amistad con José. Cuando yo era pequeño, esperaba a que él pasara a trabajar por delante de la puerta de casa de mis abuelos. ¿desayunaste ya? -me preguntaba- yo asentía con la cabeza sonriendo-¡pues monta en el carro, que voy para el "Benabrín"! .

Los Fontanones, el Pedrón, el Benabrín, el Gamonal o las Adoberas, eran los nombres más comunes de los lugares, donde solía ir a trabajar la Gente de Palacios, pero a mi el Benabrín, me gustaba especialmente, porque mientras araban la tierra, a veces salían a la luz grandes trozos de piedras, que delataban los restos de un poblado ya desaparecido.

Mucho tiempo después, leí que, antiguamente, cerca de ese lugar había vivido una joven doncella, que era guapísima, tan digna de admiración y adornada de virtudes era, que durante la invasión musulmana del año 711, un joven caudillo agareno que pasó por el lugar, se enamoró de ella y la pidió matrimonio.

A ella le gustaba el joven caudillo, pero les separaban una serie de barreras casi infranqueables: la cultura, la religión, la guerra…. así que le puso como condición para desposarse, que adjurara del Islam y que abandonara las armas. Tanto era su amor por ella, que terminó cediendo a sus peticiones y no solo eso, sinó que además construyó un hermoso palacio al estilo de los de las Mil y una Noches para vivir juntos su amor en ese lugar que les había unido.

Así fue como en el palacio de Ben-Abrin vivieron los enamorados y sus hijos y después los hijos de sus hijos. Hasta que…. Muchos años mas tarde otro caudillo arabe, Almanzor pasando por aquí de camino a Santiago, contempló el palacio y quiso conocer la historia.

Cuando supo la historia del que consideró un renegado caudillo, montó en cólera y mandó destruirlo completamente y es por esto, que hoy encontramos unas piedras que ya no nos dan idea de su pasada grandeza. Sólo nos queda su sonoro nombre Ben-Abrin.

La historia no es mía, la cuenta Conrado Blanco, el cronista de la Bañenza en uno de sus libros, pero yo os la cuento aquí por si no la conocíais, con la esperanza de que os guste y de que os anime a contarme vosotros otras también.

31 julio 2008

El Río Curueño, 2008



Llegamos a casa de Luciana, para buscar a Tania y Primo a las 6 de la tarde, preparados con los bocadillos que pensábamos comer en el campo. Salimos de Villaquilambre, por la carretera paralela al río Torío, río de Tor y Orión, lleno de concomitancias antiguas, íbamos en dirección norte.

La montaña azulada por la luz de la tarde, contrastaba con un cielo brillante, nítida al sol, nos invitaba desde lejos. El pico Polvoreda o Correcillas, que brillaba con su cima piramidal acostada hacia el este, nos hizo recordar la hazaña de los vecinos de Correcillas, que dicen treparon con pedruscos para levantar los pocos metros que le faltaba al monte para alcanzar los 2000 y poder ser catalogado en los mapas con un punto geodésico. Más allá estaban las que formaban las famosas Hoces de Vegacervera y donde se esconden las admiradas Cuevas de Valporquero, pero nosotros no íbamos a emprender esa ruta, sino que, mirando el cordal que sigue al Polvoreda, nos dejaríamos seducir por las montañas que le siguen en la perspectiva, las de Aviados y la Vecilla.

Mientras rodaba el coche, mirando los lujosos chalets, con sus fincas de árboles frutales, salteados todo a lo largo de la carretera, nos parecía una lógica continuación de las numerosas villas romanas, que hubo en la antigüedad y que ahora son sustituidas por ellos, quizá de una forma atávica.
Fuimos recordando la herencia romana, no sólo en las ruinas de Navatejera, que acabábamos de pasar, sino en el nombre de los pueblos... y el más sonoro, quizá es Pardavé, "pueblo partido en dos por el río". Ahora le han hecho una carretera de circunvalación que ha terminado con la penosa travesía por el estrecho puente.

A la entrada de Matallana nos despedimos del río Torío, para tal y como habíamos pensado al ver las montañas a la salida de León, seguir el cordal a la derecha. El paisaje se abría en la Valcueva con un "Campo hermoso". No sólo el pueblo que lleva este nombre se muestra como un campo hermoso todo el territorio es feraz, con altos chopos y bosques de encinas entre prados y con los riscos de Aviados a la izquierda de la ruta.

Con dificultad se veía el castillo de Aviados, propiedad de la casa de Luna, que tuvo una gran importancia histórica en la provincia y eso nos dio motivo de conversación con respecto al apellido de Tania. Ella recibe el apellido por un descendiente que marchó a Brasil desde Portugal. También Uceda procede parece ser, de Burgos, de la Villa de Uceda, en la provincia de Guadalajara, de Villagatón en León, pero luego se difundió mucho en América.

Entre estos comentarios históricos llegamos a la Peña Morquera y hablamos de su influencia comercial antigua, bajo la protección de Mercurio, cuando los romanos tendían sus calzadas por allí. Después se recuperó a través de Valdecésar, en el camino de Santiago, en la Edad Media, cuando S. Froilán cristianizaba y repoblaba con cenobios estos territorios de frontera. Hoy en día es una senda escondida con un arroyo cantarín que desemboca en la cascada, tan conocida próxima al pueblo de Nocedo.

Al llegar a la Vecilla hicimos el giro a la izquierda siguiendo el río Curueño. Este río al que tenemos un cariño especial, corría brillando entre grandes piedras y arbustos sombríos. En su margen izquierda aún iluminaba el sol a árboles y montañas que estaban en sombra a la derecha y, las peñas en lo alto, a derecha e izquierda, resplandecían con la luz del ocaso.

Paramos frente a Montuerto para ver la Cascada, que viene de Valdecésar reuniendo humedades de Correcillas, Peña Valdorria, Morquera. En esta cascada te sientes como en un lugar mágico, al que acuden sin cesar niños y adultos, siempre encontramos a alguien conocido. Rincones llenos de alegrías, en los recodos del río las truchas se deslizan pausadamente ajenas a nuestras fotos y sorpresas.

Al pasar junto a Valdorria, recordamos la ermita de S. Froilán que allí se venera, en lo alto de la Peña, tras 365 escalones de piedra, que edificó el santo con ayuda de su burro primero y, tras comérselo el lobo, con la ayuda de esta alimaña.

Paramos en el abandonado balneario de Nocedo, que espera como el arpa, la mano que sepa sacar de él tanto lujo y placer, como dio en sus buenos años, en los que el aprovechamiento de aguas medicinales no iba como ahora, directamente al río. Claro que, aunque nos pese, esta situación tiene sus ventajas, pues los habitantes, los animales y plantas reciben estos beneficios gratuitamente y por igual, como es todo en la naturaleza gentil y generosa.

Empezamos el recorrido de las Hoces de Valdeteja, con su sorprendente zig-zag de montañas y río. La estrecha carretera compartía el pequeño paso en el fondo del tajo, que el río había oradado en la montaña. Las paredes calizas, agujereadas por hilillos de agua, dejaban colgar sus residuos minerales tiñendo la blancura del roquedo en distintos tonos gris-azulados. Se apreciaban erosiones de tiempos antiguos, de otras eras geológicas, en las que el río había hecho remolinos, que ahora parecían bóvedas elevadas. Por todas partes se veían entradas de cuevas, que mostraban de qué manera, aquellas duras rocas no eran más que esponjas comidas por el agua, tanto dentro como en su exterior.

Llegamos a una venta, que antiguamente fue villa romana "Masmino", luego poblado medieval, ermita y quizá monasterio, pero que ahora todo eso queda reducido a una cruz en su recuerdo. La venta es, claro está, una casa rural y muchos coches aparcados daban cuenta de lo necesario que es hacer paradas en estos lugares tan hermosos.

Seguimos un poco más allá, donde sale la desviación para el pueblo de Arintero. Aquí era obligado recordar a la Dama de Arintero y su historia atrevida. Existió realmente la heroína que va a la guerra disfrazada de varón, para sustituir en sus obligaciones a su padre anciano, el conde García, que sólo tenía hijas. Se llamó Juanita García y sirvió a los reyes católicos en sus luchas contra la Beltraneja, tanto en el cerco de Zamora en 1476, a cargo del propio rey Fernando, como en el frente de Toro, en Pelea Gonzalo, bajo el pendón morado de S. Isidoro. Después de esta victoria fue descubierta: -¡mujer hay en la guerra!, gritaron y a la que era conocida bajo el nombre del caballero Oliveros se la dejó libre de armas y con privilegios y dineros que llevaría a su casa.

Volvimos a nuestra ruta para buscar la amplitud del valle, que nos fue dado contemplar en Tolibia. Los prados se extendían a las márgenes del río y los rayos del sol caían sobre ellas filtrados por las hojas vacilantes de los chopos, las fresnedas y los salgueros, que se alternaban entre las sebes. Nos acercamos a rendir homenaje al maestro, que tiene un busto que el pueblo le hizo en agradecimiento, porque estos detalles son muy de admirar.

Hubieramos seguido a Valdelugueros, cápital del valle, cabeza de Tercia, tierra de los Argüellos, cuyas casas se veían a continuación, desde la explanada de la iglesia, pero ya de las nubes bajaba el Cierzo, como una cortina espesa, posando sobre las casas su niebla húmeda y fría, con lo que nuestra retirada fue eminente.

A pesar de la grandiosidad de la naturaleza y de la riqueza que ella encierra, para que los hombres la puedan extraer, se necesita bravura. El rigor del clima y la aspereza del terreno han obligado a muchos, a abandonar estas tierras y sólo algunos habitantes, apodados "Los bravos", como el título de la novela que aquí se desarrolla, continúan intrépidos apostando por sus recursos naturales.

Enseguida estábamos en el camping de la Vecilla, comiendo el bocadillo. Mirábamos la ribera del río recordando la obra "El León de España", de Pedro Becilla Castellanos, hermosa narración de Porma y Curueño, los ríos que corren por esta zona y que recuerdan a dos personajes astures que lucharon contra los romanos.

La bella Porma es raptada la víspera de sus esponsales y se inician una serie de escapadas y luchas. El aguerrido Curueño lucha para liberarla. No pudo ser, murieron en la sangrienta refriega. Sus cuerpos alejados, sólo convirtiéndose en ríos pudieron juntarse, al encontrarse en Ambasaguas, pueblo cercano al Barrio de Nuestra Señora.

cartel de la casa del Escritor del pueblo CervantesEl libro de "El León de España", fue muy famoso en su época y D. Quijote lo tuvo en su biblioteca, pero se fue al fuego en un apresuramiento, porque no llegó a ser visto por el cura y el barbero, como puntualiza Cervantes en su obra inmortal.

Verdaderamente sorprende la erudición de Cervantes, conocedor de tantas  historias  del antiguo reino de León. Quizá sea debido, como Cervantes dice, por boca del personaje del Cautivo, porque nació o tuvo su origen "en las montañas de León" y una parte de los investigadores defiende esta procedencia. Ved nuestros estudio sobre El Quijote en el Reino de León.


En el frescor de la ribera nos detuvimos hasta que se oscureció. Fuimos a la cafetería para entrar en calor, antes de iniciar el viaje a casa.

Se habían encendido las luces de la calle y aunque había luna llena, no la vimos brillar roja y hermosa, hasta llegar a León.

17 junio 2008

BÉCARES

En el último viaje a Alija con ocasión de los carnavales hacíamos mención al despoblado de Bécares y nos parecía que este lugar merecía una visita a parte. Recogimos para ello datos de la web oficial del Ayuntamiento y en el nº 22 de la revista Tierra de León nos informamos de parte de la historia de su iglesia. Leímos que Bécares, como apellido toponímico lo ostentan en la actualidad 1.293 personas. Nadie nos daba razón del itinerario exacto a seguir y buscamos la ruta en el Sigpac. Luego hicimos un pequeño resumen para comentar por el camino.

Nos enteramos de la existencia del asentamiento en el Siglo XIII. D. Abundio García Caballero piensa que perteneció al Monasterio de Nogales, siendo entregado posteriormente a D. Alonso Enríquez, Almirante de Castilla en 1368 y luego al Conde de Benavente en 1496. Se mencionan como propietarios a los miembros de otras familias, como los Acuña o los Marqueses de Campo de Villar. El Vizconde de Castaosa figura como propietario a partir de 1696-97. En la actualidad una parte de la Dehesa pertenece a los vecinos de Alija y la otra a dos señoras de Sahagún. Todo un símbolo si tenemos en cuenta que en una época fue de los romanos, en otra del clero, después de la nobleza, pasando por los templarios y finalmente, en nuestro siglo tan feminista, es de las mujeres.

Según D. Maximino Descosido, en el mencionado artículo publicado en el nº 22 de Temas Leoneses, al consultar los datos de un libro de cuentas, encontrado en los archivos municipales de Quintana del Marco, nos cuenta sobre la villa de Bécares y la iglesia de San Román, que la torre y el pórtico de la Iglesia son del año 1.692 y fueron construidos por el maestro Domingo Salmón Rasino. Las pinturas de los frontales para el altar del Santo Cristo y el marco para el altar mayor se adjudicaron al pintor leonés Martin Mesías. Vemos aquí otros pagos realizados para el mantenimiento de la iglesia y el culto.iglesia Bécares

Por los actuales guardas de la dehesa, Santiago y Paquita pudimos saber que D. Abel, su antecesor había fallecido. D. Abel cuidaba de la finca y de la iglesia cuando en el año 1971 varios sacerdotes se presentaron en el lugar, con la intención de llevarse el retablo, cosa que trató de impedir el guarda. Los clérigos forzaron la puerta de la iglesia y se fueron con el retablo y las campanas de la torre, pensando, creo yo, que todo esto pertenecía a la Diócesis de Astorga. En este caso se equivocaron, ya que esta iglesia parece ser, que siempre pertenecio a los nobles propietarios de la finca. Este lamentable suceso dió lugar a un pleito entre el obispado y los dueños. El resumen del mismo nos lo facilita D. Maximino en este artículo. La Diócesis basa sus derechos en que fue una parroquia y los dueños en que ostentaban la titularidad dominical sobre la misma. Analizando también una sentencia de Tribunal Supremo de 28/12/59 parece que la razón sería de los últimos y que en la epoca de la desamortización de Mendizabal se dispuso que quedaban desamortizados todos los bienes de la Iglesia excepto los que se dedicaran al culto, siempre que se incluyeran en un inventario que se elaboró a tal efecto. Bécares no figuraba en el inventario, así que en aquella epoca no se dedicaba al culto público ni pertenecia a la Iglesia. Por todo esto, la Dirección General de Bellas Artes en marzo de 1.974 ordenó la incautación temporal de las tablas y su depósito en el museo arqueologico de León.

Santiago y Paquita desconocían el lugar donde se encuentra la cueva de la Loba, que trato de localizar, porque posiblemente se trata de una antigua mina de hierro, según supone el Padre Cesar Morán, en su "Excursión arqueólogica por tierras de León" (Archivos Leoneses nº 7 año 1950) y tampoco nos dieron razón de la ubicación del cementerio, aunque se cree que está al suroeste, según se sube para la Iglesia. Pero si nos indicaron donde se encontraba una fuente cubierta que dicen de la época de los romanos, a la que se baja por una escalera con peldaños de piedra labrada y que a mí me recuerda a las que ví por Tabullo y Destriana. El diccionario de Madoz supone la desaparición del pueblo en 1.500 y el Catastro de Ensenada nos lo señala abandonado en el Siglo XVIII. El escudo nobiliario está fechado en 1837 por lo que yo pienso que la casa que queda en pie pudo ser utilizada por sus propietarios y criados para cazar.

Merece la pena la visita de la iglesia abandonada, con su aire misterioso, buscar la cueva de la loba, donde yo creo que el bañezano Méndez Luengo recibió su inspiración para escribir las aventuras que refleja en su libro "Llanto por un lobo muerto" o bajar hasta la fuente cubierta, para ver sus aguas cristalinas e impregnarnos de la soledad del entorno. Dice mi amigo Victor que todo esto perteneció a los templarios y que aquí, en estas hermosas explanadas, se entrenaban en sus prácticas militares. Hicimos el camino de regreso divagando sobre las causas del abandono del lugar por sus habitantes ¿fue la temida peste, que asoló pueblos y ciudades en épocas pasadas? ¿Se agotó el mineral de la cueva de la loba?¿no sobrevivieron a la falta de una mano fuerte que los dirigiera, tras la marcha de los Templarios? Quizás el monte lleno de jaras y milenarias encinas y el silencio casi sagrado del lugar nos permita oir la respuesta. Porque como dice la canción: "La respuesta está en el viento"

30 abril 2008

La Valdería y Castillo de Valdavido

Después de leer la novela de Méndez Luengo, como en anteriores ocasiones, planeamos una excursión a Valdavido, junto con Anita y Ángel, en busca del castillo del "Último templario".

Así que el sábado cinco de abril de 2008 nos pusimos en camino por los hermosos parajes de la Valdería. De la Bañeza a Nogarejas y a Castrocontrigo.
-Aquí teníamos que parar,- digo yo-, porque siempre me gusta comprar el chocolate y hacerme una foto en la fuente.
-De esa fuente sé yo mucho,- contestó Ángel-, (porque se hizo en la fábrica de azulejos, que es hoy de su propiedad).
En Castrocontrigo encontramos el río Eria, mítico, con el embrujo modesto de lo desconocido, callado, silencioso... y seguiríamos su curso ascendente hasta Corporales y la Peña Aguda.

Hicimos la primera parada en Torneros de la Valdería, donde tiene su casa la madre de Jose, el yerno de Anita y Ángel, donde la animada población se reunía en grupos, por calles y plazas. El pueblo a primera hora de la tarde, estaba muy concurrido.

Allí nos hablaron de la cueva de San Benito, que prometimos visitar en otra ocasión, pues prometía un lugar lleno de misterios y recuerdos romanos de la extracción del oro. Nos contaron también que en el Campo de San Miguel hay un lugar llamado "El Emboriaco" donde hace un siglo se ubicaba un convento de monjas hoy desaparecido, pero en el que se encuentran trozos de pucheros, porcelanas y tejas. Como todo pueblo tiene su leyenda. Dicen que un miembro de una familia apodados "los divinos" cavó y cavó hasta encontrar un trozo de tela, siguió cavando hasta que sacó ¡El cuerpo incorrupto de una monja!. Asustado "el divino" se fue corriendo a contárselo al cura, que cuando comprobó el milagro dijo: No tenemos dinero para llevarla a los altares y si se la damos al vecino pueblo de Castro, ellos nos quitarán las tierras de San Miguel así que si quitaste dos carros de piedra, le pones cuatro encima y la tapas de nuevo porque así seguiréis vosotros con las tierras.

Aunque Ángel preguntó por si sabían donde encontraríamos el castillo de Valdavido, nadie conocía su existencia, así que nos fuimos guiados por nuestra intuición.
Rafa y Castillo de ValdavidoCuando llegamos al pueblo supimos, que en la alta peña que domina todo el contorno estarían los restos del castillo. Nos sorprendió una gran imagen del Sagrado Corazón en lo alto de esa montaña, visible desde la carretera. A través del potente zoom de nuestra cámara de fotos, pudimos encontrar los restos del castillo en la base y alrededores del monumento.
Es aquí en esta peña de Valcaliente de 1367 m. de altura donde se encuentran las ruinas del castillo del conde de Peña Ramiro, con los restos de un torreón de 6x6, erigido durante la dominación visigoda, sobre las ruinas de un castro de la época de los romanos. Sobre esta construcción una colosal estatua llamada del Sagrado Corazón, que bendice el valle, se erigió en 1957, hecha por el escultor Larrea .

Paralelo a este torreón se encuentra una formación irregular de 5,5x4 m. Se conservan también restos de unos muros que circundan el torreón principal y en el interior del recinto amurallado dos oquedades, posiblemente restos de enterramientos.

El pueblo aunque con varias casas restauradas da una sensación en esta época de fantasmagórico al no tener apenas vecinos. La iglesia parroquial conserva esculturas, pinturas y platería del Siglo XVI, pero está cerrada a cal y canto sin nadie que nos dé noticias de quién nos la pueda mostrar y lo mismo sucede con la ermita de san Roque junto a la carretera. Ya veis, se consigue más visitando las páginas de internet que viajando.

Aunque Truchas, con su aire de pequeña capital, animaba a hacer de nuevo una parada, seguimos entre los cruces de caminos, buscando el nuestro, para llegar a Corporales. El conocido campamento y la iglesia majestuosa nos decidieron a parar y contemplarlo todo al detalle. Degustamos un café departiendo con las gentes del lugar y paseamos por el pueblo, prestando atención a sus viviendas nuevas y tradicionales.

Subimos hasta el Puerto, para asombrarnos de las tortuosas curvas por las que los parroquianos llegan al Bierzo, a Puente Domingo Flórez o siguiendo el río Cabrera acceden a la Baña.

Por el camino de regreso, Ángel me contó que en Morla existen fuentes de aguas medicinales, a las que acudían las gentes de la comarca en busca de salud, pero eso es otra historia, tema para otra excursión...

27 abril 2008

El Ultimo templario

Los templarios, con su enigmática historia y su triste final, siempre me han llamado la atención. Muchas personas se han interesado por este tema, pues hay un río de tinta al respecto, donde puedes sumergirte y tomar o cambiar de opinión al respecto.

Yo siempre había creído que el úlimo templario fue Jacques de Molay por ser el ultimo en subir a la hoguera, así que estaba un poco receloso de los libros que proliferan sobre el tema. Citando de memoria recuerdo "El Ultimo Templario" escrito por Edwar Burman en que un freire del Temple se encarga de cumplir la amenaza del Gran Maestre, o "la Herencia del Último Templario" de Jorge Molins, aunque aquí el periplo geográfico tiene lugar en la costa mediterránea. Hasta, si me apuráis un poco, también se dice que el último templario es Tomás, el hospitalero del pueblo de Manjarín, que a veces, incluso se disfraza de caballero del Temple, para atraer la curiosidad de los peregrinos que después de subir a la Cruz de Ferro inician el Camino de Santiago hacia el Bierzo.

bañezanosAunque el título me hiciera desconfiar por la proliferación de historias de últimos templarios que circulan por las librerías, el "Último Templario" del autor bañezano Ernesto Méndez Luengo me gustó mucho, aunque me dejó sin desvelar las mismas incógnitas que tenía cuando empecé a leerlo.

La primera es que si D. Pedro el Cruel fue tan malo como algunos nos cuentan y después hubiera querido saber más sobre la historia de los últimos templarios del reino de León y su intervención en la vida política del momento, aunque el titulo me hiciera desconfiar por la proliferación de historias de últimos templarios que circulan por las librerías.

Yo sabía que Pedro I era hijo de Alfonso XI y María de Portugal, pero su padre había tenido varios hijos bastardos con Leonor de Guzmán. En 1350 le sucedió en el trono y tuvo que hacer frente a numerosas dificultades: un gobierno débil por las luchas de poder entre su madre, sus primos los infantes de Aragón, sus hermanos bastardos y la alta nobleza.

En 1353 se concertó su matrimonio con la francesa Blanca de Borbón cuando Pedro ya era amante de Dª María de Padilla. A sólo tres días de la boda, encerró a su esposa en el Alcázar de Toledo, lo que le privó del apoyo de los franceses en las luchas intestinas. Circunstancia que aprovecharon los nobles para, unidos a las oligarquías municipales y al antiguo favorito, Juan Alfonso de Alburquerque, obligar al rey a ceder poderes y se le confinó en Toro.

Recuperó pronto la iniciativa, comenzando una guerra civil en la que fue tomando ciudades y ejecutando a los sublevados. Atacó luego a Pedro IV de Aragón. Inglaterra tomó partido por D. Pedro el Cruel y Francia se alió con D. Enrique de Trastamara.

Muertas la reina y Dª María de Padilla, D. Pedro proclamó herederos a los hijos que había tenido con la última. La guerra se reavivó, pero esta vez con la suerte favorable para D. Pedro.

Francia, que deseaba el apoyo castellano para su lucha contra Inglaterra, envió a Beltrán Duguesclín, con sus compañías blancas.
D. Pedro, apoyado por el Príncipe Negro y las tropas inglesas derrotó a los franceses junto a Nájera en 1367.
Enrique II puso sitio a Toledo y al mismo tiempo sorprendió a D. Pedro en Montiél. El resto es sobradamente conocido: mientras negociaban la paz en la tienda de Dugesclin y con la ayuda de este, D. Enrique asesinó a D. Pedro asentando en el trono a la dinastía Trastámara.

Sin embargo no todos habían visto a Pedro I como "cruel", otros le llamaron "El Justiciero". Durante su reinado florecieron las artes y las letras y al pueblo, que recelaba de la nobleza, las venganzas del monarca parecían a sus ojos actos de justicia, así que la poesía y la tradición popular lo representaron como el justiciero.

Las aventuras del "Ultimo templario" de Méndez Luengo se llevan a cabo en parte, como ya nos tiene acostumbrado el autor, en la zona que nos gusta, Cabrera, alrededores de la Bañeza y otros topónimos que hemos señalado en letra negrita...

Valiéndose del rapto de la sobrina del último templario del Bierzo, Don Ofrén Roldán señor de Valdovino, nos narra una serie de batallas en las que interviene a favor de D. Enrique de Trastámara, contra D. Pedro I el Cruel, aderezando las verdades históricas con un poquito de ficción literaria.

La historia comienza cuando el "jabalí de Priaranza" acude a una llamada de su amigo Iñigo Arista, capitán de la guardia del señor de Valvavido, para revelarle un secreto muy importante. El Jabalí es buen conocedor de toda la comarca.

De camino a Valdavido da muerte a un fraile corrupto que trataba de engañarle mientras le denunciaba a la justicia del rey y salva de una paliza, que intentaban propinar a otro protagonista, Ramiro, dos frailes del monasterio de San Miguel de Destriana.
Cuando al fin llegan al punto de encuentro, El capitán Arista informa a Jabalí de que debe de conducir hasta la frontera francesa, al bastardo D. Enrique que se ha refugiado en el castillo de Valbavido.

Mientras tanto, en la ermita de San Pelayo, junto a los ríos: Duerna, Peces y Tuerto el Rey Pedro pide al ermitaño, el pergamino que siglos antes había dejado un peregrino de Bretaña que terminaba con la frase:

"Encerrarse ha en la Selva
y allí morirá dos veces
una al mundo y otra a Dios".

Este pergamino, que es histórico, fue encontrado entre los documentos de D. Pedro en su Alcázar de Sevilla.
Este rey, que ostentaba el dudoso récord de haberse desposado tres veces, en tres años, con tres mujeres, en 1352 con Dª María de Padilla, en 1353 con Blanca de Borbón en Valladolid y en 1354 en el castillo de Cuéllar con Dª Juana de Castro, hermana de Dª Inés, todas ellas bendecidas por el obispo de turno.
Su padre Alonso onceno, había dejado al morir ocho hijos naturales, habidos con Dª Leonor de Guzmán, sobrina de Guzmán el Bueno. D Enrique, Señor de Trastámara; D Fabrique, gran Maestre de la Orden de Santiago; D. Fernando, señor de Ledesma; D. Tello, Señor de Vizcaya; Sancho, Juan, Pedro y Beatriz.
Muerto D. Alfonso, su esposa Dª María instiga a D. Pedro para que encierre a Leonor en el castillo de Castrojeriz, donde la reina madre consigue que un escudero mate a la noble dama, con lo que provoca el descontento de sus hermanastros y la posterior guerra civil.
Pero volvamos a nuestra historia, en el castillo de Valdavido, construido sobre un antiguo castro celta, vivía con el templario D. Ofrén su bella sobrina Isabel. Da la casualidad de que, disfrazado de simple caballero, D. Pedro pernocta en este lugar de paso para Galicia enamorándose de Dª Isabel.
Corría además el rumor de que el fabuloso tesoro del Temple, nunca encontrado a la disolución de la Orden era custodiado por el viejo templario leonés desde la promulgación de la Bula "Vox in excelso" en la que Clemente V dictara la abolición de la Orden y excomulgara a quién se negase a acatarla.
Ya los antepasados de D. Ofrén hicieron grabar a buril en la entrada de la fortaleza junto al escudo representado una encina y un oso andante:
"yo soy aquel que vedó
el que los moros entrasen
y que de aquí no pasasen
porque así lo mando yo".
D. Pedro pensó que el mejor momento para raptar a la sobrina del tozudo templario sería durante una cacería que este organizó en su honor y para ello se valió de la banda del "tuerto de Villamorico". Senén de Priaranza les sigue la pista hasta Mayorga de Campos, donde al no ceder a las proposiciones amorosas del falso caballero, D. Pedro organizó un proceso inquisitorial a Dª Isabel vengándose a la vez del excomulgado comendador del Temple.
En el Proceso dª Isabel para salvarse de la hoguera pide un juicio de Dios. Para que haya proceso tiene que haber testigos. El primero un arquero de la fortaleza de Castrillo de Cabrera, dio fe de que la vio pasar volando a caballo de una escoba. El ballestero, que acompañó al falso caballero en su visita a Valdavido, informó fraudulentamente, con pelos y señales, de los extraños ritos celebrados en una sala subterránea, en los que adoraban a un ídolo con cuernos llamado Baphonet y escupían en la cruz, besándose en las partes más sucias, etc.
Pero durante el proceso dan tiempo al Jabalí y a Roberto, disfrazados de monjes, para acercarse al lugar del juicio, mientras las mesnadas del capitán arista toman posiciones junto a la villa.
En el Juicio de Dios, Men García de Benavente es vencido por el defensor de la dama, un caballero no identificado, vestido de negro, por lo que recibió el apodo de "La Muerte Negra". Así al presidente del tribunal no le queda otro remedio que liberar a Isabel.
Ya solo falta vengarse de los perjuros que declararon en el juicio. Consigue que confesaran que trabajaban al servicio de D. Pedro I, por lo que D. Ofren y sus mesnadas, junto con el Jabalí, se decantan a a favor del bando de D. Enrique.
Se enfrentan los dos reyes, junto a Montiel, que en tiempos de la reconquista se llamó "La selva"." Se encerrará en la selva y morirá dos veces" decía el pergamino. Debido a un fallo de estrategia D. Pedro se encierra en el castillo de Montiel y empiezan a escasear los víveres, por lo que piensa que lo más conveniente es negociar, sobornando al francés Beltrán Dugesclin. Enterado D. Enrique, le ofrece el doble. El final de la historia fraticida, lo aprendimos casi todos de niños: "Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor" decía Dugesclin apuñalando a D. Pedro...
Se cuenta en la novela que en este momento, D. Enrique concede a la "Muerte Negra" el título de conde de Boca de Huérgano. A los hombres del Jabalí el indulto real y una jugosa paga y a Senén lo nombra Guarda Mayor de la Corona de Castilla. A Iñigo Arista lo nombró Alcaide perpetuo de la fortaleza de Balboa. A Ramiro le concedió el mando de una compañía de lanceros a caballo y se distinguiría en la guerra contra el Duque de Lancaster, que casado con una hija de D. Pedro había invadido España. Al morir el fratricida, su hijo Juan I dio a Ramiro la Baronía de Murias de Paredes por los servicios prestados en combate.
Ya solo queda a D. Ofren vengar la felonía del jefe de los perjuros en el juicio contra su sobrina D. Diego Manrique de la Hoz, Señor de Castrillo de Cabrera, partidario de Pedro I incluso hasta después de su muerte, para lo que preparó meticulosamente el asalto a la fortaleza rival con todos los instrumentos de asedio al uso de la época construidos por un ejercito de armeros, herreros, guarnicioneros y carpinteros preparando escaleras, catapultas, torres de asalto, arietes y lo mas importante: los vehículos para transportarlos desde Corporales por los canos junto a los precipicios con el río Cabrera al fondo hasta Castrillo.
Mientras tanto, alertado D. Diego, con 4000 hombres de armas esperaba en su castillo el inminente ataque sin haberse dignado pedir perdón a D. Enrique como aún hacían multitud de prelados y nobles antes adictos a la casa de D. Pedro. Su lema era: "Entre penas y tormentos fui lanzado/mas nunca de vencimiento sojuzgado.
Vemos luego a través de la narrativa de Méndez Luengo casi con precisión cinematográfica como sería un asedio en la Edad Media: Las luchas a campo abierto, la toma de la primera muralla de argamasa que rodea el pueblo. Los sitiados luchan con tesón, pues hasta ellos ha llegado la noticia de la entrada a España por Zamora de un ejercito Anglo-Portugues del Duque de Lancaster, esposo de Dª Constanza la primogénita del Justiciero. Pero el templario estrecha el cerco y con la caballerosidad propia de la época deja salir de la fortaleza a la esposa y familia de D Diego antes del ataque final con las torres y arietes.
D. Diego al verse derrotado se encierra en la torre del homenaje quemando todos los muebles y desde lo alto, rodeado por las llamas grita: Misericordia pido a Dios por mis pecados pero maldigote a ti Ofrén porque alzaste tu espada contra el rey.
Para evitar más sufrimientos, un ballestero de Arista llamado"El zurdo de Miñambres" disparó una certera flecha contra el castellano que cayó mortalmente herido.
"Consumatum est" dicen que dijo el ultimo templario mientras volvía grupas a su castillo de Valdavido precedido por el famoso Baucent o banderín del Temple.